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Más de 900 civiles muertos, según Naciones Unidas, una cifra que la propia organización asume subestimada. Tres millones y medio de refugiados, seis millones y medio de desplazados internos. Un éxodo constante de personas que huyen de los ataques. Hospitales bombardeados. Escuelas destruidas. Ciudades barridas casi hasta los cimientos. La guerra de Vladímir Putin contra Ucrania cumple un mes con todo su potencial destructivo, en medio de una feroz contraofensiva de las fuerzas ucranias, que resisten —como una ciudadanía que ha aprendido a vivir bajo las bombas—, pero con un coste altísimo.

El Kremlin no obtuvo el fácil paseo para invadir Ucrania que esperaba. Con las negociaciones para poner fin a la guerra prácticamente estancadas y una lluvia intensa de sanciones occidentales que han atacado a la línea de flotación de la economía rusa, Putin mantiene la ofensiva. Sin apenas avances desde hace días y sin haber obtenido grandes victorias en la invasión, el líder ruso ha pasado a aplicar una política de tierra quemada para subyugar a Kiev en su “operación militar especial” para “desnazificar”, “desmilitarizar” y proteger a las personas rusoparlantes de un país que parece querer fulminar.

Como Mariupol, la ciudad portuaria del mar de Azov, símbolo de la guerra de Putin contra Ucrania y donde aún quedan 100.000 personas atrapadas bajo los brutales ataques contra una urbe arrasada, donde no hay agua, electricidad, calefacción y casi alimentos desde hace semanas y los combates calle a calle entre las tropas ucranias y los soldados rusos son continuos. O Chernígov, en el noreste del país, una ciudad cerca de la frontera con Bielorrusia —país que Putin utilizó como trampolín para la invasión— sometida a constantes bombardeos y prácticamente sitiada por las fuerzas rusas desde hace 12 días. La defensora de Derechos Humanos de Ucrania, Ludmila Denisova, ha denunciado este miércoles que las tropas del Kremlin han dinamitado el puente sobre el río Desna, la única vía que quedaba para la evacuación de la población civil y llevar ayuda humanitaria y que mantienen así a los habitantes de Chernígov como rehenes de su agresión militar.

Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo.
Vista aérea de la destrucción de un edificio en un bombardeo en Borodianka, en la región de Kiev, el pasado 3 de marzo. MAKSIM LEVIN (REUTERS)

Cortar los suministros básicos, las comunicaciones y cualquier cordón umbilical de las ciudades con el resto del país es el primer paso del asedio ruso. También trata de forzar su estrategia de ahogar a la población en Járkov, la segunda ciudad del país, de mayoría de población rusoparlante y a solo unos 40 kilómetros de la frontera Rusia. Las fuerzas rusas están tratando de rodearla y está bajo el fuego constante.

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El ensañamiento y la devastación están motivados por la falta de impulso de las fuerzas rusas. Con grandes problemas logísticos, de moral y de movimiento, las tropas enviadas por Putin están estancadas en el escenario ucranio. El campo de batalla del norte del país se ha mantenido prácticamente estático desde hace días. Aunque esa parálisis significa probablemente que Rusia se está reorganizando antes de lanzar operaciones ofensivas a gran escala, ha advertido el servicio de espionaje británico.

El Kremlin, que niega los ataques a civiles, ha hecho sus mayores avances en el flanco sur, donde ya controla el mar de Azov y casi toda las ciudades de la costa —Mariupol resiste, pero los analistas militares dudan de por cuánto tiempo—; también ha capturado Jersón, una ciudad portuaria de unos 290.000 habitantes, su logro más importante. Ahora, las fuerzas de Putin están tratando de avanzar hacia el este, hacia Odesa, el principal puerto de Ucrania y una ciudad largamente ansiada por el jefe del Kremlin y el nacionalismo ruso.

