Mostrando entradas con la etiqueta idea. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta idea. Mostrar todas las entradas



Vladímir Putin amenazaba con que la Unión Europea pagaría su gas en rublos tras las sanciones por la invasión de Ucrania, y el bloque comunitario advertía de que Moscú no vería un kopek si cambiaba sus contratos. Al final, el Kremlin ha ideado una vía para que los europeos paguen en euros, pero Rusia reciba rublos por su gas. El presidente ruso ha firmado este jueves el decreto por el que se establece el nuevo mecanismo que permitirá a los Veintisiete abonar sus facturas en euros mientras el monopolio estatal del gas, Gazprom, recibirá rublos.

La norma, que entra en vigor el viernes, faculta al brazo financiero de Gazprom para ejercer de mediador con sus clientes. En concreto, los llamados “países hostiles”, entre los que están todos los de la UE por las sanciones impuestas, tendrán que abrir unas cuentas especiales en Gazprombank, única entidad autorizada por el Gobierno, donde pagarán el gas con sus monedas. Acto seguido, la entidad cambiará los euros o dólares por rublos en el mercado de divisas de Moscú, y ese dinero será transferido de inmediato al suministrador del gas, que solo puede ser Gazprom porque ostenta el monopolio estatal para su exportación fuera de las fronteras rusas.

Gazprombank es uno de los pocos bancos rusos que no había sido sancionado por Occidente. Rusia, que también vio congelado su fondo de 640.000 millones de dólares (unos 576 millones de euros) en divisas extranjeras para contingencias, mantiene así abierta la entrada de monedas extranjeras, fundamentales para pagar en plena guerra sus importaciones.

Además, la ley incluye otras trampas. La comisión del Gobierno para el control de inversiones extranjeras podrá expedir permisos a los compradores extranjeros para que paguen el suministro de gas “sin cumplir con el procedimiento”, y el banco central tendrá permiso “para determinar otros procedimientos para la venta de divisas”. Es decir, el Kremlin tendrá margen para sortear su propia ley según avance el conflicto.

Sin embargo, el Kremlin insiste en que esta es una respuesta firme a las sanciones occidentales. “Si los países hostiles no pagan en rublos, los contratos vigentes serán suspendidos”, dijo este jueves Putin, que una semana antes anunció la medida a bombo y platillo tras denunciar que las monedas occidentales no son de confianza, y, “como se sospechaba, las obligaciones en dólares y euros pueden ser incumplidas”. “Suministrar nuestros productos a la Unión Europea y a Estados Unidos y recibir el pago en dólares, euros u otras monedas no tiene ningún sentido para nosotros”, añadió entonces el mandatario. No obstante, el presidente ruso ya adelantó al Gobierno alemán que los países europeos podrían pagar el gas en euros, y también se lo garantizó al primer ministro italiano, Mario Draghi, en una conversación el miércoles por la noche, informa Daniel Verdú.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Por otra parte, Putin ha insistido este jueves en su tesis de que las autoridades europeas actúan contra los intereses de sus ciudadanos. “Si simplificamos, el gas ruso es la energía más barata, el calor y la luz en los hogares de los europeos, el coste asequible de los fertilizantes para sus agricultores y, por tanto, de los alimentos. Al final, es la competitividad de las empresas europeas y, por tanto, de los salarios de los ciudadanos europeos”, afirmó.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Joe Biden se ha dirigido a Estados Unidos —y al mundo— el martes por la noche (madrugada en España) para prometer que Vladímir Putin “pagará el precio” de su acción al invadir Ucrania, y ha defendido la unidad de los demócratas ante una crisis que contempla como un pulso entre la “tiranía y la libertad”. El presidente estadounidense ha pronunciado su primer discurso del estado de la Unión, una de las citas cumbre de la política americana, en un momento aciago para Europa y Occidente, mientras el Ejército ruso ataca las principales ciudades del país vecino, los civiles toman las armas y las cifras de muertos van en aumento. Biden ha calificado de “dictador” al dirigente ruso y ha asegurado que este ha cometido un “error de cálculo” al creer que los aliados no cerrarían filas.

