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A Vladímir Putin no le gusta la presencia de consejeros pacifistas en el aparato de dirección del Estado. Pese a todo, a la vista de la situación bélica, humanitaria y económica, es posible que el presidente de Rusia se vea obligado a seguir las recomendaciones de prestigiosos especialistas que se pronunciaron a favor de un alto el fuego en Ucrania.

De momento, sin embargo, Putin ha echado del consejo científico del Consejo de Seguridad (CS) de la Federación Rusa a cuatro respetados expertos con brillantes carreras profesionales. De forma expeditiva y sin dar explicaciones, el presidente los excluyó mediante un decreto con fecha del 28 de marzo por firmar un texto que expresaba “extrema preocupación” por la “mayor crisis en Europa desde la II Guerra Mundial”.

El llamamiento firmado por estos cuatro expertos en un total de 126 personas —según la página web del Instituto de EE UU y Canadá, formado por expertos rusos; incluido en la Academia de Ciencias de Rusia; y especializado en estudios estadounidenses y canadienses— fue redactado en una larga sesión de trabajo entre el 2 y el 3 de marzo. El texto no mencionaba la palabra “guerra” —prohibida en Rusia en el actual contexto— y constaba de cuatro puntos. Además del alto el fuego y la desescalada, pedía cooperación humanitaria urgente en la zona de conflicto, contención en los temas relacionados con armas nucleares y en la “retórica nuclear amenazante”, reanudación de las negociaciones estratégicas entre EE UU y Rusia; además de otras medidas para prevenir incidentes entre la OTAN y EE UU, por una parte, y Rusia por la otra. También reclamaba el establecimiento de contactos militares entre ambas partes.

El consejo científico del CS es un órgano asesor formado por cerca de 150 especialistas —en su mayoría del mundo político, diplomático y académico— que asesora a la entidad encargada de preparar las decisiones presidenciales, así como la orientación de la política exterior y militar y también las evaluaciones y análisis en estas materias.

Los excluidos son Alexéi Gromiko, director del Instituto de Europa y nieto del célebre ministro de Exteriores de la URSS Andréi Gromiko; Serguéi Rógov, director científico del Instituto de EE UU y Canadá; Alexandr Panov, profesor y exviceministro de Exteriores de Rusia; y Alexandr Nikitin, director del centro de seguridad euroatlántico del Instituto de Relaciones Internacionales (MGIMO). Tanto el Instituto de Europa (creado en 1987 en plena perestroika, el proceso de apertura encabezado por Mijaíl Gorbachov) como el Instituto de EE UU y Canadá pertenecen a la Academia de Ciencias de Rusia.

El documento, confeccionado por una asociación internacional de expertos creada para mantener los contactos entre Rusia y Occidente (“Diálogo Rusia-OTAN para la reducción de riesgos militares”), iba suscrito por ciudadanos rusos y extranjeros. Por parte rusa había politólogos, profesores y especialistas de diversos institutos y universidades, así como el presidente de la Asociación de Aseguradores de Rusia, Igor Yurgens, y el director general del Consejo de Relaciones Exteriores, Andréi Kortunov. Por parte occidental, firmaban numerosos ex altos cargos, exdiplomáticos y cargos militares retirados. Entre ellos había dos exministros de Exteriores del Reino Unido, el exministro de Exteriores de Suecia y exdirector del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Hans Blix, el exministro de Defensa estadounidense William Perry y dos españoles: Josep Piqué, exministro de Industria y Exteriores, y el almirante en la reserva José María Treviño Ruiz.

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El texto inicial mostraba su desacuerdo “con la posición oficial rusa de una tregua basada en la capitulación”. Era algo más contundente que el documento final, consensuado para recoger el máximo apoyo, según afirmó Kortunov, uno de los inspiradores de la iniciativa. Varios medios de comunicación rusos se negaron a publicarlo por temor a las restricciones vigentes, señala este especialista. Fuentes próximas a los firmantes opinaron que el llamamiento pudo ser interpretado por Putin como una declaración “de falta de lealtad”, aunque señalaron que al presidente ruso tal vez no le guste que los expertos “se hayan adelantado en reivindicar una política que finalmente al Kremlin no le quedará más remedio que adoptar”.

