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Andrés Aguirre, licenciado en educación física se dio a la tarea de hacer un cuadro estadístico de los resultados de las elecciones que se desarrollaron este domingo 13 de marzo, para el caso local, y luego de escuchar que no aparecían unos votos en algunas mesas, a uno de los candidatos que aspiró al Congreso de la República. Al término del ejercicio, esto fue lo que encontró.

Andrés Aguirre, además de cumplir con su derecho al voto, en Buga, también hizo parte de las elecciones del Congreso de la República, como testigo electoral. Hasta aquí, todo bien, porque después de escuchar a uno de los candidatos al Congreso, a quien, al parecer, le estarían faltando votos, se dio a una tarea.

Ante la inconformidad presentada, este bugueño, inicio un trabajo inicialmente, con uno de los 26 puestos de votación.

Según Andrés, ante los resultados obtenidos, en el primer ejercicio, este lo extendió a las mesas restantes.

De acuerdo a lo encontrado, el control del ciudadano, lo revisó, no solo con los candidatos del Pacto Histórico, también lo hizo con uno de los partidos tradicionales.

Con lo realizado desde este lunes, Andrés Aguirre, esperaba encontrar apoyo en otras personas y lo que se publicó en redes sociales, dio su resultado.

El resultado obtenido por este bugueño, tuvo eco, en los integrantes del Pacto Histórico de la ciudad señora.

Lo realizado por Andrés, no solo fue estadístico desde su casa, ya que también estuvo en el terreno.

Con los resultados obtenidos, pero que no son oficiales, Aguirre, espera que esta situación sea tenida en cuenta.



¿Es candidato o presidente? No estaba claro, cuando este jueves por la tarde Emmanuel Macron apareció en un antiguo almacén industrial en Aubervilliers, al norte de París, si era una cosa, la otra, o ambas a la vez. En teoría, acudía como candidato para presentar a la prensa y al país el programa electoral para las elecciones presidenciales a dos vueltas, el 10 y el 24 de abril. En realidad, es imposible separar ambos papeles, el de aspirante a la reelección y el de jefe de Estado.

Todo cambió en estas elecciones el 24 de febrero, cuando Rusia invadió Ucrania. Después de décadas de paz, la guerra regresaba a Europa. Macron, al frente de un país armado con la bomba atómica, se disparó en los sondeos y consolidó su condición de favorito a repetir en el cargo.

“El proyecto que les presento está evidentemente anclado en nuestro momento, es decir, el del retorno de lo trágico en la Historia”, dijo Macron al inicio de una intervención de una hora y media, seguida de dos horas y media de preguntas de los periodistas.

El programa de Macron es continuista, si es que puede hablarse de continuidad tras un quinquenio lleno de sobresaltos como la revuelta de los chalecos amarillos, la pandemia y la invasión rusa de Ucrania. Entre las medidas estrella figura la elevación de la edad de jubilación de los 62 años actuales a los 65 y la obligación, para los receptores del ingreso mínimo, de 15 a 20 horas de actividad semanal, formándose o trabajando.

A la pregunta sobre si estas propuestas confirman que, pese a su vocación centrista, tiende a la derecha, contestó aludiendo a Charles de Gaulle, padre de la Francia moderna. “En este tema”, declaró, “asumo ser bastante gaullista. El general decía: ‘Francia es de izquierdas cuando está a favor del movimiento, el cambio. Y necesita decisiones de derechas: el orden, el trabajo, el mérito’. En mi programa hay reformas y ambiciones con una inspiración que podría decirse que es de izquierdas, y otras de inspiración de derechas”.

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La presentación y la rueda de prensa de este jueves son un ejercicio muy francés. De todo candidato mínimamente creíble se exige un programa detallado. Y con una estimación del precio. El de Macron costará 50.000 millones de euros anuales hasta 2027, que deberían financiarse gracias el crecimiento económico y las reformas. También bajará impuestos por valor de 15.000 millones de euros.

Ucrania ha anulado la campaña electoral. Ya no se habla (casi) de otra cosa: la guerra y el impacto en los bolsillos. No hay debates entre los 12 candidatos —Macron se niega a participar— y los mítines son escasos. Las propuestas de la mayoría de candidatos se han vuelto inaudibles entre bombas rusas en Kiev o Mariupol y los millones de refugiados que huyen de Ucrania.

En este contexto insólito, solo la voz de Macron se escucha. Sus iniciativas internacionales. El diálogo fallido —pero al que no está dispuesto a renunciar— con el presidente ruso, Vladímir Putin. Las sanciones masivas de la Unión Europea, el envío de armamento a Ucrania y el regreso de una cierta idea de una Europa como potencia militar.

“No estamos en una lógica de fin de reino”, dice Frédéric Dabi, director general de Opinión del instituto demoscópico Ifop. “Estamos en una lógica de continuidad”. Y este el mensaje del presidente: en tiempos de crisis, nada de experimentos. “Ante lo imprevisible”, dijo, “ustedes tienen una cierta idea de cómo me comporto”.

Macron, si las elecciones se celebrasen hoy, sacaría en la primera vuelta un 30% de votos, según el último sondeo de Ifop. En segunda posición quedaría Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional, con un 17,5% de votos. Ambos se clasificarían para la segunda vuelta, según Ifop y el resto de sondeos. El duelo Macron-Le Pen sería una reedición del de 2017. Los sondeos indican que, como entonces, ganaría Macron.

Mientras que Macron ha salido beneficiado de la guerra en Ucrania y por el efecto de unión nacional, hay un damnificado inmediato: Éric Zemmour, el tertuliano televisivo de extrema derecha que en otoño irrumpió en la campaña como un torbellino y, en algunos momentos, creyó alcanzar la segunda vuelta de las elecciones.

La guerra de Ucrania ha dejado tocado a Zemmour. No había en Francia candidato más entusiasta con Putin que él. Ninguno ha caído tanto en los sondeos.

Ahora Zemmour ronda el 13% de votos, por detrás de Le Pen. Al mismo nivel, con variaciones dependiendo del sondeo, se sitúan la candidata de la derecha tradicional, Valerie Pécresse, y el primero en la izquierda, el veterano populista Jean-Luc Mélenchon. El ecologista Yannick Jadot obtendría, según Ifop, un 5%. La alcaldesa de París, la socialista Anne Hidalgo, un 2%, resultado que, si fuese el del 10 de abril, podría suponer la muerte de su partido.

Cuando llevaba más de una hora hablando y vio que entre los periodistas corría un murmullo de impaciencia, Macron interrumpió la lectura y sonrió: “¡Esto es un debate presidencial!”. “Al hacer esto”, añadió en alusión al discurso y la rueda de prensa, “me estoy comprometiendo para que el mandato sea claro”.

La protección es la palabra clave en el discurso macronista, también lo que él llama la emancipación: un liberalismo social, a la francesa. A ratos, más que un programa electoral sonaba ya a un programa de gobierno.

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Al término de las elecciones y con el 99.41% de las mesas escrutadas en el país, así quedaron los candidatos que, por Buga, buscaban llegar a la Cámara de Representantes y al Senado de la República.

Para las elecciones que se desarrollaron este domingo en todo el país, por Buga, hubo seis aspirantes al Congreso de la República: ellos fueron; al Senado: Norma Hurtado Sánchez, Partido de La U, John Jairo Cárdenas Morán, Partido de La U, John Harold Suárez Vargas, Partido Centro Democrático y Tulia Mercedes Barreto, por Fuerza Ciudadana.

