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Una niña mira a un policía en la frontera de Polonia y Hungría.
Una niña mira a un policía en la frontera de Polonia y Hungría.Deml Ondøej (Europa Press)

La guerra en Ucrania está derribando varios tabúes en la Unión Europea. Este jueves ha sido el turno de la acogida masiva de personas que huyen de una catástrofe. El marco legal, en forma de directiva, estaba listo desde hace más de dos décadas. Pero nunca hasta ahora se había activado, ni con la llegada masiva de refugiados de Siria en 2015. Ahora lo han hecho los ministros del Interior de la UE, al dar el visto bueno a la propuesta que les hizo la Comisión Europea el día anterior, según ha anunciado el titular francés de Interior, Gérald Darmanin, que posteriormente ha comparecido junto a la comisaria europea del ramo, Ylva Johansson. La Unión abre así las puertas de par en par al masivo éxodo ucranio.

No hay precedentes de una decisión así. Al igual que ha ocurrido con la financiación de los envíos de material bélico a Ucrania o con la contundencia de las sanciones, la UE se adentra en caminos inexplorados en su severa respuesta a la agresión rusa a la antigua república soviética.

La decisión persigue no solo facilitar la llegada de cientos de miles de ucranios asediados por los bombardeos del presidente ruso, Vladímir Putin, sino también que puedan permanecer en la UE durante al menos un año, plazo renovable si fuera necesario. La directiva de 2001 se aprobó con la memoria reciente del conflicto en los Balcanes. “Los casos de afluencia masiva de personas desplazadas que no pueden volver a su país de origen han aumentado considerablemente estos últimos años en Europa”, justifica el texto, que cumplirá 21 años en agosto. En él se garantiza un amplio abanico de derechos a quienes huyen de algún tipo de catástrofe. Y en estas calamidades se incluye, por supuesto, una guerra como la que estos días sufre Ucrania. La norma comunitaria contempla ofrecer protección a los que lleguen en ámbitos como los permisos de residencia y trabajo, el acceso a la vivienda, la asistencia social y médica. Los menores también tienen derecho a educación.

El alcance de la medida es amplísimo, ya que no hay restricción alguna para los ucranios que salgan o hayan salido de su país desde el 24 de febrero, cuando comenzó la guerra. Tampoco para quienes residan en el país del este y tengan el estatus legal de refugiados. La situación cambia para quienes vivieran en Ucrania por trabajo o estudios. En estos supuestos, la directiva de protección temporal no se les aplica, y se deja en manos de los Estados miembros y de sus legislaciones. No obstante, la comisaria Johansson ha señalado en su comparecencia que sí se les permitirá la entrada y se les dará ayuda, aunque tendrán que volver a sus países de origen.

El número de personas que salen de Ucrania por la guerra se cuenta por centenares de miles diarios. Cuando la Comisión redactó su propuesta hace unos días, lo cifraba en 650.000. Al aprobarse la activación de la directiva, este jueves, el volumen total ya supera el millón de personas. ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, estima que, si el conflicto se alarga, podrían llegar a superar los cuatro millones, un desplazamiento masivo de un volumen desconocido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

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Suspicacias de los países

La aprobación de la iniciativa de la Comisión, sin embargo, no ha sido tan sencilla como parecía al comienzo del día. Las suspicacias de varios países han puesto en riesgo la activación de la medida. Fuentes comunitarias detallan las reticencias de varios países del este y centro de Europa, entre ellos algunos de los que han abogado por acciones más contundentes en otros campos, como las sanciones económicas o los envíos de material bélico. Polonia, Eslovaquia, Lituania, Rumania, República Checa y Hungría han pedido más tiempo para analizar la propuesta de la Comisión, según estas fuentes.

Las personas que gocen de esta protección temporal podrá moverse libremente por cualquier Estado de la UE y tendrán garantizados esos derechos durante un año, un periodo que podrá prorrogarse por seis meses dos veces. No obstante, el Ejecutivo comunitario podrá proponer que se acorte el plazo, “siempre que se pasara a una situación en Ucrania que permitiese un retorno seguro y duradero de las personas a las que se concede la protección temporal”, apuntaba la Comisión el miércoles. Bruselas también podría reclamar una prórroga de un año de esta protección especial. Este estatus de protección no supone, sin embargo, considerar como refugiados a los que llegan a través de este mecanismo. Ellos deben solicitarlo si quieren pasar a esa situación y corresponde a los Estados decidir si conceden la petición o no.