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El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la sesión de este miércoles en el Bundestag.
El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la sesión de este miércoles en el Bundestag.MICHELE TANTUSSI (REUTERS)

La presión de otros socios de la Unión Europea sobre Alemania para acordar mayores sanciones energéticas contra Rusia no está haciendo efecto. Al menos por ahora. El canciller, Olaf Scholz, se mantiene firme en su decisión de no renunciar de forma inmediata al suministro energético de Moscú. Alemania no se lo podría permitir, aseguró este miércoles Scholz en el Bundestag. La economía alemana podría entrar en recesión y eso “no beneficiaría a nadie”, añadió. El canciller recordó, en la primera sesión dedicada a los presupuestos, que las sanciones no deberían “golpear más a los Estados europeos que a los líderes rusos”.

La Unión Europea sopesa incluir el sector energético en las sanciones contra Rusia, pero quiere asegurarse de que ese paso no rompa la férrea unidad que han mantenido los Estados miembros desde que empezó la invasión rusa de Ucrania, el pasado 24 de febrero. Alemania y otros países también muy dependientes de los hidrocarburos rusos argumentan que sus economías quedarían muy tocadas si se prohibiera la importación de gas o de petróleo. El 55% del gas que alimenta la industria y las calefacciones alemanas procede de Rusia. También un tercio del petróleo.

Cambio de modelo energético

El Gobierno alemán está decidido a acelerar un cambio radical en su política energética para acabar con la dependencia de Rusia, pero Scholz recordó que no es tarea que pueda hacerse “de la noche a la mañana”. El canciller anunció que los puertos para desembarcar y regasificar el gas natural licuado con el que se sustituirá el que llega por gasoducto desde Rusia se construirán “mucho más rápido que antes”, en referencia a los múltiples trámites burocráticos y administrativos que suelen comportar este tipo de instalaciones en Alemania. Los procedimientos para homologar aerogeneradores y campos solares se acelerarán para evitar las largas esperas que hasta ahora acumulaban estos proyectos.

Scholz inició su discurso asegurando a Ucrania que puede contar con la solidaridad de Alemania. Se dirigió directamente al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que la semana pasada intervino en el Bundestag para afear a Alemania haber priorizado las relaciones económicas con la Rusia de Putin. Entonces Scholz no le respondió. Los diputados aplaudieron puestos en pie al líder ucranio antes y después de su discurso, pero nadie intervino para darle la réplica. Scholz asegura este miércoles en una entrevista en Die Zeit que es lo que marca la tradición cuando un estadista extranjero habla en el hemiciclo, pero reconoce que no fue lo correcto.

Alemania ha estado suministrando armas a Ucrania desde el inicio de la invasión, pero se desconoce cuántas han llegado efectivamente a su destino. El embajador ucranio en Alemania, Andrej Melnik, ha criticado que Berlín no esté enviando los suministros que pidió Kiev, que incluyen carros blindados y aviones de combate. En su alocución en el Bundestag, Scholz evitó precisar qué armas alemanas ha recibido Ucrania.

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El canciller trazó un límite claro en su compromiso con Kiev: “La OTAN no se convertirá en parte de esta guerra”, aseguró, reiterando su rechazo a establecer una zona de exclusión aérea garantizada por la Alianza. La ayuda a los refugiados será “integral”, prometió. “Todavía no está claro cuántas mujeres, hombres y niños de Ucrania buscarán refugio entre nosotros. Lo único que sabemos es que serán muchos y son bienvenidos aquí”, señaló. El Gobierno federal todavía está discutiendo con los Estados federados cómo repartir la carga económica que supondrá el alojamiento, la manutención, la escolarización y la sanidad que va a garantizar a los refugiados ucranios.

Advertencia a Putin

El canciller alemán ha revelado en una entrevista publicada este miércoles por el semanario Die Zeit que ha advertido directamente al presidente ruso contra el uso de armas químicas y biológicas en Ucrania, algo que sería “imperdonable”. Scholz afirma que hay que mantener abiertos los canales diplomáticos y estar al teléfono para hablar con Putin en cualquier momento. Sobre la larga conversación que mantuvo con él antes de que iniciara el ataque, ha contado que le sirvió para tener una impresión directa de él, aunque nunca se hizo ilusiones sobre sus intenciones: “En Moscú, no respondió a una pregunta muy clara: ¿Me puede asegurar que no invadirá Ucrania?”.

