Luego de una jornada electoral donde el panorama político cambio en el país, los partidos empezaron a realizar sus análisis y movimientos de cara a las elecciones presidenciales. Óscar Iván Zuluaga es el primer precandidato que desiste de la aspiración a la presidencia del país y anuncia el respaldo a Federico Gutiérrez, quien ganó la consulta de la coalición Equipo por Colombia.
Zuluaga, quien hasta hoy era el candidato del partido Centro democrático, afirmó que la decisión fue personal y que deja en manos del partido liderado por Álvaro Uribe, la decisión institucional que pueda tomar el partido tras la renuncia.
Diferentes analistas políticos ven como oportuna la decisión, pues uno de los grandes perdedores de esta jornada electoral fue el partido Centro democrático, donde su peso político tuvo una importante reducción en el país.
Sé esperar que en los próximos días continúen las alianzas entre partidos, de cara a las elecciones presidenciales que se llevaran a cabo el 29 de mayo y que ya perfila a Gustavo Petro y Federico Gutiérrez, como los más opcionados a la presidencia de Colombia.
¿Empiezan a moverse las fichas tal como muchos ciudadanos han dicho?, Óscar Iván Zuluaga apoyará a ‘Fico’ Gutiérrez.
¿Empiezan a moverse las fichas tal como muchos ciudadanos han dicho?, Zuluaga que apoyará a Fico Gutiérrez, dijo que deja a su partido Centro Democrático en la libertad de tomar «las decisiones que crean correspondientes».
Noticias Colombia.
Evidentemente el resultado de la consulta interpartidistas con tres coaliciones en disputas encabezadas por Federico ‘Fico’ Gutiérrez, Sergido Fajardo y Gustavo Petro van a marcar la campaña a la elección presidencial, pero también se moverán fichas en torno a los resultados al Congreso, porque esa corporación será la que ‘acompañe’ al elegido en mayo durante su período.
La noche del domingo las tres coaliciones se mostraron unidas tras el resultado, hasta ahora los 15 candidatos que ahí aparecían; entre ellos dos mujeres, se mantienen en esas alianzas.
Marzo será un mes decisivo para encaminar las aspiraciones para llegar a la Casa de Nariño.
Zuluaza, el primero en abandonar
Este lunes, Óscar Iván Zuluaga dio un paso al frente y se va con el exalcalde de Medellín, que ganó por el Equipo por Colombia.
El mismo Gutiérrez, le había pedido que se sumara como independiente a la coalición, Zuluaga no aceptó. Pero los más de 2 millones de votos y la posible perdida de fuerza de su partido, lo «hizo cambiar de opinión».
Era el candidato del CD que lidera Álvaro Uribe Vélez, y ahora su renuncia a esa candidatura podría ahondar la crisis en la tolda política (que perdió 23 curules en el Congreso), especialmente por lo ocurrido con María Fernanda Cabal, elegida senadora nuevamente.
Para otros, es una muestra «clara» de que Fico, «es el candidato del uribismo».
El anuncio del aliado de Uribe, pero que ahora, se baja del bus camino a la Presidencia:
He tomado la decisión personal de acompañar la aspiración de @FicoGutierrez.
Alianza que no son fáciles al momento de sacar cuentas y de evaluar si el apoyo que recibe un candidato, será el mismo que recibirá el que elija apoyar. Por aquello de que el liderazgo y los votos, no son necesariamente transferibles aunque el líder lo pida.
Óscar Iván Zuluaga que ya peleó la presidencia con Iván Duque y Gustavo Petro, nuevamente quería iba camina a la campaña, pero tras los resultados de este 13 de marzo, ha desistido.
Las consultas de las coaliciones centraron la atención de la jornada electoral en Colombia. La periodista Diana Calderón disecciona por territorios los resultados, que han mostrado la fuerza del líder de la izquierda y el Pacto Histórico, Gustavo Petro, de cara a la primera vuelta de las presidenciales, el próximo 29 de mayo.
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Los precandidatos a las presidenciales colombianas de la coalición de izquierda Pacto Histórico, durante el debate.
