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La Universidad del Valle fue escogida, en representación de las Instituciones de Educación Superior del país, como integrante del Consejo Directivo de la Corporación Calidad.

Esta entidad fue creada en 1991 de manera concertada entre el Gobierno Nacional y el sector privado, es un centro de innovación que desarrolla y difunde de forma masiva conocimientos y tecnologías en gestión, con el propósito de potencializar las organizaciones públicas y privadas en el contexto de un entorno económico y social que exige mayores niveles de productividad, competitividad y sostenibilidad.

La Corporación Calidad, miembro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, es la Organización Nacional Asociada (ONA) por Colombia, reconocida a nivel internacional en el desarrollo e implementación de Modelos de Excelencia, miembro activo de la Fundación para la Gestión de la Calidad (Fundibeq), perteneciente a la Red Iberoamericana de Excelencia en la Gestión (Redibex).

Cuenta con más de 50 empresas nacionales que hacen parte de ella como miembros que aportan una inigualable experiencia en el ámbito empresarial, lo que le da ventaja competitiva en material de calidad en la gestión y el servicio que presta a sus colaboradores.

Fuente: Univalle

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Ante el triple homicidio ocurrido en zona rural de Buga, la tarde de este martes, se llevó a cabo un consejo de seguridad.


El embajador de Ucrania ante la ONU, Sergii Kislitsia, este lunes en la reunión del Consejo de Seguridad en Nueva York.
El embajador de Ucrania ante la ONU, Sergii Kislitsia, este lunes en la reunión del Consejo de Seguridad en Nueva York.Michael M. Santiago (AFP)

El Consejo de Seguridad de la ONU se ha reunido este lunes en Nueva York para abordar la crisis humana provocada por la invasión rusa de Ucrania. Los 15 miembros del máximo foro de Naciones Unidas han recibido información de Martin Griffiths, responsable de la oficina humanitaria del organismo (OCHA, en sus siglas inglesas), y Catherine Russell, la directora ejecutiva de Unicef, el fondo para la infancia. A la sesión informativa seguirán consultas a puerta cerrada. Es la enésima vez que el Consejo se reúne en las últimas semanas, sin resultado práctico hasta la fecha por el derecho de veto de Rusia a cualquier resolución de condena.

Con 1,7 millones de desplazados, entre los refugiados huidos a los países vecinos y los internos, la convocatoria urgente del Consejo no planteaba hoy ninguna acción concreta, sólo un intercambio de información sobre el estado de la cuestión humanitaria en Ucrania, con llamamientos unánimes -salvo el representante de Rusia- a la inmediata apertura de corredores que permitan la salida segura de civiles. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmaba al menos 13 ataques contra hospitales y centros de salud en Ucrania, con nueve muertos y 16 heridos, los países miembros del Consejo seguirán negociando un borrador de resolución, propuesta la semana pasada por Francia y México, para garantizar el suministro de ayuda.

Griffiths urgió a todas las partes a facilitar a los civiles que huyen una salida segura en la dirección que elijan -Moscú ha planteado corredores sólo a Rusia y Bielorrusia, una oferta que el embajador de Francia calificó de “cínica”-, así como el suministro de ayuda a esas áreas. “Las partes deben velar constantemente por evitar a los civiles, las zonas residenciales y las infraestructuras de uso civil en sus operaciones militares”, ha dicho. La OCHA ha enviado un equipo a Moscú para trabajar en una mejor coordinación de la ayuda entre instancias militares y civiles.

En el mismo sentido se ha manifestado la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield, que recordó que más de la mitad de los desplazados son menores. “EE UU está indignado por el aumento de los ataques a civiles”, dijo la diplomática. “Mi colega polaco justo acaba de informarnos de que cien refugiados ucranios cruzan a Polonia cada minuto y la situación va a deteriorarse aún más; la cuestión es cuánta devastación está dispuesto a causar el presidente Putin por este enorme error”, ha subrayado, en alusión a la invasión de Ucrania. La protección a los civiles debe reforzarse en el caso de las mujeres y las niñas, incidió Thomas-Greenfield, “especialmente vulnerables a la violencia de género”, las personas del colectivo LGBTQI, “así como los adultos mayores y las personas con discapacidad”. “Necesitamos el compromiso firme, claro, público e inequívoco de Rusia de permitir y facilitar el acceso humanitario inmediato y sin trabas para los socios humanitarios en Ucrania”, ha concluido.

El embajador de Ucrania, Sergii Kislitsia -siempre el más enérgico y combativo, sobre todo ante su antagonista, ante quien se encara habitualmente-, ha acusado a Moscú de romper el acuerdo alcanzado en las últimas horas al insistir en que los corredores humanitarios deben desembocar en Rusia y Bielorrusia. “Insto a los rusos a retractarse y volver a lo acordado previamente para permitir a los civiles ucranios y extranjeros [residentes en Ucrania] ir a Europa”, pidió el diplomático.

