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Otro golpe al narcotráfico, destruyeron laboratorio que procesaba 4 toneladas de droga en Nariño

Durante el operativo de destrucción del laboratorio, también fueron encontrados equipos y herramientas que eran usadas para procesar estupefacientes.

Noticias Nariño.

Un laboratorio que tenía la capacidad de procesar 4 toneladas de droga al mes, fue destruido en las últimas horas por la Fuerza de Tarea Hércules en Tumaco, reportaron.

Tras varios días de seguimiento,se desmantelaron cinco estructuras que pertenecerían a las disidencias de las Farc.

Señalaron que dedicaban a coordinar acciones logísticas para el suministro de insumos líquidos y sólidos, utilizados para la producción de clorhidrato de cocaína.

“Con su destrucción, las fuerzas militares de Colombia lograron afectar en más de 126 millones de dólares las finanzas de las disidencias de las Farc que delinquen en el pacífico nariñense», dijo el comandante de la Fuerza Tarea Hércules, Jaime Galindo.

Explicó que con este operativo, se evitó la circulación mensual de más de 10 millones de dosis del estupefaciente en el mercado ilegal.

Autoridades también confirmaron que en el lugar fueron hallados 3.750 kilogramos de clorhidrato de cocaína; 260 kilogramos de pasta base de coca, así como 2.236 galones de insumos líquidos y 200 kilogramos de insumos sólidos.

También fueron encontrados equipos y herramientas que eran usadas para el procesamiento del estupefaciente.

Lea además:

Laboratorios de disidencias y ‘narcos’ siguen operando en Nariño, destruyeron otro que producía 2 toneladas de drogas





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El peronismo está dividido, una vez más. Para suerte de Argentina, las disputas ya no son a los tiros, como en los años setenta, sino con demostraciones de fuerza callejera. Quien moviliza a más gente, mejor representa el legado de Juan Domingo Perón. Lo sabe bien La Cámpora, la agrupación que lidera Máximo Kirchner, el hijo de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Este jueves 24 de marzo, Argentina conmemoró el 46 aniversario del inicio de la dictadura más sangrienta del Cono Sur americano. Y La Cámpora desbordó la Plaza de Mayo, el sitio donde se concentran todos los símbolos del poder político. El presidente Alberto Fernández no fue invitado a la plaza más peronista de Argentina. Prefirió entonces recordar con un pequeño acto protocolar a los científicos asesinados por los militares.

La Cámpora, y con ella Cristina Fernández de Kirchner, forma parte del Gobierno de Fernández. El divorcio, sin embargo, parece inminente. Los senadores y diputados que siguen a Kirchner votaron en contra del acuerdo que Argentina acaba de firmar con el FMI para refinanciar la deuda de 45.500 millones de dólares heredada del Gobierno de Mauricio Macri. Fernández consiguió la aprobación con los votos opositores, mientras Kirchner se ausentaba del Senado en el momento de la votación. Fue una declaración de guerra interna.

En los pasillos de la Casa Rosada corrió entonces el rumor de que la vicepresidenta preparaba una carta incendiaria contra el presidente, el hombre al que ella misma ungió hace dos años como candidato de su espacio político. La derrota en las Legislativas de noviembre del año pasado degradó la relación. Desde el kirchnerismo acusaron a Fernández por la derrota: dijeron que se había alejado de la gente, que la crisis económica era insostenible. El acuerdo con el FMI fue la gota que rebalsó el vaso. El kirchnerismo asocia al Fondo con todos los males argentinos y firmar en Washington era una afrenta a su base electoral. La Cámpora lo dejó bien en claro este jueves.

La agrupación kirchnerista convocó a sus simpatizantes frente al predio de la antigua Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionó el mayor centro clandestino de la dictadura, hoy convertido en espacio para la memoria. La respuesta fue multitudinaria: a las diez de la mañana, los manifestantes ocupaban ya más de diez calles de la avenida del Libertador, una de las más anchas de Buenos Aires. Desde allí, las columnas recorrieron 13 kilómetros por el norte de la ciudad hasta la avenida de Mayo.

“A pesar de las bombas, de los fusilamientos, de los compañeros muertos, de los desaparecidos, no nos han vencido”, cantaban los manifestantes. “No se va, no se va, la jefa no se va”, coreaban algunas columnas, en referencia a la vicepresidenta y las amenazas de ruptura que pesan sobre la coalición. Los cánticos y eslóganes peronistas se impusieron durante el recorrido sobre aquellos vinculados al Día de la Memoria. Sólo algunos pañuelos blancos, símbolo de las Madres de Plaza de Mayo, interrumpían la marea de banderas de La Cámpora y fotografías de Perón, Evita y los Kirchner.