Gustavo Petro es, desde hace ya bastante tiempo, el rival a batir de cara a las elecciones presidenciales en Colombia, con un respaldo que lo pone a la cabeza de todas las encuestas en un panorama político atomizado. Ese favoritismo le ha permitido al exalcalde de Bogotá forjar el Pacto Histórico a su medida, aunque formalmente compite con la líder ambiental Francia Márquez, el exgobernador de Nariño Camilo Romero, la líder indígena wayú Arelys Uriana y el cristiano Alfredo Saade en la consulta de la coalición de izquierda el próximo 13 de marzo. Ninguno de los aspirantes atacó este jueves en el debate organizado por Caracol Radio y EL PAÍS, en el que Petro vislumbró un eje progresista en América Latina si alcanza la presidencia.
Todos coincidieron en reivindicar al Pacto Histórico como la verdadera opción de cambio y transformación, las palabras más repetidas a los largo del encuentro. Mientras una decena de precandidatos todavía disputan codo a codo la candidatura de las otras dos coaliciones de centro y de derecha, Petro lidera con holgura las preferencias dentro de su bloque –entre un 77% y un 90% de los encuestados–. Por eso, el debate, moderado por la periodista Diana Calderón, comenzó con la pregunta de si tiene sentido una consulta cuando hay un favorito tan nítido.
“Cada uno de nosotros planteamos desde el inicio nuestra aspiración a la presidencia…pero luego llegamos a pactar un programa que reconoce la diversidad étnica y cultural, un programa que reconoce la necesidad de las transformaciones estructurales”, sostuvo Francia Márquez. “Representamos la diversidad del país…vinimos a compartir, a construir y a competir”, la secundó Romero, mientras que Uriana destacó que su entrada fue concertada y debatida entre las organizaciones sociales, y Saade se definió como un representante de los “cristianos progresistas” –a pesar de que su ingreso ha sido cuestionado por sus posiciones en temas como el aborto–.
Hace cuatro años, Petro perdió en la segunda vuelta contra el presidente Iván Duque, aunque obtuvo más de ocho millones de votos (43%), y ha estado en campaña desde entonces. “Una consulta no es solamente para definir un candidato”, dijo cuando le llegó su turno, conectado vía Zoom desde la ciudad de Cali. “La experiencia que tuvimos en 2018 nos demostró que las consultas compiten entre sí, y determinan el resultado final: el presidente”, señaló. “Si nosotros ganamos frente a las otras consultas [Equipo por Colombia y Coalición Centro Esperanza], estaríamos asegurando ganar la presidencia quizás en la primera vuelta presidencial”, el 29 de mayo, vaticinó optimista.
Con la bandera del cambio al alza, el debate abordó las posturas de los aspirantes del Pacto Histórico frente al modelo económico. “La crisis ambiental, la crisis humanitaria que hoy hay en el país, la crisis del conflicto armado, es una evidencia del fracaso del modelo económico neoliberal”, diagnosticó Francia Márquez. “Repensar un modelo económico de desarrollo tiene que ser sobre la base no de la acumulación y del despojo, sino al contrario, de la distribución y del bienestar social y ecológico del país. El primer renglón de la economía no puede seguir siendo el extractivisimo, queremos que sea un sistema de producción agroecológica”, señaló. “Yo creo que el país tiene que asustarse y espantarse si seguimos como venimos, que un crecimiento económico signifique estos niveles de desigualdad y pobreza”, la complementó Romero.
“La riqueza en realidad está en los puestos de trabajo”, argumentó Petro. “Lo que estamos proponiendo es incrementar los puestos de trabajo en Colombia, que implica agricultura, industria, turismo, y dejar de depender del petróleo y del carbón. Primero, porque el mundo lo exige”, sostuvo al defender su propuesta de iniciar una transición hacia una economía descarbonizada, en la que los cinco aspirantes coincidieron. ¿Cómo se reemplazan en el corto plazo las divisas del petróleo y del carbón? Con turismo, agro industrialización del cannabis, fortalecimiento del valor agregado del café y con el uso de bonos de carbón para preservar la selva amazónica, sostuvo.
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El precandidato del Pacto Histórico Gustavo Petro, durante su intervención a través de zoom.