Y por la Cámara de Representantes: Víctor Manuel Salcedo Guerrero, Partido de La U y Henry Delgado Rivera, Partido Centro Democrático

Víctor Manuel Salcedo Guerrero, Partido de La U

03 en el Valle 50.674

01 en Buga 7.633

Henry Delgado Rivera, Partido Centro Democrático

11 en el Valle 2.203

04 en Buga 217

Norma Hurtado Sánchez, Partido de La U

03 en Colombia 128.184

02 en el Valle 84.844

02 en Buga 3.655

John Jairo Cárdenas Morán, Partido de La U

17 en Colombia 29.358

04 en el Valle 5.717

04 en Buga 432

John Harold Suárez Vargas, Partido Centro Democrático

29 en Colombia 17.017

04 en el Valle  11.301

01 en Buga 3.499

Tulia Mercedes Barreto, por Fuerza Ciudadana

15 en Colombia 2.812

17 en el Valle 183

06 en Buga 36

Luego del conteo nacional y departamental, de los seis, que propusieron su nombre al congreso, solo dos, lograron su objetivo y ambos del partido de La U., son ellos: Norma Hurtado Sánchez, Senadora Electa y Víctor Manuel Salcedo Guerrero, quien fue elegido a la Cámara de Representantes.

En los próximos días, Guadalajara de Buga, deberá tener, personero municipal en propiedad. Así lo dio a conocer, el presidente del concejo municipal de Buga.

Para este 13 de marzo, se llevará acabo la jornada nacional de elección al Congreso de la República. En la ciudad de Buga, se espera que sus ciudadanos, asistan masivamente hacer uso del derecho al voto.

En la lista de aspirantes al Congreso, se encuentran candidatos de la ciudad señora, que durante épocas de campaña hablaron y socializaron con la comunidad sus propuestas, y esperan, para este 13 de marzo, el respaldo de los bugueños.

Al finalizar la jornada de elección de este 13 de marzo, estará conformada los nuevos integrantes del Congreso de la Republica, sitio donde se ejecutan las leyes y proyectos del país. En la lista de aspirantes al Congreso, se encuentran candidatos de la ciudad señora, que durante épocas de campaña hablaron y socializaron con la comunidad sus propuestas, y esperan, para este 13 de marzo, el respaldo de los bugueños.

Ejercer el derecho al voto, no solo es participar en la construcción democrática del país, sino también, obtener unos beneficios por ser partícipe de la jornada de elección.

Este domingo, los bugueños tendrán nuevamente la oportunidad y responsabilidad de elegir los nuevos integrantes del Congreso de la República, mediante el voto popular. En buga existe un potencial electoral de 106.876 personas, quienes podrán acudir a una de las 310 mesas dispuestas para estas elecciones, tanto en la parte urbana, como rural, donde se tendrán alrededor de 2200 jurados, con sus remanentes, más los testigos electorales.

Por eso, como ciudadano que tiene derecho al voto, es necesario que se informe y consulte sobre los candidatos de su preferencia, para de esta manera, depositar con confianza su voto en uno de ellos, de igual forma, otra de las opciones es el uso al voto en blanco.

Para las personas que aún no saben cuál es su lugar y mesa de votación, la Registraduría Nacional cuenta con información oportuna para que este domingo, todos podamos votar.

Se espera que esta jornada de elecciones se lleve a cabo con total normalidad este domingo 13 de marzo, y que los bugueños se acerquen a las distintas mesas de votación que han dispuesto.

 



Carlos Ruiz Encina (Santiago de Chile, 57 años) es uno de los intelectuales que estuvo con Gabriel Boric desde la primera hora y le convencieron para que fuera candidato a la presidencia por la coalición Apruebo Dignidad [Frente Amplio más el PC]. Fue un largo y difícil proceso unir a toda la nebulosa de grupos de izquierda surgidos al calor de las protestas sociales y estudiantiles de la última década. Sociólogo y miembro de la Fundación Nodo 21, el think tank ligado al Frente Amplio, Ruiz resta importancia a su intimidad con el presidente electo, que tomará posesión el 11 de marzo, y prefiere poner en valor la irrupción política de una nueva generación que tiene como uno de sus referentes el movimiento la SurDA (juego de palabras con zurda, pero con S de Sur), que fundó en los años noventa. Sentado en un café de la madrileña Plaza del Dos de Mayo, Ruiz desgrana en una tarde de principios de febrero los retos del próximo Gobierno, en un tiempo histórico convulso marcado por un proceso constituyente inédito en la democracia chilena. Es el momento de una generación que rompe con “el quietismo de la transición” y que recupera la figura de Salvador Allende.

Pregunta. Boric giró al centro en la segunda vuelta electoral y ha optado por la moderación al formar Gobierno. Ahora, ¿cuáles son los retos?

Respuesta. Boric pasa a representar muy pronto casi al conjunto de la izquierda. Eso ocurre en la primera vuelta, donde se unen electoralmente todas las fuerzas de la transición, tanto de la derecha como de la Concertación. En ese escenario hay una fractura social primero por las revueltas y una fractura política que implica una confrontación con la oferta electoral conservadora más extrema de los últimos 30 años. A Boric le cae en la segunda vuelta una responsabilidad enorme y él da un paso para ensanchar la alianza social y política de su candidatura. No es que se abriera solo a los viejos partidos de la Concertación, que salen muy debilitados, sino al ensanchamiento de las bases sociales. Ahora está la complejidad de cuajar esa amplitud social y política en una alianza coherente, pero desde el Gobierno, con unas fuerzas sin experiencia gubernamental. Ese es ahora su primer reto.

P. ¿Y los peligros?

R. Hay que estar atentos a cómo se va a reconfigurar la derecha porque la capacidad de obstrucción conservadora puede ser tremenda. Ignorarla, minimizarla sería un error. Ellos [los partidarios de José Antonio Kast] también aumentaron la votación en la segunda vuelta en casi un millón de personas. Y así se leyó internacionalmente: el mundo apoyó a Boric ante una opción tan retrógrada que podía hacer retroceder todo 100 años. Se percibe entonces que lo que está en juego es la amenaza de una regresión democrática, una situación abiertamente autoritaria y no solo en términos formales porque podría ser un Gobierno civil y no necesariamente militar, de intentar hacer retroceder los avances en materia social. Pretender retrotraer todos esos avances sociales en un país como Chile que en estos momentos tiene una muy alta propensión a la movilización es como fumar en una gasolinera. Obviamente eso lleva también a la movilización de sectores culturales, sociales y también políticos que al principio no apoyaron a Boric. Los protagonistas de los futuros acuerdos políticos en Chile serán distintos a los de los pactos de la transición que dialogaban con unas Fuerzas Armadas en repliegue, con una derecha amarrada a sus fantasmas y una Concertación en ascenso. Esos diálogos, que fueron muy opacos y que han sido muy criticados, no serán ya posibles. Primero, porque hay una derecha en reconfiguración y porque ahora tienes una sociedad que demanda más transparencia y que ya no tiene miedo a la amenaza pinochetista latente. El estallido social y esta elección terminaron de cerrar un ciclo histórico que es el del sistema político de la transición que ya estaba desgastado, aunque la esfera política no quería reconocerlo. La elección es el acta de defunción de todo eso y el comienzo de una etapa histórica, un proceso que será muy largo.

P. ¿Cuáles son las prioridades?

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R. Diría que pensiones y salud son dos urgencias, pero hay que resolverlas con un Parlamento fragmentado y con fuerzas que parecen que son prácticamente de ocasión como el Partido de la Gente, de Franco Parisi, que obtuvo una presencia parlamentaria importante. No se sabe muy bien cómo van a decantarse los nuevos actores políticos de esta década.

P. ¿En qué medida esta generación de treintañeros se considera heredera de Salvador Allende?

R. La figura de Allende estuvo muy presente en la revuelta popular que fue, en gran medida, una revuelta juvenil de una generación pos-dictadura. El presente siempre visita el pasado, pero le hace preguntas distintas. Esta generación se pregunta cómo entierra el neoliberalismo y cómo puede producir transformaciones sostenibles para enfrentarnos al animal conservador. En la figura del presidente electo, muchos pueden ver la posibilidad de un revival de la crisis de Allende y con eso el advenimiento de discusiones que no han sido zanjadas en la izquierda chilena, por ejemplo: ¿Qué pasó con la Unidad Popular? ¿Fue una derrota o un fracaso? No es lo mismo.