Miembros de las Madres de Plaza de Mayo participan con miles de personas en una marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que recuerda el golpe militar de 1976, este jueves en Buenos Aires.
Miembros de las Madres de Plaza de Mayo participan con miles de personas en una marcha por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, que recuerda el golpe militar de 1976, este jueves en Buenos Aires.Juan Ignacio Roncoroni (EFE)

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La Cámpora estuvo ausente en la calle cuando el Congreso aprobó el acuerdo entre el FMI. La recuperaron este jueves para mostrar su rechazo. “Independencia económica”, podía leerse en una de las pancartas de la movilización. “Esa deuda que dejaron no la vamos a pagar”. “Con el hambre del pueblo no se jode nunca más”, cantaban. A lo largo de toda la ciudad hay pintadas en las que los camporistas exigen que no se pague al Fondo. “Primero que coman los argentinos”, se lee también en las paredes. Según las estadísticas oficiales, cuatro de cada diez argentinos son pobres.

En la cabecera de la movilización circulaba un autobús descubierto, desde el que la agrupación política retransmitió en streaming toda la manifestación. Desde allí entrevistaban también a los principales referentes del kirchnerismo, reacios a menudo a hablar con los medios. Desde allí disparaban contra el presidente Fernández, sin nombrarlo. “Cuando decíamos a la sociedad argentina que había que bancársela con los fondos buitre para que no ingresaran a la Argentina, era porque no queríamos que pasara lo que estamos pasando hoy”, dijo Máximo Kirchner desde el autobús reconvertido en estudio de televisión. “Cuando la gente está presente en un Gobierno, lo malo es menos malo y lo bueno es bueno. Es con la gente adentro. Siempre, compañero”, destacó el diputado nacional, convertido en la gran estrella de la movilización entre saludos y selfies.

Menos diplomático fue Andrés Larroque, ministro de Desarrollo en la provincia de Buenos Aires y hombre fuerte de La Cámpora. Larroque no se olvidó del presidente, la interna que divide a la coalición y la posición que consideran que ocupan en ella. “No nos podemos ir de algo que gestamos”, dijo. “El presidente estaba en un espacio político y fue jefe de campaña de un espacio que sacó el 4% en la elección de la provincia de Buenos Aires”, recordó, en referencia a los tiempos en lo que Fernández estaba enfrentado a Kirchner. El kirchnerismo le recuerda cada vez que puede que debe su cargo en la Casa Rosada a la vicepresidenta.

Las diferencias no se limitan al seno del Gobierno. También son visibles en la calle. La izquierda ocupó la Plaza de Mayo a partir del mediodía y se replegó pasadas las tres para dejar lugar a La Cámpora. “Si hoy estuviesen los 30.000 ­[desaparecidos] en esta plaza, muchas cosas no pasarían. Esos 30.000 no aceptarían al FMI”, dijo desde el escenario la titular de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora, Nora Cortiñas. “Todos los que apoyan al Fondo son traidores al pueblo”, agregó.

Alberto Fernández celebró su propio acto por la mañana, lejos de las multitudes. Acompañado por algunos de sus ministros, recordó con tono protocolar en la sede del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) a los científicos asesinados durante la dictadura. Desde allí convocó, una vez más, a la unidad del peronismo y a terminar con el debate interno.

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Las autoridades del Valle del Cauca, lograron acertar un contúndete golpe al grupo armado organizado residual, compañía “Adan Izquierdo”, que tiene su accionar entre otros municipios, a: Sevilla, Buga y el Corregimiento de Fenicia, municipio de Riofrio

Mediante actividades operativas en los últimos días se logra la captura de cuatro personas, entre estos una mujer, por los delitos de homicidio agravado; concierto para delinquir agravado para darse el homicidio; fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones y fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido, de uso privativo de las fuerzas armadas o explosivos.

En las acciones judiciales, se incautaron: un millón de pesos en efectivo, un celular, dos armas de fuego, con un cartucho, 10 panfletos con logos y afiches alusivos al GAOR “Compañía Adán Izquierdo”, 450 gramos de explosivo pentolita y fue recuperado un vehículo.



Según algunos reportes, el agresor habría sido empleado de una empresa operadora del MIO.

Noticias Cali.

Hay frases que infortunadamente han calado en Cali en los últimos meses, «la intolerancia nos gana», «nos llenamos de gamínes» o «aquí hay cero civismo». Las agresiones entre ciudadanos en la calle, discusiones que terminan en peleas entre conductores o violencia contra operadores y buses del sistema MIO se volvió algo de todos los días.