“La guerra de Putin fue premeditada y sin provocación. Rechazó los esfuerzos diplomáticos. Creyó que Occidente y la OTAN no responderían. Creyó que nos podría dividir aquí, en casa. Putin se equivocó. Estábamos preparados”, ha resaltado el mandatario estadounidense.

En una intervención feroz, Biden ha advertido de que perseguirá a los oligarcas rusos. ”Vamos a por vosotros, cogeremos vuestros yates, vuestros jets privados, vuestros apartamentos de lujo”, ha señalado, desafiante. También ha anunciado el cierre del espacio aéreo del país a todas las aerolíneas rusas, en sintonía con lo decidido por los aliados, una acción que estrangulará aún más la economía rusa. El presidente de EE UU ha dejado en este punto un recado para Putin: “No tiene ni idea de lo que viene”.

La invasión rusa de Ucrania ha cambiado el guion de un discurso del estado de la Unión que Biden pensaba centrar en la política nacional, en reivindicar los logros económicos, amén de la inflación y reclamar al Congreso un paso adelante con las reformas pendientes. Putin ha cambiado, al fin y al cabo, el paso a medio mundo, ha colocado a Europa en un escenario bélico que no esperaba en 2022, con tanques avanzando por las calles, familias refugiadas en estaciones de metro y tiroteos por tierra, mar y aire. Brotan los recuerdos de la Guerra Fría, las comparaciones con la Segunda Guerra Mundial.

“Un dictador ruso, invadiendo un país extranjero, tiene costes en todo el mundo”, ha dicho Biden, si bien “en la batalla entre democracia y autocracia, las democracias están alcanzando su momento”, ha añadido. Ucrania ha provocado aplausos de todas las bancadas en el Capitolio, una rareza en este tiempo de fricción política en Washington. La embajadora ucrania en Estados Unidos, Oksana Markarova, invitada de honor y sentada junto a la primera dama, Jill Biden, recibió una larga ovación en pie de toda la Cámara, donde abundaban las banderas y los colores, amarillo y azul del país atacado.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Biden, niño de la posguerra y testigo político del ocaso de la URSS, es además un viejo conocido de Putin —“No creo que usted tenga alma”, le dijo al presidente ruso, la primera vez que lo vio, en 2011—. Fue el vicepresidente estadounidense que vivió la toma de Crimea en 2014. El martes por la noche ha recalcado la necesidad de mano dura contra el jefe del Kremlin. “A lo largo de la historia hemos aprendido la lección: cuando los dictadores no pagan un precio por su agresión, causan más caos. Siguen adelante, y los costes y las amenazas a Estados Unidos y al mundo siguen creciendo”, ha advertido.

“Ese es el motivo por el que la alianza de la OTAN fue creada: para asegurar la paz y la estabilidad en Europa después de la Segunda Guerra Mundial. Estados Unidos es miembro, junto con otras 29 naciones. Eso importa. La diplomacia estadounidense importa”, ha continuado, marcando las distancias del discurso aislacionista de Donald Trump, que más de un año después de dejar la Casa Blanca sigue con su estrategia de agitación, y que ha llegado a mostrar incluso en la actual situación más simpatías por Putin que por los aliados europeos. Biden ha insistido, no obstante, en que no se desplegarán tropas estadounidenses en territorio ucranio.

Se trata del primer discurso del estado de la Unión en 80 años centrado en el presente y el futuro del Viejo Continente. Y ha sido, por otra parte, el primer repaso de Biden a la situación del país, ya que su mensaje a las dos Cámaras del Congreso del año pasado no se considera como tal, puesto que apenas acababa de llegar a la Casa Blanca.

Esta es una de las ceremonias más pomposas de la política estadounidense, una de esas en las que a la burbuja de Washington le gusta recrearse. El líder habla en presencia de los legisladores, de los jueces del Supremo, del jefe del Estado de Mayor, de todos los miembros del Gobierno, salvo uno, el llamado “superviviente designado”, que se convierte en el jefe del Estado por si hubiera una masacre en el Capitolio, medida de prudencia que se remonta a la Segunda Guerra Mundial.

