El presidente de Perú, Pedro Castillo, saluda a Aníbal Torres, nuevo primer ministro, este 8 de febrero.Martin Mejia (AP)
Pedro Castillo ha nombrado este martes primer ministro a Aníbal Torres, el abogado que dirigió después de las elecciones la estrategia con la que el maestro rural rebatió las acusaciones de fraude electoral que le lanzó su rival, Keiko Fujimori. Hasta ahora ejercía de ministro de Justicia. Se trata del cuarto primer ministro en 194 días de mandato, todo un récord en la democracia peruana. Frente a los grandes bufetes de abogados que prepararon los recursos para Fujimori, el presidente de Perú contó entonces con juristas como Torres, un exdecano de Derecho de formación sólida con un marcado interés por la justicia social. Tras la designación errática del anterior en el cargo, un funcionario acusado de violencia de género, el nombramiento de Torres tiene cierta lógica política y parece guardar detrás una estratégica.
El anterior Gabinete, al mando de Héctor Valer, se había formado por las concesiones a pequeños grupos de poder en el Congreso. El invento no funcionó. Castillo buscaba evitar las maniobras en la Cámara para destituirle, el destino fatal de otros dos presidentes en los últimos cinco años. La designación de Torres guarda coherencia con la trayectoria del profesor rural de la sierra, que salió casi de la nada hace un año para alzarse con la victoria en las elecciones. Castillo apareció sin sombrero en la ceremonia del nombramiento, algo extraño en él. Los peruanos apenas han visto su pelo.
El anterior intento de darle consistencia a un Gobierno a la deriva no funcionó, fue un fiasco. El miércoles, un día después de su juramentación, la prensa reveló que Valer agredió a su esposa e hija en 2016 y que un juez otorgó a la cónyuge medidas de protección en 2017. El funcionario lo negó y echó más leña al escándalo y el rechazo. El viernes, Castillo anunció en un mensaje a la nación la recomposición del Gabinete, sin embargo, no dijo una palabra sobre la condición de agresor de Valer, quien cuenta con otras 15 investigaciones fiscales por otros delitos. Tampoco hizo un mea culpa por haber, nuevamente, elegido mal a un alto cargo.
En una entrevista al semanario Hildebrandt en sus trece, Castillo reconoció que había cometido un error al nombrar al congresista de Perú Libre Guido Bellido como su primer presidente del consejo de ministros al inicio del gobierno. El mandatario tuvo que forzar la dimisión de dicho funcionario, quien fue reemplazado a inicios de octubre por la abogada y defensora de derechos humanos Mirtha Vásquez. Esta se fue acusando a Castillo de ser permisivo con la corrupción estatal, y el intento de sustituirla fue la maniobra infructuosa de Valer.
El presidente trata de reconducir la crisis con este golpe de efecto. Torres es hombre de confianza de Castillo desde junio del año pasado, cuando Fujimori pidió anula miles de votos en mesas donde había ganado el profesor rural y líder sindical. La candidata conservadora contó con la élite de la abogacía peruana para preparar cientos de impugnaciones, argumentando que los interventores habían sido suplantados, o sus firmas, falsificadas. El hoy nuevo premier fue uno de los tres abogados que litigaron para defender los sufragios. La Fiscalía en el último mes ha archivado casi todas las denuncias planteadas por el fujimorismo, ha reportado el tribunal electoral, derribando la versión que aún mantiene la lideresa opositora de que hubo fraude.
Del gabinete con el que Castillo inauguró su mandato a fines de julio, solo han quedado -además de Torres- otros cuatro ministros. En esta ocasión ha dejado ir al ministro de Salud, el médico y excongresista de izquierda Hernando Cevallos, el de mayor aprobación según las encuestas debido a la sostenida vacunación contra la covid-19. Sonó como posible nuevo primer ministro por segunda vez en los últimos 15 días.
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Según el diario La República, cuando renunció la primera ministra Vásquez, Castillo le planteó a Cevallos ser el nuevo primer ministro, pero este puso como condición que el presidente sacara de su entorno a dos asesores. La ex primera ministra y el exministro Avelino Guillén revelaron al dejar el gobierno que los consejeros presidenciales hacían cambiar de opinión a Castillo sobre asuntos acordados con los miembros del gabinete o que dificultaban el despacho con el presidente.
