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Perú cumplirá el pedido de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) de suspender la excarcelación del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), según informó este miércoles el procurador supranacional, Carlos Reaño. Su decisión se conoce dos semanas después de que el Tribunal Constitucional le otorgara ese beneficio al exmandatario por motivos humanitarios en una votación que resultó empatada tres a tres, y que dirimió el presidente del colegiado, un abogado que fue candidato del fujimorismo cuando postuló a ese organismo en 2017.

La Corte IDH solicitó al Estado peruano a media tarde del miércoles que “se abstenga de ejecutar la orden del Tribunal Constitucional de disponer la libertad” de Fujimori hasta que el juzgado interamericano decida las medidas provisionales que pidieron las víctimas de las masacres La Cantuta y Barrios Altos al enterarse hace dos semanas de la súbita decisión del Constitucional sobre un habeas corpus presentado en 2020.

En esa solicitud, el abogado Gregorio Parco, pese a no ser el defensor legal del reo, pidió la excarcelación en el contexto de la pandemia de coronavirus argumentando la avanzada edad del detenido (83 años en la actualidad), el hecho de que no representaba un peligro para la sociedad y su salud deteriorada.

En 2009, el autócrata fue condenado a 25 años de prisión como autor mediato de homicidio calificado y lesiones graves cometidos por el destacamento militar Colina, un escuadrón de la muerte creado durante su Gobierno que bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo asesinó a decenas de civiles, algunos de ellos opositores al régimen.

En noviembre de 1991, el Grupo Colina asesinó a 15 personas -entre ellos un niño de ocho años- en un inmueble de Barrios Altos (centro de Lima), mientras que en julio de 1992 secuestró a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de Educación La Cantuta, a quienes ejecutaron extrajudicialmente. Al año siguiente, algunos de los cuerpos fueron encontrados calcinados al este de la capital.

La sentencia que declaró culpable a Fujimori en 2009 fue producto de un largo proceso en el sistema de justicia interamericano al que acudieron las víctimas de las dos masacres ante la imposibilidad de que el fuero peruano investigara y sancionara a los responsables. El Gobierno de Fujimori incluso amnistió a los miembros del Destacamento Colina por los delitos que cometió.

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El procurador Reaño, como representante del Estado peruano en los litigios en el sistema interamericano, recibió la resolución de la Corte IDH y la comunicó a las entidades involucradas en la excarcelación de Fujimori. “Debe cumplirse esa decisión de la Corte Interamericana, están siendo notificados de esa resolución el Instituto Nacional Penitenciario, el Tribunal Constitucional y el Poder Judicial”, refirió en la emisora Radioprogramas.

En un comunicado de prensa del 17 de marzo, el Constitucional refirió que al declarar fundado el habeas corpus restituía los efectos del indulto humanitario que le concedió a Fujimori el expresidente Pedro Pablo Kuczynski la nochebuena de 2017, y disponía su libertad. El indulto se produjo luego de una negociación con el entonces congresista Kenji Fujimori, hijo del expresidente, y otros parlamentarios disidentes del fujimorismo a cambio de apoyarlo con votos para evitar ser destituido del cargo, en medio de una ofensiva liderada por la bancada parlamentaria que respondía a las órdenes de otra de las hijas de Fujimori, Keiko, derrotada por Kuczynski en las elecciones presidenciales de 2016.

Semanas después, la Defensoría del Pueblo demostró que los procedimientos que condujeron al indulto fueron irregulares. Además, debido a las sentencias de la Corte IDH sobre los casos Barrios Altos y La Cantuta, dicho tribunal pidió al Estado peruano cumplir sus obligaciones con las víctimas y evaluar si el indulto las infringía. Los abogados de las víctimas pidieron a un juez supremo evaluar si el perdón presidencial se ajustaba a la Convención Interamericana de Derechos Humanos, un proceso llamado control de convencionalidad. La consecuencia de dicho proceso fue la resolución del juez supremo penal Hugo Núñez que anuló el indulto en 2018, por haber sido producto de una negociación política, y por las irregularidades del trámite. Fujimori entonces retornó a prisión.

La noche del lunes, uno de los abogados de Fujimori, Elio Riera, planteó que al no existir aún una resolución de la Corte Interamericana, sino una comunicación enviada al Estado peruano por el secretario de esa entidad, “sería inviable ejecutar” el pedido del tribunal interamericano. Horas antes, la hija mayor de Fujimori visitó a su padre en el centro de reclusión y anunció a la prensa que esperaban la liberación de su padre este viernes.

Pasadas las 9 de la noche del miércoles, la lideresa de Fuerza Popular difundió un audio en rechazo al pedido de la Corte IDH. “En un capítulo más de una serie de injusticias contra mi padre, una corte internacional reconocida desde siempre por su sesgo ideológico pretende ahora impedir a través de un documento simple la excarcelación de Alberto Fujimori”, comentó.

“Está en manos del Gobierno allanarse o no a una medida tan precaria como injusta. Si existiera un mínimo de equilibrio en su evaluación, no debería desacatar el fallo del Tribunal Constitucional. De ceder ante una maniobra tan perversa e inhumana, mi familia hace responsable a este Gobierno de las consecuencias que su decisión pueda generar en la vida y la salud de Alberto Fujimori”, añadió la ex candidata presidencial, que afronta un juicio por lavado de activos y obstrucción a la justicia en el caso Odebrecht.

Las posiciones en el Constitucional

La sentencia del Constitucional fue difundida este lunes. En ella, el ponente a favor del recurso, Ernesto Blume, cuestiona las resoluciones judiciales que anularon el indulto de 2017, alegando que los jueces señalaron “presunciones subjetivas sobre irregularidades (en el trámite) que no resultan tales” y dice que el “objetivo final” del habeas corpus era “evitar la muerte del reo en prisión”. Además, Blume considera que el juez penal que anuló el indulto en 2018 no era competente para dicha decisión.

En uno de los tres votos en contra, la magistrada Marianella Ledesma reveló que las resoluciones que anularon el indulto no estaban en el expediente. “Los tres magistrados han anulado resoluciones que nunca han leído”, afirmó. Según la jurista Úrsula Indacochea, el Constitucional contravino sus propia jurisprudencia al pronunciarse sobre documentos que no obraban en el caso, comentó en Twitter.

