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Un miembro de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en una trinchera.
Un miembro de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en una trinchera.OLEKSANDR KLYMENKO (REUTERS)

Si lo que parece inminente llega a concretarse en una invasión rusa de Ucrania morirían 50.000 civiles, el Gobierno de Volodímir Zelenski caería derrotado, se tomaría Kiev en cuestión de días y la consecuente crisis humanitaria dejaría hasta cinco millones de refugiados esparcidos por Europa, según los últimos informes del Pentágono y el espionaje norteamericano que EE UU ha compartido con congresistas y sus aliados europeos esta semana, según informa el diario The Washington Post. Una información del The New York Times, a su vez, asegura que Rusia ya ha logrado reunir el 70% de las fuerzas que necesita para invadir toda Ucrania.

El Pentágono ya había advertido la semana pasada de que Rusia acumulaba tropas suficientes en la frontera para invadir entera la antigua república soviética, que no concentraba tantos soldados desde la Guerra Fría. Ahora, la preocupación crece ante el continuo envío de unidades de combate tanto a la frontera rusa con Ucrania como a Bielorrusia. Siempre según el Post, fuentes conocedoras de la situación aseguran que hasta el pasado viernes, se habrían desplegado 83 batallones de grupos tácticos, compuestos cada uno con un número de 750 soldados, dispuestos para un posible asalto.

Según los cálculos de la inteligencia ucrania y la de EE UU, Rusia ha concentrado unos 80.000 soldados junto a las fronteras ucranias y varios miles más en Crimea. Creen también que el Kremlin no ha tomado aún una decisión definitiva sobre una intervención militar, pero también sostienen que podría estar esperando a que el lodoso suelo de sus fronteras orientales y el este de Ucrania se congele para operar sin problemas con los vehículos pesados.

En ese sentido, si Putin decide invadir, no es probable que lo haga hasta la segunda quincena de febrero, ya que sería para entonces cuando haya más terreno congelado. Además, para entonces, los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín ya habrán concluido o estarían a punto de terminar, lo que podría ayudar a Putin a evitar antagonizar al presidente chino, Xi Jinping, aliado del presidente ruso. Según informó el pasado viernes a la prensa el responsable de la diplomacia de EE UU para el Este de Asia, Daniel Kritenbrink, una invasión rusa de Ucrania pondría en aprietos a Pekín ya que se leería en clave de aceptación de los hechos.

Tanto el Post como el Times cifran el número de bajas que podría traer consigo una invasión total de la antigua república soviética entre 25.000 y 50.000 civiles muertos. Respecto a los efectivos de las fuerzas militares ucranianas, podrían caer entre 5.000 y 25.000 soldados, y por la parte rusa entre 3.000 y 10.000.

Mientras Rusia concentra más de 100.000 tropas cerca de la frontera y Moscú insiste en que no planea una invasión, no descarta que podría emprender una acción militar no especificada si no se cumplen sus exigencias de seguridad. Entre ellas está la promesa de que la OTAN nunca admitirá a Ucrania, una exigencia que Washington y la Alianza Atlántica han dicho que es inaceptable.

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En el pulso que se libra día a día entre Moscú y Washington y sus aliados cada vez queda menos espacio para una solución diplomática a medida que la crisis se va enconando, según las informaciones de inteligencia. Resulta difícil conciliar la llamada a conversaciones y reuniones de los líderes europeos con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien niega tener planes para una invasión, con el hecho de que cada día es mayor el número de fuerzas rusas concentradas.

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El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha afirmado este miércoles que los documentos confidenciales publicados en exclusiva por EL PAÍS —que incluían las respuestas de Washington y la OTAN a las peticiones de Rusia— “muestran la voluntad de negociación” de Estados Unidos con el Kremlin con el fin de solventar la crisis de Ucrania. Kirby se ha referido a esta documentación motu proprio en su discurso inicial antes de una rueda de prensa en el Departamento de Defensa. “Nosotros no hicimos público este documento, pero ahora que lo es, confirma al mundo entero lo que siempre hemos dicho: no hay diferencia entre nuestras declaraciones públicas y nuestras conversaciones privadas”, señaló. “La OTAN y sus socios están unidos en su decisión de abrir una diplomacia seria y constructiva. Estados Unidos está haciendo el último esfuerzo por encontrar una solución diplomática”, concluyó.

Poco después, a preguntas de un periodista, Kirby ha señalado que no iba a abundar sobre la propuesta de negociación de Estados Unidos en público. “Un medio de comunicación europeo la ha publicado y puede verla ahí”, ha respondido en referencia a la publicación de EL PAÍS. “Demuestra que lo que hemos dicho en público es lo que hemos dicho a los rusos en privado, que estamos dispuestos a abordar las preocupaciones de seguridad en Europa de forma recíproca”.

