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La crudeza de la guerra en Ucrania, en plena escalada en su tercera semana, se ceba también con los periodistas que la cubren. La cadena Fox News ha anunciado este martes la muerte de Pierre Zakrzewski, cámara de la cadena estadounidense. Ha fallecido horas después de que el vehículo en el que viajaba sufriera un ataque el lunes en Horenka, en las inmediaciones de Kiev. La periodista ucrania Oleksandra Kuvshynova iba con él en el momento del ataque (aunque no está claro aún que trabajara para el mismo medio), y también ha perdido la vida, según ha confirmado el Ministerio del Interior ucranio. Un tercer reportero, Benjamin Hall, enviado especial de Fox News, resultó herido y se encuentra internado en un hospital de la ciudad. No han trascendido detalles de su estado de salud.

El número de reporteros muertos en 20 días de guerra asciende a cinco. La noticia de la muerte de Zarkewski y Kuvshynova llega tres días después de que se conociera la del fallecimiento de Brent Renaud, periodista y director de documentales estadounidense, de 50 años. Recibió un disparo en el cuello en Irpin, ciudad próxima a Kiev.

A estas muertes hay que sumar la del camarógrafo ucranio Yevhenii Sakun, que perdió la vida el pasado 2 de marzo en el bombardeo de la torre de comunicación de Kiev. Cinco días después, otro reportero, Victor Dudar, natural de Lviv, murió cerca de Nikolaev, según ha recordado la comisionada de Derechos Humanos del Parlamento de Ucrania, Liudmila Denisova, que ha denunciado que “los ocupantes rusos están intentando detener la cobertura objetiva de sus crímenes de guerra”. “Están matando y disparando” a los periodistas que cubren la guerra, ha sentenciado.

Sumadas las últimas bajas al recuento del Committee to Protect Journalists (Comité para la Protección de los Periodistas), organización sin ánimo de lucro basada en Nueva York, ya han muerto 16 periodistas en 2022 en el mundo como consecuencia del desempeño de su trabajo. Desde 2014, el inicio de la guerra en la región del Donbás, se calcula que al menos 13 reporteros han perdido la vida mientras trabajaban en territorio ucranio.

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Zakrzewski, de 55 años, era un cámara veterano, bregado en varias guerras. Vivía en Londres, y se trasladó a Ucrania en febrero. Suzanne Scott, directora ejecutiva de Fox News, lo ha descrito así en un comunicado: “Cubrió casi todas las historias internacionales para nosotros, desde Irak hasta Afganistán y Siria, durante su larga asociación con la cadena. Su pasión y talento como periodista no tenían parangón. Sus talentos eran enormes y no había ningún ámbito en el que no estuviera dispuesto a echar una mano: como fotógrafo, como editor o como productor; y lo hacía siempre con una tremenda habilidad y bajo una enorme presión, con una tremenda habilidad. Estaba profundamente comprometido con contar la historia y su valentía, profesionalismo y ética del trabajo fueron reconocidos entre los periodistas de todos los medios de comunicación. Era inmensamente popular: todos en la industria de los medios que han cubierto una historia extranjera conocían y respetaban a Pierre”.

Corresponsales de guerra de varias nacionalidades que habían coincidido con Zakrzewski en diversas coberturas a lo largo de los años, compañeros de cadena o no, han expresado sus condolencias en Twitter tras conocer la noticia.

Aunque no hubo que lamentar víctimas, otros dos ataques contra periodistas han llamado la atención de los medios internacionales en estas semanas de ofensiva rusa. El 26 de febrero, el reportero Stefan Weichert y el fotógrafo Emil Filtenborg Mikkelsen, del periódico danés Ekstra-Bladet, estaban trabajando en la ciudad nororiental de Ohtyrka cuando su coche fue tiroteado y ambos sufrieron graves heridas de bala pese a la protección de los chalecos antibalas. El 4 de marzo, un equipo de la cadena Sky News tuvo que ser evacuado después de que sus cinco integrantes sufrieran otro tiroteo, que atribuyeron a las fuerzas rusas, en Bucha, cerca de Kiev.