Para la jueza Ledesma, “la sentencia ha dañado gravemente la legitimidad de la justicia constitucional peruana dado el desprecio sobre los derechos humanos, en especial, respecto de aquellos derechos que se encuentran en el ámbito de protección de la Corte IDH”, sostiene en una de las 86 páginas de su voto en contra.

“Con esa forma de proceder, los tres jueces se burlan de la memoria de los fallecidos, la dignidad de sus familias y la conciencia moral del país”, añade la expresidenta del Tribunal Constitucional. Ledesma agrega que la sentencia beneficia al hijo menor de Fujimori y a Kuczynski, quienes afrontan un juicio por delito contra la administración pública en la modalidad de cohecho por haber negociado el indulto en 2017.

Los magistrados Ferrero, Blume y José Luis Sardón, que votaron por liberar al expresidente, son conocidos por ser cercanos al fujimorismo y a sectores conservadores. En 2019, los tres respaldaron un habeas corpus que presentó Sachi, otra de la hijas de Fujimori, y permitieron la excarcelación de la lideresa de Keiko Fujimori cuando estaba en prisión preventiva mientras era investigada por lavado de activos y obstrucción a la justicia por el caso Odebrecht. Los tres optaron por acelerar este expediente debido a que dos de ellos tienen el mandato vencido, Ferrero asumió como presidente en enero -con el voto dirimente- y el Congreso inició hace pocas semanas el proceso para elegir a los nuevos magistrados del Constitucional, y reemplazar a los que deben irse.

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Familiares de víctimas desaparecidas durante el Gobierno de Alberto Fujimori se manifiestan en contra del fallo del Tribunal Constitucional.
Familiares de víctimas desaparecidas durante el Gobierno de Alberto Fujimori se manifiestan en contra del fallo del Tribunal Constitucional.Paolo Aguilar (EFE)

El tribunal penal que lleva el juicio contra el autócrata Alberto Fujimori por el asesinato de seis campesinos —perpetrado por militares durante su Gobierno— ha prohibido su salida del país durante un año y medio. La medida se ha concedido a petición del fiscal, ante la inminente excarcelación del reo tras la decisión del Tribunal Constitucional el jueves pasado, que aprobó un hábeas corpus. Fujimori tiene pendiente, entre otros casos, comparecer en el juicio oral del caso Pativilca como autor mediato de homicidio calificado, que se considera delito de lesa humanidad, cometido al norte de Lima en enero de 1992 por el Grupo Colina, un escuadrón de la muerte del Ejército peruano que cometió decenas de ejecuciones extrajudiciales a civiles bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo al inicio de la década de los 90.

El fiscal Luis Javier Ramírez pidió además comparecencias con restricciones para asegurar que Fujimori se presente al juicio, en vista de que en otros casos de graves violaciones a los derechos humanos no ha pagado la reparación civil a las víctimas y sus familiares. El reo tiene una deuda de 13,6 millones de dólares con el Estado por reparación civil, según el procurador anticorrupción. La tarde del jueves, la jueza Miluska Cano señaló que cuando Fujimori sea excarcelado debe informar a su despacho de cuál será su domicilio en la ciudad de Lima, y “presentarse ante el tribunal cuando este lo requiera, salvo que su situación de salud —debidamente documentada— se lo impida”.

Entre los fundamentos de su decisión, la jueza comentó que este viernes 25 de marzo el Estado peruano remitirá sus observaciones a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre las medidas provisionales que tomará ante el fallo del Tribunal Constitucional peruano. “Se debe advertir el impacto sobre el derecho a la verdad y el derecho a la reparación, más cuando el procesado no ha pagado la reparación civil en los casos Barrios Altos y La Cantuta”, afirmó Cano. En noviembre de 1991 el Grupo Colina asesinó a 15 personas —entre ellos un niño de ocho años— en un inmueble de Barrios Altos, en el centro de Lima, y, en julio de 1992, secuestró a nueve estudiantes y un profesor de la universidad nacional de educación La Cantuta a quienes luego ejecutó extrajudicialmente. Al año siguiente, algunos de los cuerpos fueron encontrados calcinados al este de la capital.

En 2009, la Sala Penal Especial condenó a Fujimori a 25 años de prisión como autor mediato de los delitos de homicidio calificado y lesiones graves por ambos casos, después de haber sido extraditado desde Chile. La sentencia llegó después de un largo proceso en el sistema de justicia interamericano al que acudieron las víctimas y sobrevivientes ante la imposibilidad de encontrarla en el fuero peruano. La CIDH halló responsabilidad del Estado peruano en ambos casos, y como parte de las reparaciones dispuso la investigación y sanción de los delitos, entre otras medidas. Fujimori ha cumplido 15 años de dicha condena.

Bajo el argumento de que Fujimori, de 82 años, no representa un peligro para la sociedad y tiene la salud resquebrajada, el recurso que el abogado Gregorio Parco presentó al Constitucional pidió anular la resolución del juez supremo Hugo Núñez que en 2018 invalidó el indulto que el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski otorgó a Fujimori en la nochebuena de 2017.

En el debate del jueves pasado, del habeas corpus, los jueces quedaron empatados tres a tres, pero el presidente del Constitucional, Augusto Ferrero, definió con el voto dirimente. Ferrero llegó a la corte en 2017 apadrinado por la bancada fujimorista de Fuerza Popular y la líder de ese grupo político, Keiko, la hija mayor del expresidente.

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Aunque el Constitucional no ha difundido la sentencia —con los argumentos a favor y en contra— el jueves comunicó que la decisión con los tres votos a favor del hábeas corpus “restituye los efectos de la resolución del 24 de diciembre de 2017, que concedió el indulto humanitario al demandante, y dispone su libertad”. El juez Núñez anuló en octubre de 2018 el perdón presidencial debido a que fue producto de una negociación política de Kuczynski con Kenji —el hijo menor de Fujimori, congresista en ese momento— para evitar su destitución.

El magistrado demostró que el trámite del indulto ocurrió en un lapso extraordinariamente breve y que hubo irregularidades en los informes médicos sobre el reo. A petición de los familiares de las víctimas de los casos La Cantuta y Barrios Altos, el juez evaluó si el indulto infringía las obligaciones del Estado peruano ante el sistema interamericano de justicia y concluyó que era incompatible con ellas. Para el juez Núñez, los vicios procesales del indulto de 2017 evidenciaron la falta de debido proceso, independencia y transparencia que el caso exigía. “No procede otorgar beneficios en forma indebida que puedan conducir de algún modo a la impunidad”, dijo en su resolución.

