Mostrando entradas con la etiqueta Amnistía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amnistía. Mostrar todas las entradas


El presidente de Chile, Gabriel Boric, gesticula durante una rueda de prensa con medios extranjeros acreditados en La Moneda, el 14 de marzo pasado.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, gesticula durante una rueda de prensa con medios extranjeros acreditados en La Moneda, el 14 de marzo pasado.IVAN ALVARADO (REUTERS)

La instalación del presidente Gabriel Boric en La Moneda ha estado llena de gestos simbólicos –sobre todo a las mujeres, a los pueblos originarios y a los sectores con menos recursos–, en línea con las altas expectativas ciudadanas que despierta su gestión. Este lunes, cuando inició la segunda semana de Gobierno, La Moneda ha presentado un proyecto de ley que busca la amnistía para los presos en el marco de las revueltas sociales, que tiene limitadas opciones de aprobarse en el Parlamento. Pero el aterrizaje en la primera línea del poder de una nueva generación de políticos ha estado marcado por un hecho central y sin precedentes: la compleja visita del martes pasado de la ministra del Interior, Izkia Siches, cuando sufrió una emboscada en La Araucanía, en la zona sur del país, donde el Estado chileno mantiene desde hace años un conflicto con las comunidades mapuches que exigen la propiedad de la tierra.

“El Gobierno debería tener más cuidado. Se observa entusiasmo, pero ha habido muestras de desconocimiento. Estas ganas de querer ir a La Araucanía, pero sin tomar las precauciones del caso, es un problema difícil, que no ha podido resolver ninguna Administración anterior, pero era evitable que este hecho haya marcado la agenda pública de la primera semana”, asegura la politóloga Javiera Arce. “Está bien la luna de miel del Gobierno, pero no se debe tensar tanto el hilo. Esta gestión nos está acostumbrando a vivir de los símbolos –la juventud, las propuestas, las mujeres en el poder, por ejemplo–, pero no se puede abusar, porque los símbolos no hacen sobrevivir un relato político. Es necesario tomar decisiones fuertes y el manejo de expectativas debe ser sustantivo”, agrega Arce, de la Red de Politólogas, que habla del Gobierno desde Instagram, en relación al gusto de esta nueva Administración a esta red social.

La emboscada ha sido el hecho de mayor relevancia de los primeros 10 días de la nueva Administración de izquierda que intenta cambiar el paradigma para resolver un conflicto histórico por las tierras ancestrales en la zona, que en los últimos años ha crecido en intensidad y violencia (en 2021 hubo al menos 1.200 atentados y en 2022 se han registrado ocho homicidios). En busca de diálogo y desmilitarización, Siches se encontró con la resistencia de grupos que no están de acuerdo con ese camino.

La visita a La Araucanía de Siches produjo diversas consecuencias. Primero, la polémica por sus declaraciones, donde se refirió a “presos políticos” de la etnia mapuche, lo que fue matizado por el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Giorgio Jackson. Luego, el asunto fue corregido por su subsecretario del Interior, Manuel Monsalve. “No son presos políticos”, aseguró el socialista.

El conflicto en La Araucanía derivó en otra controversia para la ministra Siches, que optó por no denunciar los hechos violentos, pese a las exigencias de la ley, dado que la Fiscalía había abierto de oficio una investigación. Hubo una tercera consecuencia: a propósito del conflicto, Siches anunció la preparación de un manual de buenas prácticas para referirse al pueblo mapuche– lo que llamó la atención, sobre todo de la prensa–, aunque luego aclaró que no sería el propósito de su futuro manual servir como censura a los medios de comunicación.

La visita del Felipe VI

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Uno de los asuntos que marcó el inicio de la instalación fue la polémica que abrió el propio presidente Boric con España al criticar al rey Felipe VI porque, según el mandatario chileno, retrasó la ceremonia de cambio de mando el pasado 11 de marzo, lo que fue refutado por la Casa Real. La canciller, Antonia Urrejola, se refirió a la polémica este lunes y, a nombre del Gobierno chileno, aseguró que lo dicho por Boric “fue un error comunicacional y no debió haber sucedido”. Pese a este incidente, el sociólgo Axel Callís, director del sitio Tuinfluyes.com, piensa que “se valora el silencio que ha mantenido Boric” en este arranque, como contrapunto a sus antecesores, Sebastián Piñera y Michelle Bachelet, con una marcada presencia mediática. “La palabra presidencial se acota a lo importante y no a la coyuntura”, dice .