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Varias personas caminan para entrar a tiendas en la calle Obispo, el viernes 28 de enero del 2022, en La Habana, Cuba.
Varias personas caminan para entrar a tiendas en la calle Obispo, el viernes 28 de enero del 2022, en La Habana, Cuba.Yander Zamora

El Gobierno cubano reacreditó el lunes a todos los periodistas de la agencia española Efe a los que les había retirado el permiso de trabajo en la isla en vísperas de la frustrada manifestación del pasado 15 de noviembre. Las autoridades permitirán la entrada del nuevo corresponsal de la agencia en La Habana, que llevaba meses esperando el permiso de Cuba.

El 13 de noviembre, sin explicar públicamente los motivos, las autoridades cubanas retiraron las acreditaciones a dos redactores, dos fotógrafos y un cámara de televisión que trabajaban en la delegación de La Habana, pero,tras las gestiones de alto nivel del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, al día siguiente devolvieron dos de ellas (a un redactor y un fotógrafo) para que pudieran seguir informando desde Cuba.

Desde entonces, el medio de prensa, la diplomacia española y los responsables del Centro de Prensa Internacional (CPI) de Cuba negociaban una salida al conflicto, que se produjo este lunes, en medio de una visita a Cuba de representantes de la agencia española. El director de Prensa, Comunicación e Imagen del Ministerio cubano de Relaciones Exteriores, Juan Antonio Fernández Palacios, publicó en su cuenta de Twitter que había sostenido “conversaciones francas, transparentes y respetuosas” con miembros de una delegación encabezada por el director de información de Efe, José Sanz, y momentos después el CPI dio a conocer la noticia.

“En la tarde de hoy se ha procedido a entregar las credenciales a todos los corresponsales en La Habana y en los próximos días se otorgará el visado al corresponsal jefe designado, Juan Palop, para que pueda asumir sus funciones”, publicó en su cuenta de Twitter el CPI. En el mensaje, el CPI informó que “ambas partes reafirmaron la importancia de que la prensa acreditada realice su labor informativa con libertad y respeto mutuo, en apego a los principios de la veracidad, imparcialidad y no tendenciosidad”.

Fuentes diplomáticas españolas en La Habana consideraron una “buena noticia la vuelta a la normalidad de Efe en Cuba y que todos los periodistas puedan volver a trabajar y la delegación estar a plena capacidad”, señalando que durante los dos últimos meses la diplomacia española ha trabajado discretamente para lograr que se diera este “paso positivo”.

Efe señaló -en una noticia firmada desde La Habana- que las autoridades cubanas restituyeron las acreditaciones e indicaron que “en los próximos días se tramitará el visado de prensa del nuevo delegado de la oficina”, que se había solicitado en septiembre. Además, indicaron que aprobarán las credenciales del nuevo coordinador de la redacción en cuanto la agencia proporcione la información necesaria.

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“Cuando se entreguen estos dos visados de prensa, Efe recuperará la capacidad informativa que tenía a principios del año pasado, con siete periodistas en activo (delegado, tres redactores, dos fotógrafos y un camarógrafo)”, expresó la agencia, que abrió su representación en Cuba hace casi medio siglo.

“La recuperación de las acreditaciones llega en un momento de gran interés informativo en la isla, que está realizando un inédito proceso de consulta popular de su Código de las Familias, una reforma legislativa que incluye, entre otras novedades, el reconocimiento del matrimonio igualitario”, señaló Efe y, asimismo, destacó que la isla atraviesa momentos difíciles por la crisis económica “agravada por el endurecimiento de las sanciones económicas de EE UU, la pandemia y los malos resultados de la gestión macroeconómica”.

