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La Policía Nacional en el departamento del Amazonas realiza planes preventivos y de control contrarrestando el delito de hurto y sus modalidades, disponiendo de hombres y mujeres del MNVCC, grupos y especialidades para el logro de resultados positivos.

Funcionarios del Modelo Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes de la Estación de Policía Leticia, capturaron a un sujeto de 28 años de edad, oriundo del Amazonas, quien mediante el factor oportunidad se hurtó varias prendas de vestir de una residencia en el barrio San Martín, en la ciudad de Leticia.

El hecho se presentó cuando el sujeto merodeaba un sector del barrio San Martín, de manera inadvertida este hombre ingresó en una de las residencias donde se hurtó varias prendas de vestir entre pantalones, camisas y sacos, no obstante, la comunidad aledaña percibió ruidos y comportamientos extraños en la vivienda afectada, motivo por el cual fue contactada la patrulla del cuadrante.

La oportuna llamada de la ciudadanía a la línea de emergencia 123, permitió la reacción inmediata por parte de la patrulla del cuadrante, adscrita a la Estación de Policía Leticia, logrando la captura del presunto autor del hecho delictivo que sin oponer resistencia frente a las autoridades fue trasladado a las instalaciones policiales para realizar el procedimiento de captura y la recuperación de los elementos hurtados.

Posteriormente el sujeto capturado fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde deberá responder por el delito de hurto.

El Departamento de Policía Amazonas, invita a la comunidad en general a denunciar a la línea de emergencia 123, las líneas telefónicas de los cuadrantes o acercándose a los Centros de Atención Inmediata más cercanos, con el fin de evitar los hechos que atenten contra la vida y los bienes de las personas.



En el primer brindis de 2022, cuando el reloj marcaba la medianoche, los que luchan contra la extinción de la Amazonia sabían que era cuestión de tiempo que cayera la primera víctima. Cada brindis por estar vivo estaba envenenado por los que murieron en 2021 y la anticipación de los que aún morirán. ¿Quién caerá? ¿Cuántos serán? ¿Cuál de los frentes de lucha sufrirá el primer ataque? ¿Cómo soportar un año más mortífero que el anterior, cuando desaparecieron más de 10.000 km² de selva, la mayor deforestación en 14 años? Y entonces llegó la noticia. Padre, madre e hija, ambientalistas, habían sido acribillados. Los cuerpos se encontraron el 9 de enero, pero la descomposición indicaba que habían sido ejecutados días antes.

José Gomes, Márcia Lisboa y su hija Joene, de 17 años, protegían quelonios en São Felix do Xingu. Con 2,4 millones de bueyes, el municipio amazónico tiene el mayor rebaño de Brasil, que a su vez es el mayor exportador de carne de vacuno del mundo. Esto significa que por cada uno de los 136.000 habitantes de São Felix do Xingu hay casi 18 reses que van a convertirse en proteína animal para China, principalmente, pero también para Estados Unidos y otros países. También significa que gran parte de la selva se ha arrancado y quemado para convertirse en pasto.

En las últimas cuatro décadas han muerto 62 personas debido a conflictos de tierra solo en este municipio. Todos los asesinatos —el 100%— quedaron impunes. En la primera masacre amazónica de este año, no se robó nada. Había 18 casquillos en la escena del crimen. Pero hasta el cierre de esta columna, la policía no tenía ninguna pista sobre el triple homicidio.

Con el impulso de Jair Bolsonaro, que el lunes celebró la reducción del 80% de las sanciones por dañar el medio ambiente, la deforestación está fuera de control en São Félix, como en toda la Amazonia, y se acercaba cada vez más a la zona donde vivía la familia. En Navidad, los ganaderos celebraban que China volvía a importar carne de vacuno brasileña, tras meses de suspensión. Los cinco primeros días de enero el total de las exportaciones ya había aumentado un tercio respecto al año anterior: 7,2 toneladas diarias. Solo una rigurosa investigación podrá demostrar si la evidente relación entre el aumento de las exportaciones de carne y la violenta presión para ampliar la superficie de pasto en la Amazonia ha sido el detonante. Es lo que claman más de 50 organizaciones en Brasil, que saben que este es el año del todo o todo para Bolsonaro y su grupo, que se aleja cada vez más de la reelección en octubre. Quienes consumen la carne que proviene de la Amazonia —o de animales alimentados con soja amazónica— deberían querer saber si hay sangre humana en su plato. Quienes mueren para proteger la vida de las generaciones futuras se lo agradecerían.

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