La madre del menor entró en crisis de nervios cuando le notificaron el deceso.
El niño según el reporte, estaba jugando en su habitación con otro menor, se habría golpeado la cabeza y quedó inconsciente, cuando su madre lo encontró lo llevó de urgencia a un centro médico.
Noticias Barranquilla.
En Barranquilla una familia este sábado atraviesa una tragedia, un niño de 3 años de edad murió tras presuntamente golpearse la cabeza cuando jugaba en su habitación.
Ocurrió en el barrio Santo Domingo de Guzmán.
El reporte preliminar es que, el menor y un primo suyo estaban jugando en la habitación, uno de los niños salió asustado y cuando la madre ingresó al cuarto, vio al otro niño inconsciente.
Lo halló, colgando entre el camarote y la pared, al parecer, se golpeó fuertemente cuando saltaba. Lo tomó en sus brazos y se lo llevó a un hospital cercano.
En el Camino Metropolitano del barrio Santa María, le notificaron que el menor había ingresado sin signos vitales.
La madre del menor entró en crisis de nervios cuando le notificaron el deceso.
Los médicos llamaron a la policía, sin embargo, en el cuerpo del menor no habrían encontrado rastros de violencia.
Aún así, con apoyo de la Policía de Infancia y Adolescencia, se está tratando de esclarecer las condiciones que estaba el niño de 3 años en su casa.
La autopsia de Medicina Legal, deberá determinar la causa de la muerte.
En el Caribe colombiano se han reportado varias muertes de menores, por accidentes caseros el último año.
Un grupo de personas espera para recibir alimentos gratuitos en una iglesia de Caracas en mayo de 2020.Ariana Cubillos (AP)
Mientras los bomberos intentaban abrir la puerta del apartamento del profesor universitario Pedro Salinas, se escuchaban sus quejidos de fondo en un video que circuló en redes sociales. Al ingeniero de 83 años en estado de deshidratación le diagnosticaron desnutrición y depresión. Estaba junto al cadáver de su esposa, Ysbelia Hernández, de 74 años, bioanalista y abogada de la comunidad de la Universidad de Los Andes, en Mérida, al occidente de Venezuela. El cuerpo de la mujer también tenía signos de desnutrición. Había muerto de un infarto, según las primeras declaraciones de los rescatistas.
La noticia de encontrar a dos profesores universitarios muertos o a punto de morir por desnutrición es verosímil en la Venezuela de 2022. Por ello, pese a que algunos familiares de la pareja desmintieron desde el extranjero que los ancianos estuvieran en situación de abandono y aseguraron que había comida en la despensa de su casa, el caso de Hernández y Salinas, que se recupera en un hospital, se convirtió en el amargo retrato de todo un gremio que sobrevive con salarios de hambre.
Un profesor universitario en Venezuela percibe un salario de entre 3 y 11 dólares mensuales, la remuneración más baja de América Latina. Los de mayor rango, como Salinas, que es una eminencia en ecología, estudios forestales y planificación de áreas naturales protegidas, con formación en el Imperial College de Londres y director de revistas arbitradas, la remuneración puede alcanzar a 20 dólares al mes, una cifra muy lejana al precio de la canasta de alimentos en Venezuela que al cierre de 2021 superó los 400 dólares mensuales para una familia. “Nos han reducido a la indigencia”, reconoce Mario Bonucci, rector de la Universidad de Los Andes, la casa de estudios de la que la pareja se jubiló. “Estamos consternados”.
La Universidad de Los Andes es una de las más importantes del país y es el corazón de la ciudad de Mérida. Mirar sus números da una idea de cómo el sector universitario público ha sido arrinconado. Bonucci procesa a diario una o dos renuncias de personal de la casa de estudios. En cinco años, ha visto reducir a la mitad el número de estudiantes. Con el presupuesto que recibieron en 2021 del Estado cada dependencia de la universidad contó con apenas 295 dólares para funcionar durante un año. No hay comedor, ni transporte, ni becas estudiantiles, ni cobertura médica para los profesores. Hay áreas del campus cerradas por la imposibilidad de mantenerlas. Bonucci señala que están por medir nuevamente la deserción en la planta profesoral, no solo los números, sino el tipo de personal calificado que han perdido, un problema común en todas las universidades venezolanas.
En una reciente publicación de la Academia de Ciencias Físicas Matemáticas y Naturales, el investigador Jaime Requena advierte que son más los científicos que se jubilan y abandonan la profesión que los que cada año ingresan a ella en Venezuela. A la fuga de talentos que ha vivido Venezuela en los últimos años le pone un número: más de dos mil investigadores han dejado el país en dos décadas, refiere el estudio. En medio de la masiva migración que ha empujado a más de 6 millones de venezolanos a cruzar las fronteras huyendo de la crisis, las aulas se han vaciado y han quedado los más viejos, los profesores jubilados, como el relevo, una de las consecuencias menos visibles de la crisis humanitaria que atraviesa el país petrolero.
