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Dos directores técnicos en medio de procesos sin resultados, rumores de escándalos, discusiones, casi 700 minutos sin anotar un gol y partidos contra rivales directos en los que se perdió o empató.

Noticias Colombia.

La eliminación de la Selección Colombia en su lucha por llegar al Mundial Qatar 2022 no es una sorpresa. Los resultados de la última fecha y la tristeza que se vive hoy es algo que para muchos ya se venía divisando desde meses atrás.

La ‘Tricolor’ tuvo dos directores técnicos que buscaron lograr el objetivo de clasificar al mundial.

Carlos Manuel Brito Leal Queiroz ​el portugués que se desempeñaba como guardameta y que salió en medio de goleadas, escándalos y situaciones que nunca se aclararon.

Su paso por la Selección inició de buena manera, una respetable participación en Copa América y aunque su juego no era del gusto de muchos, conseguía resultados.

Hasta el fatídico 17 de noviembre del 2020 cuando terminaron goleados por Ecuador.

Dos goleadas que lo enterraron

Después de la estrepitosa derrota de la Selección Colombia frente a Ecuador, seis goles a uno, el proceso de Quieroz no aguantó más.

Tras la derrota por goleada, las críticas se dirigieron más hacía el DT portugués.

El juego frente a Ecuador puso un alto en el camino de los cafeteros, a quienes les recordaban que juegan en fútbol de alto nivel la mayoría en Europa y que eso, debería traducirse en mejor rendimiento con la tricolor.

El primer tiempo fue la debacle, 7, 9, 32 y 39  fueron los minutos fatídicos para la Selección Colombia, un equipo que se vio superado desde el pitido inicial por los dirigidos por el argentino Gustavo Alfaro.

Venía de perder frente a Uruguay en Barranquilla por tres goles a cero.

En diciembre del 2020 se confirmó su salida:

Atención: Carlos Queiroz dejó de ser el técnico de la Selección Colombia

La llegada de Rueda

La confirmación de la llegada de Reinaldo Rueda se dio sobre las 10 de la mañana del pasado 14 de enero del 2021.

El día anterior desde Chile habían informado la no continuidad de Rueda; una noticia que sin duda, era esperada. Pues lo querían como nuevo timonel de la tricolor.

De acuerdo al comunicado publicado por la Federación Colombiana de Fútbol en su momento: «El Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Fútbol se permite anunciar que el profesor Reinaldo Rueda es, a partir de la fecha, el nuevo director técnico de la Selección Colombia Masculina de Mayores».

Rumores, errores, escándalos y ‘anti-récord’

La llegada de Reinaldo había sido solicitada por muchos y criticada por otros, tuvo opositores, detractores y también quienes lo apoyaban.

Sin embargo sus convocatorias, estilo de juego y resultados empezaron a preocupar a todos los colombianos.

Uno de los primero episodios que empezó a generar malestar fueron los rumores en donde se hablaba de una fuerte pelea entre los jugadores.

Caso que aunque se dio en medio del proceso de Carlos Queiroz, tuvo fuertes repercusiones en el manejo que Rueda le dio a sus dirigidos.

La revelaciones

Las revelaciones fueron realizadas a través del programa Blog Deportivo, en donde detallaban el altercado que tuvieron algunos jugadores de la Selección Colombia.

«Uno apercolló al otro y los dos son de talla internacional», había dicho el comentarista deportivo Javier Hernández Bonnet, no obstante, no reveló nombres en su programa.

Sin embargo, horas más tarde en el programa La Luciérnaga de Caracol Radio, los protagonistas de la supuesta discusión fueron revelados.

De acuerdo al programa radial, James Rodríguez habría discutido con Jefferson Lerma y Davindson Sánchez.

El jugador del Al Rayyan S. C. de la Qatar Stars League se habría ido a las palabras con el mediocampista del Bournemouth y el defensor del Tottenham.

Ante esta situación, Queiroz optó por regañar al grupo a lo que uno de los futbolistas le habría respondido:»Nosotros rendimos y no moleste», esto manifestó la periodista María Alejandra Villamizar.

Noticia relacionada:

Según el programa, el técnico portugués habría tomado al determinación de no alinear en la titular a este jugador en el partido que Colombia perdió 6-1 frente a Ecuador en Quito.

Los periodistas deportivos del país coinciden en que dentro del camerino de la selección existen algunos roces entre los jugadores.

El programa Blog Deportivo el cual dirige Javier Hernández Bonnet, manifestó que hay varios grupos dentro del equipo, dando a entender que entre los jugadores había discordia.

Malos resultados

El técnico vallecaucano completó 21 partidos con la Selección Colombia, consiguiente conseguido 7 victorias, 10 empates y 4 derrotas en todas las competencias.

Por su parte en las Eliminatorias fueron 4 partidos ganados, 7 empatados y 2 pedidos.

La Selección Colombia también llegó a completar un anti récord, convirtiéndose en Sudamérica, en la primera en empatar cuatro partidos y siete seguidos sin goles por una eliminatoria mundialista, en el mundo es la novena y desde 2017 no se vivía un resultado así.

Inicialmente el primer encuentro fue ante Uruguay en condición de visitante y a pesar de tener la posibilidad de haberlo ganado, según analistas, lo empató 0 a 0.

Luego se enfrentó a Brasil en el estadio Metropolitano Roberto Melendez de Barranquilla y volvió a empatar sin goles. Para muchos, un punto de oro porque el rival y los resultados de otros equipos.

Y cuando las ilusión era más grande para conseguir el triunfo ante Ecuador en casa, muchos esperando el 2 a 0, la red no se infló y una vez más igualó sin goles.

Luego perdió contra Perú en un encuentro que nadie tenía entre sus planes perder.

Casi 700 minutos sin goles

En la fecha pasada la Selección Colombia se enfrentó contra su similar de Bolivia, el encuentro inició marcado con una tricolor encima de los dirigidos por el venezolano César Farias.

Los goles de Colombia llegaron tras 685 minutos sin marcar, ese día los goles fueron hechos por ‘Lucho’ Díaz, Borja y Uribe.

El milagro no se está dando, aunque Colombia gana y Perú derrota desde temprano a Paraguay

 

 





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Las delegaciones de Rusia y Ucrania han iniciado este martes en Estambul una nueva ronda de negociaciones presenciales bajo los auspicios del Gobierno turco, tras dos semanas de discusiones por videoconferencia. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha pedido a ambos equipos negociadores “una paz justa” en la que, según ha afirmado, “no debería haber un perdedor”. El objetivo fundamental de este nuevo diálogo entre asesores presidenciales rusos y ucranios es alcanzar un alto el fuego. Sin embargo, aunque ambas partes se han mostrado dispuestas a acercar posturas, un abismo sigue separando las exigencias del país invasor, Rusia, de las demandas que Kiev ha asegurado estar dispuesto a aceptar; especialmente en cuanto a la reclamación de que Ucrania reconozca la soberanía rusa de Crimea —que Moscú invadió y se anexionó ilegalmente en 2014— y la independencia de la región de Donbás. El ministro de Asuntos Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, ha resumido la postura de su país respecto a esta negociación con una frase: “[A cambio de la paz] no estamos dispuestos a intercambiar personas, territorio o soberanía”.

¿Qué exige Rusia para parar la guerra?