El embajador de Rusia, Vasili Nebenzia, no se ha apartado un milímetro del discurso del Kremlin. “Sabemos que sigue instrucciones, pero recuerde lo que escribió [el disidente soviético y premio Nobel de la Paz] Aleksandr Solyenitsin: al ser humano no sólo le ha sido dada la vida, también la conciencia”, le interpeló su colega británica, Barbara Woodward. Sin inmutarse, Nebenzia repitió el argumentario de Moscú como salvador de los ucranios prorrusos, objeto de un “genocidio” por parte del Gobierno de Kiev según el Kremlin. “Rusia ha declarado un alto el fuego, pero Kiev no coopera, los radicales no dejan salir a la población civil de Mariúpol. Tienen a los civiles como escudos humanos, además de mantener como rehenes a más de 1.500 extranjeros, africanos incluidos; hemos lamentado la muerte de estudiantes indios… El uso de armamento pesado en áreas pobladas se ha convertido en una práctica para los batallones nacionalistas” de Ucrania, a los que calificó también de neonazis.

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El mensaje del máximo órgano de la ONU parece ir desinflándose a medida que la guerra se enquista y degenera, con el considerable impacto en los civiles. La resolución que se negocia deberá hacer un ejercicio de contorsionismo léxico para vencer la oposición de Rusia, que siempre tiene listo el botón del derecho de veto.

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Vasily Nebenzya, embajador de Rusia en la ONU, el miércoles pasado en la sede del organismo en Nueva York.
Vasily Nebenzya, embajador de Rusia en la ONU, el miércoles pasado en la sede del organismo en Nueva York.John Minchillo (AP)

Que Rusia presida este mes el Consejo de Seguridad de la ONU puede verse como una simple coincidencia o una grave paradoja: el agresor disfrazado de árbitro; el zorro cuidando el corral de las gallinas. También depara escenas peculiares. Mientras el ministro de Exteriores ucranio, Dmitro Kuleba, se dirigía el pasado miércoles a la Asamblea General, el representante permanente de Rusia ante la ONU, el embajador Vasily Nebenzya, presidía una reunión del máximo órgano ejecutivo… sobre Oriente Próximo. Para escuchar a Kuleba ocupó el asiento ruso un diplomático de menor rango. Por la noche, en la segunda reunión del Consejo en apenas 48 horas, saboteada por el anuncio del Kremlin de “una acción militar especial” en Ucrania, el anfitrión Nebenzya hubo de oír, impertérrito, toda clase de condenas, que se convirtieron en un dramático duelo cuando tomó la palabra su homólogo ucranio, Sergiy Kyslytsya. Victimario frente a víctima: la dramatización del conflicto.

Es una situación sin precedentes. Ningún embajador soviético o ruso ocupaba la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU durante crisis similares. En los cinco casos más parecidos (la revolución húngara en 1956; la Primavera de Praga, 1968; la invasión soviética de Afganistán, 1979; la guerra de Georgia, en 2008, y la invasión y anexión de Crimea en 2014), “la función principal del embajador soviético o ruso era vetar cualquier resolución o declaración que condenara las acciones de su país. Probablemente, esa seguirá siendo la principal tarea del embajador Nebenzya”, sostiene Ian Johnson, de la Universidad de Notre Dame (Indiana).

El presidente aprueba el orden del día de las reuniones, concede la palabra y decide el orden de votación de las enmiendas o resoluciones. “En teoría, debería recusarse si el asunto que se discute está directamente relacionado con el Estado que representa, pero esto ha sucedido muy raramente”, explica Johnson.

Dado el poder de veto de Rusia, uno de los cinco miembros permanentes de los 15 que componen el Consejo, las reuniones de urgencia del lunes y el miércoles no arrojaron ningún resultado concreto. Esgrima verbal, el habitual cruce de acusaciones y alguna intervención reseñable quedaron en nada, como suele pasar con las convocatorias relativas al conflicto israelo-palestino por el continuo veto de EE UU. Pero quien esperara algún beneficio o baza por parte de Rusia por su especial protagonismo, lo hizo en vano. “No está claro si ocupar la presidencia presenta alguna ventaja para Rusia en esta crisis. Nebenzya intentó celebrar la reunión del lunes a puerta cerrada. Pero aparentemente bajo presión de EE UU, admitió celebrarla públicamente”, añade el profesor de Notre Dame.

Tampoco debería verse premeditación en lo que es una simple coincidencia. “Dado que la presidencia rotatoria se determina a finales del otoño tras la elección de nuevos miembros, considero que no es creíble sugerir que los rusos vieron este turno como parte de su plan para invadir Ucrania, algo que podrían explotar a su favor. Aun así, cabe notar, ahora que la invasión está en pleno apogeo, la presidencia a partir del 1 de marzo [Emiratos Árabes Unidos] bien puede limitar el debate y la discusión sobre el tema”, sostiene George A. Lopez, profesor emérito de Estudios de Paz en Notre Dame.

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La diplomacia, cuando se juega en el máximo foro de la ONU, es a veces algo más que lengua de madera. Dos momentos, pertenecientes cada uno de ellos a las reuniones del lunes y el miércoles, pasarán a la historia de la organización: el discurso del embajador de Kenia, Martin Kimani, alertando de los peligrosos estertores de imperios caídos (en alusión a la URSS), y la entereza de Kyslytsya el miércoles, minutos después de conocer la declaración de guerra del Kremlin, encarándose con su homólogo ruso.

