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El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado este domingo activar “en modo especial de combate” su arsenal nuclear. “Los altos funcionarios de los principales de países de la OTAN hacen declaraciones agresivas contra nuestro país. Por lo tanto, ordeno al ministro de Defensa [Serguéi Shoigú] y al jefe del Estado Mayor [Valeri Guerásimov] que dispongan las fuerzas de contención del Ejército ruso en un modo especial de servicio de combate”, ha dicho Putin durante un encuentro este sábado con los dos máximos responsables de sus fuerzas armadas. El mandatario y comandante en jefe supremo de las fuerzas armadas rusas recibió un “sí” y una inclinación de cabeza como respuesta de ambos militares. Después, Putin acusó a Occidente de adoptar “medidas ilegítimas” contra su país en forma de sanciones. Las últimas incluyen la desconexión de varios de sus principales bancos del sistema Swift y la congelación del fondo de unos 570.000 millones de euros en reservas extranjeras que ha guardado el banco central ruso estos años para hacer frente a contingencias. Putin, durante su comparecencia televisada, ha justificado su medida señalando directamente a las sanciones aprobadas por Occidente y las declaraciones “agresivas” hechas por países miembros de la OTAN.

El mandatario ruso exhibió su arsenal nuclear hace apenas una semana, el pasado 19 de febrero, cuando sus fuerzas armadas probaron todos los misiles de nueva generación rusos al mismo tiempo que se celebraban las maniobras militares conjuntas en Bielorrusia, que a la postre serían uno de los cuerpos que asaltarían Ucrania en la invasión ordenada por Putin. En aquellos ejercicios puso a punto sus nuevos cohetes hipersónicos, presentados por el mandatario ante la Asamblea Nacional en marzo de 2018 como unas armas “invulnerables” frente al escudo antimisiles de la OTAN.

Las fuerzas de contención estratégica rusas incluyen todos sus misiles nucleares, entre ellos los de alcance intercontinental, así como sus sistemas de defensa antimisiles y sus fuerzas estratégicas no nucleares. Estas últimas abarcan también bombarderos de largo alcance y submarinos, navíos de superficie y aviones capaces de portar armas largas convencionales, según describe este cuerpo militar el Ministerio de Defensa.

Al tiempo que Putin hacía este anuncio, ha trascendido que autoridades rusas y ucranias han acordado sentarse a negociar una salida a la guerra ordenada por Vladímir Putin. El portavoz del presidente ruso, Dmitri Peskov, ha anunciado este domingo que una delegación del Gobierno de Volodímir Zelenski está camino de la región bielorrusa de Gómel, cerca de la frontera con Ucrania, donde ya la esperan los representantes del Kremlin. La iniciativa ha salido adelante tras varios tira y afloja sobre el lugar de la reunión. Las negociaciones comenzaron el pasado viernes con la mediación del régimen de Alexandr Lukashenko. Kiev quería celebrarlas en la capital polaca, Varsovia, y Moscú pretendía reunirse en Minsk, Bielorrusia, donde se firmaron los acuerdos de paz de 2014 y 2015 para poner freno a la guerra en el este de Ucrania con los separatistas prorrusos, apoyados financiera y militarmente por Moscú.

El presidente Zelenski ha informado a través de su canal de Telegram, en primer lugar, de que ha mantenido una conversación con Lukashenko y, unos minutos después, ha confirmado que se celebrará la reunión entre las partes sin condiciones. Tras cuatro días de ofensiva rusa, al menos 198 personas han perdido la vida en suelo ucranio, mientras más de 360.000 han cruzado la frontera para huir de la violencia.

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Ultimátum de Moscú

“Como se sabe, el presidente Lukashenko ha hablado por teléfono con Zelenski. Tras la llamada, el presidente Lukashenko ha pedido al presidente Putin que no retire la delegación rusa porque los ucranios han expresado su intención, dando muestras de ello, de acudir a Gómel para conversar. La parte rusa y su delegación están totalmente preparados para ello y esperan a los ucranios”, afirmó Peskov.

