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Una foto, un 'ayúdame' y una fecha: prueba de supervivencia de Mary Helena, joven de Ginebra secuestrada en México
La familia reveló que la joven se cansó de llevar hojas de vida en varios municipios y que no la llamaran, El novio, que ya lleva varios meses en México, le ayudó a que la empresa de ‘gota a gota’ en la que él trabaja la aceptara”.

La fotografía fue revelada por 90 Minutos y según la fecha escrita en la hoja, es del pasado 27 de febrero. La joven estaba trabajando con un ‘gota a gota’ en México. En Ginebra marcharán este viernes por su liberación.

Noticias Valle.

La situación por la que están pasando los padres, familiares y seres queridos de Mary Helena Jurado está llena de dolor e incertidumbre, por su presunto secuestro en México.

La joven es oriunda de Ginebra, Valle del Cauca y denuncian se encuentra desaparecida en México. Es poco lo que se sabe.

En últimas horas se conoció la que sería la primer prueba de supervivencia que se tiene hasta el momento.

Una foto, un ‘ayúdame’ y una fecha

Es una fotografía en la que se ve a Mary observando directamente a la cámara con sus ojos penetrantes, su cabello hacia un lado, un poncho de lana de diferentes colores y una hoja blanco en la que se aprecia una palabra y varios números.

  • «Ayúdame» – «27-02-22», está escrito en el papel.
La prueba de supervivencia que se conoció de Mary Helena

Según ello, sería una fotografía tomada durante ese día, domingo 27 de febrero del presente año.

Viajó el 6 de febrero a México

Como se recordará, la joven de 22 años de edad había viajado a México el pasado domingo 6 de febrero. Llegó a la ciudad de Valle de Bravo, ubicada a unos 140 kilómetros de la Ciudad de México.

Su intención era poder conseguir un buen trabajo y mejorar las condiciones económicas suyas y de su familia.

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Victoria Jurado, madre de Mary contó a El País que su «hija se cansó de mandar hojas de vida acá en Colombia porque no la llamaban de ninguna empresa. Llevó papeles a Cali, El Cerrito, Buga, Palmira y no la contactaron. El novio, que ya lleva varios meses en México, le ayudó a que la empresa de ‘gota a gota’ en la que él trabaja la aceptara”.

Agregó en entrevista que durante las dos primeras semanas de su estancia en ese país todo parecía ir bien.

“Me dejaba mensajes por la mañana y me decía que se iba a trabajar, ya en horas de la tarde, aproximadamente a las 5:30 p.m., se volvía a comunicar conmigo para contarme cómo le había ido en el día”, publicó el medio.

El 18 de febrero todo cambió

Hace una semana, Mesías Jurado, padre la joven publicó un vídeo en el que contó detalles de lo que supieron le habría ocurrido a su hija.

«Como tal nosotros hablábamos con ella todos los días» sin embargo, el pasado viernes 18 de febrero fue la última conversación que sus padres tuvieron con ella a través de una videollamada.

Ellos pensaban y guardaban las esperanzas que se trataba de un daño de su teléfono celular; creyeron era la razón por la cual se había perdido la comunicación.

Sin embargo, cuatro días después tuvieron noticias sobre su querida Mary, y no eran las mejores.

“A las 6:00 p.m. me llamó una señora que se identificó como la jefe de mi hija. Cuando inició la llamada me advirtió que debería tomar las cosas con calma, por lo que pensé que había ocurrido un accidente pero no fue así. Esa mujer me dijo que a Mary Helena se la habían llevado el sábado 19 de febrero por una confusión, pues otra joven de la empresa había tenido una discusión con una señora y por error, hacía las 3:00 p.m., secuestraron a mi hija”, manifestó Victoria a El País.

Agregando que de acuerdo a lo que han podido conocer, fue secuestrada cuando se encontraba realizando un cobro de dinero «del ‘gota a gota’ en una venta de mariscos».

Los secuestradores han pedido 5 mil dólares

Juarado aseguró que para el día sábado 26 de febrero «el comandante que tiene secuestrada a mi hija llamó a mi mujer (…) diciendo que por favor quitaran las fotos y vídeos que estaban en las redes sociales en la Ciudad de México para el bienestar de nuestra hija».

«Hicimos caso a lo que nos dijo e hicimos quitar las publicaciones», pero además, el hombre que los contactó les hizo otra exigencia.

«Nos dice que teníamos que dar una suma de 5 mil dólares para el rescate de nuestra hija», algo que para su familia resulta bastante difícil, «somos gente humilde».

