En la calle 6 con 5 centro cultural de Cali, hay que «pitar a toda hora porque si uno pasa confiado se lo llevan», dicen los conductores.
En la intersección a pocos metros de la Casa Cultural de Cali, «hay que salir despacio», porque todos los días hay accidentes, pocos respetan el Pare y además, poca visibilidad para ver si vienen carros o no.
Noticias Cali.
En la intersección de la calle 6 con 5 en pleno centro cultural de Cali, la accidentalidad se volvió rutina: carros, motos y hasta peatones terminan chocando, atropellados, «todos los días».
El semáforo está ubicado más abajo, en la 5 con 7ma, y ahí la accidentalidad se redujo.
Pero en la otra cuadra, hay que «pitar a toda hora porque si uno pasa confiado se lo llevan», dicen los conductores.
Algunos señalan que en parte, se debe a que en niguno de los dos sentidos hay visibilidad para, es decir, no pueden ver el resto de la calle y por tanto, no saben si viene o no algún vehículo.
Otros, aducen que es debido a que «la gente no respeta el PARE que hay en la esquina».
«Si una demarcación de esas no funciona, entonces hay que evaluar otras medidas pero lo importante es prevenir», es el llamado a la Alcaldía de Cali.
Además, esta intersección es de ‘desahogo’ de trancones del centro y con los frecuentes accidentes, también se complica la movilidad en la zona.
Sin embargo, advierten que las autoridades no han prestado atención a esta esquina, a pesar de que agentes de Movilidad cada rato deben atender siniestros allí. «Hasta que no haya un muerto no tomarán medidas».
Soluciones…
El ingeniero civil Jaime Maya, respondió a través de Twitter cuál podría ser una posible solución: «Pasos pompeyanos para peatones y un diseño de señalización vertical y horizontal».
En este caso, señala que debe estudiarse una solución para obligar a «disminuir la velocidad del flujo automotor de entrada a la intersección».
No ve viable un semáforo, «este ocasiona una fila no necesaria para este tipo de intersección».
La solución no es un semáforo, este ocasiona una fila no necesaria para este tipo de intersección. Una solución a estudiar y simular con el tránsito del sector es realizar pasos pompeyanos para peatones y un diseño de señalización vertical y horizontal
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.KEVIN LAMARQUE (REUTERS)
El presidente de EE UU, Joe Biden, fue tajante este lunes al asegurar que los norteamericanos no debían de temer que la invasión rusa de Ucrania desemboque en una guerra nuclear mundial a pesar de que Moscú haya activado su fuerza nuclear como respuesta a las duras sanciones aplicadas por los principales países de la OTAN. “¿Deberían los estadounidenses estar preocupados por una guerra nuclear?”, le preguntó un reportero al presidente tras un evento en la Casa Blanca. “No”, respondió Biden, sin asomo de duda.
Putin ordenó el pasado domingo al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, y al jefe del Estado Mayor, Valeri Guerásimov, que pusieran las fuerzas de contención del Ejército ruso en “un modo especial de servicio de combate”. “Los países occidentales no solo están tomando medidas hostiles contra nuestro país en la esfera económica, sino que altos funcionarios de los principales miembros de la OTAN han hecho declaraciones agresivas con respecto a nuestro país”, dijo Putin.
El mandatario demócrata no hizo más declaraciones al respecto, justo cuando el mundo contempla expectante en qué dirección se moverá un conflicto bélico que ha acabado con el orden internacional imperante tras la Segunda Guerra Mundial. Quien sí se pronunció fue su portavoz, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, que consideró que “la retórica provocativa sobre las armas nucleares es peligrosa y amplía el riesgo de cometer errores de cálculo”. “Debe evitarse, y no vamos a darle pábulo”, declaró Psaki en su rueda de prensa diaria.
“Estamos evaluando la directiva del presidente Putin y en este momento no vemos ninguna razón para cambiar nuestros propios niveles de alerta”, agregó Psaki. Cuando se le preguntó si Washington estaba haciendo algo para reducir el riesgo de una guerra nuclear, la portavoz respondió que lo que estaban tratando de hacer era “reducir la tensión”. Psaki enfatizó que “una guerra nuclear no puede ganarse”.