En la propuesta de la directiva, no se especifica cuánto dinero podría destinarse a aplicar esta decisión porque “debido a la naturaleza de esta propuesta, no es posible estimar a priori el impacto presupuestario”. Lo que sí aclara es que los fondos saldrán de remanentes destinados a migración, asilo y fronteras contemplados en los periodos presupuestarios 2014-20 y 2021-27.

Varios países de la UE ya estaban aplicando a las personas procedentes de Ucrania muchos de los contenidos previstos en la norma de 2001. Este ha sido otro de los argumentos esgrimidos para convencer a los países más remisos a aplicarla. Sin embargo, la Comisión defiende que así se establece un suelo mínimo de derechos en toda la Unión para los ucranios que salgan de su país. De esta manera, pueden moverse libremente por los 27 Estados miembros con unas garantías mínimas en todo el territorio comunitario.

Uno de los problemas que se están encontrando los refugiados ucranios al salir de su país está en el cambio de moneda. Muchos no pueden cambiar su divisa por la moneda del país al que llegan. Esto ha provocado que un grupo de eurodiputados envíen una carta a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, para pedirle que establezca una línea con el Banco de Ucrania que facilite estos cambios de divisa y que apoye a los bancos centrales de Polonia, Hungría, Rumania, República Checa y Eslovaquia. De esta lista, solo este último país está integrado en la zona euro.

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El Gobierno de Boris Johnson ha ampliado los criterios de acogida a los ciudadanos ucranios que huyen de la guerra en su país, pero su oferta sigue estando muy por detrás de la realizada por la UE, que ha permitido a todos los refugiados una estancia de hasta tres años sin necesidad de solicitar visado. La ministra británica del Interior, Priti Patel, ha anunciado este martes planes de reunificación familiar que, en teoría, podrían suponer la recepción de hasta 200.000 ucranios. Frente al esquema anunciado el pasado domingo, que solo contemplaba a los “familiares directos” (esposos o esposas, parejas de hecho con al menos dos años de convivencia, hijos menores de dieciocho años, o adultos que necesiten cuidados especiales), el Gobierno de Johnson ha acabado cediendo a parte de las críticas y ampliado el criterio, para incluir a padres, abuelos, hijos mayores de edad y hasta hermanos de los ciudadanos ucranios residentes en el Reino Unido.

Aun así, Patel se ha resistido a la petición de muchas organizaciones de ayuda al refugiado y hasta de diputados de su propio partido de eliminar completamente los trámites de visado y de solicitud de asilo. La ministra ha señalado el temor del Gobierno británico a que los “extremistas sobre el terreno” que hay en Ucrania acaben infiltrándose entre los refugiados, después del historial de violencia de algunos agentes rusos en territorio británico. “Sabemos muy bien todo lo que la Rusia de [Vladímir] Putin es capaz de hacer, incluso en nuestro propio terreno, como vimos con los atentados de Salisbury”, ha dicho Patel. En 2018, dos miembros de las fuerzas especiales rusas intentaron asesinar, con el agente nervioso Novichok, a Serguéi Skripal y a su hija Yulia. El exmilitar ruso y agente doble residía entonces en territorio británico. “No podemos suspender los controles de seguridad o biométricos de todos aquellos a los que damos la bienvenida a nuestro país”, ha advertido la ministra.

Downing Street permitirá a los ucranios que lleguen al Reino Unido por la vía de reagrupamiento familiar una estancia de hasta un año, en la que podrán acceder al mercado laboral y disfrutar de beneficios públicos y sociales. Además, el Gobierno agilizará una ruta de patrocinio para que organizaciones caritativas o empresas pueden solicitar visados para ciudadanos procedentes de Ucrania.