A la pregunta de si impondría más sanciones si Putin usara este tipo de armas, Scholz ha contestado: “En una conversación directa le advertí [a Putin] contra su uso. Las afirmaciones rusas de que Ucrania está desarrollando armas biológicas y químicas o de que Estados Unidos tiene la intención de usarlas son falsas y me parece que son una amenaza implícita de que el propio Putin está considerando usarlas. Por eso era importante para mí decirle clara y directamente: eso sería inaceptable e imperdonable. Nadie debería siquiera pensar en eso”.

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Iván Duque, presidente de Colombia, atiende una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo, el 15 de enero de 2022.
Iván Duque, presidente de Colombia, atiende una conferencia de prensa en el Parlamento Europeo, el 15 de enero de 2022.JULIEN WARNAND (EFE)

El presidente de Colombia, Iván Duque, ha rechazado este martes la despenalización del aborto hasta la semana 24, que ha equiparado a “una práctica anticonceptiva”, un día después de que la Corte Constitucional lo decidió en un fallo celebrado como histórico por los colectivos feministas en toda América Latina. En contraste, el candidato presidencial de izquierdas Gustavo Petro, que había mantenido hasta ahora un llamativo silencio con respecto al debate público, felicitó a las mujeres que dieron esa lucha en sus redes sociales.

Hasta ahora, la interrupción voluntaria del embarazo estaba permitida en Colombia bajo tres causales (riesgo para la vida o la salud de la mujer; cuando el embarazo es resultado de violación o incesto; o malformación que hace inviable la vida fuera del útero). El movimiento feminista, a través la organización Causa Justa, pidió hace un año y medio al alto tribunal que las mujeres dejaran de ser criminalizadas por abortar. La Corte, en una postergada decisión que se definió con cinco votos a favor y cuatro en contra, decidió el lunes despenalizarlo aunque no plenamente.

“Siempre he sido una persona provida, creo que la vida comienza desde la concepción y fui respetuoso de las tres causales”, dijo Duque, a pocos meses de entregar el poder, en una entrevista con La FM. “Pero este fallo no solamente altera este principio sino que me parece delicado que, en el alcance que se está poniendo en la mesa, estemos facilitando que el aborto se convierta en una práctica casi que anticonceptiva, recurrente y regular”, señaló haciéndose eco de las voces más conservadoras que se oponen a la interrupción voluntaria del embarazo.

“Me preocupa que esta práctica de aborto, que es contraria a la vida, se convierta en una práctica cotidiana y, en un país machista, que se pueda recurrir a este mecanismo, que se vuelva para muchos método anticonceptivo para no usar el condón”, reiteró. Su reacción era una de las más esperadas, en un contraste con las diversas voces de feministas, activistas y defensores de derechos humanos que en la víspera habían saludado la decisión del Constitucional. Su partido, el Centro Democrático, fundado por el expresidente Álvaro Uribe, suele atacar a las altas cortes en varios temas que provocan choques de valores. Tanto el candidato del Centro Democrático, Óscar Iván Zuluaga, como Federico Gutiérrez, parte de la coalición de derecha Equipo por Colombia, se mostraron en la misma línea, recordaron que se consideran “provida” y la decisión les parece preocupante.

En la otra orilla ideológica, Gustavo Petro, en cabeza de todas las encuestas presidenciales, ha tenido varios desencuentros con el movimiento feminista, provocó fricciones al invocar en campaña un ideal de “aborto cero” que no llegó a detallar e incluyó como precandidato en el Pacto Histórico, una coalición hecha a su medida, a un líder cristiano, Alfredo Saade. Por eso había expectativas sobre su reacción al fallo. “Felicito a las mujeres que libraron la lucha contra la criminalización del aborto que las criminalizaba y las mataba a ellas. De ellas es su triunfo”, escribió Petro este martes en su cuenta de Twitter. “El empoderamiento de la mujer que surge de aquí, la educación sexual y las libertades son mejor camino para proteger la vida”, señaló. Francia Márquez, su compañera en el Pacto Histórico y una de las pocas mujeres en contienda, había calificado la noticia como “un triunfo en favor de las mujeres en nuestro país”.

