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Foto Alcaldía de Cali

La Secretaría de Desarrollo Económico de Cali los invita a conocer las diferentes convocatorias disponibles, a las que pueden aplicar ingresando al sistema electrónico para la contratación pública SECOP.

Fortalecimiento empresarial y productivo de las unidades de negocios de emprendedores y microempresarios de las comunas 6, 9 y 16: se busca fortalecer capacidades técnicas, empresariales, comerciales y productivas a unidades de negocios y/o emprendimientos de las comunas 6, 9 y 16 de Santiago de Cali.

Encadenamientos Productivos 2022: prestar servicios de apoyo a la Secretaría en el desarrollo de procesos de encadenamientos productivos, a través de la puesta en marcha de ruedas de negocio en sectores estratégicos de recuperación económica, de acuerdo con el plan de estabilización y reactivación del tejido productivo de la ciudad.

Centro de Acopio de Abastecimiento del Oriente: elaboración de un estudio de factibilidad para un equipamiento de abastecimiento y comercialización de alimentos, mediante el cual se identifique, de manera integral, las condiciones de distribución de alimentos en el sector Oriente del Distrito de Santiago de Cali.

Comunas 15, 20 y 21: desarrollo de un programa de empleabilidad para personas vulnerables económicamente activas de las comunas 15, 20 y 21, a través de procesos de formación en competencias laborales, con enfoque diferencial de género y gestión para la vinculación laboral en el Distrito de Santiago de Cali.

Los Andes, La Elvira, Felidia, Golondrinas y comuna 13: se busca fortalecer las capacidades empresariales, comerciales y productivas a las unidades de negocios de emprendedores y microempresarios de la comuna 13 y corregimientos de Los Andes, Felidia, La Elvira y Golondrinas de Santiago de Cali.

Comuna 21, Hormiguero, Pance y Navarro: se busca fortalecer las capacidades técnicas, empresariales comerciales y productivas a las unidades de negocios de emprendedores y microempresarios de la comuna 21 y corregimientos de Pance, Navarro y El Hormiguero.

Economía Circular comunas 7, 13 y 19: se busca el fortalecimiento de empresas y emprendimientos del tejido empresarial de las comunas 7, 13 y 19 en los modelos de economía circular, a través de procesos de formación, innovación, conocimiento y generación de cadenas de valor circulares en la ciudad.

Empleabilidad comunas 10, 12 y 19: se busca el desarrollo de un programa de empleabilidad para personas vulnerables económicamente activas de las comunas 10, 12 y 19, a través de procesos de formación en competencias laborales, con enfoque diferencial de género y generacional y su gestión para la vinculación laboral en Cali.

CEDES 2022: brindar atención y/o formación a emprendedores, comunidades y/o Mipymes en mínimo dos (2) Centros de Emprendimiento o Desarrollo Empresarial, mediante la implementación de programas de fortalecimiento empresarial, con el fin de mejorar sus capacidades productivas y de innovación.

Promoción e inversión Distrito Santiago de Cali: desarrollar procesos de promoción del Distrito de Santiago de Cali como destino de negocios y la atracción de inversión nacional y extranjera, para la creación de oportunidades de empleo fomentando mejores condiciones sociales y económicas para la ciudad.

Fuente: Juan David Arcos Grajales / Alcaldía de Cali


La cumbre europea extraordinaria celebrada este jueves en Bruselas ha lanzado una batería de sanciones sin precedentes contra Rusia como castigo a una invasión de Ucrania que, a juicio de los dirigentes europeos, marca un antes y un después en la relación con Moscú y en la historia del Viejo Continente. Las represalias pactadas pretenden aislar la economía rusa del resto del mundo y suponen un golpe brutal a las principales entidades financieras del país agresor y al entramado industrial y militar que sostiene al régimen de Vladímir Putin. Casi ningún sector estratégico quedará a salvo del impacto en Rusia. Bancos, empresas de defensa y aeroespacial, constructoras de infraestructuras, grandes compañías de transporte y logística o aerolíneas perderán o verán limitado el acceso a los mercados europeos de financiación y sufrirán la prohibición de adquirir tecnología y componentes esenciales para su modernización.