“Estamos viendo a la gente huir de su país, y debemos hacer lo que históricamente hemos hecho siempre, que no es otra cosa que darles todo el apoyo que necesiten. Lo que están pidiendo es una simple ruta hacia un santuario de refugio, y no creo que el Ministerio del Interior haya ido todo lo lejos que podía ir en este asunto”, ha protestado el líder del Partido Laborista, Keir Starmer. La oposición, sin embargo, no ha ido tan lejos como pedir una política de puertas completamente abiertas, consciente de las sensibilidades que ha desatado en el país durante los últimos años la cuestión de los refugiados.

Muy diferente de la actitud mostrada por cuatro decenas de diputados conservadores, que escribieron a finales de la semana pasada una carta al primer ministro en la que le pedían que siguiese el ejemplo de Bruselas: “No es simplemente una crisis migratoria. Es una crisis bélica. No deberíamos conformarnos con la respuesta habitual, necesitamos un apoyo urgente y sincero al pueblo de Ucrania. El Reino Unido no puede flaquear, y su mensaje debe ser muy claro: las víctimas de la guerra que buscan refugio son bienvenidas”, decía la carta. De hecho, según una encuesta exprés realizada por YouGov, dos terceras partes de los británicos respaldan sin ambages la puesta en marcha de un plan de acogida de refugiados ucranios.

“Como medida temporal, pedimos al Gobierno que permita viajar hasta aquí a los ciudadanos ucranios sin necesidad de solicitar un visado”, ha reclamado el director de Cruz Roja del Reino Unido, Mike Adamson. “No hay problema en seguir haciendo controles de seguridad a la gente que llega al país, pero la medida estaría mucho más en consonancia con la estrategia adoptada por la UE”. De hecho, el Gobierno francés ha reclamado a Londres que relaje sus normas de entrada para los ucranios que huyen de la guerra. Según el diario Le Parisien, que cita a un asesor presidencial de Emmanuel Macron, la resistencia británica está reteniendo a muchos refugiados en el norte de Francia. “Hemos señalado a las autoridades británicas las dificultades que están provocando tanto la falta de información como la naturaleza excesivamente restrictiva de su sistema [de visados]”, ha dicho el asesor.

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El conflicto ha causado ya cerca de un millón de desplazados internos, según ha estimado este martes la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), y al menos otras 660.000 han abandonado en pocos días el país. El Gobierno de Johnson ha anunciado, además de sus planes de acogida de refugiados, que destinará más de 260 millones de euros a ayuda humanitaria y de emergencia para Ucrania.

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Olaf Scholz (izquierda) y Volodímir Zelenski, este lunes en Kiev.
Olaf Scholz (izquierda) y Volodímir Zelenski, este lunes en Kiev.VALENTYN OGIRENKO (REUTERS)

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha afirmado este lunes en Kiev, en plena tensión con Rusia, que, actualmente, no existen “planes” de admitir a Ucrania en la OTAN. “Es un tanto peculiar observar que el Gobierno ruso está haciendo de algo que prácticamente no está en la agenda (la adhesión de Ucrania a la Alianza) el tema de grandes problemas políticos”, ha indicado el canciller tras reunirse con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en Kiev. El socialdemócrata también ha afirmado que espera acciones concretas de Moscú que permitan una desescalada de la tensión.

“Esperamos pasos claros hacia una desescalada de las actuales tensiones”, ha señalado el canciller alemán en una rueda de prensa tras reunirse durante casi dos horas con Zelenski. Scholz ha reiterado que Alemania está “estrechamente al lado de Ucrania”. “Coincidimos en nuestra gran preocupación por la situación actual en la frontera entre Rusia y Ucrania. La actividad militar en la frontera ucrania no tiene ninguna justificación para nosotros. No hay motivos razonables para tal despliegue militar”, ha recalcado.

Zelenski, por su parte, ha defendido los planes de que Ucrania entre en la OTAN, subrayando que la membresía en la Alianza podría hacer que el país estuviera más “seguro”, aunque ha reconocido que, desafortunadamente, “no todo depende” de Kiev.