Petro, quien perteneció en su juventud a la extinta guerrilla del M-19, todavía despierta resistencias en algunos sectores de la sociedad. Ante la pregunta por los miedos de los empresarios, se mostró a la defensiva. “La prensa va reafirmando el tipo de campaña que nuestros contradictores hacen”, se quejó. El puntero de los sondeos cuestionó que les pregunten si Colombia se va a parecer a Venezuela, cuando “Venezuela está hundida en su economía por su dependencia del petróleo, y nosotros lo que estamos proponiendo es lo contrario”.
El exalcalde de Bogotá se las ha arreglado para mantener una actividad frenética en este 2022. En lo que va del año se ha repartido entre los debates, las salidas a la plaza pública en eventos multitudinarios en distintos rincones de Colombia y una agenda internacional que lo ha llevado a visitar en dos ocasiones España, donde sostuvo un encuentro con Pedro Sánchez, y a reunirse con el papa Francisco en el Vaticano. También ha exhibido en redes sociales la invitación el próximo 11 de marzo a la toma de posesión de Gabriel Boric en Chile.
El frente internacional estuvo presente en el encuentro. “Se va a constituir un nuevo eje progresista en América Latina. Básicamente, pues depende de los electorados, entre Lula, Boric, y ojalá el que les habla en Colombia”, apuntó Petro, quien delineó un camino hacia sociedades del conocimiento, que sean capaces de industrializar sus países y de modernizar las agriculturas vía reformas agrarias. En resumen, sobre la base de la producción y del conocimiento, “construir en nuestra América Latina una democracia multicolor. Para Colombia eso específicamente significa una era de paz”. Exhibió también una posición muy crítica con el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua. “En ese viejo progresismo, entre comillas, que se ancló a la economía fósil, no hay opción para América Latina. La opción de América Latina es el conocimiento, la producción, la integración latinoamericana en las economías descarbonizadas”, enfatizó.
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La periodista Diana Calderón modera el debate entre los aspirantes presidenciales de la Coalición Centro Esperanza, este miércoles.
La Coalición Centro Esperanza se ha acostumbrado a navegar en medio de la tormenta. Aunque en su acuerdo original los precandidatos se proponían hacer campaña de manera “fraterna y leal”, la alianza se ha caracterizado por la agitación y los desencuentros. Con esos antecedentes, los cinco aspirantes del bloque zanjaron sus diferencias este miércoles en el debate organizado por Caracol Radio y EL PAÍS, y cerraron filas en la defensa de Sergio Fajardo frente a los procesos que enfrenta, que todos coincidieron en tildar de persecución política.
Fajardo, seguido por Juan Manuel Galán y Alejandro Gaviria, parten como favoritos para llevarse la candidatura única en la consulta del 13 de marzo, con bastante distancia sobre Jorge Enrique Robledo y Carlos Amaya. La coalición se mantiene como una opción competitiva en la campaña electoral, pero los choques públicos entre precandidatos –el más reciente entre Galán y Amaya– han dejado en el aire una sensación de fragilidad que intentaron dar por superada.
El debate, moderado por la periodista Diana Calderón, comenzó con la exaltación del trabajo en equipo. “Colombia tiene miedo, y se merece un cambio con esperanza”, declaró Fajardo, que ha sido alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, al recordar el movimiento ciudadano que lo llevó al poder para liderar la transformación de la segunda ciudad de Colombia. “Tenemos una gran responsabilidad de gobernar con un liderazgo colectivo y con los mejores”, dijo por su parte Galán, al destacar que, gane quien gane, se proponen un Gobierno de coalición. “Tengo el conocimiento sobre los principales temas del país”, reivindicó Gaviria al destacar sus credenciales como académico y su reconocida visión liberal, mientras Robledo enfatizó la necesidad de hacer cambios en el modelo económico.
La Coalición Centro Esperanza agrupa a los políticos que se oponen a los extremos representados por el izquierdista Gustavo Petro, de un lado, y la continuidad de la derecha en el poder, por el otro. A pesar de los evidentes matices, las coincidencias no tardaron en aparecer cuando se debatió sobre el cambio climático y la política ambiental.