La retórica era exactamente la misma desde el Departamento de Estado, donde su portavoz, Ned Price, consideraba que no sería prudente por su parte “interpretar o tratar de leer lo que el presidente Putin podría haber estado señalando” al ordenar a sus militares poner las fuerzas de contención del Ejército ruso en “un modo especial de servicio de combate”.
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“Claramente esto es retórica provocativa”, dijo Price en rueda de prensa. “Compartimos la opinión con nuestros socios y aliados en todo el mundo de que este tipo de retórica provocativa, además de innecesaria, es peligrosa”, prosiguió el portavoz de la diplomacia norteamericana. “Se suma al riesgo de error de cálculo”, dijo casi utilizando las mismas palabras que la portavoz de la Casa Blanca. “Debe evitarse”, advirtió. “Estamos evaluando la directiva del presidente Putin en este momento. Como creo que nos han oído decir, no vemos ninguna razón para cambiar nuestros propios niveles de alerta”, finalizó Price, al igual que finalizó la portavoz Psaki.
Según informa la agencia Efe, una fuente de Defensa citada por la cadena CNN dijo este lunes que las palabras que usó Putin para describir su orden -poner las fuerzas de disuasión rusas “en modo especial de combate”- no están en la doctrina militar rusa, y Washington sigue estudiando lo que significan. Las fuerzas de disuasión de Rusia la componen las estratégicas nucleares, incluidos los misiles intercontinentales, así como fuerzas no nucleares, y la defensa antimisiles, el sistema de alerta temprana y la defensa antiaérea.
Según una encuesta de la Universidad de Quinnipiac publicada este lunes, el 63% de los estadounidenses están “preocupados de que Rusia pudiera usar armas nucleares” si la OTAN intenta intervenir en el conflicto. Casi las tres cuartas partes de los demócratas (74%) dijeron que estaban preocupados por la guerra nuclear, en comparación con el 65% de los republicanos y el 57% de los independientes. El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, un aliado clave de Putin, afirmó el domingo que las sanciones contra Rusia podrían provocar una tercera guerra mundial, a pesar de que Estados Unidos aún no ha apuntado a industrias rusas clave, como las exportaciones de petróleo y gas.
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La pesadilla se ha hecho realidad. El presidente ruso, Vladímir Putin, presentándose como abanderado de una lucha contra el “imperio del mal” (para él, Estados Unidos y todo Occidente), comenzó en la madrugada de este jueves una operación bélica sin precedentes e invadió Ucrania desde diferentes frentes. Por lo que se va sabiendo en un ambiente infectado por los bulos y la confusión, las tropas y el equipo militar ruso avanzan por el territorio ucranio desde diferentes direcciones: vienen de la frontera con Bielorrusia, de los territorios rebeldes de Donetsk y Lugansk y han llegado hasta la provincia de Kiev, donde los defensores ucranios han efectuado las primeras capturas de combatientes rusos convenientemente identificados. Las tropas rusas vienen también desde Crimea y Jersón y están ya en las afueras de Járkov. Desde diferentes puntos llegan noticias de combates y muertos sin que sea posible valorarlas en conjunto.
Al mismo tiempo, los misiles rusos neutralizan y destruyen sistemáticamente la infraestructura militar de Ucrania. Hay imágenes de explosiones en Ukrainka, a 40 kilómetros al sur de Kiev. En el centro de la capital hemos oído explosiones y sirenas. Seguimos oyéndolas. No detectamos pánico, aunque sí enormes colas de coches que abandonan la ciudad y por el mismo camino se mueven columnas de tanques. Los comercios del centro de Kiev están en su mayoría cerrados y la gente acapara víveres en los que están abiertos. Hay problemas para pagar la compra porque algunas tarjetas de crédito han dejado de funcionar. También hay problemas con las comunicaciones telefónicas.
