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Obras en el lado danés del túnel sumergido que conectará Alemania con Dinamarca.
Obras en el lado danés del túnel sumergido que conectará Alemania con Dinamarca.PAtricia Sevilla

A media mañana de un martes de febrero, pocos pasajeros se toman un café en el ferri de Scandlines que cruza de Alemania a Dinamarca por el estrecho de Fehmarn, en el mar Báltico. La temporada turística todavía queda lejos y la mayoría de viajeros son conductores de camiones que hacen la ruta desde Europa central hasta Escandinavia. Los 45 minutos de trayecto pasan volando entre admirar el paisaje y visitar cafetería, restaurante y tienda duty free del moderno ferri que zarpa cada media hora para cubrir los 18 kilómetros que separan ambos países. Si se cumplen los plazos, en 2029 este trayecto, el último cuello de botella entre el centro y el norte de Europa, podrá hacerse en tren o en coche.

Dinamarca financia una de las mayores infraestructuras actualmente en construcción en la Unión Europea: el túnel de Fehmarn, una inmensa obra de ingeniería presupuestada en 7.100 millones de euros para conectar dos países y dos regiones europeas y cerrar la brecha que ahora impide el enlace norte-sur por ferrocarril. El proyecto, muy polémico en el lado alemán, consiste en lo que se conoce como túnel sumergido. En lugar de perforar bajo el lecho marino, se excava una zanja de unos 15 metros de profundidad sobre la que se colocarán 89 estructuras prefabricadas de hormigón y acero que se encajarán unas con otras como si fueran piezas de Lego para componer el túnel. Será el más largo del mundo de su tipología, asegura el consorcio encargado de su construcción.

Un guía permanece junto a una de las maquetas del túnel, en el centro de visitantes abierto en Rodbyhavn, al sur de la isla de Lolland, para explicar el proyecto
Un guía permanece junto a una de las maquetas del túnel, en el centro de visitantes abierto en Rodbyhavn, al sur de la isla de Lolland, para explicar el proyectoPatricia Sevilla

En Fehmarn, la tercera isla más grande de Alemania y uno de los destinos turísticos habituales de la costa báltica, sienten que el pez grande se ha comido al pequeño. Ante un proyecto apoyado por el Gobierno alemán y por la Comisión Europea —que aporta financiación dentro del mecanismo Conectar Europa para fomentar las infraestructuras de transporte—, el municipio de 12.000 habitantes se ve impotente frente a lo que se les viene encima.

“Vamos a convivir con cuatro grandes obras en la isla durante la próxima década”, lamenta el alcalde, Jörg Weber. Se refiere al túnel, la ampliación de la carretera de dos a cuatro carriles, una nueva vía férrea que cruzará la isla y otro túnel que la conectará con el continente. “Será ruidoso, cambiará nuestro paisaje y afectará al tráfico desde y hacia Fehmarn. Y nos preocupa la aceptación de los turistas”, añade.

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El consorcio que construye el túnel asegura que trata de generar el mínimo impacto en el territorio. Tiene en plantilla a observadores de fauna que dan la voz de alarma si algún pájaro se ve afectado por la construcción y almacena las capas de tierra fértil que han retirado en lo que será la entrada del túnel para volver a colocarlas en el mismo sitio al acabar. Una vez construido el portal, los agricultores podrán volver a cultivar sobre el túnel. Pero la afectación al paisaje es inevitable. En el lado alemán se han ganado unos 200 metros al mar y se ha reconstruido unos metros más allá una playa donde ahora se acumulan montañas y montañas de arena extraída del lecho marino. Al otro lado, en la isla danesa de Lolland, la superficie en obras es al menos cinco veces mayor, pero allí se ve con buenos ojos el proyecto. Traerá trabajo y turismo, le dijo su alcalde al Frankfurter Allgemeine: “Con el túnel ya no estamos en el extremo sur de Dinamarca, sino en medio de las metrópolis de Hamburgo y Copenhague”.

Tierra fértil extraída de las obras del túnel y acumulada para ser utilizada posteriormente como tierra de labranza.
Tierra fértil extraída de las obras del túnel y acumulada para ser utilizada posteriormente como tierra de labranza.Patricia Sevilla

Desde el ferri se aprecia cómo avanzan los trabajos: a lo largo de la ruta cuatro barcos dragadores extraen materiales del fondo marino y los cargan en barcazas que los transportan a la orilla. La construcción empezó a finales del año pasado en el lado alemán, en la isla de Fehmarn, más tarde que en la isla danesa de Lolland, porque asociaciones ecologistas, compañías de ferri y el Ayuntamiento de Fehmarn, entre otros, intentaron parar el proyecto en los tribunales. Les preocupa cómo puede afectar al medio marino y al ecosistema de la isla la construcción de un túnel que albergará una autopista con cuatro carriles para vehículos, dos por sentido, y dos vías férreas para trenes de alta velocidad de pasajeros y de mercancías.

