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Roman Abramóvich, en la sala VIP del aeropuerto de Tel Aviv, el 14 de marzo.
Roman Abramóvich, en la sala VIP del aeropuerto de Tel Aviv, el 14 de marzo.STRINGER (REUTERS)

El oligarca ruso Roman Abramóvich ha experimentado síntomas de un supuesto envenenamiento después de asistir a una reunión en Kiev a principios de marzo, en la que intervino como negociador para poner fin a la guerra de Ucrania, según una información del diario The Wall Street Journal, que cita fuentes próximas a los implicados, y el portal de investigación Bellingcat. El servicio de inteligencia de EE UU atribuye la intoxicación, sin embargo, a motivos “medioambientales”, según información de la agencia Reuters.

Al menos dos delegados ucranios presentes en la cita han padecido los mismos síntomas que el magnate, de los que responsabilizan a los halcones del Kremlin, que, según su versión, quieren sabotear los intentos de pacificación. Pero esta versión no está demostrada aún. “La información de inteligencia sugiere que se debió a motivos medioambientales, no a un envenenamiento”, aseguró a Reuters la fuente, que habló bajó la condición de anonimato. El Gobierno ruso ha declinado comentar la noticia. Los tres afectados evolucionan favorablemente.

Las señales que hicieron sospechar a Abramóvich y al menos a dos negociadores de alto nivel de la delegación ucrania —entre ellos, el diputado y líder de la minoría tártara Rustem Umerov— fueron los ojos enrojecidos, un lagrimeo constante y molesto y la descamación de la piel en rostro y manos, entre otros síntomas compatibles con un presunto envenenamiento. Los casos del opositor ruso Alexéi Navalni y del exespía Serguéi Skripal, que debieron ser hospitalizados en estado grave aunque lograron recuperarse, recuerdan los métodos del Kremlin para acallar voces incómodas.

La información sobre el supuesto envenenamiento de los tres negociadores en Kiev procede del periodista Christo Grozev, investigador principal de Rusia en el portal Bellingcat. Fue Grozev quien concluyó que el Kremlin había intentado neutralizar a Navalni con un gas nervioso en 2020. Preguntado por la responsabilidad del Estado en el atentado contra el líder opositor, actualmente en prisión, el propio Putin ironizó asegurando que, de haber querido matarlo, sus agentes no habrían fallado.

Abramóvich, que viajó entre finales de febrero y comienzos de marzo entre la ciudad ucrania de Lviv, Moscú y Estambul para mediar entre las partes, se entrevistó en la citada reunión con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que, según las fuentes citadas, no resultó afectado. Sin pruebas periciales resulta difícil determinar si la posible agresión se cometió mediante un agente químico o biológico, o a través de una radiación electromagnética. Grozev dijo haber visto imágenes de los efectos del ataque en Abramóvich y los delegados ucranios, pero que no se pudieron recoger muestras en Lviv, donde se hallaban, porque debían viajar con urgencia a Estambul.

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Cuando un equipo forense alemán estuvo en disposición de tomar muestras, ya había pasado demasiado tiempo para que el agente pudiera ser detectado. “No pretendían matarlos. Fue un aviso”, sostiene Grozev, según el diario neoyorquino.

A diferencia del grueso de oligarcas que constituyen el círculo íntimo de Putin, Abramovich ha sido objeto de sanciones solo por parte de la Unión Europea y del Reino Unido. Zelenski pidió expresamente a su homólogo estadounidense, Joe Biden, que se abstuviese de castigar al riquísimo dueño del club de fútbol británico Chelsea para no torpedear su mediación en las negociaciones para poner fin a la guerra, que comenzó el pasado 24 de febrero. Con importantes propiedades inmobiliarias en Manhattan (Nueva York) —que algunos representantes demócratas de la ciudad piden sean confiscadas—, Abramóvich posee la nacionalidad rusa, israelí, lituana y, en un caso polémico por el método de atribución, también la portuguesa. El milmillonario participa en la mediación a título individual, en paralelo a la negociación oficial, y también como delegado de la misma.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, lanzó este miércoles una carga de profundidad contra algunas empresas señeras del capitalismo francés que, a su juicio, son cómplices de crímenes de guerra rusos en Ucrania. Zelenski, en un discurso por videoconferencia ante la Asamblea Nacional y el Senado de Francia, instó a estas empresas —entre las que citó al fabricante de automóviles Renault y a las cadenas comerciales Auchan y Leroy Merlin— a abandonar Rusia.

Las reacciones de algunos de los aludidos no tardaron en llegar. El grupo Renault anunció en un comunicado que suspendía de forma inmediata sus actividades en la fábrica que tiene en Moscú. También declaró que “estudiará todas las opciones disponibles” respecto a su filial rusa, Avtovaz, “actuando con responsabilidad con sus 45.000 empleados en Rusia”.