El llamamiento a la cruzada del mundo ruso contra el “imperio del mal” ha sido presentado por Putin como una “operación especial”. No ha habido declaración de guerra formal y por el discurso que el presidente ruso ha emitido de madrugada para justificar la invasión se supo que la disquisición histórica que precedió al reconocimiento de las denominadas “repúblicas populares” de Lugansk y Donetsk fue realizada el día 21 y no el día 22, cuando se emitió. El mismo Putin lo dijo así al justificar la ofensiva, que puede ser visto como su venganza contra un Occidente al que acusa de querer acabar con Rusia y al que ha abroncado con vehemencia por diferentes episodios de su política, incluido el bombardeo de Belgrado de 1999, además de la guerra de Irak, Siria y Libia, entre otras cosas.
Al reiterar que la OTAN había asegurado que no se extendería hacia el Este, Putin afirmó: “[Nos] engañaron, y hablando popularmente, simplemente nos dejaron tirados”. Pero, en su diatriba enfurecida, Putin encontró curiosamente la posibilidad de alabar a EE UU como “gran país, vertebrador de un sistema, potencia” cuyos “satélites” la obedecen sumisamente, “la corean”, la “copian” y “con entusiasmo aceptan las reglas de juego que les proponen”. “Por eso, con todo fundamento se puede decir con seguridad que el así llamado bloque occidental, formado por EE UU a su imagen y semejanza, todo él en su conjunto, es ese ‘imperio del mal”, afirmó Putin.
Para nadie puede haber duda ya de que el presidente ruso ha perdido el sentido de la realidad y de que su siniestro sentido de misión puede llevar a Europa a una nueva hecatombe. Hasta su fiel aliado el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, busca un modo de distanciarse por lo menos formalmente. En una reunión matutina con los dirigentes de su ejército en Minsk, Lukashenko dijo haber permitido a Putin que mantuviera un pequeño contingente militar en la frontera de Bielorrusia y Ucrania por si los ucranios le atacaban, pero resultó que en lugar de un ataque de los ucranios se inició una “operación” rusa. El líder bielorruso dijo haber ordenado a su ministro de Defensa que hablara por la noche con el responsable de Defensa de Ucrania para que este a su vez hablara con su colega de Rusia con el fin de evitar la “operación”. El ministro bielorruso aseguró que había hablado con el ucranio, pero que este no había hecho lo propio con el ruso. Intenta de nuevo estar sentado entre dos sillas; Lukashenko permite que se lance un ataque contra Ucrania desde su territorio y al mismo tiempo se presenta como un mediador entre Moscú y Kiev.
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Es evidente que durante un tiempo que los estudiosos tendrán que determinar, Putin estuvo organizando y desarrollando los elementos de una gigantesca puesta en escena que debía culminar con su intervención como salvador frente al “imperio del mal”. Ese escenario en su conjunto no resultó, porque las diferentes piezas confeccionadas por la propaganda del Kremlin no encajaban entre sí, como la evacuación de población civil de Donetsk, que debía aparecer como la reacción a un ataque de Ucrania (que no sucedió). La coordinación de los actores y la relación causa-efecto no funcionaron como seguramente se esperaba, pero los bulos y la propaganda sí han conseguido crear una gran desorientación que se extiende por todo el territorio ruso y, por lo que pudo juzgar esta periodista, también afectaba a la percepción de los ucranios.
Desde un importante centro urbano de Siberia, una enérgica activista de talante liberal afirmaba por WhatsApp que estaba preparando una movilización “contra la guerra y para ayudar a las mujeres de Donbás”. La activista no entendía que las tropas de su país avanzaban por el territorio ucranio y que habían dejado atrás Donbás, convertido ya en un pretexto para la actuación de una mente enferma. En cuanto al Consejo de Seguridad de Rusia, que avaló los planes de Putin, la transmisión que se ofreció al público por televisión el 22 de febrero estaba editada y se presentó cortada ante el público varias horas después de que se celebrara. Entre los cortes efectuados figura la intervención del fiscal general de Rusia, Igor Krasnov. No sabemos qué dijo el fiscal ni tampoco cuál es el contenido de los fragmentos cortados y por qué se cortaron, pero es evidente que el grupo de dirigentes de la Federación Rusa de aspecto alicaído y asustado, que intervinieron y apoyaron a Putin pueden ser calificados como “cómplices”.
La vendedora al ver que la supuesta clienta no le cancelaba el dinero de la ropa decidió publicar las fotos de la mujer posando con las prendas que le vendió.