“Creo que se ha exagerado la importancia de la presidencia rusa del Consejo; el presidente en realidad tiene poderes bastante limitados. Los rusos no pudieron impedir el debate, y eso fue vergonzoso cuando el embajador de Kenia pronunció un brillante discurso atacando el comportamiento imperialista de Moscú”, señalaba horas antes de la segunda cita Richard Gowan, experto en la ONU del International Crisis Group. Gowan, no obstante, concede algo de crédito personal a Nebenzya “por presidir la reunión de manera bastante profesional, especialmente cuando, parece, se está recuperando de un caso bastante desagradable de covid”. Nebenzya replicó brevemente a su homólogo ucranio el miércoles, no más que dos frases lacónicas sobre las intenciones de Moscú.

“Los rusos intentaron utilizar la reunión anterior del Consejo, el 17 de febrero, sobre los acuerdos de Minsk para acusar a Ucrania de incumplir sus obligaciones en el Donbás”, subraya Gowan. “Pero unos días después, Putin dinamitó los acuerdos de Minsk para siempre. Eso hace que parezca que el equipo ruso en Nueva York [ante la ONU] estaba siendo engañoso o bien no estaba informado de los planes de Putin”. Miembros del Consejo, como Kenia y Gabón, que se mostraron escépticos en un debate sobre Ucrania en enero, han cambiado de posición desde entonces y son severamente críticos con Rusia, subraya el experto. “Creo que Moscú está perdiendo la batalla por controlar la narrativa política sobre Ucrania en la ONU, pero la triste realidad es que Putin ignorará a la ONU, y lo que importa es el verdadero equilibrio de fuerzas en Ucrania, no los buenos discursos en Nueva York”. Unas palabras proféticas, confirmadas horas después.

“Hemos visto dos sesiones extraordinarias del Consejo, incluida esta noche [la del miércoles], con fuertes condenas del secretario general y de Estados miembros. Sí, el embajador ruso pronunciará afirmaciones grandiosas sobre la legalidad y los ‘objetivos limitados’ de su acción, pero Guterres y el Consejo no se lo creen. Moscú no podrá escapar a gran parte de estas críticas, a pesar de que “controla la pluma” [el relato]. Moscú está solo (a excepción de Bielorrusia, parece) en sus afirmaciones y acciones. Pero a Putin no parece importarle”, concluye Lopez.

Junto al discurso histórico del embajador de Kenia, para muchos el mejor escuchado en la ONU en años, y el tenso cara a cara de los diplomáticos ucranio y ruso, esta semana convulsa, también diplomáticamente hablando, ha dejado otra imagen para el recuerdo: Kyslytsya, esgrimiendo el lunes un papel que enfrentaba el texto de los decretos que Vladímir Putin firmó en vísperas de la invasión de Georgia en 2008 y, este lunes, para reconocer a las irredentas repúblicas del este de Ucrania: como dos gotas de agua. La historia se repite. Hungría, Praga, Afganistán, Georgia, Crimea. Y Ucrania.

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El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se ha reunido este domingo, por cuarta vez en una semana, para votar una convocatoria extraordinaria de la Asamblea General que se celebrará este lunes. Los 193 países miembros discutirán la resolución de condena de la invasión de Ucrania que vetó el viernes el embajador de Rusia en la reunión del Consejo. El resultado de la votación del pleno, que previsiblemente resultará favorable a condenar al Kremlin y exigir la inmediata retirada de tropas, no tiene sin embargo carácter vinculante. La Asamblea General de la ONU sólo se ha reunido en sesión extraordinaria diez veces en los 70 años de historia del organismo; la de este lunes será la primera en cuatro décadas.

Al tratarse de una votación de procedimiento, ni Rusia ni los otros cuatro miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, EE UU, Francia y el Reino Unido) podían hacer valer su derecho de veto. El viernes, Rusia lo ejerció mientras China se abstuvo, junto con la India y Emiratos Árabes Unidos, dos miembros no permanentes del máximo órgano ejecutivo de la organización. Once de los 15 miembros del Consejo votaron a favor. Idéntico resultado al que arrojó la reunión de este domingo.

La embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ha aprovechado el turno de palabra que siguió a la votación para exhortar a Rusia a rebajar el tono de su “peligrosa retórica sobre las armas nucleares”. “Este es otro paso escalofriante e innecesario que nos amenaza todo”, ha dicho la diplomática; “no permitiremos semejante atrocidad”. La reunión ha terminado con un parlamento de Sergiy Kyslytsya, el embajador de Ucrania -invitado como parte implicada, porque el país carece de asiento en el Consejo-, quien sin dejar de mirar a su homólogo ruso, Vasili Nebenzia, dijo: “En la vida siempre hay margen para tomar decisiones, para ser un ser humano u optar por el mal”, en referencia expresa al jefe de la delegación rusa en una conferencia de la ONU sobre el clima en París, que este domingo pidió perdón a sus colegas “en nombre de los rusos que no hemos podido detener esta guerra”.

La reunión de este domingo se ha convocado a petición de EE UU y sus aliados, a la cabeza de todos ellos Albania, como adelantaron fuentes diplomáticas la semana pasada, tras el fiasco de la iniciativa llevada al Consejo. La idea que barajaban Washington y sus socios es que la Asamblea General pudiera adoptar un texto similar al vetado el viernes por Rusia. Las resoluciones de la Asamblea, no obstante, tienen menos peso.