La batalla de Kiev

Kiev, uno de los principales objetivos militares y gran objetivo político de Putin, sigue casi intacta pese a los bombardeos que la sacuden a diario. Con todo el simbolismo que tiene la ciudad para el líder del Kremlin, que asegura que rusos y ucranios son “un mismo pueblo” y “descendientes” del primer Estado eslavo, el Rus de Kiev, un imperio medieval fundado por vikingos en el siglo IX y cuyo corazón era Kiev, una ciudad que ucranios y rusos reclaman como cuna de sus culturas, religión e idioma.

“Cada ciudad cumple un papel, pero la primera misión de Rusia es controlar Kiev. El resto de operaciones van encaminadas a apoyar esa”, comenta John Spencer, militar estadounidense retirado y reconocido experto en combate urbano. Hasta el momento, los choques no se han acercado al centro de la ciudad y se mantienen en poblaciones al norte de la capital, a unas decenas de kilómetros del centro. El Ejército ruso llegó en apenas un par de días a localidades como Bucha, Irpin o el aeródromo de Hostomel, pero en todo marzo no ha logrado ganar más terreno hacia el sur.

“Los rusos minusvaloraron los recursos y el número de tropas que les haría falta para tomar Kiev y cuando intentaron atacarla no consiguieron penetrar más allá de la periferia de la ciudad”, coincide el analista militar Jesús Román desde Kent (el Reino Unido). El vídeo grabado por un vecino en una calle de Bucha el domingo 27 de febrero, donde aparece una columna de carros de combate rusos calcinada, supuso una de las primeras sorpresas de la guerra. La grabación de varios minutos se hizo viral y sirvió para elevar la moral de los ucranios. “Rusia no ha movilizado suficientes fuerzas para controlar todas esas localidades más pequeñas”, entiende Spencer.

Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero.
Un hombre arrodillado ante el cuerpo de una víctima de un bombardeo contra una zona residencial de Járkov, el 24 de febrero. Anadolu Agency (Anadolu Agency via Getty Images)

La amenaza de que Rusia despliegue su potencial de fuerza aérea, sin embargo, está sobre la mesa. Sería todavía más brutal. De ahí las intensas peticiones del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, para que la OTAN imponga una zona de exclusión aérea; algo que la OTAN ya ha rechazado. Por ahora, Putin no ha podido imponerse por el aire porque la fuerza aérea ucrania, sus armas antiaéreas y los manpads (man-portable air-defense system, sistemas antiaéreos portátiles) proporcionados por sus aliados han ganado la partida desde tierra. Pero con sus ataques constantes a las infraestructuras militares y civiles básicas, como aeropuertos, puentes, almacenes, estaciones de tren, el Kremlin quiere también arrebatar a Kiev una ventaja logística que le ha permitido resistir durante un mes.

“Putin ha minusvalorado el potencial de las tropas ucranias y el deseo de combatir de la población”, opina el analista Spencer. “Ha sido un gran error de los rusos el continuar moviendo tanques sin apoyo de infantería y un gran éxito para los ucranios haber destruido tantos tanques” sin los que es casi imposible tomar ciudades, añade el experto estadounidense. Sin embargo, la lucha por las ciudades, con algunas excepciones, suelen ser campañas de desgaste y un nivel muy alto de destrucción. “Si Moscú trata de tomar Kiev, veremos muchísima destrucción”, pronostica Jesús Román.

Para Román, “ralentizar todo lo posible el avance de las tropas rusas, crear inseguridad en sus líneas logísticas y ocupar tropas en otros lugares del teatro de operaciones significa forzar a Rusia a emplear más recursos de los que les gustaría, diseminar sus esfuerzos y desgastar su voluntad de combatir. Cada día que Ucrania no pierde, Rusia no gana y una solución política está más y más cerca”.

Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo.
Un hombre se despide de su esposa e hijo, a punto de partir en un tren a Lviv desde la estación de Kiev, el pasado 3 de marzo. Emilio Morenatti (AP)

De momento, las pérdidas de Rusia son grandes. Esta semana, el diario pro-Kremlin Komsomolskaya Pravda publicó una información en la que cifraba en “9.861 los soldados muertos en acción, según el Ministerio de Defensa de Rusia”. Horas más tarde, la noticia había desaparecido por completo de la web del diario y sus responsables aseguraron que habían sido víctimas de un ataque informático. En Rusia está prohibido llamar guerra a la “operación militar especial” de Putin y también dar otros datos que no sean los oficiales del Gobierno.