Según la versión rusa de los hechos, la respuesta ucrania ha llegado al límite de que expirase el ultimátum de Moscú. “Hemos recibido literalmente a las tres de la tarde la confirmación de la parte ucrania”, ha asegurado el asesor presidencial Vladímir Medinski en una entrevista de Rossiya 24. “La delegación rusa está lista para negociar en cualquier momento del día o de la noche para sellar la paz”, agregó.

La iniciativa ha salido adelante tras varios tira y afloja sobre el lugar de la reunión. Las negociaciones comenzaron el pasado viernes con la mediación del régimen bielorruso de Lukashenko. Kiev quería celebrarlas en la capital polaca, Varsovia, y Moscú pretendía reunirse en Minsk, Bielorrusia, donde se firmaron los acuerdos de paz de 2014 y 2015 para solucionar la guerra en el este de Ucrania con los separatistas prorrusos, apoyados financiera y militarmente por el Kremlin. El Gobierno ruso acusó a Kiev de haber dilatado las conversaciones para reforzarse en zonas residenciales, y el sábado, Putin ordenó intensificar la ofensiva desde todos los flancos. El portavoz de Zelenski, Sergii Nykyforov, negó esta acusación: “Ucrania ha estado y sigue estando preparada para hablar de un alto el fuego y la paz”.

Ambas partes se sentarán a negociar avanzado ya el cuarto día de ofensiva rusa. Antes de comenzar su ataque, el Kremlin había desplegado unos 129.000 militares alrededor de Ucrania, más un amplio arsenal que comprendía numerosos carros de combate, artillería, aviones y navíos traídos al Mar Negro de las flotas del Báltico y del Norte, según los informes de inteligencia de Kiev. El Ministerio de Defensa ruso no ha informado aún de una sola baja entre sus filas. Tras cuatro días de combates e intensos bombardeos, las tropas rusas están próximas a las dos mayores ciudades del país, Kiev y Járkov, y sigue su ofensiva para intentar unir la franja que une la península Crimea con la zona separatista de la región de Donbás.

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El canciller alemán, Olaf Scholz, durante su discurso en la sesión especial del Parlamento de este domingo.
El canciller alemán, Olaf Scholz, durante su discurso en la sesión especial del Parlamento de este domingo.ODD ANDERSEN (AFP)

La invasión rusa de Ucrania ha despertado de golpe a Alemania, que en dos días ha tomado decisiones trascendentales que cambian de forma radical políticas asentadas desde hace décadas. Este domingo, en un discurso histórico en el Bundestag, el canciller, Olaf Scholz, ha anunciado una partida extraordinaria de 100.000 millones de euros para mejorar el Ejército alemán y un aumento de la inversión anual en Defensa de más del 2% del producto interior bruto. “La guerra de Putin”, ha dicho Scholz, supone “un punto de inflexión”. “Tendremos que invertir significativamente más en la seguridad de nuestro país para proteger nuestra libertad y nuestra democracia”, ha asegurado.

Este giro respecto a la política de Defensa alemana viene precedido de las críticas al “abandono” de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas) que en los últimos días han expresado políticos de distintos partidos y altos mandos militares. El teniente general Alfons Mais, el oficial de mayor rango, lamentó públicamente que décadas de escuálida inversión han provocado que el Ejército alemán no esté preparado para defender al país de un ataque. “Todos lo vimos venir, pero no hemos podido sacar las conclusiones necesarias de la anexión de Crimea. ¡Esto no está bien! ¡Estoy muy enfadado!”, escribió en una publicación de LinkedIn.

La decisión de Scholz de inyectar a las Fuerzas Armadas una cantidad de dinero inaudita se produce solo un día después de que Berlín diera otro giro de 180 grados a su restrictiva política de envío de armas a zonas de conflicto. Tras semanas resistiéndose y siendo objeto de críticas de los aliados, el canciller anunció la entrega a Ucrania de 1.000 misiles antitanque y de 500 misiles tierra-aire Stinger de las existencias de la Bundeswehr para apoyar a las fuerzas armadas ucranias. “Es nuestro deber hacer todo lo posible para ayudar a Ucrania a defenderse del Ejército invasor de Vladímir Putin”, justificó Scholz el cambio radical de Berlín, que hasta ahora incluso vetaba la reexportación de armamento a través de terceros países.