“Las empresas francesas deben abandonar el mercado ruso: Renault, Auchan, Leroy Merlin y otras deben cesar de ser patrocinadores de la maquinaria de guerra de Rusia”, dijo Zelenski desde un despacho en Ucrania y vestido con la habitual camiseta militar que lleva desde que hace un mes su país fue invadido por Rusia. El presidente añadió: “Deben dejar de financiar el asesinato de mujeres y niños y las violaciones. Todo el mundo debe recordar que los valores valen más que los beneficios”.

La acusación es grave. Coincide con las críticas al gigante francés energético Total Energies para que, como han hecho otras multinacionales del sector, se retire completamente de Rusia. El candidato ecologista a las elecciones presidenciales del 10 y el 24 de abril en Francia, Yannick Jadot, ha acusado a Total de “complicidad en crímenes de guerra”. Total ha denunciado a Jadot por “difamación”. El presidente de Total, Patrick Pouyanné, declaró en la cadena RTL que la decisión de cortar el suministro energético proveniente de Rusia corresponde a los Gobiernos europeos, y no a su empresa.

La presión crece sobre las empresas francesas que se resisten a abandonar Rusia. El ministro ucranio de Exteriores, Dmitro Kuleba, había llamado al boicot de Renault. Tras el bombardeo por Rusia, el domingo, de una tienda de Leroy Merlin en Kiev, el ministro de Defensa de Ucrania escribió en la red social Twitter: “Leroy Merlin se ha convertido en la primera empresa del mundo que financia el bombardeo de sus propias tiendas y el asesinato de sus propios empleados. Codicia horrible, inhumana”.

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En un comunicado publicado por la agencia France Presse, Adeo —empresa propietaria de Leroy Merlin— rechazó la petición de Zelenski ante los parlamentarios franceses y declaró que seguirá en Rusia, aunque ha suspendido las nuevas inversiones en ese país. Adeo sostiene que cerrar las puertas en Rusia equivaldría a “una quiebra premeditada” que “abriría la vía a una expropiación que reforzaría a los medios financieros de Rusia”.

Como en otros discursos a Parlamentos de otras democracias (el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Israel, Italia), el presidente ucranio apeló ante la Asamblea Nacional y el Senado a la historia del país al que se dirigía. En el caso francés, a la batalla de Verdún durante la Primera Guerra Mundial, al lema republicano de la “libertad, igualdad, fraternidad” e incluso a una figura de la cultura popular como el actor Jean-Paul Belmondo.

Zelenski también se dirigió el miércoles al Parlamento de Japón. Y adaptó su mensaje a ese país. Para alertar de la amenaza nuclear y química en Ucrania, invocó la memoria de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima en 2011 y al ataque con gas sarín en el metro de Tokio en 1995.

Ante los parlamentarios franceses, Zelenski criticó a los políticos del país, algunos de ellos sentados en el hemiciclo, “que esconden la cabeza bajo la arena y buscan dinero en Rusia”. Era una alusión, sin citarla, a Marine Le Pen, candidata de la extrema derecha a las elecciones presidenciales de abril, que en el pasado financió su campaña con un préstamo de un banco ruso. También elogió al presidente francés, y candidato a la reelección, Emmanuel Macron: “Ha hecho prueba de un verdadero liderazgo, nos comunicamos constantemente”.

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Italia ha sido uno de los principales socios de Rusia en Europa y un aliado estratégico del presidente Vladímir Putin en cuestiones comerciales. Solo hace cuatro años, el Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas estrechó todavía más esos vínculos. Por eso, cada vez que el foco de la guerra pasa por el país transalpino, vuelven a verse las costuras de aquella relación. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, compareció este martes por videoconferencia en la Cámara de Diputados italiana. Agradeció el apoyo italiano, pero pidió que las sanciones y la oposición a Rusia sean todavía más contundentes.

La comparecencia de Zelenski en el Palacio de Montecitorio —una hora antes había llamado al papa Francisco, que también le mostró su apoyo— es un paso más en la gira telemática del líder ucranio por los parlamentos internacionales. Lo hizo con toda solemnidad, ante todos los senadores y diputados del Parlamento y el propio presidente del Consejo de Ministros, Mario Draghi. Todos ellos condenaron “netamente el ataque ruso”. El aplauso en pie de los miembros de ambas cámaras duró varios minutos y no dejó lugar a dudas. Draghi fue rotundo en su intervención, en la que atacó directamente “la arrogancia del Gobierno ruso” y llegó a proclamar que “Italia quiere a Ucrania en la Unión Europea”. Zelenski hablaba precedido por cierta polémica en algunos sectores de la parte escindida del Movimiento 5 Estrellas (M5S), que montó su propio grupo político, y el lunes reclamaba escuchar también la versión del bando ruso. Pero este martes el apoyo fue unánime.

Zelenski tuvo un tono menos beligerante que ante el Parlamento alemán. Pero advirtió a los italianos de lo que puede suceder si no se aumenta la presión sobre Putin, comparando la destrucción de lugares como Mariupol con lo que supondría para ciudades italianas como Génova, del mismo tamaño. Además, recordó que ya han muerto 117 niños desde el comienzo de la invasión. “Hay que hacer todo lo posible para garantizar la paz. Es una guerra organizada durante años por una sola persona, ganando dinero del gas y usándolo para la guerra. Quiere controlar vuestras vidas y vuestra política, destruir vuestros valores democráticos. Ucrania es la puerta para el Ejército ruso a Europa. Y ellos quieren entrar en Europa, pero la barbarie no debe entrar. […] La invasión dura ya 27 días, casi un mes. Así que necesitamos más sanciones y otras presiones hasta que llegue la paz”, lanzó a través de la pantalla.