Las principales exigencias de Rusia para parar la guerra que inició hace cinco semanas no han variado sustancialmente de las que el presidente Vladímir Putin enumeró justo antes de lanzar la invasión de Ucrania del 24 de febrero, según confirmó el ministro de Exteriores ucranio Kuleba en una entrevista con este diario. Estas demandas rusas son, primero, que Ucrania acepte un estatus de neutralidad, es decir, que renuncie a unirse a la OTAN, y además lo blinde inscribiendo este compromiso en su Constitución, que ahora recoge la meta de sumarse a la Alianza Atlántica. En segundo lugar, que Kiev reconozca como territorio ruso a la península de Crimea, que Moscú se anexionó hace ocho años con un referéndum celebrado en ese territorio bajo presencia militar y no reconocido por la comunidad internacional.

Otra reclamación de Rusia a Ucrania es el reconocimiento de Donetsk y Lugansk, en el área oriental ucrania de Donbás, como estados independientes. Entre las demandas iniciales de Rusia figuraban inicialmente la “desnazificación” de Ucrania —Putin sostiene que el Gobierno y el ejército de ese país están controlados por neonazis y grupos de extrema derecha—, la desmilitarización y la protección de la lengua rusa en la exrepública soviética.

¿Cuáles son las condiciones de Ucrania?

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Las principales condiciones de Ucrania para un posible acuerdo de paz son tres: la primera es la obtención de garantías de seguridad. La segunda es el reconocimiento de su integridad territorial dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas —lo que incluye a Crimea y el Donbás— y la tercera es un alto el fuego y la retirada del Ejército ruso. Kiev exige además la apertura de corredores humanitarios para evacuar a la población de las zonas asediadas por las tropas rusas con un compromiso expreso de Moscú de que no se va a atacar a los civiles que huyen.

¿A qué se refiere Ucrania cuando pide garantías de seguridad?

En su conversación con EL PAÍS, el ministro Kuleba precisó que su Gobierno aspira a “algo similar” al artículo 5 de la OTAN; es decir, un compromiso de los Estados que se hagan garantes de la seguridad de Ucrania de defender el país si alguien lo ataca. Kuleba detalló que esas garantías obligarían a “aquellos países que brindan sus garantías de seguridad a proveer a Ucrania en 24 horas de todas las armas necesarias, adoptar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo parar la agresión e imponer sanciones”. El ministro aseguró que Kiev está “en conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Turquía sobre su potencial participación en este modelo”.

¿Cuáles son los principales escollos para las negociaciones?

Las cuestiones en las que las posturas de Moscú y Ucrania siguen siendo más irreconciliables son la cuestión territorial y los aspectos ligados a la soberanía nacional ucrania. En su alocución televisada del domingo, el presidente Zelenski remarcó que quiere la paz pero precisó que ambas cuestiones constituyen líneas rojas para su país: “La soberanía y la integridad territorial de Ucrania están fuera de cualquier duda”. Frente a ello, Rusia insiste en su exigencia de que Ucrania acepte el hecho consumado de su anexión unilateral de Crimea en 2014 y reconozca la soberanía rusa sobre esa parte de su territorio. Moscú reclama también que Kiev renuncie a las regiones de Donetsk y Lugansk, en Donbás, y reconozca a las dos provincias de esa región ucrania como estados independientes. En 2014, poco después del referéndum ilegal en Crimea, los separatistas prorrusos, apoyados por el Kremlin, hicieron una votación en parte de esos territorios para reclamar la independencia. Antes de la invasión, Putin las reconoció como repúblicas, asumiendo además su reclamación de todo el Donbás (área donde está, por ejemplo, Mariupol) aunque solo controlaban en ese momento una tercera parte.

¿En qué se han acercado las posiciones por parte de Ucrania?

Zelenski ha reiterado que su país está dispuesto a discutir sobre un estatus de neutralidad para su país y a renunciar a formar parte de la OTAN, la última vez este domingo, en una entrevista con varios medios de comunicación independientes rusos. Sin embargo, el presidente ucranio condiciona esta discusión a una retirada de las tropas rusas y a que esta cuestión se someta a referéndum, ya que se requeriría un cambio constitucional. Como ha hecho durante todo su periodo de Gobierno, Zelenski insistió en su entrevista con los medios rusos —vetada para su emisión en Rusia— que Kiev no tiene planes de recuperar por la fuerza todo el territorio de Donetsk y Lugansk. El presidente ucranio aludió a un “compromiso” sobre el Donbás y dejó entrever que aceptaría una vuelta al statu quo previo a la invasión; es decir, una retirada de las fuerzas rusas a la línea de demarcación que, antes del 24 de febrero, separaba la zona de Donbás bajo control de Moscú, a través de los separatistas prorrusos, del área dominada por el Ejército ucranio.

¿Y por parte de Rusia?

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró el lunes que veía “posible” un acuerdo entre Rusia y Ucrania. Moscú podría haber renunciado a algunas de sus exigencias iniciales a Ucrania, sobre todo en tres aspectos: la desmilitarización del país, la protección legal del ruso —cerca del 30% de ucranios tienen ese idioma como lengua materna— y lo que Putin definía como “desnazificación”, de acuerdo con Financial Times, que asegura haber accedido al borrador del alto el fuego sobre el que trabajan las delegaciones rusa y ucrania en Estambul. Rusia podría estar dispuesta a aceptar también que Ucrania ingrese en la Unión Europea, siempre según el documento citado por ese periódico.

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Colombia vive una de las peores crisis de legitimidad del proceso electoral en décadas. Una semana después de las elecciones legislativas y de las consultas interpartidistas, el Consejo Nacional Electoral se reunió para debatir este martes si había que recontar los votos, algo inédito en Colombia. El registrador nacional aseguró el lunes que solicitaría formalmente un nuevo escrutinio, una idea que también avaló el presidente Iván Duque, pero que no cuenta con sustento legal. El registrador se retractó horas después, pero la polémica ya estaba servida.

Estas son las claves de lo que ha sucedido desde la jornada electoral:

El Pacto Histórico denuncia que no aparecen 400.000 votos

La madrugada del lunes 14 de marzo comenzaron a saltar las primeras alarmas. Integrantes del Pacto Histórico, coalición de la izquierda liderada por el candidato presidencial Gustavo Petro, divulgaron en redes sociales que había 29.000 mesas de votación en las que el Pacto aparecía con cero votos.

La coalición venía hablando desde hacía meses de un posible fraude, así que diseñaron un sistema de vigilancia con testigos voluntarios y una herramienta informática con la que analizaron en tiempo real la información que era transmitida desde los puestos de votación a la Registraduría. Así encontraron irregularidades en el preconteo de los votos [los datos que se ofrecen la misma noche de las elecciones], que luego fueron confirmadas por la Misión de Observación Electoral (MOE) que identificó “comportamientos atípicos en los resultados de las votaciones al Pacto Histórico”.

Los abogados de la coalición hicieron las reclamaciones legales y se hizo un escrutinio preliminar que identificó que no habían sido contabilizados inicialmente cerca de 400.000 votos. Varios líderes políticos promovieron la idea de un “fraude histórico” contra la izquierda, pero otras fuerzas políticas de distinto espectro también identificaron irregularidades y pidieron a sus votantes que entraran a través de un enlace a la web de la registraduría para mirar si su voto había sido contado en la mesa en la que depositaron la papeleta.

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Errores de diseño y transmisión

Mientras las redes seguían inundadas de denuncias de fraude, la MOE y el propio Gustavo Petro identificaron dónde pudo estar el error que condujo a que no se reportaran los votos tanto del Pacto Histórico como de otras fuerzas políticas como el Nuevo Liberalismo y el Partido Verde.

El diseño de los formularios E14, una novedad en esta cita electoral, ponía al Pacto Histórico en una de sus últimas páginas, como si fuera un pie de página después de la lista de otro partido. “Eso facilita que exista el error humano y que al momento de dictar de forma telefónica los datos se salten los números de esa casilla”, explicaba a este diario Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político Electoral de la Democracia, de la MOE.