Armas químicas

Estados Unidos ha elevado la advertencia, además, de que Rusia puede estar preparando ataques con armas químicas. Ucrania asegura que ya se ha usado fósforo blanco, capaz de causar quemaduras muy graves, y que tiene información de que Moscú se está moviendo para ampliar el uso de otras armas químicas o biológicas. Kiev ha dado, además, la voz de alarma de que Putin está tratando de arrastrar a la guerra a Bielorrusia, el vecino del norte de Ucrania y que el Kremlin ya usó como trampolín para la invasión, con el líder autoritario bielorruso Aleksandr Lukashenko totalmente dependiente de Moscú.

Las tropas del Kremlin no han conseguido romper las líneas de defensa ucranias, el Ejército invasor ha sufrido importantes bajas humanas y materiales y el Gobierno que lidera Zelenski ha visto reforzado su apoyo popular tras decidir quedarse en el país y mantener una frenética actividad tanto en la escena internacional como hacia sus propios ciudadanos. El líder ucranio, convertido en un símbolo para muchos, ha sido crucial para la resistencia. Ahora, cuando las conversaciones con Rusia para lograr un alto el fuego apenas se mueven, Zelenski mantiene una apretadísima agenda para recabar apoyo internacional y ha hecho llamamientos —personalizando su mensaje en cada país— en los Parlamentos de Estados Unidos, el Reino Unido, Israel, Japón, Italia y Francia. Este martes habló con el papa Francisco.

Cuando el presidente estadounidense, Joe Biden —que pese a la incredulidad de muchos alertó sobre la invasión— está viajando hacia Europa para conversar con sus aliados sobre la guerra y se prepara para aplicar nuevas sanciones a Rusia, la OTAN ha anunciado que reforzará su presencia en su flanco oriental, duplicando tropas en Bulgaria, Hungría, Rumania y Eslovaquia.

En las últimas cuatro semanas, el paisaje de Ucrania ha cambiado por completo. Las ciudades están blindadas con cientos de barreras de hormigón, metal, sacos terreros. Se han cavado trincheras e incluso en los puntos más estratégicos hay tanques apostados y francotiradores en posición. Miles de civiles armados, las milicias ciudadanas, conforman un tupido cinturón que espera a las tropas rusas y protege las infraestructuras civiles. La mayoría de los que se han quedado se han impuesto el objetivo de resistir y luchar: desde los voluntarios que reparten comida y bienes de primera necesidad o cavan trincheras hasta las personas que gestionan los refugios o las partisanas del ciberespacio. La resistencia civil se ha demostrado clave para frenar la invasión.

“Todos los soldados temen la guerra urbana. Los ucranios han hecho un gran trabajo al preparar sus ciudades para hacer que los rusos paguen un alto precio si entran”, entiende John Spencer, responsable de Guerra Urbana en el Madison Policy Forum de Nueva York.

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Bad Bunny, cantante de trap.

El ‘Conejo malo’ estará en Colombia en el mes de noviembre.

Noticias Internacionales.

Bad Bunny es uno de los artistas más importante del momento y por ende, uno de los que mejor cobra. Estará muy pronto en Colombia y desde ya sus fanáticos han agotado la boletería.

El «conejo malo» estará en nuestro país a mediados de noviembre, donde ofrecerá tres conciertos: Dos en Medellín y uno en Bogotá, convirtiéndose en el primer país de América Latina con tres fechas en el ‘World’s Hottest Tour’.

Vea: Más de 9000 millones de veces han escuchado las canciones de Bad Bunny en Spotify en el mundo

Benito Antonio Martínez como es su nombre de pila, cobra una jugosa suma de dinero por cada show a donde deleita a sus fans con canciones como ‘Dakití’, ‘Yonaguni’, «Callaita», «Vete»; entre otros éxitos del artista de trap de 25 años de edad.

