Natalia Durán lleva años en tratamiento médico y con episodios de depresión, no pudo volver a actuar, modelar ni presentar. Ha habldo de cómo la aceptación a su propia figura, la ha ayudado a superar traumas.
Natalia Durán lleva años en procedimientos médicos por problemas de salud, episodios de depresión y ha decidido compartir su historia, también como llamado al respeto por el cuerpo y apareciencia de las personas. Habló de su padre biológico y los abusos que sufrió de niña.
Noticias Colombia.
En un vídeo transmitido en YouTube durante una hora, la actriz Natalia Durán decidió contar lo que ha vivido los últimos 10 años con sus problemas de salud, el diagnóstico de cáncer, reveló que su padre biológico la abusó sexualmente, y cómo hoy, ha logrado a través de la espiritualidad de su ser, recuperarse y aceptarse.
La actriz caleña había revelado en 2021 que estaba en proceso de exámenes médicos.
Confesó que aunque no «dio el paso», si pasó por su mente la idea de acabar con su vida, cuando pasaba constantemente hospitalizada, no podía trabajar, le resultaban infecciones; bacterias y diferenres problemas de salud, sin un diagnóstico claro.
Durante meses tuvo problemas de memoria fuertes, «no podía ni aprender un guión».
El cáncer, «volvió»
Tras cirugías y otros procedimientos, en julio del 2021 contó que los galenos le informaron que su cáncer había hecho más metástasis de la que ellos esperaban.
La recordada ‘Lorena’ de la exitosa novela ‘La Ley del Corazón’, le contó detalles a sus seguidores sobre la evolución de su enfermedad en ese momento y se mostraba positiva.
Durante algunos meses siguió con su proceso médico, que incluye tratamiento por Síndrome de Asia. Ahora, sigue recuperándose de su última cirugía, la más díficil.
Habló de su padre, adoptivo
«Mauricio Durán me ayudó a tener una perspectiva sana, más amable frente a la masculinidad y frente a la vida», dijo.
Natalia Durán habló con ternura y respeto de su padre adoptivo, Mauricio Durán.
Dijo que e suno de los hombres que más admira, y más ama. «Puede ser con mi hijo, uno de los hombres más importantes de mi vida».
Para ella, Mauricio Durán la ayudó a encontrar respuestas para una vida «más digna».
Y de su padre biológico
Fernando Segura fue su padre biológico, «que abusó de mi de todas las maneras; violenta, sexual, abusó de mi mamá».
Durán, de 38 años de edad, reveló que los abusos sexuales se dieron hasta que ella tenía 13 años de edad.
Su historia, como la de generaciones enteres que han vivido abuso en sus hogares; algunos han denunciado y contado lo ocurrido, otros, aún transitan ese tortuoso proceso.
Explicó la tragedia que significó para su vida ese abuso, porque «crea esta confusión de la figura protectora» que es el agresor, el abusador.
Esto, lo contó para tratar de explicar que parte de la incomodidad que tuvo por años con su cuerpo y que la llevó a una grave crisis de depresión cuando tuvo que quitarse las protésis mamarias, estuvo relacionado con esos abusos.
En parte, su relato también está dirigido a la narrativa de lenguaje de burla, «de hablar de los cuerpos de las niñas, de las mujeres» en los colegios, en la sociedad.
A sus 52 años murió a causa de un cáncer la actriz española Isabel Torres.
Noticias Internacionales.
Familiares de la actriz española Isabel Torres, reportaron esta mañana de viernes la muerte de la mujer que luchaba contra un cáncer de pulmón, muy agresivo.
Isabel Torres, actriz fallecida.
A través de un mensaje en las redes sociales de Torres, sus seres queridos informaron de su lamentable fallecimiento.
«Despedimos a Isabel. Aunque su familia y amigos sentimos profundamente su pérdida, sabemos que allá donde vaya se divertirá como solo ella sabe», dice el primer párrafo del post que estuvo acompañado de una foto de Torres.
«Gracias por todas las muestras de cariño y preocupación. Se ha marchado sintiéndose muy querida y arropada», se lee al final del sentido mensaje.
Cabe recordar que en noviembre del 2021, Isabel Torres subió un video a sus redes sociales en elq ue se despedía de sus seguidores ya que sus médicos tan solo le daban dos meses de vida.
«En principio, me han dado dos meses de vida. Vamos a ver si lo supero muy bien. Si no lo supero, ¿qué vamos a hacer? La vida es así. No saben lo que me duele; el dolor es lo peor que llevo, pero es lo que hay», expresó en la grabación la mujer que falleció hoy a sus 52 años.