P. Usted ha teorizado que parte de la izquierda latinoamericana ha perdido de vista el valor de la libertad en favor de la igualdad.

R. Asumo haber instalado esa idea. Venimos de una tradición de izquierdas que en el siglo XX olvida la ecuación entre igualdad y libertad y sacrifican esta última en favor de procesos de socialización forzados. Hoy en Chile, hay movimientos sociales que piden no solo derechos sociales universales, es decir, más Estado, a lo que la izquierda tiene menos problemas para adecuarse, sino que también demandan más autonomía individual. Estamos entrando en una época en la que la individualización no es contraria a ser parte de una multitud y eso lleva a un tercer término de la cuestión que es la solidaridad, que se va construyendo de una forma más democrática y con más respeto por el individuo. Ya no son posibles partidos de izquierda que no respeten la diversidad sexual como en el siglo XX o el emprendimiento. Eso implica que las respuestas a las demandas en algunos casos son más Estado y en otros, más sociedad.

P. También ha argumentado sobre la desfiguración de los proyectos de izquierda en América Latina.

R. Cómo es la nueva relación entre el Estado y la sociedad con una ciudadanía más activa es algo que no ha resuelto la izquierda en ninguna parte. Sus viejos proyectos de igualdad no resolvían ese dilema que, en el fondo, era más democracia. El otro dilema es la desfiguración ininterrumpida que viven ciertos proyectos de transformación en América Latina, los que emergen desde la guerrilla como el caso nicaragüense y tampoco hay una discusión crítica sobre cómo se va deteriorando esa transformación como ocurre también en el proceso venezolano. Son discusiones pendientes dentro de la izquierda y esta es una generación que vuelve a Allende, pero Boric dice que se apega a una tradición de socialismo libertario y la mezcla de esas dos palabras es complicada para la vieja izquierda. Insisto en que el proceso va a ser largo porque me preocupa que se crea que la transformación está a la vuelta de la esquina. Boric también lo ha advertido, que no va a dar pasos que no se puedan sostener. No queremos más muertos ni más mutilados. No vamos a ser sangre nueva para viejos fracasos.

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Los escasos diputados que asistieron al pleno para elegir al presidente de la República de Irak, el lunes en Bagdad.
Los escasos diputados que asistieron al pleno para elegir al presidente de la República de Irak, el lunes en Bagdad.IRAQI PARLIAMENT MEDIA OFFICE (VIA REUTERS)

El Parlamento de Irak fracasó el lunes en elegir un nuevo presidente del país dentro del plazo que marca la Constitución. El boicoteo de los principales partidos impidió el quórum, abriendo la puerta a un peligroso vacío político. Para evitarlo, la Asamblea ha lanzado una nueva convocatoria para que a partir de este miércoles se presenten candidatos a la jefatura del Estado.

Los aspirantes disponen ahora de tres días para inscribir sus nombres, aunque el Parlamento no ha fijado la fecha de la nueva votación. De hecho, debería haberse producido en un plazo máximo de 30 días tras la elección del presidente de la Cámara, que se llevó a cabo el pasado 9 de enero. A la convocatoria inicial se presentaron 25 candidatos, entre los que destacaban el actual presidente, Barhim Salih, y el exministro de Exteriores Hoshyar Zebari.

Lo ocurrido es sorprendente incluso para la habitualmente enmarañada política iraquí. “No estamos ante un vacío constitucional, sino en un estado de violación deliberada de los términos y plazos constitucionales”, ha tuiteado Dlawer Ala’Aldeen, presidente del centro de estudios Middle East Research Institute (MERI). El analista acusa a los dirigentes de “improvisar e inventar reglas del juego para acomodar sus agendas políticas”.

La inutilidad de la sesión parlamentaria del lunes se intuyó desde el sábado anterior, cuando Múqtada al Sadr, el líder del grupo que obtuvo un mayor número de diputados en las elecciones de octubre, pidió a los suyos que no acudieran al hemiciclo. Aunque los sadristas solo cuentan con 73 de los 329 escaños, enseguida se les sumaron otros grupos aliados. Apenas 58 legisladores asistieron al pleno. Para elegir al jefe del Estado, la Constitución exige la presencia de dos tercios de los miembros de la Cámara, con lo que el procedimiento quedó bloqueado.

El proceder de Al Sadr, un clérigo populista chií con ambiciones de hombre de Estado, se debe a los desacuerdos con otros partidos para la formación del nuevo Gobierno. Es en parte una lucha intrachií. Los grupos del bloque proiraní a los que los sadristas superaron en las elecciones no terminan de encajar el quedarse fuera del Gobierno. No obstante, tampoco las otras comunidades iraquíes están exentas de responsabilidad en el rifirrafe.

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Bajo el sistema de gobierno pactado tras el derribo de Sadam Husein en 2003, los iraquíes acordaron que el jefe del Ejecutivo sería un miembro de la mayoría árabe chií; el presidente del Parlamento, un árabe suní; y el jefe del Estado, un kurdo. Sin embargo, los kurdos han sido incapaces de ponerse de acuerdo sobre su candidato a la presidencia de la República.

Hasta ahora un pacto entre la Unión Patriótica de Kurdistán (UPK) y el Partido Democrático Kurdo (PDK) establecía que el primero ostentaba la jefatura del Estado y el segundo lideraba la región autónoma del Kurdistán iraquí. Pero en las elecciones del año pasado, el PDK barrió a la UPK y le dio alas para apostar por Zebari frente a la reelección de Salih que apoya su rival.

Fuentes sadristas han dicho que el boicoteo a la votación presidencial por parte de su grupo era “un mensaje a los kurdos, y en particular al PDK, para que se pongan de acuerdo en un candidato único”.

El proceso se complicó aún más el domingo, cuando el Tribunal Supremo suspendió temporalmente la candidatura de Zebari en respuesta a una queja de varios diputados. Los querellantes aducen que su aspiración es inconstitucional debido a las acusaciones de corrupción que llevaron a su cese como ministro de Finanzas en 2016. Zebari, que siempre negó haber incurrido en malas prácticas, ha aceptado la decisión del juez.

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El bloqueo al término de la cuarta jornada de votación para elegir al nuevo presidente de la República de Italia es total. No hay un nombre claro y cada vez que se intenta reunir algo de consenso en torno a alguna figura, termina quemada en los pasillos del Parlamento o en la propia votación. El jueves le tocó al expresidente de la cámara de Diputados, Pier Ferdinando Casini, que entró como Papa al cónclave, y volvió a salir como cardenal. El Parlamento insiste en votar al actual presidente Sergio Mattarella, que por cuarto día consecutivo y en un escrutinio estéril volvió a ser el nombre con más apoyos (166 papeletas). Él y Draghi siguen siendo los candidatos con mayores posibilidades, pero la jornada del viernes podría ser decisiva y consagrar a alguno de los tapados. El límite que los partidos se autoimponen con la boca pequeña es que la decisión no se postergue más allá del sábado.

El actual jefe del Estado ha dicho de todas las maneras que no quiere repetir. Pero su entorno siempre admitió que si la situación fuera crítica, podría pensarlo. La prima de riesgo sigue subiendo diariamente y la sensación de bloqueo vuelve a adueñarse del clima político italiano. Mattarella permitiría mantener la insólita estabilidad de la que ha disfrutado Italia en el último año. “Es una señal que debe tenerse en consideración. No es ninguna casualidad”, señala un relevante diputado del Movimiento 5 Estrellas. “Es el nombre en el que terminará todo si Draghi no logra ofrecer un proyecto de Ejecutivo convincente para marcharse al Quirinal”, insiste un colega suyo del Partido Democrático.

