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Un camión es remolcado frente al Parlamento, en Ottawa, el pasado 19 de febrero.
Un camión es remolcado frente al Parlamento, en Ottawa, el pasado 19 de febrero.PATRICK DOYLE (REUTERS)

Tras 23 días de ocupación por camioneros opuestos a la vacunación obligatoria y grupos en contra de diversas medidas sanitarias, la capital de Canadá recupera la calma. Las fuerzas del orden detuvieron entre el viernes y el domingo a 196 personas y remolcaron 115 vehículos. El operativo está dando los resultados esperados, pero la factura para Ottawa en gastos policiales no es liviana. El alcalde, Jim Watson, propone una forma de reducirla: hacer caja con los camiones y coches confiscados.

“Los contribuyentes de Ottawa no deberían pagar esta factura millonaria por la irresponsabilidad y las actividades ilegales de camioneros y otros grupos que mostraron poca consideración por nuestra comunidad y su gente”, declaró Watson este domingo a CTV News. Las manifestaciones provocaron pérdidas cuantiosas a los comercios de la capital canadiense. El Gobierno de Justin Trudeau anunció un programa de apoyos para el sector. El plan contempla 20 millones de dólares canadienses (unos 15,7 millones estadounidenses); cada comerciante podrá solicitar un máximo de 10.000 dólares. El dinero que la urbe ha tenido que destinar a su cuerpo policial en estas tres semanas de ocupación dista de ser tema ligero.

El Gobierno de la ciudad informó que durante los primeros 18 días de la crisis, los costos del servicio policial superaron los 14 millones de dólares (en promedio, unos 785.000 dólares diarios). Sin embargo, la inyección de recursos prosiguió. Otras fuerzas del orden, como la Real Policía Montada de Canadá y los cuerpos policiales de Ontario y Quebec, prestaron apoyo en el operativo para terminar con la ocupación. Steve Bell, jefe interino de la policía de Ottawa, afirmó este sábado que los planes van por buen camino, pero que aún falta trecho por recorrer. Por ejemplo, es necesario levantar todos los objetos dejados por los bloqueos y vigilar para que los manifestantes no vuelvan.

El alcalde Watson dijo que la Ley de Emergencias “da el poder de confiscar los vehículos remolcados y ponerlos a la venta”. La pieza legislativa, aprobada en 1988, estipula en una de sus partes que es posible “requisar, controlar, confiscar, utilizar y disponer de bienes o servicios”. El Gobierno federal no se ha pronunciado aún respecto a la propuesta de Watson. Actualmente, los dueños de estas unidades de transporte pueden recuperarlas en un plazo posterior a siete días, siempre y cuando cubran los gastos del remolque y las multas que hayan recibido.

La Ley de Emergencias, puesta en marcha por el Gobierno de Trudeau para enfrentar esta crisis, también permite bloquear dinero perteneciente a la denominada “caravana de la libertad”. Marco Mendicino, ministro federal de Seguridad Pública, informó este domingo que 76 cuentas bancarias han sido congeladas; más de 3,2 millones de dólares en total. Los manifestantes no solo perjudicaron a los habitantes de la capital canadiense y afectaron sus arcas públicas. Los cruces fronterizos de Coutts (Alberta) y Emerson (Manitoba) sufrieron perturbaciones por las protestas. También el puente Ambassador, que conecta a Windsor (Ontario) con Detroit (Míchigan), fue bloqueado durante varios días. El 25% del comercio entre Canadá y Estados Unidos transita por ahí. En un día corriente, entre 8.000 y 10.000 camiones cruzan este puente fronterizo.

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El centro de Ottawa recuperó al menos en parte su estampa habitual este lunes tras permanecer desde el 28 de enero ocupado por cientos de camiones cuyos conductores protestaban así por las medidas de contención de la covid-19, especialmente contra la obligatoriedad de contar con el pasaporte covid para atravesar las fronteras del país. Tras concluir la operación de desalojo de los últimos manifestantes que comenzó el viernes, el corazón de la capital canadiense amaneció sin camiones ni otros vehículos aparcados en medio de sus calles, pero rodeado de un perímetro vallado, con una presencia policial reforzada y en pleno trabajo de los equipos de limpieza que trataban de borrar el rastro de desperdicios que dejaron atrás los transportistas y los miles de antivacunas que después se les unieron.

