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Dmitro Kuleba atiende a EL PAÍS a través de una llamada de Skype desde un lugar que no revela por motivos de seguridad. El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, convertido en una de las voces que hablan más alto del sufrimiento de su país en este primer mes de invasión rusa, se muestra en esta entrevista más satisfecho con la reacción a la guerra de la Unión Europea que con la de la OTAN. Kuleba (40 años, Sumi, Ucrania) avanza que los enviados rusos y ucranios no se han puesto aún de acuerdo en ninguno de los puntos claves de la negociación y reclama garantías de seguridad para su país para el futuro. “Putin es un criminal de guerra. Rusia sentirá las consecuencias durante décadas”, asegura.

Pregunta. Tras un mes de guerra, ¿cuál es la situación?

Respuesta. Es difícil acostumbrarse, pero hemos aprendido a vivir en guerra. Nos adaptamos a esta realidad, a sus sonidos, a las historias desgarradoras. No es fácil, pero tenemos que hacer más que todo lo posible para poner fin a esta guerra y ganarla para poner fin al sufrimiento de nuestro pueblo y la destrucción de nuestras ciudades.

P. ¿Cómo son las relaciones ahora con la UE y la OTAN?

R. Al principio de la agresión rusa, la Unión Europea reaccionó rápido y enérgicamente imponiendo varias rondas de sanciones realmente dolorosas. Sin embargo, a medida que avanza la guerra, tenemos que seguir aumentando la presión sobre Rusia, hay que imponer nuevas sanciones y proporcionar a Ucrania asistencia militar y financiera adicional. Y en los últimos 10 días he notado una cierta desaceleración en el proceso de toma de decisiones. En Europa parece que cada vez les cuesta más pactar nuevas sanciones. Es muy molesto, porque los que creen que ya hicieron bastante se equivocan. Agradecemos todo lo que se ha hecho, pero queda por hacer. El cielo es el límite. Rusia está contraatacando en el frente económico, en el frente financiero y está tratando de poner a la UE en una situación difícil, especialmente con su reciente decisión de imponer pagos en rublos por el gas y el petróleo. Si los países europeos aceptan esto, estarán subsidiando la guerra rusa y los crímenes. Tienen que encontrar la manera de evitar esta trampa. La situación con la OTAN es más complicada, porque es más cautelosa. Cooperamos más con los aliados a nivel bilateral que con la OTAN en su conjunto.

Estamos luchando por nuestra existencia. Putin no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos

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P. ¿Está decepcionado con la OTAN?

R. Yo no, porque siempre he sido bastante realista. Soy diplomático, lo que me permite de entender cómo funcionan las cosas. Pero la ciudadanía de Ucrania está decepcionada. Antes de la guerra, era frecuente pensar que la OTAN es fuerte y la UE, débil. Las primeras semanas de guerra demostraron lo contrario. Hablo de la percepción del público, no de mi valoración. Ahora, si la UE retrocede a su búsqueda interminable de consenso en lugar de tomar medidas serias para contrarrestar los problemas, la gente también se sentirá decepcionada. Pero por el momento, tiene todas las oportunidades para demostrar que aprende los errores del pasado y está lista no solo para hablar, sino también para actuar. Adoptó una posición muy fuerte y es importante que no pierda esa credibilidad. Si lo hacen, seguiremos luchando, pero la credibilidad de Europa se perderá.

P. Ucrania pide nuevas sanciones.

R. Deben adoptarse algunas sanciones clave. Lo primero es acabar con la dependencia del gas y el petróleo rusos. Si no se puede hacer en un día, debería haber un plan claro de retirada gradual. No entiendo por qué la UE no ha cerrado hasta ahora todos los puertos de la UE a los barcos y mercancías rusos. Todos los bancos rusos deben desconectarse de [la plataforma de pagos internacionales] SWIFT. Ahora ocurre algo a medias: desconectas algunos bancos del SWIFT, la gente va a otro banco, abre una cuenta y se conectan de nuevo. Así no funcionan las sanciones. Si la UE no impone más sanciones, no habrá excusas para explicar por qué no lo hicieron.