Muchos han sido denunciados, capturados por las autoridades o acarreado comparendos; sin embargo, nada parece dejar escarmiento y estas situaciones se siguen presentando.

Lo agredió verbalmente y lanzó un golpe

Este viernes 4 de marzo se conocieron imágenes de otro repudiable episodio. El caso tuvo lugar sobre la calle 15.

Cuando un ciudadano que se movilizaba en un vehículo particular invadió el carril exclusivo.

El sujeto en medio de la situación fue grabado cuando ya se encontraba en la ventana de uno de los conductores del MIO.

Discutía y lanzaba varias palabras soeces:

  • «Babos*, quiero ver que lo dañés, oíste, quiero ver que lo dañés, payaso».

Luego de ello el sujeto en medio de su rostro ‘malencarado’ lanzó un golpe contra el conductor.

El sujeto tras varios segundos de discusión y tratar de agredir físicamente al operador, se  da media vuelta y retira del sitio.

Mientras regresa a su carro, mira atrás en varias ocasiones.

del mio
Se fue

La escena no solo generó rechazo, sino también hay información en la que se precisa que el sujeto había sido empleado de una de las empresas operadoras y Metro Cali.

Así fue el episodio:

Por su parte, Oscar Ortíz, presidente la organización aseguró en redes sociales lo siguiente:

«A éste personaje aplicar todo el peso de la ley. El carril solo bus es exclusivo del MIO, su invasión tiene multas, los carros particulares tienen su propio carril. Los caleños debemos rechazar la intolerancia y denunciarlo. A las autoridades competentes seguir implacables», dijo.

Otras denuncias:

Homicidio agravado, hurto, porte ilegal de armas de fuego: el prontuario del hombre que atacó bus del MIO

 

 





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El Ejército ucranio no escuchó la petición del presidente ruso de deponer las armas, y ahora Vladímir Putin les pide que den un golpe de Estado. “Tomen el poder en sus manos. Para nosotros será más fácil llegar a un acuerdo con ustedes que con esta pandilla de drogadictos y neonazis que ocuparon Kiev y tomaron como rehén a todo el pueblo ucraniano”, dijo el mandatario con la vista fija en la cámara durante una reunión de su Consejo de Seguridad, donde escuchó las últimas novedades del frente. En el segundo día de la invasión de Ucrania, las tropas rusas ya han llegado a Kiev, pero el Ejército ucranio se resiste a rendirse.

“Hago una vez más un llamamiento al personal de las Fuerzas Armadas de Ucrania. No permitan que los neonazis y los Banderivtsi usen a sus hijos, esposas y mayores como escudos humanos”, afirmó Putin en referencia a Stepan Bandera, uno de los líderes de los nacionalistas ucranios que colaboraron con el Eje en la Segunda Guerra Mundial. Según el discurso del Kremlin, los extremistas ucranios controlan el poder del país, aunque la realidad es que en las elecciones de 2019 el partido de ultraderecha Svoboda, uno de los grandes protagonistas de las protestas del Maidan, apenas superó el 2,1% de los votos.

El Gobierno ucranio propuso al ruso negociar su estatus de neutralidad a cambio de la paz. El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, confirmó que el mandatario está dispuesto a hablar con las autoridades ucranias en Minsk, la capital de Bielorrusia, pero ello no significa una tregua. Según la portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajarova, “las acciones que fueron ordenadas por el presidente al inicio de las operaciones especiales no han sido anuladas, son relevantes”.

Horas antes, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, había subrayado durante una rueda de prensa que Zelenski “ya perdió su oportunidad” y que las negociaciones solo se retomarían “después de la restauración del orden democrático”.

El portavoz del presidente ruso insinuó además que la idea de negociar en Bielorrusia bajo la mediación del régimen de Aleksandr Lukashenko podría acabar en agua de borrajas. “Después de una pausa, los ucranios reconsideraron ir a Varsovia, y después desconectaron de nuevo por completo”, afirmó Peskov, que acusó al Gobierno de Zelenski de utilizar la negociación para defenderse: “Esta pausa ha ido acompañada de que los elementos nacionalistas están desplegando lanzacohetes múltiples en áreas residenciales, incluso en Kiev”.

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El propio Putin ahondó en esta idea durante el Consejo de Seguridad para asegurar que si hay más víctimas civiles en las ciudades, será culpa de los ucranios. “Planean devolver el fuego de los sistemas de ataque rusos desde áreas residenciales. Actúan igual que los terroristas en el resto del mundo, se esconden detrás de la gente con la esperanza de culpar luego a Rusia de las víctimas civiles”, dijo el mandatario, y acusó de estar detrás de ello a los consultores extranjeros, “especialmente estadounidenses”.