«Hasta pronto», tituló su video.
Torres es recordada pro sus seguidores como la protagonista de la serie «Veneno» y como la primera mujer trans que logró cambiar su género en el documento nacional de identidad.
Participó en varias películas del cine español.
Su diagnóstico de cáncer lo recibió en 1988. Desde entonces, liberó una batalla para ganarle la lucha a esta terrible enfermedad.
Televidentes y sus seguidores la recuerdan como una mujer valiente y empoderada.
La actriz Stormy Daniels y su abogado,Michael Avenatti, tras una audiencia de 2018 en Nueva York.Mary Altaffer (AP)
En 2018, la actriz de cine para adultos Stormy Daniels dijo haber recibido 130.000 dólares en vísperas de las elecciones presidenciales de 2016 para mantener silencio acerca de un encuentro sexual con Donald Trump, entonces candidato republicano y luego presidente, ocurrido en 2006 en uno de sus campos de golf. La actriz recurrió a la justicia para declarar nulo el contrato de confidencialidad que formaba parte del acuerdo, basándose en que Trump nunca llegó a firmarlo. Aparte de la batalla legal, su abogado, Michael Avenatti, que en apenas seis meses adquirió fama internacional, se embarcó en una agresiva campaña mediática que situó el litigio en el centro del debate político del país.
El intento de ambos de golpear judicialmente al mandatario resultó infructuoso: la demanda por difamación de Daniels contra el presidente, que la había insultado previamente, fue desestimada, y el juez la condenó a pagar 293.000 dólares en costos judiciales. Casi la misma cantidad que Avenatti ha robado a su clienta, según ha determinado un tribunal federal de Manhattan en un fallo hecho público este viernes que también le condena por suplantar la identidad de Daniels al falsificar su firma. Avenatti, que deberá entregarse antes de la tarde del lunes a la justicia, afronta una pena de hasta 22 años de prisión por “fraude electrónico y robo de identidad agravado”.
Avenatti, que en su día fue uña y carne con la actriz contra Trump, empezó a robarla mientras la representaba legalmente, en 2018. Sustrajo 300.000 dólares del anticipo editorial de 800.000 que la mujer había recibido por escribir sus memorias, y lo hizo falsificando su firma en una carta a los editores, según los fiscales. Además de la misiva, Avenatti ordenó al agente literario de Daniels que enviara dinero a su cuenta y mintió a Daniels acerca del destino de los fondos. La explicación del abogado fue que la editorial acumulaba retrasos en el proyecto, y mientras tanto, se iba gastando el dinero. El libro, titulado Full Disclosure, se publicó unos meses después.
Sin alcanzar la repercusión mediática que tuvo la causa contra Trump en 2018, el juicio contra Avenatti ha suscitado mucha curiosidad en los cenáculos políticos y ha estado repleto de giros de guion, como la renuncia del acusado a sus abogados y el contrainterrogatorio que él mismo, como su propio defensor, hizo a la demandante. Avenatti preguntó a Daniels, cuyo verdadero nombre es Stephanie Clifford, sobre su grado de satisfacción acerca de su papel como abogado en la causa contra el entonces presidente Donald Trump y el antiguo mediador de Trump, el abogado Michael Cohen, quien supuestamente pagó los 293.000 dólares a la actriz. “¿Acaso no le dijo usted a The New York Times que verme trabajar era como ver la Capilla Sixtina?, le preguntó Avenatti a Daniels. “Eso es lo que me dijiste que dijera”, replicó la mujer, según la transcripción del interrogatorio por el portal Business Insider.
Avenatti ha sostenido en todo momento que no hizo nada malo y que Daniels le debía dinero de la minuta. También criticó a los fiscales, diciendo que el caso contra su persona era muy endeble. El fallo publicado este viernes es el último revés que sufre Avenatti, un feroz abogado de California que se convirtió en un nombre familiar para el gran público como representante de Daniels, al aparecer regularmente en televisión, además de burlarse de Trump en Twitter.
Durante meses, Daniels y Avenatti fueron estrellas mediáticas de lo que en su día se llamó “la resistencia” a Trump. No faltaron quienes creyeron que aquella causa podía llegar a hacer caer a Trump, porque fue el primer caso que le afectó directamente. Pero la alianza contra el republicano fue más coyuntural que real, y en 2019 emprendieron caminos separados, en medio de broncas públicas, tras las primeras acusaciones de robo por parte de la actriz.