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La periodista Sonia de Anda habla de los asesinatos del fotógrafo Margarito Martinez y la reportera Lourdes Maldonado, este lunes en Tijuana.
La periodista Sonia de Anda habla de los asesinatos del fotógrafo Margarito Martinez y la reportera Lourdes Maldonado, este lunes en Tijuana.Joebeth Terriquez (EFE)

Como si se tratara de un país en guerra. Así cuenta México los periodistas asesinados, nueve el año pasado y otros tres cuando apenas comienza a andar 2022. La insoportable cadencia de reporteros muertos llama de nuevo a la lucha en la calle y este martes, una concentración a las ocho de la tarde frente a la Secretaría de Gobernación, y otras en diferentes Estados, recordarán al Gobierno que la libertad informativa está gravemente amenazada en este país. José Luis Gamboa fue apuñalado el 10 de enero en Veracruz; Margarito Martínez cayó abatido a balazos siete días después en Tijuana; este domingo, también en Tijuana y también a tiros, fue asesinada Lourdes Maldonado, que tuvo ocasión de contar al presidente del Gobierno en una de las mañaneras que temía por su vida. Silenciados o asesinados, así es la vida de muchos periodistas en México, siempre con el mismo patrón: suelen ser profesionales cuyas informaciones resultan incómodas al poder o al crimen organizado, que en ocasiones entremezclan sus intereses. Por si fuera poco, los últimos tres años de mandato de Andrés Manuel López Obrador, las relaciones con los medios de comunicación han sido tensas.

Las concentraciones de este martes “son un llamado urgente a las instituciones y a la sociedad para que voltee los ojos a estos asesinatos, a esta realidad que se sucede desde 2000 en los Estados de la República, porque suelen ser los periodistas locales los que se enfrentan a sus verdugos: el propio Estado, poderosos empresarios, el narco. Por cualquier cosa te matan últimamente. Y no pasa nada, como si la vida de un periodista no valiera absolutamente nada”, dice el fotoperiodista Félix Márquez, desde Veracruz, uno de los territorios más salvajes en esta materia. Márquez se congratula de que 23 Estados y 35 ciudades se hayan sumado a la protesta. “Creo que esto denota el hartazgo que hay ya sobre este asunto”.

Ciudad de México ha sido tradicionalmente un refugio para los reporteros amenazados. “Quizá porque es donde están los poderes y porque todo tiene más repercusión, de tal forma que el coste político es mayor y hay más respeto por los periodistas”, dice Alejandro Meléndez, de Fotorreporteros MX, un colectivo de fotógrafos unidos en esta causa. Pero todo cambió cuando mataron a Rubén Espinosa en la ciudad, en la colonia Narvarte, junto a otras personas que vivían o trabajaban en su edificio. Fue en 2015 y hubo una marcha de protesta que no se repetía hasta ahora, aunque ha habido movilizaciones puntuales en los Estados. A pesar de todo, la capital sigue siendo un territorio pacífico comparado con lo que se vive en Veracruz, por ejemplo, o en Estados del norte. “En Tamaulipas hay zonas de silencio, donde no se informa o solo se informa ya de cultura, espectáculos, alguna nota social. Los medios ya no reportan balaceras, ni cadáveres, ni siquiera en las redes sociales, el silencio es total”, dice Meléndez. Hay miedo, un temor que vienen avalado por las estadísticas. Cientos de agresiones y al final, las balas.

Que la profesión periodística sea una de las más amenazadas no es casualidad. Ellos representan la libertad de expresión y lo que cuentan no interesa a muchos que sea contado. “Solo hay que fijarse en el modo de operar, casi siempre hay políticos detrás de estas muertes, y las últimas informaciones de estos reporteros eran incómodas, desvelaban datos o formas de actuar que no quieren que se cuenten”, afirma Mélendez. A todo ello hay que sumar una impunidad que es común al 95% de los crímenes en México. Nunca pasa nada. “En el caso de Rubén Espinosa hemos visto como iban quitando a los funcionarios en la Fiscalía cuando avanzaba la investigación para dilatar el proceso, empezar desde cero. Son las clásicas prácticas dilatorias”, añade Meléndez, miembro de Periodistas Unidos.

Este martes, en Gobernación le pedirán a Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, que estos crímenes no queden impunes, que se investiguen, que se tenga en cuenta el derecho de la ciudadanía a estar informada. Que paren los asesinatos de periodistas. “Esperábamos y esperamos algo distinto de este Gobierno. Deben reforzar los mecanismos de protección y las fiscalías tienen que tomar cartas en el asunto. Lo que está sucediendo es terrible”, sigue Meléndez, uno de los organizadores de la concentración.