La ciudadanía de Ucrania está decepcionada con la OTAN

P. ¿Cómo van las conversaciones con Rusia?

R. Rusia quiere discutir las demandas que el presidente Vladímir Putin mencionó al comienzo de la agresión: neutralidad de Ucrania; reconocer a Crimea como parte de Rusia, y a Donetsk y Lugansk como entidades independientes; desmilitarización; desnazificación y estatus del idioma ruso en Ucrania, ¡Es una locura! A veces ni siquiera pueden explicar a qué se refieren. Cuando preguntas qué quieren decir con desnazificación, les resulta difícil explicarlo. Ucrania está interesada en tres cosas: garantías de seguridad; el reconocimiento de su integridad territorial dentro de las fronteras internacionales reconocidas —lo que incluye a Crimea y al Donbás—; y el alto el fuego y retirada del Ejército ruso. Tras cuatro semanas de conversaciones, estamos más o menos donde empezamos. Hay cierto acuerdo sobre cuestiones secundarias y técnicas. Pero no hay un progreso serio en ningún asunto crucial o de principios; ya sea para Rusia o Ucrania.

Europa debe acabar con la dependencia del gas y el petróleo ruso

P. ¿Qué temas secundarios?

R. Que Ucrania debe recibir garantías de seguridad no solo de Rusia, sino también de otros países. Rusia accedió a esta reclamación. Otro tema secundario sobre el que hay acuerdo es que todo lo que se pacte debe tener valor legal y debería ser ratificado por el Parlamento.

P. ¿A qué se refiere Ucrania cuando habla de garantías de seguridad?

R. La garantía de seguridad de España como miembro de la OTAN es el artículo 5, que dice si alguien la ataca, todos los demás miembros la defenderán. Queremos algo similar que diga que si alguien ataca a Ucrania, aquellos países que brindan sus garantías de seguridad proveerán a Ucrania en 24 horas todas las armas necesarias, adoptarán una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo parar la agresión e impondrán sanciones.

P. ¿Y también constarán los nombres de los países que darán estas garantías de seguridad?

R. Sí. Estamos en conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Turquía sobre su potencial participación en este modelo. Han reaccionado positivamente a esa idea. Aún está bajo discusión, pero estoy satisfecho con sus reacciones iniciales. Este es el único elemento que estamos discutiendo con ellos. Todo lo demás es parte de las conversaciones entre Rusia y Ucrania.

¿Desnazificar Ucrania? ¡Es una locura! Los rusos no pueden explicar ni a qué se refieren

P. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ya habló de neutralidad y abrió la puerta a ello. Incluso dijo hace unos días que la OTAN no está lista para Ucrania. ¿Estaría dispuesta Ucrania a aceptar la neutralidad?

R. Los diplomáticos suelen decir que nada está acordado hasta que todo está acordado. Sería prematuro decir que acordamos cualquier elemento del acuerdo potencial. Para nosotros, el tema más importante no es la neutralidad, sino las garantías de seguridad. Si conseguimos esas garantías, tendremos que dar un paso. El presidente Zelenski simplemente señaló que las últimas cuatro semanas demostraron que estamos más distantes de la OTAN que de la UE, porque en las dos primeras semanas la UE abrió sus puertas a Ucrania. Y la OTAN desafortunadamente no dio ningún paso hacia la membresía de Ucrania. Tenemos que ser realistas sobre la OTAN.

P. Cuando el acuerdo con Rusia esté listo, ¿se consultará con la ciudadanía ucrania?

R. Depende de lo que quede en el texto final. Por supuesto, si este borrador implica algún tema que requiera un referéndum, esa cuestión se someterá a consulta. Pero es demasiado pronto para decir qué puede ser.