Draghi sigue siendo la figura con mayor prestigio, neutralidad y capacidad para el papel de Presidente de la República. No lo niega nadie. Pero el primer ministro debe ofrecer antes una solución para el Ejecutivo que preside, empezando por el nombre de su sustituto en caso de que él se mudase al Palacio del Quirinal. Un movimiento que debe contentar a todos los partidos de la mayoría de Gobierno, pero muy complicado con tan poco tiempo. Por no decir de lo adecuado que podría ser que lo hiciera ya con un pie en la jefatura del Estado.

Una parte del Parlamento y de las siempre endiabladas corrientes de las formaciones, además, se resiste a aceptar que Draghi, un hombre solo sin estructura de partido, sea el destino inevitable del Palacio del Quirinal. Hasta ahora, el primer ministro ha funcionado políticamente como el principio de la gravedad: su peso y currículum lo colocaban donde le correspondía realmente. Pero ahora el banquero está completamente a merced de los partidos y necesitará trabajar algo sus apoyos. Algo que, de algún modo, pudo ya verse en la jornada del jueves.

Uno de los principales opositores a la idea de que Draghi termine en el Quirinal ha sido Silvio Berlusconi, que se encuentra estos días ingresado en el hospital San Raffaele de Milan. Il Cavaliere renunció a postularse, pero dejó escrito su epitafio político: Draghi debe terminar la legislatura como primer ministro. Ayer, después de varios intentos fallidos por parte del equipo del expresidente del BCE por contactarle, descolgó el teléfono desde su habitación del hospital. La llamada fue oficialmente para desearle una pronta recuperación. Pero podría haber contribuido a desbloquear la situación. Si Berlusconi cambiase de idea, Draghi lo tendría mucho más fácil.

La derecha sigue muy dividida. Salvini intenta erigirse en el líder de la coalición, pero Giorgia Meloni desconfía y ya ni siquiera vería con malos ojos elegir a Draghi. El jueves, para evitar escenificar de nuevo esa fractura tal y como había sucedido el día anterior, se obligó a los parlamentarios de derecha y extrema derecha a la abstención y no al voto en blanco, que durante el resto de jornadas se convirtió en un territorio abonado para los llamados francotiradores (aquellos que no respetan las órdenes de partido). De este modo puede controlarse el sentido de su voto ―el presidente de la Cámara de Diputados les llama por su nombre y deben decir públicamente que se abstienen― y se llega a la jornada decisiva del viernes (quinta votación) algo más cohesionados.

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El viernes, más allá de la posibilidad del intento por impulsar a Draghi, se podrían destapar otras cartas como la de la actual jefa de los Servicios Secretos italianos, Elisabetta Belloni. Diplomática de carrera, conoce las instituciones ―también su parte menos visible, ese es el problema para algunos ― y es una persona de gran confianza de Draghi. De hecho, se hablaba también de ella como posible Secretaria de la Presidencia de la República si el ex jefe del BCE terminaba cambiando de oficina. Un nuevo nombre que, de nuevo, conduce otra vez hasta el actual primer ministro.

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Italia se adentra hoy en la ceremonia institucional más importante de la República para elegir a la persona que sustituirá al actual jefe de Estado, Sergio Mattarella. El elegido, con un mandato de siete años y que saldrá de una votación diaria que solo concluirá cuando se alcance el quórum necesario, deberá pilotar desde el Palacio del Quirinal un periodo crucial de la historia de Italia: consolidar las enormes reformas puestas en marcha por el actual primer ministro, Mario Draghi, e impulsar con los fondos de recuperación europeos —más de 200.000 millones de euros— la modernización de un país cuyo reloj se detuvo hace más de tres décadas.

La batalla para nombrar al nuevo presidente —no hay candidatos oficiales, todo se cocina a través de llamadas— es la más complicada que se recuerda en décadas. El principal candidato, Mario Draghi, sería a todas luces una figura notable para el puesto. Pero su elección dejaría vacante el asiento de primer ministro. Un vacío casi imposible de sustituir con algún nombre capaz de mantener al Gobierno de unidad actual. Si Draghi va al Quirinal, las elecciones anticipadas estarán cada vez más cerca. Pero si no va, las turbulencias y el malhumor en determinados grupos de poder que podría generar invitan a pensar en una situación similar. Hasta el momento, ninguno de los nombres que los partidos han puesto sobre la mesa convence o permite pensar en una salida al entuerto. Por eso, crecen las voces que defienden implorar al actual jefe de Estado que alargue un tiempo su mandato para permitir así a Draghi terminar el suyo y ser elegido para el cargo tras las siguientes elecciones legislativas.

Un cónclave político. Las votaciones para elegir al nuevo presidente de la República comienzan hoy a las tres de la tarde. La ceremonia es una de las más espectaculares de las instituciones italianas, porque reúne a todos los parlamentarios, senadores vitalicios y representantes regionales en la Cámara de Diputados. Todos bajo unas reglas que permiten alargar ad infinitum las votaciones para llegar a un acuerdo y en las que el quórum necesario desciende a medida que se avanza infructuosamente en la elección del candidato. En las tres primeras se necesitan dos tercios: es decir, 673 sobre 1.008 parlamentarios. A partir de la cuarta, sirve solo la mitad más uno. Normalmente, es ahí cuando empiezan a aparecer los candidatos a tener en consideración. Antes, suelen lanzarse los llamados aspirantes de bandera, que sirven para ganar tiempo mientras las negociaciones avanzan paralelamente en algún salón privado.

El nombre del elegido no suele sonar en los primeros escrutinios. Francesco Cossiga, ministro del Interior durante el secuestro de Aldo Moro y primer ministro de 1979 a 1980, es uno de los dos casos que contradicen esa norma no escrita (752 votos de los 977 votantes). El otro es Carlo Azeglio Ciampi (1999-2006), el modelo que ahora se invoca para promover a Draghi: fue banquero y fue primer ministro y presidente casi sin solución de continuidad. El resto, como Mattarella, Giorgio Napolitano u Oscar Luigi Scalfaro (16ª votación), cuajaron después de muchos intentos. Esta circunstancia hace que los partidos tomen las primeras votaciones como una partida de póker y propongan nombres extravagantes.

El Papa de Italia. Mario Draghi es el perfil ideal para la presidencia de la República. Su prestigio internacional, su aparente neutralidad política y su edad (74 años) le convierten en una apuesta segura. Nadie tiene ninguna duda de que sería el mejor candidato —no se ha postulado, pero preguntado por periodistas no ha desmentido su interés—. Otra cosa es que convenga a determinados partidos o que su elección pueda desencadenar una situación demasiado explosiva para Italia. El principal problema de Draghi es el propio Draghi. Nunca en la historia de Italia un primer ministro ha pasado directamente a la Presidencia de la República. Y el sistema no parece todavía preparado para hacerlo.

Si el expresidente del Banco Central Europeo resultase elegido, cosa que entra en sus profundos deseos, quedaría vacante la presidencia del Consejo de Ministros en un momento crítico para el país. Draghi debe dejar lista una sucesión que convenza a todos los partidos que ahora conforman el Ejecutivo de Unidad (todos menos Hermanos de Italia). Y no es algo fácil. Al primer ministro le gustaría un perfil como el de Daniele Franco (actual ministro de Economía) o el de Vittorio Colao (ministro de Innovación Tecnológica). Pero en los partidos consideran que podrían convertirse en hombres de paja de Draghi en el Gobierno.

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Si Draghi se convirtiera en presidente de la República, la sombra de las elecciones anticipadas comenzarían a ser un hecho bastante tangible. Sin embargo, cada vez cunde más la idea de que si no lo lograse, tampoco estaría garantizada la legislatura. Los próximos meses serán complicados. Es posible que algunos partidos decidan salir del Ejecutivo de mayoría para marcar un perfil propio y comenzar la guerra de trincheras. En ese escenario, nadie cree que Draghi tenga interés en continuar en el Palacio Chigi. Así que el dilema es fácil: conservar el valor que aporta Draghi a las instituciones llevándolo al Quirinal o apostar por una quema prematura como primer ministro.