La policía canadiense ya había anunciado el domingo que trabajaba para garantizar que “nadie vuelva a ocupar las calles” de la ciudad, recalcó el jefe de la Policía de Ottawa, Steve Bell, en una rueda de prensa. Desde el viernes, cuando comenzó la operación policial de gran envergadura que logró desalojar a los últimos manifestantes, 76 vehículos han sido remolcados y 191 personas detenidas, de acuerdo con datos de ese cuerpo de seguridad canadiense. Los agentes han desmantelado también el almacén que surtía de alimentos y otros bienes básicos a una parte de los miles de personas que llegó a haber acampadas en el centro de la ciudad y que pusieron al Gobierno de Justin Trudeau contra las cuerdas, hasta el punto de obligar a su Ejecutivo a declarar el estado de emergencia en la capital el 6 de febrero.

En una actuación inusual para unas fuerzas de seguridad que hasta hace pocos días habían afrontado el bloqueo con una actitud de diálogo con los manifestantes, este sábado, la policía utilizó gas lacrimógeno y otro material antidisturbios contra quienes habían hecho caso omiso de las advertencias policiales y de los pasquines distribuidos por los agentes durante los días anteriores en los que los conminaban a abandonar la zona. La intervención policial logró así despejar la mayor parte de la zona frente al Parlamento, cuya Cámara de los Comunes (baja) se había visto obligada el viernes a suspender su sesión ordinaria para evitar incidentes mientras se desarrollaba la operación de desalojo. Las temperaturas gélidas —la sensación térmica era de 20 grados bajo cero— y los copos de nieve que empezaron a caer contribuyeron a que los manifestantes más reacios a despejar el centro de Ottawa abandonaran el lugar durante la noche.

Entre las personas detenidas, figuran varios líderes de la protesta. Por ejemplo, Pat King, una de las figuras más reconocidas de los manifestantes. Otros dos organizadores de la denominada caravana de la libertad de los transportistas, Chris Barber y Tamara Lich, ya habían sido detenidos el jueves. Los tres líderes se enfrentan a cargos por incitación a cometer daños, obstrucción a la justicia y desobediencia a una orden judicial.

En su comparecencia, Steve Bell precisó que la operación policial aún no ha acabado y que “durará meses” pues los agentes seguirán “tratando de identificar e inculpar con cargos penales y sanciones financieras” a los organizadores de la protesta.

A principios de la semana pasada, la situación se había hecho insostenible en Ottawa. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, invocó poderes de emergencia no empleados desde 1970 para hacer frente a las protestas, mientras que el viernes Chrystia Freeland, ministra de Finanzas y viceprimera ministra, defendió el uso de la Ley de Emergencia para desalojar el centro de Ottawa, subrayando que la economía y la democracia del país estaban bajo amenaza.

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La policía canadiense ya había desalojado por completo el 13 de febrero el paso fronterizo del puente Ambassador, que une la provincia canadiense de Ontario con el estado de Michigan, en Estados Unidos, que llevaba bloqueado varios días después de que la protesta de los camioneros de Ottawa se extendiera al cruce que concentra el 25% del comercio bilateral de mercancías entre ambos países. Este bloqueo fronterizo añadió presión al Gobierno de Justin Trudeau, pues las autoridades del país vecino cuestionaron la estrategia canadiense de no recurrir inicialmente al uso de la fuerza contra los manifestantes.

Los bloqueos de la protesta de la llamada caravana de la libertad han provocado también importantes pérdidas económicas. El Gobierno de Canadá ya ha anunciado ayudas por valor de 138 millones de euros (200 millones de dólares canadienses) para las empresas de Ottawa afectadas por las protestas. El Ejecutivo canadiense trabaja ahora para evitar nuevas manifestaciones, no solo blindando el centro de su capital, sino especialmente en el cruce fronterizo de Pacific Highway en Columbia Británica y en Prescott, Ontario. “El objetivo es poner fin de manera segura a estos bloqueos y ocupaciones ilegales y restaurar el orden lo antes posible para garantizar la seguridad de los canadienses y el fin de las perturbaciones económicas”, ha precisado el Gobierno canadiense en un comunicado.

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La policía detiene este viernes a un manifestante en Ottawa, Canadá.
La policía detiene este viernes a un manifestante en Ottawa, Canadá.SCOTT OLSON (AFP)

Una importante operación policial se ha puesto en marcha este viernes para desbloquear las calles de Ottawa, ciudad que durante tres semanas ha estado tomada por camiones y ocupada por manifestantes contrarios a las medidas sanitarias contra la pandemia impuestas por el Gobierno canadiense. Según informó la policía a última hora del viernes, había 70 detenidos y 21 vehículos habían sido retirados en una ciudad que registraba temperaturas gélidas, con una sensación térmica de 20 grados bajo cero.