“Nuestra gran responsabilidad global tiene que ver con la deforestación, tenemos que parar la deforestación”, y mantener intacto el Amazonas, manifestó Gaviria, una apreciación en la que todos coincidieron. La militarización del problema, enfocada en atacar a los eslabones más débiles, no funciona, diagnosticó en una crítica al actual Gobierno. El exministro de Salud ha impulsado el tema en el debate público desde que sobrevoló la Amazonia colombiana en octubre, y otros miembros de la coalición también visitaron la zona, azotada en este nuevo año por las quemas de bosque, la semana pasada. Robledo enfatizó que la deforestación rompe con el ciclo del agua, y Fajardo la necesidad de trabajar con las comunidades. Todos rechazaron el fracking, a excepción de Gaviria, quien matizó que esperaría por la evidencia antes de tomar la decisión.
En la peor de las numerosas turbulencias que han atravesado, Ingrid Betancourt abandonó ruidosamente la alianza el mes pasado, después de haber puesto contra las cuerdas tanto a Alejandro Gaviria, con quien se enfrentó en un debate, como a los demás precandidatos con los que competía. Su salida dejó al bloque huérfano de candidatas mujeres, un déficit que han reconocido.
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Interrogados sobre sus políticas de género, Galán invocó la lista al Senado de su partido, el Nuevo Liberalismo, que incluye a figuras destacadas como la periodista Mabel Lara y la académica Sandra Borda y es lo que se conoce como una lista “cremallera”, que intercala mujeres y hombres. Gaviria subrayó la prevención del embarazo adolescente y recordó que, entre sus posturas liberales, ha apoyado decididamente la interrupción voluntaria del embarazo. A su turno, Fajardo recordó el papel protagonista que han tenido las funcionarias en sus administraciones, y se plantea como presidente crear un ministerio de las mujeres.
Al solventar la crisis por la salida de Betancourt, la coalición optó por enfatizar su carácter de oposición frente al Gobierno de Iván Duque. Ese carácter también se evidenció en el debate cuando Javier Lafuente, subdirector de EL PAÍS América, les preguntó si restablecerían las relaciones con la vecina Venezuela, rotas por completo en la actual Administración.
“La normalización de las relaciones con Venezuela no da más espera”, afirmó Galán, quien señaló la necesidad de convocar la solidaridad del mundo frente a la crisis migratoria que ha llevado a que 1,7 millones de venezolanos se asienten del otro lado de la frontera. “Colombia tiene que ser un protagonista de primera línea en la transición democrática que se viene en Venezuela”, lo secundó Gaviria, al tiempo que criticó la ideologización de la política exterior en el Gobierno Duque. “Estamos tan mal que el presidente va más a Europa que a Cúcuta”, le fustigó Amaya en referencia a la principal ciudad fronteriza. Los cinco consideraron un fracaso la actual política exterior.
Hubo espacio para ventilar las recientes diferencias entre Galán y Amaya. El precandidato del Nuevo Liberalismo le pidió explicaciones al exgobernador de Boyacá sobre nombramientos de personas cercanas en la Alcaldía de Bogotá, y este le preguntó por los méritos de sus parientes para ocupar diversos cargos públicos. “Nosotros como coalición queremos ser diferentes (…) diferenciándonos de esas otras dos coaliciones donde hay pactos de silencio frente a cuestionamientos tan graves como compra de votos”, dijo Galán, en referencia a las graves acusaciones que enfrenta el exalcalde de Barranquilla Alex Char. “Una cosa es vivir del Estado y otra es trabajar para el Estado”, se defendió en tono amable. “La gente que trabaja en el distrito lo hace por méritos”, le contestó Amaya. “Le doy la mano y le digo: confío en sumercé”, zanjó con esa expresión campesina muy usada en Boyacá.
Todos cerraron filas en defensa de Sergio Fajardo cuando le preguntaron por los dos procesos en su contra por sus actuaciones como gobernador de Antioquia, uno por no haber anticipado la volatilidad del dólar al adquirir un préstamo y otro por el megaproyecto energético Hidroituango. “Yo respondo por todas mis actuaciones”, sostuvo Fajardo, que ha denunciado una persecución política que busca mancillar su nombre por parte de los órganos de control en manos de personas cercanas al presidente Duque. “No me voy a dejar sacar por los corruptos”, añadió. El respaldo fue unánime. “La presencia de Sergio en el debate democrático colombiano es fundamental”, lo apoyó Gaviria.
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En medio de acusaciones y choques entre dos de sus precandidatos, llega la Coalición Centro Esperanza a La hora de las coaliciones Hora2022, el debate organizado por Caracol Radio en alianza con EL PAÍS con miras a las elecciones en Colombia.