Según el portal Radio Mega, el boricua cobra entre 500 mil y 1 millón de dólares por presentación.

Lea: Para el concierto de Bad Bunny en Medellín sacaron preventa de boletas, dio resultado y tendrá segunda fecha en noviembre

Para el caso de Colombia, Bad Bunny estará en tres eventos uno el 20 en el estadio El Campín y otros dos en Medellín (18 y 19 de noviembre).

Es decir, el cantante se embolsillaría en el peor de los casos, la suma de 1,5 millones de dólares, unos 6 mil millones de pesos, cifra considerable.

El artista más escuchado

Recientemente el artista fue destacado como el más sonado en plataformas digitales.

Bad Bunny ha logrado en 2021 más de 9,100 millones de reproducciones en Spotify. En el listado le siguen Taylor Swift, BTS, Drake y Justin Bieber.

Su canción ‘Yonaguni’, tiene más de 700 millones de reproducciones en Spotify.

Por su parte, «Dakiti» se coronó como la canción latina más escuchada a nivel global este 2021 en Spotify.

Foto de portada: @badbunnyfans

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El ministro de relaciones exteriores de Chile, Andrés Allamand, en Santo Domingo el pasado noviembre.
El ministro de relaciones exteriores de Chile, Andrés Allamand, en Santo Domingo el pasado noviembre.Orlando Barría (EFE)

El próximo líder de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Andrés Allamand, ha debido renunciar al ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, a un mes del término del Gobierno de Sebastián Piñera, el 11 de marzo próximo. Lo hace en medio de fuertes críticas de la oposición chilena por “notable abandono de deberes”, porque se considera que mientras Chile vive una nueva crisis migratoria en el norte del país, por la llegada de inmigrantes de países vecinos, Allamand sostenía reuniones en Madrid relativos a su nuevo cargo que asumirá el 12 de marzo y que no se le ha visto activo hace semanas. El abogado de 65 años, uno de los principales rostros de la derecha chilena de las últimas décadas, ha comunicado este domingo su salida del Ejecutivo desde el Palacio de La Moneda, junto al ministro del Interior, Rodrigo Delgado, luego de una reunión virtual con el presidente Piñera, que se halla de vacaciones y que aceptó su renuncia. Allamand aprovechó la ocasión para informar al país su retiro definitivo de la política chilena.

Luego de las críticas levantadas sobre todo desde la oposición chilena, que pidió un pronunciamiento a la Contraloría y evalúa incluso una acusación constitucional contra Allamand en el Congreso, la Cancillería de Piñera debió informar en los días previos que el canciller se encontraba haciendo uso de su feriado legal entre el 31 de enero y el 14 de febrero, por lo que lo subrogaba en sus funciones en el subsecretario Rodrigo Yáñez. En estas dos semanas de vacaciones, el Ministerio de Relaciones Exteriores comunicó que Allamand viajó a Madrid, donde sostuvo encuentros con diversas autoridades locales y funcionarios de la Segib, en las semanas previas a que asuma formalmente el cargo para el que fue elegido en noviembre por unanimidad. El jueves pasado, fue el propio ministro español de Asuntos Exteriores, el socialista José Manuel Albares, el que informó a través de redes sociales de una primera reunión de trabajo con Allamand en Madrid, con fotografías incluidas.

Allamand indicó este domingo que informó al Gobierno chileno de su viaje a España durante sus vacaciones, porque en Madrid se halla la sede de la Segib. Agregó que mantuvo permanente contacto con las autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores chileno que derivaron en las reuniones que sostuvo el viernes Chile con Bolivia por la crisis migratoria. “Sin embargo hay que admitir ­que esta situación que acabo de explicar ha originado una serie de críticas que afectan al Gobierno del que formo parte y, de paso, pretenden desacreditar el trabajo de la Cancillería. Estas críticas no solo han distorsionado las actividades que he realizado en el extranjero, sino que contribuido a tensionar inconvenientemente el clima político, en circunstancias que la serenidad favorece el traspaso el mejor traspaso del poder entre el actual Gobierno y el Gobierno electo” de Gabriel Boric, explicó Allamand sobre la renuncia, que se produce luego de conversaciones con Piñera.