La inestabilidad que ha generado el constante cambio de altos cargos del Ejecutivo y los indicios de corrupción en el anterior secretario general de la presidencia han sido motivo para que el Congreso pida la renuncia o la “vacancia” de Castillo, es decir, sacarlo del cargo. El lunes, cuando se mantenía la incertidumbre del nuevo gabinete y las críticas por un Estado paralizado, el presidente difundió un comunicado vía Twitter. En este descartaba que hubiera un gabinete paralelo, como exfuncionarios comentaron en las últimas dos semanas.
“Rechazo rotundamente ciertas teorías sobre la injerencia de mi equipo de confianza en la toma de decisiones. Sus afirmaciones son en todos sus extremos, falsas. Desde el inicio de mi gestión he sido respetuoso de las decisiones de los ministros de Estado. Además, denuncio los intentos golpistas que se están orquestando con más fuerza desde esta semana”, señaló.
Como nuevo ministro de Salud ha asumido Hernán Condori, un ex funcionario de la sanidad en la región Junín, donde el fundador de Perú Libre, Vladimir Cerrón, fue gobernador. La prensa de Lima indica que Condori es simpatizante del dirigente de dicho partido.
Otro de los nuevos ministros es el congresista de Perú Libre Óscar Zea, en el despacho de Desarrollo Agrario y Riego. Y en el ministerio de la Mujer, Castillo ha prescindido -luego de una semana- de una parlamentaria del partido de Cerrón, la ultraconservadora Katy Ugarte. La substituye la abogada Diana Miloslavich, una de las referentes del movimiento feminista de Lima.
Para el politólogo Paolo Sosa el cuarto gabinete de Castillo ha sido “casi diseñado con calculadora -sumando los votos necesarios para evitar una vacancia- para reconstruir algún tipo de relación con Perú Libre”. Una apuesta para que el Ejecutivo tenga continuidad, anota.
Sin embargo, Sosa anota que Castillo no cumplió con su promesa de un gabinete “de ancha base”. “(El Ejecutivo) No sale del espacio seguro porque tiene contradicciones internas. Esta conformación no tiene los escándalos que generó el gabinete Valer, pero no resuelve la necesidad de construir un puente con algunos sectores externos al Parlamento, para generar confianza en la sociedad civil”, comentó por teléfono Sosa, investigador del Instituto de Estudios Peruanos.
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El Comercio, el persecutor solicitó al juez Víctor Zúñiga Urday revocar la orden de comparecencia con restricciones que se dictó contra Keiko Fujuimori Higuchi, candidata presidencial de Fuerza Popular, y se imponga prisión preventiva en su contra.
La petición judicial, a la cual tuvo acceso el citado medio, indica que Fujimori incumplió reglas impuestas por una sala superior, en la resolución que dispuso su excarcelación en 2020, como la de comunicarse con testigos vinculados al caso de los presuntos aportes ilícitos a sus campañas 2011 y 2016.
“Se ha determinado nuevamente que la acusada Fujimori Higuchi incumple con la restricción de no comunicarse con los testigos; pues, se ha advertido como hecho público y notorio que se comunica con el testigo Miguel Torres Morales”, indicó el documento consignado.
¿Quién es Miguel Torres? El medio indica que esta persona es vinculada «como abogado y vocero político de la persona jurídica Fuerza Popular», partido al cual representa Fujimori, en medio de acusaciones de supuestos aportes ilegales por parte de la constructora brasileña Odebrecht .
Keiko Fujimori acusa «irregularidades» en elecciones presidenciales
La candidata presidencial aseguró que ha habido una «estrategia» para distorsionar los resultados.
24Horas.cl Tvn
07.06.2021
La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha acusado durante esta jornada, y previo a que se conozcan los resultados finales, «una serie de irregularidades».
Aseguró que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejan la voluntad popular».
En ese sentido, detalló que se refiere a las «impugnaciones de actas» o votos.
En la conferencia de prensa, junto a su comando, presentaron casos, con videos e imágenes, de supuestos fraudes en distintas partes del país.
Argumentaron con casos en donde, por ejemplo, se presentaban actas donde la candidata no tenía ningún voto a su favor, asegurando que «estadísticamente» no era posible y señalando que personeros de Fujimori, al ir a revisar el local de votación, se habrían encontrado otras mesas aledañas donde la situación era diferente.