El escrutinio oficial recoge los votos no contados inicialmente

Tras la corrección de los errores, los resultados del Pacto Histórico fueron mejores que los anunciados la noche del domingo, al pasar de 2,3 millones a casi 2,7 millones de votos –y de 16 a 19 escaños en el Senado–. “En este momento se han recuperado 486.000 votos por el Pacto Histórico al Senado que no fueron reportados. Nos acercamos a tres millones de votos por la lista al Senado”, dijo Petro. A pesar de eso, la izquierda mantuvo su denuncia de fraude.

La derecha azuza la idea de fraude

Una vez se cruzaron los datos del preconteo, que se conocen al final de la jornada electoral, con los del escrutinio formal, que es el que tiene validez jurídica, desde la derecha arreciaron los mensajes de fraude electoral. El expresidente Andrés Pastrana fue el primero. “Las cifras oficiales del Registrador apestan a fraude a favor del Pacto Histórico. El Gobierno debe contratar, con visto bueno de los actores de la elección, dos firmas internacionales independientes para el análisis forense de los procesos de la Registraduría el domingo pasado”, dijo.

Le siguió el expresidente Álvaro Uribe, fundador del partido de Gobierno Centro Democrático, cuya fuerza política perdió poder en el Congreso y pasó de ser la primera a la quinta fuerza en el Senado. Uribe dijo que había formularios con tachones y enmendaduras e invitó a no aceptar los resultados.

Desde comienzos de 2022, voces desde el uribismo venían hablando sobre un presunto hackeo ruso y planteando con suspicacia que Petro se hubiera reunido en España con funcionarios de Indra, la empresa española elegida por el Consejo Nacional Electoral para el escrutinio oficial.

Duque llama a recontar los votos

Con la tensión política en sus niveles máximos y voces desde todos los partidos dudando de la transparencia electoral y criticando las irregularidades del registrador Alexander Vega, el presidente Iván Duque solicitó inicialmente que se reuniera la comisión de garantías electorales. Este lunes dijo que era “recomendable considerar, por parte del Consejo Nacional Electoral, avanzar con un reconteo general en la elección a Senado”. A esa misma solicitud se sumó Vega, quien resaltó “la paranoia de fraude de todas las fuerzas políticas” y achacó las irregularidades en el preconteo a los jurados de votación. A Vega lo critican por haber cambiado la forma en que se elegían los jurados de votación, lo que ocasionó que personas sin experiencia o jóvenes que nunca habían votado se encargaran de esa labor.

El registrador se retracta

La decisión de abrir o no las bolsas de votos generó nuevos debates. “Lo que hace el registrador hoy ahora sí se llama fraude. La cadena de custodia de los votos terminó el sábado. A esta hora pueden estar llenando las bolsas de votos. Desobedecen la decisión de 5.000 jueces. Estamos ante un verdadero golpe de Estado impulsado por Uribe”, dijo el candidato presidencial Gustavo Petro.

Mientras, Álvaro Uribe insistió en el reconteo. “Una cosa es reconocer que el partido retrocedió, aceptar la afectación de mi reputación, reconocer lo que ha faltado al Gobierno (de Iván Duque) y otra cosa es pedir el reconteo en bien de la democracia”.

El Consejo Nacional Electoral se reunió este martes para tomar una decisión. Durante el encuentro, el registrador se retractó y anunció que no pediría el recuento de forma oficial, pero la duda estaba creada y la confianza electoral, quebrada.

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Gustavo Petro, candidato a la presidencia de Colombia del Pacto Histórico, habla acompañado de Francia Márquez y Camilo Romero.
Gustavo Petro, candidato a la presidencia de Colombia del Pacto Histórico, habla acompañado de Francia Márquez y Camilo Romero.Mauricio Dueñas Castañeda (EFE)

En Colombia, el Congreso se vota al mismo tiempo que la selección de candidaturas para las elecciones presidenciales: tres consultas interpartidistas (izquierda, centro y derecha) convivieron el domingo 13 de marzo con la selección de los nuevos integrantes del Senado y de la Cámara que convivirán con el nuevo jefe del Estado. De hecho, el resultado de estos comicios sirve para dibujar los contornos del campo de juego durante los próximos cuatro años. Son la primera luz para los futuros presidentes. Y la que arroja el 2022 se define por el contraste que dibujan seis claves para entender cómo el país desemboca en su rasgo político definitorio hoy: la polarización.

1.- La fuerza de Petro (y de todo el Pacto Histórico)

Gustavo Petro logró sacar de sus casas a cuatro millones de personas para votar por una consulta que estaba a todas luces decidida. Ni Francia Márquez (pese a su excelente resultado, por encima de casi todos los candidatos de derecha y de todos los de centro) ni mucho menos Camilo Romero eran alternativas creíbles, y aún así la del Pacto Histórico fue la elección con más participación. Un gesto de fuerza sobre el que Petro construirá su camino hasta la presidencia. Ahora sabe además que, de lograrla, tendrá de su lado al menos a 17 senadores y 25 representantes, un aumento muy considerable respecto a la suma aproximada de las fuerzas más a la izquierda (excluyendo a Comunes, el partido de las viejas FARC)

2.- El centro se vacía

Sergio Fajardo cumplió con lo anticipado por las encuestas y ganó su consulta, el Centro Esperanza, pero lo hizo con muchos menos votos de los esperados. Entre él, Juan Manuel Galán y Alejandro Gaviria apenas sumaron menos de la mitad de los votos que logró Gustavo Petro por sí mismo. Esto es importante porque todos ellos se habían presentado como la única alternativa viable al candidato de la izquierda, y todos ellos vienen de una tradición discursiva y política asociada con las élites: un matemático profesor de familia bienestante, el hijo de uno de los líderes liberales más destacados de finales del siglo XX, y un ex-rector de la universidad más prestigiosa del país.

3.- El fracaso del Nuevo Liberalismo

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Uno de estos referentes centristas, Juan Manuel Galán, sufrió su peor derrota no en la consulta de precandidatos de la que formaba parte sino en la elección legislativa. La lista del Nuevo Liberalismo al Senado, cerrada, plural en sexo, región y origen, pero al mismo tiempo trufada de referentes mediáticos e intelectuales, no logró colocar a ninguna persona en la más alta institución legislativa del país. En la Cámara solo fue una (Julia Miranda). Se le queda así una herencia difícil a los Galán (junto a Juan Manuel está su hermano Carlos Fernando), que aspiraban a reconstruir el asalto democrático al poder de su padre que truncó el narco con su asesinato en los años ochenta. Tanto aquel como las victorias del centro en la Colombia de las últimas décadas han sido de plataformas más bien inclusivas y pragmáticas, no tanto centralistas ni elitistas, que se han encallado una tras otra en distintos puntos del proceso electoral (Antanas Mockus en 2010 fue el que llegó más lejos: menos de un 40% de votos en segunda vuelta). El centro en general, y el Nuevo Liberalismo en particular, debería incorporar esta lección.

4.- El aguante ‘verde’

En paralelo, la Alianza Verde en el Congreso y Carlos Amaya (exgobernador ‘verde’ en la campesina Boyacá) en la consulta interpartidista de Centro Esperanza lograron resultados comparativamente mejores. Fueron las únicas piezas del centro que se salvaron de la quema casi generalizada que sufrieron los moderados. De hecho, la suma de la Alianza Verde y el centro-izquierda tradicional del Polo Democrático Alternativo (cuyo líder, Jorge Enrique Robledo) también estaba en la consulta del Centro) en 2018 ha logrado aumentar ligeramente su presencia legislativa en 2022. Esto no sólo refuerza el aprendizaje de los puntos anteriores de la importancia de un centro o centro-izquierda pragmático e inclusivo, sino también de las estructuras de partido más sólidas y estables que las nuevas aventuras individualistas o plataformas incipientes.