Scholz, canciller desde el pasado diciembre, ha subrayado que la soberanía y la integridad territorial de Ucrania “no son negociables para Alemania”. Para Berlín “está claro que una nueva agresión militar contra Ucrania tendría graves consecuencias políticas, económicas y geoestratégicas para Rusia”, ha añadido, al tiempo que ha asegurado que llevará este mismo mensaje el martes a Moscú, donde se reunirá con el presidente ruso, Vladímir Putin. “En caso de una escalada militar, estamos listos para sanciones a gran alcance y eficaces”, ha enfatizado. Si Rusia violara de nuevo la integridad territorial de Ucrania, “sabremos qué hacer”, ha asegurado.

La OTAN y Estados Unidos ya han enviado sus respuestas a las garantías de seguridad que exige el Kremlin para evitar una mayor expansión de la Alianza Atlántica hacia el este, ha recordado Scholz, quien ha recalcado que ahora Occidente espera una respuesta de Rusia. Moscú, según el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, tiene un documento de “unas diez páginas” para contestar a Washington y a la Alianza.

Scholz ha ofrecido a Ucrania otros 150 millones de euros en ayuda económica, que se suman a otros 150 millones ya comprometidos pero que todavía Berlín no ha pagado. En total, Alemania ha destinado a Ucrania más de 2.000 millones de euros.

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Sobre la negativa de Berlín a suministrar armas a Kiev, algo que causa malestar en el Gobierno ucranio, Scholz solo ha dicho que su país revisa siempre todas las solicitudes y lo seguirá haciendo también en el futuro.

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Alberto Fernández está en China. Este viernes participó en Pekín de la apertura de los Juegos Olímpicos de invierno y el domingo se reunirá con su par Xi Jinping. La reunión será el epílogo de una alianza en la que Argentina pretende acelerar las inversiones chinas en proyectos de infraestructura, una larga lista que incluye centrales hidroeléctricas y nucleares y desarrollos en energías renovables. La escala previa de Fernández fue, en cambio, más política. Duró menos de 24 horas y tuvo como objetivo agradecer al presidente ruso, Vladimir Putin, la venta de la vacuna Sputnik V en el inicio de la pandemia, cuando las dosis escaseaban y los países productores acaparaban para sí toda las dosis. Fernández, sin embargo, fue más allá. En su charla a solas con Putin se ofreció como “puerta de entrada” a América Latina y cargó contra Estados Unidos, al que acusó de tener una influencia negativa sobre el Fondo Monetario Internacional, el principal acreedor de Argentina.

Fernández y Putin almorzaron a solas el jueves en Moscú. El contenido de la conversación surgió de una transcripción de la agencia oficial de noticias argentina, Telam. “Tenemos que ver la manera en que Argentina se convierta en puerta de entrada de Rusia en América Latina de un modo más decidido”, le dijo Fernández a Putin. Rusia tiene ahora una presencia indirecta en América Latina a través de la colaboración militar con Venezuela y Cuba, que choca contra los intereses de Estados Unidos en la región. La propuesta de Fernández no cayó bien en Washington, donde ya consideraban que era una mala idea que visitase Moscú en pleno conflicto entre la OTAN y el Kremlin por Ucrania. Estados Unidos fue clave además en el acuerdo alcanzado entre Argentina y el FMI para refinanciar una deuda de 44.000 millones de dólares.

Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Argentina, Alberto Fernández, se estrechan las manos tras un encuentro oficial en Moscú, el 3 de febrero pasado.
Los presidentes de Rusia, Vladimir Putin, y de Argentina, Alberto Fernández, se estrechan las manos tras un encuentro oficial en Moscú, el 3 de febrero pasado.JUAN MABROMATA (AFP)

El Gobierno de Joe Biden dio su apoyo luego de intensas gestiones de la Cancillería argentina, que incluyeron una visita del ministro de Exteriores, Santiago Cafiero, a su par de Estados Unidos, Antony Blinken. Como el mayor accionista del FMI, cualquier entendimiento debe tener el visto bueno de la Casa Blanca. Fernández, sin embargo, cargó desde Moscú contra ella. “Argentina ha puesto su mirada, ha volcado su mirada muy firmemente en Estados Unidos. Y depende mucho la economía argentina de la deuda que tiene con Estados Unidos, con el Fondo Monetario y la influencia que Estados Unidos tiene en el Fondo”, dijo. La idea del presidente es que Argentina no debe ser un satélite de Washington, y para ello necesita de la ayuda de Rusia. “Estoy empecinado en que la Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande que tiene con el Fondo y Estados Unidos, tiene que abrirse camino hacia otros lados y ahí Rusia tiene un lugar muy importante”, le dijo a Putin, citado por la agencia estatal Telam.