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Mujer que adoptó a un niño que vivia en las basuras de Río de Janeiro.
La historia de la también influencer ha conmovido en redes sociales.
Noticias Internacionales.
Carol Nakamura es una joven brasileña de descendencia japonesa que decidió adoptar a un niño de 9 años que vivía en un basurero.
Ella, conoció a Wallace cuando visitó a la comunidad de Duque de Caxias en Río de Janeiro, un lugar cerca a un botadero de desperdicios.
Wallace y sus nuevos padres.
En ese sitio los índices de pobreza son extemos. La mayoría de sus residentes se dedican al reciclaje.
Allí, Carol realizaba un trabajo social con los niños de la comunidad. Uno de ellos (Wallace) se ganó su confianza y su corazón y ella decidió invitarlo a que pasara Navidad en su casa.
Durante su estadía en la vivienda, hubo mucha conexión entre los dos.
El niño al ver las comodidades se sintió muy feliz de poder disfrutar tantas cosas que nunca tuvo y esto motivó a Carol a adoptarlo. La también bailarina inició un proceso legal de adopción para que Wallace llevara su apellido.
«Nos enseñó mucho, sobre todo a ser agradecidos. Cuando llegó a casa, abrió la ducha y preguntó: ‘¿Esta agua cae del cielo?’. Escuchar eso nos hace reflexionar que hay personas que no incluso no tienen ni algo básico. Cuando tomó un ascensor o usó una escalera mecánica, se sorprendió, pensando que era un juguete», dijo Carol en entrevista con un medio local.
Y agregó:
«La primera vez que comió un pan de queso fue después de nueve años! Lo que usted llama básico es mucho peor otras personas. Esto me hizo entender la importancia de las cosas simples, pequeñas, de ser escuchado, visa. Me enseñó a ser más agradecida y dejar de quejarme de la vida. Wallace por completo cambió mi vida».
La modelo brasileña contó que en un principio siempre ha estado orgullosa de su gesto bondadoso con Wllace y que lo presume con mucho orgullo:
«Cuando la gente empezó a conocer a Wallace, la aceptación fue grande y, gracias a Dios, el cariño fue enorme. Siempre hay una o dos personas que dicen tonterías, pero creo que son personas que están sin resolver con su propia vida, personas con prejuicios que necesitan tratamiento psicológico», concluyó la actriz.
Todo empezó, según el relato judicial, con un correo anónimo recibido el 24 de septiembre de 2015, casi tres meses después de la increíble fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán del penal de máxima seguridad El Altiplano: el mensaje advertía a las autoridades que la actriz Kate del Castillo planeaba encontrarse con el líder del cártel de Sinaloa porque quería producir una película sobre su vida. “El próximo 25 de septiembre del 2015 se reunirá con él en el poblado de la Tuna, en Badiraguato, Sinaloa”, se lee en la transcripción, “solo necesitarán seguirla o intervenir sus teléfonos para que verifiquen lo que les estoy diciendo”. Más que un soplo, aquel mensaje parecía una instrucción (“recorrerán el pueblo ese día y visitarán a la madre”, dice en otra parte, “si no hay fuerzas armadas cerca”). Como sea, desde aquel día, la actriz se volvió oficialmente un objetivo de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), y lo siguió siendo mucho después de que el narcotraficante fuera recapturado unos meses más tarde, en enero de 2016.
El repaso de la indagatoria que las autoridades emprendieron a finales de 2015 contra Kate del Castillo, al que tuvo acceso EL PAÍS, deja abierto un interrogante sobre los motivos o las pistas que impulsaron aquella investigación tras la caída del Chapo: durante 17 meses, la PGR se valió de intervenciones telefónicas, policías de inteligencia, auditorías fiscales, entrevistas testimoniales y cooperación con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) para ver si era posible procesar a Del Castillo por delitos como delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y encubrimiento, tomando como punto de partida sus intercambios y su encuentro con El Chapo Guzmán. Nada funcionó: las pruebas no sirvieron para asociarla con el cártel de Sinaloa ni revelaron que hubiera dinero del capo detrás del tequila que promocionaba la actriz, pero el proceso dio lugar a una larga novela con filtraciones de chats, acusaciones cruzadas, demandas y un encuentro surrealista entre uno de los mayores narcotraficante del mundo, el actor Sean Penn, Kate del Castillo y dos productores de Hollywood.