Uno de los arrestados es Pat King, una de las figuras más reconocidas de los manifestantes. Chris Barber y Tamara Lich, dos organizadores de la denominada caravana de la libertad, ya habían sido detenidos el jueves. Los tres líderes se enfrentan a cargos por incitación a cometer daños, obstrucción a la justicia y desobediencia a una orden judicial.

La policía canadiense ya desalojó por completo el pasado fin de semana uno de los pasos fronterizos más transitados que unen Canadá con EE UU, que estaba bloqueado por la protesta de camioneros contra la vacunación obligatoria. Pese a las medidas policiales, Ottawa seguía el viernes siendo un territorio tomado por las protestas. Después de que decenas de autobuses abandonaron la ciudad el miércoles y el jueves, los manifestantes expresaban a través de las redes sociales que no pensaban abandonar la capital. La policía les recordó que, de acuerdo con la legislación federal y provincial, quienes no abandonaran inmediatamente el lugar y retiraran sus vehículos de las calles se enfrentarían a “duras sanciones”.

A principios de esta semana, la situación se hacía insostenible. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, invocaba poderes de emergencia no empleados desde 1970 para hacer frente a las protestas. “Los bloqueos están dañando nuestra economía y poniendo en peligro la seguridad pública”, dijo el primer ministro. “No podemos permitir que estas actividades, peligrosas e ilegales, continúen”.

Chrystia Freeland, ministra de Finanzas y viceprimera ministra, defendió este viernes la Ley de Emergencia para desalojar el centro de Ottawa, subrayando que la economía y la democracia del país están bajo amenaza. “Una democracia liberal debe estar preparada para defenderse”, manifestó.

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Este jueves, Trudeau, sobre el que están cayendo multitud de críticas por invocar los poderes extraordinarios, aseguraba en una sesión parlamentaria que “los bloqueos y ocupaciones ilegales no son protestas pacíficas”. “Son una amenaza para los puestos de trabajo y las comunidades, y no pueden continuar”, enfatizó el líder del Partido Liberal de Canadá. Este viernes, la Cámara de los Comunes (que junto al Senado conforma el Parlamento canadiense) suspendía su sesión precisamente para evitar posibles incidentes mientras se desarrollaba la operación policial.

Las fuerzas del orden habían dado muchos avisos antes de su intervención del viernes. El miércoles, la policía avisó de que el bloqueo con camiones de los manifestantes antivacunas en el centro de la capital era “ilegal” y advirtió de que procedería a arrestar a quienes protestaban si no cejaban en su empeño. En un mensaje a través de su cuenta de Twitter, la policía de Ottawa denunciaba que los manifestantes habían situado a niños entre las operaciones policiales y el lugar de la manifestación ilegal. “Los niños serán llevados a un lugar seguro”, aseguraban y recordaban que era “ilegal” utilizar de esa manera a los menores.

El autodenominado convoy de la libertad ha provocado pérdidas millonarias tanto en Canadá como en Estados Unidos, afectando especialmente a la industria automotriz. Las protestas comenzaron el 29 de enero, cuando centenares de transportistas condujeron a Ottawa para mostrar su rechazo a la vacunación obligatoria. Otras capitales provinciales (como Quebec, Toronto o Winnipeg) se sumaron después con manifestaciones locales. La capital declaró el estado de emergencia el 6 de febrero.

A mediados de semana, el jefe de la policía de Ottawa, Peter Sloly, anunciaba su renuncia al cargo tras varios días de críticas por la incapacidad del cuerpo para controlar el bloqueo de más de 400 camiones y centenares de personas contrarias a las medidas sanitarias contra la pandemia de covid-19.

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Vehículos y manifestantes, en Ottawa, Ontario, Canada.
Vehículos y manifestantes, en Ottawa, Ontario, Canada.BLAIR GABLE (REUTERS)

Frente a la ola de críticas por su mal manejo de las protestas contra las restricciones de la covid que han paralizado la capital de Canadá, el jefe de la policía de Ottawa, Peter Sloly, ha comunicado su renuncia al cargo, informa la radiotelevisión pública canadiense (CBC). La renuncia de Sloly se enmarca también dentro de varias denuncias de maltrato laboral y comportamiento errático, lo que habría perjudicado las relaciones con sus superiores y así comprometido la capacidad de las fuerzas de seguridad para lidiar con la protesta de camioneros.