Piden a las autoridades no parar la búsqueda

Los seres queridos de Mary continúan la incesante lucha para que las autoridades de México no dejen de buscar a la joven.

Mientras en su natal Ginebra adelantan manifestaciones para que el Gobierno de Colombia apoye en su pronto retorno.





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la basura brujería Palmira
«Uy hermano que cosa tan escalofriante», dijeron los operarios al ver lo que había amarrado al machete entre la basura, en Palmira, Valle.

«Uy hermano que cosa tan escalofriante». Un presunto caso de brujería contra una mujer encontraron operarios del servicio de aseo en Palmira, entre la basura.

Noticias Valle.

Al arrojar la basura al camión un «machete nuevecito» con varias cosas amarradas les llamó la atención a los operarios del servicio de aseo en Palmira, Valle del Cauca, y lo que hallaron sería un presunto «trabajito de hechicería».

La víctima sería una mujer, pues la foto y el zapato, son de mujer, además, era una muñeca la amarrada.

Los operarios revisaron de qué se trataba ‘el amarre’. Una muñeca barbie con varios alfileres y hasta anzuelos, un zapato amarrado, una foto, un machete «nuevecito».

«Mire el operario como saca alfileres de allí», dice uno de los trabajadores mientras el otro desbarata la barbie, que estaba en la basura.

la basura brujería Palmira
La muñeca tenía alfileres y anzuelos enterrados.

Además, en un frasco con agua había yerbas, una cebolla, una foto ya borroso, «pero es una mujer».

Este hallazgo se hizo en el barrio Las Mercedes, en Palmira.

Hasta ahora no se conoce de alguna denuncia sobre estos hechos.

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Dieciocho años han pasado desde que el fotoperiodista brasileño Tuca Vieira, de 47 años, se subió con su cámara a un helicóptero con la misión de fotografiar São Paulo desde el aire para un gran reportaje. Durante aquel vuelo tomó una fotografía que es icono mundial de la desigualdad, uno de los retratos más famosos del abismo entre los ricos y los pobres en el mundo. Las piscinas en los balcones acaracolados del rascacielos y las pulcras canchas de tenis contrastan brutalmente con las chabolas de una favela en una composición que parece fruto del photoshop. Pero no, representa la brecha entre quien lo tiene todo (y sigue acumulando) y los desposeídos. Tan vigente en el Brasil de 2004 como en el actual.

Reproducida por cientos de publicaciones y webs, ha recorrido al mundo. Justo en estos días, en que 100 millonarios han aprovechado el foro de Davos para anunciar que quieren pagar más impuestos, se cumplen 18 años desde que la foto de la desigualdad fue primera página de Folha de S. Paulo. La desigualdad también se asoma a los titulares porque la riqueza de los diez hombres más pudientes del mundo se ha duplicado durante la pandemia, según Oxfam.

Pero, volvamos a la imagen. “Estábamos haciendo un reportaje para el 450 aniversario de São Paulo, que iba a ir en un cuadernillo”, contaba el fotógrafo Vieira al teléfono este martes. Entre las estampas de los momentos más gloriosos de la ciudad, quiso hacerla como contrapunto porque “es una dosis de realidad”. Gustó tanto a la jefatura, que fue a primera y a páginas interiores. Parte del mérito de la imagen que marcó su carrera fue de una compañera, Marlene Bergamo. Ella le sugirió que en el sobrevuelo echara un vistazo al linde entre la favela de Paraisópolis y la torre Penthouse en el barrio de Morumbí, un punto de la metrópoli que él no conocía.

La fotografía tiene dos lecturas, la brasileña y la extranjera, recalca el autor. En casa tuvo repercusión, claro, pero “solo alcanzó esa dimensión que tiene hoy al salir al exterior”. Cobró una nueva vida hasta convertirse en un fenómeno, en un icono global, cuando fue publicada en Europa. El año pasado, Vieira repitió la foto desde la misma perspectiva. Poco ha cambiado. La divisoria aparece más nítida. El cambio más visible son los árboles que tapan la vista de la favela. Es la misma realidad, una que se suele contar con cifras.

En Brasil existe una verdadera obsesión por cuantificarlo todo. Por eso es constante el torrente de cifras que retratan la desigualdad socioeconómica en sus infinitas vertientes. En la avalancha de números recientes, sobresalen dos como puñetazos a la boca del estómago.