Berlusconi, un paso al lado para dictar la línea. Silvio Berlusconi, tres veces primer ministro de Italia, dueño de Mediaset y uno de los hombres más ricos de Europa, prometió a su madre antes de morir que un día sería presidente de la República. Y puede decirse que Il Cavaliere lo ha intentado por tierra, mar y con una insólita y surrealista campaña electoral. El problema es que ni siquiera los suyos creían que un hombre con procesos pendientes, condenado en firme por fraude fiscal y con un historial de escándalos y mala gestión política fuera el indicado para ocupar el puesto de guía moral de Italia. El sábado por la tarde renunció. Pero murió matando y anunció que no apoyará a Draghi. Algo que complica todavía más la partida.

Berlusconi quiere ahora ser el king maker de la partida y no aceptará cualquier nombre que propongan sus socios de la coalición de derecha. Il Cavaliere considera —con razón— que la mayoría de exponentes de esa órbita han sido criaturas políticas de su cosecha o, directamente, becarios suyos. De modo que el dueño de Mediaset podría insistir en un nombre que esté fuera del radar solo para que su orgullo salga lo menos dañado posible de esta contienda.

Mattarella o que todo siga igual. El presidente Mattarella mostró unas fotografías el sábado por la tarde de su despacho lleno de cajas de cartón con sus cosas. Su mandato expira el 3 de febrero —si no hubiera un relevo en esa fecha, ejercería provisionalmente la presidenta del Senado— y ha empezado ya a realizar la mudanza. No quiere repetir. Sin embargo, su entorno ya dijo desde el principio que si la situación fuese crítica, la prima de riesgo se disparase —en los últimos días ha comenzado a subir—, podría pensárselo.

Esta fue la jugada que sucedió con su predecesor, Giorgio Napolitano. Y es lo que muchos parlamentarios empiezan a pedir en voz alta para asegurar que la legislatura continúe al menos hasta septiembre, cuando se aseguran el cobro de la pensión. Mattarella, en un escenario de caos, cotiza al alza estos días.

Una partida en la que Salvini puede ser decisivo

La partida para elegir al siguiente presidente de la República está más abierta que nunca. Especialmente, después de la retirada de Silvio Berlusconi, que intentará condicionar al máximo el voto de la coalición de derecha (Forza Italia, Hermanos de Italia y la Liga). Sin embargo, un dirigente podría ser decisivo para que Mario Draghi sea elegido, siempre y cuando el beneficio sea inmediato. Matteo Salvini se ha abierto en las últimas horas a elegir al actual primer ministro para suceder a Sergio Mattarella en la Jefatura de Estado. Sin embargo, necesitaría que, como mínimo, se garantizase a La Liga la titularidad del Ministerio del Interior. Una plaza que ya ocupó el propio Salvini en el primer Gobierno que presidió Giuseppe Conte y que, en año electoral, le garantizaría una exposición fabulosa.

En caso de que la opción Draghi prosperase, sin embargo, Salvini debería romper la línea dictada por Berlusconi en su retirada, cuando explicitó que el actual primer ministro debe continuar en su puesto hasta el final de la legislatura.

Los otros nombres que maneja la derecha son los de la presidenta del Senado, Maria Elisabetta Caselati, o el del expresidente de la Cámara de Diputados Pier Ferdinando Casini. Todos ellos serían difícilmente aceptables por Berlusconi.

En esta parte del partido podría ser crucial el líder de Italia Viva, Matteo Renzi. El ex primer ministro conserva todavía un nutrido grupo de diputados y senadores que podría usar en el que sería su último gran movimiento político. En las últimas horas, ha habido acercamientos con la derecha y Renzi podría tratar de buscar una salida a su delicada situación política a cambio del apoyo a alguno de los candidatos conservadores.

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La presidenta Xiomara Castro todavía no ha asumido el poder en Honduras y ya enfrenta su primera crisis política: la elección de la junta directiva del Parlamento terminó en una trifulca este viernes, en la que corrieron golpes y empujones, después que veinte diputados del oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre) se opusieron a que el titular del congreso fuese Luis Redondo, el designado por la mandataria electa.

“Se consumó la traición”, expresó Castro en su cuenta de Twitter en referencia a los legisladores de su partido, quienes auparon como presidente parlamentario a Jorge Cálix, uno de los disidentes de Libre. En la sede del Congreso, los ánimos se crisparon y algunos diputados se subieron a la mesa principal y se liaron a golpes, mientras desde los curules fueron aventadas bolsas de agua. “¡Traidores, traidores!”, gritaban los legisladores de Libre.

La elección de Cálix contó con los 44 votos del Partido Nacional, el movimiento político que lleva doce años consecutivos en el poder, y que es presidido por el presidente saliente Juan Orlando Hernández, señalado por una Corte de New York de tener nexos con el narcotráfico. De acuerdo a fuentes políticas en Honduras, Cálix es un tipo controvertido “que responde a las élites, en especial a los dueños del banco Ficohsa”.

Cálix se distanció de Castro y su esposo, el expresidente Manuel Zelaya, quien en 2009 sufrió un golpe de Estado. Edgardo Castro, uno de los diputados que votó por Cálix, dijo que no “son traidores, y que tienen derecho a pensar diferente”. “Solo le digo al presidente Manuel Zelaya, tranquilo, seguimos respetando su investidura como coordinador general (de Libre). Lo que ha pasado en el Congreso es el blindaje de los 4 años de Xiomara Castro como presidenta”, sostuvo Castro.

Por su parte, Castro, la presidenta que tomará posesión este 27 de enero, calificó la movida de los diputados como “el augurio de una traición contrarrevolucionaria al partido y al pueblo hondureño que derrotó la narcodictadura nacionalista el domingo 28 de noviembre y una traición al proyecto político de la refundación de la patria al intentar el día de mañana (hoy) imponer el plan de la elite corrupta que dirige Juan Orlando Hernández”.

La sesión del Parlamento la presidió el ministro de Gobernación, Leonel Ayala, quien le dio la palabra a la diputada Beatriz Valle, una de los 20 disidentes de los 50 diputados que obtuvo Libre en las elecciones generales del 28 de noviembre. Valle propuso a los tres directivos provisionales, incluida ella como secretaria. Por su parte, Ayala no permitió que el diputado Rasel Tomé, portavoz de Libre, presentará la segunda propuesta encabezada por Luis Redondo. De modo que el ministro procedió a juramentar a la junta directiva provisional, dando lugar a la trifulca.

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La nueva junta definitiva del Parlamento, que por ahora se desconoce quién la presidirá, será elegida el próximo domingo y el día 25 tomará posesión el nuevo poder Legislativo para el periodo 2022-2026, dos días antes de la toma de posesión de Castro. La división en Libre ha sido un balde de agua fría para el júbilo que se desbordó en Honduras con la elección de Castro, quien obtuvo 1,7 millones de votos, superando por 15 puntos al candidato presidencial del Partido Nacional, Nasry Asfura.

La crisis en Libre se comenzó a gestar desde que diputados comenzaron a expresar su rechazo a Luis Redondo, quien fue escogido por el presidente del Partido Salvador de Honduras (PSH), Salvador Nasralla, como parte de la alianza de hecho que suscribió en octubre pasado con la presidenta electa, para asegurar su triunfo en las pasadas elecciones generales del 28 de noviembre de 2021. El acuerdo era que Nasralla, quien es uno de los tres nuevos vicepresidentes electos del país, escogería al candidato para presidir el Parlamento.

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Concejales de Tuluá hicieron uso del voto secreto para intentar pasar de agache frente a una elección que hiere la dignidad y decencia del pueblo tulueño, agobiado por una criminalidad rampante ante la permisividad de quienes tienen la obligación de impulsar acciones para protegerlos.

Por: Robert Posada Rosero

La elección de Heyber Rivera Padilla como nuevo secretario general del Concejo de Tuluá con el apoyo de doce de los ediles, es la demostración que la política tulueña no puede ser más decadente y pasa por su peor momento, una situación proporcional a la que vive el municipio en materia de criminalidad, considerada hoy la mayor problemática que afrontan los tulueños.