Las afirmaciones de las autoridades rusas provocan algunas dudas sobre las acciones militares. La prensa recoge por fuentes del Ministerio de Defensa que “ningún cohete cayó sobre Kiev”, aunque horas antes el alcalde de la capital, Vitali Klichkó, mostró una foto de un edificio residencial destruido; y aún no se ha informado de ninguna baja militar rusa, pese a las imágenes de cadáveres en algunos combates. Asimismo, el único avión perdido se debió, según Moscú, a “un error humano”.

El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, afirmó este viernes que, según los datos que maneja Londres, Rusia habría perdido unos 450 militares en dos días de ofensiva. El portavoz del Ministerio de Defensa ruso ironizó con que los juicios del alto cargo británico sobre la eficacia de la operación rusa “no son más profundos que su conocimiento histórico de la batalla de Balaclava (Crimea, 1854)”, donde participó el Reino Unido, y aseguró que solo era una justificación por “los millones de libras gastados ineptamente en entrenar a las tropas ucranias”. Sin embargo, dos días después, la guerra continúa.

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El presidente del Tribunal Internacional de Justicia, Abdulqawi Ahmed Yusuf (segundo por la derecha), en una sesión sobre la demanda presentada por Gambia contra Myanmar, en enero de 2020 en La Haya.
El presidente del Tribunal Internacional de Justicia, Abdulqawi Ahmed Yusuf (segundo por la derecha), en una sesión sobre la demanda presentada por Gambia contra Myanmar, en enero de 2020 en La Haya.ROBIN VAN LONKHUIJSEN (EFE)

¿Quién representa a Myanmar ante la comunidad internacional: la junta militar, que gobierna tras dar un golpe de Estado el 1 febrero de 2021, o los miembros del Ejecutivo de unidad nacional, creado tres meses después en el exilio para luchar por el restablecimiento de la democracia? De momento, ninguno ha sido reconocido oficialmente por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas, y ello crea una situación compleja para el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) en la fase procesal de objeciones preliminares en la denuncia presentada en 2019 por Gambia contra la antigua Birmania por genocidio de la minoría musulmana rohinyá que sus jueces han comenzado a abordar este lunes.

Al inicio de la sesión, Joan Donoghue, presidenta del tribunal, recordó que “son los Estados, y no los Gobiernos, los que elevan casos ante estos jueces”. Acto seguido Ko Ko Hlaing, ministro de Cooperación Internacional de la junta birmana y sancionado por Estados Unidos por el golpe militar, ha asegurado buscar “que se imparta justicia de manera apropiada”. Las audiencias se prolongarán hasta el jueves.

Ko Ko Hlaing es uno de los miembros de la junta golpista que forma parte de la delegación de Myanmar desplazada a La Haya, sede del TIJ. El Gabinete civil de unidad nacional teme que la máxima instancia judicial de la propia ONU siente un precedente si los acepta en representación de Myanmar. Ningún órgano de Naciones Unidas, como la Asamblea General o el Consejo de Seguridad, ha reconocido a la junta.

El caso es muy delicado en términos jurídicos, políticos y diplomáticos. “Es un problema que recibe el tribunal, puesto que dos entidades ―llamémoslas así― reclaman representar a Myanmar. De modo que los jueces podrían tener que mencionar la cuestión en su sentencia”, dice Asier Garrido Muñoz, profesor de Derecho Internacional Público en la Universidad de La Haya para las Ciencias Aplicadas. El tribunal no reconoce gobiernos, pero una eventual decisión en esta materia podría tener consecuencias para el reconocimiento por otros Estados del Gobierno golpista de Myanmar.

Según este experto, “si la corte asumiera que, a efectos procesales, el agente nombrado por la junta militar birmana es el único autorizado para representar a Myanmar, sería acusada de avalar el golpe de Estado”. Pero si hiciera lo contrario, se le reprocharía “no tener en cuenta la realidad de la situación efectiva en Myanmar y la práctica internacional”. Ambia Perveen, miembro del Consejo Rohinyá Europeo, ha señalado a las puertas de la corte que si bien la junta militar “no representa al pueblo de Myanmar, es importante que los responsables del genocidio sean juzgados”.

La suerte corrida por Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en 1991 y exconsejera de Estado de Myanmar, ilustra también la situación actual. En 2019, era la líder de facto de su país y lo representó ante el tribunal, donde rechazó la acusación de genocidio contra los rohinyá y aseguró que se trataba “de un conflicto interno de lucha contra el terrorismo”.