Sloly se convirtió en jefe del Servicio de Policía de Ottawa en octubre de 2019 con el mandato de ayudar a sus hombres a abordar el racismo sistémico, mejorar su respuesta a las llamadas de salud mental y reconstruir la confianza con la comunidad negra de la ciudad.

El pasado lunes, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, decidió invocar poderes de emergencia no empleados desde 1970 para poder hacer frente a las protestas que ya duran casi 20 días y que han tenido cerrados algunos importantes pasos fronterizos con Estados Unidos. La gran pregunta es si esa decisión pondrá fin a las protestas de camioneros y otros que están furiosos por la decisión anunciada el pasado 15 de enero por Trudeau de que la vacuna contra la covid sea obligatoria para los trayectos transfronterizos.

Según fuentes de CBC, Sloly supuestamente menospreció y regañó a los oficiales superiores del Servicio de Policía de Ottawa frente a sus colegas, y en ningún momento presentó un plan de operaciones sólido para poner fin a la crisis. Esas mismas fuentes hablan de que el ya exjefe tiene mal carácter y suele emplear malos modos con su equipo.

“Necesitamos que la policía tome las riendas, utilice la Ley de Emergencias e imponga el orden”, declaró el primer ministro Trudeau el lunes. “Hemos dado nuevos poderes a la policía y necesitamos que actúen ya”. Lo que hasta la fecha se desconoce es cuándo y cómo será esa respuesta contra el autodenominado Convoy de la Libertad.

Tras la imposición de la vacunación para los camioneros que cruzan frecuentemente a Estados Unidos, centenares de transportistas condujeron hasta Ottawa para mostrar su rechazo, mientras distintas agrupaciones apoyaban sus reclamaciones. Las protestas también tuvieron lugar en algunas capitales provinciales (como Quebec, Toronto o Winnipeg), pero solo Ottawa —donde se declaró el estado de emergencia hace dos domingos— ha quedado paralizada. Ahora, el Gobierno podrá prohibir los bloqueos en los cruces fronterizos, los aeropuertos y Ottawa; congelar las cuentas bancarias personales y empresariales de los camioneros y suspender sus licencias; además de atacar los sitios de internet que recaudan fondos para apoyar los bloqueos.

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El diario The Globe and Mail señaló recientemente que, mientras era subdirector del Servicio de Policía de Toronto, Sloly fue acusado de hacer un mal trabajo al manejar las denuncias de misoginia y era conocido en los círculos policiales como alguien que rápidamente recurría a medidas de mano dura. “En este momento, la policía de Ottawa está paralizada”, según una fuente citada por CBC. “Están paralizados en la línea del frente. Han estado esperando instrucciones de su superior y están frustrados con la forma en que el público los ve debido al fracaso espectacular de su líder”. Apenas unos días después de que comenzara la protesta, Sloly sugirió que su fuerza no estaba equipada de forma adecuada para hacerse cargo de semejante desafío. “Cuanto más dure esto, más convencido estoy de que puede que no haya una solución policial a esta manifestación”, dijo entonces.

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Una manifestación de camioneros bloque una calle de Toronto, este domingo.
Una manifestación de camioneros bloque una calle de Toronto, este domingo.COLE BURSTON (AFP)

La ciudad canadiense de Ottawa fue escenario de nuevo este fin de semana de las protestas por parte de camioneros que se oponen a la vacunación obligatoria para trayectos transfronterizos. Las concentraciones convocaron también a distintos grupos que critican otras medidas sanitarias impuestas en la pandemia. Muchos de estos manifestantes, que forman parte de la denominada Caravana de la libertad, han permanecido en el centro de la capital de Canadá, paralizando en gran medida el centro. El alcalde de Ottawa, Jim Watson, manifestó este domingo que la ciudad se encontraba “fuera de control” y declaró el estado de emergencia. “Claramente, nos superan en número y estamos perdiendo esta batalla”, dijo Watson. “Esto tiene que revertirse, tenemos que recuperar nuestra ciudad”. Protestas con los mismos mensajes contra las restricciones del Gobierno de Justin Trudeau tuvieron lugar en distintas capitales de las provincias, ya que varias de las restricciones corresponden a competencias de índole provincial.