De aquel episodio, Kenji Fujimori enfrenta desde enero un juicio por cohecho y tráfico de influencias debido al canje del indulto de su padre a favor de votos para salvar la presidencia de Kuczynski. El fiscal ha pedido once años de prisión para el hijo menor de Fujimori.

Tras el fallo de los tres magistrados del Constitucional, la semana pasada, la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos expresaron su preocupación por el incumplimiento de las sentencias de los casos Barrios Altos y La Cantuta, y la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas recordó que las normas internacionales restringen los indultos en casos de graves violaciones a los derechos humanos. El martes, los expertos en derechos humanos de la ONU también rechazaron el fallo del Constitucional, en un comunicado. “Las víctimas de violaciones a los derechos humanos esperaron justicia por un largo tiempo, y esta decisión representa un doloroso retroceso para ellas”, plantearon Fabián Salvioli, relator especial sobre la promoción de la verdad, la justicia y la reparación; Morris Tidball Binz, relator especial sobre ejecuciones judiciales; y cinco miembros del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias.

“La decisión del Tribunal Constitucional de liberar al señor Fujimori y de restablecer un indulto presidencial que le había sido concedido en 2017 parece ser inconsistente con los estándares internacionales de derechos humanos que restringen el uso del indulto en casos que involucran crímenes de lesa humanidad”, añaden los especialistas de procedimientos especiales de Naciones Unidas.

Este viernes, un procurador debe informar a la Corte Interamericana de la posición del Estado peruano acerca de lo decidido por el Constitucional, mientras a las puertas del recinto donde Fujimori cumple su condena la prensa espera la excarcelación que podría ser efectiva alrededor del día 28, fecha límite que tienen los magistrados para entregar la argumentación de sus votos en la cuestionada sentencia.

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El Gobierno de Pedro Castillo buscará revertir la decisión del Tribunal Constitucional de excarcelar al expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad en las masacres de Barrios Altos y La Cantuta. Así lo anunció el primer ministro Aníbal Torres después de que este viernes el mandatario escuchara a familiares de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos durante el régimen del autócrata. Las matanzas por las que está condenado fueron cometidas en 1991 y 1992 por el destacamento militar Colina, creado al inicio del mandato de Fujimori con su asesor y jefe de facto de las fuerzas armadas, Vladimiro Montesinos.

El jueves, tres magistrados del Constitucional de Perú aceptaron un habeas corpus a favor de la liberación del expresidente en un momento particular en dicha corte: en los debates de casos políticamente sensibles, los magistrados están empatados tres a tres, luego del fallecimiento de uno de sus miembros en octubre. El voto de Augusto Ferrero, que preside ese órgano desde enero, es el dirimente y decantó la decisión hacia la excarcelación. Ferrero es un abogado que fue el candidato del fujimorismo cuando se postuló al cargo en 2017. Además, en 2009 fue embajador en Italia durante el segundo gobierno de Alan García. En 2019, falló en el mismo sentido a favor del habeas corpus para liberar a Fujimori junto a otros dos magistrados frente a un recurso similar que presentó otra de las hijas del exmandatario, Sachi, así como para excarcelar a su hermana mayor Keiko Fujimori, quien tenía prisión preliminar mientras era investigada por lavado de activos y obstrucción a la justicia.

En la tarde del viernes, el primer ministro aseguró que la postura del Constitucional es un “monumental error” que el Ejecutivo evalúa cómo revertir. “Estamos estudiando los caminos que tenemos que seguir para corregir ese error, y no tengan la menor duda de que lo vamos a hacer. Ya organismos internacionales nos están apoyando al respecto”, informó a la prensa local al final de una actividad en la región Cusco.

El grupo Colina realizó decenas de asesinatos a civiles, algunos de ellos opositores al Gobierno de Fujimori, bajo la coartada de la lucha contra el terrorismo. En noviembre de 1991, asesinó a 15 personas -entre ellos un niño de ocho años- en un inmueble de Barrios Altos (centro de Lima) y, en julio de 1992, desapareció a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de Educación La Cantuta a quienes ejecutaron extrajudicialmente. Al año siguiente, gracias a la colaboración de un reciclador que fue testigo circunstancial del crimen, algunos de los cuerpos fueron exhumados en un descampado al este de la capital.

En 2009, la Sala Penal Especial condenó a Fujimori a 25 años de prisión como autor mediato de los delitos de homicidio calificado y lesiones graves -por ambos casos- luego de haber sido extraditado de Chile. La sentencia ocurrió luego de un largo proceso en el sistema de justicia interamericano al que acudieron las víctimas y sobrevivientes luego de toparse con un muro en el fuero peruano. La Corte Interamericana de Derechos Humanos halló responsabilidad del Estado peruano en ambos casos, y como parte de las reparaciones dispuso la investigación y sanción de los delitos, entre otras medidas.

Tras la decisión del Constitucional, varias organizaciones internacionales han reaccionado. El viernes, la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas, a cargo de la alta comisionada Michelle Bachelet, planteó en un tuit que el derecho de justicia de las víctimas y el estado de derecho deben ser respetados. “Ponemos énfasis en que el derecho internacional de los derechos humanos restringe las amnistías o perdones en casos de serias violaciones a los derechos humanos”, esgrimió.

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Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expresó su “profunda preocupación” por la medida que restituye la resolución suprema del 24 de diciembre de 2017, en la que el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski concedió el indulto a Fujimori. ”La restitución del indulto daría lugar a la liberación de Fujimori y a la extinción de su pena, lo cual afecta los derechos de las víctimas de crímenes de lesa humanidad, afecta su acceso a la justicia y lesiona su dignidad. Así como genera obstáculos para el cumplimiento integral de las sentencias de la Corte Interamericana en los casos Barrios Altos y La Cantuta vs. Perú”, añade ese organismo.