La relación del Gobierno con los medios de comunicación ha sido ríspida en estos primeros tres años del sexenio de Morena. El presidente, Andrés Manuel López Obrador acostumbra a señalar a los medios y a los periodistas con nombre y apellido en sus mañaneras, lo que ha ocasionado más de un disgusto. Algunos se quejaron de que recibían amenazas después de ser criticados en las conferencias matutinas. Los ataques a la prensa, sin embargo, no cesaron. El presidente estrenó su espacio para comentar la prensa el 30 de junio pasado llamando a los reporteros “corruptos, rastreros e integristas”. En la sección Las mentiras de la semana, el mandatario comparó la tarea de algunos profesionales de la información con prácticas de tiempos de Hitler y Pinochet. Les acusó de “bajo nivel moral”. México, dijo, atraviesa “uno de los peores momentos del periodismo”. Es cierto, pero para los reporteros, que son asesinados en completa impunidad.

“Los mensajes desde lo más alto del poder han sido muy desafortunados en ocasiones y eso repercute en la sociedad. Vemos como personas afines al Gobierno repiten estos mensajes. Va más allá de agresiones en el espacio público, es que la vida de los periodistas parece que no vale nada. Ya no podemos tolerarlo, está en juego la vida de nuestros colegas, de nuestros amigos. Son mensajes desafortunados que generan circunstancias poco favorables para las condiciones en las que ya trabajamos”, dice Félix Márquez. “Y encima se filtran datos a la prensa cuando suceden los asesinatos que no hacen más que criminalizar y revictimizar a los reporteros”.

Las protestas de este martes exigirán a los gobiernos que critiquen menos y hagan más. Que no pongan a los periodistas en la diana y protejan sus vidas. 138 han muerto en las últimas tres décadas. Como si el país estuviera en guerra.

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Un miembro de las Fuerzas Armadas de Haití hace guardia en una de las calles de Puerto Príncipe, en Haití.
Un miembro de las Fuerzas Armadas de Haití hace guardia en una de las calles de Puerto Príncipe, en Haití.RALPH TEDY EROL (REUTERS)

Dos periodistas haitianos fueron asesinados este jueves por una pandilla de la periferia de la capital Puerto Príncipe, informó la emisora de radio en la que trabajaban los informadores. Wilguens Louissaint y Amady John Wesley fueron tiroteados y un tercer periodista que los acompañaba logró escapar, aseguró la radioemisora Radio Ecoute FM a AFP.

Los homicidios ocurrieron en Laboule 12, uno de los barrios ricos en Puerto Príncipe, y en medio de las luchas internar entre las bandas criminales en Haití. Los periodistas informaban de estos enfrentamientos por intentar hacerse del control de la zona. Una ruta que atraviesa Laboule 12 es la única alternativa para llegar a la mitad sur del país que está controlada por una de las pandillas con más poder en la isla.

Hace seis meses, el presidente Jovenel Moïse fue asesinado en su residencia privada de la capital, sumiendo a Haití en una crisis política aún más profunda y empeorando la situación de seguridad que sus habitantes deben afrontar a diario.

El país registró al menos 950 secuestros en 2021, según el Centro para Análisis e Investigación de los Derechos Humanos. Menos equipada y enfrentando a grupos criminales que poseen fuertes arsenales, la policía de Haití no ha intentado organizar ningún operativo a gran escala contra las pandillas desde marzo de 2021. El 12 de marzo cuatro policías fueron muertos al intentar una operación en un barrio de Puerto Principio utilizado por una banda para esconder a sus secuestrados.

La impunidad de las pandillas muestras las debilidades del sistema de justicia penal de Haití, donde las investigaciones rara vez tienen éxito. El asesinato en abril de 2000 del periodista Jean Dominique, el reportero más famoso de la isla en ese momento, sigue sin resolverse. En junio de 2021, el periodista Diego Charles fue asesinado, junto con un activista político de la oposición y otras 13 personas. Los responsables no han sido identificados por las autoridades.

El fotoperiodista Vladjimir Legagneur nunca regresó de un viaje que emprendió en marzo de 2018 para hacer un reportaje en el barrio Martissant, ahora totalmente controlado por pandillas. La policía aún no reveló los resultados de una prueba de ADN que dijeron que realizaría en un cuerpo encontrado pocos días después de su desaparición.