En este contexto, dijeron desde el equipo de Fujimori que esperarán los resultados, pero que «han aparecido más votos de los que corresponde» y que se «han impugnado un montón de actas que no corresponde».
Hicieron un llamado a la ciudadanía a que realicen las denuncias correspondientes si es que fueron testigos de alguna situación irregular.
Hacia el final de la conferencia, la candidata de Fuerza Popular aseguró que «aquí se trata de defender la democracia y el futuro de nuestro país».
Dijo que en estos casos hay una «clara intención de violar la voluntad popular» y que las pruebas presentadas están siendo usadas para realizar impugnaciones.
El candidato de Perú Libre, José Pedro Castillo, al igual como previamente lo hizo la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, emitió declaraciones en un pequeño discurso frente a sus adherentes.
En la ocasión, el profesor dijo: «estoy acá ante ustedes sin ningún interés personal (…) estoy acá por el Perú».
En este contexto, expresó su » reconocimiento y nuestro saludo a cada no de ustedes (…) a esta vigilia soberana por la democracia, por Perú».
A diferencia de Fujimori, quien en su última alocución, acusó irregularidades, en este caso Castillo pidió ser «respetuosos de la voluntad popular y seré el primero en hacer valer la voluntad del pueblo peruano», aseguró, sin referirse directamente a la candidata de la derecha.
Al final de sus declaraciones hizo un «llamado a la tranquilidad», indicando que «no nos cansaremos en decir (…) solamente el pueblo salvará al pueblo».
Keiko Fujimori acusa «irregularidades» en elecciones presidenciales
La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha acusado durante esta jornada, y previo a que se conozcan los resultados finales, «una serie de irregularidades».
Aseguró que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejan la voluntad popular».
En ese sentido, detalló que se refiere a las «impugnaciones de actas» o votos.
En la conferencia de prensa, junto a su comando, presentaron casos, con videos e imágenes, de supuestos fraudes en distintas partes del país.
Argumentaron con casos en donde, por ejemplo, se presentaban actas donde la candidata no tenía ningún voto a su favor, asegurando que «estadísticamente» no era posible y señalando que personeros de Fujimori, al ir a revisar el local de votación, se habrían encontrado otras mesas aledañas donde la situación era diferente.
En este contexto, dijeron desde el equipo de Fujimori que esperarán los resultados, pero que «han aparecido más votos de los que corresponde» y que se «han impugnado un montón de actas que no corresponde».
Hicieron un llamado a la ciudadanía a que realicen las denuncias correspondientes si es que fueron testigos de alguna situación irregular.
Hacia el final de la conferencia, la candidata de Fuerza Popular aseguró que «aquí se trata de defender la democracia y el futuro de nuestro país».
Dijo que en estos casos hay una «clara intención de violar la voluntad popular» y que las pruebas presentadas están siendo usadas para realizar impugnaciones.
Qué es el «terruqueo» en Perú y cómo influye en la disputa presidencial entre Fujimori y Castillo
Candidata presidencial por tercera vez, tiene un largo historial en cargos de poder: se ha desempeñado como primera dama (entre 1994 y 2000 de la mano de su padre, Alberto Fujimori, quien actualmente cumple una condena de 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos), ha sido congresista por Lima y es líder de Fuerza Popular, el partido derechista que representa al fujimorismo.
Pero ¿qué tanto se diferencian realmente ambos candidatos? Y ¿existe algún parecido entre ellos?
En BBC Mundo marcamos tres diferencias y dos similitudes.
Diferencias
1. ¿De dónde provienen y a quiénes representan?
Pocas veces en la historia reciente de Perú se habían enfrentado dos candidatos presidenciales tan distintos.
Getty ImagesPedro Castillo siempre lleva un sombrero de paja de ala ancha y un lápiz.
Pedro Castillo es exrondero (miembro de las rondas campesinas, unas organizaciones comunales de defensa), profesor rural de enseñanza primaria desde 1995 —con un magíster en Psicología Educativa—, y un importante líder magisterial.
El candidato de Perú Libre, un partido que se define de izquierda marxista, adquirió notoriedad en 2017 al dirigir una huelga de profesores en varias regiones de Perú que se extendió por 75 días.