Entre las medidas contempladas, figura que las compañías públicas rusas no podrán a salir a Bolsa en Europa y los grandes magnates no podrán abrir cuentas en los bancos europeos, según un borrador del documento de sanciones al que ha tenido acceso EL PAÍS. Se ampliará además la lista negra que impide viajar a la UE y condena a la congelación de los bienes en territorio comunitario para incluir a los oligarcas más próximos a Putin, que hasta ahora se habían librado de toda represalia por no tener una implicación directa en las repetidas agresiones del ejército ruso contra algunos de sus vecinos.

El castigo de la UE, concertado con países como Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Noruega, busca dañar gravemente la economía rusa. Pero el objetivo final es someter a Putin a una pinza de descontento y protesta por parte de una población que sufrirá las consecuencias más dolorosas y de una oligarquía que verá drásticamente reducido su potencial de enriquecimiento a costa del régimen. La falta de libertades permite al mandatario ruso reprimir a la opinión pública. Pero Bruselas confía en que el sufrimiento a largo plazo y la posible revuelta de una élite frustrada acaben erosionando a un presidente que controla el país desde hace 22 años y ha reformado la Constitución para atrincherarse en el Kremlin al menos hasta 2036.

“Estas medidas incluyen amplias sanciones financieras y estrictos controles a la exportación que tendrán un profundo impacto en la economía, el sistema financiero y el acceso a la tecnología punta”, asevera el borrador. El objetivo, prosigue el texto, es imponer “graves costes a las principales instituciones financieras rusas” que “aislarán aún más a Rusia del sistema financiero mundial”.

Los líderes se citaron a las ocho de la tarde del jueves en Bruselas y prolongaron la discusión hasta la madrugada del viernes, en un encuentro sin teléfonos y a puerta cerrada. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha participado brevemente por videoconferencia, de forma emotiva y vestido con camiseta de color caqui, para reclamar ayuda al bloque comunitario, a medida que avanzaban las tropas rusas en su país y crecía su sensación de aislamiento. El presidente ucranio se mostraba después decepcionado. “Nos han dejado solos para defender nuestro Estado”, ha dicho Zelenski en un vídeo publicado en la cuenta presidencial, según ha recogido la agencia France Presse. “¿Quién está dispuesto a combatir con nosotros? No veo a nadie. ¿Quién está listo para dar a Ucrania la garantía de una adhesión a la OTAN? Todo el mundo tiene miedo”, ha lamentado.

Varios dirigentes europeos también han expresado durante el encuentro la necesidad de ir aún más allá con las sanciones, reclamando medidas drásticas como sacar a Rusia del sistema SWIFT de transacciones financieras, algo que finalmente se ha descartado, al menos de momento, con países como Alemania en contra, según fuentes conocedoras de la negociación. “Veremos cómo evoluciona la situación [en Ucrania], pero estamos dispuestos a ir más lejos”, ha asegurado una fuente comunitaria presente en las negociaciones de los dirigentes, que ha subrayado que tanto el primer como el segundo paquete de sanciones han sido aprobados en 24 horas. “Y ya estamos pensando en el tercero”. Entre las opciones para ir más allá también se contempla cercar aún más al círculo de oligarcas próximo a Putin. E incluso al propio Putin. La idea de los Veintisiete es guardarse ases en la manga porque se pisa un territorio ignoto, con escenarios apenas imaginables hace unos días, y cuyo desenlace resulta oscuro e impredecible.