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La mayoría de los aspirantes presidenciales se habían pronunciado la víspera. El exministro de Salud Alejandro Gaviria, que siempre ha apoyado la interrupción voluntaria del embarazo, celebró el fallo como “un triunfo de las mujeres, de la sociedad civil y de la salud pública”, mientras que Sergio Fajardo, su competidor por la candidatura de la Coalición Centro Esperanza, coincidió en considerarlo, ante todo, un asunto de salud pública y un acierto de la Corte Constitucional.

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El canciller alemán, Olaf Scholz (derecha), saluda al presidente francés, Emmanuel Macron, este martes al inicio de su reunión en Berlín.
El canciller alemán, Olaf Scholz (derecha), saluda al presidente francés, Emmanuel Macron, este martes al inicio de su reunión en Berlín.MICHELE TANTUSSI (AFP)

Alemania se mantiene firme en su decisión de no enviar armas a Ucrania, pese a la escalada de tensión por la presencia de decenas de miles de tropas rusas junto a su frontera y a las críticas de las autoridades de Kiev, que se consideran abandonadas por Berlín.

El canciller alemán, Olaf Scholz, respondió el martes a las acusaciones de falta de solidaridad asegurando que Alemania “ha hecho mucho para apoyar el desarrollo económico y democrático” de la antigua república soviética. En la cuestión del armamento, sin embargo, no habrá marcha atrás pese a que tanto Estados Unidos como el Reino Unido y los países bálticos están dando apoyo militar a Kiev. Berlín se queda cada vez más aislado en su veto. “Alemania decidió hace años no enviar armas letales a zonas de conflicto”, zanjó Scholz en una conferencia conjunta con el presidente francés, Emmanuel Macron.

A la tradicional reticencia alemana a la exportación de armamento a países en guerra se suma el hecho de que el veto figura también en el acuerdo de coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales. Scholz recordó que la negativa tiene también una dimensión histórica que se justifica por “los acontecimientos de las últimas décadas”. El canciller aseguró que Kiev puede contar con Berlín como ha hecho hasta ahora y recordó el compromiso alemán de mantener a Ucrania como país de tránsito de gas. En las últimas semanas Scholz se ha mostrado a favor de paralizar la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream 2, controlado por la empresa estatal rusa Gazprom, en caso de ataque.

La situación en Ucrania es “grave”, coincidieron ambos mandatarios, reunidos en Berlín. El mensaje que trasladaron fue de unidad, aunque Macron empleó un tono más firme que su homólogo. “El precio será muy alto” se escuchó tanto en francés como en alemán. Vladímir Putin tiene que saber a qué se expone si pasa de la amenaza al ataque contra la integridad de Ucrania, aseguraron ambos líderes, que apostaron también por mantener las conversaciones con el Kremlin en todos los formatos posibles.

“Nunca abandonaremos el diálogo con Rusia”, aseguró Macron, que enumeró los distintos foros en lo que las potencias occidentales mantienen contactos y reuniones con Moscú: con Estados Unidos, la OTAN, la OSCE, la UE o el conocido como formato de Normandía (Rusia, Ucrania, Francia y Alemania). “Todas y cada una de estas vías deben ser explotadas hasta el final para llegar al objetivo de la desescalada con respecto a Ucrania”, subrayó el presidente francés.

Diálogo “difícil”

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A preguntas de los periodistas sobre el papel de Europa en las conversaciones y del protagonismo de Washington en el diálogo con el Kremlin, Macron insistió en que este último formato es “algo positivo”, pero deslizó que todavía no ha dado ningún resultado claro. Reconoció asimismo que los resultados del formato de Normandía tampoco han estado “a la altura del esfuerzo” que le han dedicado sus participantes. “El diálogo con Rusia siempre es difícil”, constató. Este miércoles se producirá una nueva reunión del formato de Normandía.