Y es que incorporar al “Honorable” Concejo Municipal a un personaje con tantos y tan delicados cuestionamientos envía un mensaje que no podría ser más negativo para una ciudadanía que clama porque cesen las extorsiones, los asesinatos y los hurtos de toda clase, pues ya ni en los propios hogares ni los sitios para salir a compartir en familia se puede estar tranquilos.

John Jairo Gómez Aguirre tiene el mérito de haber devuelto a Tuluá a sus tiempos más oscuros en todos los aspectos, una vergüenza que nadie quiere cargar sobre sus hombros, de ahí que no se explique que la prematura campaña para sucederlo, cuando le quedan más de dos años largos de desgobierno, tenga enfrentados a sus propios aliados.

Con que cara van a salir a pedir el respaldo de los tulueños personajes como los secretarios de Gobierno y Educación, coronel (R) Jorge Gallego Chávez y Ever Villegas, cuando ellos desde la Administración Municipal y sus ediles desde el concejo también son responsables directos de la debacle que sufre el corazón del Valle. Cómo lo hará Hernán Cifuentes, cuando Consuelito ha sido protagonista de primer orden en este desbarajuste administrativo y social.

Acaso creen que los tulueños son tan torpes para dejarse embaucar desde Guacarí durante dos periodos seguidos para imponerles una caterva de incompetentes e ineptos para que los mal gobiernen, una camarilla incapaz de asumir su turbio proceder, como sucedió con la elección de Rivera Padilla, quien logró los votos en secreto, pero sobre quien en público guardan grandes recelos.

Es tan vergonzosa la actuación del concejo que el nuevo flamante secretario general retiró su hoja de vida aduciendo problemas personales, pero solo dos horas después la colocó nuevamente a consideración de la Corporación edilicia, y desde Cali la ‘Mona’ habría tenido que esforzarse para que, pese a los reparos de varios concejales, conseguir los doce votos que aseguraban su espuria elección.

La situación es tan bochornosa que los concejales Cristian Hernández, Oscar Oswaldo Gómez y Sandra Arrubla habrían votado en blanco, aunque el conteo de la votación solo arrojó dos votos en blanco. Alguien miente, amparado en las bondades del voto secreto, ese que tanto gusta y al que recurren en la Corporación para intentar tapar su cinismo para con los ciudadanos que padecen la insoportable ola de violencia que ya deja tres descabezados.

En comunicación con este periodista, haciendo uso de su derecho al voto secreto, la concejal del partido Verde, Sandra Arrubla, me manifestó que no podría votar por una persona como Rivera Padilla, porque a ella la apoyaron muchos vendedores y comerciantes de la galería, golpeados duramente por el flagelo de la extorsión y apoyarlo sería un mensaje muy negativo para sus electores.

Curiosamente, este mismo día, cuando llegaba a Tuluá, el conductor que me transportó desde la nueva Terminal de Transporte hasta mi lugar de residencia se quejó porque un familiar con el que trabaja en las mañanas en galería debe pagar 200 mil pesos mensuales a las estructuras criminales que manejan el lugar, 800 mil pesos al mes, que sumados al arriendo del puesto y el pago de servicios públicos eleva los costos de poder trabajar a 2.000.000 millones de pesos al mes; “Toca pagar, lo matan o se tiene que ir”.

Que le dirán los concejales Consuelo Cifuentes, Diego Fernando Suaza, Javier Jaramillo, Robinson Rengifo, Brian Andrés Avilez, Sulay Córdoba, Julio Cesar Morán, Albeiro Quintero, Ivon Karime Toledo R., Alexander Agudelo, Carlos Arturo Londoño Marín y el concejal número doce a estos tulueños que viven agobiados por la aparente connivencia de destacados actores de la sociedad civil tulueña con los criminales.

La del pasado martes es una sesión para el olvido, una “elección vergonzante” y ustedes concejales son una vergüenza para la ciudad, pueden intentar esconderse todo lo que quieran detrás del voto secreto, pero esa artimaña digna de una clase mafiosa no les servirá para pasar de agache antes los tulueños. Si en verdad son “honorables” actuarían de cara a la ciudad y no entre sombras como lo vienen haciendo sin sentir un poquito de asco por su propia conducta.

Internacional

El analista internacional y académico de la Universidad Católica de Perú, Carlos Escaffi, se refirió a las reñidas elecciones presidenciales que se mantienen entre Keiko Fujimori y Pedro Castillo, asegurando que «la diferencia entre ambos candidatos es inferior a 90 mil votos», por lo que «sería muy prematuro definir como ganador a uno».

Política

El cuestionado alcalde de San Ramón, Miguel Ángel Aguilera, anunció que apelará a la decisión del Tribunal Electoral que determinó la repetición de las elecciones municipales en 65 mesas de la comuna. Diversas denuncias de irregularidades determinaron la sentencia que podría provocar que otro postulante se convierta en jefe comunal.

Candidatos independientes y de la oposición dominan la asamblea que redactará la nueva Constitución en Chile

Además, deberá definir el reglamento sobre cómo se trabajará en la redacción de la nueva Carta Magna; por ejemplo, si incorporará o no algún tipo de participación ciudadana, o si abordará los temas a través de comisiones específicas, entre otras cosas.

La convención tendrá un plazo de nueve meses para presentar la nueva carta fundamental, pudiendo ser ampliado por otros tres meses en una sola oportunidad.

Portestas en Chile piden cambio de Constitución
Desde que comenzó la ola de protestas, en octubre de 2019, una de las principales demandas de los chilenos ha sido el cambio de Constitución.

Luego, a mediados de 2022, los chilenos se someterán a un plebiscito de salida para aprobar o rechazar el nuevo texto propuesto.

Este deberá respetar el carácter de República del Estado de Chile, su régimen democrático, las sentencias judiciales firmes y ejecutoriadas, y los tratados internacionales ratificados por el país liderado por Sebastián Piñera y que se encuentren vigentes.

Pero entonces ¿cuáles son los temas que sí entrarán en debate y que son claves para sentar las reglas del juego que regirán esta nación por los próximos años o décadas? En BBC Mundo te lo contamos.

1. Rol del Estado

«Hay temas claves que sí o sí estarán en la Convención», señala la politóloga chilena Pamela Figueroa, quien trabajó en el proceso constituyente desarrollado en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.

«Uno de los cuestionamientos importantes hoy en Chile es hacia el rol del Estado en la Constitución, que es subsidiario. Toda la agenda política apunta a un Estado que tenga un rol más social, un Estado social de derecho«, dice la académica.

La necesidad de contar con un Estado más fuerte en lo social fue reclamado en las masivas protestas que comenzaron en octubre de 2019, donde se pedía mayor protección en áreas como la salud o educación.

Para los expertos consultados por BBC Mundo, ahora la pandemia vino a evidenciar aún más la importancia de tener un Estado más protagónico y que garantice algunos servicios básicos para los chilenos.

Mujer chilena pide mejor educación
La necesidad de contar con un Estado más fuerte en lo social fue reclamado en las masivas protestas que comenzaron en octubre de 2019, donde se pedía mayor protección en áreas como la salud o educación.

«Con la pandemia se ha agudizado la demanda sobre el rol del Estado en la provisión de protección social, de bienestar. De esta forma, va a haber una discusión muy fuerte respecto a los derechos sociales y económicos, y el rol del Estado en la provisión de los servicios públicos en general», dice Marcela Ríos, representante asistente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Chile.

En esta discusión, lo central será definir cuáles son los derechos que garantizará el Estado y de qué forma lo hará.

«Hay amplio consenso en incorporarlos de forma más explícita: educación, salud, seguridad social. Surgirán nuevos, como el de vivienda. Y derechos de segunda generación: relativos al medioambiente, la no discriminación, la participación. Eso también será importante», dice Figueroa.