Rostro histórico de la derecha –milita en el partido Renovación Nacional, que fue el partido del propio Piñera– ha sido por décadas un negociador que se ha hecho la fama de establecer buenas relaciones con quienes no necesariamente comparten su pensamiento político. Integrante del ala liberal de su sector, aunque con los años ha endurecido su postura, fue elegido para liderar la Segib el pasado 26 de noviembre. En el Gobierno de Salvador Allende fue un destacado dirigente secundario de la oposición. Abogado de la Universidad de Chile, a comienzos de los años ochenta comenzó a reestructurar la institucionalidad de la derecha chilena, encomendado por uno de sus padres políticos, Sergio Onofre Jarpa, que entre 1983 y 1985 fue ministro del Interior de la dictadura de Augusto Pinochet. Fue la época en que comenzaba un lento proceso de apertura como respuesta a las movilizaciones sociales de 1983. Allamand, entonces, fue uno de los fundadores del Movimiento de Unión Nacional (MUN), que buscaba la renovación de la derecha y no a reeditar el contestatario Partido Nacional, disuelto por el propio Onofre Jarpa. Desde entonces, se transformó en uno de los puentes fundamentales entre la oposición de centroizquierda y el régimen militar.

Hacia finales de la Administración autoritaria, fue uno de los principales negociadores de las reformas constitucionales de 1989 con la Concertación centroizquierda, aunque algunos de los compromisos asumidos por Renovación Nacional no fueron cumplidos. Junto a dirigentes como Evelyn Mattehi –candidata presidencial en 2013 contra Michelle Bachelet–, Alberto Espina y el propio Piñera, formaban a comienzos de la transición un grupo conocido como patrulla juvenil, una generación de recambio generacional con la derecha del golpe de Estado de 1973.

Presidió su partido y luego fue diputado entre 1994 y 1998, cuando aspiró a llegar al Senado y no lo logró, porque los socios políticos de la Unión Demócrata Independiente, UDI, le pusieron como competencia a una de sus mejores cartas. Allamand comenzó entonces una travesía por el desierto, que dio título a uno de sus libros donde conjuga el ensayo con las memorias. En el escrito, analiza el desarrollo y reconstitución de la derecha chilena desde la dictadura a la transición y repasa el fracasado intento por correr el partido hacia lo liberal. Tras una larga estadía en Estados Unidos y luego de años lejos de la política contingente, Allamand regresó a Chile en la primera mitad de la década del 2000, donde tuvo uno de los grandes conflictos con Piñera. En la elección de 2005, Allamand apoyaba firmemente al candidato presidencial de la UDI, Joaquín Lavín, cuando Piñera lanzó su propia candidatura por RN, el partido de Allamand. Fue una crisis entre ambos y que hizo temblar la relación de los dos principales partidos de la derecha. Pero aunque ninguno de los dos ganó La Moneda, porque triunfó Bachelet, dejó instalado a Piñera para la elección de 2009, en la que finalmente se hizo presidente.

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Allamand y Piñera han tenido una relación compleja, probablemente porque disputaron siempre el mismo papel protagónico en la derecha liberal. Fue Piñera, sin embargo, el que llegó a la presidencia, pese a que sus orígenes familiares están en la Democracia Cristiana, a diferencia de Allamand que siempre ha estado en este zona del espectro político. Los que conocen hablan de un lazo tirante y particular entre ambos, que son viejos conocidos. En su primer período como senador, Allamand dejó el Congreso para integrarse como ministro de Defensa del primer Gobierno de Piñera. Intentó sin éxito disputar la sucesión en 2013, cuando perdió la primaria ante el líder de la UDI, Pablo Longueira, por lo que nuevamente postuló al Senado y ganó. Estaba en el Parlamento en medio del estallido social de 2019 y, desde ese cargo, fue una de las principales voces que llamaron a votar rechazo en el plebiscito de octubre de 2020, donde ganó la opción contraria, de reemplazar la Constitución (80% contra 20%). Desde julio del 2020, lideraba el ministerio de Relaciones Exteriores de Piñera.