Ninguno de los dos mandatarios se atrevió a calificar cuáles son las auténticas intenciones de Putin en el conflicto de Ucrania. “No creo que tenga sentido especular sobre las intenciones de terceros más allá de lo que han dicho en público”, contestó un comedido Scholz. Sin hacer predicciones, Macron sí se extendió en el peligro que supone Rusia para la seguridad europea. “Se están multiplicando los actos de desestabilización contra Estados soberanos que antes formaron parte de la Unión Soviética”, aseguró, y mencionó ejemplos de ofensivas híbridas protagonizadas por Moscú, como los ciberataques, la amenaza migratoria y las maniobras militares. “Rusia se está convirtiendo en una potencia desestabilizadora”, aseguró.

Macron está dispuesto a pedir “aclaraciones” sobre las intenciones de Rusia hacia Ucrania en una llamada telefónica que mantendrá con Putin el viernes. De esa cita de mediación espera “un diálogo con voluntad de exigencia y lucidez”, aseguró. La conversación se enmarca dentro de la estrategia europea de apostar por el diálogo constante con Rusia y por acelerar la vía diplomática en busca de una salida a la crisis. En un primer momento, Moscú anunció que participaría en la conversación el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, pero posteriormente modificó la información. La cita con Scholz ha permitido al presidente francés coordinar su posición con Alemania después de la videoconferencia que mantuvieron los principales líderes europeos con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el lunes por la noche.

Mientras prosiguen los esfuerzos diplomáticos para evitar un conflicto bélico junto a la frontera oriental de la UE, la OTAN ha anunciado que sus aliados están poniendo sus fuerzas en “estado de alerta” y enviando barcos y aviones de combate hacia la zona para reforzar el flanco oriental de la alianza. Estados Unidos tiene a 8.500 soldados en “alerta máxima” para un posible despliegue en las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania). España enviará en febrero cuatro cazas a Bulgaria, una contribución a las misiones internacionales en las que participa Madrid ya prevista anteriormente.

Los planes se conocieron al mismo tiempo que EE UU autorizaba a todo su personal no esencial la salida de Ucrania y recomendaba a sus ciudadanos que abandonen el país, en un movimiento que parece indicar la inminencia del ataque, o al menos el convencimiento que tienen tanto Washington como Londres de que se va a producir. También el Reino Unido ha adoptado esta medida, a diferencia de la UE, que afirma no verlo necesario. Rusia, por su parte, mantiene que la escalada de tensión obedece a la “histeria informativa” de Estados Unidos y la OTAN.

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Donald Trump, durante un mitin para impugnar la certificación de los resultados de las elecciones presidenciales de 2020.
Donald Trump, durante un mitin para impugnar la certificación de los resultados de las elecciones presidenciales de 2020.JIM BOURG (REUTERS)

El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó el miércoles una solicitud del expresidente Donald Trump para bloquear la entrega de documentación de la Casa Blanca relacionada con el asalto al Capitolio. La decisión del máximo tribunal —de mayoría conservadora, y con tres magistrados nombrados por el exmandatario republicano— despeja el camino legal para que la comisión investigadora del Congreso pueda acceder a casi 800 páginas de registros sobre el ataque del 6 de enero de 2021.

Entre los documentos solicitados por el comité a los Archivos Nacionales, la institución que custodia esos registros, figura información relacionada con los principales asesores de Trump y los memorandos a su secretaria de prensa. También el llamado diario de la Casa Blanca, un registro de las actividades, viajes, reuniones informativas y llamadas telefónicas del entonces mandatario. Los abogados de Trump fracasaron en su intento de ocultar la información invocando el privilegio ejecutivo, una disposición legal que protege las comunicaciones del presidente estadounidense con su equipo.

“El presidente Trump es más que un ciudadano común”, dijeron los abogados del republicano en una carta dirigida al Supremo para bloquear el acceso a los documentos mientras continuaba la batalla legal en los tribunales de menor rango. “Él es uno de los cinco estadounidenses vivos a quienes, como expresidentes, se les otorga autoridad especial para tomar determinaciones con respecto a la divulgación de registros y comunicaciones creados durante sus mandatos”, agregaron. Según el exmandatario, si los documentos solicitados se hacen públicos, la seguridad nacional estará en peligro. El presidente Joe Biden rechazó invocar el privilegio ejecutivo para este caso.