5.- La derecha tiene candidato, pero no unidad

En ese mismo sentido, el Centro Democrático ha logrado mantener una cierta presencia en el Congreso, si bien disminuida respecto a lo que tenía: ya no es el partido con más presencia en Cámara y Senado. La salida de Álvaro Uribe de sus listas se ha notado. Pero han sido reemplazados por un partido aún más sólido: el Partido Conservador con dos siglos de historia y un declive que nunca se acabó de concretar. Todos ellos deberán articular una plataforma conjunta para competir por la presidencia en torno a Federico ‘Fico’ Gutiérrez, que dominó la consulta de Equipo por Colombia de manera mucho más clara de la que anticipaban las encuestas. Esto le ayudará a convencer a las facciones extremas (desencantadas con la presidencia de Iván Duque, vendido originalmente como un moderado) y también a las más tradicionales, pero la unidad no está dada como sí lo estaba en 2018, debido también a la propia ruptura de continuidad en los resultados en el legislativo.

6.- Aumenta el poder de las mujeres, con Francia Márquez a la cabeza

La principal rival de Gustavo Petro logró un 15% de los votos dentro de la consulta del Pacto Histórico. Esta es una manera de verlo. Pero la otra, bastante más precisa, es que una mujer afro que entró en política a través del activismo campesino periférico ha logrado ser la tercera persona más votada en una jornada que sacó a millones de colombianos a las calles, superando a hombres con un perfil más que establecido como Sergio Fajardo o Alex Char, por no hablar de Camilo Romero, el ‘rebotado’ de la Alianza Verde que apenas llegó a un tercio de los apoyos obtenidos por Márquez. En paralelo, los cálculos provisionales de la organización Artemisas (dedicada, entre otros objetivos, a impulsar la representación pública de las mujeres) indican que la presencia en el Congreso ha mejorado sensiblemente: de 25 a 31 senadoras y de 31 a 48 representantes, alrededor de un 30% de ambas cámaras, récord histórico en el país. Esto, sumado a la capacidad de Márquez de capitalizar su arrastre dentro de la plataforma petrista, dibuja un horizonte de ampliación gradual pero decidid del poder de las mujeres en la política colombiana.

Conclusión: ¿polarización o pluralismo?

La fuerza demostrada por Petro y (en menor medida) por ‘Fico’, unidas a la debilidad centrista, auguran un panorama polarizado tanto en su dimensión afectiva (voto por miedo u odio al rival) como en la ideológica (voto por convencimiento diferenciado). Pero la superviviencia de viejos partidos (Liberal, Conservador), del centro establecido (Verde, Polo) y la ya habitual fragmentación del legislativo indican que el pluralismo y la negociación siguen siendo la pasarela inevitable por la que se construye el ejercicio del poder en Colombia.

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Era un secreto a voces desde hace días, pero la Casa Blanca ha terminado de dar el paso este martes. Semana y media después dejar la energía fuera de su paquete inicial de sanciones a Moscú, Estados Unidos dejará de importar petróleo y gas ruso como represalia por la invasión de Ucrania. Y no será el único: horas después, el Reino Unido se sumaba a la moción —aunque de manera más gradual—, añadiendo un grado adicional de presión sobre la economía rusa, muy dependiente de las exportaciones de combustibles fósiles. Estas son las principales claves y repercusiones de la medida:

¿Cuánto petróleo importan EE UU y el Reino Unido de Rusia?

Su peso en la matriz energética estadounidense es mínima: menos del 8% del crudo que la primera potencia mundial compra en el exterior llega desde el país euroasiático, una cifra muy similar —aunque ligeramente superior— en el caso británico. Aunque a corto plazo puede haber tensiones puntuales, en un mercado tan activo y global como el petrolero, no será difícil reemplazar esa producción con oferta de terceros países. Eso sí, a precios muy altos.

¿Cómo se puede reemplazar la oferta rusa?

Dado el escasísimo peso del crudo ruso sobre el total consumido en EE UU y el Reino Unido, no le será difícil encontrarle reemplazo. Si otros países toman la misma determinación, en cambio, sí sería mucho más complicado encontrar alternativas de suministro.

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Hay, sin embargo, varios factores que aliviarán la situación. El primero y más importante, la potencia de bombeo de la poderosa industria fracking estadounidense, que le ha aupado a la cima petrolera mundial y que el año que viene disparará su producción hasta un nuevo máximo histórico de 13 millones de barriles diarios, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). El segundo es el regreso de Irán al mercado, que culminará cuando selle su nuevo acuerdo nuclear y que ayudará a paliar las consecuencias con una inyección de un millón de barriles diarios. Es casi la séptima parte de lo que produce Rusia.

El tercero y más imprevisto es Venezuela: consciente de que —aunque venido a menos como productor y con unas infraestructuras obsoletas— el país latinoamericano cuenta con los mayores yacimientos probados de crudo bajo el subsuelo, el Gobierno estadounidense envió el fin de semana pasado a una delegación de alto nivel a Caracas para tratar asuntos de “seguridad energética”. En plata: levantar sanciones para asegurarse una dosis adicional de oferta con la que nadie contaba.

En esa estrategia de sustitución del petróleo ruso se enmarca también el anuncio de la Agencia Internacional de la Energía (AIE, dependiente de la OCDE) de que sus Estados miembros —entre ellos, los propios EE UU— seguirán liberando reservas estratégicas en los próximos días. El objetivo: relajar la presión sobre los precios y disminuir la volatilidad del mercado.

¿Seguirá la UE sus pasos?

Es una pregunta imposible de responder en este momento, dada la variedad de sensibilidades entre los principales Estados miembros. Por un lado, Alemania —uno de los países más dependientes de Rusia— se niega en redondo a renunciar a los combustibles rusos aludiendo a la importancia capital para el suministro de su industria y sus hogares. Por otro, Francia y Países Bajos —que no importan tanto del gigante euroasiático— se abren a cualquier posibilidad y no descartan ningún escenario. Italia y España, por su parte, siguen sin expresar un punto de vista nítido.

Que el Reino Unido haya seguido, en tiempo récord, la estela estadounidense, mete más presión al bloque. Lo único claro, eso sí, es que la decisión será común y no individual. En cualquier caso, lo lógico sería pensar que, de dar el paso, la medida se limite al crudo y no alcance al gas, mucho más difícil —y costoso— de sustituir a muy corto plazo.

¿Por qué Europa no lo tiene tan fácil?

De nuevo, por una cuestión de dependencia: Rusia es un proveedor menor para EE UU y el Reino Unido, pero para la UE es mucho más significativo. Más de la cuarta parte de las importaciones petroleras del bloque comunitario procede de ese país. Además, prohibirlas sin tomar una determinación similar con el gas tendría una lectura extraña. Y dar el paso con el gas no es ni mucho menos tan sencillo: las implicaciones económicas de esa medida serían enormes. Con todo, son cada vez más las petroleras europeas que han optado por no comprar ni un barril más de crudo hasta nueva orden. La última en hacerlo ha sido la mayor de la eurozona por activos, la francesa Total.

¿Qué consecuencias tendrá para Rusia?