“Teniendo en cuenta que la falta de unanimidad de sus miembros permanentes en la reunión 8.979 [celebrada el viernes] ha impedido [al Consejo] ejercer su responsabilidad primaria de mantener la paz y la seguridad internacionales, decide convocar una sesión especial de emergencia de la Asamblea General para examinar la cuestión contenida en la agenda de la reunión 8.979″, dice el texto del Consejo de Seguridad. La reunión de este lunes se centrará en cuestiones organizativas y de procedimiento, mientras que el debate y la adopción de la resolución se realizarían el martes, según fuentes diplomáticas de la UE ante la ONU. Francia propondrá además este lunes en otra reunión del Consejo de Seguridad un proyecto de resolución para garantizar el acceso a la ayuda de la población ucrania.

Tras una reunión anterior, el miércoles, que fue dinamitada por el anuncio del Kremlin de una “operación militar especial en Ucrania”, el texto de la resolución que Rusia vetó el viernes sufrió modificaciones y enmiendas de última hora, en un intento de cosechar adhesiones, como la de Brasil, que fue una incógnita hasta el final. El borrador instaba a Rusia a dar marcha atrás, cesar en el uso de la fuerza y retirar sus fuerzas de Ucrania “de manera inmediata, total y sin condiciones”, como subrayó la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield. También a revocar el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, donde comenzó el conflicto en abril de 2014. Entre las enmiendas introducidas, la principal fue la sustitución de la palabra “condenar” por “deplorar”.

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Pero más allá del resultado numérico de las votaciones, y comprobar quién está de parte de quién, el objeto de la mayoría de las críticas por la inacción o impotencia de la ONU en este conflicto es la pervivencia del viejo sistema del derecho de veto, una reliquia de la Guerra Fría. Además de los continuados llamamientos de Ucrania a expulsar a Rusia, como país agresor, del Consejo de Seguridad y a considerar su membresía en la organización, el mecanismo del veto supone el mayor obstáculo para una actuación coordinada.



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El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió el viernes por tercera vez en cinco días para pronunciarse sobre una resolución de condena de la invasión rusa de Ucrania. La votación del texto, una iniciativa conjunta de EE UU y Albania que ha cosechado numerosas adhesiones en las últimas 24 horas, solo planteaba una duda: Rusia ejercería su poder de veto, pero, ¿y China? Con su abstención ―un modo de salvaguardar la equidistancia y, a la vez, apoyar veladamente a Moscú―, China arrastró a la India y a Emiratos Árabes Unidos. La resolución contó con el voto favorable de 11 de los 15 miembros. Rusia, además, ostenta la presidencia del Consejo este mes, conforme al calendario aprobado en otoño.

El proyecto de resolución, con enmiendas de última hora que retrasaron el inicio de la reunión, recordaba a Rusia todas sus obligaciones internacionales, como Estado signatario de cartas y tratados que la ofensiva lanzada el jueves por el presidente Vladímir Putin convirtió en papel mojado. El borrador subrayaba el teórico compromiso de Moscú con el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas sobre resolver las disputas por medios pacíficos y abstenerse del uso de la fuerza contra la integridad territorial y la independencia política de otro país.

Con la invasión a Ucrania, sostenía el borrador inicial, Rusia ha quebrantado el Acta Final de Helsinki de la OSCE (1975) y el memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad a Ucrania firmado en 1994, así como una resolución del Consejo (la 2202, de 2015), destinada a implementar los acuerdos de Minsk, que teóricamente debían haber puesto fin a la guerra enquistada del Donbás, en el este de Ucrania. El texto también apoyaba el llamamiento al diálogo de António Guterres, secretario general de la ONU, así como la condena sin paliativos de la “agresión” rusa a Ucrania, que calificaba de “quiebra de la paz y la seguridad internacionales”.

El texto, cuya contundencia inicial fue matizada por las enmiendas, instaba a Rusia a dar marcha atrás, cesar en el uso de la fuerza y retirar sus fuerzas de Ucrania “de manera inmediata, total y sin condiciones”, como subrayó la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield. También a revocar el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, donde comenzó el conflicto en abril de 2014. Pese a las enmiendas, la principal la sustitución de la palabra “condenar” por “deplorar”, los alegatos de la mayoría de los embajadores emplearon los términos más categóricos de repulsa.

“Un país está invadiendo a otro, y Rusia es el agresor. No hay medias tintas (…) Tenemos la obligación de no mirar para otro lado. Rusia ha elegido causar un dolor inimaginable a la población de Ucrania y a sus propios ciudadanos”, dijo Thomas-Greenfield. La representante británica, Barbara Woodward, señaló que la intervención de Rusia no es un ejercicio de autodefensa. “Hablaban de proteger Donetsk y Lugansk, pero están bombardeando Kiev. La resolución es un mensaje a la población ucrania, al mundo, de que las reglas que establecimos deben ser respetadas, y a los bravos ciudadanos rusos que protestan” contra la agresión, dijo Woodward.

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Al llamamiento de Suecia a copatrocinar el borrador de resolución se sumaron en las últimas 24 horas España, Alemania, Italia, Polonia, Noruega, Lituania, Letonia, Estonia, Luxemburgo y Nueva Zelanda, además tres países que se sientan en el Consejo de Seguridad como Francia, el Reino Unido e Irlanda, informa Efe. EE UU ha buscado en las últimas horas el apoyo de otros aliados sin presencia en el máximo foro de la ONU, como Australia o la Unión Europea.