Los abogados de la comisión investigadora, formada por siete congresistas demócratas y dos republicanos, argumentaron ante el alto tribunal que este no debería torpedear su investigación. El trabajo del comité “es de la mayor importancia y urgencia: investigar uno de los episodios más oscuros en la historia de nuestra nación, un asalto mortal al Capitolio y al Congreso de Estados Unidos, y una interrupción sin precedentes de la transferencia pacífica de poder de un presidente a otro”, defendieron.

Solo el juez Clarence Thomas dejó constancia de que estaba en contra de rechazar la solicitud de Trump, pero no explicó por qué. Los magistrados tampoco dejaron por escrito las razones de su decisión.

El 9 de noviembre, una jueza federal le quitó la razón a la defensa de Trump. La magistrada Tanya Chutkan concluyó entonces que la comisión del Congreso tenía derecho a recibir la documentación y defendió que “la posición de Trump de que puede anular la voluntad expresa del poder ejecutivo [en alusión a la decisión de Biden de autorizar la publicación de los registros] parece basarse en la noción de que su poder existe a perpetuidad”. “Pero los presidentes no son reyes”, sentenció. Los abogados de Trump recurrieron el fallo y, un mes después, un tribunal federal de apelaciones ratificó la decisión de la magistrada Chutkan.

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La brecha entre la OTAN y Rusia se agranda. Después de la primera reunión que han mantenido sendos actores en más de dos años, la temperatura sigue siendo altísima. Ambas partes están seriamente enfrentadas y alertan sobre una peligrosa escalada de la tensión militar en torno a Ucrania. “Hay un riesgo real de un conflicto armado en Europa si Rusia usa la fuerza”, ha subrayado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, al acabar el encuentro, tras rechazar la exigencia de Moscú de detener la expansión de la Alianza y la retirada del armamento a las fronteras de 1997. Fuentes occidentales advierten de que si los contactos diplomáticos fracasan y el presidente ruso, Vladímir Putin, ataca Ucrania, se estará “ante el primer acto de una nueva Guerra Fría”.

“Estamos en un momento definitorio para la seguridad europea”, ha aclarado contundente Stoltenberg nada más empezar su comparecencia. Y es “definitorio”, en su opinión y en la de los 30 países aliados que componen la OTAN, porque lo que Rusia exige para detener la escalada de tensión en su frontera con Ucrania supone una vuelta a las reglas que regían la política exterior durante la Guerra Fría. “Decir ‘tú no puedes entrar en la OTAN porque estás muy cerca de Rusia’ crearía un área de influencia. Los que venimos de países pequeños (Stoltenberg es noruego) cercanos a Rusia sabemos que eso es peligroso”, ha argumentado para explicar que la Alianza Atlántica mantendrá su política de puertas abiertas a aquellos estados que quieran adherirse.

“Los países tienen derecho a decidir su camino”, ha remachado el secretario general, es decir, a entrar en la OTAN si así lo quieren, algo que Ucrania solicitó ya en 2008. “No permitirlo es volver a los parámetros de las esferas de influencia”, ha incidido, una idea que no dejan de repetir en Bruselas en las últimas semanas para evitar el retorno de un modelo de relaciones internacionales como las del pasado.

Ya antes de comenzar la reunión, fuentes de la organización militar aliada han señalado que las posiciones se encontraban muy alejadas “porque las propuestas de Putin son inasumibles”. Esto se ha constatado en la reunión: “Difícil”, “franca”, “necesaria, “abierta”, según los adjetivos utilizados por Stoltenberg. En la sede de la Alianza en Bruselas, donde han acudido los viceministros rusos de Exteriores, Aleksandr Grushkó, y de Defensa, el coronel Aleksandr Fomin, intenta transmitirse la idea de que solo el hecho de sentarse en la misma mesa negociadora es “importante y útil”, pero aquí acaba todo el mensaje positivo que pueden trasladar los aliados. Porque en este punto empiezan a señalar todas las barreras que ponen desde Moscú para empezar un diálogo de “buena fe”.