El Observatorio de Universidades evaluó en 2021 las condiciones de vida de la población universitaria en Venezuela y encontró que 8 de cada 10 docentes de 60 años o más sufre de enfermedades crónicas y a 9 de cada 10 se le dificulta adquirir medicamentos. Dentro de este grupo, 35% come menos de tres veces al día y otro 35% no recibe ningún ingreso extra a su salario del Ministerio de Educación Universitaria. Asimismo, 26% tiene más de tres años sin hacerse un chequeo médico o examen de rutina y 21% nunca logró comprar sus medicamentos.
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En la ULA, con ayuda de egresados, se ha recolectado ropa y zapatos para profesores y trabajadores que no tienen ni cómo vestirse. “Cuando se asigna un sueldo como el que tienen los profesores venezolanos, el Estado se desentiende de las universidades”, apunta Bonucci. Desde el año pasado, la organización Brigadas Azules también recoge regularmente comida y enseres básicos para profesores de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, en situación de vulnerabilidad. Esta misma semana corrió una solicitud de ayuda a otro profesor que requería desde medicamentos hasta jabón para su aseo y comida. La solidaridad y las campañas de recolección de donaciones y la ayuda humanitaria internacional que entra a cuenta gotas, son lo que sostiene a gran parte de los venezolanos. Cuando se habla de que 96% de los venezolanos vive en pobreza y de los 9,3 millones de personas en inseguridad alimentaria moderada y severa —datos de Encovi y del Programa Mundial de Alimentos, respectivamente—, también se habla de estos casos, profesionales que se han empobrecido por la voraz pérdida de valor del bolívar en Venezuela.
Al menos cinco millones de pensionados y casi dos millones de empleados públicos, entre los que se cuentan los universitarios, pertenecen al grupo más golpeado por la crisis y escapan a la burbuja de la dolarización que ha permitido la recuperación de algunos sectores económicos el último año. Un duro ajuste ha recaído sobre esta población en los intentos de Nicolás Maduro por maniobrar contra el alza de los precios. En los últimos dos años, el Gobierno ha sacrificado el gasto fiscal y mantiene un salario mínimo integral en 10 bolívares, que llega apenas a dos dólares mensuales, para contener el tipo de cambio y ponerle frenos a la hiperinflación de la que finalmente saldrá el país este 2022, sin que esto signifique un alivio total al alto costo de la vida en Venezuela. Aunque el Gobierno asigna bonificaciones mensuales, son insuficientes para alzar la cabeza en medio de la pobreza.
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De acuerdo con la denuncia de la exsuegra del procesado, su hija tuvo que ser internada en una clínica de esa ciudad, y aún permanece bajo observación médica.
Frente a este hecho, las autoridades capturaron al presunto responsable de golpear a su expareja quien no aceptó los cargos.
Noticias Pasto.
En Pasto los casos de violencia contra la mujer parecen ir en aumento, o por lo menos, conocerse de manera pública, en las últimas horas la Fiscalía capturó a un sujeto señalado de golpear brutalmente a su expareja.
Señalaron que al avalar el material probatorio de la Fiscalía, un juez de control de garantías de Cali impuso medida restrictiva de la libertad en centro carcelario contra Christian Camilo R. G.
Los hechos por los que R.G. es procesado ocurrieron el 15 de enero último en Pasto.
Según el reporte, el hombre habría agredido físicamente a su expareja.
De acuerdo con la denuncia de la exsuegra del procesado, su hija tuvo que ser internada en una clínica de esa ciudad, y aún permanece bajo observación médica, como consecuencia de los golpes que recibió por parte del hombre.
Frente a este hecho, servidores del CTI, junto con agentes de vigilancia de la Policía Nacional, capturaron mediante orden judicial al investigado cuando se desplazaba por una vía pública del centro de la ciudad.
Sin embargo, Christian Camilo no aceptó los cargos imputados por el ente acusador.
Cabe resaltar que hace unos días, se conoció una denuncia similar, luego de que se evidenciaran los vídeos en donde un sujeto golpeaba brutalmente a una mujer, en el sector de Mijitayo.
Otro caso
Esta semana se conoció otro caso, en el que vecinos denunciaron que presuntamente, un hombre maltrataba a su esposa.
En varios vídeos se ha registrado empujones, que la arrastra, los vecinos escuchan fuertes discusiones, insultos; sin embargo, aunque la policía ha ido hasta la residencia, la presunta víctima no ha denunciado violencia en su contra.