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Un año más tarde, el tribunal impuso medidas cautelares para proteger a esta minoría de un posible genocidio. El Gobierno que ella representaba debía ampararlos, pero fue depuesto por los militares en febrero de 2021. Ahora se encuentra en arresto domiciliario, condenada a dos penas de cárcel: dos años por incitación a la violencia, y a otros cuatro por posesión ilegal de dispositivos de telecomunicaciones y por vulnerar las medidas contra la pandemia. A pesar de su situación, en la página web oficial del Gobierno de unidad nacional aparece como parte del mismo.

“Solución intermedia”

Garrido Muñoz considera que, “a fin de evitar males mayores, una posible solución intermedia sería aceptar al agente propuesto por la junta militar, pero indicando que ello se hace a efectos del litigio entre Gambia y Myanmar, y excluyendo cualquier toma de posición sobre quién es el legítimo Gobierno birmano”. Añade que suena a tecnicismo, “pero, al menos visto desde fuera, el tribunal parece encontrarse en una situación incómoda”.

Myamnar ha cuestionado además la legitimidad de Gambia porque no tiene nacionales afectados fuera de su territorio. El país africano podía litigar alegando que los crímenes contra los rohinyás violan la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio (1948), firmada por ambos países. Aduce, por lo tanto, que Myanmar la vulneró en 2017 cuando más de 750.000 rohinyás se desplazaron desde allí hacia la vecina Bangladés, huyendo de lo que la ONU calificó en 2020 de “intento de genocidio”.

Christopher Staker, uno de los abogados nombrados por Myanmar, ha alegado a su vez que Gambia actúa “por delegación y no en nombre propio, ya que está apoyada por los países de la Organización para la Cooperación Islámica”. Con sede en Arabia Saudí, la misma agrupa a los Estados de confesión musulmana. “Una organización internacional no puede presentar un caso a través de un Estado”, ha dicho. Su colega, Stefan Talmon, ha añadido que el TIJ “no es una instancia supervisora de la convención contra el genocidio”. La decisión de los jueces puede tardar varios meses en llegar.

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Cientos de personas participan en la marcha conmemorativa del 4 de febrero de 1992, cuando se llevó a cabo un fallido golpe de Estado en Venezuela.
Cientos de personas participan en la marcha conmemorativa del 4 de febrero de 1992, cuando se llevó a cabo un fallido golpe de Estado en Venezuela.MIGUEL GUTIERREZ (EFE)

El lunes 3 de febrero de 1992, al filo de la medianoche, los venezolanos se enteraron de que unos batallones del Ejército se habían alzado en la ciudad de Maracay, la plaza militar más importante del país, y partían rumbo a Caracas con el objetivo de tomar por la fuerza el Palacio de Miraflores para deponer al presidente en funciones, Carlos Andrés Pérez, electo en 1988.

Nadie durmió aquella noche. Llegaba a su clímax una crisis política que había estallado en 1989 tras los motines populares del 27 de febrero de ese año, conocidos como El Caracazo, y a los que siguieron protestas estudiantiles y crecientes rumores de malestar militar, que agrietaban los cimientos de la que, hasta los años 80, había sido una de las democracias más estables y exitosas de América Latina.

El Gobierno de Carlos Andrés Pérez había emprendido una serie de reformas de mercado que tuvieron consecuencias sociales en un país acostumbrado a la abundancia. Las fuerzas emergentes de la izquierda y algunos medios de comunicación se enfrentaron abiertamente a las medidas. El país se adentraba así en el colofón de una crisis económica que se venía incubando desde los años 80.

El intento sedicioso se resolvió cerca del amanecer. Entonces, todo el país pudo poner cara al responsable. En las primeras horas de la mañana del día 4, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, entonces con 37 años, pedía la rendición de sus compañeros con un discurso compacto y elocuente. Chávez asumía personalmente la responsabilidad de “este movimiento militar bolivariano” y anunciaba que, “por ahora”, el objetivo de la conquista del poder no había sido posible.

30 años después de aquella larga noche, el chavismo ha organizado este viernes una concentración en el Paseo Los Próceres para conmemorar su fecha fundacional, un hito sagrado para la militancia revolucionaria y que alguna vez aglutinó multitudes. Diosdado Cabello, que acompañó a Chávez en el golpe, estaba anunciado como orador. Las etiquetas que dominaron las redes sociales durante el día fueron #RebeliónPermanete y #DiaDeLaDignidadNacional.

Durante todos estos años, el 4-F ha sido la efemérides estrella de la polarización política en Venezuela. Fue un evento recibido con simpatía en gran parte del país, que alguna vez justificó el golpe, pero ahora cada vez se lamenta más. El sociólogo e intelectual Tulio Hernández recuerda haber tenido una conversación personal con Ramón J. Velásquez —historiador, escritor y presidente interino de Venezuela en 1993— sobre las consecuencias de la asonada. “Me dijo que [ese día] en Venezuela habíamos abierto de nuevo la tapa del infierno donde habíamos dejado guardados los demonios del militarismo, que tanto trabajo nos habían costado dominar.”