Noticias Internacionales.
«Paga, mala paga», esto dice una de las estrofas de una corta canción que le fue incluida a un video que se ha viralizado en redes sociales de varios países de la región, entre ellos Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Chile.
En las imágenes se observa a una mujer posar con algunas prendas de vestir como blusas, jeans y zapatos, al parecer, artículos que adquirió por medio de una compra por internet.
Joven a la que le reclaman el no pago de la ropa.
La vendedora, a través de la letra del tema musical presuntamente le reclama por el pago de la mercancía, justo en su fecha de cumpleaños, ya que según se escucha en la canción se la entregó fiada y supuestamente nunca recibió el dinero a cambio.
«Te di cinco meses y no quisiste pagar porque no te dio la gana. Entonces este es mi regalo para ti, la ropa que agarraste y no pagaste… feliz cumpleaños», escribió en su post la aparente afectada por el no pago.
Reclamo de la vendedora.
Alcance del video. Más de 11 mil veces compartido.
Este reclamo que se hizo viral en pocas horas, alcanzando más de 11 mil veces compartidas y más de 9 mil reacciones, provocó que la «clienta» bloqueara su perfil en redes.
Incluso, ha recibido muchos mensajes en su perfil preguntándole «si ya pagó». Algunos se han ofrecido a cancelarle la deuda.
Chat de Facebook.
La forma cómo la vendedora le cobra las prendas de vestir a la clienta, ha generado opiniones divididas.
El punto de vista de una parte se enfoca en que en ocasiones algunas personas son «aparentemente estafadas» con clientes que nunca pagan y recurren a este tipo de herramientas, como las plataformas digitales, para dar a conocer su caso para que no les suceda a otras personas. Además, creen que esta forma de «cobrar» provocará que la persona sienta algo de pena y cancele la deuda.
Del otro lado de la moneda, usuarios de redes opinan que este tipo de videos no deberían hacerse o divulgarse, ya que pueden afectar en lo personal a la persona que supuestamente «no quiere pagar». Opinan que «así sea el caso», deben utilizar otros mecanismos de cobro que no afecten la integridad y la intimidad en este caso del deudor.
Comentarios de la publicación.
Cabe resaltar que este tipo de comportamientos, como exponer a un deudor de esta manera en redes sociales, podrían ser castigados o sancionados por la ley.
Dentro de las opiniones de los cibernautas, se leen algunas recomendaciones como por ejemplo, acudir a las entidades competentes, caso Colombia, la Fiscalía General de la Nación o una inspección de Policía, con el fin de instaurar la denuncia respectiva para así no incurrir en delitos que puedan afectar el buen nombre de una persona.
La volatilidad de las divisas digitales es inmensamente mayor que las subidas y bajadas de monedas como el dólar o el euro.
La gran diferencia es que el precio de las criptomonedas es mucho más volátil y, como no hay ningún organismo que las controle, sube y baja en relación a cómo se mueve el mercado.
El bitcoin se puede usar para comprar productos o como instrumento de inversión, aunque no está disponible en todos los países.
Como todas las criptomonedas, el bitcoin sirve para hacer pagos rápidos y evitar los cargos de transacción.
2. Cómo funciona
Cada bitcoin contiene un código que se almacena en una «digital wallet» o billetera digital, en un celular o en un computador, con «llaves privadas».
Las personas pueden enviar o recibir bitcoins (o partes de un bitcoin) de otros individuos o empresas.
Los bitcoin se almacenan en billeteras digitales. No estás obligado a comprar un bitcoin completo, puedes adquirir solo una parte.
En general las criptomonedas se basan en una red descentralizada de computadores que cuenta con nodos repartidos por todo el mundo con copias de todas las transacciones que se han realizado.
A esta red se le llama «blockchain» o cadena de bloques. Estos bloques o nodos están enlazados y asegurados usando criptografía.
Cuando haces una transacción los datos de esta se registran en un bloque, y automáticamente se va replicando en el resto.
El bitcoin y cada una de las monedas digitales funcionan con su propio algoritmo, el cual permite gestionar la cantidad de nuevas unidades que se emiten cada año.