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Héctor Luis Valdés Cocho y Esteban Rodriquez , miembros del Movimiento San Isidro y periodistas independientes de ADN Cuba .
Héctor Luis Valdés Cocho y Esteban Rodriquez , miembros del Movimiento San Isidro y periodistas independientes de ADN Cuba .Héctor Luis Valdés

Dos periodistas cubanos que permanecieron por más de 30 horas varados en el Aeropuerto Internacional de San Salvador han sido admitidos al país centroamericano por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, después de que el régimen de Daniel Ortega, aliado de La Habana, rechazara su ingreso a Nicaragua.

Los reporteros independientes Esteban Rodríguez y Héctor Luis Valdés dejaron Cuba “presionados” por el régimen debido a su trabajo crítico en la isla caribeña. Relataron a medios locales que abandonaron el país gracias al apoyo de organizaciones de derechos humanos y tenían como destino final Managua, pero mientras hacían escala en El Salvador se les comunicó que no se les permitiría la entrada al vecino país. “No sabemos qué estatus legal tenemos, pero hemos solicitado ayuda y la hemos recibido”, ha afirmado Valdés a los periodistas reunidos en el aeropuerto salvadoreño.

Las autoridades salvadoreñas han afirmado que trasladaron a los reporteros a un hotel de la capital, mientras les entregan ayuda humanitaria y resuelven su situación migratoria. Rodríguez y Valdés fueron recibidos en la estación aeroportuaria por Ricardo Cucalón, director del Departamento de Migración y Extranjería, y Apolonio Tobar, procurador de derechos humanos salvadoreño. Ambos han relatado a las autoridades que fueron obligados a dejar Cuba debido a su trabajo. Rodríguez ha afirmado que estuvo encarcelado en una prisión de la isla durante ocho meses, donde ha sido torturado y estuvo bajo amenazas de muerte. “Me han obligado a abandonar el país por pensar diferente, por querer ejercer el periodismo independiente”, ha dicho el reportero.

El régimen cubano mantiene una fuerte represión contra las voces críticas, incluyendo activistas, intelectuales, artistas y reporteros. “En las últimas semanas hemos recibido reportes constantes de activistas y periodistas que, al igual que Héctor y Esteban, han sido obligados a salir de Cuba debido a las amenazas del régimen. [Miguel] Díaz-Canel parece decidido a construir un país con cero disenso. Es fundamental que los países democráticos de la región presionen a Cuba para frenar estos abusos y acojan a quienes se ven forzados al exilio”, ha dicho Juan Pappier, investigador de Human Rights Watch. Sobre la negativa de Managua de admitir a los periodistas, Pappier ha agregado: “Tratándose de una dictadura brutal como la de Daniel Ortega, no sorprende que el Gobierno de Nicaragua use de forma arbitraria los permisos de ingreso para admitir a periodistas y activistas independientes cubanos”.

Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también ha criticado la decisión del régimen cubano de expulsar a los reporteros. “Estamos hablando de denuncias de tortura. Esto reviste el más alto nivel de preocupación, porque son personas que estaban bajo custodia estatal. Esas denuncias deben ser investigadas rigurosamente y ojalá que con el acompañamiento de la comunidad internacional”, ha dicho Vaca en entrevista por teléfono. El relator ha calificado la situación de ambos periodistas como “ostracismo” y ha afirmado que su “expulsión es una sin salida muy difícil, que apunta a la vulneración de sus derechos”.

Esta nueva embestida del Gobierno cubano se da seis meses después de que estallarán una serie de protestas en el país caribeño desatadas por el descontento causado por el manejo de la pandemia y la escasez de alimentos y medicinas. Las manifestaciones fueron reprimidas por el régimen y los principales rostros de las protestas han sido perseguidos, encarcelados o asediados. “Estamos hablando que este hecho muestra que los efectos de represión y silenciamiento se han sostenido en el tiempo y que claramente no ha habido un acompañamiento de la misma intensidad de parte de la comunidad internacional. La sociedad cubana genera un alto nivel de autocensura frente a sus reclamos legítimos”, ha criticado Vaca.

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