Ambas medidas son polémicas en un país en el que todavía pesa su sangrienta historia del siglo XX y cuya población es mayoritariamente pacifista. El líder de la oposición, el democristiano Friedrich Merz, dio su apoyo explícito a Scholz, aunque le instó a no aumentar en exceso la deuda para que no recaiga en las generaciones jóvenes. “Recorreremos juntos este camino”, aseguró. Merz retomó una polémica declaración del excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, que calificó a Putin de “impecable demócrata” en 2004, durante su intervención: “Ese perfecto demócrata, que nunca lo fue, se ha convertido ahora en un criminal de guerra”.

Hasta ahora Alemania se resistía a aumentar el presupuesto de Defensa como le pedía la OTAN y ha estado posponiendo la necesidad de replantearse su papel en el mundo y su responsabilidad como potencia europea. Scholz precisó que su decisión no se debe a la promesa hecha a los aliados, o no solo: “También hacemos esto por nosotros mismos, por nuestra propia seguridad”, dijo en el Bundestag. El canciller mencionó también la cooperación con los socios europeos. Dijo que es importante para la UE mantenerse al día tecnológicamente y construir la próxima generación de aviones de combate y tanques. “Estos proyectos tienen la máxima prioridad para nosotros”, aseguró.

Putin ha creado una nueva realidad en Europa, dijo Scholz este domingo en una sesión especial del Parlamento alemán. Y eso lo cambia todo: “Ha iniciado una guerra de agresión a sangre fría”. “Es inhumano. Va en contra del derecho internacional. Nada ni nadie puede justificar lo que está pasando”, aseguró el canciller, que recibió aplausos de los diputados en varios momentos de su discurso. “No podía haber otra respuesta a la agresión de Putin”, subrayó. Con la inyección de fondos, que se incorporará al presupuesto de 2022, y el aumento anual del presupuesto de defensa, el objetivo de Berlín es conseguir un Ejército “eficiente y moderno”. Costará mucho dinero, advirtió el canciller: “Pero tiene que ser factible para un país de nuestro tamaño e importancia en Europa”.

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Independencia energética

El punto de inflexión que ha supuesto la invasión rusa de Ucrania no se limita a las capacidades militares de Alemania. Berlín quiere garantizarse la independencia energética de Moscú lo antes posible. Scholz anunció este domingo que el Gobierno construirá dos nuevas terminales de gas licuado que le permitan importar gas por barco y asegurarse el abastecimiento de este carburante en caso de que en un futuro se vea mermado. Alemania no tiene ahora ninguna regasificadora en su territorio, en un ejemplo más de que su política energética de las últimas décadas ha mirado casi exclusivamente al este, al gas que llega por gasoductos desde Rusia.

Los aliados occidentales de Berlín han estado presionando a Alemania para que acelere su desenganche del gas ruso, pero la tarea no es nada fácil para un país que ha cerrado casi todas sus centrales nucleares y que pretende abandonar el carbón antes de 2030. Actualmente el 55% del gas que consume la potente industria alemana y que alimenta las calefacciones del país procede de Rusia. A principios de esta semana Berlín paralizó el proceso de certificación del gasoducto Nord Stream 2, el proyecto energético más controvertido del mundo, en respuesta a las acciones de Rusia.

El canciller ha advertido a Putin de que las sanciones acordadas el sábado por los aliados –la exclusión selectiva del sistema interbancario SWIFT, la congelación de los activos del Banco Central Ruso y de los oligarcas cercanos a Putin- no serán las últimas. “Nos reservamos el derecho a imponer otras más adelante”, dijo. “Seamos realistas: Putin no cambiará de rumbo de la noche a la mañana, pero pronto los líderes rusos notarán el alto precio que van a pagar”, añadió. También en la imposición de sanciones ha habido un cambio de rumbo del Gobierno alemán, que se resistía a imponer medidas como la salida de SWIFT por miedo a las repercusiones para la economía alemana.