Casado en segundas nupcias con Marcela Cubillos, una de las principales convencionales de la derecha, Allamand informó este domingo de su retiro de la política local: “En este momento, que marca el cierre definitivo de mi larga vida en la política nacional, quiero agradecer el cariño de miles de compatriotas que confiaron en mí con su respaldo en las distintas responsabilidades que me ha tocado asumir y también a mis adversarios, con los que siempre procuré mantener una relación constructiva, de respeto, lealtad y amistad cívica”.

En el norte de Chile se vive hace meses una crisis múltiple que, entre otros elementos, incluye la alta inmigración irregular de loa países vecinos a esta zona. En los últimos días en la región de Tarapacá se han suspendido vuelos, corte de caminos, paralización comercial y manifestaciones masivas. Camioneros interrumpieron la entrada a la ciudad de Iquique, en protesta por la inmigración descontrolada de los países vecinos y el aumento de la delincuencia. La región de Arica y Paricanota, la puerta norte de entrada a Chile, se ha sumado a las manifestaciones.

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Indígenas del Cauca cargan el féretro de Albeiro Camayo, uno de los líderes de la Guardia Indígena, asesinado por disidencias de las FARC en enero.
Indígenas del Cauca cargan el féretro de Albeiro Camayo, uno de los líderes de la Guardia Indígena, asesinado por disidencias de las FARC en enero.STRINGER (REUTERS)

Amnistía Internacional presentó este miércoles un informe en el que señalaba a Colombia como el país más letal para los defensores de derechos humanos, con 13 asesinatos. Apenas un día después la cifra había aumentado a 17 los líderes sociales acribillados en lo que va de 2022. Más de uno cada dos días.

Hermán Naranjo Quintero fue uno de los últimos. El país se enteró de su secuestro y asesinato en tiempo real a través de redes sociales. Minutos después de ser sacado de su casa en Arauca por hombres armados, su esposa publicó un video pidiendo que le respetaran la vida. La Comisión de Paz del Senado se desplazó hasta la zona para pedir su liberación, la Fiscalía hizo lo mismo, pero el martes fue hallado muerto. Era un líder social afiliado a la Junta de Acción Comunal de Corocito en Tame, donde la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC libran una guerra que ha generado desplazamientos y asesinatos. “Pedimos por favor que le respeten la vida, nosotros no tenemos nada que ver con esta guerra, solamente somos trabajadores”, suplicaba su esposa minutos después del secuestro, junto a sus dos hijos y los animales de fondo.

Con unas horas de diferencia mataron a Julio César Bravo. Su imagen con el sombrero tradicional se ve en las redes sociales de Indepaz, la ONG que religiosamente cuenta día a día los asesinatos de estos defensores. Con un triste número 15 aparece Bravo, que era el presidente del Concejo de Córdoba, en el departamento de Nariño, al sur del país, y líder del Resguardo Indígena de Males. El concejal fue asesinado el 1 de febrero en la vereda Guitungal, de su pueblo, cuando un hombre le disparó sin mediar palabra. En la zona, como en muchos rincones de Colombia, grupos de disidencias, bandas de narcotráfico y de la guerrilla del ELN se disputan los territorios y asesinan a estos líderes.

“Es muy difícil saber con detalle lo que sucede, identificar los autores, las circunstancias en que se dan los asesinatos porque existe un patrón de impunidad”, dice Rodrigo Sales, investigador para la situación de personas defensoras en las Américas, de Amnistía Internacional.