En el mismo plano de las relaciones internacionales, Boric ratificó el Acuerdo de Escazú, que busca mejorar el acceso a la información, a la Justicia y la participación pública en materia ambiental en países de América Latina y el Caribe. El acuerdo no fue firmado por el anterior Gobierno, el de Piñera, con el argumento de que podría exponer al país a demandas internacionales, entre otros asuntos. De aprobarse en el Congreso, Chile será el país 25 de la región en sumarse.

El tema del orden público, uno de los principales desafíos del Gobierno de Boric, ha aparecido prontamente en la agenda de La Moneda. Los ministros Siches y Jackson defendieron en el Congreso la extensión del Estado de excepción en la zona norte del país, donde la migración irregular se asoma como uno de las principales urgencias, mientras que en La Araucanía se ha optado hasta ahora por no renovar la medida cuando el 26 de marzo termine la decretada por Piñera.

El pasado viernes, cuando el presidente llevaba recién una semana en el cargo, se repitieron manifestaciones en Plaza Italia, el epicentro de las protestas desde octubre de 2019. El alcalde comunista Daniel Jadue, que perdió en las primarias presidenciales de la izquierda frente a Boric, criticó a la Administración recién asumida por lo que llamó “represión policial”. Para el militante comunista –un partido que compone el bloque original de Boric–, “el Gobierno tiene la responsabilidad de intervenir civilmente las policías para que ejerzan su labor apegados a tratados internacionales en materia de derechos humanos. ¡A no decepcionar al pueblo!”, escribió en las redes sociales.

Ese es el marco de la amnistía propuesta para los llamados presos del estallido. El Gobierno de Boric busca cumplir su promesa a aquellos que lo respaldaron en las urnas. Lo anunció este lunes el ministro Jackson luego de una reunión con la recién asumida senadora Fabiola Campillai, que quedó ciega por la acción policial. Antes, el ministro de Economía, Nicolás Grau, había ofrecido disculpas en nombre del Estado de Chile a los comerciantes de la zona de Plaza Italia por los destrozos de sus locales durante el estallido social.

Lo de la seguridad pública tendrá otra fecha compleja el 29 de marzo próximo: la conmemoración del Día del Joven Combatiente, en memoria de dos hermanos asesinados en la dictadura de Augusto Pinochet. Históricamente ha sido un día difícil por las protestas que se realizan en distintas zonas del país, pero sobre todo en los barrios populares de Santiago. No resulta evidente si con Boric en La Moneda podrán calmarse las aguas durante la jornada, cuando el Gobierno pretende desplegar una agenda enfocada en los derechos humanos.

No será el único gran desafío inmediato. En los próximos días, el Ejecutivo de Boric deberá mostrar su habilidad política en distintas instancias. En el Congreso, parte de su propio bloque aprobó este lunes discutir un nuevo retiro del 10% de los fondos de las pensiones, lo que ha rechazado el ministro de Hacienda, el socialista Mariol Marcel, por sus consecuencias negativas para la economía. La nueva Administración deberá convencer al Parlamento y a la ciudadanía de la inconveniencia de la medida, pese a que cuando estaba en la oposición el mismo Boric respaldó como diputado los retiros de los ahorros previsionales. “Es el desafío primero del Gobierno, porque si le desordena su propia bancada, tendrá consecuencias complejas a futuro”, opina la politóloga Javiera Arce.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites



Source link


Indígenas del Cauca cargan el féretro de Albeiro Camayo, uno de los líderes de la Guardia Indígena, asesinado por disidencias de las FARC en enero.
Indígenas del Cauca cargan el féretro de Albeiro Camayo, uno de los líderes de la Guardia Indígena, asesinado por disidencias de las FARC en enero.STRINGER (REUTERS)

Amnistía Internacional presentó este miércoles un informe en el que señalaba a Colombia como el país más letal para los defensores de derechos humanos, con 13 asesinatos. Apenas un día después la cifra había aumentado a 17 los líderes sociales acribillados en lo que va de 2022. Más de uno cada dos días.