La nochebuena de 2017, Kuczynski indultó al autócrata luego de una negociación con el entonces congresista Kenji Fujimori y parlamentarios de Fuerza Popular opuestos a la posición de la lideresa fujimorista, quien prefería una ley para excarcelar a su padre, en vez de un perdón presidencial. Kuczynski firmó el indulto a cambio de votos para no ser destituido, en medio de continuos actos de obstrucción a su Gobierno por parte de la oposición fujimorista. El miércoles, trascendió a la prensa que el habeas corpus a favor de Fujimori fue incluido sorpresivamente en la agenda del Constitucional del día siguiente, por lo que los abogados de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta pidieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) medidas provisionales para enfrentar la eventual liberación del condenado y la anulación de dicha decisión en caso se concretara.

La CIDH fijó este viernes al Estado peruano el plazo de una semana para que presente un informe de dichas medidas que adoptará ante la posible liberación de Fujimori. Mientras tanto, el Constitucional aún está redactando la sentencia con la sustentación por escrito de los votos y hay una discusión legal acerca de si Fujimori puede ser liberado antes de que dicho documento esté listo. Se espera que el tribunal lo emita el 28 de marzo.

De cara a la respuesta que debe dar el Gobierno en este escenario, este sábado, el presidente Pedro Castillo ha tomado juramento a un nuevo ministro de Justicia, Felix Chero, en reemplazo de Angel Yldefonso, quien el miércoles fue interpelado en el Congreso debido a su poca experiencia para esa función. En poco más de siete meses, el mandatario ha realizado 31 cambios en el gabinete. Yldefonso ha durado 39 días en el cargo. El nuevo ministro, Chero, es un exasesor del actual viceministro de Justicia, Juan Carrasco, un destacado ex fiscal de crimen organizado y ex ministro de Justicia en el primer gabinete de este Gobierno. Mientras tanto, continúan las expresiones de rechazo a la excarcelación de Fujimori. La tarde de este sábado, colectivos ciudadanos y de derechos humanos han convocado a protestas en contra de la decisión del Constitucional en menos siete regiones del país.

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Tres magistrados del Tribunal Constitucional de Perú, con el voto dirimente del presidente del colegiado, han aceptado este jueves un habeas corpus a favor de la excarcelación del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos por el destacamento militar Colina durante su Gobierno.

El recurso fue presentado por el abogado Gregorio Parco, quien cuestionaba la prisión debido a que el expresidente “es una persona de 82 años, mal de salud, ya no es peligro para la sociedad”.

La votación quedó empatada tres a tres, pero el magistrado Augusto Ferrero hizo valer su voto dirimente. Organismos de derechos humanos pidieron ayer al tribunal que se abstuviera de votar en este caso debido a que en 2017 se reunió con Keiko Fujimori -la hija mayor del autócrata- y con congresistas fujimoristas de entonces que respaldaron la candidatura de Ferrero a la Corte Constitucional.

La tarde del miércoles, el Constitucional incorporó en la agenda del día siguiente la votación del habeas corpus a favor de la liberación de Fujimori, pese a que no estaba programada. La correlación de fuerzas en ese órgano, en la que el condenado contaba con el voto decisorio del presidente de la corte, hizo movilizarse a las organizaciones no gubernamentales que hace casi tres décadas defienden a las víctimas de las masacres de La Cantuta y Barrios Altos, cometidas por el grupo Colina. Las ONG pidieron a la Corte Interamericana de Derechos Humanos medidas para garantizarles el acceso a la justicia, entre ellas, una resolución de nulidad de liberación de Fujimori.

El grupo Colina -creado por el régimen fujimorista a inicios de los 90- llevó a cabo decenas de asesinatos a civiles, algunos de ellos opositores al Gobierno, bajo la coartada de la lucha contra el terrorismo. En noviembre de 1991, asesinó a 15 personas, entre ellos un niño de ocho años, en un solar de Barrios Altos (centro de Lima). En julio de 1992, secuestraron a nueve estudiantes y a un profesor de la universidad nacional de educación La Cantuta, a quienes ejecutaron extrajudicialmente. Al año siguiente, algunos de los cuerpos fueron encontrados calcinados en un distrito del este de la capital.

En 2009, la Sala Penal Especial condenó a Fujimori a 25 años de prisión como autor mediato de los delitos de homicidio calificado y lesiones graves -por ambos casos- luego de haber sido extraditado de Chile. La sentencia ocurrió luego de un largo proceso en el sistema de justicia interamericano al que acudieron las víctimas y sobrevivientes ante la imposibilidad de encontrarla en el fuero peruano. La Corte Interamericana de Derechos Humanos halló responsabilidad del Estado peruano en ambos casos, y como parte de las reparaciones dispuso la investigación y sanción de los delitos, entre otras medidas.

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La Nochebuena de 2017, el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski concedió un indulto al expresidente, luego de una negociación de votos con uno de sus hijos, Kenji Fujimori, que entonces era congresista, y algunos parlamentarios fujimoristas opuestos a la posición Keiko Fujimori, quien esperaba una ley para que su padre fuera excarcelado, en vez de un indulto. Kuczynski ofreció el perdón presidencial a cambio de votos para no ser destituido del cargo, en medio de un cargamontón fujimorista.

Kenji Fujimori lee con su padre el comunicado del indulto.

Semanas después, la Defensoría del Pueblo determinó que los procedimientos para dicho indulto fueron festinados por funcionarios del ministerio de Salud y el ministerio de Justicia. Debido a las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre estos casos, pidió al Estado peruano respetar sus obligaciones internacionales con las víctimas y evaluar si el indulto las contravenía. Luego, los abogados de las víctimas pidieron a un juez supremo evaluar si el perdón presidencial se ajustaba a la Convención Interamericana de Derechos Humanos, un proceso llamado control de convencionalidad.

El juez supremo de ejecución penal Hugo Núñez Julca anuló, en octubre de 2018, el indulto concedido por Kuczynski. Cuestionó el hecho de que fue producto de una negociación política, así como la forma, la velocidad e irregularidades del trámite concedido. Y Fujimori volvió a prisión.

Esta vez, los familiares de las víctimas del caso La Cantuta y Barrios Altos no volverán a pedir un control de convencionalidad, comentó por teléfono el abogado Carlos Rivera. “Hemos acudido directamente a la Corte Interamericana, a pedir una audiencia de cumplimiento de la sentencia (del sistema interamericano sobre los casos Barrios Altos y La Cantuta) y medidas provisionales”, refirió.

Seis ONG peruanas solicitan a la Corte IDH, además, que emita una resolución de nulidad de la liberación de Fujimori “en base a su jurisprudencia” y también de acuerdo a la decisión del 30 de mayo de 2018, en la que sostuvo que el Estado peruano no había cumplido en su totalidad las obligaciones de investigar, juzgar y sancionar las graves violaciones de los derechos humanos señaladas por ese tribunal.