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Separados por una enorme mesa —casi tan grande como la distancia que hoy aleja a Moscú de la OTAN—, los presidentes de Rusia y Francia trataron este lunes de buscar una respuesta al avispero ucranio. Vladímir Putin ejerció de anfitrión y escuchó el intento de Emmanuel Macron de lograr una desescalada que aleje la amenaza de guerra. “Una respuesta útil es la que permita evitar la guerra y construir elementos de confianza y estabilidad para todo el mundo”, dijo Macron a su interlocutor al inicio del encuentro.

“Sé que tienes tus propias ideas sobre este asunto”, dijo el mandatario ruso. “Tenemos una preocupación común sobre la seguridad en Europa, y quiero agradecerte que Francia siempre haya tomado una posición muy activa en las principales decisiones”, añadió Putin tuteando a Macron, como ya hizo la semana anterior con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, uno de sus principales aliados en la Unión Europea.

Sin embargo, la visita comenzó con cierta hostilidad hacia la delegación francesa. Al aterrizar, nadie acudió a recibir a Macron, que tuvo que andar bajo el mal tiempo hasta la terminal del aeropuerto de Vnúkovo. Después, el líder francés fue saludado desde lejos, pero con efusividad, por Putin, con quien se sentó a dialogar durante horas.

Tras su visita a Moscú, Macron viajará el martes a Kiev, donde abordará la crisis con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Mientras, las negociaciones continúan en todos los niveles. Una portavoz del Gobierno alemán confirmó a la agencia Interfax que esta semana se encontrarán los asesores de los países que constituyen el Formato de Normandía (Ucrania, Rusia, Alemania y Francia) a la búsqueda de avances en un proceso de paz que lleva estancado desde 2015.

Macron ya intentó en 2019 establecer un diálogo directo con Putin con el fin de “anclar” a Rusia en Europa. El acercamiento, que topó con la incomprensión de algunos socios de la UE, no fructificó. Esta vez, el presidente de la República se ha esforzado en dejar claro que antes de hablar con Putin había consultado con los principales socios y aliados de la OTAN y de la UE. En particular, con el estadounidense Joe Biden y los vecinos europeos de Ucrania y Rusia que podían desconfiar de la iniciativa francesa. No ha quedado claro, sin embargo, en nombre de quién hablaba el presidente —si de Francia, de la UE, de la OTAN o de Occidente— ni cuál era su mandato exacto. La crisis ucrania coincide con la presidencia rotatoria de Francia en la UE y con la campaña para las elecciones presidenciales de abril en las que Macron buscará la reelección.

Macron explicó en una entrevista a Le Journal du Dimanche su visión del conflicto. “Claramente, el actual objetivo geopolítico de Rusia no es Ucrania, sino aclarar las normas de coexistencia con la OTAN y la UE”, respondió el líder francés, unas declaraciones polémicas dado el masivo despliegue ruso en torno a Ucrania y las alertas cada vez más alarmistas de Washington. Este lunes, el consejero de seguridad Jake Sullivan aseguró en la cadena Fox que el ataque ruso es factible “cualquier día de estos”.

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El ministro de Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, compartió por Twitter que esta será “otra intensa semana diplomática” y quiso dejar claras las líneas rojas de su país: no hará ninguna concesión territorial a Rusia ni dialogará directamente “con las administraciones de ocupación rusas en Donetsk y Lugansk”, las regiones donde se prolonga una guerra que ya dura casi ocho años.