Castillo suele trasladarse montado arriba de un caballo y tiene su base de apoyo en las zonas rurales peruanas, a quienes conquista apelando a su origen humilde y a las grandes desigualdades que existen en Perú. Así, ha conseguido reunir el descontento de las clases más pobres, especialmente las del interior del país, históricamente olvidadas por el centralismo de la capital, Lima.
«No más pobres en un país rico», es una de las frases que suele repetir.
«Los electores más leales a Pedro Castillo buscan un cambio radical. Tomar el control de todo porque sienten que ha habido una serie de abusos con las personas más desfavorecidas», explica a BBC Mundo Alexandra Ames, jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Escuela de Gestión Pública en Universidad del Pacífico (PE).
La académica asegura también que sus votantes están principalmente «en el sur andino del país y en zonas mineras en donde hay niveles altos de pobreza».
Por el contrario, Keiko Fujimori tiene su gran apoyo en Lima, la capital peruana, y en las regiones del norte donde ha habido una mayor apertura a los mercados.
Getty ImagesDe ganar las elecciones, Fujimori se convertiría en la primera presidenta mujer de Perú, algo que ya intentó en 2011 y 2016.
«La diferencia está muy marcada por territorios y por niveles socioeconómicos. Los niveles A y B (los más altos) tienen una gran inclinación hacia Keiko Fujimori y los niveles D y E muestran gran aceptación por Castillo», explica Ames.
Con 45 años, la candidata de Fuerza Popular ha intentado reunir a los votantes de las otras formaciones de derecha, especialmente de Avanza País y Renovación Popular, apelando a la «unidad» con el fin de evitar que Perú se convierta en «Cuba o Venezuela».
El apoyo empresarial es uno de los fuertes de Fujimori pues ha sido enfática en promover la inversión y el sistema de libre mercado.
Y a pesar de que la postulante a la presidencia cumplió dos veces prisión preventiva entre octubre de 2018 y mayo de 2020 —a causa de una investigación en curso por supuesto lavado de activos provenientes de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht para presuntamente financiar su campaña en 2011—, cuenta con un grupo leal de votantes.
«Los más leales a Keiko Fujimori pueden reconocer que hay un riesgo de corrupción, pero están dispuestos a aceptarlos con tal de tener un status quo que de alguna manera los ha permitido crecer o salir de la crisis de los 80″, dice Ames.
«Y no se trata solo de grupos poderosos, sino también de una clase media trabajadora que salió adelante sin ayuda del Estado y que por tanto, cree que la solución está en esforzarse más», agrega.
2. Modelo económico
Pero más allá del perfil político de ambas candidaturas, una de las diferencias más importantes está en sus propuestas respecto al modelo económico de Perú.
Pedro Castillo propone cambiar la actual economía social de mercado por una «economía popular con mercados», que considere un Estado «interventor, planificador, innovador, empresario y protector» que estimule la creación de riqueza y su redistribución.
Getty ImagesCastillo tiene su base de apoyo en las zonas rurales peruanas.
Además, plantea la necesidad de renegociar el reparto de utilidades de las empresas extractivas trasnacionales, deslizando la posibilidad de nacionalizar ciertas empresas que «no acepten las nuevas condiciones». También ha propuesto aumentar el presupuesto para la educación del 3,5% al 10% del PIB, y el presupuesto para la agricultura junto a una nueva reforma agraria.
En la otra vereda está Fujimori, quien propone un plan de «Rescate 2021» para el «desarrollo de una verdadera economía social de mercado» que promueva «el trabajo formal, el desarrollo de emprendimientos, las asociaciones público-privadas y la inversión sostenible y socialmente responsable».
Así mismo, apela a simplificar la «forma y fondo» de la tributación con el objetivo de brindar facilidades para la creación de nuevas empresas. Para ella, el sistema no debe estar basado exclusivamente en la recaudación, sino en la formalización, enfocada en la micro y pequeña empresa.
La candidata de derecha también propone repartir directamente a la población el 40% del canon minero (participación por explotación de recursos minerales) que actualmente se distribuye a los gobiernos regionales y a las municipalidades, así como la repartición de distintos bonos a quienes se han visto afectados por la pandemia de coronavirus.