La alianza de centro, integrada por Sergio Fajardo, Alejandro Gaviria, Jorge Robledo, Juan Manuel Galán y Carlos Amaya, ha pasado por una enorme agitación en los últimos días. Tras las acusaciones de Ingrid Betancourt contra Gaviria y su decisión de aspirar a la presidencia por fuera de la coalición de centro, se han hecho públicos nuevos enfrentamientos esta vez entre Galán y Amaya. Sobre esa discusión, la ausencia de mujeres en la coalición, sus posiciones acerca de la seguridad del país, entre otros temas debatirán con la moderación de la periodista Diana Calderón.
El debate se podrá ver en directo a través de la web de EL PAÍS y también en las plataformas de Caracol Radio. La serie de debates terminará este jueves cuando corresponde el turno al Pacto Histórico, la coalición de la izquierda, con Gustavo Petro a la cabeza.
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Ingrid Betancourt durante un debate presidencial en Bogotá, el 25 de enero.Ivan Valencia (AP)
Ingrid Betancourt ha materializado su amenaza de abandonar la coalición de centro en Colombia menos de dos semanas después de anunciar su aspiración presidencial. La política ha terminado por dinamitar desde adentro la alianza que en un primer momento ayudó a forjar, después de poner contra las cuerdas tanto a Alejandro Gaviria, el foco de su enfrentamiento, como a los demás precandidatos con los que competía. “Nos vemos obligados a dar un paso al costado de la Coalición Centro Esperanza. Seré candidata independiente”, ha anunciado este sábado después de que el bloque publicó unas reglas para recibir adhesiones que no satisficieron sus exigencias. “Esa falta de posición clara nos obliga a asumir el liderazgo de una batalla que tenemos que dar y ganar en Colombia, por una política limpia, justa y que no les robe las oportunidades a 51 millones de colombianos que estamos secuestrados por la corrupción”, declaró con la frase que ha convertido en eslogan de su incipiente campaña.
La coalición había intentado un difícil acto de equilibrismo para mantenerse como una opción competitiva en las presidenciales. El choque público entre Betancourt y Gaviria, dos de sus cartas más reconocidas, ha dejado en evidencia la fragilidad del bloque. En la cornisa, la alianza intentó solventar su enésima crisis existencial con unas reglas que respondieran al reclamo esgrimido por la política pero no apartaran al exministro de Salud, quien ha rechazado ese ultimátum, pero celebró el documento.
“El duro momento que atravesamos exige de nosotros la mayor responsabilidad con el país. Es decisión de Ingrid y Alejandro acompañarnos o no”, decía la esperada declaración de la Coalición Centro Esperanza, publicada al mediodía de este sábado y firmada por sus otros cinco precandidatos: Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Carlos Amaya, Jorge Enrique Robledo y Juan Fernando Cristo. “La aceptación de uno de sus integrantes de apoyos por parte de dirigentes que han acompañado la agenda de Gobierno del presidente Duque, a la que nos oponemos con firmeza, es una equivocación que no compartimos y lamentamos”, señala el comunicado. “También fue desacertado ventilarla públicamente, sin discusión previa, como se había procedido en oportunidades anteriores”.
Sin mencionarlos, el comunicado apunta al apoyo a la campaña de Alejandro Gaviria de políticos tradicionales como los congresistas Miguel Ángel Pinto, del Partido Liberal, y Germán Varón Cotrino, de Cambio Radical –aunque ambos partidos se han declarado formalmente en independencia, ni de Gobierno ni de oposición, han acompañado iniciativas del Ejecutivo–. El mensaje se produce al final de una semana de turbulencias, luego de que el martes Betancourt y Gaviria sostuvieron un agrio enfrentamiento durante un debate electoral. Betancourt escenificó entonces su reproche por los políticos que estaban adhiriendo al también exrector de la Universidad de los Andes. “No voy a dejar que los lobos entren a donde están las ovejas”, le espetó. Cuando llegó su turno de réplica, Gaviria señaló su “hipocresía e oportunismo”, y le dijo que hablaba con “superioridad moral”.