Hermán Naranjo Quintero fue uno de los últimos. El país se enteró de su secuestro y asesinato en tiempo real a través de redes sociales. Minutos después de ser sacado de su casa en Arauca por hombres armados, su esposa publicó un video pidiendo que le respetaran la vida. La Comisión de Paz del Senado se desplazó hasta la zona para pedir su liberación, la Fiscalía hizo lo mismo, pero el martes fue hallado muerto. Era un líder social afiliado a la Junta de Acción Comunal de Corocito en Tame, donde la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC libran una guerra que ha generado desplazamientos y asesinatos. “Pedimos por favor que le respeten la vida, nosotros no tenemos nada que ver con esta guerra, solamente somos trabajadores”, suplicaba su esposa minutos después del secuestro, junto a sus dos hijos y los animales de fondo.

Con unas horas de diferencia mataron a Julio César Bravo. Su imagen con el sombrero tradicional se ve en las redes sociales de Indepaz, la ONG que religiosamente cuenta día a día los asesinatos de estos defensores. Con un triste número 15 aparece Bravo, que era el presidente del Concejo de Córdoba, en el departamento de Nariño, al sur del país, y líder del Resguardo Indígena de Males. El concejal fue asesinado el 1 de febrero en la vereda Guitungal, de su pueblo, cuando un hombre le disparó sin mediar palabra. En la zona, como en muchos rincones de Colombia, grupos de disidencias, bandas de narcotráfico y de la guerrilla del ELN se disputan los territorios y asesinan a estos líderes.

“Es muy difícil saber con detalle lo que sucede, identificar los autores, las circunstancias en que se dan los asesinatos porque existe un patrón de impunidad”, dice Rodrigo Sales, investigador para la situación de personas defensoras en las Américas, de Amnistía Internacional.

Otro de los patrones que han identificado en el país, explica el investigador, es la desprotección o, en muchos casos, las medidas inadecuadas para el tipo de riesgo que enfrentan los defensores de derechos humanos. “En el caso de Colombia y en países como México, Honduras o Guatemala los esquemas de protección fueron diseñados con la idea de otorgar medidas materiales, es decir chalecos, coches blindados. Esas medidas funcionarían en un contexto urbano, pero en uno campesino e indígena no son adecuados”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

El caso de Luz Marina Arteaga, defensora de derechos humanos de comunidades campesinas del Meta, asesinada el 17 de enero después de cinco días de estar desaparecida, es ejemplo de ese riesgo. La lideresa tenía medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección desde abril de 2019. Sin embargo, “las medidas otorgadas, mayormente de carácter material, no mitigaban el riesgo que enfrentaba” y en 2020 había comunicado a la Unidad Nacional de Protección que “una de las medidas no era culturalmente adecuada a la región que ella vivía”.

Sales afirma que otro error de esas medidas es que tienen un enfoque individual y no colectivo. “Colombia aún no ha entendido o implementado medidas con esa dimensión colectiva, entonces lo que pasa es que asesinan un líder o una lideresa social y la comunidad escoge otro líder y vuelve a ocurrir. Eso implica que personas que no cuentan con protección, porque en ese momento no tienen el liderazgo principal aunque sí son defensores de derechos humanos, están expuestos a morir”.

Los líderes asesinados en Colombia tienen una lucha en común: se dedican a la defensa de la tierra, el territorio y el medio ambiente. Los afrodescendientes, las mujeres y los indígenas son los más vulnerables. “El Gobierno no ve en los líderes sociales una fortaleza para la paz, sino que los estigmatiza y eso hace que el liderazgo social sea visto con reserva, calificado como posible cómplice”, explica Camilo González Posso, presidente del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz).

La escalada de violencia se concentra en las fronteras, tanto con Venezuela, como con Perú y Ecuador, pero también afecta la región del Cauca, en el suroriente del país. En esta última región, el 24 de enero fue asesinado Albeiro Camayo Güetio, líder de la guardia indígena en el resguardo de Las Delicias, municipio de Buenos Aires. De acuerdo con la información del Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos (TDVD), Albeiro Camayo murió cuando presuntos miembros de un grupo paramilitar dispararon en contra de la comunidad después de que la guardia indígena les expulsara del territorio. También en esta zona fue asesinado Breiner David Cucuñame, un niño ambientalista de 14 años, en un ataque a la guardia indígena.

“Hay una exacerbación de la violencia y varias dinámicas: por un lado, la disputas entre disidencias y grupos residuales en las zonas de frontera; en el caso de Arauca, el ELN ve disputado un territorio estratégico tanto en Colombia como en Venezuela y reacciona con una campaña de atentados. Esto sumado a que la Fuerza pública está desplegando una fuerte iniciativa militar en los territorios de frontera”, explica Posso, para quien en el centro de la crisis humanitaria está el incumplimiento del acuerdo de paz por parte del Gobierno de Iván Duque. “La de este Gobierno es una seguridad para la guerra”, agrega.