Pero ¿cómo la Constitución podría asegurar que el Estado garantice esos derechos?

Claudio Fuentes, académico de la escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, pone ejemplos.

«La Constitución actual dice que el Estado debe garantizar el acceso a las prestaciones de salud. Ahora probablemente se va a hablar de que el Estado debe proveer servicios básicos a la salud y estos deben ser pertinentes territorialmente», le dice a BBC Mundo.

2. Régimen de gobierno

Para Pamela Figueroa, el debate sobre el régimen político y la distribución del poder es «el más importante».

Actualmente, Chile cuenta con un régimen presidencial, donde el jefe de Estado (en este caso Piñera) ostenta el poder Ejecutivo.

Sin embargo, en los últimos años han surgido cada vez más cuestionamientos hacia este modelo por quienes consideran que el mandatario tiene demasiadas atribuciones.

«Una de las grandes causales de la crisis en Chile fue la rigidez institucional que generó un régimen hiperpresidencial, que es bicameral pero donde las cámaras no tienen peso real y los partidos políticos son muy débiles», explica Figueroa.

Palacio de La Moneda
Actualmente, Chile cuenta con un régimen presidencial, donde el jefe de Estado ostenta el poder ejecutivo. En la foto, el palacio de La Moneda.

«Se requiere transformar el equilibrio de poder entre presidente y Congreso, y ampliar la participación política abriendo mecanismos de democracia directa entre elecciones. Cómo se defina la distribución del poder afectará cómo la nueva Constitución se irá convirtiendo en nuevas leyes, se irá expresando en políticas públicas», afirma.

Así, ya han comenzado a asomar algunas propuestas de cambio, entre ellas, un semipresidencialismo o parlamentarismo.

«Yo diría que la mayoría hoy está por un semipresidencialismo. Su lógica detrás es que las mayorías gobiernen. Que se elija a un primer ministro que dependa del Congreso y que, ante una crisis, se pueda reemplazar», explica Claudio Fuentes.

Para el académico, la baja aprobación de Piñera (que, según las últimas encuestas no supera el 9%) ha hecho que este debate esté mucho más presente.

«Como está tan latente el fracaso de Piñera, mucho apoyan este sistema semipresidencial que flexibilice la rigidez del sistema actual», dice.

Hay otras propuestas sobre la mesa como un «presidencialismo parlamentarizado», donde el presidente podría disolver el Congreso por una sola vez, o el Congreso podría censurar al presidente.

«Debe plantearse un diseño integral, con incentivos y herramientas que incentiven la colaboración entre el Ejecutivo y el Congreso. Hoy la figura presidencial llega al poder con la ilusión de la mayoría y se encuentra con un Congreso que no le permite llevar adelante su agenda. Hay una disociación entre el poder ejecutivo y el legislativo», dice Figueroa.

Dentro de este debate, será importante lo que se decida respecto al Tribunal Constitucional (TC), cuya misión es ejercer el control de constitucionalidad de las leyes.

En los últimos años, este órgano ha sido puesto en duda en repetidas ocasiones por quienes critican que actúa con intereses políticos —se le ha tildado de «tercera cámara»— y beneficia a una minoría.

Presidente Sebastián Piñera.
En los últimos años han surgido cada vez más cuestionamientos hacia el régimen presidencial chileno por quienes consideran que el primer mandatario tiene demasiadas atribuciones. En la foto, el presidente Sebastián Piñera.

«Si hay un acuerdo político hoy es que hay que restringirle los poderes al TC. Incluso, entre los de derecha. Los de izquierda quieren eliminarlo y pasarle esas atribuciones a la Corte Suprema», explica Claudio Fuentes.

De alguna forma, el TC le otorga más poderes al presidente de la República pues este puede tomar la iniciativa de enviar ciertos proyectos de ley para que sea revisados.

«Además de que el presidente tiene mucho poder, tiene la posibilidad de recurrir a un tribunal que al final es un órgano contra mayoritario», dice Fuentes.

3. Reconocimiento de los pueblos originarios

La definición de los derechos para las comunidades originarias y el debate sobre un Estado plurinacional serán otros de los temas «fundamentales» de la Convención, plantea Juan Pablo Luna, doctor en ciencia política y profesor en la Universidad Católica de Chile.

La Convención Constitucional recién electa incorpora a 17 representantes indígenas pertenecientes a los 10pueblos originarios chilenos reconocidos por el Estado, entre ellos, los mapuches, aimaras, quechuas y diaguitas.

Entre las demandas de estas comunidades está la de crear un Estado plurinacional, con el que se acepte su autonomía y sus derechos. Además, plantean la necesidad de contar con garantías en términos territoriales y el reconocimiento de su cultura y su lengua, entre otras cosas.

Mapuches chilenos
Los mapuches tienen reclamos centenarios sobre tierras.

«Este es un tema grande, que va a costar, donde habrá que hacer mucha reparación histórica. Y obviamente es complicado, porque toca derechos de propiedad. Pero es fundamental. Los modelos de Nueva Zelanda y Canadá son los más interesantes», propone Luna.

Chile y Uruguay son de los pocos países de América Latina que carecen de un reconocimiento explícito de los pueblos indígenas en su Carta Fundamental. En la otra vereda están Bolivia y Ecuador, dos naciones que no sólo reconocen a estos pueblos, sino que han optado por consagrar el carácter plurinacional del Estado en sus Constituciones.

Luna dice que el resultado sobre la inclusión de derechos garantizados y reconocidos en la Constitución para las comunidades indígenas no representa sólo un fuerte efecto simbólico.

«Hay varios países de América Latina que incorporaron esos derechos y que hoy se hacen justiciables como ocurre en Brasil o Colombia, donde la salud se empieza a litigar en cortes a partir de su reconocimiento como un derecho constitucional», recuerda.

4. Medioambiente y derechos del agua

La Constitución actual chilena estipula el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación y el deber del Estado de tutelar la preservación de la naturaleza.

Protesta contra el cambio climático en chile
El cuidado por el medioambiente ha sumado apoyo en Chile.

Sin embargo, para algunos esta declaración no es suficiente para abordar de forma más integral la problemática detrás del cambio climático.

«Las disposiciones actuales son muy limitadas. Están escritas bajo una lógica de etnocentrismo (ideología a través de la cual el individuo analiza el mundo de acuerdo con los parámetros de su propia realidad), están centradas en la persona y aborda la contaminación solamente», dice Claudio Fuentes.

El académico agrega que ahora «hay toda una tendencia hacia el ecocentrismo, de buscar en las constituciones un equilibrio entre las especies». «Y eso te lleva a la protección de ecosistemas, te lleva a distribuir poder territorial, marítimo y espacial».

Este debate no sólo es importante por los efectos en el medioambiente sino porque también puede afectar el modelo de desarrollo chileno.

«El modelo chileno tiene que ver con extractivismo y, con una nueva Constitución, eventualmente se le podría poner algunas posiciones como que la empresa se tenga que hacer cargo del equilibrio ecológico; el estándar sube», dice Fuentes.

Agua
Quienes han estado a favor de una nueva Constitución en Chile, proponen que el texto señale explícitamente que el agua es un bien nacional de uso público.

Además, se instalará uns fuerte discusión respecto a los derechos del agua. Entre quienes han estado a favor de una nueva Constitución proponen, entre otras cosas, que esta debería garantizar explícitamente que el agua es un bien nacional de uso público.

De acuerdo con las autoras del libro «El negocio del agua: cómo Chile se convirtió en tierra seca», Tania Tamayo y Alejandra Carmona, Chile es uno de los pocos países que tiene una privatización casi completa de sus aguas, tanto en el origen como en la gestión del recurso.

«Hay un debate muy fuerte respecto de si mantener los derechos privados sobre el agua o si debería ser un derecho humano básico y ser público en su totalidad», explica Marcela Ríos.

*Esta nota está basada en un artículo previamente publicado en octubre del 2020, escrito por la periodista Paula Molina.