La decisión de este jueves del Constitucional responde a uno de los tres habeas corpus presentados para liberar a Fujimori en los últimos meses, uno de ellos del actual abogado de Fujimori, César Nakazaki. El defensor del autócrata espera que la excarcelación tome un par de días, luego de que un juez penal supremo revise la decisión.

Una nota de prensa difundida por el Tribunal Constitucional señala que la sentencia con los tres votos a favor del habeas corpus “restituye los efectos de la resolución del 24 de diciembre de 2017, que concedió el indulto humanitario al demandante, y dispone su libertad”.

El primer ministro Aníbal Torres, en declaraciones a la emisora Radioprogramas, rechazó la decisión del colegiado. “(Fujimori) ha sido sentenciado por gravísimos delitos contra la vida y la libertad de las personas, no solo está sentenciado por homicidio, sino por secuestro agravado. El tribunal está dando a conocer a la ciudadanía que garantiza la impunidad de aquellos que tienen cierto poder, como es el caso del señor Fujimori”, cuestionó.

“¿Dónde quedan las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta? Los secuestraron, los quemaron vivos, los descuartizaron, los enterraron clandestinamente. Por delitos de esa naturaleza ha sido sancionado el señor Fujimori y ahora obtiene este beneficio. Es una sentencia que se tiene que acatar, pero eso no quiere decir que no se pueda criticar, porque atenta contra los derechos fundamentales de un gran sector de peruanos, que ahora van a reaccionar”, añadió el primer ministro.

Por la noche, mientras se realizaba una marcha por las calles del centro de Lima que se extendió durante horas, el ministro de Exteriores, César Landa, se pronunció en su cuenta de Twitter al señalar que la decisión “no es válida” por contravenir las decisiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ese organismo, indicó, “ya se pronunció sobre este tema el 2018 recordando la obligación internacional del Estado Peruano de sancionar a los responsables de dichos casos y que las víctimas encuentren justicia”.

Gisela Ortiz, la exministra de Cultura y hermana de uno de los estudiantes asesinados de La Cantuta, rechazó la decisión del Constitucional. “Los magistrados Blume, Sardón y Ferrero han priorizado sus preferencias políticas por encima del derecho de las víctimas, del debido proceso y del fallo de la Corte Interamericana”, tuiteó.

Los magistrados Ferrero, Ernesto Blume y José Luis Sardón que decidieron la liberación del expresidente, en el pasado han favorecido con sus votos las posiciones del fujimorismo y de sectores conservadores. En 2019, los tres respaldaron un habeas corpus que presentó otra de las hijas de Fujimori, Sachi, y permitieron la excarcelación Keiko Fujimori cuando estaba en prisión preventiva mientras era investigada por lavado de activos y obstrucción a la justicia por el caso Odebrecht.

Uno de los tres miembros del tribunal que votó en contra de la excarcelación del autócrata, Eloy Espinosa-Saldaña, refirió que en el debate del jueves argumentó que el pronunciamiento -del juez supremo Núñez Julca en 2018- aceptado por la Corte Interamericana no permitía dejar en libertad a Fujimori. Dijo además que por el indulto de 2017 están siendo enjuiciados por cohecho y tráfico de influencias el hijo menor de Fujimori, el entonces ministro de Justicia, el expresidente Kuczynski y el exministro de salud.

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El presidente de Perú, Pedro Castillo, saluda a Aníbal Torres, nuevo primer ministro, este 8 de febrero.
El presidente de Perú, Pedro Castillo, saluda a Aníbal Torres, nuevo primer ministro, este 8 de febrero.Martin Mejia (AP)

Pedro Castillo ha nombrado este martes primer ministro a Aníbal Torres, el abogado que dirigió después de las elecciones la estrategia con la que el maestro rural rebatió las acusaciones de fraude electoral que le lanzó su rival, Keiko Fujimori. Hasta ahora ejercía de ministro de Justicia. Se trata del cuarto primer ministro en 194 días de mandato, todo un récord en la democracia peruana. Frente a los grandes bufetes de abogados que prepararon los recursos para Fujimori, el presidente de Perú contó entonces con juristas como Torres, un exdecano de Derecho de formación sólida con un marcado interés por la justicia social. Tras la designación errática del anterior en el cargo, un funcionario acusado de violencia de género, el nombramiento de Torres tiene cierta lógica política y parece guardar detrás una estratégica.

El anterior Gabinete, al mando de Héctor Valer, se había formado por las concesiones a pequeños grupos de poder en el Congreso. El invento no funcionó. Castillo buscaba evitar las maniobras en la Cámara para destituirle, el destino fatal de otros dos presidentes en los últimos cinco años. La designación de Torres guarda coherencia con la trayectoria del profesor rural de la sierra, que salió casi de la nada hace un año para alzarse con la victoria en las elecciones. Castillo apareció sin sombrero en la ceremonia del nombramiento, algo extraño en él. Los peruanos apenas han visto su pelo.

El anterior intento de darle consistencia a un Gobierno a la deriva no funcionó, fue un fiasco. El miércoles, un día después de su juramentación, la prensa reveló que Valer agredió a su esposa e hija en 2016 y que un juez otorgó a la cónyuge medidas de protección en 2017. El funcionario lo negó y echó más leña al escándalo y el rechazo. El viernes, Castillo anunció en un mensaje a la nación la recomposición del Gabinete, sin embargo, no dijo una palabra sobre la condición de agresor de Valer, quien cuenta con otras 15 investigaciones fiscales por otros delitos. Tampoco hizo un mea culpa por haber, nuevamente, elegido mal a un alto cargo.

En una entrevista al semanario Hildebrandt en sus trece, Castillo reconoció que había cometido un error al nombrar al congresista de Perú Libre Guido Bellido como su primer presidente del consejo de ministros al inicio del gobierno. El mandatario tuvo que forzar la dimisión de dicho funcionario, quien fue reemplazado a inicios de octubre por la abogada y defensora de derechos humanos Mirtha Vásquez. Esta se fue acusando a Castillo de ser permisivo con la corrupción estatal, y el intento de sustituirla fue la maniobra infructuosa de Valer.