Mientras, la amenaza sobre Ucrania continúa. El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, advirtió en una entrevista en un canal de YouTube que su país y Rusia atacarán a Ucrania juntos si Kiev, animada por Estados Unidos, intenta lanzar una ofensiva sobre la zona separatista de Donbás. Las fuerzas armadas bielorrusas y rusas tienen previsto realizar unos ejercicios militares masivos del 9 al 20 de febrero, aunque Lukashenko advirtió de que podrían alterar su misión si sucediese algo en Donbás. Asimismo, varios navíos de guerra de la Flota del Báltico cruzaron el lunes el Estrecho de Gibraltar rumbo al Mar Negro.

Subir la apuesta

Todas las miradas están puestas en el próximo lunes. El Parlamento ruso debatirá el 14 de febrero, según fuentes de la agencia RIA Novosti, el posible reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas separatistas. En opinión de Intigam Mamédov, vicedecano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal Lomonósov de Moscú, la inclusión de este punto en la Duma Estatal por primera vez “es una demostración del arsenal de Rusia y de su disposición a subir la apuesta en el futuro”. El experto considera “muy interesante” la resurrección en el discurso político de “la asistencia a las dos repúblicas”. “Está claro que los diputados de la Duma Estatal no actuarán en contra de la política del Kremlin”, añade.

“La posición oficial de Rusia se basa en la necesidad de implementar los acuerdos de Minsk”, recalca Mamédov. Esto implicaría que Kiev conceda un estatus especial a la región del Donbás, algo que el Gobierno ucranio rechaza mientras Moscú no se retire de la zona porque, de lo contrario, podría bloquear su política interior y exterior.

Ucrania es uno de los dos ejes de esta crisis. El otro son las exigencias rusas de un nuevo sistema de seguridad. “EE UU se retiró en 2019 del tratado para eliminación de misiles de medio y corto alcance, y el último acuerdo en el campo de la seguridad estratégica, el START III, solo se firmó gracias a la llegada al poder de Biden”, remarca Mamédov.

Este experto recuerda que el 2 de febrero se cumplieron 30 años del encuentro en Camp David de George Bush padre y Boris Yeltsin, donde los mandatarios anunciaron el final de la Guerra Fría y una nueva era de amistad. “La principal amenaza es la falta de confianza entre las élites políticas de Rusia y EE UU. La histeria que crece en Europa y Rusia es lo más peligroso. No hay que subestimar el impacto de la histeria de los medios y políticos en la toma de decisiones en la política exterior”, advierte.

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, este lunes en el Despacho Oval.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, este lunes en el Despacho Oval.NICHOLAS KAMM (AFP)

La Administración de Joe Biden ya ha recibido la respuesta escrita del Kremlin a la carta que Estados Unidos le entregó el pasado miércoles con propuestas para solventar por la vía diplomática la crisis de Ucrania. Fuentes del Gobierno estadounidense han confirmado este lunes a The Washington Post la llegada de la contestación rusa, pero han evitado detallar aspecto alguno del contenido, de la misma manera que la misiva de Washington tampoco se hizo pública la semana pasada. Este martes está previsto que hablen por teléfono el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, y su homólogo, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov.

Las conversaciones prosiguen estos días sin novedades tangibles y con desconfianza evidente, al menos, a juzgar por las declaraciones públicas. El Kremlin sostiene que no pretende invadir Ucrania, pero mantiene más de 100.000 soldados en la frontera y el recuerdo de la anexión ilegal de la península de Crimea en 2014 está grabado a fuego entre los países aliados de la OTAN. Para reducir la presión sobre la antigua república soviética, reclama garantías a la Alianza de Defensa de que no se expandirá en el Este de Europa y, en concreto, no incorporará a Ucrania como nuevo socio, unas condiciones inadmisibles para las potencias occidentales.

“Sería poco productivo negociar en público”, señaló la fuente gubernamental citada por el Post respecto a la respuesta recibida desde Rusia. La semana pasada, el Gobierno de Vladímir Putin se limitó a señalar que el planteamiento enviado por Estados Unidos y por la OTAN -que también entregó su carta en paralelo- no invitaba al optimismo.