El de Fehmarn será el túnel con carretera y ferrocarril más largo del mundo mundo, relatan los paneles explicativos del centro de visitantes que la empresa ha abierto en Rodbyhavn, al sur de la isla de Lolland, a 160 kilómetros de la capital, Copehnague. La estrella de la exposición es una maqueta que muestra entre otras cosas cómo los módulos prefabricados de 217 metros de largo saldrán del puerto y se remolcarán hasta sumergirlos en el punto exacto para ir conformando el túnel. La fábrica que los construirá ocupa el equivalente a 140 campos de fútbol y está en el lado danés. Ya se puede apreciar la estructura de la primera de las seis líneas de producción. Cuando esté en funcionamiento dará trabajo a varios miles de trabajadores y será uno de los mayores centros de trabajo de Dinamarca.

El proyecto para construir una conexión fija entre Alemania y Dinamarca que mejorara las redes transeuropeas de transporte llevaba décadas rondando a ambos países. Se barajaron distintas ideas desde los años ochenta, entre ellas un túnel excavado y un puente. Finalmente, se decidió que el túnel sumergido era la mejor opción según las características del estrecho, explica a pie de obra Martin Staffel, el ingeniero jefe responsable de la construcción. Berlín y Copenhague firmaron un tratado para construir la infraestructura en 2008. Es Dinamarca la que aporta los 7.100 millones, de los que 1.000 son en realidad un colchón presupuestario por si se producen sobrecostes. Una vez construido, el túnel se pagará solo mediante peajes.

Martin Staffel, ingeniero jefe responsable de la construcción del túnel.
Martin Staffel, ingeniero jefe responsable de la construcción del túnel.Patricia Sevilla

“La mayor dificultad del proyecto es la logística: coordinar barcos, camiones, excavadoras… para que todos estén en su sitio en cada momento”, asegura Staffel. El ingeniero ha construido puentes, túneles y autovías por medio mundo —trabajó en grandes infraestructuras como el metro de Qatar y en el tren de alta velocidad entre Pekín y Shanghái—, pero dice que dirigir las obras del túnel que unirá su país, Alemania, con la vecina Dinamarca, supone uno de los mayores desafíos de su carrera.

La empresa tiene 70 barcos trabajando a la vez, que se suman al intenso tráfico marítimo habitual en esta zona. “Por el estrecho de Fehmarn navegan 30.000 embarcaciones al año; todo el tráfico del Báltico pasa por aquí de camino al mar del Norte”, apunta Erling Olsen, encargado del centro de operaciones marítimas. Su trabajo consiste en dirigir todas esas rutas y evitar accidentes. En tierra, 90 camiones cargan materiales de un lado a otro las 24 horas del día. Entre ellos, rocas graníticas que han tenido que importar -también por barco- desde Noruega para el dique del nuevo puerto.

Todo son grandes cifras en las obras del túnel de Fehmarn. El objetivo es que en 2029 se tarde siete minutos en cruzar en tren y 10 en coche, y en asegurar que el paso siempre será posible, independientemente de las condiciones meteorológicas. No está claro cuál será el futuro del ferri desde el que Staffel señala orgulloso al Magnor, la mayor draga retroexcavadora del mundo, en pleno proceso de arrancar arena del fondo con un enorme brazo hidráulico de color amarillo. Los responsables de Scandlines aseguran que seguirán navegando, con o sin túnel.

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Diversas organizaciones ecologistas han realizado este jueves el denominado «Toxic Tour», un recorrido desde el palacio de la Bolsa hasta el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), en el centro de Madrid, para denunciar el lavado verde que hacen en la COP25 algunas de las empresas e instituciones bancarias “más contaminantes”.

Fuera de las instalaciones donde está teniendo lugar la Cumbre del Clima, pero con el mismo espíritu de buscar soluciones a la crisis climática, las organizaciones ambientalistas europeas Ecologistas en AcciónAmigos de la TierraBank TrackCorporate Europe Observatory y Gastivists, han denunciado los abusos de los grupos de interés del que han denominado “capitalismo fósil”.

La primera parada del «Toxic Tour» ha sido el palacio de la bolsa de Madrid, donde la activista de Bank TrackLise Masson, ha subrayado “las políticas destructivas de algunas empresas del IBEX 35, del sector eléctrico e infraestructuras entre otras, que patrocinan grandes espacios en la COP25 y compran portadas”.