En el mismo acto cobran especial relevancia los acompañantes de la primera dama, que encarnan causas y se convierten en mensajes destacados. En esta ocasión estaban invitadas la embajadora ucrania, Oksana Markarova, y Frances Haugen, la exempleada de Facebook que ha denunciado las malas prácticas del gigante tecnológico.

Apenas se han visto mascarillas dentro de la Cámara, a la que todos los invitados han acudido previo test de coronavirus, y donde se han repartido abrazos en una impactante imagen de vuelta a la normalidad después de dos años. Los problemas internos del país, con todo, siguen muy presentes. Biden ha acudido al Congreso con la popularidad de capa caída. Si en su discurso de abril de 2021 el porcentaje de aprobación se situaba en el 53%, según el promedio de sondeos elaborado por FiveThirtyEight, una plataforma de referencia, ahora ha descendido al 41%.

Cuesta explicarlo en un país que el año pasado creció un 5,7%, la tasa más elevada desde 1984, y con el desempleo situado en el 4%. Pero la escalada de los precios ha hecho mella en el bolsillo de los estadounidenses. La inflación escaló hasta el 7,5% el pasado enero, el máximo en 40 años y, aunque es una tendencia global, los republicanos lo achacan en buena medida al plan de estímulos de Biden, que tachan de excesivo y causante de la falta de mano de obra que denuncian algunas empresas.

El presidente ha sacado pecho por las mejoras y se ha defendido con el siguiente razonamiento: “Una forma de luchar contra la inflación es recortar los sueldos y empobrecer a los estadounidenses, pero yo tengo un plan mejor: bajar vuestros costes, no vuestros sueldos. Fabricar más coches y más semiconductores en Estados Unidos”, ha señalado. Así, retomó también su discurso de apoyo a la industria local y llamó a reducir la dependencia de “las cadenas de suministro extranjeras”. “Hagámoslo en América”, ha resaltado.

Biden ha incidido también en las batallas que tienen al Congreso abierto en canal, como la ley de acceso al voto o el ambicioso programa social, ambos proyectos demócratas que han quedado empantanados por el rechazo republicano y también por la oposición de dos senadores de su partido, Joen Manchin y Kyrsten Sinema. En una noche de símbolos, Manchin, senador por Virginia Occidental, se sentó para escuchar al presidente con los republicanos, en lugar de ocupar un lugar al lado de los suyos, de los demócratas.

Fuera del Congreso, unidades militares de la Guardia Nacional custodiaban la zona. Su presencia hacía inevitable recordar el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, que marcó un antes y un después en el templo de la democracia estadounidense. La alarma en esta ocasión tenía que ver sobre todo con una caravana de camioneros que se dirigía a la capital en protesta contra las medidas sanitarias obligatorias por la pandemia, inspirados por la de Canadá, deseosos también de sus propios símbolos.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

The President of the European Commission (EC), Ursula von der Leyen, is working with the member countries on the idea of ​​”establishing common strategic gas reserves” and carrying out “common gas purchases”, after the bad experience this winter with Russian supply and political tensions with Moscow.

In an interview published this Friday by the French economic newspaper Les Echos, Von der Leyen reviews everything that the European Union (EU) does to face a possible gas supply crisis, whose prices have skyrocketed in part also due to the context of geopolitical tension between Russia and Ukraine.

Retiro del 100%: Diputado Ilabaca rechaza idea y lo calificó de innecesario e irresponsable

«Pésima idea y populista»: Palacios dice que feriado irrenunciable por elecciones «es un dardo al corazón de las pymes»

El ministro de Economía dijo que la idea «no tiene ningún aporte desde lo sanitario», criticando que «tiene un impacto en la gente que se ha sacado la mugre» durante la pandemia.

24Horas.cl Tvn

11.05.2021

El ministro de Economía, Lucas Palacios, criticó el proyecto aprobado en el Congreso Nacional y que terminó siendo promulgado, respecto a declarar el 15 y 16 de mayo como feriados irrenunciables por motivo de las elecciones municipales y de constituyentes, calificándolo de «una pésima idea y populista».

