Gabriel Boric ya es presidente de Chile. El antiguo líder estudiantil, de 36 años, lidera la irrupción en La Moneda de una nueva izquierda en el país sudamericano, con dirigentes nacidos en democracia y dispuestos a pasar página de la herencia de la dictadura de Augusto Pinochet. La llegada de una nueva generación de líderes, forjados al calor de las protestas callejeras de los últimos años, conlleva varios hitos en el país sudamericano. “El más importante es la impronta feminista del nuevo Gobierno”, destaca el corresponsal de EL PAÍS Federico Rivas Molina, que estos días estuvo en Santiago de Chile siguiendo la transición. Con 14 ministras elegidas en el gabinete de Boric, entre los que destacan roles clave como los del Ministerio de Interior, el de Defensa, Cancillería y la Portavocía, es de esperar que el nuevo perfil del Gobierno signifique un cambio de mirada más allá de la paridad de género.
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Los entonces líderes estudiantiles Noam Titelmann (izquierda), Gabriel Boric (centro), y Camila Vallejo (derecha) participan en una marcha el miércoles 16 de mayo de 2012 en el centro de Santiago de Chile.FELIPE TRUEBA (EFE)
A Gabriel Boric y sus compañeros de ruta, como él mismo los llama, les ha llegado todo de golpe. Junto a Giorgio Jackson y Camila Vallejo lideraron las protestas estudiantiles de 2011 y 2012, en demanda de educación gratuita y de calidad. Al poco tiempo, en 2014, con menos de 30 años, los tres llegaron al Congreso y conformaron la bancada estudiantil en la Cámara de Diputados, junto a Karol Cariola, otra importante dirigente comunista. Tras dos períodos en el Parlamento, Jackson y Vallejo no pensaban volver a postularse: querían seguir estudiando y haciendo política desde otros espacios. Él, incluso, con planes de irse al Reino Unido. Pero a comienzos de 2021 comenzó a tomar forma lo que era sobre todo una apuesta testimonial: la candidatura a la presidencia de Boric, el único que ya tenía 35 años, una edad a la que podía postularse, de acuerdo a la ley chilena. Su partido, Convergencia Social, tuvo problemas incluso para recoger las 34.000 firmas necesarias para entrar a la papeleta. Y el resto es historia.
Tras un triunfo contundente en diciembre, el presidente electo ha instalado como piezas fundamentales de su Gobierno a Jackson (34 años, que estará a cargo de las relaciones con el Parlamento), Vallejo (33 años, la portavoz) y en Interior a Izkia Siches, médica de 35 años que también era dirigente de los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en las protestas de hace 10 años. Una fotografía que circula en redes sociales muestra a Boric y Siches muy jóvenes, sonrientes, en medio de una marcha, él con una bandera en la mano, sin imaginar siquiera lo que ocurriría a la vuelta de una década.
Boric y Vallejo se saludan este viernes en Santiago en el acto de nombramiento del Gabinete.JAVIER TORRES (AFP)
Les ha llegado todo de golpe y lo reflejan algunos hechos. Boric, por ejemplo, no se ha titulado de abogado en la Universidad de Chile, lo que levantó fuertes críticas durante la campaña. Antes, en 2015, cuando Boric y Jackson propusieron una rebaja de la dieta parlamentaria, el entonces senador democristiano Ignacio Walker los enfrentó: “Pasan de la mesada al sueldo parlamentario”. Porque, luego de ser líderes estudiantiles y ganar las elecciones para entrar al Parlamento, no han tenido otros empleos diferentes a la política. Mientras era diputada, Vallejo cada cierto tiempo recibía fuertes críticas en redes sociales por el bulo de su supuesto coche de marca Audi, porque la sociedad chilena no se lo hubiese permitido a una joven política de izquierda. La diputada lo tuvo que desmentir en muchas ocasiones y se lo tomaba hasta con humor. Como la familia de Boric vive en Punta Arenas, en el extremo sur del país, llegó a la capital como estudiante universitario y, luego, como diputado, vive junto a su pareja Irina Karamanos en un piso de un sector céntrico de la capital, del que deberá mudarse antes del próximo 11 de marzo por motivos de seguridad. A diferencia de los anteriores presidentes chilenos –con casa estable, hijos y esposa–, los asesores de Boric le deberán buscar una residencia acorde a su cargo.
“Ha sido un proceso muy acelerado”, recordaba hace unos días la abogada Constanza Schonhaut, una importante líder del Frente Amplio de Boric, que actualmente se desempeña como convencional para redactar una nueva Constitución. “Es un poco vertiginoso verlo para atrás. Cómo pasó todo tan rápido y cómo fuimos una generación que fue construyendo muy rápidamente, muy concienzuda: con mucha responsabilidad del camino que queríamos trazar. Y estamos trazando ese camino. Con esperanza y un peso histórico sobre nuestros hombros”, describía Schonhaut, militante del partido de Boric, Convergencia Social, y parte del círculo estrecho del presidente electo.