Putin agradeció el gesto, pero se limitó a resaltar el “potencial que hay” para el “comercio bilateral”. “En el ultimo año hemos visto un buen ritmo de crecimiento”, dijo, recordando el contrato firmado para la provisión de vacunas, cifrado en 30 millones de dosis. Este martes, Argentina anunció que ya no compraría más la Sputnik V a Moscú porque está lista para fabricar y exportar las dosis desde un laboratorio local.

Mientras Fernández cargaba en Moscú contra Washington y el FMI, en Buenos Aires hacían control de daños. El jefe de Ministros, Juan Manzur, visitó este viernes al embajador de Estados Unidos, Marc Stanley, para “para dialogar sobre el fortalecimiento de los vínculos bilaterales”. “Tenemos grandes expectativas por seguir articulando y profundizando proyectos en áreas de interés común para el beneficio de nuestros pueblos”, escribió Manzur en Twitter. “Gran encuentro”, le contestó Stanley por la misma vía.

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'la Variante de la Biodiversidad' en Putumayo y Nariño
Hace más de 10 años nació el proyecto y en 2014 quedó sin recursos, desfinanciado, abandonado, este año retomaron la obra del tramo San Francisco – Mocoa, ‘la variante de la biodiversidad’.

Hace más de 10 años nació el proyecto y en 2014 quedó sin recursos, desfinanciado, abandonado, este año retomaron la obra del tramo San Francisco – Mocoa, ‘la variante de la biodiversidad’.

Noticias Putumayo.

Está lista la inversión que busca concluir los 27 kilómetros de vía que aún están pendientes por construir para comunicar a Nariño y Putumayo con el resto del país atravesando la selva, y que por años ha sido un ‘elefante blanco’, anunció Invías, ya se retomaron los trabajos de ‘la Variante de la Biodiversidad’ .

En este caso, será llamada ‘la Variante de la Biodiversidad’, por la zona donde se hace.

‘elefante blanco’
Variente San Francisco – Mocoa ‘elefante blanco’

Juan Esteban Gil, director de Invías, dio declaraciones en esta semana, anunciando que será una obra a terminarse.

«El sueño histórico de esta región sin duda alguna, es generar conexión con el hermano departamento del Putumayo», dijo Gil.

¡Una alerta!

En julio del 2021, Jhon Jairo Carvajal decidió ir hasta el puente y grabar la denuncia, su vídeo se viralizó y causó indignación, pues de esta obra parada poco se hablaba.

«Este es el ganchito para todo político en tiempo de elecciones»: La denuncia.

Mientras caminaba y mostraba el puente en medio de la selva del Putumayo, explicaba que: «Este es el ganchito para todo político en tiempo de elecciones».

Así iba explicando lo hallado:

El recorrido del puente lo llevó por dos puntos, tuvo que ingresar a pie: en un punto en el sentido hacía Pasto, da a la montaña, no hay paso; y hacía Mocoa, solo un camino de tierra, una trocha.

A la montaña si le pusieron una malla con roca para evitar los derrumbes, «pero eso lleva años ahí pudriéndose porque no la revistieron», denunciaba entonces.

Un puente que no conduce a ninguna parte, una parte construida de la que no daban razón, llevaba años así, que hasta se ve deteriorado.

  • El puente sin entrada ni salida, hasta ahora se constituye en un desfalco que ascendió a 1.2 billones y está en proceso de investigación.

El puente que se quedó en veremos

Aunque no lo parezca, es una obra de gran envergadura, se pensó como un proyecto para unir el Pacífico con el Atlántico, y que conectara Tumaco (Nariño, Colombia) con Belém do Pará (Brasil).