«Keiko Fujimori es la defensora del modelo de mercado en el Perú. Y ella le está hablando al porcentaje de peruanos que quieren defender ese modelo», dice a BBC Mundo el politólogo y académico Carlos Meléndez.
«El problema es que un 55% de los peruanos se considera perdedor respecto a este modelo de crecimiento económico. Y es por eso que Castillo goza de tantas simpatías a pesar de la debilidad de sus propuestas técnicas», agrega.
El académico considera que el candidato de Perú Libre supo ponerse «sobre la ola del malestar social respecto al modelo económico».
«Si el 55% se sienten perdedores, él es el líder de los perdedores y esa es su ventaja. No importa que sus políticas sean radicales o que sea un personaje poco conocido: la gente que se siente perdedora apuesta a la incertidumbre porque es mejor que lo malo conocido», señala.
Getty Images
Por su parte, Alexandra Ames indica que en estas elecciones lo que está en juego es la «defensa acérrima del modelo económico, como lo propone Fujimori, versus el cambio total de este modelo, como dice Castillo».
«Si bien este sistema ha permitido que muchas personas logren salir de la pobreza, lo cierto es que Perú es un país con muchas desigualdades. Por eso, el discurso de Fujimori no es tan atractivo frente al contexto de desigualdad en el que nos encontramos y que se terminó acentuando con la crisis sanitaria», señala.
3. ¿Cambio de Constitución?
Lo anterior se relaciona directamente con otra de las propuestas que ha llevado adelante Castillo: el cambio de Constitución.
Actualmente, en Perú rige una Carta Magna creada en 1993 bajo el gobierno de Alberto Fujimori. A pesar de haber sido reformada en varias ocasiones, su origen genera reticencia en algunos sectores de izquierda que han venido pidiendo su cambio hace varios años.
De esta manera, Castillo propone redactar una nueva Constitución mediante una Asamblea Constituyente con el fin de «recuperar la patria» y donde se «gesten los derechos fundamentales de la persona».
«Esta ha sido una bandera de la izquierda hace algunos años porque se asocia la Constitución del 93 con el autoritarismo de Fujimori de la misma manera que se hace en Chile con la Constitución de Augusto Pinochet«, explica Meléndez.
Por el contrario, la carta presidencial de derecha defiende la actual Carta Magna creada por su padre pues, dice, generó «paz y prosperidad».
Getty ImagesEl expresidente Alberto Fujimori, padre de Keiko Fujimori, cumple una condena de 25 años de prisión por violaciones a los derechos humanos.
Juan de la Puente, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de San Martín de Porres (USMP) de Lima, explica a BBC Mundo que «Castillo cree que esta Constitución es la que consagra un determinado modelo político de libre mercado» mientras que Fujimori cree que esta Carta Fundamental les ha traído «bienestar durante muchos años y que, por lo tanto, debe permanecer».
Para Alexandra Ames el cambio o no de Constitución ha terminado por convertirse en el «símbolo de lucha» de la campaña presidencial peruana.
«Desde la primera página de sus planes de gobierno, ya están empezando o a defender con uñas y dientes la Constitución del 93 o a decir que la van a cambiar de manera radical», dice.
Similitudes
1. Agenda social conservadora
Aunque a primera vista puede parecer difícil encontrar similitudes entre los dos candidatos presidenciales peruanos, sí comparten ciertos criterios.
El primero y más importante tiene que ver con la agenda social ultraconservadora que ambos defienden.
Tanto Castillo como Fujimori se han manifestado en contra del aborto libre. Además, ambos han rechazado la idea del matrimonio igualitario, aunque Fujimori se ha abierto a la posibilidad de «legislar la unión civil desde la perspectiva patrimonial».
La eutanasia o los derechos de los homosexuales tampoco están en sus agendas.
«Ambos pertenecen a un extremo conservadurismo y son cercanos con grupos religiosos, como las iglesias evangelistas, cristianas y católicas, que buscan un statu quo respecto a los valores», dice Ames.
La académica afirma que esto se explica en parte porque «el peruano todavía es un ciudadano bastante conservador que apela a un entendimiento de la familia bajo el concepto tradicional».
Getty ImagesAmbos candidatos son cercanos a los grupos religiosos peruanos.