Si el veto se queda en EE UU y el Reino Unido, serán modestas. Sin embargo, si la UE, que le compra el 60% de su producción de crudo y una cantidad aún mayor de gas, opta por cortar amarras con su vecino del Este, el impacto sí sería enorme. A los precios actuales, la venta de combustibles fósiles a los socios europeos reporta más de 1.000 millones de euros diarios a Rusia, según los datos de Simone Tagliapietra, investigador del centro de estudios Bruegel. Ese dinero es esencial para el mantenimiento de su campaña militar en Ucrania, en un momento en el que alrededor de la mitad de las reservas de su banco central están bloqueadas por Occidente, y su evaporación exacerbaría su débil posición financiera.

Incluso si la UE acabase dando el paso, Moscú cuenta con una baza adicional: China, un coloso económico que necesita ingentes cantidades de crudo en su día a día, no ha dado ninguna indicación de que vaya a renunciar a su crudo. Hoy le compra aproximadamente la quinta parte de lo que vende al extranjero, pero caben pocas dudas de que Pekín vaya a aprovechar la oportunidad para hacerse con una mayor cantidad de energía a precio de ganga. Esa ocasión se extiende, según ha adelantado Bloomberg, a una posible toma de posiciones en el accionariado de grandes energéticas o firmas rusas del sector de materias primas. Una inversión de saldo, pero cargada de riesgo: nadie sabe cómo saldrá Rusia de la saga ucrania.

¿Por qué sube el petróleo?

Fundamentalmente, porque implica un estrechamiento del mercado: menos oferta siempre es sinónimo de precios más altos. Rusia es una de las mayores potencias petroleras del mundo: es el segundo exportador de crudo del planeta, tras Arabia Saudí. Y el mayor si se suman también sus derivados, cubriendo por sí sola cerca del 7% de la demanda global. Este martes, tras el anuncio de la medida, el barril de crudo brent, el de referencia en Europa, subía con fuerza hasta superar los 125 dólares por barril, su nivel más alto en 14 años.

Esa subida no solo tendrá consecuencias sobre el EE UU y el Reino Unido, sino sobre todo el mundo: petróleo más caro significa también gasolina y diésel más caros en las estaciones de servicio españolas y del resto del mundo, y menor renta disponible de los hogares para consumir otros productos y servicios.

¿Hasta dónde pueden llegar los precios?

Depende, en gran medida, de cuánto se prolongue la situación y de cuántos países acaben secundando la medida estadounidense. Si el veto de Washington se extiende hasta finales de año, el banco de inversión JP Morgan cree que el brent puede dispararse hasta los 185 dólares, lo que supondría subir un 40% respecto a los niveles actuales y pulverizar cualquier registro previo. En ese escenario, la entidad suiza UBS pone el listón un poco más abajo: en 150 dólares.

De sumarse la Unión Europea a la medida, la escalada sería exponencial: algo más de la mitad de la producción rusa desaparecería del mercado mundial, y la consultora noruega Rystad Energy anticipa que el crudo podría alcanzar los 200 dólares. Las consecuencias sobre la inflación, ya disparada, serían desastrosas.

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El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ordenó el pasado 27 de febrero a los máximos responsables de Defensa rusos disponer las fuerzas nucleares “en un modo especial de servicio de combate”. La madrugada del día 24 de febrero, en la declaración con la que lanzó la invasión de Ucrania, el mandatario lanzó la siguiente, poco velada, amenaza: “Quien pretenda obstaculizarnos debe saber que la respuesta de Rusia será inmediata. Y conducirá a consecuencias que no habéis afrontado nunca en vuestra historia”. Días antes del ataque, las Fuerzas Armadas rusas habían llevado a cabo maniobras con armamento con capacidad nuclear.

¿Qué supone técnicamente la orden impartida al ministro de Defensa y al jefe del Estado mayor? ¿Cuál es la lógica subyacente a la escalada retórica nuclear de Putin? ¿Está realmente dispuesto el mandatario ruso a ser el primero en volver a detonar un arma atómica para golpear a un enemigo desde Hiroshima y Nagasaki? La agitación de la amenaza nuclear por parte del líder de una superpotencia, la más inquietante en décadas, agrava profundamente la tensión desatada por la agresión rusa a Ucrania.

Los dirigentes occidentales, de momento, han reaccionado con contención. EE UU no ha incrementado sus niveles de alerta nuclear, y los mensajes oficiales condenan la escalada de Putin pero buscan transmitir tranquilidad. Una parte significativa de los expertos creen que la opción nuclear es tan delirante que no es plausible. “Todos sabemos que Putin es imprevisible, que hace cosas que nadie cree que haría, pero pienso que esto no es posible. Expondría a Rusia a unas consecuencias tremendas”, dice William Alberque, director de Estrategia, Tecnología y Control de Armas en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres.

Pero hay otros que discrepan. Francesca Giovannini, directora ejecutiva del Proyecto sobre la Gestión del Átomo del Belfer Center de Harvard, cree que, aunque no sea probable, la opción del recurso al arma atómica no debe descartarse con rotundidad. “Las circunstancias son muy complejas, y él está sometido a una enorme presión”, comenta.

No es posible conocer la disposición de fondo del alma de quien puede dar la orden de disparar, pero varios elementos de contexto ayudan a interpretar la situación. A continuación, algunos de ellos.

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El significado técnico de la orden de Putin

La instrucción impartida por Putin el pasado domingo no encaja de forma clara en las categorías nucleares rusas conocidas en Occidente. Funcionarios gubernamentales y expertos señalan que no se corresponde a una nomenclatura estandarizada como los Defcon estadounidenses y coinciden en destacar que en cualquier caso no supone un estado máximo de alerta y constituye más bien un nuevo mensaje político.

El lunes por la noche, fuentes del Pentágono citadas por la agencia Reuters señalaban no haber detectado ningún movimiento fáctico relevante en materia de armamento. El ministro de Defensa ruso, Seguéi Shoigú, reportó al presidente Putin el lunes que se había implementado su medida y que en ese marco se había reforzado el personal en los puestos de mando nuclear, informa la agencia TASS. De tratarse solo de eso, sería una medida sustancialmente irrelevante.

Tanto Rusia como Estados Unidos —las dos principales potencias nucleares— siempre tienen listo para el uso un porcentaje de sus arsenales. Estos se componen de un segmento estratégico, de largo alcance, que cuenta como medios de entrega con misiles lanzados desde tierra (en silos o móviles), mar (en submarinos) o aire (en bombarderos); y un segmento táctico, de menor alcance, con cabezas nucleares de menor potencia. La capacidad disuasoria depende de la credibilidad de la respuesta, y por ello una parte del arsenal está en condiciones de ser usado con rapidez. El pasado mes de diciembre, el jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, señaló que un 95% de los misiles de la fuerza nuclear estratégica rusa están constantemente listos para combate. El nivel de alerta puede incrementarse aumentando el número de cabezas cargadas en las lanzaderas, elevando el número de submarinos armados desplegados, etc. Pero, al menos de momento, no parecen haberse producido medidas de ese tipo.

La lógica de la escalada retórica

El razonamiento detrás de la escalada retórica de Putin es bastante evidente. “Lo que señala su mensaje es que quiere ganar esta guerra con Ucrania, teme que Occidente intervenga directamente y quiere asegurarse de que estemos fuera del conflicto”, comenta Alberque, que trabajó en la OTAN antes de incorporarse al IISS.

Los países occidentales han dejado claro que no tienen intención de combatir contra Rusia, pero Putin observa una creciente disposición a armar Ucrania. La amenaza busca, de entrada, introducir la variable más extrema e inquietante en el cálculo de Occidente, con la esperanza de que sirva como elemento de inhibición en futuras decisiones.