Fotografía tomada durante el encuentro entre Kate del Castillo, Joaquín «El Chapo» Guzmán y el actor Sean Pen en 2015.
La génesis de aquel encuentro es conocida: en 2012, la protagonista de La reina del sur publicó una carta abierta en Twitter donde decía que confiaba más en El Chapo que en el Gobierno, y le sugería al capo que empezara a “traficar con amor”. Guzmán acusó recibo y terminó convirtiendo a Del Castillo en una nueva obsesión para completar una vieja obsesión: la de hacer una película sobre su propia vida. El primer contacto entre la actriz y los abogados del Chapo para discutir la posibilidad de colaborar en la filmación biográfica se dio en 2014, cuando Guzmán ya estaba detenido en El Altiplano. Desde entonces, ella y el capo —con sus abogados como intermediarios— comenzaron un intercambio que fue seguido de cerca por las autoridades. Sin embargo, el relato sobre el inicio de la indagatoria es candoroso: según los documentos, el día que las autoridades recibieron el supuesto correo anónimo —septiembre de 2015— policías federales de la División de Inteligencia acudieron a los aeropuertos de la Ciudad de México y de Guadalajara para preguntar en las aerolíneas si había reservaciones a nombre de Kate del Castillo. Y, casualmente, sí había: en un módulo les informaron que la actriz tenía un vuelo que llegaría a Guadalajara.
“El día 25 de septiembre de 2015, a partir de las 10:00 horas nos constituimos en el aeropuerto de la ciudad de Guadalajara montando una vigilancia fija”, se lee en el informe policial. Cuando la actriz arribó al aeropuerto de la capital tapatía, los agentes la siguieron al hotel y luego al restaurante del hotel, se sentaron en una mesa contigua a aquella donde Del Castillo mantenía una conversación con uno de los abogados de El Chapo, y —siempre según el informe— lograron captar fragmentos del diálogo. Así pudieron escuchar que la actriz supuestamente decía: “Será un honor ser ‘socia del señor’”. Para entonces, la Policía Federal sabía bien a quién estaba siguiendo: después de recibir la denuncia anónima, una de las primeras cosas que hicieron fue buscar la biografía de Kate Del Castillo en Wikipedia, según figura en otro de los informes de la indagatoria.
De acuerdo con los chats que la fiscalía filtraría después a la prensa, ese 25 de septiembre fue el día en que la actriz les dijo a los abogados de Guzmán que quería llevar al actor Sean Penn cuando se encontraran en persona para discutir el proyecto de hacer una película. Los abogados tuvieron que explicarle al capo quién era Penn y en qué film aparecía (“el que hizo la película 21 gramos”). Le dijeron que también era activista y que había sido “crítico de la administración de los Bush”. Guzmán aceptó que fueran todos (Del Castillo, Penn y “los mechudos”, como les decían a los productores), dio instrucciones para que le compraran un teléfono a la actriz para comunicarse (“hay que ver qué colores hay para comprar un color de mujer”, y acordaron una fecha para el encuentro: el 2 y 3 de octubre.
En los días posteriores, los policías volvieron a ambos aeropuertos a realizar tareas de vigilancia. El 2 de octubre vieron que la actriz aterrizó a las 13:20 en Guadalajara en un vuelo privado acompañada por otras personas, entre ellos Sean Penn. Los agentes los siguieron hasta el hotel, donde apenas si dejaron sus maletas y volvieron a salir en tres vehículos por una carretera federal rumbo a Tepic, Nayarit. En el camino “ingresaron a una brecha donde se ubicó una pista aérea observándose minutos después la salida de dos avionetas”, quedó anotado en el informe. Hasta ahí llegaron los agentes aquel día. Lo que sucedió a partir de ese momento ha sido narrado tanto por Del Castillo en la revista Proceso como por Penn en la revista Rolling Stone, y ambos artículos figuran en la indagatoria.
Afiche promocional de la serie que protagonizaba Kate del Castillo.