Giorgio Jackson, Camila Vallejo y otros dirigentes estudiantiles llegan a una reunión en el Ministerio de Educación, el 29 de septiembre de 2011.Felipe Trueba (EFE)
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Schonhaut hablaba de una generación “huérfana”, que no se sentía representada por los políticos y su forma de ejercer lo público, que fue “autoformándose y coformándose”. “Fuimos construyendo desde el error y el acierto”, comentaba la abogada, que se refiere a otro tema que marca a esta generación, la forma de cuestionar la jerarquía. “Gabriel es nuestro presidente, pero lo entendemos como expresión de un proceso colectivo. Le tenemos una profunda admiración y respeto, por el papel que va a cumplir y ha cumplido durante todo este proceso, pero es nuestro compañero”, decía la convencional del Frente Amplio en el podcastEl café diario.
Boric junto a Siches, Jackson y Vallejo conformarán el comité político de La Moneda. Tendrán todos oficina en la sede del Gobierno y tomarán las decisiones de mayor relevancia del país, en un grupo al que se integrará el próximo ministro de Hacienda, el economista Mario Marcel, y la ministra de la Mujer, Antonia Orellana. Pertenecen a diferentes fuerzas políticas. Mientras Boric lidera la Convergencia Social, la misma formación de Orellana, Jackson pertenece a Revolución Democrática, aunque una y otra forman parte del Frente Amplio. Vallejo milita en el Partido Comunista, que tuvo incluso a un precandidato presidencial alternativo a Boric para las primarias del bloque Apruebo Dignidad. En 2017, la que será portavoz de Gobierno decía en una entrevista con EL PAÍS que el Partido Comunista y el Frente Amplio tenían “muchas coincidencias programáticas y miradas estratégicas de futuro”. Marcel, el veterano del equipo político con 62 años, está fuertemente ligado al Partido Socialista, aunque no milita formalmente.
“¿Por qué acepté ser ministro de Hacienda del futuro Gobierno del presidente Boric? Hace sólo unos días dije que los economistas debíamos ser capaces de salir de nuestra zona de confort, contribuir a ampliar los límites de lo posible y ser inconformistas. Por eso”, aseguró Marcel, socialdemócrata, símbolo de la responsabilidad fiscal, tras conocerse su designación en uno de los cargos de mayor relevancia del futuro Gobierno.
De izquierda a derecha, los entonces diputados y exdirigentes estudiantiles Giorgio Jackson, Karol Cariola, Camila Vallejo y Gabriel Boric, el 2 de junio de 2014.MARIO RUIZ ((EPA) EFE)
Lo de la juventud ha sido un asunto por el que Boric y sus compañeros de ruta han debido referirse en muchas ocasiones. En campaña, el candidato oficialista, Sebastián Sichel, le criticó la falta de experiencias vitales, como la paternidad (ni Boric ni Jackson tienen hijos, a diferencia de Siches y Vallejo, que tienen una hija cada una). “Ser presidente es más que ser dirigente universitario, se requiere mucha experiencia. Se requiere haber liderado otra cosa que no sea la política, no haber sido solo diputado en la vida, tener experiencias vitales; yo soy padre”, aseguró el exministro de Piñera en campaña. El mismo Boric, antes de postularse a La Moneda, se había referido al asunto de la experiencia: “Me falta experiencia y conocimiento”, aseguró en diciembre de 2020 en la televisión, cuando parecía lejana la posibilidad de estar en la papeleta presidencial. Boric y su gente se han hecho cargo del tema y han tomado como himno una icónica canción del argentino León Gieco, Los salieris de Charly. “Dicen la juventud no tiene para gobernar experiencia suficiente. Menos mal, que nunca la tenga. Experiencia de robar. Menos mal, que nunca la tenga. Experiencia de mentir”, dice el tema del famoso cantautor, que ha tenido incluso encuentros con el ahora presidente.
“Es una generación que ha vivido una incorporación creciente a la institucionalidad que se tiene que hacer cargo de una encrucijada histórica, con Chile con una fractura social y política como no veíamos hace mucho tiempo”, ha descrito el sociólogo Carlos Ruiz, que fue uno de los mentores teóricos del Frente Amplio y ha visto su maduración en la última década. “Esta generación –y en eso Gabriel ha sido siempre muy sensible– es muy abierta a la nueva geografía social y cultural chilena. A las demandas que plantea y a la necesidad que los viejos idearon de actualizarse frente al nuevo panorama social. Pueden rendirle culto a Salvador Allende, pero se dan cuenta de que hay un balance de esa izquierda del siglo XX gigantesco que sigue absolutamente pendiente”, reflexionaba Ruiz.