Las multinacionales del capitalismo fósil

Estas entidades, ha asegurado, “tienen una enorme capacidad para influir en las negociaciones climáticas para que estas no menoscaben sus intereses”, siendo “uno de los principales contribuyentes a la crisis climática”, ya que obtienen “más de la mitad de la energía eléctrica que producen a partir de la quema de carbón y gas”.

Esta comitiva de ecologistas europeos ha continuado su recorrido en dirección a una sucursal bancaria ubicada en la plaza de la Lealtad, donde se ha detenido para desplegar una pancarta en la que se podía leer “Bancos fósiles no, gracias”.

En este punto de la marcha, el responsable internacional de Ecologistas en Acción, Samuel Martín Sosa, ha descrito a las grandes corporaciones como un “poder en la sombra” que favorecen el cambio climático al invertir “miles de millones de euros en nuevos proyectos fósiles”.

Las consecuencias de la economía global

El recorrido ha continuado hacia el Museo Naval, lugar en el que se han unido representantes de la ONG Tierra Activa, para denunciar simbólicamente “el poder de la economía global que tuvo su origen en la colonización del Nuevo Mundo y el expolio de sus recursos

María García, integrante de Tierra Activa, se ha referido a las “zonas de sacrificio” creadas por “la minería del cobre en Chile” y ha recordado a los centenares de líderes ambientalistas asesinados en todo el continente americano.

La siguiente parada del «Toxic» tour ha sido el museo del Prado, patrocinado por una gran energética, entidad que según el responsable de clima y energía de Amigos de la Tierra, Héctor de Prado, “usa a las instituciones culturales y deportivas para mejorar su imagen”.

El «Toxic tour» ha finalizado ante el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), punto el que Pascoe Sabido, miembro del Corporate Europe Observatory (Observatorio Corporativo Europeo) ha criticado la gestión del recién relevado Comisario Europeo de Energía y Acción por el Cambio Climático, Miguel Arias Cañete.

Arias Cañete mantuvo el 70 % de sus encuentros con la industria fósil”, sentencia, lo que en opinión de Sabido, “generó claros conflictos de interés entre las funciones de su cargo y su desempeño al frente del mismo”, ha señalado.

Various environmental organizations have carried out this Thursday the so-called “Toxic Tour”, a tour from the Palacio de la Bolsa to the Ministry of Agriculture, Fisheries and Food (MAPA), in the center of Madrid, to denounce the green washing they do in the COP25 some of the “most polluting” companies and banking institutions.

Outside the facilities where the Climate Summit is taking place, but with the same spirit of seeking solutions to the climate crisis, European environmental organizations Ecologists in Action, Friends of the earth, Bank Track, Corporate Europe Observatory Y Gastivists, have denounced the abuses of the interest groups that they have called “fossil capitalism”.

The first stop on the “Toxic Tour” was the Madrid Stock Exchange Palace, where the Bank Track activist, Lise Masson, has underlined “the destructive policies of some IBEX 35 companies, from the electricity and infrastructure sectors, among others, that sponsor large spaces at COP25 and buy covers”.

The multinationals of fossil capitalism

These entities, he assured, “they have an enormous capacity to influence climate negotiations so that they do not undermine their interests“, being “one of the main contributors to the climate crisis”, since they get “more than half of the electrical energy they produce from burning coal and gas”.

This entourage of European environmentalists has continued its journey towards a bank branch located in the Plaza de la Lealtad, where it has stopped to display a banner that read “Fossil banks no thanks”.

At this point in the march, the international manager of Ecologists in Action, Samuel Martín Sosa, has described large corporations as a “power in the shadow that favor climate change by investing “billions of euros in new fossil projects”.

The consequences of the global economy

The tour has continued towards the Naval Museum, a place where representatives of the NGO Active Earth, to symbolically denounce “the power of the global economy that had its origin in the colonization of the New World and the plundering of its resources

Maria Garcia, member of Active Earth, has referred to the “sacrifice zones” created by “copper mining in Chile” and has remembered the hundreds of environmental leaders murdered throughout the American continent.

The next stop on the “Toxic” tour has been the Prado Museum, sponsored by a large energy company, an entity that, according to the head of climate and energy at Friends of the Earth, Héctor de Prado, “uses cultural and sports institutions to improve its image”.

The “Toxic tour” has finished before the Ministry of Agriculture, Fisheries and Food (MAPA), point which Pascoe Sabido, member of the Corporate Europe Observatory (European Corporate Observatory) has criticized the management of the recently relieved European Commissioner for Energy and Climate Change Action, Miguel Arias Canete.

Arias Cañete held 70% of his meetings with the fossil industry”, he sentences, which in Sabido’s opinion, “generated clear conflicts of interest between the functions of his position and his performance at the head of it”, he pointed out.

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