Era incluso, una construcción llamativa a nivel internacional pues debía cruzar la Reserva Forestal Protectora de la Cuenca Alta del Río Mocoa, un área protegida.

Levantar este puente en medio de la selva, llevó meses de trámites.

Una carretera con corredores biológicos y avances tecnológicos importantes, le dijo Vanessa Torres, subdirectora de la Asociación Ambiente y Sociedad (AAS), a EL TIEMPO en junio del 2020.

Y en movilidad, una vía que hiciera más fácil el viaje por carretera desde Pasto, Nariño, a Mocoa, Putumayo. No solo por los viajeros, sino por lo que podría representar económicamente para esta zona del país.

Datos 

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) participó como principal financiador, prestó 53 millones de dólares. (Si se reactiva la obra, ya no participará).

  • 2008: Ministerio de Ambiente otorgó la licencia ambiental.
  • 2010: el BID aprobó el préstamo, empezaba la ejecución de la vía de 45,6 kilómetros, que estaría sin pavimentar —en una primera fase—.
  • 5 sectores tendría la obra: dos (60% de la vía) pasan por la Reserva Forestal, y están en limbo. 
  • Hace 10 años: Invías adjudicó un contrato por 401.000 millones de pesos.

Hasta ahora, parte de lo construido se hizo incluso, con plata del Gobierno Nacional por la avalancha de Mocoa.

Retomaron la obra

Desde Invías informaron esta semana que: «El proyecto ya inició, de hecho ya estamos con las actividades de remoción de derrumbes, recuperación de las obras construidas, estamos a días de empezar los nuevos puentes y las nuevas obras».

Incio de obra «la variante de la biodiversidad».

Los ciudadanos están a la expectativa que esta obra, ahora ‘la Variante de la Biodiversidad’ la cual se ha venido aplazando por entre otras cosas, complejidad geológica.

La fecha de culminación, es el año 2030.

'la Variante de la Biodiversidad' en Putumayo y Nariño
Organizaciones encargadas de la obra «La variante de la biodiversidad»

«Ya está totalmente financiado con estos recursos que se firmaron en dos contratos de obra por una suma total de 1.2 billones de pesos, uno para atacar el frente de San Francisco y otro para atacar el frente desde Mocoa hacia la reserva», aseguró Gil.

Por la geologia que tiene el Alto Mocoa, la licencia ambiental permite únicamente ingresar por los extremos del corredor de  «la Variente de la biodiversidad».

Vinculación con artesanos

Así mismo el director de Invías anuncio que se adelantará un trabajo de consulta previa con los putumayenses.

«No estamos obligados por ley a tener una consulta previa, pero estamos totalmente comprometidos porque  queremos  que el proyecto  se trabaje de la mano de nuestras comunidades indígenas del putumayo», indicó Juan Esteban Gil.

Por medio de la consulta previa se busca vincular artesanos de la zona para incluir su talento en el corredor.

«La variante San Francisco – Mocoa es la variante de la biodiversidad, vamos a tener casi un museo ambiental durante todo el corredor», señaló.

La idea es que como se hizo con los túneles del Corredor Cordillera Central en el Túnel de la Línea entre Tolima y Quindío, acá también se hagan obras para resltar la naturaleza de la región.

El puente que ‘no tiene entrada ni salida’, da a la montaña y a una trocha en la vía Mocoa-Pasto



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Lo que no mata, hace más fuerte. Y en el caso del Brexit, nada mejor que una dosis de homeopatía para intentar revitalizar un proyecto político y económico que ha perdido mucho fuelle en 2021. Si la razón última del resultado de un referéndum nacionalista y reclusivo fue el miedo a la inmigración —Downing Street endureció las restricciones legales de entrada al país nada más abandonar la UE—, va a ser la inmigración el principal cebo para convertir de nuevo al Reino Unido en un socio atractivo. “Hemos reemplazado la libertada de movimiento [de los ciudadanos de la UE] por un nuevo sistema de inmigración basado en puntos (…). Desde Singapur a Suiza, estamos negociando tratados de libre comercio ambiciosos para impulsar aquí, en casa, el empleo y la inversión”, anunciaba Johnson en su discurso de Año Nuevo. Doce meses después de la entrada en vigor del acuerdo comercial que firmaron Londres y Bruselas ―que hasta ahora se ha traducido en trabas burocráticas al comercio, encarecimiento de las importaciones y exportaciones o una situación políticamente explosiva en Irlanda del Norte―, el primer ministro conservador promete que 2022 será el año en que se comience a construir sobre los avances y conquistas que ha supuesto el Brexit.