La hermética equidistancia de China, de la que quedó constancia en el Consejo celebrado el lunes, permitía barruntar el sentido de su voto el viernes, pese a las presiones diplomáticas recibidas en los últimos días por parte de Occidente. Lo mismo sucedía con la India, que en la tensa sesión del miércoles ―dinamitada por el anuncio en paralelo de Putin del lanzamiento de una “operación militar especial” en Ucrania― se había limitado a constatar su preocupación por sus 16.000 nacionales atrapados en Ucrania, sobre cuya evacuación hablaron el jueves el primer ministro, Narendra Modi, y Putin. El sentido del voto de Brasil era también otra incógnita, aunque dos fuentes diplomáticas citadas por Reuters apuntaban que apoyaría la resolución como finalmente hizo.

Aunque no se haya adoptado la resolución, la intención de EE UU y sus aliados era demostrar a Moscú su aislamiento internacional, matizado por el disimulado apoyo de Pekín. “Estamos trabajando en la resolución del Consejo de Seguridad. Espero que podamos pasar a la acción en las próximas horas o días… y si no logramos tener éxito en el Consejo de Seguridad iremos de inmediato a la Asamblea General”, de 193 miembros, apuntó este jueves un diplomático con asiento en el Consejo, amparado en el anonimato, sobre el borrador que la declaración de guerra por Rusia impidió votar. Las resoluciones adoptadas por la Asamblea General son no vinculantes, a diferencia de las del Consejo.

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Panorámica de la reunión del Consejo General de la ONU, este miércoles en Nueva York.
Panorámica de la reunión del Consejo General de la ONU, este miércoles en Nueva York.JASON SZENES (EFE)

Segunda reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU en apenas 48 horas. A petición de Ucrania, alarmada por una invasión rusa inminente –así lo habían advertido este miércoles Kiev y el Departamento de Estado norteamericano, y confirmado poco después el Kremlin-, el máximo órgano ejecutivo del organismo multilateral no ha llegado a discutir siquiera un proyecto de resolución que, con el veto de Rusia y el anuncio de una acción militar en el Donbás, se habría visto condenado al fracaso. El texto denunciaba las acciones de Rusia contra el país vecino, pero se convirtió en papel mojado incluso antes de que los otros 14 miembros del Consejo, incluida hipotéticamente China, tuvieran la oportunidad de apoyarlo. De poco ha servido la exhortación de António Guterres, secretario general de Naciones Unidas, al presidente ruso, Vladímir Putin, para que no atacara Ucrania.

El secretario general de la ONU, António Guterres, asumió su error de percepción acerca de la continuada amenaza militar rusa en las fronteras de Ucrania (”estaba convencido de que no pasaría nada grave, me equivoqué“) e instó a Putin a la contención. Este anunciaba en ese mismo instante una “acción militar especial” en el Donbás para “desmilitarizar y desnazificar” Ucrania y poner fin a la guerra entre Kiev y los separatistas, así como “al genocidio” de los habitantes del este. “Solo tengo una cosa que decir desde lo más profundo de mi corazón: presidente Putin, no permita que sus tropas ataquen Ucrania. Dele una oportunidad a la paz, demasiada gente ha muerto ya”, pidió Guterres en vano.

Guterres se hizo eco de las informaciones relativas a una inminente intervención rusa en el este de Ucrania. “El día ha estado lleno de rumores e indicios de que una ofensiva contra Ucrania era inminente”, ha confirmado Guterres. Lo que nadie, o muy pocos, esperaba era que el anuncio por parte del Kremlin contraprogramase la agenda del Consejo.

El discurso del presidente ruso, Vladímir Putin.Foto: REUTERS | Vídeo: AP

El embajador de la Federación Rusa, Vasily Nebendzya, confirmó la declaración de guerra del Kremlin, asegurando que el objetivo no es ocupar Ucrania, sino proteger a la población del este, que lleva, dijo, ocho años sufriendo agresiones por parte del oeste. La fecha remite a 2014, cuando se produjo la invasión y posterior anexión de Crimea por Rusia y, un mes después, la rebelión de los separatistas prorrusos en el Donbás, convertida desde entonces en una guerra de baja intensidad que no han podido zanjar los acuerdos de paz de Minsk.

En el momento más intenso de la reunión, el embajador ruso, como presidente mensual del Consejo, dio la palabra a su homólogo ucranio, Sergiy Kyslytsya. Este, en un tono tan desafiante como sereno, apartó los folios que llevaba preparados (”ya no sirven de nada”), leyó un artículo de la Carta de la ONU e instó al embajador ruso a pronunciarse después de espetarle: “No hay purgatorio para los criminales de guerra. Se van directo al infierno, embajador”. “Rusia ha declarado la guerra a Ucrania”, dijo el representante ucranio. “No es una guerra, es una acción militar especial”, replicó el ruso; “no tenemos nada contra la gente de Ucrania, sino contra la junta que está en el poder”, dijo Nebendzya, utilizando el término que el Kremlin emplea para designar al Gobierno de Kiev.

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“Esta es una emergencia grave. El Consejo necesitará actuar y vamos a poner sobre la mesa una resolución mañana [por este jueves]”, anunció la embajadora de EE UU, Linda Thomas-Greenfield. “El mundo hará que Rusia rinda cuentas por este ataque”.

En circunstancias normales, la reunión de este miércoles habría dado nuevamente a Washington y a sus aliados la oportunidad de demostrar a Moscú su aislamiento internacional a consecuencia de sus acciones contra Ucrania, como el reconocimiento de las repúblicas separatistas del Donbás y el envío de militares al país vecino “como fuerzas de pacificación”, un eufemismo que ha encolerizado a la comunidad internacional y en especial a Ucrania.