3. Cómo se consigue un bitcoin
Hay tres grandes maneras:
Puedes comprar un bitcoin (o una porción de la divisa) usando dinero. Muchas personas bajan aplicaciones en sus teléfonos que les permiten comprar el bitcoin usando los fondos de su cuenta bancaria.
Puedes vender cosas y permitir que la gente te pague con bitcoins.
O puedes crearlos a través de un proceso conocido como la minería de bitcoin. Quienes se dedican a esta actividades son llamados mineros.
Los mineros trabajan con computadores muy poderosos que operan a través de un sistema automático de recompensas que premia a las personas que confirman las transacciones de los usuarios que conforman la red.
4. Cuál es el origen
A principios de 2009, un programador anónimo o un grupo de programadores bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto publicó un artículo donde se refería al bitcoin como un nuevo sistema de transacciones descentralizadas.
A principios de 2009, un programador anónimo o un grupo de programadores bajo el seudónimo de Satoshi Nakamoto, publicó un artículo donde se refería al bitcoin como un nuevo sistema de transacciones descentralizadas.
Tras desarrollar la tecnología necesaria que hiciera posible las transacciones de bitcoin, en 2011 el código de la criptomoneda y los dominios de las páginas webs fueron repartidos entre varios miembros de la nueva comunidad creada en torno a la divisa digital.
De todos modos, hay poca información sobre los acontecimientos que permitieron el desarrollo de la moneda y la que está disponible, no procede de fuentes confiables.
Al bitcoin se le reconoce como la primera divisa digital en el mercado y la que tiene el precio más alto en el mercado.
5. Por qué hay un boom
El creciente interés de grandes inversores e individuos en comprar bitcoin se ha acelerado en el último par de años.
Antes las criptomonedas eran consideradas plataformas utilizadas exclusivamente por organizaciones ligadas al crimen internacional para hacer sus transacciones ilegales de manera anónima.
Gobiernos, bancos centrales, economistas y una buena parte de los inversores se han opuesto a una red que no está bajo el control y la fiscalización de ningún tipo de autoridad.
El creciente interés de grandes inversores e individuos en comprar bitcoin se ha acelerado en el último par de años.
Sin embargo, en la medida que grandes empresas le han abierto sus puertas, así como fondos de capital de riesgo están invirtiendo en la divisa, el resto de los inversionistas y las personas comunes han comenzado a perder la desconfianza.
Y con el desarrollo de aplicaciones que permiten comprar y vender bitcoin en un par de minutos desde el celular, la adopción de la criptomoneda se ha intensificado.
En lo que va de 2021 el precio del bitcoin ha seguido una curva ascendente, pese a las permanentes advertencias de autoridades que aseguran que la divisa es una burbuja que estallará en cualquier momento.
6. Cuál es el riesgo
El principal riesgo es que se trate de una burbuja financiera que termine dejando en la ruina a todos los que depositaron su «dinero real» en una moneda virtual que no tiene respaldo de ninguna institución.
De la misma manera en que nadie es «dueño del bitcoin», tampoco nadie es responsable.
Es por eso que constantemente los presidentes de los bancos centrales de las grandes potencias suelen decirle a la gente que no inviertan sus fondos en criptomonedas porque terminarán «perdiendo todo su dinero«.
De la misma manera en que nadie es «dueño del bitcoin», tampoco nadie es responsable.
Sus detractores dicen que no tiene ningún valor intrínseco, pero quienes lo defienden aseguran que su valor está determinado por un consenso social, tal como ocurre con los billetes de papel.
Uno de sus más acérrimos críticos es el reconocido economista Nouriel Roubini, quien se refiere al bitcoin como «shitcoin» (una especie de moneda de mierda).
También hay denuncias de estafadores que prefieren llevar a cabo sus operaciones utilizando bitcoin u otras criptomonedas porque los pagos son irreversibles.
Y si la empresa que almacena bitcoin pone fin a sus operaciones o sufre un ataque informático, lo más probable es que el dinero desaparezca como el humo.
No hay garantías. Por eso, dicen los expertos, quien invierte en bitcoin tiene que estar dispuesto a perder su dinero en caso que las cosas salgan mal.
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