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La fotografía original, tomada en São Paulo en 2004. La segunda fotografía tomada en el mismo sitio 18 años después en 2021. Tuca Vieira

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Uno referente a São Paulo: los vecinos del peor barrio viven 23 años menos que los del mejor. La realidad de Marruecos y de Dinamarca en la misma ciudad, la más rica de América Latina. Los vecinos de Cidade Tiradentes mueren de media a los 58,3 años; los de Alto de Pinheiros, a los 80,9 años, según el mapa de la desigualdad 2021 elaborado por la ONG Rede Nossa São Paulo. Las separan un abismo socioeconómico y 50 kilómetros, una distancia que se puede recorrer en transporte público. Eso sí, son 2,5 horas y cuatro transbordos. Trayectos cotidianos para miles de niñeras o porteros.

El segundo dato, sobre Brasil. Los hombres blancos del 1% más rico tienen más renta que todas las mujeres negras y mestizas. Son unos 700.000 hombres que acaparan el 15% de la renta mientras ellas (el mayor grupo demográfico de Brasil) suman el 14,3%, según un reciente estudio de la Universidad de São Paulo.

El país vendría a ser un Belindia, el término ideado en los setenta por el economista Edmar Lisboa Bacha. Un ente fruto de la combinación de Bélgica e India. Un país con las leyes e impuestos de un Estado pequeño y rico, y la realidad social de un gigante pobre. Brasil es mucho más rico que hace medio siglo, pero esa riqueza sigue en manos de una minoría.

Desde que hace una década Rede Nossa São Paulo hizo el primer mapa de la desigualdad, poco ha variado. El coordinador general de la ONG, Jorge Abrahõ, explica que “hay pequeñas mejorías y retrocesos, pero en general está estancada”. Racalca que “lo realmente llamativo es que Brasil logra generar riqueza, pero no consigue repartirla”.

La brecha socieconómica disminuyó algo durante los primeros años de este siglo con los Gobiernos del Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, pero Brasil sigue firme entre los países más injustos del mundo. También en esos años el reparto de riqueza fue desproporcional. El problema radica en las estructuras de poder, en quiénes hacen las leyes… “Es parte estructural de cómo está organizado Brasil. Los gobiernos, incluso los bien intencionados, no pueden meterse con esas estructuras que perpetúan la desigualdad”, según Abrahõ.

Sostiene el especialista que Sao Paulo es un reflejo de Brasil. Con sus matices, como siempre en un país tan diverso y vasto. Duplica el tamaño de la Unión Europea con una población de 210 millones de personas descendientes de esclavos, inmigrantes blancos e indígenas.

Los contrastes evidentes a quien circula por São Paulo (una urbe de 12 millones de habitantes) están cuantificados en el mapa de la desigualdad. Entre el mar de datos medidos con el desigualómetro, algunos son realmente estremecedores. En los embarazos adolescentes, la diferencia entre el mejor barrio y el peor es de 60 veces; el abandono escolar de 70; la espera para una consulta médica básica de 12 veces, y la mortalidad por covid, el doble. En un tercio de distritos —barriadas de la periferia— no hay un solo tren, metro o tranvía en un kilómetro a la redonda, solo llega el autobús.

El fotógrafo destaca que su obra “tiene un poder simbólico, que dice mucho respecto a nuestra memoria colectiva, más allá del poder documental”. Porque la realidad es que la torre Penthouse cayó en decadencia, es considerada hortera. Y Paraisópolis, que creció hasta tocar los pies del rascacielos, es con sus muchas carencias una de las favelas brasileñas más ricas y dinámicas.

Cualquiera en Brasil sabe que los ricos de verdad —el 1%— no viven en edificios como el Penthouse. Se refugian en sus burbujas, urbanizaciones de lujosos chalés, césped y callecitas poco transitadas cercadas por muros y controles de seguridad. Ahí vive el Brasil que, como no ha podido viajar al extranjero, ha dado una temporada extraordinaria al sector del lujo local. La venta de Porsches está en niveles récord y la lista de espera para comprar un helicóptero es de 20 meses.

Pero cualquiera que pise la calle percibe cómo han aumentado los sintecho en São Paulo con la pandemia. Familias con niños se han sumado a las decenas de miles de desheredados o drogodependientes. Según el último recuento oficial, anterior al coronavirus, eran 24.000 personas, más que la población de algunos distritos. Algunas ONG estiman que ahora son el triple, 66.000. Para Vieira, esa es la imagen a la que nadie debería acostumbrarse.

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