El 2 y 3 de octubre de 2015, los dos actores se reunieron con Guzmán Loera en una zona montañosa de México que no fue revelada, y donde estuvieron vigilados por más de 100 miembros del cártel. En su crónica larguísima, autoindulgente y ampliamente cuestionada para la revista Rolling Stone, publicada el 10 de enero de 2016, un día después de que El Chapo fuera recapturado, Penn habla de la “sonrisa cálida” del capo y de su “carisma indiscutible”. “Trafico más heroína, metanfetaminas, cocaína y marihuana que nadie en el mundo. Tengo una flotilla de submarinos, aviones, camiones y botes”, le dijo el capo durante la conversación. Aquella entrevista fue el origen de la discordia entre Kate del Castillo y Sean Penn —que se terminaron acusando mutuamente—, y una humillación pública para el Gobierno de Enrique Peña Nieto: tres meses después de escapar del penal de máxima seguridad, mientras era el criminal más buscado de norteamérica, el líder del cartel de Sinaloa se daba el lujo de recibir a visitas famosas para tomar tequila, hablar de su sueño de hacer una película sobre su vida y jactarse de sus logros criminales frente al el exmarido de Madonna y a una actriz que había dicho públicamente que confiaba más en él que en el Gobierno mexicano.
Cuando la entonces procuradora dio a conocer que habían capturado al Chapo luego de seis meses prófugo, dijo que un aspecto importante que permitió precisar su ubicación fue “el haber descubierto la intención de Guzmán Loera de filmar una película biográfica, para lo que estableció comunicación con actrices y productores”. De un modo u otro, su afirmación volvía a todos los involucrados en parte del problema.
Obsesiones y traiciones
Tras revelarse el encuentro secreto del narcotraficante con los famosos actores, la PGR le confirmó al diario Reforma que ambos se encontraban bajo investigación. Sin embargo, la única que estaba inmersa en una investigación desde meses atrás era Del Castillo. Y una pieza clave para acceder a información confidencial de ella fue Andrés Granados, abogado del capo. Una de las primeras diligencias que realizó el ministerio público en la indagatoria fue pedir información de los chats resguardados en el equipo telefónico del litigante.
Estas conversaciones habían sido captadas tras una autorización de un juzgado penal para que la Procuraduría pudiera intervenir las comunicaciones privadas del abogado. En su teléfono se encontraron fotografías con la actriz y también había chats. En una de las conversaciones, Granados le dice a la actriz: “Estamos checando bien el poder. Reciba un saludo del sr. y su servidor”. Posteriormente, al ser interrogado por los fiscales, el abogado explicó que se trataba de un poder notarial que Guzmán Loera le daría a ella para pleitos, cobranzas y negociaciones, pero no precisaba si se concretó. Lo que el capo le había ofrecido a la actriz, según reportaron entonces distintos medios, eran los derechos exclusivos para hacer una película sobre su vida.
Del Castillo ha insistido siempre en que eso fue lo que motivó su acercamiento al narcotraficante: “Eso me parecía oro puro para mi carrera, para hacer algo grande y poder hacer cosas”, dijo en una entrevista en 2018. Pero la captura del capo y la publicación de la entrevista en Rolling Stone trastocaron todo. Según la actriz, Sean Penn no le dijo que iba a intentar entrevistarlo hasta que ya estaban reunidos con el capo, lo que la hizo sentirse traicionada. Así lo contó en el documental que estrenó en 2017, Cuando conocí al Chapo, donde se da a entender que la participación del actor habría contribuido de algún modo a la captura del narcotraficante. Así lo creyeron también los abogados de Penn, que advirtieron a Netflix que la emisión del documental ponía en riesgo la vida de su defendido. En un libro publicado en 2020 —El Jefe: The Stalking of Chapo Guzmán—, el reportero del New York Times Alan Feuer pone en duda la posibilidad de que Penn haya colaborado en algo, al igual que la afirmación de las autoridades mexicanas de que la reunión entre el capo y los actores fue clave para volver a detenerlo: en realidad, dice Feuer, las fuerzas mexicanas y las de Estados Unidos ya sabían dónde estaba escondido Guzmán, y aquella visita de famosos fue un obstáculo antes que una pista.
Kate del Castillo posa durante un rodaje en San Miguel de Allende en el año 2011.Clasos/CON (LatinContent via Getty Images)
Pero la procuraduría siguió dando a entender esa versión y siguió adelante con la indagatoria. Entre otras diligencias, requirieron información a la oficina de Asuntos Internacionales del Departamento de Justicia de Estados Unidos y a la dirección regional adjunta de la DEA. Esta última remitió un informe donde destacaba: “Ninguna de las personas mencionadas posee antecedentes penales en nuestras bases de datos por tráfico de drogas”. En México, la PGR requirió información de las cuentas bancarias de Del Castillo a diversas instituciones a través de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, solicitó las declaraciones de impuestos al SAT y documentación certificada referente a un “acto de fiscalización practicado a la contribuyente”.