El choque se hizo palpable este lunes en la reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en Nueva York. Por su parte, Biden recalcó que Estados Unidos está “preparado para todo” ante las posibles derivadas de esta escalada. El presidente hizo esa declaración precisamente la mañana que recibía en la Casa Blanca al emir catarí, Tamim Bin Hamad al Thani, a quien busca como aliado para garantizar el suministro eléctrico en Europa en caso de que el conflicto con Rusia, que es una fuente importante para el viejo continente, se recrudezca.

Estados Unidos también mantiene en situación “de alerta” a 8.500 soldados para movilizarlos en caso de necesidad y Biden apuntó el viernes que pensaba enviar tropas “a corto plazo” a Europa del Este y los países de la OTAN (Ucrania no es una de ellos). El portavoz del Pentágono, John Kirby, aclaró este lunes que ese despliegue mencionado por el presidente sería al margen de los 8.500 efectivos preparados.

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Avianca y la queja de la Vicepresidenta
«Su llamada es muy importante, por favor espere en la línea…. bla, bla , bla», fue la queja inicial de la Vicepresidente en su Twitter.

«Su llamada es muy importante, por favor espere en la línea…. bla, bla , bla», fue la queja inicial de la Vicepresidenta contra Avianca en su Twitter, aunque lo eliminó y escribió otro.

Noticias Colombia.

La Vicepresidenta Martha Lucía Ramírez se sumó este domingo a la lista de usuarios que se quejan de Avianca, en esta ocasión, porque el call center de la aerolínea no respondió a su solicitud, lo hicieron cuando ella expuso la situación en Twitter.

«Su llamada es muy importante, por favor espere en la línea…. bla, bla , bla El call center de @Avianca AviancaNAM es una falta de respeto al cliente!!», fue su primer trino pasadas las 6 de la tarde. 

Muchos pensaron que le habían jaqueado la cuenta, pero luego, la funcionaria borró ese trino y puso otro: «Su llamada es muy importante, por favor espere… así de fácil es solucionar….. El call center de Avianca AviancaNAM es una máquina sin respuesta». 

En el mensaje, tageó a la Superintdencia y la Aerocivil. Y la aerolínea le respondió.

«Empresas no deben esperar que clientes se quejen a través de redes sociales, ni que sea el cargo de quien se queja lo que le facilita atención. Todos los colombianos merecen respuesta eficiente y oportuna y call center debe tener operadores», indicó.

Finalmente le contestaron y solucionaron, aunque no dijo con qué, muchos presumen que se pudo tratar de un cambio de itinerario que para cientos de usuarios, es un dolor de cabeza.

Tras los trinos de la Vicepresidenta y Canciller de Colombia, muchos cuestionaron que si la atendieran, «pero a uno lo dejan esperando».

«Todas las empresas ahora tienen un sistema de respuesta “robot” , de menús y menús diseñados para que el cliente se canse y no pueda hacer la petición o reclamo , esto debería prohibirse», respondió un tuitero.

La queja de Ramírez, sirvió hasta para hacerle una propuesta a Avianca, que mejore su call center, empleando a mujeres de poblaciones vulnerables.





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El presidente de EE UU, Joe Biden (derecha), y su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski, en septiembre en la Casa Blanca.
El presidente de EE UU, Joe Biden (derecha), y su homólogo ucranio, Volodimir Zelenski, en septiembre en la Casa Blanca.Pool/ABACA (GTRES)

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se ha comprometido con el líder ucranio, Volodímir Zelenski, a que Washington y sus socios defenderán a Kiev en el caso de que el conflicto con Rusia se recrudezca. Ambos mandatarios sostuvieron a última hora del domingo una conversación telefónica apenas tres días después de que el presidente estadounidense y Vladímir Putin marcaran las líneas rojas para las negociaciones clave que tendrán lugar en enero sobre Ucrania y la estabilidad internacional en general.