“Estamos trabajando en la resolución del Consejo de Seguridad. Espero que podamos pasar a la acción en las próximas horas o días… y si no podemos tener éxito en el Consejo de Seguridad iremos de inmediato a la Asamblea General”, había dicho un diplomático con asiento en el Consejo, amparado en el anonimato, sobre el proyecto de resolución, una iniciativa conjunta de EE UU y Albania, miembro de la OTAN y socio entusiasta de Washington. La convocatoria de hoy, que hacía la número 8.974 del Consejo, se produce después de que los separatistas prorrusos de Donetsk y Lugansk pidieran hoy mismo ayuda militar a Moscú “para repeler la agresión” del Ejército de Ucrania, el detonante, según Kiev y Washington, de la invasión. El ministro de Exteriores de Ucrania, Dimitro Kuleba, que había solicitado oficialmente la convocatoria de esta noche, calificó esa demanda de “escalada adicional de la situación de seguridad” en el este del país.

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La cumbre de la UE con la Unión Africana, celebrada este jueves y viernes en Bruselas, ha sido escenario de un nuevo incidente machista. Durante los saludos protocolarios con los jefes de Estado africanos, en la primera jornada este jueves, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, sufrió un desaire machista ante la pasividad del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que recuerda a un episodio anterior.

El incidente tiene potencial para convertirse en un nuevo sofagate, aquel episodio de hace un año en el que, durante una visita al presidente Recep Tayyip Erdogan en Ankara, la presidenta de la Comisión fue relegada a sentarse en un sofá mientras el presidente del Consejo ocupaba una silla junto al dirigente turco: Michel no reaccionó entonces ante la desigualdad de trato, y las acusaciones de machismo le persiguen hasta hoy.

En esta ocasión, el protagonista ha sido el ministro de Asuntos Exteriores de Uganda, Jeje Odongo, quien durante el saludo de protocolo y el posado para la foto ha pasado de largo sin estrechar la mano ni dirigir una sola palabra a Von der Leyen –le hace un leve gesto de saludo, casi imperceptible– y se ha ido en cambio directo a saludar, con fuerte apretón de manos, y a conversar con los dos hombres que acompañaban en ese momento a la alemana: el propio Michel y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Ante el desplante, el presidente del Consejo, que tenía la ocasión perfecta para enmendar los errores del pasado, calla y no hace nada. Es Macron quien invita al ugandés a saludar a Von der Leyen. Finalmente, Odongo se acerca a la líder alemana, y conversa brevemente con ella, pero sin darle la mano en ningún momento. Más tarde, el ugandés publicó en redes sociales una fotografía del instante en la que se le veía a él saludando solamente a Macron y Michel, con el siguiente mensaje: “Fui recibido por el presidente del Consejo Europeo y el presidente de Francia, Emmanuel Macron”. Ni rastro de Von der Leyen. El mensaje fue borrado más tarde.

“Me sentí herida y me sentí sola, como mujer y como europea”, censuró Von der Leyen en una comparecencia en el Parlamento Europeo en abril del año pasado, tras el sofagate. El episodio hizo patente la rivalidad entre las dos cabezas visibles de las instituciones europeas, pero la imagen de Ankara se convirtió sobre todo en el símbolo de las inaceptables humillaciones que muchas mujeres sufren todavía a diario en Europa. El nuevo patinazo de Michel se produce, además, a escasos cuatro meses de que el ex primer ministro belga tenga que renovar el cargo al frente del Consejo, un proceso al que se enfrenta a los dos años y medio de ser elegido.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, es relegada a un sofá en la reunión de la UE con el líder turco. Vídeo: REUTERS

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La embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, antes de la reunión del Consejo, este lunes en Nueva York.
La embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, antes de la reunión del Consejo, este lunes en Nueva York.ANDREW KELLY (REUTERS)

Los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se han reunido este lunes a petición de Estados Unidos para dar una oportunidad diplomática a la crisis de Ucrania. Pero el diálogo se ha convertido en un nuevo cruce de acusaciones entre los principales antagonistas de la escalada de la tensión en el este de Europa, EE UU y Rusia, apenas 24 horas antes de que sus ministros de Exteriores, Antony Blinken y Serguéi Lavrov, aborden la crisis en una nueva conversación telefónica. Rusia ha tildado de farsa la convocatoria e intentado en vano impedir la reunión, con el apoyo de China. “Es un intento de engañar a la comunidad internacional y un ejemplo de diplomacia de megáfono”, ha dicho sobre la reunión el embajador ruso, Vassily Nebenzia. “Imaginen lo incómodos que estarían si tuviesen 100.000 soldados rusos a las puertas de su frontera”, ha replicado la embajadora estadounidense, Linda Thomas-Greenfield. Incluso el presidente Joe Biden se ha pronunciado sobre la cita, reiterando la oferta de diálogo, pero advirtiendo de que Rusia afrontará “graves consecuencias inmediatas” si da un paso más.