El presidente trata de reconducir la crisis con este golpe de efecto. Torres es hombre de confianza de Castillo desde junio del año pasado, cuando Fujimori pidió anula miles de votos en mesas donde había ganado el profesor rural y líder sindical. La candidata conservadora contó con la élite de la abogacía peruana para preparar cientos de impugnaciones, argumentando que los interventores habían sido suplantados, o sus firmas, falsificadas. El hoy nuevo premier fue uno de los tres abogados que litigaron para defender los sufragios. La Fiscalía en el último mes ha archivado casi todas las denuncias planteadas por el fujimorismo, ha reportado el tribunal electoral, derribando la versión que aún mantiene la lideresa opositora de que hubo fraude.

Del gabinete con el que Castillo inauguró su mandato a fines de julio, solo han quedado -además de Torres- otros cuatro ministros. En esta ocasión ha dejado ir al ministro de Salud, el médico y excongresista de izquierda Hernando Cevallos, el de mayor aprobación según las encuestas debido a la sostenida vacunación contra la covid-19. Sonó como posible nuevo primer ministro por segunda vez en los últimos 15 días.

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Según el diario La República, cuando renunció la primera ministra Vásquez, Castillo le planteó a Cevallos ser el nuevo primer ministro, pero este puso como condición que el presidente sacara de su entorno a dos asesores. La ex primera ministra y el exministro Avelino Guillén revelaron al dejar el gobierno que los consejeros presidenciales hacían cambiar de opinión a Castillo sobre asuntos acordados con los miembros del gabinete o que dificultaban el despacho con el presidente.

La inestabilidad que ha generado el constante cambio de altos cargos del Ejecutivo y los indicios de corrupción en el anterior secretario general de la presidencia han sido motivo para que el Congreso pida la renuncia o la “vacancia” de Castillo, es decir, sacarlo del cargo. El lunes, cuando se mantenía la incertidumbre del nuevo gabinete y las críticas por un Estado paralizado, el presidente difundió un comunicado vía Twitter. En este descartaba que hubiera un gabinete paralelo, como exfuncionarios comentaron en las últimas dos semanas.

“Rechazo rotundamente ciertas teorías sobre la injerencia de mi equipo de confianza en la toma de decisiones. Sus afirmaciones son en todos sus extremos, falsas. Desde el inicio de mi gestión he sido respetuoso de las decisiones de los ministros de Estado. Además, denuncio los intentos golpistas que se están orquestando con más fuerza desde esta semana”, señaló.

Como nuevo ministro de Salud ha asumido Hernán Condori, un ex funcionario de la sanidad en la región Junín, donde el fundador de Perú Libre, Vladimir Cerrón, fue gobernador. La prensa de Lima indica que Condori es simpatizante del dirigente de dicho partido.

Otro de los nuevos ministros es el congresista de Perú Libre Óscar Zea, en el despacho de Desarrollo Agrario y Riego. Y en el ministerio de la Mujer, Castillo ha prescindido -luego de una semana- de una parlamentaria del partido de Cerrón, la ultraconservadora Katy Ugarte. La substituye la abogada Diana Miloslavich, una de las referentes del movimiento feminista de Lima.

Para el politólogo Paolo Sosa el cuarto gabinete de Castillo ha sido “casi diseñado con calculadora -sumando los votos necesarios para evitar una vacancia- para reconstruir algún tipo de relación con Perú Libre”. Una apuesta para que el Ejecutivo tenga continuidad, anota.

Sin embargo, Sosa anota que Castillo no cumplió con su promesa de un gabinete “de ancha base”. “(El Ejecutivo) No sale del espacio seguro porque tiene contradicciones internas. Esta conformación no tiene los escándalos que generó el gabinete Valer, pero no resuelve la necesidad de construir un puente con algunos sectores externos al Parlamento, para generar confianza en la sociedad civil”, comentó por teléfono Sosa, investigador del Instituto de Estudios Peruanos.

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El Jurado Nacional de Elecciones de Perú informó este viernes que la fiscalía archivó seis denuncias que presentó en junio el partido Fuerza Popular contra el tribunal electoral, alegando fraude electoral después de que el escrutinio diera como ganador de los comicios generales al maestro rural y sindicalista Pedro Castillo, por una diferencia de más de 44.000 votos sobre la candidata conservadora Keiko Fujimori. En cuatro regiones, los fiscales comprobaron que no hubo falsificación de firmas ni suplantación de miembros de mesa -interventores- como aseguraban la lideresa opositora, sus aliados políticos nacionales y extranjeros y la mayoría de los medios de comunicación de la capital, dilatando la proclamación de los resultados oficiales de las elecciones.

El tribunal electoral señala que el Ministerio Público le notificó que no halló elementos que justificaran continuar la investigación por el supuesto delito contra la fe pública -en la modalidad de falsificación de documentos- en mesas de votación de las regiones Ancash, Cajamarca, San Martín y Arequipa. El fujimorismo y políticos de otros partidos conservadores realizaron mítines entre junio y julio pasados, antes de la proclamación de Castillo como presidente, reclamando que les estaban robando la elección con trampas en las mesas de votación. Como parte de la campaña, los simpatizantes de la candidata realizaron escraches en la casa del presidente del tribunal electoral, presionándolo para que anulara los sufragios a favor de Castillo en las mesas que impugnaron con el argumento del fraude.

“En las diligencias fiscales, entrevistaron a los miembros de mesa presuntamente agraviados, puesto que las firmas de las actas electorales aparentemente no correspondían con las de su DNI, y en todos los casos estos ciudadanos aseveraron categóricamente que las rúbricas les pertenecen”, indicó un comunicado del Jurado Nacional de Elecciones. Las notificaciones de archivo de las denuncias por supuestas falsificaciones de firmas fueron emitidas entre septiembre y diciembre. En una de ellas, una ciudadana de la provincia Mariscal Luzuriaga (región Ancash), Teresa Rojas Valverde, interrogada por el fiscal el 18 de octubre, explica por qué su firma no se parece a la registrada en su DNI. “A veces no firmo igual porque soy nerviosa y mi mano se mueve mucho, por eso habré hecho una firma diferente, pero sí reconozco que mi persona ha firmado dichas actas porque he sido presidenta de mesa y he estado presente”, respondió.

Los fiscales también dijeron que los miembros de mesa acreditaron con pruebas -las credenciales y certificados que recibieron de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE)- que estuvieron en los locales de votación desempeñando su función y no fueron suplantados.