Otro de los patrones que han identificado en el país, explica el investigador, es la desprotección o, en muchos casos, las medidas inadecuadas para el tipo de riesgo que enfrentan los defensores de derechos humanos. “En el caso de Colombia y en países como México, Honduras o Guatemala los esquemas de protección fueron diseñados con la idea de otorgar medidas materiales, es decir chalecos, coches blindados. Esas medidas funcionarían en un contexto urbano, pero en uno campesino e indígena no son adecuados”.

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El caso de Luz Marina Arteaga, defensora de derechos humanos de comunidades campesinas del Meta, asesinada el 17 de enero después de cinco días de estar desaparecida, es ejemplo de ese riesgo. La lideresa tenía medidas de protección de la Unidad Nacional de Protección desde abril de 2019. Sin embargo, “las medidas otorgadas, mayormente de carácter material, no mitigaban el riesgo que enfrentaba” y en 2020 había comunicado a la Unidad Nacional de Protección que “una de las medidas no era culturalmente adecuada a la región que ella vivía”.

Sales afirma que otro error de esas medidas es que tienen un enfoque individual y no colectivo. “Colombia aún no ha entendido o implementado medidas con esa dimensión colectiva, entonces lo que pasa es que asesinan un líder o una lideresa social y la comunidad escoge otro líder y vuelve a ocurrir. Eso implica que personas que no cuentan con protección, porque en ese momento no tienen el liderazgo principal aunque sí son defensores de derechos humanos, están expuestos a morir”.

Los líderes asesinados en Colombia tienen una lucha en común: se dedican a la defensa de la tierra, el territorio y el medio ambiente. Los afrodescendientes, las mujeres y los indígenas son los más vulnerables. “El Gobierno no ve en los líderes sociales una fortaleza para la paz, sino que los estigmatiza y eso hace que el liderazgo social sea visto con reserva, calificado como posible cómplice”, explica Camilo González Posso, presidente del Instituto de estudios para el desarrollo y la paz (Indepaz).

La escalada de violencia se concentra en las fronteras, tanto con Venezuela, como con Perú y Ecuador, pero también afecta la región del Cauca, en el suroriente del país. En esta última región, el 24 de enero fue asesinado Albeiro Camayo Güetio, líder de la guardia indígena en el resguardo de Las Delicias, municipio de Buenos Aires. De acuerdo con la información del Tejido de Defensa de la Vida y los Derechos Humanos (TDVD), Albeiro Camayo murió cuando presuntos miembros de un grupo paramilitar dispararon en contra de la comunidad después de que la guardia indígena les expulsara del territorio. También en esta zona fue asesinado Breiner David Cucuñame, un niño ambientalista de 14 años, en un ataque a la guardia indígena.

“Hay una exacerbación de la violencia y varias dinámicas: por un lado, la disputas entre disidencias y grupos residuales en las zonas de frontera; en el caso de Arauca, el ELN ve disputado un territorio estratégico tanto en Colombia como en Venezuela y reacciona con una campaña de atentados. Esto sumado a que la Fuerza pública está desplegando una fuerte iniciativa militar en los territorios de frontera”, explica Posso, para quien en el centro de la crisis humanitaria está el incumplimiento del acuerdo de paz por parte del Gobierno de Iván Duque. “La de este Gobierno es una seguridad para la guerra”, agrega.

En medio de ese ambiente de intimidación preocupa la escalada de violencia que pueda darse en la época electoral que se avecina en Colombia y que continúe el asesinato de líderes sociales. Como el que acaba de ocurrir mientras escribimos este artículo. La nueva víctima es Juan Carlos Nieto Calvario, líder de Cabuyaro, en la región del Meta. “Con Juan Carlos serían 17 los líderes y defensores de DDHH asesinados en 2022 y 1.303 desde la firma del acuerdo de paz”, informa Indepaz en su cuenta de Twitter, que se ha convertido en un contador de muertes incesantes en el país.

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El joven sufrió un accidente en su monopatín.