Comenzarán el Gobierno con inmensas expectativas –un alto riesgo, según muchos– y con intentos firmes de remediar lo que se le criticó mucho a esta generación de políticos de izquierda en el pasado: una cierta soberbia y escasa mirada intergeneracional. Boric, en el Gabinete anunciado el viernes, ha dado muestras de que la mirada está cambiando. Ha incluido no solo a gente de su edad –aunque es a ellos a los que ha instalado en su primer anillo de poder–, sino a muchos profesionales de cuarenta y cincuenta y tantos, e incluso a rostros conocidos de centroizquierda, como el senador Carlos Montes, de 75. Cuando en las redes sociales se viralizó una fotografía donde se comparaba el primer Gabinete de la democracia en 1990 con el que debutará en marzo –con evidentes diferencias en la presencia de mujeres y diversidad–, fue el propio Boric el que atajó las críticas y burlas. “He visto la comparación de los gabinetes de Patricio Aylwin con el nuestro y es cierto que impacta por la presencia de mujeres, jóvenes y colores que muestra cómo ha cambiado la sociedad. Pero no olvidemos que la foto pre-Aylwin era con militares. He ahí su grandeza”.
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Un vehículo del Cartel Jalisco Nueva Generación y un dron forman un renten en el municipio de Aguililla, Michoacan en abril del 2021.Cuartoscuro
Primero hay una explosión. Fuego. Humo. En seguida se ve a decenas de personas salir corriendo de lo que parecen cabañas escondidas entre los árboles. Otros tres proyectiles caen sobre el poblado. La cámara amplía el foco y desde las alturas se ve cómo las llamas empiezan a consumir un bosque amarillento. El video, de dos minutos y 20 segundos, está grabado desde un dron teledirigido del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que también fue el encargado este lunes de soltar los bombazos sobre las chabolas del municipio de Tepalcatepec, en el Estado de Michoacán.
Después, zooms torpes sobre el incendio; otros sobre los vecinos que escapan despavoridos. En el minuto 1:18 la cámara empieza a girar caóticamente y ya solo se ven imágenes borrosas, corridas: los habitantes de la zona han logrado derribar el dron. Así es como se consiguieron las imágenes, de acuerdo con El Universal.
No fue el único ataque del día. El grupo criminal lanzó una ofensiva en distintos poblados del mismo municipio. En otro video difundo por los vecinos se ve a dos miembros de un grupo de autodefensa local, armados y refugiados contra el tronco de un árbol. A su alrededor resuenan secos los tiros de los narcos. En un momento dado, uno de los hombres coge su fusil y trata de devolver los disparos, pero la capacidad de fuego del CJNG es mucho mayor y se ven obligados a huir. Ahí la grabación se vuelve adrenalínica: se aprecia como escapan a través del bosque en imágenes distorsionadas y rápidas de ramas y hojas secas. Mientras, la balacera retumba de fondo, omnipresente.
El video captado por la cámara del dron durante el ataque.
La situación se ha vuelto extrema para los habitantes del municipio. La semana pasada, en otro video difundido en redes sociales, se escucha a la alcaldesa, Martha Laura Mendoza, en una reunión pidiendo ayuda desesperada a las autoridades: “En Tepalcatepec tenemos cuatro meses ya de inseguridad. Nadie voltea a vernos por ahí. Todo lo que se habló ahorita es muy bonito, ojalá y se cumple. Pero este es el único municipio en el que tenemos más de 3.000 desplazados”. Hace una pequeña pausa que da gravedad a su intervención y, con un tono de voz urgente, repite: “¡Cuatro meses y nadie voltea a vernos, nadie da solución!”.
Michoacán ha sido una zona caliente para el narco desde su existencia, aunque en los últimos meses la situación se ha recrudecido en una pugna entre carteles rivales en la que siempre sobresale el nombre del CJNG. De hecho, no es la primera vez que el grupo criminal ataca con drones en la región. Se ha convertido en una forma habitual de demostrar su poderío, una capacidad de fuego propia de un ejército profesional. La jugada es doble: además de acabar con cualquier oposición, desafían al Estado, a menudo sin encontrar respuesta. No es extraño tampoco ver noticias en la prensa local sobre pueblos que se quedan sin policía: los agentes huyen entre amenazas, superados por el despliegue armamentístico de los narcos.
Al cóctel se le sumaron también desde los años noventa decenas de grupos de autodefensa que, cansados de lo que consideraban abandono institucional, decidieron armarse y protegerse ellos mismos contra las organizaciones criminales. Entre 15.000 y 25.000 personas integraron estos comandos a partir de 2013, de acuerdo con estimaciones de Romain Le Cour, coordinador del programa de seguridad de México Evalúa, que realizó una investigación profunda sobre ese fenómeno. El resultado final fue como añadir más pólvora a una bomba con la mecha demasiado corta: la violencia se multiplicó.
Las masacres se suceden con total impunidad en Michoacán, un Estado que no llega a los cinco millones de habitantes, pero en cuyos límites se acumulan alguno de los récords más tétricos de México. Es una de las regiones con más asesinatos: de media, siete personas son ejecutadas al día—solo de enero a octubre de 2021 se han registrado 2.234 homicidios, según El Sol de Morelia—. Desde 1964 han desaparecido 4.242 personas de acuerdo con datos oficiales, pero la realidad se hace más grave cuando se tiene en cuenta que de ellas, 952 han ocurrido el último año.