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El golpe de Hugo Chávez fue justificado por una parte importante de la opinión pública nacional durante comienzos de los años 90. La democracia venezolana, que tuvo enorme arraigo popular durante varias décadas, y que adelantó la mayoría de las obras de infraestructura y servicios en el país, transitaba por un duro período de descrédito por el estancamiento económico, la corrupción política de los dos partidos que sostenían el sistema y los excesos de algunos medios de comunicación que fomentaron el descrédito hacia lo público. Durante 1992, en el país llegó a consolidarse la idea de la ilegitimidad de las autoridades electas.

“El golpe fallido de Chávez regresó el país a una situación que creíamos superada, el golpismo, un hábito que ha regresado al imaginario político nacional, siempre como una hipótesis, y no solo en el chavismo”, afirma el historiador y escritor Tomás Straka. “Chávez fracasó militarmente, pero tuvo éxito político. En mi generación, jamás supimos lo que era un golpe de Estado, esas eran anécdotas de nuestros padres”, añade.

En el asedio público a Pérez tuvo enorme peso la palabra y el descarnado diagnóstico del intelectual Arturo Uslar Pietri, una figura muy escuchada en aquel tiempo, quien le solicitaba de forma permanente su renuncia al poder. “La vanidad del presidente le impidió darse cuenta del complot que se gestaba en los cuarteles, que le fue alertado, y de la operación política que tomaba vuelo para sacarlo del poder que se concretó más adelante”, comenta el sociólogo Hernández.

Hugo Chávez y el resto de los comandantes alzados el 4-F fueron llevados a la Cárcel de Yare. Dos años después, serían indultados por el nuevo presidente, Rafael Caldera, enemigo de Carlos Andrés Pérez y que era considerado uno de los fundadores de la democracia. El indulto a Chávez fue una causa vista con simpatía, propuesta por varios candidatos presidenciales. Pérez se vio obligado a renunciar a la presidencia en 1993 por un caso judicial en el que se le acusaba de malos manejos de fondos públicos. Pasó dos años en prisión.

Después de décadas de éxito político, la democracia venezolana fundamentada en el Pacto de Puntofijo fracasó entre la población y comenzó a ser objeto de críticas descarnadas y feroces. A finales de los años 90, ya en libertad, Hugo Chávez comenzó a recorrer barriadas con un discurso vernáculo, rural, aguerrido, desafiante, citando compulsivamente a Simón Bolívar, que tomó vuelo progresivamente en los sectores empobrecidos de la población, la mitad del país. Clamaba contra el fin de las oligarquías, el fin de la democracia representativas y sus élites, para proponer un nuevo modelo: la democracia protagónica que él encarnaba. En 1998 ganó las elecciones que lo llevarían al poder. El resto de la historia ya es Historia.

“A las democracias hay que cuidarlas. El 4 de febrero es un punto de inflexión que torció nuestro destino y lo metió en el abismo actual”, afirma la politóloga y académica Carmen Beatriz Fernández, que añade: “Por otro lado, Chávez resultó un líder con enormes atributos, una síntesis perfecta político-militar como persona, el primer gran populista carismático de esta era”. Seis años después de llegar al poder, Chávez empezó a hablar del Socialismo del Siglo XXI.

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Cuando las tropas del Ejército tomaron el poder por la fuerza en Myanmar (antigua Birmania) el 1 de febrero de 2021, creían tenerlo todo calculado para poner fin a una década de incipiente democracia. Con el argumento —falso— de que se había perpetrado un fraude electoral en los comicios presidenciales tres meses atrás, arrestaron a la líder de facto del Gobierno civil, la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, y a los parlamentarios de su bando. Los militares llevaban semanas espiando, como se supo más tarde, sus comunicaciones. Buscaron en sus domicilios a activistas, a académicos non gratos. Acusaron a Suu Kyi de cargos que incluían desde el supuesto uso ilícito de walkie-talkies al tongo electoral. Pero hubo algo con lo que no contaron: la férrea resistencia de la sociedad civil.

Desde el primer día, la población birmana, muy especialmente los jóvenes que se habían criado en una era de mayor conexión con el resto del mundo y apenas tenían memoria de lo que era vivir bajo una dictadura, se lanzó a la protesta contra un ejército que ya había controlado el poder en Myanmar durante medio siglo desde su primer golpe de Estado en 1962.