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“Es una primera respuesta”, ha asegurado el presidente francés, Emmanuel Macron, en una comparecencia al término de la cumbre, a las dos y media de la madrugada, junto al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen. Cariacontecido, Macron ha explicado su último intento de frenar a Putin a través de una infructuosa llamada telefónica este jueves. El intercambio, a petición de Zelenski, ha sido “franco, directo y rápido” para pedirle que frene lo antes posible los combates. “No ha producido efectos, como ven, por el momento”, ha dicho con gesto grave. “El presidente ruso ha elegido la guerra”.

La batería de medidas finalmente adoptada ataca a dos de los principales bancos del país (Alfa Bank y Bank Otkritie), según el citado borrador, un zarpazo que se suma a la sanción ya impuesta en el primer golpe de esta semana a otras tres instituciones —Bank Rossiya, Promsvyazbank y VEB—, y prohíbe también nuevas salidas a Bolsa de compañías estatales rusas en parqués de la UE. También corta el flujo financiero con el bloque comunitario de compañías del Estado ―como Almaz-Antey, Kamaz, Rostec o Russian Railways― presentes en sectores vinculados a la capacidad militar, como el aeroespacial, el naval, el de automoción y el armamentístico.

El azote financiero afectará “al 70% del mercado ruso de la banca”, ha asegurado Von der Leyen en la comparecencia. El paquete, ha añadido, “tendrá máximo impacto en la economía rusa y la élite política”.

Las sanciones previstas también cercan por primera vez de forma tangencial a la oligarquía rusa, al prohibir que ciudadanos o personas jurídicas de este país puedan abrir nuevos depósitos bancarios superiores a 100.000 euros en la UE, “por lo que repercute claramente en la élite rusa”, asevera el borrador, una medida, añade, coordinada con Suiza. Y se impone además una prohibición de exportaciones de la UE a Rusia en el sector energético, impidiendo el comercio de equipos y tecnología europeos necesarios para la modernización de las refinerías rusas. Elementos “únicos y que no pueden ser sustituidos”, según Von der Leyen, por lo que acabará afectando en el medio plazo a un sector que aporta 24.000 millones de euros al país. Se toma idéntica medida en el sector aéreo y aeroespacial restringiendo la exportación de aeronaves y piezas y tecnología claves.

Con el nuevo paquete, que aún deberá ser formalmente adoptado, algo que está previsto a lo largo de este viernes, la UE quiere restringir además la exportación de productos de doble uso militar y civil y de otros productos de tecnología avanzada con decenas de usuarios finales en Rusia vinculados al sector militar, incidiendo así sobre sectores que puedan ayudar, directa o indirectamente, a mejorar la capacidad militar y tecnológica de Rusia. Esta medida se aplicaría, según el borrador, “a todos los usuarios finales de artículos de los siguientes sectores: electrónica, informática, telecomunicaciones y sensores y láseres, aplicaciones marinas”.

Las sanciones también azotan a nuevos grupos de individuos, a los que se prohíbe viajar a la UE y cuyos bienes en el bloque comunitario quedan congelados, entre los que destacan ciudadanos bielorrusos del ámbito militar y del Ministerio de Defensa que hayan “facilitado la invasión de Ucrania”, según el borrador. Y estas medidas se hacen extensivas a todos los miembros de la Duma (el Parlamento ruso), más allá de los 351 parlamentarios que habían sido castigados con el primer tramo de sanciones, y a miembros del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia.

Los Veintisiete se reservan todavía la posibilidad de endurecer el golpe, pero están convencidos de que pueden desestabilizar a Putin con esta segunda batería de sanciones, después de la aprobada el miércoles tras el reconocimiento de la independencia de las provincias separatistas del Donbás por parte de Moscú. Pero algunos países de la UE creen que la sacudida no es suficiente y que el presidente ruso dispone de recursos financieros suficientes para sostenerse en el poder. A ello se añaden los resortes políticos que han impuesto en su entorno un régimen de terror que Putin se ha cuidado de escenificar: el vídeo editado de la última reunión del consejo ruso de seguridad antes del ataque a Ucrania mostró a unos altos cargos totalmente sometidos a la autoridad del presidente. Y Putin ni siquiera se ahorró difundir la humillación en público al jefe de sus servicios de espionaje en el exterior, balbuciente y atemorizado ante el interrogatorio de un presidente que dudaba de su alineamiento con la posición oficial del Kremlin.