“El presidente Biden dejó claro que Estados Unidos, sus aliados y sus socios responderán de forma decisiva si Rusia invade aún más Ucrania”, explicó la Casa Blanca en un comunicado donde quiso resaltar con ese “aún más” que no se trataría de un ataque nuevo, sino de la escalada de una invasión que comenzó en 2014 con su despliegue bélico en Donbás y Crimea. Asimismo, Washington también se mostró firme en su respaldo a Kiev al señalar que lo defenderá diplomáticamente a ptravés de las conversaciones que comenzará con Moscú en enero por tres vías: en su diálogo bilateral para la estabilidad estratégica; ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que actualmente ejerce de mediadora en la guerra de Donbás; y en las negociaciones que mantendrán ambas potencias a través del Consejo Rusia-OTAN, pese a que Putin ha insistido en los últimos meses que Kiev forma parte de su esfera de influencia y no de la Alianza Atlántica.

En su charla con Putin del pasado 30 de diciembre, Biden le advirtió de que Occidente impondrá sanciones sin precedentes a Rusia si hay una escalada con Ucrania. “La primera conversación del año con el presidente de Estados Unidos demuestra la naturaleza especial de nuestra relación”, afirmó Zelenski por Twitter. “Se discutieron las acciones conjuntas de ambos países y sus socios para mantener la paz en Europa, prevenir una escalada futura, hacer reformas y desoligarquizar Ucrania”, agregó el mandatario.

La crisis resurgió en noviembre con el despliegue de más de 100.000 militares rusos en torno a las fronteras de Ucrania. Antes, a principios del año pasado hubo otra escalada similar en la línea de contacto de Donbás, que fue templada por el encuentro de junio entre Biden y Putin en Ginebra. Sin embargo, la inteligencia estadounidense informó en otoño de una nueva presencia masiva de tropas y artillería a lo largo de toda la frontera Ucrania cuyo plan podría ser una invasión por tres frentes: Crimea, el este del país y la zona limítrofe con Bielorrusia, cuyo régimen provocó en paralelo otra crisis con Polonia al enviar a la frontera de miles de inmigrantes traídos de Oriente Medio.

Putin y Biden volvieron a hablar por videoconferencia el pasado 7 de diciembre. En aquellas conversaciones, el mandatario ruso reiteró los puntos innegociables, entre ellos que la OTAN no se expanda más al Este, y propuso negociar unas garantías de seguridad para Rusia. Y el 21 de diciembre, en una reunión con el Ministerio de Defensa, Putin subrayó al alto mando su gran preocupación: según sus informes, Estados Unidos está a punto de desarrollar armas hipersónicas como las rusas y, bajo esta cobertura, “podría armar a los extremistas del país vecino y empujarlos contra Rusia, contra algunas regiones rusas en particular… diremos Crimea”.

Precisamente Zelenski se pronunció en su discurso de año nuevo sobre la península anexionada por Rusia en marzo de 2014 tras el despliegue de soldados sin identificación, los conocidos como “hombres amables”, y sobre Donbás, en guerra contra Kiev desde abril de aquel año con el apoyo militar y financiero de Moscú. “Aquí están nuestros soldados. Creo que se tomarán fotos (en 2022) en unas Donetsk, Lugansk y Crimea pacíficas”, proclamó el mandatario a su población, según recoge el discurso publicado por la presidencia ucrania en su web.

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Unos días antes, en un encuentro con las misiones diplomáticas extranjeras, Zelenski subrayó que espera obtener este año un marco de tiempo específico para la integración de Ucrania en la OTAN. Tanto ese país como Georgia recibieron esa promesa en el encuentro de Bucarest de la Alianza Atlántica de 2008. Sin embargo, las garantías de estabilidad que exige el Kremlin a la Casa Blanca especifican que la organización debe renunciar a su ampliación al Este de Europa, el Cáucaso y Asia Central, territorios que Moscú considera bajo su esfera de influencia, pero que Washington defiende a su vez como Estados soberanos con capacidad de decisión propia. “El presidente Biden remarcó el compromiso estadounidense con la soberanía de Ucrania y su integridad territorial”, subrayó el comunicado de la Casa Blanca sobre su conversación con Zelenski.

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