La palabra chantaje no aparece directamente, pero las definiciones que dan las fuentes consultadas de la situación actual se parecen mucho. “Básicamente, Putin quiere un compromiso formal e irreversible de que no habrá ampliaciones de la OTAN hacia el Este, de que no habrá misiles occidentales en Ucrania, de que no se extenderán las estructuras militares de la Alianza y de que los aliados procedentes del antiguo bloque soviético pasarán a ser como de segunda clase”, resume un alto cargo comunitario sobre las propuestas de Moscú. Y todo ello es algo por lo que los aliados no están dispuestos a pasar, y así se lo han dicho a Moscú.

“Es Rusia el agresor y quien ha usado la fuerza contra Ucrania”, ha advertido Stoltenberg para subrayar que es el régimen de Putin el responsable del conflicto. El noruego ha profundizado en la idea cuando ha detallado que hay soldados rusos en Georgia, Moldavia y Ucrania contra la voluntad de estos países y ha exigido que Moscú saque a sus tropas y “respete la integridad de estos países”.

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Más allá de las que se han escuchado este miércoles en el encuentro, Estados Unidos y sus aliados tampoco tienen muy claras cuáles son las intenciones finales de Moscú. “No ha habido ningún compromiso ruso para rebajar la tensión ni se ha dicho que lo vaya a haber. […] Tendrán que decidir si se trata de seguridad, en cuyo caso deberían comprometerse, o si todo esto fue un pretexto. Y es posible que aún no lo sepan”, ha admitido la subsecretaria de Estado estadounidense, Wendy Sherman, al final.

“No está claro cómo se puede encontrar una salida”, reconoce una fuente europea. “Putin ha puesto mucho énfasis, y de manera pública, en la necesidad de garantizar que Ucrania nunca ingresará en la OTAN, y eso es algo que ni Kiev ni la Alianza van a admitir que se dé por sentado”, augura la misma fuente.

Por su parte, Grushkó ha declarado al término de la reunión de este miércoles que la desescalada en torno a Ucrania “es posible”, pero solo si se cumplen los pactos de 2015, que contemplan la retirada de tropas extranjeras del Donbás. “Si se cumplen los Acuerdos de Minsk no habrá ninguna amenaza ni para la seguridad ni para la integridad territorial de Ucrania”, ha dicho el alto cargo antes de afirmar que para que Rusia ponga fin a su despliegue, la OTAN “debe parar la entrega de armas a Ucrania y retirar sus instructores, oficiales y soldados”, informa Javier G. Cuesta. Grushkó ha advertido además de que el Kremlin tomará medidas ante cualquier acción de la Alianza Atlántica que vaya en contra de los intereses rusos. “Una futura degradación de la situación puede llevar a las consecuencias más impredecibles y severas para la seguridad europea”, ha subrayado el diplomático, que sí ha afirmado que Moscú está dispuesto a negociar sobre el despliegue de armas ofensivas y sus mecanismos de verificación.

El foro de diálogo entre Rusia y la OTAN ha perdido mucha fuerza desde la anexión rusa de Crimea, en 2014. Hubo reuniones posteriores, pero desde 2019 no ha habido ningún encuentro. Que se haya recuperado en estas circunstancias es un elemento que tratan de resaltar. La cita llega en el meridiano de una semana crucial de los esfuerzos diplomáticos por evitar un desenlace sangriento en Ucrania, un país que se expone a ser despedazado por Rusia si las autoridades de Kiev mantienen su tentación de aproximarse a Occidente. El domingo y el lunes, los encuentros fueron bilaterales, entre EE UU y Rusia, en Ginebra (Suiza). A partir de este miércoles tocan los ámbitos multilaterales, primero la Alianza Atlántica en la capital europea y este jueves en Viena, en el marco de la OSCE, el único escenario de los tres en el que Ucrania cuenta con una silla de propio derecho.