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Ante el grave deterioro de la situación sobre el terreno en Ucrania —con intercambios de fuego de artillería de una intensidad sin precedentes en los últimos años y el anuncio de nuevos ejercicios rusos con misiles con capacidad nuclear—, el Gobierno alemán ha enviado este viernes al Kremlin un firme mensaje disuasorio en la sesión inaugural de la Conferencia de Seguridad de Múnich, un foro que reúne cada año en la capital bávara a decenas de líderes y ministros de Exteriores y Defensa. De forma inusual, este año Moscú ha decidido no enviar una delegación, lo que muchos observadores han interpretado como una señal extremadamente negativa.

“El escenario de un corte total de intercambios económicos entre Rusia y Alemania y la UE no es poca cosa”, ha dicho la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, refiriéndose a las sanciones por una eventual agresión rusa contra Ucrania con una terminología más dura de la habitual mención occidental a las “graves consecuencias económicas”. “Alemania está lista para pagar un alto precio económico”, advirtió la responsable de la diplomacia alemana, quien calificó de “exigencias de la Guerra Fría” los requerimientos de Moscú en un documento publicado antes de la conferencia. “La amenaza rusa es inaceptable”, zanjó.

La ministra compareció en el foro en una sesión en la que también intervino el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, quien quiso subrayar la determinación de la Administración de Biden en reavivar los vínculos con aliados y socios después del turbulento periodo de Trump. Blinken advirtió de que Rusia “no parece estar en el camino de la diplomacia”, que pese a sus anuncios de repliegue “lo que se ve sobre el terreno es lo contrario, nuevas tropas acumulándose, incluidas brigadas de élite que formarían parte de cualquier escenario de agresión”. El representante de EE UU ante la OSCE ha elevado este viernes a entre 169.000 y 190.000 el número de soldados rusos desplegados.

Alemania llega a la cita tras haber encontrado una línea más clara en el conflicto con Rusia después de varias semanas de indefinición que le costaron las críticas y la desconfianza de los aliados occidentales. El perfil bajo inicial del nuevo canciller, Olaf Scholz, ha dejado paso en los últimos días a una actitud mucho más proactiva con visitas a Estados Unidos, Ucrania y Rusia en un intento de volver a situar a Berlín en primera línea de los esfuerzos diplomáticos para evitar el conflicto. Esta semana, en su encuentro con Vladímir Putin en el Kremlin, el canciller se mostró firme y mencionó el polémico gasoducto Nord Stream 2, algo que se había negado a hacer en visitas previas como la que mantuvo con Joe Biden.

La evolución de la posición alemana —marcada por ciertas divergencias en política exterior entre los socios de la coalición gubernamental— no llega sin embargo a tocar la negativa a suministrar armas a Ucrania. Durante la sesión en Múnich, el alcalde de Kiev, Vitaly Klitschko, reclamó explícitamente el suministro de armamento para defenderse de una eventual agresión rusa. Baerbock argumentó que por razones históricas, por la legislación nacional vigente y por las circunstancias negociadoras, Berlín considera oportuno no alterar su negativa en ese apartado. La ministra señaló que es parte del juego de la Alianza que los socios desempeñen distintos papeles, y reivindicó el de Alemania como principal soporte financiero para Ucrania. “También es importante evitar el riesgo de una desestabilización interna por la vía económica”, señaló.