La doctrina nuclear rusa

La doctrina vigente rusa que entró en vigor con una orden ejecutiva de Putin del 2 de julio de 2020 establece cuatro condiciones bajo las cuales Rusia usaría sus armas nucleares:

a) llegada de datos fiables del lanzamiento de misiles balísticos contra el territorio de la Federación Rusa y/o sus aliados;

b) uso de armas nucleares u otros tipos de armas de destrucción masiva por parte de un adversario contra la Federación Rusa y/o sus aliados;

c) ataque de un adversario contra infraestructura militar o gubernamental crítica de la Federación Rusa, cuya disrupción minaría la capacidad de respuesta nuclear;

d) agresión contra la Federación Rusa con el uso de armas convencional cuando pongan en peligro la existencia del Estado.

Ninguna de estas condiciones parece ni remotamente concebible. Para justificar su decisión, Putin ha alegado “declaraciones agresivas” por parte de altos mandos de países de la OTAN.

La disposición a lo inimaginable

La lógica normal induce a pensar que es inconcebible que Putin ordene un ataque nuclear en circunstancias como las actuales. No es plausible que se den las condiciones planteadas por la doctrina rusa, y las represalias que podría desencadenar serían inauditas. Este es uno de los argumentos que esgrime Alberque para descartar la opción.

“Creo que desencadenaría una reacción generalizada que conduciría a un aislamiento total de Rusia. Incluso países como China darían pasos en ese sentido. Se plantearían cosas como la expulsión de Rusia del Consejo de Seguridad de la ONU y sería realmente el inicio del fin de Rusia. Y creo que Putin sabe que ese es un escenario creíble”, considera el experto.

Alberque subraya además argumentos de corte militar. “¿Dónde dispararía la bomba? ¿En el mar Negro o en una foresta, en plan advertencia con consecuencias radiactivas? ¿O una monstruosidad en una ciudad? Las fuerzas ucranias no se concentran de forma masificada como para dar sentido a un golpe preciso contra ellas… no hay un uso que tenga sentido”. Además, observan muchos especialistas, las Fuerzas Armadas rusas disponen de una potencia de fuego convencional enorme como para causar destrucción masiva sin tener que recurrir al arma atómica.

Estos argumentos inducen a muchos dirigentes y expertos a descartar de plano la perspectiva de un ataque nuclear.

Pero hay otros que no lo tienen tan claro. Primero está el comprobado historial de Vladímir Putin de romper límites, de moverse en lo imprevisible, de estar dispuesto a asumir crecientes riesgos para defender sus intereses. Después, algunos apuntan a una posible pérdida de cierto sentido de la realidad, imposible de comprobar, pero que revolotea en el aire. La prolongada soledad del autócrata, instalada en una cultura de paranoia muy difundida en la URSS y, desde luego, en la KGB, cunas de la fromación del líder ruso. Tras encontrarse con él, en 2014, Angela Merkel dijo a Obama que le pareció que Putin vivía en otro mundo, según The New York Times.

Y después están las circunstancias extremas del momento. “Creo que está sometido a una presión interna enorme”, dice Giovannini. “No es un loco. No pienso que dispararía una bomba estratégica. Pero me preocupa que pueda considerar la opción de una táctica. Para enviar un mensaje de que está dispuesto a todo para defender los intereses rusos. Pensando que quizá un ataque con cabeza táctica en Ucrania no desencadenaría una reacción militar de la OTAN contra Rusia”. Otros respetados expertos, como François Heisbourg, también han señalado que la amenaza no puede descartarse de plano, entre otras cosas porque la historia muestra que Putin no va de farol.

El arsenal disponible

Rusia dispone del mayor arsenal del mundo junto con EE UU, e incluso algo superior en términos cuantitativos —unas 6.000 cabezas nucleares entre desplegadas y otros conceptos, según datos del Bulletin of the Atomic Scientists—. El despliegue de armas estratégicas está limitado por el pacto New START, que vincula a ambas potencias. La dimensión nuclear ha sido fundamental en el proyecto de modernización de las Fuerzas Armadas rusas impulsado por Putin. Shoigú informó en diciembre de que, como resultado de años de esfuerzos, las armas y el equipamiento modernos ya constituyen un 89% del trío nuclear —tierra, mar y aire—. Rusia ha desarrollado nuevos vehículos de entrega, incluso hipersónicos, y dispone de un amplio arsenal de cabezas nucleares tácticas.

Panorama internacional

La escalada retórica nuclear se inscribe en un contexto preocupante. Por un lado, debe notarse que Bielorrusia acaba de celebrar un referéndum para modificar su Constitución y permitir su conversión en Estado nuclear. Fue aprobado por un 65% de votos a favor, según los datos del régimen.

Por otra parte, el momento es de gran importancia en la renegociación del pacto nuclear con Irán, un proceso en marcha desde hace meses y lleno de dificultades.

Además, en otro plano, la Administración de Biden trabaja en la definición de su doctrina nuclear, y las amenazas de Putin pueden influenciarla y dar argumentos a quienes empujan para que fije líneas más agresivas. Y, sin lugar a dudas, consolidará la perspectiva de una muy prolongada permanencia de armas nucleares estadounidenses en bases europeas, asunto que en el pasado ha sido objeto de intensos debates. Otro efecto contrario a lo deseado por el Kremlin vinculado a sus propias iniciativas. Es, ya, una lista muy larga.

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Vladímir Putin ha ordenado este jueves atacar la región de Donbás. El presidente ruso ha defendido en su mensaje que los enfrentamientos entre las fuerzas ucranias y rusas son “inevitables” y “solo una cuestión de tiempo”. “La expansión de la OTAN y el desarrollo militar del territorio de Ucrania por parte de la Alianza es inaceptable para Rusia”, ha afirmado el jefe del Kremlin. Las tropas rusas han atacado varias regiones del país, incluida la capital de Kiev.

Los recientes movimientos despiertan el fantasma de la Guerra Fría. El trasfondo de esta crisis es la negativa rusa a aceptar el acercamiento de la OTAN y de la Unión Europea a la antigua república soviética, a la que Moscú considera parte de su identidad y de su espacio de influencia, y cuyo control juzga vital para su seguridad. Putin cree que ambos países conforman “un solo pueblo”.

Cronología del conflicto

Noviembre de 2013

El entonces presidente de Ucrania, el prorruso Victor Yanukóvich, suspende la firma de un acuerdo de asociación con la Unión Europea, prevista el 29 de noviembre, a causa de las presiones de Rusia, que le ofrece además importantes contrapartidas económicas por ello, como la reducción del precio del gas. Este anuncio cataliza el descontento de la población, sobre todo en el oeste del país. El 24 de noviembre, decenas de miles de ucranios se manifiestan contra el Gobierno en la plaza de la Independencia (Maidán) de Kiev.

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Un manifestante usa un tirachinas durante las protestas que desembocaron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014.
Un manifestante usa un tirachinas durante las protestas que desembocaron en choques violentos entre opositores y antidisturbios en el centro de Kiev, el 19 de febrero de 2014. SERGEY DOLZHENKO (EFE)

Febrero de 2014

Las fuerzas de seguridad ucranias matan a al menos 100 personas en las protestas. La indignación popular y la brutal represión fuerzan la huida de Yanukóvich. Mientras, en Simferópol, la capital de la península ucrania de Crimea, militantes prorrusos se enfrentan a partidarios de la unidad de Ucrania. Al mismo tiempo, militares rusos camuflados y agentes del espionaje del Kremlin penetran en Crimea para forzar su anexión a Rusia.

Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.
Un combatiente de la autoproclamada República de Donetsk, en una trinchera cerca de la localidad de Yasne.Alexei Alexandrov (AP)

16 de marzo de 2014

Se celebra un referéndum en Crimea, en el que —en medio de acusaciones de fraude— vence la anexión a Rusia por más del 97% de los votos. Dos días después, Putin firma la incorporación de la península ucrania a su territorio, que la comunidad internacional no reconoce. La OTAN congela su colaboración con Moscú, y EE UU y la UE le imponen sanciones.

El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú.
El presidente ruso, Vladímir Putin, a la derecha de la imagen, firma la anexión de Crimea con representantes de la península, el 18 de marzo de 2014 en Moscú. KIRILL KUDRYAVTSEV (AFP)

Abril-mayo de 2014

Los acontecimientos de Crimea se reproducen en la región ucrania de Donbás. En mayo, grupos separatistas de Donetsk y Lugansk autoproclaman sendas “repúblicas populares” y reclaman integrarse en Rusia. El este de Ucrania se convierte así en el escenario de la última guerra de Europa entre los separatistas prorrusos, con apoyo político y militar de Moscú, y el Ejército ucranio.

17 de julio de 2014

Un misil Buk de fabricación rusa derriba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines y mata a sus 298 ocupantes cuando el avión sobrevolaba la región de Donetsk.

Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk en julio de 2014.
Flores, cartas y obsequios de homenaje en el lugar en el que cayó el MH17, en Donetsk en julio de 2014.MAXIM ZMEYEV (REUTERS)

5 de septiembre de 2015

Ucrania, Rusia y representantes separatistas de Donetsk y Lugansk firman en Minsk un acuerdo para poner fin a la guerra bajo los auspicios de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Entra en vigor un alto el fuego que dura una semana.

19 de octubre de 2016

La reunión en Berlín del Cuarteto de Normandía —auspiciado por Francia y Alemania para resolver este conflicto— termina sin avances.

10 de diciembre de 2019

Putin y el nuevo presidente ucranio, Volodímir Zelenski, acuerdan en París retomar el proceso de paz en Ucrania. El 29 de diciembre, Kiev y representantes separatistas canjean a 200 prisioneros.

Foto: Atlas | Vídeo: Presos ucranios son escoltados por rebeldes prorrusos en diciembre de 2019, cerca de Donetsk (Ucrania).

Enero-abril de 2021

Rusia comienza a trasladar tropas a sus fronteras con Ucrania y a la península de Crimea. El 13 de abril, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, define el despliegue como “la mayor acumulación de tropas rusas desde la anexión de Crimea”.

23 de agosto de 2021

46 Estados y organizaciones, entre ellas la OTAN, firman en Kiev la Plataforma de Crimea, en la que Occidente exige a Rusia la devolución de la península ucrania.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.
El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, durante la cumbre de la Plataforma de Crimea, en Kiev, el 23 de agosto de 2021.– (AFP)

3 de diciembre de 2021

Estados Unidos cree que Moscú prepara una invasión de Ucrania “a principios de 2022″, de acuerdo con The Washington Post. Según EE UU, el despliegue de Rusia en las fronteras con ese país puede llegar a 175.000 soldados.

16 de diciembre de 2021

La UE amenaza a Rusia con “sanciones enormes” si invade Ucrania.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una comparecencia en Bruselas el pasado 16 de diciembre.POOL (Reuters)

11 y 12 de enero de 2022

Una reunión entre Washington y Moscú —el 11 de enero en Ginebra (Suiza)— y otra celebrada al día siguiente entre la OTAN y Rusia concluyen sin avances. Moscú informa del inicio de unas maniobras militares en el sur de Rusia, el Cáucaso y Crimea.

Un tanque ruso disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.
Un tanque ruso disparaba su cañón durante unos ejercicios militares en el campo de tiro de Kadamovskiy, en la región de Rostov, en el sur de Rusia, el pasado 12 de enero.AP

14 de enero de 2022

EE UU alerta de que Rusia planea “un ataque de falsa bandera”: un sabotaje contra sus fuerzas en el este de Ucrania para atribuírselo a Kiev y justificar una invasión. La madrugada anterior, un ciberataque masivo inutilizó durante horas el sistema informático del Gobierno ucranio.

Transporte de vehículos militares rusos el martes para hacer maniobras en Bielorrusia, país fronterizo con Ucrania.Foto: AFP | Vídeo: REUTERS

18 de enero de 2022

Rusia envía tropas a Bielorrusia para unas maniobras conjuntas cerca de las fronteras ucranias. Entretanto, el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, inicia una nueva ronda de reuniones que culminarán el viernes con un encuentro con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, el miércoles en Kiev.
El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, el miércoles en Kiev.POOL (REUTERS)

24 de enero de 2022

El Departamento de Estado de Estados Unidos ordena a los familiares de los diplomáticos de su Embajada en Kiev que abandonen el país, ante la amenaza de una invasión de Rusia. También autoriza a los trabajadores no esenciales a salir, y pide al resto de sus conciudadanos que consideren “la oportunidad de salir de Ucrania empleando vuelos comerciales u otros medios privados”, dado que la embajada no estará en condiciones de prestarles ayuda en caso de un ataque.

27 de enero de 2022

China se alinea con Rusia sobre Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, rompe el silencio administrativo ―ese de “quien calla, otorga”― de su país en torno a la amenaza de Rusia sobre Ucrania. Y lo hace para dejar claro ―todo lo claro que permiten los protocolos diplomáticos, y por si cabía alguna duda― que las simpatías de Pekín están con Moscú. En una conversación telefónica con el secretario de Estado estadounidense, Wang asegura que “las preocupaciones de seguridad de Rusia deben tenerse en cuenta y recibir una solución”. Por otro lado, esos días Rusia escenifica un notable acercamiento con Cuba, su antiguo aliado, y lo hace en un ambiente de tensión internacional creciente.

Un hombre con una gorra con una bandera estadounidense, en Pekín el 27 de enero.
Un hombre con una gorra con una bandera estadounidense, en Pekín el 27 de enero.Andy Wong (AP)

28 de enero de 2022

Para evitar que la dependencia energética europea de Rusia y las sombrías perspectivas de falta de suministro añadan más tensión a la crisis ucrania, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, realizan un comunicado conjunto en el que exhiben unidad para enviar un mensaje de sosiego: no habrá desabastecimiento.

29 de enero de 2022

Joe Biden afirma que planea desplegar tropas en el este de Europa y países de la OTAN “a corto plazo”, si bien no será un gran número. El Pentágono cifra los efectivos en 8.500 soldados, que se encuentran en “alerta máxima” para desplazarse en caso de necesidad, a raíz de la crisis de Ucrania. “Enviaré tropas al este de Europa y los países de la OTAN a corto plazo. No demasiadas”, asegura el presidente estadounidense.

3 de febrero de 2022

Estados Unidos y la OTAN rechazan firmar un tratado bilateral sobre seguridad en Europa con Rusia y también cerrar la puerta a una futura incorporación de Ucrania a la Alianza Atlántica. Esas eran dos de las principales exigencias planteadas por Moscú para poner fin a la crisis de Ucrania. En cambio, tanto Washington como la Alianza ofrecen a Putin negociar acuerdos de desarme y medidas de confianza en diferentes foros (como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, OSCE, el Diálogo sobre Estabilidad Estratégica EE UU-Rusia y el Consejo OTAN-Rusia), cuyo éxito condicionan a que se inicie una desescalada en la amenaza militar rusa sobre Ucrania. Así figura en dos documentos confidenciales enviados por Washington y la OTAN a Moscú, a los que tuvo acceso EL PAÍS. El día 3, el Kremlin expulsa al canal alemán Deutsche Welle de Rusia después del veto de Berlín a Rusia Today. DW no podrá emitir en Rusia y será declarado por las autoridades como “agente extranjero”.