P. Estados Unidos ha alertado sobre la posibilidad de que Rusia use armas químicas. Las autoridades ucranias han denunciado el uso de fósforo blanco por parte de Rusia. ¿Tienen evidencia de ello?

R. Aunque suene aterrador, Rusia ha usado en las últimas cuatro semanas todo tipo de armas, excepto armas químicas con gas y armas nucleares. Ha usado los misiles y las minas más avanzadas, artillería, todo… Y también armas prohibidas por la ley internacional, como el fósforo o bombas de racimo. Tenemos información que sugiere que Rusia está realizando movimientos para preparar armas químicas. Nuestros socios occidentales han dicho que si lo hacen, Moscú se enfrentará a graves consecuencias. Sería muy útil saber ahora qué tipo de consecuencias. Y estas deberían ser lo suficientemente duras. Espero y ruego a Dios que Rusia no use armas químicas ni nucleares, pero nada nos derrumbará porque estamos luchando por nuestra existencia, por nuestros derechos de ser ucranios. Y el presidente Putin puede hacer lo que quiera, pero no nos romperá. Sobreviviremos y prevaleceremos.

P. ¿Cuál es la situación de Mariupol, convertida en un símbolo de los ataques contra la población civil, y de otras ciudades bajo bombardeos constantes como Járkov o Chernihiv?

R. Lo más cínico de Rusia es que sus esfuerzos para legitimar su guerra tienen que ver con el genocidio y con la protección del idioma ruso. Dicen que Ucrania está cometiendo un genocidio contra los hablantes de ruso, pero ataca a las ciudades de habla rusa. Esto demuestra que no es antiucranio, es antihumano. Para él, no importa el idioma que hables. Si decide matarte, lo hará. Propondrá cientos de argumentos para legitimar sus locos y despiadados planes, pero llegó aquí bajo el lema de protección a los rusoparlantes y mató a miles de ellos. El Tribunal Internacional de Justicia declaró que no encontró evidencia de genocidio en Ucrania. Mariupol es como Stalingrado para la Unión Soviética o Alepo para Siria. Es el lugar donde el sufrimiento de los civiles es insoportable y el heroísmo de sus defensores es inimaginable. Putin es un criminal de guerra. Primero fallará y después se enfrentará a la responsabilidad por ello. Rusia pagará las consecuencias durante décadas. Pero eso es el futuro, lo importante ahora es dejar de escatimar esfuerzos para detenerlo y detener el sufrimiento de la gente.

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Joe Biden se ha dirigido a Estados Unidos —y al mundo— el martes por la noche (madrugada en España) para prometer que Vladímir Putin “pagará el precio” de su acción al invadir Ucrania, y ha defendido la unidad de los demócratas ante una crisis que contempla como un pulso entre la “tiranía y la libertad”. El presidente estadounidense ha pronunciado su primer discurso del estado de la Unión, una de las citas cumbre de la política americana, en un momento aciago para Europa y Occidente, mientras el Ejército ruso ataca las principales ciudades del país vecino, los civiles toman las armas y las cifras de muertos van en aumento. Biden ha calificado de “dictador” al dirigente ruso y ha asegurado que este ha cometido un “error de cálculo” al creer que los aliados no cerrarían filas.

“La guerra de Putin fue premeditada y sin provocación. Rechazó los esfuerzos diplomáticos. Creyó que Occidente y la OTAN no responderían. Creyó que nos podría dividir aquí, en casa. Putin se equivocó. Estábamos preparados”, ha resaltado el mandatario estadounidense.

En una intervención feroz, Biden ha advertido de que perseguirá a los oligarcas rusos. ”Vamos a por vosotros, cogeremos vuestros yates, vuestros jets privados, vuestros apartamentos de lujo”, ha señalado, desafiante. También ha anunciado el cierre del espacio aéreo del país a todas las aerolíneas rusas, en sintonía con lo decidido por los aliados, una acción que estrangulará aún más la economía rusa. El presidente de EE UU ha dejado en este punto un recado para Putin: “No tiene ni idea de lo que viene”.