Según dijo el secretario de Estado al Canal 24 Horas, la instancia -que según dijo su par del Trabajo, Patricio Melero, fue «promulgada y solo resta que sea publicada en el Diario Oficial«- «no tiene nada que ver con lo planteado por diputados», remarcando el «daño» que provocará en las medianas y pequeñas empresas.

«Tiene un impacto en muchas personas que se han sacado la mugre durante la pandemia. Desde lo sanitario, tampoco tiene ningún aporte, pues los locales tienen sus propias condiciones de funcionamiento durante la semana«, aseveró.

Palacios enfatizó que declarar como irrenunciable ambos días «profundiza aún más el daño y es un dardo al corazón de las pymes», agregando que esto también «afectará a las personas que necesiten comprar durante el fin de semana».

«Actualmente, la ley da un permiso de dos horas a las personas para ejercer su voto, y eso está bien. Pero es muy diferente pasar a un feriado irrenunciable», consignó.

Patricio Melero, ministro del Trabajo, aseveró este martes que la ley «fue promulgada y solo resta que sea publicada» para entrar en vigencia.

«Esperamos que esto permita una amplia participación ciudadana en las elecciones, y que el tener que trabajar no sea un impedimento para ejercer el voto», aseveró al respecto.



TE PUEDE INTERESAR

Getty ImagesEl iPhone o los autos eléctricos fueron considerados por los inversores escépticos en su origen como una idea absurda destinada a fracasar.

Kessler insiste en no desechar de plano algo que suena descabellado, vale la pena pensarlo, investigar y luego decidir si es algo realmente estúpido, en vez de matar la idea de una sola vez.

En el caso del sector tecnológico, el análisis debería considerar en qué medida el producto tiene posibilidades de mejorar su desempeño y, al mismo tiempo, reducir sus costos de producción.

Incluso se debería considerar «sospechosas» las cosas que no son controvertidas en su origen.

Cuando los emprendedores necesitan conseguir financiamiento, al típico estilo Silicon Valley, tratan de «vender» sus brillantes ideas. Y algunos inversores, que tienen suficientes fondos como para asumir riesgos, se lanzan a la aventura sabiendo que quizás, ese proyecto podría ser un fracaso.

O compran acciones de empresas que no han generado ninguna rentabilidad, como los taxis aéreos, los huertos verticales hidropónicos, o los viajes espaciales.

Cuándo no invertir en una idea estúpida

El punto clave es que son personas con «espalda financiera», es decir, mucho dinero.

Se pueden dar el lujo de hacer apuestas agresivas porque si pierden, no se han jugado el todo por el todo.

Edificios en Wall Street

Getty Images»Para asumir riesgos de inversión hay que tener conocimiento», le dice a BBC Mundo Manuel Romera.

Asumen riesgos calculados. No apuestan la casa donde viven, ni los ahorros de la jubilación, como podría ser el caso de un inversor novato que se lanza al vacío sin ningún colchón que amortigüe el golpe.

«Para asumir riesgos de inversión hay que tener conocimiento», le dice a BBC Mundo Manuel Romera, director del sector financiero de IE Business School, en España.

No importa si tienes un gran patrimonio o uno pequeño, agrega, «debes conocer las métricas financieras».

Y para eso, además de estudiar o asesorarse, apunta, es necesario disminuir el riesgo consiguiendo toda la información de la empresa donde quieres invertir.

«El análisis es lo único que puede justificar asumir riesgos», apunta.

En ese sentido, argumenta, «las oportunidades de inversión van mucho más allá de las empresas tecnológicas, las biotecnológicas o las energías renovables», que son algunos de los activos más de moda.

El problema es que el inversor novato se puede encandilar con las luces que brillan demasiado.

En ese escenario, no vale la pena invertir en una idea que «parece estúpida» porque a final de cuentas, puede terminar siendo verdaderamente estúpida.

Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.


TE PUEDE INTERESAR

top