Por su parte, Moscú, destinataria de los documentos enviados por EE UU y la OTAN, ha reaccionado con cautela a la publicación de los mismos. La única declaración al respecto de un alto cargo ruso este miércoles ha sido la del portavoz del presidente Vladímir Putin: “Nosotros no hemos difundido nada, no quiero comentar esto”, ha contestado Dmitri Peskov al ser preguntado por el contenido de las cartas. El portavoz subrayó ante la prensa que el Kremlin había prestado especial atención al material, aunque evitó profundizar en ello y se ciñó a las palabras pronunciadas un día antes por Putin.

La principal agencia de noticias estatal rusa, RIA Novosti, comprobó la veracidad de los documentos con sus propios contactos diplomáticos. “Sí’, dijo la fuente cuando se le preguntó si podía confirmar la autenticidad del documento”, según publicó el medio en una escueta noticia de párrafo y medio.

En su comparecencia, el portavoz de Putin recordó que el presidente ruso “hizo una valoración general” de la misiva estadounidense en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Peskov repitió las declaraciones del jefe del Kremlin en las que había afirmado sentirse “engañado” porque la OTAN “prometió no expandirse”, pero posteriormente amplió sus miembros en el este de Europa.

Preguntado sobre cómo valoraba la noticia publicada por EL PAÍS y si consideraba que los documentos habían sido filtrados de forma interesada, el portavoz de Putin evitó pronunciarse. “No lo sabemos, y no es nuestra labor adivinar a través de los posos del café, por lo que lo dejo aquí sin comentarios. Nada que comentar”, subrayó Peskov.

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El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, había dado por hecho el pasado 27 de enero que el contenido de las cartas sería público algún día. “Nuestros colegas americanos nos dijeron que si bien preferían que estos documentos quedasen en un diálogo diplomático confidencial, habían sido consensuados con todos los aliados de Estados Unidos y con la parte ucrania, por lo que no tengo ninguna duda de que a corto plazo se filtrarán”, dijo Lavrov.

A mediados de noviembre del pasado año, fue el propio Ministerio de Exteriores ruso el que filtró varias páginas con conversaciones confidenciales con Berlín y París sobre las fuerzas separatistas del este de Ucrania. Estos diálogos tuvieron lugar en el contexto del formato de Normandía, del que forman parte esos tres países y Ucrania para encontrar una solución a la guerra iniciada en 2014.

En las negociaciones actuales sobre las garantías de seguridad que pide el Kremlin, una de las propuestas de Estados Unidos y la OTAN es que tanto occidente como Rusia no desplieguen fuerzas militares en Ucrania. Sobre esta iniciativa, Peskov hizo suya la tesis de Putin de que una Ucrania miembro de la OTAN “puede considerar posible atacar a Rusia, por ejemplo, invadir la región rusa de Crimea”. “Y después nos enfrentaríamos a la amenaza de una guerra entre Rusia y el bloque de la OTAN”, agregó.

Respecto al rechazo de la OTAN a renegar de su principio básico de mantener las puertas abiertas a la adhesión de cualquier nación, el portavoz de Putin insistió en el argumento del Kremlin de que esa política “no figura” en los documentos fundacionales de la OTAN, aunque él mismo reconoció que nada impide aceptar en su seno a Ucrania o Georgia. “El artículo 10 de la Carta (de la Alianza Atlántica) dice que se pueden admitir nuevos miembros, pero en ninguna parte se habla de puertas abiertas”, opinó el portavoz de Putin.

También se pronunció sobre la contestación de la Casa Blanca el primer vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma, el Parlamento ruso, Viacheslav Níkonov. “La impresión general es que la respuesta es, por supuesto, descarada. Hablando claro, no he visto tantas acusaciones contra Rusia en mucho tiempo. Automáticamente achacan a Rusia todos los problemas que provocan Estados Unidos y sus aliados en el mundo”, dijo Níkonov a la agencia Interfax. No obstante, el político admitió que son buenas algunas propuestas como abordar la prórroga del acuerdo de armas nucleares START-3; y crear un sistema de verificación para que la parte rusa compruebe que no hay misiles de crucero Tomahawk en los emplazamientos de defensa antimisiles de Rumania y Polonia, pues estos pueden alcanzar el territorio de la Federación de Rusia.