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Deutsche Welle

12.05.2021

Tras haber sido aplazada por la emergencia sanitaria del COVID-19, Chile realizará el 15 y 16 de mayo una de las elecciones más complejas e importantes desde el regreso a la democracia hace poco más de 30 años. No solo escogerá a concejales, alcaldes o gobernadores regionales, sino también a 155 ciudadanos que estarán encargados de redactar una nueva Constitución.

La selección de los constituyentes será compleja: son más de 1300 candidatos, distribuidos en más de 70 listas y en 28 distritos a lo largo del país, divididos en diferentes coaliciones, con gran presencia de independientes, y muchos de ellos poco conocidos por el electorado. Hasta ahora no hay encuestas que anticipen un resultado claro ni revelen intención de voto.

¿Están realmente preparados los chilenos para la elección de los constituyentes? «No», respondió tajantemente a DW Marta Lagos, directora de Latinobarómetro. «Nosotros calculamos que un tercio del país no sabe que hay elecciones este fin de semana. La gente no sabe cómo tiene que votar. Hay gente que pregunta si tiene que marcar por más de una persona en una papeleta. Cuando la gente se encuentra con 65 nombres y 15 coaliciones, bien puede pensar que se debe votar por más de uno, lo que es un error», agregó.

Simone Reperger, representante de la Fundación Friedrich Ebert en Chile (FES, por sus siglas en alemán), concuerda: «Los datos que han surgido en distintas encuestas hablan de muchos vacíos de información por parte de la población. Muchos no tienen claro qué y cómo se elige en esta crucial elección».

Una elección marcada por la participación de los independientes

Ante la crisis social, la desaprobación del presidente y la desconfianza de la ciudadanía hacia los partidos políticos y las instituciones del Estado,los independientes sobresalen. De hecho, su irrupción «es algo que no solo se da a través de listas independientes, sino que también tienen un grado notable de participación en las listas de partidos políticos», explicó Reperger.

«Luego de la elección veremos un momento de reajuste en torno a temas específicos, en que habrá también un sinceramiento de posturas por parte de muchos independientes que no han explicitado sus posiciones. Muchos de ellos hoy aparecen como los independientes ‘más independientes’ entre los postulantes», añadió.

En conversación con DW, Miriam Henríquez, candidata constituyente de Independientes No Neutrales por el distrito 4, aseguró que los candidatos independientes serán fundamentales «no solo para demostrar que los ciudadanos de a pie, comunes y corrientes podemos llegar la Convención, sino también por el anhelo de la ciudadanía de una Convención representativa de todos los sectores de la sociedad».

El desconocimiento de los electores, un problema para muchos candidatos

Una de las mayores dificultades para los candidatos constituyentes ha sido dar a conocer sus candidaturas en poco tiempo. Muchos de los que trabajan en gremios, en organizaciones sociales o en la docencia no tienen los mismos recursos para competir con figuras de la televisión, políticos reconocidos o del mundo intelectual, que incluso reciben aportes millonarios de grandes empresarios del país.

«Es muy difícil», confesó a DW Macarena Letelier, candidata constituyente por el distrito 10, quien integra como independiente la coalición Vamos por Chile. «Los recursos para hacer campaña son escasos y los distritos son grandes. Son más de 80 candidatos en mi distrito para solo 7 cupos. Si tú eres parte de un partido político sin duda que tienes una plataforma más grande. Sin embargo, yo creo que ha habido bastante voluntad de las personas para informarse de los candidatos, aunque nunca es suficiente», señaló.

Una Constitución con escaños reservados para pueblos originarios y con paridad de género

Asimismo, dentro de los 155 elegidos para redactar una nueva Carta Magna, 17 plazas están reservadas para candidatos que representen a los pueblos originarios. Elisa Loncon, quien busca ocupar uno de los 7 cupos destinados al pueblo mapuche, propone cambiar el «modelo social económico que le ha causado mucho sufrimiento al pueblo de Chile».

«El modelo instalado no nos sirve para proyectar el futuro de este país, y por eso es necesario cambiar la estructura política y convertirla en una plurinacional e intercultural que implique el reconocimiento de los derechos de todas las naciones que conforman este Chile», subrayó Loncon.

Además, muchos ojos están puestos en la distribución igualitaria de hombres y mujeres en el equipo para la elaboración de una nueva Carta Magna: «La paridad y los escaños reservados nos hablan de lo iluminador que puede resultar este proceso constituyente para otros países en el mundo; por primera vez tendremos un órgano constituyente con paridad efectiva de género y esto está siendo visto con mucho interés», destacó Simone Reperger.


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Paz Fernandez,
Ale Fernandez

30.04.2021



$11.445.216.236 es la plata que está en juego para la carrera a la Convención Constitucional, según el registro del Servicio Electoral (Servel) al 19 de abril. Esto equivale al presupuesto pagado del Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género en 2021.

De las 1.278 candidaturas que buscan un cupo para redactar la nueva Constitución el próximo 15 y 16 de mayo, 649 son mujeres y 629 son hombres. De ellos, solo han recibido aportes de privados 537 y 503 respectivamente.

A pesar de que las aspirantes mujeres son más en cantidad, solo reciben el 40,6% del total de dinero de privados con $3.152 millones. Mientras que los hombres, reúnen un 59,4%, con $4.619 millones.

Los datos muestran que, de acuerdo al tipo de donación los aportes provienen principalmente de dineros privados de personas naturales, principalmente “con publicidad”, es decir, que informan la identidad del donante.

Pero, ¿quiénes, cómo y cuánto pueden aportar?

De acuerdo a la normativa, vigente desde 2016, las candidaturas pueden financiar sus campañas electorales con aportes de carácter privado (dinero o estimables en dinero), y aportes de carácter público los que se traducen en un aporte fiscal al inicio del proceso y luego el reembolso de gastos electorales de acuerdo a la cantidad de votos logrados.

Todas las recaudaciones de fondos se deben realizar a través del Sistema de Recepción de Aportes del Servicio Electoral.

Los aportes privados solo pueden provenir de personas naturales y partidos políticos, donde la ley establece un límite máximo del 10% del gasto electoral predeterminado para la comuna o distrito en una misma elección. Y no permite donaciones de fuentes extranjeras, personas jurídicas o entidades estatales.

¿Quiénes han recibido más aportes?

Quienes donan dinero pueden hacerlo directamente a una candidatura o a un partido político. Por eso, entre los 20 que más han recibido aportes figuran dos partidos políticos: Unión Demócrata Independiente (Udi) y Evolución Política (Evópoli). Además de 17 aspirantes de Vamos Por Chile (Chile Vamos junto al Partido Republicano) y un candidato de la Lista del Apruebo (ex Nueva Mayoría).

Cabe destacar que trece de esos candidatos pertenecen a la Región Metropolitana, donde seis son del distrito 11 (La Reina, Las Condes, Lo Barnechea, Peñalolén, Vitacura), que lidera el ránking de los distritos con mayor cantidad de dinero aportado ($1.123 millones).

Mientras que, quienes menos han recibido aportes, son candidaturas de listas independientes y de regiones.

En cuanto los diez candidatos que tienen mayor número de aportes de distintas personas naturales, todos son hombres y recibieron más de 90 donaciones.

Encabeza la lista el abogado constitucionalista Jaime Bassa independiente de la Lista Apruebo Dignidad en el distrito 7 con 135 donaciones distintas. Seguido por el ex subsecretario de Redes Asistenciales Arturo Zuñiga (Udi) del distrito 9, con 120 y Felipe Hubner, independiente de Vamos por Chile en el distrito 2 con 118.

De las 70 listas que competirán para la Constituyente, las candidaturas y partidos de la oficialista Vamos por Chile reúnen el 59% de todos los aportes recibidos para esta elección.

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¿Quiénes las conforman? Conoce a las 70 listas de candidato/as de todo Chile que buscan redactar la Nueva Constitución