Los nuevos criterios para recibir o rechazar adhesiones enfatizan el carácter de oposición de la Coalición Centro Esperanza frente a la Administración Duque y el uribismo, la corriente política creada en torno al expresidente Álvaro Uribe, el mentor político del mandatario. Entre otras, vetan a los congresistas que hayan sido parte de los partidos que se declararon de Gobierno, y aquellos que hayan acompañado las iniciativas del Ejecutivo, “o del Centro Democrático, cuyo propósito haya sido debilitar la implementación del acuerdo de paz”. También rechazan a los dirigentes condenados o sancionados por corrupción, narcotráfico o por haberse aliado con organizaciones armadas al margen de la ley, o aquellos clanes que han heredado organizaciones políticas de familiares condenados o sancionados.
“Celebro que el documento recoja mis criterios y observaciones”, reaccionó casi de inmediato Alejandro Gaviria. “Comparto los principios. Los he cumplido y los cumpliré. Participaré en la consulta de la Coalición Centro Esperanza en marzo. Vamos a ganar”, escribió en sus redes sociales, aunque se reafirmó en que no va a renunciar a los apoyos ya recibidos. Una hora más tarde, Betancourt reclamó que el comunicado no anunciaba acciones sobre esos apoyos previamente declarados, por lo que ella daba un paso al costado.
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El portazo de Betancourt ha puesto a tambalear la alianza que ayudó a concretar. Luego de posponer un ultimátum que no provocó mayores reacciones, la política materializó su amenaza y ahora concurrirá por su partido, Verde Oxígeno. La más visible entre todos los políticos que pasaron largos años secuestrados por la extinta guerrilla de las FARC exigía a sus compañeros de bloque que se pronunciaran, con urgencia y en sus términos, sobre la corrupción. El jueves había lanzado su primer amenaza. “Si la coalición no toma la decisión de prohibir los apoyos de personas vinculadas con maquinarias que llevan a la corrupción y si no se toma la decisión esta noche (…) yo me retiro”, había dicho entonces. Con el plazo vencido, insistió el viernes, cuando publicó un video en el que dijo que decidió darle a la coalición un nuevo plazo, hasta el sábado al mediodía, “para decidir si seguimos firmes frente a la corrupción que traen las maquinarias”.
“Yo creo en la política que une, congrega, conversa con los distintos, busca soluciones y construye colectivamente en medio de la crisis. No creo en un centro político que se esconde, se aisla y le da la espalda al país. No más #ultimatum”, trinó este sábado Gaviria cuando se acercaba el nuevo plazo impuesto por Betancourt. “Rechazo todas las acusaciones, no soy politiquero ni clientelista. Lo he demostrado una y otra vez, con el ejemplo, con hechos en mi vida, como educador primero, como funcionario y como economista”, le había contestado a mitad de semana. “Yo quiero unir al país alrededor de un propósito común y una visión compartida. Quien divide y excluye ahora, durante la elección, no podrá unir al país entorno a las reformas que necesitamos los colombianos”.
En menos de dos meses, Betancourt ha pasado de ser una amigable componedora a la candidata que resquebraja la frágil alianza entre políticos que se oponen a los extremos representados por el izquierdista Gustavo Petro, de un lado, y la continuidad del uribismo en el poder, por el otro. El bloque ha buscado presentarse como una opción de cambio responsable, pero no ha podido terminar de zanjar sus diferencias. “En esta Coalición no existen jefaturas, y esto hace más complejo alcanzar consensos”, reconocía su comunicado de este sábado.
“Los precandidatos competirán de manera franca y leal. Imperará entre nosotros el espíritu de confianza”, sostenía el primer punto del acuerdo que dio forma a la Coalición el pasado 28 de noviembre. En esencia, contempla que el ganador de la consulta del 13 marzo recibirá el apoyo de todos sus integrantes. Ingrid Betancourt firmó ese documento fundacional como “garante”, pues solo lanzó su aspiración presidencial el 18 de enero, e incluso fue la encargada de anunciar el pacto. Su precandidatura a duras penas había alcanzado a ser medida en las encuestas. Un sondeo de las firmas Guarumo y EcoAnalítica divulgada esta semana le otorgaba 4,1 % de las preferencias dentro de la Coalición Centro Esperanza, muy por detrás de Sergio Fajardo (41,6%), Alejandro Gaviria (22,1%) o Juan Manuel Galán (15,7%). Ahora, Betancourt va por su cuenta.