Otro miembro de la Duma, el primer vicepresidente de la cámara baja, Dmitri Novikov, advirtió por su parte de que el despliegue de miles de tropas estadounidenses en Polonia y Rumania revelado este miércoles podría provocar una ruptura de las negociaciones. “A menos que esto sean noticias falsas para consumo interno, es un paso totalmente destructivo”, apuntó antes de señalar que “complica la situación en torno a Ucrania” y “boicotea el frágil proceso de negociación de las garantías de seguridad”.

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Lloyd Austin, secretario de Defensa, y el general Mark Milley, responsable de la Junta de Jefes de Estado Mayor, este viernes en Washington.
Lloyd Austin, secretario de Defensa, y el general Mark Milley, responsable de la Junta de Jefes de Estado Mayor, este viernes en Washington.JOSHUA ROBERTS (REUTERS)

El secretario de Defensa de EE UU, Lloyd Austin, y el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, han reiterado este viernes la amenaza que supone la concentración en la frontera de Ucrania de más de 100.000 fuerzas rusas (en torno a 130.000, según algunos observadores). Es la primera vez que Washington confirma la extensión del despliegue, adelantada hasta ahora por analistas de inteligencia. Austin y Milley han advertido además de que, pese a que desconocen si el presidente ruso, Vladímir Putin, ha resuelto invadir el país vecino, “ahora tiene claramente la capacidad [militar] para hacerlo”, ha declarado Austin a los periodistas que han seguido la comparecencia de ambos en el Pentágono. Si Rusia finalmente opta por atacar, ha subrayado el general Milley, la acción tendría un resultado “horrible” que resultaría en un número de “bajas significativo”. El alto oficial aseguró que la acumulación de tropas y equipamiento rusos en la frontera, con capacidad para penetrar en el interior del país, es algo inédito “desde los días de la Guerra Fría”.

Es la enésima advertencia que emite Washington, horas después de que el presidente Joe Biden apuntara la posibilidad de una invasión de Ucrania por las tropas del Kremlin en febrero. A medida que Rusia acumula fuerzas y armamento en las fronteras postsoviéticas (en Ucrania y en Bielorrusia, este último país aliado de Moscú), la posibilidad de un conflicto abierto se cierne de manera más sombría sobre la Administración de Joe Biden, que afronta numerosos escollos en casa. La vía diplomática entre los dos países se obtura día a día, especialmente tras el rechazo de Washington y sus aliados de la OTAN a abandonar los planes de ampliación en el flanco central europeo, una amenaza a ojos del Kremlin.

Moscú había solicitado garantías escritas de la retirada de tropas de la OTAN del este de Europa, así como un veto a la entrada de Ucrania en la Alianza. No ha obtenido ninguna de esas demandas, por lo que una eventual acción bélica cobra fuerza, máxime tras la declaración de hoy del Pentágono. “Aunque no pensamos que el presidente Putin haya tomado una decisión definitiva acerca de usar esas fuerzas contra Ucrania, creemos que ahora está en disposición de hacerlo”, ha subrayado Austin.

“Hay múltiples opciones disponibles, incluida la toma de ciudades y territorios significativos, pero también actos coercitivos y actos políticos provocadores como el reconocimiento de la ruptura de territorios”, ha dicho Austin, en alusión a la amenaza del Kremlin de reconocer la independencia del territorio separatista prorruso del Donbás, en el este de Ucrania, que se rebeló contra Kiev en 2014, pocas semanas después de la anexión de Crimea por el Kremlin, y donde se desarrolla una guerra enquistada que se ha cobrado 14.000 muertos y un millón y medio de heridos, además de miles de desplazados internos.

Dado el tipo de fuerzas que Moscú ha desplegado en la frontera, ha advertido el general Milley, cualquier acción contra Ucrania “se sustanciaría en una cantidad significativa de víctimas (…) Pueden imaginar cómo acabaría eso en áreas urbanas densamente pobladas, en carreteras… Sería horrible, absolutamente horrible”.

El titular de Defensa estadounidense ha apuntado que Washington vigilará muy de cerca cualquier acto o intento de desinformación por parte de Moscú para contrarrestar cualquier pretexto para atacar Ucrania. El general Milley abundó en la idea de que el gran despliegue ruso va más allá de la acumulación de fuerzas terrestres, aéreas y navales e incluye unidades de guerra cibernética y logística.

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Austin reiteró el compromiso de EE UU de ayudar a Ucrania a defenderse de una hipotética agresión exterior, proporcionando a Kiev incluso armamento adicional anticarro. Atrapada en medio del choque de trenes de rusos y estadounidenses, las autoridades ucranias han mantenido hasta ahora una postura cauta, a la expectativa, para no desencadenar una respuesta por parte de su vecino oriental. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, no se cansa de repetir que hablar de guerra es peligroso.

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