Se solicitó a cada una de las oficinas de los registros públicos de la propiedad en las 32 entidades del país que se buscaran bienes inmuebles o terrenos inscritos a nombre de la actriz, se requirió al Instituto Nacional de Migración un reporte de todas sus entradas y salidas al país y se pidió al representante legal de la empresa Black Berry sábanas de llamadas telefónicas relacionadas con los números telefónicos que utilizó Del Castillo.
Las autoridades gastaron recursos económicos y humanos para intentar demostrar que la protagonista de La Reina del Sur había hecho una sociedad con el líder del cártel de Sinaloa y que este habría invertido recursos económicos para la patente de una marca de tequila de la actriz y para una película sobre su vida, pero los testimonios recabados fueron desdibujando esta hipótesis. Pese a ello, la fiscalía continuó con la indagatoria y fueron filtrando a los medios de comunicación lo que ya no les servía para sostener el caso, pero generaba morbo en la prensa, como aquella conversación donde Guzmán Loera le decía: “Te cuidaré más que a mis ojos”.
El 19 de febrero de 2017, el agente del ministerio público encargado del caso analizó cada una de las pruebas y decidió ponerle fin a la indagatoria. En el dictamen emitido, donde se enumeran más de 200 pruebas analizadas, se decretó el no ejercicio de la acción penal. Con ello el expediente terminó archivándose sin haber sido enviado siquiera a un juez. Sobre el delito de delincuencia organizada, el fiscal señaló que no se demostró que la actriz se hubiese organizado con tres o más personas de forma permanente o reiterada o que hubiese pertenecido al grupo criminal. “El material probatorio tampoco arroja actos concretos de intervención de la implicada conforme a los fines de la agrupación que lidera El Chapo Guzmán y ni siquiera evidencian su pretensión para formar parte de dicha banda criminal”, quedó asentado en el documento.
El Chapo Guzmán es escoltado por agentes de la Marina durante su detención en 2016.Anadolu Agency (Getty Images)
Lo único que arrojaron las pruebas que durante meses recabó la Fiscalía es que Kate del Castillo tenía interés de realizar una película relacionada con Guzmán Loera para documentar la vida de este. “Esa circunstancia no implica la realización de actividades ilícitas, sino que únicamente refleja que la reunión con la persona citada era solo con la finalidad de realizar una película y en ejercicio de una profesión”, dice el documento.
Después de descartar los delitos por delincuencia organizada y lavado de dinero, analizaron si Del Castillo había cometido delitos contra la salud y por encubrimiento, pero tampoco pudieron incriminarla porque concluyeron que el hecho de que en un momento determinado se hubiera reunido con el Chapo Guzmán para la realización de un proyecto sobre su vida no implicaba que los inculpados supieran dónde se encontraba oculto ni que hubieran proporcionado un sitio para esconderlo. “Tampoco se advierten indicios con los que se pueda advertir la forma en que los sujetos activos ayudaban o apoyaban a éste a esconderse, por lo que no se observa conducta dirigida a ocultar o favorecer el ocultamiento de dicha persona”, indicó el ministerio público.
Kate del Castillo llora durante una conferencia de prensa en el Club 51 el 20 de diciembre de 2018 en la Ciudad de México, México. La actriz Kate del Castillo regresaba a México a un acto público luego de 3 años de ausencia acusada por el Gobierno de Enrique Peña Nieto de supuestos vínculos con el narcotraficante más poderoso del mundo.Carlos Tischler (Getty Images)
Una vez que se emitió el dictamen de no acción penal, la actriz ha buscado la forma de tener acceso al documento y ha buscado la protección de la justicia para lograrlo. Uno de los jueces que vio su amparo concluyó que las autoridades de la Procuraduría General de la República utilizaron las filtraciones en los medios de comunicación como “una forma de penalizarla desproporcionadamente” mediante una supuesta vinculación afectiva con el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, sin juicio previo. La actriz también ha señalado que la PGR en el sexenio de Enrique Peña Nieto la puso en peligro e incluso presentó una querella por lo que calificó como un acoso oficial a raíz de su encuentro con el narcotraficante.
En 2020, el reportero Alan Feuer contó que desde la prisión de alta seguridad donde cumple su condena en Estados Unidos, El Chapo seguía intentando vender su película. “No puedo decir exactamente cómo lo sé”, explicó, “pero él está buscando absolutamente hacer la película hasta el día de hoy”.
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