EE UU y Rusia han vuelto a esgrimir sus opuestas visiones del conflicto: los estadounidenses, alertando de que la concentración de tropas en la frontera ucrania es la antesala de una invasión y acerca de sus “terribles consecuencias”; los rusos, tildando la convocatoria de escenificación de un caso fabricado por Occidente e instigado por Washington. La embajadora de EE UU ha acusado a Moscú de querer desplegar “30.000 militares” en Bielorrusia, que también comparte frontera con Ucrania. “Tenemos pruebas de que Rusia tiene intención de incrementar su presencia en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania, a primeros de febrero. Estarán a menos de dos horas de Kiev”, denunció. Actualmente, Rusia tiene en el país vecino y aliado unos 5.000 soldados, entre ellos fuerzas especiales, misiles y baterías antiaéreas. “El despliegue de más de 100.000 tropas en la frontera [de Rusia] con Ucrania es una amenaza a la seguridad internacional y a la Carta de la ONU”, recordó la diplomática.

Prueba de que la reunión número 8.960 del Consejo de Seguridad no era una más, el presidente Joe Biden se ha pronunciado sobre la convocatoria mediante un comunicado. “EE UU ha presentado en detalle la naturaleza de la amenaza de Rusia a la soberanía e integridad territoriales de Ucrania. Y hemos dejado claras a la comunidad internacional todas las implicaciones de esa amenaza, no solo para Ucrania, también para los principios básicos de la Carta de la ONU y el orden internacional. Si Rusia es sincera acerca de abordar nuestras respectivas preocupaciones de seguridad a través del diálogo, EE UU y nuestros aliados y socios continuarán participando de buena fe. Si, en cambio, elige alejarse de la diplomacia y atacar Ucrania, asumirá la responsabilidad y enfrentará consecuencias rápidas y serias”, dijo Biden en referencia a la nueva batería de sanciones que ultima el Congreso de EE UU, en conformidad con otras previstas por los aliados europeos y de la OTAN.

“Continuaremos la vía del diálogo, haremos todo lo que esté en nuestra mano para desactivar esta crisis. No nos levantaremos de la mesa hasta que se resuelva”, ha reiterado Thomas-Greenfield, tras recordar la invasión y anexión de Crimea en 2014 y la guerra de Georgia en 2008 como ejemplos de acciones ofensivas -no reconocidas por Moscú como tales- de Rusia en el pasado; un argumento que también recogió el representante del Reino Unido. El discurso de la embajadora reprodujo pormenorizadamente las acusaciones de la Casa Blanca, y sus advertencias sobre un conflicto de “consecuencias devastadoras” en pérdida de vidas humanas si Ucrania es invadida. Los representantes de EE UU, el Reino Unido y Francia subrayaron la legítima soberanía de Ucrania, a la que Moscú considera parte de su esfera de influencia.

Las espadas han quedado aún más en alto en el momento de mayor tensión geopolítica que vive el mundo desde la Guerra Fría. No ha sido ninguna sorpresa, ya que los prolegómenos de la reunión no dejaban margen al optimismo. “Vamos a entrar en la sala dispuestos a escuchar, pero no vamos a dejarnos distraer por su propaganda”, avisó la víspera la embajadora en declaraciones a la cadena ABC, apuntando que Rusia probablemente intentaría bloquear la reunión del Consejo, algo que, pese a su poder de veto, no logró hacer: en una sesión de procedimiento, diez miembros votaron a favor de celebrarla. Rusia tuvo el apoyo de China, otro miembro permanente del Consejo, pero no fue suficiente.

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Thomas-Greenfield había advertido el domingo: “Estaremos preparados para responder a toda desinformación que intenten difundir durante la reunión”. El organismo, reiteró, “está unido” frente al desafío de la distracción y la desinformación. En respuesta a sus declaraciones, el vicerrepresentante permanente de Rusia ante Naciones Unidas, Dmitry Polyanskiy, tuiteó este domingo que “parece que, según la embajadora estadounidense, el Consejo es un club de personas preocupadas a las que Estados Unidos les dice de qué deben preocuparse”. “¡Qué considerados nuestros amigos estadounidenses!”, se burlaba Polyanskiy en el tuit.

Ucrania, que no pertenece al Consejo de Seguridad, no tuvo voz directamente en la reunión. Kiev pidió el domingo al Kremlin la retirada de las tropas de la frontera y que mantuviera el diálogo con Occidente si “realmente” está dispuesto a reducir la tensión. Moscú ha incorporado como argumento las críticas del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, acerca del “innecesario” alarmismo que generan las acusaciones de EE UU.

En Washington, el Congreso está cerca de lograr un acuerdo sobre un proyecto de ley que prevé nuevas sanciones económicas contra Rusia. El Pentágono advirtió el viernes de que la capacidad militar rusa en la frontera es total y le permitiría una invasión “de toda Ucrania”, con resultados demoledores “y una cantidad significativa de muertos”. “Putin no se detendrá en Ucrania”, manifestó el demócrata Bob Menendez, líder del comité de Exteriores del Senado, a la cadena CNN.

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PPD aprueba en Consejo General proclamar como candidata presidencial a Paula Narváez

#ÚLTIMAHORA Reunión del Consejo de Seguridad el domingo a 14H00 GMT por crisis en Medio Oriente (diplomáticos) #AFP pic.twitter.com/Qa9Mewtf1Y

— Agence France-Presse (@AFPespanol) May 13, 2021

 

Washington anunció el miércoles el envío a Oriente Medio de un diplomático con el objetivo de buscar una desescalada y mediar en el conflicto.