Una cámara graba frente a la sede del canal alemán Deutsche Welle, el 3 de febrero en Moscú.
Una cámara graba frente a la sede del canal alemán Deutsche Welle, el 3 de febrero en Moscú.
YURI KOCHETKOV (EFE)

7 de febrero de 2022

Emmanuel Macron pide a Putin evitar la guerra: “Los próximos días serán decisivos”. Separados por una enorme mesa —casi tan grande como la distancia que hoy aleja a Moscú de la OTAN—, los presidentes de Rusia y Francia se reúnen en busca de una respuesta al avispero ucranio. Putin ejerció de anfitrión y escuchó el intento del presidente francés de lograr una desescalada que alejara la amenaza de guerra. La visita de Macron a Moscú no logró arrancar ninguna concesión en firme del Kremlin en torno a Ucrania.

12 de febrero de 2022

El Ministerio de Asuntos Exteriores recomienda a los españoles residentes en Ucrania que abandonen temporalmente el país por sus propios medios. “Se recomienda a los españoles actualmente en aquel país que consideren seriamente la posibilidad de abandonarlo temporalmente por los medios comerciales disponibles, mientras persistan las circunstancias actuales”, señala el comunicado de Exteriores. Al mismo tiempo, reitera la recomendación de no viajar a territorio ucranio “dada la volátil situación de seguridad”. El día anterior, EE UU, así como otros países occidentales, habían hecho un anuncio similar.

15 de febrero de 2022

El Parlamento ruso aprueba una resolución que insta al presidente Vladímir Putin a que reconozca la independencia de las regiones ucranias de Donetsk y Lugansk, autroproclamadas repúblicas en 2014. La decisión de la Duma estatal (la Cámara baja rusa) del “envío inmediato” a Putin de la iniciativa no es vinculante, solo el jefe del Kremlin puede dictar que Rusia reconozca la independencia de los territorios, pero ofrece una señal contradictoria de la postura rusa: el mismo día Moscú anuncia la retirada de parte de las tropas desplegadas junto a las fronteras de Ucrania y asegura que las respuestas que le ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias sobre la arquitectura de la seguridad en Europa —y que adelantó EL PAÍS en exclusiva— son un punto de partida aceptable para negociar.

Putin y Scholz, durante su encuentro del 15 de febrero en el Kremlin.
Putin y Scholz, durante su encuentro del 15 de febrero en el Kremlin.Mikhail Klimentyev (AP)

17 de febrero de 2022

El Gobierno ucranio y los separatistas prorrusos respaldados por Moscú intercambian acusaciones de ataques a lo largo de la línea del frente en la región de Donbás. Así, proyectiles de artillería alcanzaron una guardería en la ciudad de Stanytsia Luganska, en la parte de la región de Lugansk controlada por el Gobierno de Kiev. Hirieron a tres civiles, según el Ejército ucranio, que informó de otros 47 ataques en una veintena de puntos a lo largo de la zona de conflicto y en los que dos personas más sufrieron lesiones. A su vez, líderes de las regiones secesionistas de Donetsk y Lugansk denunciaron ataques de las fuerzas ucranias.

18 de febrero de 2022

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos informaron de que el Kremlin ya había ordenado proceder a la invasión de Ucrania, según fuentes de la Administración de Joe Biden citadas por The New York Times y The Washington Post. Este dato es lo que llevó al presidente a señalar, por primera vez, que consideraba que Vladímir Putin ya había “tomado la decisión” de atacar la antigua república soviética. Ese mismo día, los separatistas prorrusos dieron la orden de evacuar a civiles en Donbás.

Una residente de Stanytsia Luganska, en la zona del este controlada por Kiev, observa los destrozos en su casa por un bombardeo el 18 de febrero.
Una residente de Stanytsia Luganska, en la zona del este controlada por Kiev, observa los destrozos en su casa por un bombardeo el 18 de febrero.ALEKSEY FILIPPOV (AFP)

21 de febrero de 2022

Putin firma el reconocimiento de las regiones prorrusas ucranias de Donetsk y Lugansk y ordena el envío de tropas rusas a la zona. La reacción de Occidente no se hace esperar. La UE condena en bloque el movimiento y anuncia la puesta en marcha el mecanismo para activar contundentes sanciones a Rusia. EE UU realiza un movimiento similar. El anuncio de Putin recrudece el conflicto en Ucrania y eleva la tensión con Occidente, que ya estaba en un punto álgido. Putin, que había defendido fervientemente los acuerdos de paz para el Donbás, dinamita con esta firma parte de la acción diplomática.

22 de febrero de 2022

Alemania suspende la certificación del polémico gasoducto Nord Stream 2 tras el anuncio del reconocimiento por parte de Moscú de las regiones separatistas de Ucrania. Berlín anuncia que paralizará la aprobación de la infraestructura, controlada por el gigante gasista ruso Gazprom. El canciller Scholz anuncia que ha pedido a su ministro de Economía, Robert Habeck, que se tomen las medidas administrativas necesarias para paralizar el proceso de certificación del gasoducto. “Sin esta certificación, Nord Stream no puede entrar en funcionamiento”, señala Scholz.

Trabajadores del gasoducto Nord Stream 2, en una imagen tomada en una tubería en 2019 cerca de la localidad rusa de Kingisepp.
Trabajadores del gasoducto Nord Stream 2, en una imagen tomada en una tubería en 2019 cerca de la localidad rusa de Kingisepp.Anton Vaganov (Reuters)

24 de febrero

Pocos minutos antes de las seis de la mañana del jueves 24 de febrero, el presidente ruso anuncia una “operación militar especial” en Donbás. Solo unos minutos después del discurso del jefe del Kremlin, emitido en todos los canales estatales rusos, se registraron fuertes explosiones en varios puntos del este de Ucrania, desde Sloviansk y Kramatorsk a Járkov, a 30 kilómetros de la frontera rusa; incluso en Kiev, la capital. Rusia inicia su ataque contra Ucrania. Moscú defiende que es una operación para “desmilitarizar” el país vecino, pero no pretende la ocupación.

25 de febrero

Las tropas rusas llegan a Kiev y lanzan ofensivas contra varias infraestructuras civiles, dejando al menos 137 muertos. Se estima que cerca de 100.000 personas han huido de la capital en las últimas horas, mientras los militares rusos rodean los alrededores del parlamento en el centro de la ciudad. Entretanto, los 27 países miembros de la Unión Europea y Estados Unidos han aprobado una nueva fase de sanciones contra el entramado político y económico del Kremlin.

26 de febrero

El asedio a Kiev se recrudece con escaramuzas y enfrentamientos armados por las calles. A primera hora de la mañana de este sábado se registró un enorme impacto por un proyectil en un bloque de apartamentos, en la parte alta de la ciudad. Las autoridades locales avisan a la población para que no abandone sus casas y permanezca a resguardo. El último balance ofrecido por el Gobierno ucranio cifra en 198 los muertos, entre ellos, tres niños. Más de 1.100 personas han resultado heridas, según el recuento oficial. Las fuerzas de Putin han disparado también misiles de crucero desde el mar Negro en las ciudades de Sumi, Poltava y la portuaria Mariupol, en el mar de Azov, donde hay intensos combates. Aún no se ha iniciado ningún diálogo para poner fin a la guerra. Siga aquí las últimas noticias de la ofensiva.

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