Noticias Internacionales.Simoncell

Marco Sias es un joven de 20 años que estuvo en coma por cerca de 17 días tras sufrir una caída en su monopatín.

Tras un exhaustivo chequeo médico, Sias fue operado el 22 de noviembre por una hemorragia cerebral y desde entonces entró en un sueño profundo producto de la grave lesione.

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Despertó una mujer que llevaba 27 años en coma tras un accidente

Finalmente, el el joven italiano despertó hace un par de días en el Hospital de Brotzu, ubicado en Cagliari y manifestó que Marco Simoncelli lo había salvado.

«Mientras estaba inconsciente, estuve buscando algo entre unas motos que vi y reconocí a Simoncelli. Me chocó, nunca había oído hablar de él ya que no sigo la competencia de MotoGP», contó Sias al periódico L’Unione Sarda.

El joven le describió a sus familiares aquella persona que se le apareció en su «sueño profundo» y que le advirtió que todo estaría bien.

«Un competidor alto, con el cabello rizado, contaba con una perforación y usaba una moto con el número 58», les dio. En ese momento supieron que se trataba de marco Simoncelli estrella del Moto Gp fallecido en un accidente en 2011.

«Me dijo que yo estaba bien y que no tenía que preocuparme porque me iba a despertar», aseguró.

Muerte de Simoncelli

El 23 de octubre de 2011 será recordado como el día en que una de las jóvenes estrellas del Moto GP italiano partió de este mundo por cuenta de un accidente en su vehículo en plena competencia.

Se trata de Marco Sioncelli, piloto de Honda que falleció como consecuencia de un gravísimo accidente sufrido cuando a penas se llevaba a cabo la segunda vuelta del Gran Premio Malasia.

En la pista hubo una fuerte colisión que inclusive involucró al gran Valentino Rossi. Tras el grave impacto, Simoncelli perdió el casco quedando inmóvil prácticamente inerte sobre la pista a sus 24 años de edad.

Foto de portada: @marco_simoncelli_fc

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LUN que tras los primeros diagnósticos se apuntó a un síndrome autoinflamatorios, sin embargo, no había confirmación de aquello. Por lo mismo, en conjunto con el equipo médico de su hijo, hicieron las gestiones para que se le pudiese realizar un examen genético en Estados Unidos durante octubre del año pasado.

Nos enteramos que tiene una mutación genética no identificada, que no se asocia a ninguna patología a nivel mundial, ya que el examen no arrojó un nombre específico”, contó.

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Tras ello, el 18 de enero pasado, Alonso tuvo una nueva crisis con síntomas más agresivos. «Mi hijo sufrió inflamaciones, inflamaciones intestinal, dolores agudos en la zona periumbilical, bajó de peso, dolores el pecho, fiebre descontrolada. La última fiebre fue el 5 de abril y desencadenó que presentara convulsiones epilépticas, por lo que terminó internado en la UCI», manifestó.

Por lo mismo y tras buscar asociaciones extranjeras con pacientes que padecen enfermedades similares, su madre dio con el medicamento KIneret, con el que comenzó a ser tratado el 12 de abril.

“Si bien ha tenido estas crisis inflamatorias, ha ayudado a que le sea más llevadero. A pesar de eso, puede estar bien durante el día no todo el día o toda la semana en cama. Esta enfermedad es muy invalidante», sostiene Katherin.

Cada caja del medicamento trae siete dosis inyectables y tiene un valor de $550 mil, mientras que Alonso necesita cuatro cajas al mes, por lo que sólo en el remedio, sus padres gastan más de dos millones al mes.

Hasta ahora, su madre ha recurrido a rifas, bingos y otro tipo de actividades solidarias para costearlo.

Ante el elevado valor del remedio, su madre pida que la enfermedad del pequeño sea incluida en la Ley Ricarte Soto. «Queremos que se nos incluya en la ley Ricarte Soto, para que nos entreguen el medicamento (…) No estamos acogidos a ninguna ley, ni tenemos códigos sanitarios. Necesitamos acceso universal a exámenes genéticos”, sentenció.



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