Primero llegaron caceroladas, manifestaciones y huelgas. Después —y mientras la junta militar encabezada por el general Min Aung Hlaing reprimía con violencia las concentraciones populares que surgían en todo el territorio birmano—, unos autoproclamados Gobierno de Unidad Nacional en la sombra y una asociación de guerrillas denominada Fuerzas de Defensa Populares.

Con la junta encabezada por el general Min Aung Hlaing enrocada en el poder y la mayor parte de la población en su contra, un año después del golpe el panorama en Myanmar es desolador. “Ha habido una intensificación de la violencia, una profundización de las crisis humanitaria y de derechos humanos y un rápido aumento de la pobreza”, denunciaba este lunes en un comunicado el portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Al mismo tiempo, el gobierno militar anunciaba una prórroga de seis meses del estado de alarma que proclamó al tomar el poder, con el argumento de que es “necesario para establecer el camio correcto para una democracia genuina, disciplinada y multipartidista”.

La junta militar ha matado al menos a 1.500 personas y ha detenido a 11.838 desde el golpe, según la Asociación birmana de Asistencia para los Presos Políticos. Más de 320.000 desplazados internos por la violencia se han sumado a los 340.000 de larga duración que ya existían en el país debido a conflictos previos, calcula la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios. La economía se contrajo un 18% en 2021, según el Banco Mundial. Los apagones y los cortes de servicio de internet están a la orden del día. Grandes conglomerados internacionales que habían acudido al reclamo de los abundantes recursos naturales, un mercado de 54 millones de personas y un clima de inversión favorable han anunciado su retirada, entre ellos, las petroleras Chevron y Total. La comunidad internacional ha impuesto sanciones económicas; Estados Unidos, Reino Unido y Canadá las ampliaban este lunes a más altos cargos birmanos. Tras una década de apertura, el país del sureste asiático vuelve a encontrarse aislado.

Pero la resistencia popular continúa. Ya no en forma de manifestaciones masivas, una actividad demasiado peligrosa. Pero sí en pequeñas manifestaciones rápidas, que tan pronto se forman como se disuelven, y de otros modos. Los que pueden permitírselo, boicotean los productos de las empresas propiedad del ejército o del Estado, generalmente más baratos. Este martes, en el primer aniversario del golpe, está convocada una nueva huelga general, para la que el movimiento de desobediencia civil ha pedido que la gente no salga de casa y los comercios no abran, entre amenazas de la Junta de graves represalias para quienes se sumen.

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Desde la asonada, médicos, maestros y otros funcionarios se han adherido al movimiento de resistencia civil y se niegan a trabajar para la junta. Algo que, a su vez, ha repercutido en la economía: los sistemas de enseñanza y sanitario se encuentran semiparalizados, en el mejor de los casos.

Las Fuerzas de Defensa Populares llevan a cabo una guerra de guerrillas que mantiene en jaque al Ejército birmano, también conocido como Tatmadaw. A la mezcla hay que añadir también las milicias étnicas que ya existían previamente en las zonas fronterizas, hogar de numerosas minorías en difícil convivencia, o enfrentadas, al ejército de mayoría étnica bamar, la dominante en Myanmar. Varias de ellas cooperan activamente con los grupos de resistencia. Algún analista militar ha descrito la situación actual como un “equilibrio del caos”.

“El conflicto va en aumento, [las tácticas de] los militares se van haciendo más desesperadas, a medida que se dan cuenta de que están perdiendo. Pese a todas las armas y los soldados que tienen a su disposición, no han podido hacerse con el control territorial del país. Y el control del territorio es su prioridad”, afirma Debbie Stothard, de la organización Alternative Asean Network for Burma, en una videconferencia organizada por Institute of Southeast Asian Studies (ISEAS).

Matanzas de civiles

Las tácticas de la junta se han ido endureciendo a medida que ha ido encontrando resistencia. En diciembre, en la región de Sagaing, los militares quemaron a 11 residentes de un poblado, entre ellos, varios menores. Algunos vivían cuando les prendieron fuego. En Nochebuena se repitió una escena similar en un puesto de control cuando los soldados quemaron a 31 personas que trataban de huir de un enfrentamiento armado entre el ejército y la resistencia. Días más tarde, el Tatmadaw lanzó un ataque aéreo contra Loikaw, la capital de Kayah, la región donde se había producido la matanza.

“Si comparamos las cifras de ataques en los que ha resultado herida población civil en septiembre, octubre, noviembre y diciembre hemos visto más casos en Myanmar que en Siria y Afganistán juntos”, denuncia Stothard. En el caso birmano, su organización contabiliza 2.500; Siria y Afganistán acumulan 2.324 en el mismo periodo.