Ingrid Betancourt, durante un debate electoral este martes en Bogotá.Ivan Valencia (AP)
Ingrid Betancourt amenaza con bajarse de la carrera presidencial con la Coalición Centro Esperanza apenas 10 días después de anunciar su candidatura. La política ha puesto contra las cuerdas a la coalición del centro de la que forma parte al lanzar este jueves un ultimátum al resto de precandidatos, a los que exige que se pronuncien con urgencia sobre la corrupción. “Si la coalición no toma la decisión de prohibir los apoyos de personas vinculadas con maquinarias que llevan a la corrupción y si no se toma la decisión esta noche, con mucho dolor, pero con el compromiso que tengo con los colombianos, yo me retiro de la coalición”, ha advertido en una rueda de prensa convocada a última hora.
Sus palabras se producen dos días después del duro encontronazo que tuvo con otro de los precandidatos de la coalición de centro, el exministro de Salud Alejandro Gaviria, durante un debate electoral. Betancourt mostró en el encuentro del martes públicamente su preocupación por los apoyos que estaba recibiendo el economista. “No voy a dejar que los lobos entren a donde están las ovejas”, le advirtió. Un reproche al que el aludido respondió con dureza acusándola de “hipocresía e oportunismo” y de hablar con “superioridad moral”.
El rifirrafe volvió a abrir una crisis latente en el centro. La figura de Gaviria nunca tuvo fácil encaje en la coalición. Su anuncio de presentarse a la presidencia como independiente, el pasado agosto, llegó acompañado de su intención de unirse a la coalición, pero el acuerdo no fue fácil. Desde ese bloque, Sergio Fajardo, que siempre ha encabezado los sondeos del centro, se enfrentó al también exrector de la Universidad de los Andes por su cercanía con el expresidente César Gaviria, líder del Partido Liberal. Betancourt fungió entonces como nexo y logró un entendimiento entre todos los precandidatos para concurrir unidos, aunque siempre mostró su cercanía con Fajardo. Gaviria tomó entonces la decisión de alejarse del Partido Liberal.
El debate del martes reabrió la herida en torno al economista e intelectual. Betancourt le acusa de recibir adhesiones a su candidatura de políticos tradicionales como Miguel Ángel Pinto, del Partido Liberal, y Germán Varón Cotrino, de Cambio Radical. “Rechazo todas las acusaciones, no soy politiquero ni clientelista. Lo he demostrado una y otra vez, con el ejemplo, con hechos en mi vida, como educador primero, como funcionario y como economista”, sostuvo Gaviria el miércoles para defenderse.
La política evitó mencionar ningún nombre durante su discurso, pero no hizo falta, todos entendieron que se dirigía al académico. “La coalición debe prohibir los apoyos de personas vinculadas a maquinarias que han llevado a la corrupción y que desconocen el espíritu de la coalición”, dijo. Gaviria estaba al mediodía de este jueves en una visita al espacio de reincorporación de excombatientes de Tierragrata, un paraje en el norte del país, donde se reunió con delegados de la extinta guerrilla de las FARC, hoy convertida en un partido político con representación en el Congreso. Hasta el momento, no se ha pronunciado sobre las palabras de su compañera de coalición.
La crisis vuelve a agrietar las opciones del centro, cuya coalición nunca ha terminado de arrancar, cuando apenas faltan cuatro meses para la primera vuelta de las elecciones. Más cerca está el 13 de marzo, fecha en la que se celebrará la consulta que definirá al candidato a la presidencia de esta coalición. La candidatura de Betancourt aún no ha tenido tiempo de ser medida en las encuestas. Un sondeo de las firmas Guarumo y EcoAnalítica divulgada este miércoles le otorgaba 4,1% de las preferencias, muy por detrás de Fajardo (41,6%), Alejandro Gaviria (22,1%) o Juan Manuel Galán (15,7%).