Una opinión similar tiene Carlos Meléndez, quien afirma que si bien en los últimos años se ha dado un movimiento de reivindicación de los derechos de las minorías y de la equidad de la mujer en la región latinoamericana, en Perú esa «ola no llegó con la misma intensidad».
«Si hay un punto en el que podrían ponerse de acuerdo ambos candidatos es precisamente en el rol que debe cumplir la familia como eje de los valores morales en el Perú», señala.
Por otra parte, Castillo y Fujimori han coincidido en que el enfoque de género en las escuelas no es prioridad.
«El gran perdedor de estas elecciones es el enfoque de género. Se ha estado tratando de hacer una reforma educativa que le dé más oportunidades a las niñas pero esta política no solo ha sido invisibilizada sino que ambos candidatos la han confrontado en el pasado», explica Ames.
«Tanto desde la derecha como desde la izquierda se considera que el enfoque de género es una ideología y que hay que resguardar los valores tradicionales de la familia», añade Meléndez.
Juan de la Puente, en tanto, afirma que en la campaña de la segunda vuelta presidencial «los derechos de la mujer y el enfoque de género han pasado totalmente desapercibidos».
2. El «anti-voto» y los temores
Esta segunda vuelta presidencial obligará a muchos peruanos a decidir no necesariamente entre dos candidatos, sino más bien entre antifujimorismo o antiizquierdismo.
Y es que ambas cartas presidenciales despiertan un fuerte rechazo en ciertos grupos de la sociedad peruana.
Getty ImagesPeruanos antifujimoristas se manifiestan en contra de la candidata presidencial de derecha.
El antifujimorismo es ya bastante conocido pues hace años que muchos peruanos se consideran dentro de este grupo. A pesar de que comenzó como un movimiento en contra de Alberto Fujimori, su hija, al ser la heredera del proyecto, hoy carga con su propia cuota de detractores.
No obstante, el gran dilema de muchos de ellos es que la alternativa de izquierda radical tampoco les acomoda.
Es el caso del premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, quien a pesar de ser un reputado antifujimorista, para esta segunda vuelta dio un giro que muchos podrían imitar en Perú: dijo que apoyará a Fujimori, a la que definió como «el mal menor».
«Se ha generado una gran ola de polarización social que ha terminado por alinear a la gente con uno u otro por el gran rechazo o miedo que puede implicar el contrincante, por el cual no están dispuestos a votar», explica Ames.
Este voto «anti» está directamente relacionado con ciertos temores que ambos candidatos despiertan en algunos sectores de la sociedad.
Quizás el mejor ejemplo de ello es la carta que los dos tuvieron que firmar jurando públicamente que dejarán el poder al final de su mandato en 2026 y que no interferirán en investigaciones de la Fiscalía.
El compromiso fue solicitado por organizaciones civiles y de la Iglesia en Perú, y se selló a principios de mayo.
«Los temores hacia Keiko Fujimori están asociados con el autoritarismo y la corrupción. Muchos la asocian al gobierno autoritario de su padre y lo proyectan sobre ella. Mientras que Castillo genera temores relacionados con el desastre económico y la violencia política», explica Meléndez.
«El entorno de Castillo y el partido político del que forma parte, Perú Libre, portan ideas del socialismo del siglo XX haciendo referencias explícitas al marxismo, al leninismo, a la intervención del Estado en la economía, la nacionalización de empresas, la prohibición de importaciones, etc. Es un modelo de intervención estatal que en el Perú generó una grave crisis y que hoy se asocia con Venezuela», agrega.
Getty ImagesDetractores de Pedro Castillo protestan con pancartas que dicen «no al comunismo».
Por otra parte, las acusaciones por corrupción en contra de Fujimori y de Vladimir Cerrón, valedor de Castillo, líder y fundador de Perú Libre y sentenciado por delitos de negociación incompatible y aprovechamiento mientras era gobernador de Junín, provocan aún más rechazo entre los peruanos.
Esto es aún más importante si se tiene en consideración que los últimos seis mandatarios de Perú han sido procesados por corrupción.
«Ninguno de los dos da la suficiente seguridad de que no va a haber corrupción, de que habrá separación de poderes o de que tendremos un gobierno democrático», dice Ames.
«Que a 200 años de República tengamos que presionar a nuestros candidatos presidenciales a prometer que no se van a quedar más del tiempo acordado, es muy doloroso», agrega.
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