La invasión rusa de Ucrania ha cambiado el guion de un discurso del estado de la Unión que Biden pensaba centrar en la política nacional, en reivindicar los logros económicos, amén de la inflación y reclamar al Congreso un paso adelante con las reformas pendientes. Putin ha cambiado, al fin y al cabo, el paso a medio mundo, ha colocado a Europa en un escenario bélico que no esperaba en 2022, con tanques avanzando por las calles, familias refugiadas en estaciones de metro y tiroteos por tierra, mar y aire. Brotan los recuerdos de la Guerra Fría, las comparaciones con la Segunda Guerra Mundial.

“Un dictador ruso, invadiendo un país extranjero, tiene costes en todo el mundo”, ha dicho Biden, si bien “en la batalla entre democracia y autocracia, las democracias están alcanzando su momento”, ha añadido. Ucrania ha provocado aplausos de todas las bancadas en el Capitolio, una rareza en este tiempo de fricción política en Washington. La embajadora ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, invitada de honor y sentada junto a la primera dama, Jill Biden, recibió una larga ovación en pie de toda la Cámara, donde abundaban las banderas y los colores, amarillo y azul del país atacado.

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Biden, niño de la posguerra y testigo político del ocaso de la URSS, es además un viejo conocido de Putin —“No creo que usted tenga alma”, le dijo al presidente ruso, la primera vez que lo vio, en 2011—. Fue el vicepresidente estadounidense que vivió la toma de Crimea en 2014. El martes por la noche ha recalcado la necesidad de mano dura contra el jefe del Kremlin. “A lo largo de la historia hemos aprendido la lección: cuando los dictadores no pagan un precio por su agresión, causan más caos. Siguen adelante, y los costes y las amenazas a Estados Unidos y al mundo siguen creciendo”, ha advertido.

“Ese es el motivo por el que la alianza de la OTAN fue creada: para asegurar la paz y la estabilidad en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos es miembro, junto con otras 29 naciones. Eso importa. La diplomacia estadounidense importa”, ha continuado, marcando las distancias del discurso aislacionista de Donald Trump, que más de un año después de dejar la Casa Blanca sigue con su estrategia de agitación, y que ha llegado a mostrar incluso en la actual situación más simpatías por Putin que por los aliados europeos. Biden ha insistido, no obstante, en que no se desplegarán tropas estadounidenses en territorio ucranio.

Se trata del primer discurso del estado de la Unión en 80 años centrado en el presente y el futuro del Viejo Continente. Y ha sido, por otra parte, el primer repaso de Biden a la situación del país, ya que su mensaje a las dos Cámaras del Congreso del año pasado no se considera como tal, puesto que apenas acababa de llegar a la Casa Blanca.

Esta es una de las ceremonias más pomposas de la política estadounidense, una de esas en las que a la burbuja de Washington le gusta recrearse. El líder habla en presencia de los legisladores, de los jueces del Supremo, del jefe del Estado de Mayor, de todos los miembros del Gobierno, salvo uno, el llamado “superviviente designado”, que se convierte en el jefe del Estado por si hubiera una masacre en el Capitolio, medida de prudencia que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.

En el mismo acto cobran especial relevancia los acompañantes de la primera dama, que encarnan causas y se convierten en mensajes destacados. En esta ocasión estaban invitadas la embajadora ucrania, Oksana Markarova, y Frances Haugen, la exempleada de Facebook que ha denunciado las malas prácticas del gigante tecnológico.

Apenas se han visto mascarillas dentro de la Cámara, a la que todos los invitados han acudido previo test de coronavirus, y donde se han repartido abrazos en una impactante imagen de vuelta a la normalidad después de dos años. Los problemas internos del país, con todo, siguen muy presentes. Biden ha acudido al Congreso con la popularidad de capa caída. Si en su discurso de abril de 2021 el porcentaje de aprobación se situaba en el 53%, según el promedio de sondeos elaborado por FiveThirtyEight, una plataforma de referencia, ahora ha descendido al 41%.