En medio de ese ambiente de intimidación preocupa la escalada de violencia que pueda darse en la época electoral que se avecina en Colombia y que continúe el asesinato de líderes sociales. Como el que acaba de ocurrir mientras escribimos este artículo. La nueva víctima es Juan Carlos Nieto Calvario, líder de Cabuyaro, en la región del Meta. “Con Juan Carlos serían 17 los líderes y defensores de DDHH asesinados en 2022 y 1.303 desde la firma del acuerdo de paz”, informa Indepaz en su cuenta de Twitter, que se ha convertido en un contador de muertes incesantes en el país.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link



Amnistía Internacional (AI) se suma a las organizaciones israelíes, como B’Tselem, e internacionales, como Human Rights Watch, que califican a Israel como Estado de apartheid por su trato discriminatorio a la población palestina bajo su control mediante un “sistema de opresión y dominación”. Estas acusaciones, contenidas en un informe presentado este martes en Jerusalén por la secretaria general de AI, Agnès Callamard, desataron el lunes una ofensiva preventiva del Ministerio de Exteriores israelí, que las tachó de “falsas” y basadas en el “antisemitismo”.

En el informe de 182 páginas El apartheid israelí contra la población palestina, Amnistía documenta que “confiscaciones masivas de tierras y propiedades palestinas, homicidios ilegítimos, traslados forzosos, restricciones a la circulación y negación de la nacionalidad y la ciudadanía son elementos de un sistema que, según el derecho internacional, equivale a apartheid (…) con violaciones de derechos que, constituyen un crimen de lesa humanidad, según la definición del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional (TPI)”. AI pide al TPI que incluya el delito de apartheid en sus investigaciones en curso y reclama a los Estados que ejerzan la jurisdicción universal para juzgar a los responsables.

El ministro de Exteriores israelí, Yair Lapid, pidió el lunes en un vídeo que no se difundiera el informe de AI, organización que calificó de “radical”. Su departamento afirmó que el documento “niega el derecho a existir de Israel como Estado nación del pueblo judío con un lenguaje que le demoniza y que echa leña al fuego del antisemitismo”.

La inusual reacción previa del jefe de la diplomacia israelí pone de relieve la preocupación de su Gobierno ante el creciente coro de voces en la esfera internacional que definen como apartheid la discriminación sufrida por los palestinos. La ofensiva diplomática se produce también después de que la fiscalía del Tribunal Penal Internacional, con sede en La Haya, abriese en marzo del año pasado una investigación por crímenes de guerra en Palestina.

“Vivan en Gaza, Jerusalén Oriental, Hebrón (Cisjordania) o en la propia Israel, los palestinos son tratados como un grupo racial inferior al que se priva sistemáticamente de sus derechos”, ha asegurado la secretaria general de Amnistía en un comunicado. “Las políticas de segregación, desposesión y exclusión en los territorios que están bajo control de Israel constituyen apartheid”, concluye Callamard.

AI señala que su informe es fruto de más de cuatro años de investigaciones de las 70 secciones de la organización en todo el mundo, que suman 10 millones de miembros. “Hubiésemos deseado un intercambio de información con el ministro de Exteriores israelí, pero nos pusimos en contacto con él en octubre y aún no nos ha contestado”, declaró el lunes a France Presse la responsable de AI. “Criticar las políticas del Estado de Israel no es antisemitismo, que es algo que nosotros denunciamos en todo el mundo”, puntualizó Callamard.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Amnistía Internacional asegura haber documentado actos prohibidos en la Convención contra el Apartheid y en el Estatuto de Roma en todas las zonas bajo control de Israel, aunque reconoce que se cometen con más frecuencia y violencia en los territorios ocupados desde hace más de medio siglo. “Las autoridades israelíes promulgan múltiples medidas para negar deliberadamente a la población palestina sus derechos y libertades fundamentales, como draconianas restricciones a la circulación (…) traslados forzosos, detenciones administrativas (indefinidas y sin cargos), torturas y homicidios ilegítimos”, resume un comunicado sobre el informe, que hace hincapié en la muerte de más de dos centenares de palestinos a manos de francotiradores del Ejército israelí en las manifestaciones de 2018 y 2019 en la frontera de Gaza.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top