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En la primera jornada de la conferencia, también intervino el secretario general de la ONU, António Guterres, quien advirtió de que una guerra en Ucrania sería “catastrófica” pero se mostró todavía confiado en que la diplomacia pueda resolver el conflicto. “Sigo pensando que no ocurrirá”, señaló, y lanzó una petición a Rusia: “Ha llegado el momento de desescalar seriamente”. El mandatario aseguró estar “profundamente preocupado” por la situación en las fronteras de Ucrania y por la inestabilidad en la escena internacional. “Suelen preguntarme si estamos en una nueva Guerra Fría”, dijo. “Mi respuesta es que la amenaza a la seguridad global es ahora mayor y más compleja”. Los “canales secundarios” de comunicación que existían hace décadas “ya no existen y la mayoría de personas que sabían usarlos ya no están con nosotros”, añadió.

Por otra parte, la vicepresidenta de EE UU, Kamala Harris, que intervendrá este sábado en el foro, se reunió con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg y con los líderes de los países bálticos. “Seguimos abiertos a la diplomacia. Le toca a Rusia demostrar la seriedad de sus intenciones negociadoras”, dijo Harris, informa la agencia Reuters.

La ausencia de una delegación rusa en Múnich es interpretada como una pésima señal no solo porque su presencia ha sido constante en las últimas décadas, sino porque repetidamente Moscú ha aprovechado a fondo el escenario bávaro para defender sus puntos de vista. Es célebre la intervención del propio Vladímir Putin en la edición de 2007, con un discurso que puso sobre la mesa la mirada geopolítica que orientaría muchas de las decisiones llevadas a cabo en los últimos años.

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En medio de una de las peores crisis económicas de la historia de Cuba, con el país bajo una inflación desatada y la convulsión de las protestas del 11 de julio que todavía colea —con su secuela de juicios contra al menos 790 manifestantes, parte de ellos encausados por el delito de sedición—, este 3 de febrero se cumplieron 60 años del día en que el entonces presidente norteamericano John F. Kennedy firmó la orden número 3447, que proclamó el “embargo a todo el comercio con Cuba” un año después de que ambos países rompieran relaciones diplomáticas.

Con motivo del aniversario, el Archivo Nacional de Seguridad de EE UU (NSA, por sus siglas en inglés) acaba de publicar una docena de documentos desclasificados que arrojan luz —y no pocas sombras— sobre la que seguramente es la medida punitiva contra un país más larga de la historia moderna. Los papeles oficiales dados a conocer por el NSA —institución académica adscrita a la Universidad George Washington— registran los orígenes, justificación y evolución de las sanciones económicas adoptadas por el Gobierno norteamericano desde que Fidel Castro llegó al poder, comenzando por el famoso memorándum del 6 de abril de 1960 del subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester Mallory, dirigido al entonces presidente Dwight Eisenhower y titulado “El declive y la caída de Castro”, en el que argumenta sin tapujos la necesidad de aplicar medidas coercitivas contra la naciente revolución para derrocarla.

La revolución de Fidel Castro, argumenta Mallory en el escrito, es “bastante popular”, y dado que no hay una “oposición efectiva” contra él, la única forma de socavar el apoyo es “a través del desencanto y la desafección basada en la insatisfacción económica y las dificultades”. Mallory, señala el NSA, aboga en ese momento por un conjunto de sanciones económicas diseñadas para negar “dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios monetarios y reales, para provocar el hambre, la desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

Este temprano memorándum, básico para entender la justificación política del embargo norteamericano que sigue vigente hoy, es complementado por el NSA con otros documentos, mensajes y deliberaciones secretas de diversas administraciones norteamericanas, incluidas las consideraciones del exsecretario de Estado Henry Kissinger en 1975 de usar el embargo como moneda de cambio para normalizar las relaciones con Cuba.

Un original revelador es el informe secreto de la CIA titulado “Sanciones de Estados Unidos y la OEA contra Cuba (1962-presente)”, elaborado en 1982. Este concluye que “desde el principio las sanciones comerciales fueron significativamente perjudiciales para el crecimiento y el desarrollo general de Cuba”, si bien admite que el embargo no “había cumplido” con sus objetivos y que “los costos políticos superaban sus beneficios”. El documento dado a conocer por la NSA considera que “si bien Estados Unidos promueve públicamente el objetivo de una Cuba verdaderamente libre e independiente, el objetivo final siempre ha sido sacar a Castro del poder y hacer que el apoyo a Cuba sea lo más costoso posible para los soviéticos”.