El politólogo Mauricio Zavaleta explica que, pese a la débil institucionalidad de la democracia peruana, el sistema electoral garantizó unos comicios limpios por varios motivos. “Luego del Gobierno de Alberto Fujimori -en el cual los organismos del sistema electoral fueron copados- hubo un compromiso de las fuerzas políticas de fortalecer estas instituciones y despolitizarlas. En los años siguientes, ya sea debido a este acuerdo inicial o la propia debilidad de los gobiernos, no hubo una injerencia sistemática de los ejecutivos en estos organismos, y se manejaron de manera relativamente autónoma. Esto fue acompañado de un proceso de fortalecimiento institucional tanto en el JNE y la ONPE, donde sus direcciones nacionales o gerencias han sido por lo general ocupadas por personal profesional y especializado”, comenta.

Pero para Zavaleta, más allá de ello, las acusación en sí misma de fraude era muy débil. “Ni siquiera los jurados electorales especiales -que por su naturaleza temporal son el punto más débil del sistema electoral- dieron mérito a los reclamos de Fuerza Popular porque no había elemento probatorio alguno”, añade. El investigador también destaca que el resultado final de la elección fue respetado por el resto de la institucionales estatales.

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Consultada la ONPE, refirió que entregó a los fiscales las listas con los nombres de los interventores que actuaron en la segunda vuelta electoral: “quienes firmaron, eran los que estuvieron ese día en las elecciones”, dijo un vocero. Por primera vez en las elecciones de 2021, Perú hizo un pago a los miembros de mesa para reconocer su esfuerzo, debido a que eran comicios en medio de la segunda ola de la covid-19 y en una jornada mayor de 12 horas, por tanto había documentación disponible para verificar qué ciudadanos cumplieron ese rol. Dado que el Ministerio Público archivó dichas denuncias, el tribunal electoral precisa que así queda descartada “la comisión de ilícitos y fraude en los comicios”.

Las alegaciones de fraude por parte del fujimorismo se expresaron en una estrategia en cuatro frentes: actuaron en las calles con manifestaciones pacíficas y otras violentas -a cargo de fuerzas de choque de ultraderecha-; en los medios de comunicación nacionales, y aliados internacionales de la candidata fujimorista también desinformaron sobre las elecciones peruanas. En el cuarto frente, el legal, los más poderosos bufetes de abogados ayudaron a Fuerza Popular a presentar cientos de reclamaciones a los jurados electorales especiales para anular miles de votos de Castillo. Cuando los pedidos eran rechazados, apelaban ante la última instancia, el Jurado Nacional de Elecciones.

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Castillo mantiene más de 50 mil votos sobre Fujimori con el conteo al 99,89%

El Comercio, el persecutor solicitó al juez Víctor Zúñiga Urday revocar la orden de comparecencia con restricciones que se dictó contra Keiko Fujuimori Higuchi, candidata presidencial de Fuerza Popular, y se imponga prisión preventiva en su contra.

La petición judicial, a la cual tuvo acceso el citado medio, indica que Fujimori incumplió reglas impuestas por una sala superior, en la resolución que dispuso su excarcelación en 2020, como la de comunicarse con testigos vinculados al caso de los presuntos aportes ilícitos a sus campañas 2011 y 2016.

“Se ha determinado nuevamente que la acusada Fujimori Higuchi incumple con la restricción de no comunicarse con los testigos; pues, se ha advertido como hecho público y notorio que se comunica con el testigo Miguel Torres Morales”, indicó el documento consignado.

¿Quién es Miguel Torres? El medio indica que esta persona es vinculada «como abogado y vocero político de la persona jurídica Fuerza Popular», partido al cual representa Fujimori, en medio de acusaciones de supuestos aportes ilegales por parte de la constructora brasileña Odebrecht .



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Castillo lideraba por estrecho margen el conteo de votos al 99%.

Los últimos votos que estaban contando las autoridades son los procedentes de regiones remotas y del extranjero. Además, hay impugnaciones por resolver.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) informó horas antes que había 435 actas impugnadas enviadas al jurado electoral. Cada acta cuenta con entre 200 y 300 electores.

Fujimori dijo que además de los 200.000 votos que pide que sean anulados por presuntas irregularidades, también hay 300.000 sufragios en 1.200 actas «observadas» que deben ser contados una vez que se resuelva su validez.

«Aquí todavía están en juego 500.000 votos. Medio millón de votos a nivel nacional que creemos que es fundamental que se analicen para el recuento final que tiene que llevar a cabo el JNE», aseveró la candidata.

Castillo llama a la calma

Casi al mismo tiempo que su adversaria hablaba ante la prensa, Castillo hizo un llamado en Twitter a sus seguidores a no caer en provocaciones: «Sigamos firmes y alegres en esta lucha final que es de todos los peruanos», escribió.

 

Su partido Perú Libre ha rechazado las acusaciones de fraude desde el pasado lunes.

«Rechazamos las declaraciones de la candidata de Fuerza Popular, recordándole que Perú Libre jamás recurrió al fraude electoral, por el contrario, siempre fue víctima de este, y pese a todo supimos enfrentar y vencer», se lee en un mensaje en Twitter.

Los comicios más polarizados en décadas en Perú siguen a una tormenta política que provocó que hubiera cuatro presidentes en cinco años, así como protestas y múltiples denuncias de corrupción contra políticos.

Todo ello en medio de la pandemia de coronavirus que tiene a Perú como el país del mundo con más muertes per cápita.


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#ONPEinforma [ACTUALIZACIÓN DE RESULTADOS] Actas contabilizadas para fórmula de presidente y vicepresidentes a las 00:23 horas del 9 de junio. pic.twitter.com/LZpTq5Q3xZ

— ONPE (@ONPE_oficial) June 9, 2021
 

A diferencia de la denuncia de supuesto fraude hecha el lunes sin fundamento por Fujimori, en la que señaló que habían más de mil actas impugnadas, la ONPE indicó en su reporte que existen tan solo 454 actas con reclamos que tendrán que ser sometidas a evaluación para ser admitidas en el recuento

Respeto a voluntad popular

En declaraciones a sus seguidores, Castillo pidió este martes a los órganos del sistema electoral peruano que sean «respetuosos con la voluntad del pueblo peruano» porque el reporte de sus personeros, al finalizar su propio cómputo de votos, le confirma que «el pueblo se ha impuesto en esta gesta».