Cuesta explicarlo en un país que el año pasado creció un 5,7%, la tasa más elevada desde 1984, y con el desempleo situado en el 4%. Pero la escalada de los precios ha hecho mella en el bolsillo de los estadounidenses. La inflación escaló hasta el 7,5% el pasado enero, el máximo en 40 años y, aunque es una tendencia global, los republicanos lo achacan en buena medida al plan de estímulos de Biden, que tachan de excesivo y causante de la falta de mano de obra que denuncian algunas empresas.

El presidente ha sacado pecho por las mejoras y se ha defendido con el siguiente razonamiento: “Una forma de luchar contra la inflación es recortar los sueldos y empobrecer a los estadounidenses, pero yo tengo un plan mejor: bajar vuestros costes, no vuestros sueldos. Fabricar más coches y más semiconductores en Estados Unidos”, ha señalado. Así, retomó también su discurso de apoyo a la industria local y llamó a reducir la dependencia de “las cadenas de suministro extranjeras”. “Hagámoslo en América”, ha resaltado.

Biden ha incidido también en las batallas que tienen al Congreso abierto en canal, como la ley de acceso al voto o el ambicioso programa social, ambos proyectos demócratas que han quedado empantanados por el rechazo republicano y también por la oposición de dos senadores de su partido, Joen Manchin y Kyrsten Sinema. En una noche de símbolos, Manchin, senador por Virginia Occidental, se sentó para escuchar al presidente con los republicanos, en lugar de ocupar un lugar al lado de los suyos, de los demócratas.

Fuera del Congreso, unidades militares de la Guardia Nacional custodiaban la zona. Su presencia hacía inevitable recordar el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, que marcó un antes y un después en el templo de la democracia estadounidense. La alarma en esta ocasión tenía que ver sobre todo con una caravana de camioneros que se dirigía a la capital en protesta contra las medidas sanitarias obligatorias por la pandemia, inspirados por la de Canadá, deseosos también de sus propios símbolos.

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Jorge Carrascal, mediocampista colombiano.

El jugador colombiano es una de las figuras del equipo de marcelo Gallardo.

Noticias Internacionales.

Desde Argentina aseguran que el futuro del buen mediocampista cartagenero Jorge Carrascal, estará en el fútbol de Rusia.

Y es que el llamado ‘Neymar colombiano’, es una de las grandes estrellas que tiene el cuadro River Plate, club que dirige Marcelo ‘El muñeco’ Gallardo, condición que lo ha tenido en la retina de grandes clubes de Europa.

Vea: Jorge Carrascal el «Neymar» colombiano figura con River en la Libertadores

Hace pocas horas, periodistas deportivos especializados en el mercado de transferencias, revelaron información corroborada por la dirigencia del cuadro de la ‘banda cruzada’.

CSKA de Moscú pagará una cifra millonaria para hacerse con los servicios del volante colombiano de 23 años, al que muchos comparan su juego con el del crack brasileño del PSG de Francia, Neymar Jr.

El quipo Ruso desde finales del 2021 ha estado interesado en Carrascal y ha decididó desembolsillar la suma de 7 millones de euros por el préstamo del jugador con opción de compra.

«Se va de River», titulan medios y periodistas del medio argentino.

Con el cuadro millonaruio de Núñez, ‘Carrasca’ disputó un total 81 partidos anotando 9 goles.

Al parecer, con la llegada de Juan Fernando Quinterio, su compatriota, el jugador tuvo que ceder la camiseta «10» y además no habría sido tenido en cuenta por el DT para esta nueva temporada, situación que terminó por la toma de decisión del joven mediocampista colombiano.

Se espera que al finalizar la semana, se oficialice el fichaje de Carrascal y sea presentado en Moscú el próximo 26 de febrero cuando inicie la Liga Premier Rusa.

Foto de portada: @jorgecarrascal

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