Con lo que nadie contaba era con que el argumento que alimentó el divorcio acabaría siendo la moneda de cambio para atraer nuevas relaciones. Las ventajas migratorias se han convertido en el cebo para lograr nuevos acuerdos comerciales con países de todo el mundo, y la estrategia apunta a un posible enfrentamiento entre ministras en el seno del Gobierno de Johnson. La titular de Exteriores, Liz Truss, frente a la de Interior, Priti Patel. Ambas igual de convencidas en la defensa del Brexit, pero la primera, popular en el Partido Conservador, es partidaria de una línea pragmática frente a la rigidez ideológica de Patel, en horas bajas entre los suyos. El enfrentamiento, en cualquier caso, es el fruto de contemplar la inmigración como un arma comercial o como una amenaza a la seguridad.

El primer gran acuerdo comercial de la era Brexit, pionero en construirse de cero, fue el que se alcanzó con Australia. Parte fundamental del pacto fueron los “compromisos para facilitar una entrada temporal, que contribuya a la recuperación económica, amplíe las posibilidades de los viajes negocios y anime a los ciudadanos a viajar y a trabajar en los territorios respectivos, sobre la base de la reciprocidad”, según celebraba en su información oficial el Gobierno australiano. En la práctica, las empresas multinacionales ya no tendrán que demostrar que el puesto vacante no puede cubrirlo un nacional para obtener el visado de trabajo; o se permitirá a los jóvenes (y no tan jóvenes: la oferta va dirigida a todos los menores de 35 años) a poder desplazarse a trabajar o estudiar por un máximo de tres años sin necesidad de visado, y con la posibilidad de que la extensión de la estancia sea relativamente fácil de lograr. Los universitarios de la UE necesitan ahora un visado para poder residir en el Reino Unido más de seis meses.

El camino abierto por el tratado comercial con Australia ofrece ventajas para que el Reino Unido cierre pactos de mayor potencial. Por ejemplo, con la India, que lleva camino de ser en 2050 la tercera economía del mundo y es un mercado muy atractivo para las empresas británicas. Sus normas comerciales, sin embargo, son muy proteccionistas. El Gobierno indio siempre ha puesto sobre la mesa la exigencia de una política migratoria más laxa para la antigua colonia. Las leyes de la pasada década de los sesenta, alimentadas por la ola xenófoba y racista que vivió Gran Bretaña, restringieron las facilidades de entrada a los ciudadanos de la Commonwealth. La ministra británica de Comercio Internacional, Anne-Marie Trevelyan, viajará este mes de enero a Nueva Delhi para comenzar a negociar un tratado de libre comercio. Depende directamente de Truss, quien ya ocupó ese puesto y logró, con la apertura de conversaciones por todo el mundo para firmar o consolidar pactos comerciales, una gran popularidad entre los conservadores euroescépticos.

Las dos ministras, según el diario The Times, están de acuerdo en ofrecer a la India ventajas migratorias atractivas, en la línea de las esbozadas en el acuerdo con Australia, para atraer al gigante asiático. Es incluso una estrategia respaldada por razones geopolíticas: Londres ve en esta alianza un modo de contrarrestar el peso y la influencia adquiridos por China en los últimos años. Johnson ya desplegó toda su simpatía como anfitrión, en la pasada Cumbre del Cambio Climático de Glasgow, cuando le tocó recibir al primer ministro indio, Narendra Modi, a pesar de que el Gobierno de Nueva Delhi fue uno de los más reacios en impulsar avances en la COP26. El pasado mayo, Londres alcanzó ya un primer acuerdo de comercio e inversión directa con el gigante asiático de más de 1.000 millones de euros, que aseguraba, según Downing Street, cerca de 6.500 nuevos empleos.

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