Antes de llegar a este foro, Washington ha tratado de rebajar los recelos de la Unión Europea y los Estados miembros ante el intento del presidente ruso de ningunearles en la solución del conflicto ucranio. Para aclarar que no es esta la intención de la Administración de Joe Biden, el martes la subsecretaria Sherman, presente también en la cita de la OTAN, se reunió con el Comité de Política de Seguridad de la UE y con el secretario general del Servicio Europeo de Acción Exterior, Stefano Sannino. Además, Washington divulgó un comunicado detallando los más de 100 contactos (telefónicos o presenciales) que Estados Unidos ha tenido con todos sus aliados.

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Retiro del 100%: Diputado Ilabaca rechaza idea y lo calificó de innecesario e irresponsable

OEA rechaza

La OEA «reconoce la protesta pacífica como un derecho básico y fundamental que debe ser protegido». También destacó el procesamiento de quienes «han transformado la protesta en vandalismo».

Deutsche Welle

07.05.2021

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó este viernes (07.05.2021) «los casos de tortura y asesinato cometidos por las fuerzas del orden» en Colombia y llamó a respetar los derechos de quienes no protestan.

Asimismo, Almagro indicó que la secretaría de la OEA «reconoce la protesta pacífica como un derecho básico y fundamental que debe ser protegido», pero también llamó a que sean amparados los derechos de quienes no se manifiestan.

«Condenamos especialmente los casos de tortura y asesinato cometidos por las fuerzas del orden», indicó el diplomático uruguayo en Twitter con respecto a las protestas contra el gobierno de Iván Duque, que se extienden desde hace diez días y han dejado 26 muertos.

 

Las manifestaciones comenzaron como una movilización contra una reforma fiscal regresiva, ya retirada, que derivó en un movimiento de protesta más amplio contra el gobierno. Los bloqueos en las carreteras han provocado escasez de combustible en ciudades como Cali y Pereira.

«El derecho a la protesta no puede ser un pretexto para vulnerar los derechos fundamentales de la población», señaló Almagro, quien exhortó a «cese de los bloqueos cuando violan estos derechos fundamentales».

Almagro también destacó el procesamiento de quienes «han transformado la protesta en vandalismo y han confundido el vandalismo con acciones de naturaleza terrorista contra las instituciones y las autoridades del Estado».


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Este jueves, el ministro de Salud, Enrique Paris, manifestó la voluntad que existe entre autoridades sanitarias, de crear un “carnet verde” para todas aquellas personas que ya completaron el proceso de vacunación contra el coronavirus.

Frente a esto, la presidenta del Colegio Médico de Santiago, Francisca Crispi, presidenta del Colegio Médico Santiago, aseveró que, a su juicio, no se trata de una buena iniciativa, ya que le permitirá a las personas realizar actividades con las que podrá contagiar a otras que no están inoculadas.

«El carnet verde, le permitiría a las personas realizar ciertas actividades dentro del país, que las personas no vacunadas no tienen permitido (…) Creo que no es una medida adecuada, porque le va a permitir a las personas vacunadas realizar actividades que pueden contagiar a otras personas, a la población que no está vacunada hoy«, sostuvo.

Crispi explicó que «si bien hay países que han implementado este carnet verde, son países que han vacunado con Pfizer y en Chile, el 90% de la vacunación es con Sinovac. Sabemos que los resultados de Sinovac en efectividad son de un 60% en disminuir la transmisión y con esto quiero decir que la vacuna no elimina la posibilidad de contagiarse y transmitir el virus».

Por ello, «con nuestro plan de vacunación no es una buena idea», además, recordó que quienes han recibido la inoculación, deben seguir manteniendo las medidas de autocuidado como el uso de la mascarilla, lavándose las manos, «hasta que la inmunidad sea colectiva».

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Por otro lado, Crispi explicó que también se ha pensado en implementar un pasaporte verde, el que le permitiría a las personas viajar fuera del país.

Frente a ello, sostuvo que «es algo que la OMS no ha recomendado, porque no sabemos la efectividad de todas las vacunas que se están implementando».

Por lo mismo, se genera una falsa sensación de seguridad y, a la vez, se profundiza la inequidad entre los países, ya que no todos está vacunando a una velocidad esperada, inclusive algunos aún no tienen acceso a las dosis desarrolladas.



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