Esa tendencia va a continuar, a todas luces. La junta prepara una nueva ley de seguridad nacional que, según la ONG Access Now, supondrá la “muerte del espacio cívico online en Myanmar, extinguiendo cualquier resto de derechos de la gente a la libertad de expresión, asociación, información, intimidad y seguridad”. Ya ha prohibido el uso de VPN [tecnología de red], que policía y ejército buscan en los móviles de ciudadanos en constantes controles callejeros. El acceso a internet y datos se ha visto sumamente restringido. Los periodistas independientes han quedado en su mayoría detenidos o forzados a huir del país.

Min Aung Hlaing ha prometido elecciones para mediados de 2023 y entregar el poder al ganador. Pero Suu Kyi permanece detenida, y condenada ya a años de prisión, es probable que las causas que aún mantiene abiertas le acarreen penas aún más largas. Su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), afronta una posible disolución. La junta planea una reforma del sistema electoral que le garantice mantener el control entre bambalinas.

“Es difícil ver cómo el régimen podría celebrar elecciones cuando casi todo el país se le revuelve. Es aún más difícil ver cómo unas elecciones podrían terminar la crisis política. La ira popular contra los militares es tal que nadie podría concebir como un paso adelante un nuevo gobierno constituido por militares retirados en traje de civil… Unas elecciones serían un detonante para la disensión y disturbios, no un paso hacia la estabilidad”, escribe el analista Richard Horsey, de la organización especializada en prevención de conflictos Crisis Group, en un comentario.

Es complicado también ver una intervención significativa de la comunidad internacional, cuya atención durante estos 12 meses ha estado dominada por la pandemia u acontecimientos como la actual crisis en torno a Ucrania. Su inacción supuso un duro golpe para los birmanos que suplicaban ayuda al comienzo de las protestas. Ahora, tras haber llegado “a la conclusión de que están casi por completo solos, la gente ha optado por hacerse cargo ellos mismos, incluido a través de la lucha armada”, apunta Horsey.

Pero “derribar al régimen —que está temeroso de la venganza que encararía por parte de una nación furiosa— es mucho más difícil de conseguir”, agrega el experto. “Sin ninguna de las partes en posición de asestar un golpe decisivo a la otra, una confrontación prolongada y cada vez más violenta parece inevitable”.

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TuBarco Noticias Pasto, indagó en la comunidad acerca de precios que se han elevado en la canasta familiar, y no es una sensación «todo está caro».

TuBarco Noticias Pasto, indagó en la comunidad acerca de precios que se han elevado en la canasta familiar, y no es una sensación «todo está caro».

Noticias Pasto.

La economía de los hogares en Pasto se ha visto golpeada por el incremente sostenido de productos de la canasta básica familiar, los alimentos que hoy cuestan hasta 3000 y 5000 pesos más que hace apenas cuatro o cinco meses.

TuBarco Noticias Pasto, indagó en la comunidad acerca de precios que se han elevado en la canasta familiar, y no es una sensación «todo está caro».

Entre los productos que han elevado su precio están; los lácteos, carnes, granos, verduras e implementos de aseo.

Según William Insuasty, comerciante de supermercado de Pasto, los granos han incrementado entre un 5% y 8%; los lácteos en un 10% aproximadamente.

Por ejemplo, la papa subió un 111 %, la carne de res uno del 33,03 % y la leche de 12,79 %.

Se conoce que otros de los productos que incrementado en su costo son los productos de aseo, en un 19% por el IVA.

Precios disparados

Existen varios factores que desde el 2021 vienen afectando la economía diaria de los ciudadanos.

«Se sabe que todos los productos que nosotros nos comemos gran parte son importados, eso quiere decir que nosotros no los producimos. Al no producirlos y al importarlos, pues lógicamente con el alza del dólar los productos van a subir, y eso se ve», manifiesta Sara María Tovar, habitante de Pasto.

Algunos factores como: alza del dólar, cambio climático, la crisis de los contenedores y la afectación por los meses en los que se dio el Paro Nacional.

Lo que ha dejado preocupación en los habitantes de la ciudad de Pasto, además de los comerciantes que también se verían afectados.

«No se ha alzado los precios una por mantener la clientela, otra porque el bolsillo de los colombianos está muy afectado, y en este momento subir los precios sería, o perder la clientela o que el negocio termine», expresó Socorro Paredes, auxiliar de cocina, restaurante Pasto.

Y es que en el llamado corrientazo, también hay aumento de precio.

La inflación de 2021 es la más alta en Colombia desde el 2016: 5,16%, y eso, ha afectado el consumo de los ciudadanos.

Un ‘corrientazo’ completo ya no se baja de $9000 en casi todas las principales ciudades, y aumentará



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