Otro memorándum de Harry Shlaudeman, subsecretario adjunto para América Latina durante la Administración Gerald Ford (que sustituyó a Nixon tras su dimisión), recomienda a Kissinger “moverse rápidamente para negociar con Cuba, utilizando el levantamiento del embargo, en etapas, como moneda de cambio”. El documento, de 1975, propone restablecer relaciones diplomáticas y consulares como parte de un acuerdo inicial que incluiría un levantamiento parcial del embargo y compromisos mutuos sobre la no intervención y negociaciones para resolver las reclamaciones de EE UU.

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“Nuestro interés es dejar atrás el tema de Cuba, no prolongarlo indefinidamente”, indica Shlaudeman, estableciendo una serie de pasos para normalizar relaciones y finalmente sacar el “tema intrínsecamente trivial” de Cuba “de las agendas internas e interamericanas”.

Otro dossier de la etapa de la Administración Carter (1977-1981) describe el debate secreto sobre si excluir o no los alimentos y medicinas del embargo. En ese momento la flexibilización de las sanciones era defendida por varios congresistas y senadores estadounidenses, y el entonces secretario de Estado, Cyrus Vance, aconsejó al presidente “retrasar” la exención de alimentos y medicinas “hasta que los cubanos tomen medidas para contribuir al proceso de mejora de las relaciones”. El argumento era que Cuba necesitaba “demostrar la seriedad de su propio interés en mejorar las relaciones”.

Según el centro académico, el asesor de Seguridad Nacional de ese momento, Zbigniew Brzezinski, pidió a Carter permanecer “neutral” en el proyecto de ley del Senado para eximir a esas categorías del embargo, recomendando que su postura no fuese “la de la neutralidad benevolente, sino más bien la de la neutralidad escéptica”, por temer que la suavización del embargo dejara a Vance con “poca o ninguna influencia para lograr concesiones necesarias para hacer que la normalización sea políticamente aceptable para Estados Unidos”.

De acuerdo con Peter Kornbluh, director del Proyecto de Documentación de Cuba del NSA y responsable de la investigación, “el embargo interminable se ha convertido en un símbolo perdurable de hostilidad perpetua en la postura de Estados Unidos hacia Cuba”.

Junto a los documentos publicados, el NSA adjunta una cronología de la historia de las sanciones norteamericanas contra Cuba realizada por el académico William Leogrande (coautor junto a Kornbluh de Back channel to Cuba [Canal negro a Cuba, en inglés], libro que recopila las múltiples negociaciones secretas realizadas entre Washington y La Habana en el último medio siglo). Leogrande repasa los hitos de la política de embargo desde Eishenhower hasta Biden, que después de abogar por un cambio en las relaciones con Cuba en la línea normalizadora de Obama sigue instalado en la política de presión de su antecesor, Donald Trump.

“Durante la campaña de 2020, Joe Biden prometió revertir las sanciones de Trump que perjudican a las familias cubanas, especialmente las restricciones a las remesas y los viajes familiares. Una vez en el cargo, a pesar de sus repetidas promesas de restaurar los servicios de remesas, no hizo nada, dejando todas las sanciones de Trump en su lugar”, señala Leogrande.

La proclama presidencial 3447 de John F. Kennedy entró en vigor el 7 de febrero de 1962. Seis décadas después, el embargo se mantiene y La Habana y Washington siguen entrampados: el Gobierno cubano achaca al “bloqueo genocida” casi todos sus males, y EE UU dice que es una excusa y que no habrá cambios si Cuba no cambia primero. Febrero de 2022, y en esas estamos.

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