El maestro y exlíder sindical dijo además que ha tenido reuniones con representantes del empresariado peruano, que le mostraron su respaldo, y a quienes les aseguró que tendrá «un gobierno con estabilidad financiera y económica».

Igualmente, Castillo agregó que ha recibido el saludo de «algunas embajadas y gobiernos de América Latina» por el resultado favorable en las elecciones.


 

Investigan a cónsul

De otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que ha abierto una investigación preliminar contra el cónsul general del Perú en Hartford (Estados Unidos), después que se filtrara un audio suyo diciendo que esperaba que ganase Keiko Fujimori en las actas que estaba transportando hacia Lima.

«Como se informó ayer, el ministerio de Relaciones Exteriores adoptó la inmediata decisión de entregar la custodia de las 56 actas en sobres sellados pertenecientes a la jurisdicción del Consulado General del Perú en Hartford, a la Cónsul General Adscrita de dicha oficina, a fin de que ella las traslade a Lima y las entregue a la ONPE», precisó la cancillería.

Fujimori denunció en la víspera un presunto «fraude sistemático» en los comicios del domingo por aparentes irregularidades para favorecer a Castillo, pero esta versión fue desestimada este martes por los órganos electorales y las misiones de observación electoral que supervisaron el sufragio.



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Voto peruano en Chile: Gana Fujimori con 56,4% de los votos

Keiko Fujimori acusa «irregularidades» en elecciones presidenciales

La candidata presidencial aseguró que ha habido una «estrategia» para distorsionar los resultados.

24Horas.cl Tvn

07.06.2021

La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha acusado durante esta jornada, y previo a que se conozcan los resultados finales, «una serie de irregularidades».

Aseguró que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejan la voluntad popular».

En ese sentido, detalló que se refiere a las «impugnaciones de actas» o votos.

En la conferencia de prensa, junto a su comando, presentaron casos, con videos e imágenes, de supuestos fraudes en distintas partes del país.

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Argumentaron con casos en donde, por ejemplo, se presentaban actas donde la candidata no tenía ningún voto a su favor, asegurando que «estadísticamente» no era posible y señalando que personeros de Fujimori, al ir a revisar el local de votación, se habrían encontrado otras mesas aledañas donde la situación era diferente.

En este contexto, dijeron desde el equipo de Fujimori que esperarán los resultados, pero que «han aparecido más votos de los que corresponde» y que se «han impugnado un montón de actas que no corresponde».

Hicieron un llamado a la ciudadanía a que realicen las denuncias correspondientes si es que fueron testigos de alguna situación irregular.

Hacia el final de la conferencia, la candidata de Fuerza Popular aseguró que «aquí se trata de defender la democracia y el futuro de nuestro país».

Dijo que en estos casos hay una «clara intención de violar la voluntad popular» y que las pruebas presentadas están siendo usadas para realizar impugnaciones.

Revisa parte de las declaraciones:


 



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24Horas.cl Tvn

07.06.2021

El candidato de Perú Libre, José Pedro Castillo, al igual como previamente lo hizo la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, emitió declaraciones en un pequeño discurso frente a sus adherentes.

En la ocasión, el profesor dijo: «estoy acá ante ustedes sin ningún interés personal (…) estoy acá por el Perú».

En este contexto, expresó su » reconocimiento y nuestro saludo a cada no de ustedes (…)  a esta vigilia soberana por la democracia, por Perú».

A diferencia de Fujimori, quien en su última alocución, acusó irregularidades, en este caso Castillo pidió ser «respetuosos de la voluntad popular y seré el primero en hacer valer la voluntad del pueblo peruano», aseguró, sin referirse directamente a la candidata de la derecha.

Al final de sus declaraciones hizo un «llamado a la tranquilidad», indicando que «no nos cansaremos en decir (…) solamente el pueblo salvará al pueblo».

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Keiko Fujimori acusa «irregularidades» en elecciones presidenciales

La candidata presidencial de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, ha acusado durante esta jornada, y previo a que se conozcan los resultados finales, «una serie de irregularidades».

Aseguró que «hemos notado que ha habido una estrategia de parte de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejan la voluntad popular».

En ese sentido, detalló que se refiere a las «impugnaciones de actas» o votos.

En la conferencia de prensa, junto a su comando, presentaron casos, con videos e imágenes, de supuestos fraudes en distintas partes del país.

83ac946035a5e4fc0a23916807cae8c2c4a16ebdw.jpg 

Argumentaron con casos en donde, por ejemplo, se presentaban actas donde la candidata no tenía ningún voto a su favor, asegurando que «estadísticamente» no era posible y señalando que personeros de Fujimori, al ir a revisar el local de votación, se habrían encontrado otras mesas aledañas donde la situación era diferente.

En este contexto, dijeron desde el equipo de Fujimori que esperarán los resultados, pero que «han aparecido más votos de los que corresponde» y que se «han impugnado un montón de actas que no corresponde».

Hicieron un llamado a la ciudadanía a que realicen las denuncias correspondientes si es que fueron testigos de alguna situación irregular.

Hacia el final de la conferencia, la candidata de Fuerza Popular aseguró que «aquí se trata de defender la democracia y el futuro de nuestro país».

Dijo que en estos casos hay una «clara intención de violar la voluntad popular» y que las pruebas presentadas están siendo usadas para realizar impugnaciones.

Revisa parte de las declaraciones:


 



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#ONPEinforma [ACTUALIZACIÓN DE RESULTADOS] Actas contabilizadas para fórmula de presidente y vicepresidentes a las 21:19 horas del 7 de junio. pic.twitter.com/LBeHAA4MzL

— ONPE (@ONPE_oficial) June 8, 2021

Es decir, la diferencia a favor del primero es de 95.540 votos a la espera de que se sume la totalidad del «voto rural» y del extranjero.

Sobre este último, la ONPE aclaró que solo el 28,663% de las actas han sido contabilizadas, donde Fujimori supera a Castillo con un 64,376% versus un 35,624%, por lo que esta tendencia se debería mantener en favor de la aludida.

Por su parte, la espera de sufragios en áreas más rurales podrían consolidar la victoria de Castillos, cuyas informaciones se darían a conocer durante la tarde y noche de este lunes.



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