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Los candidatos reunidos alrededor de la Coalición Centro Esperanza habían tardado varios meses en ponerse de acuerdo para concurrir unidos a las elecciones. La figura de Betancourt, cuando aún no había mostrado sus aspiraciones presidenciales, fue clave para lograr la unión a finales del año pasado. Su anuncio de presentarse a las elecciones, el pasado martes, fue saludado por el resto de precandidatos de la coalición, a los que se les había criticado por ser todos hombres. Ahora su ultimátum vuelve a situar a la coalición al borde del precipicio.
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Ante presuntas irregularidades en recaudo de Industria y Comercio, sin ningún argumento de por medio la aplanadora del concejo de Tuluá negó la proposición realizada por la concejal del partido Verde, Sandra Arrubla.
La coalición de gobierno en el concejo municipal de Tuluá cerró filas para negar la proposición de los concejales independientes y de oposición de citar a sesión de Control Político a la secretaria de Hacienda Municipal, Eliana Andrea Bedoya Bueno, para que explique supuestas irregularidades y desviación de recursos provenientes de tributos de otras tasas en el rubro presupuestal de ingresos de Industria y Comercio.
Tras la proposición de citación realizada por escrito por la concejal del Partido Verde, Sandra Arrubla, inmediatamente salió la concejal Consuelo Cifuentes a pedir que la votación se hiciera de manera nominal, lo que los ediles independientes y de oposición consideraron fue una jugada para controlar el voto de los concejales de coalición. “Votaron negativo sin argumentar, desconociendo sus propias funciones, como si siguieran ordenes superiores”, expresó un concejal independiente.
De acuerdo con la citación a Control Político, la Secretaria de Hacienda autorizó la apropiación de registros correspondientes a recaudos pendientes sin identificar por parte de contribuyentes que cancelaron sus impuestos por un valor de superior a $1’500.000.000 en el rubro presupuestal de Industria y Comercio, a pesar de que este valor no corresponde a este tipo de ingreso.
En la argumentación de la citación se indicó que se “hace necesario que se recuerden los Principios de la Hacienda Pública identificados como la razonabilidad, objetividad, verificabilidad; entre otros, dejando en seria posibilidad que se esté perturbando el normal, cabal y adecuado cumplimiento de las funciones asignadas por la Alcaldía de Tuluá a la Secretaria de Hacienda”.
Concejales recordaron la frase que le gritó Consuelo Cifuentes a Diego Suaza, «por qué tanto misterio, por qué tanta mentira».
La proposición fue presentada con el apoyo de los concejales de los partidos Alianza Verde, Liberal, Centro Democrático y Conservador, obteniendo el respaldo de los ediles Sandra Arrubla, Oscar Oswaldo Gómez Castro, José Manuel Rodríguez Poloche, Jorge Castaño, Cristian Hernández y Eliecid Ávila.
“Esperaba que se les diera una respuesta a los ciudadanos, pero yo no sé si yo soy demasiado ingenua al creer que ustedes como concejales iban a apoyar una citación a una funcionaria como la secretaria de Hacienda sobre la que hay muchas quejas por malos procedimientos”, dijo la edil Sandra Arrubla.
Por su parte, el concejal Oscar Oswaldo Gómez, indicó, “en toda mi experiencia como concejal por primera vez tengo que ver que para citar a un funcionario haya que presentar proposición por escrito y someter a votación, violando los derechos de control político y de los concejales, estas actuaciones generan zozobra y desconfianza”.
Arrubla fue más allá en su reclamo por la actitud del presidente de la Corporación Diego Fernando Suaza y sus compañeros de coalición, “como ente de control político y administrativo no nos dejan hacer nuestro trabajo, será que la secretaria de Hacienda no está en capacidad de responder o será que no quieren que venga a dar cuenta de los tributos que ella administra y que pagan los tulueños”.
Cabe señalar que la solicitud de citación a esta funcionaria ha sido presentada en reiteradas ocasiones por la concejal Arrubla y “aun habiéndose modificado el cronograma de sesiones en fecha posterior a las solicitudes presentadas por el Partido Alianza Verde, estas tampoco fueron tenidas en cuenta”.
Cerraron filas para negar la citación a control político a la secretaria de la Hacienda los concejales Consuelo Cifuentes, Diego Fernando Suaza, Javier Jaramillo, Robinson Rengifo, Brian Andrés Avilez, Sulay Córdoba, Julio Cesar Morán, Luis Eduardo Ayala, Albeiro Quintero e Ivon Karime Toledo R.