Mientras, el Consejo de Seguridad de la ONU no se ha expresado oficialmente hasta ahora sobre la crisis, después de que EE.UU. no aceptara una propuesta circulada por otros miembros, defendiendo que no sería útil para rebajar la tensión, según fuentes diplomáticas.

De esta forma, el domingo se podría conocer la posición oficial del conjunto de países pertenecientes al grupo internacional.

Ataques israelíes dejan más de 100 muertos en Gaza desde el lunes

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El balance de los enfrentamientos en curso entre el movimiento islamista palestino Hamás e Israel superó los 100 muertos en la Franja de Gaza, indicaron las autoridades locales este jueves (13.05.2021).

En detalle, el ministerio de Salud del enclave palestino dijo que se trataba de 103 muertos, 27 de ellos niños desde el inicio de los enfrentamientos el lunes en la noche.

Asimismo, se han registrado 580 heridos en Gaza.

De lado israelí, los disparos desde la Franja han dejado siete muertos y decenas de heridos.

Estados Unidos dice que ataques a Israel deben parar

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, había dicho que no veía una reacción excesiva «significante» de Israel frente a los palestinos, al ser preguntado por un periodista sobre si el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu estaba haciendo lo suficiente para detener la violencia en la región.

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense Antony Blinken reiteró posteriormente este jueves que deben cesar los ataques con cohetes por parte de militantes palestinos contra Israel.

Asimismo, subrayó que Estados Unidos había dejado claro que Israel tiene derecho a defenderse.



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24Horas.cl Tvn

07.05.2021

Durante la noche de este jueves, el presidente del Consejo Minero Joaquín Villarino, se refirió a al proyecto de royalty minero aprobado en la Cámara de Diputadas y Diputados y que fue despachado al Senado para continuar con su tramitación.

La iniciativa busca establecer una compensación a favor del Estado por la explotación de la minería del cobre y del litio, que sería a través de una nueva tributación de 3% sobre las ventas y que aumentaría en la medida que se mueva al alza el precio de los minerales.

En ese sentido Villarino sostuvo que este es «un mal proyecto, lo hemos dicho desde el principio de la tramitación del mismo», explicando que éste «técnicamente está mal estructurado, porque además en sus últimas modificaciones empeoró aún más, estableciendo una carga tributaria que prácticamente duplica a la que tenemos hoy día, y eso atenta contra el sentido común básico. No es normal ver en una legislación que los tributos se multipliquen casi por dos y menos para un solo sector productivo».

Agregó además que «grava un mismo hecho que ya está gravado por otro royalty en el país, por lo tanto es redundante, porque no deroga el impuesto específico que también es un tipo de royalty, que así fue establecido desde sus orígenes«.

 

«Además, en las últimas modificaciones que se introdujeron, se hizo extensivo, además del cobre y al litio, a todas las sustancias minerales concesionables y eso sin haber dedicado una hora al estudio de los efectos que puede tener un tributo de esta naturaleza en la explotación de recursos tan distintos al cobre, como es el caso del hierro, el oro, la plata o el molibdeno etc», explicando que se desconoce el efecto que podría tener esta acción en mercados que funcionan de distinta forma.

Villarino indicó que los parlamentarios «no conocen» el funcionamiento de otros mercados minerales, y que del cobre «han tenido una mirada extremadamente parcial». Sobre el litio, indicó que «le aplican la misma normativa que le están aplicando al cobre, cuando tiene un régimen distinto. La gran explotación del litio en Chile están sujetas a contratos directos entre las empresas que lo explotan y Corfo, pagando un régimen de regalías distinto al del cobre».

 

«Nos ha parecido una legislación que se ha hecho muy rápido, no se ha consultado a expertos, que no se ha mirado el efecto verdadero que puede tener en el mercado. Además atenta contra el sentido común, no es razonable que, existiendo cargas tributarias en diversos distritos mineros con los que competimos, en torno al 40% que es donde está hoy día Chile, se incremente a más de un 75% o un 82%, dependiendo el precio. No me parece razonable ¿Qué actividad económica subsiste con cargas tributarias en torno al 80%? atenta contra el análisis de cualquier mercado de recursos naturales o de cualquier otra naturaleza».

Según explicó Villarino industria minera paga un 27% de impuesto sobre sus utilidades como cualquier otra industria. Adicionalmente si se es un inversor extranjero se debe pagar un impuesto del 35%. sumado a ello se paga un impuesto específico que definió como «un royalty», de una tasa variable del 5% y 14% del margen operacional.

«Si usted le suma al 35% de impuesto adicional para cualquier extranjero, un ocho o nueve de lo que están pagando las grandes compañias, nos encontramos en que estamos con tasas en torno al 42% o 43%. Si se aprueba en definitiva el proyecto de royalty usted va a agregar a eso, otro 40% adicional para quedar en 82%, como no se deroga el impuesto específico algunas empresas pueden quedar en el 78% o 77%. Eso nos deja absolutamente fuera de mercado. No es comparativa esa carga tributaria con ninguna parte del mundo», indicó

En ese sentido criticó el proyecto de royalty actual ya que a su juicio esto «no existe en ninguna parte del mundo».

 

Respecto a esto, el presidente de la Comisión Minera recalcó que «en el largo plazo se terminan por postergar inversiones, mientras se vean cuales son las decisiones definitivas que va tomando el país cuando vea los efectos«.

 



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