Canadá impuso la vacunación obligatoria desde el 15 de enero para los camioneros transfronterizos. Estados Unidos puso en marcha la misma disposición el 22 de enero. Centenares de conductores del oeste canadiense condujeron miles de kilómetros a Ottawa para protestar. Otras unidades procedentes de Ontario, Quebec y Nueva Escocia se sumaron, al igual que grupos que exigen el fin de distintas medidas, tales como el pasaporte de vacunación y el estado de urgencia sanitaria. De acuerdo a la policía de la capital de Canadá, la manifestación convocó el pasado fin de semana a más de 10.000 personas. La Alianza canadiense de camiones, que se ha opuesto al convoy de inconformes, ha estimado que más del 85% de los conductores que cruzan a suelo estadounidense están vacunados.

La policía de Ottawa indicó que unos 250 camiones llevan más de nueve días aparcados en zonas céntricas, provocando molestias por sus constantes ruidos de bocinas y alterando las actividades cotidianas. Jean-Yves Duclos, ministro federal de Salud, y Peter Sloly, jefe de la policía de la capital federal, han señalado que ya no se puede hablar de manifestación, sino de ocupación. Unas 5.000 personas participaron en las manifestaciones este fin de semana en la ciudad.

Sloly afirmó este miércoles que las tareas serían complicadas sin ayuda suplementaria, dejando abierta la opción de solicitar el apoyo de los militares. Un día después, Trudeau, primer ministro canadiense, declaró que no contemplaba por el momento dicha medida, aseverando que las fuerzas policiales cuentan con los recursos para hacer frente a la situación. Elementos de la Real Policía Montada de Canadá llegaron a la urbe para reforzar el operativo de seguridad. “Ya es tiempo de que los manifestantes regresen a sus casas”, señaló Trudeau, subrayando que este asunto está provocando muchas molestias a la gente de Ottawa. “Es inaceptable”, añadió. El premier canadiense ha dicho que la suspensión de la vacunación obligatoria para los camioneros está fuera de toda discusión.

En la ciudad de Quebec, una caravana formada, según datos de la policía, por unos 200 vehículos se instaló cerca de la Asamblea provincial; el cuerpo policial indicó que la protesta convocó a “miles de personas”. El primer ministro François Legault de Quebec dio marcha atrás el 1 de febrero a presentar un proyecto de ley para que los no vacunados pagaran un impuesto por los gastos médicos que generan. Legault explicó que había tomado la decisión para “preservar la paz social” y “evitar divisiones entre los quebequeses”, pero que las protestas en Ottawa no tuvieron que ver con el abandono de la iniciativa.

En Toronto, la policía prohibió el paso a vehículos de transporte y manifestantes a unos 200 metros de la sede de la Legislatura provincial. Varias arterias del centro estuvieron cerradas al tráfico para garantizar el acceso a cinco hospitales cercanos. Winnipeg (Manitoba), Regina (Saskatchewan) y Victoria (Columbia Británica) fueron también escenario de protestas considerables. En la provincia de Alberta, la circulación en el cruce fronterizo cercano a la población de Coutts (en los límites con Montana) ha sido perturbada desde hace varios días por un grupo de camioneros.

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Una campaña en GoFundMe recaudó 10 millones de dólares canadienses (unos 7,8 millones estadounidenses) para apoyar a los camioneros en sus gastos de alimentación, combustible y alojamiento. La plataforma había bloqueado los fondos el 25 de enero, señalando que debía presentarse un plan detallado sobre la forma de distribuirlos. Tres días después descongeló un millón de dólares para combustible. Sin embargo, este viernes efectuó el retiro definitivo de la campaña, señalando que las molestias a los residentes de Ottawa y otros actos contravienen a sus políticas. GoFundMe indicó que reembolsará a los donantes. Los organizadores de la Caravana de la libertad anunciaron la apertura de una campaña de recaudación en otra plataforma; ya supera el millón de dólares.

Candice Bergen, líder interina del Partido Conservador de Canadá, pidió este viernes a los camioneros seguir manifestándose de forma pacífica y denunciar todo acto de violencia, odio o racismo, aunque no exhortó a los choferes a abandonar la capital federal. Unos días antes, el diario The Globe and Mail publicó un correo de Bergen dirigido a parlamentarios de su agrupación donde señalaba: “Tenemos que convertir esto en un problema del primer ministro”. Por su parte, Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, volvió a hacer referencia a las manifestaciones de los transportistas canadienses. En un comunicado, Trump expresó que los camioneros protestan “contra las duras políticas del lunático de extrema izquierda Justin Trudeau”.

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