Veto a las vacaciones de los rusos en Italia

El presidente ucranio pidió redoblar los esfuerzos para aislar a Putin, también cerrando la puerta a ciudadanos rusos que pasan las vacaciones en Italia. “Sabéis quién ordena combatir y quién ha llevado la guerra a Ucrania. Todos utilizan Italia para sus vacaciones. No tenéis que acoger a estas personas. Hay que bloquear y congelar sus bienes. Sus cuentas, yates, hasta el más pequeño. Congelar todos los activos de los que tienen fuerza de decisión en Rusia. Hay que apoyar las sanciones y el embargo contra todos ellos. Ninguna excepción para ningún banco ruso. Hay que parar los asesinatos y la guerra rusa”, insistió. La situación, recordó, es extrema. Y comparable a lo que hicieron los nazis, lanzó. “Hay tropas del Ejército ruso que torturan, violan y raptan a los niños. Nos están robando. Eso es lo que hicieron los nazis cuando ocuparon otros países”.

Italia siempre ha tenido una elevada promiscuidad con Rusia. Desde los tiempos en los que el Partido Comunista Italiano era el más importante de Europa, pasando por la intensa amistad de Silvio Berlusconi con Putin, a los flirteos del Ejecutivo populista que formó el Movimiento 5 Estrellas con La Liga en 2018. La imagen de los camiones rusos entrando en Bérgamo en plena pandemia para prestar ayuda sanitaria y logística mostraron la última postal de una sintonía que se ha traducido en los últimos años en un suculento intercambio comercial —7.000 millones de euros de exportaciones a Rusia y 12.600 millones de importaciones— y que ahora coloca en una situación incómoda a muchos de los incondicionales de Putin.

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La situación, sin embargo, ha cambiado en las últimas semanas y Rusia ha colocado a Italia en la lista negra de países. No han gustado las declaraciones, los actos ni las medidas contra los oligarcas dentro de las fronteras italianas. “Si el Gobierno italiano sigue a Francia a la hora de declarar una guerra financiera y económica total a Rusia al aprobar nuevas sanciones, habrá las correspondientes consecuencias irreversibles”, amenazó Alexéi Paramonov, excónsul ruso en Milán, y hoy director del departamento europeo del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores. Paramonov recordó también a Italia la ayuda que había recibido durante la pandemia y acusó al ministro de Defensa italiano, Lorenzo Guerini, de ser “un halcón y uno de los principales inspiradores de la campaña antirrusa del Gobierno italiano”.

Draghi fue muy claro en su intervención y dejó atrás cualquier titubeo del país en esta cuestión. “La arrogancia del Gobierno ruso ha chocado con la dignidad del pueblo ucranio, que frena las ansias expansionistas de Moscú e impone costes altísimos al invasor. La resistencia de Mariupol y otras ciudades a las que se asoma la ferocidad de Putin es heroica. Hoy Ucrania defiende nuestra paz, nuestra libertad, nuestra seguridad. Un orden multilateral basado en reglas y derechos que hemos construido con mucha fatiga desde después de la guerra. Italia le es profundamente grata. Italia no volverá la espalda a Ucrania. El Gobierno y el Parlamento están en primera fila del apoyo a Ucrania”, aseguró Draghi.

Italia debe ahora encontrar una solución al problema energético. Se trata de uno de los países de Europa occidental con mayor dependencia, ya que casi la mitad de su suministro (46%) procede de Rusia. En los últimos años, Roma ha intensificado considerablemente su relación energética con Moscú, a pesar de su cercanía con otros proveedores como Argelia, Túnez o Libia, que suministran este hidrocarburo a Italia a través de gasoductos que no están totalmente cargados como el TransMed o el GreenStream. Como recordó el propio Draghi, hace 10 años el país transalpino importaba solo cerca del 27% de su gas de Rusia.

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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en su discurso de este domingo ante el Parlamento israelí.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en su discurso de este domingo ante el Parlamento israelí.KNESSET (Europa Press)

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien se precia de su ascendencia judía, ha comparado este domingo la invasión rusa de Ucrania con el Holocausto judío en una intervención virtual ante los diputados de la Kneset, el Parlamento de Israel. “Escuchad qué dice el Kremlin, es la misma terminología que los nazis usaron contra vosotros. Es una tragedia. Entonces querían destruir Europa y no os quisieron dejar con vida (a los judíos). Ahora nos toca a nosotros. Entonces lo llamaron la solución final”.

Enfundado en la camiseta militar verde olivo con la que ya se ha dirigido a otras Cámaras legislativas, Zelenski ha reclamado ayuda militar a Israel con una nada velada crítica a su equidistancia en el conflicto. “Podemos preguntar por qué no hemos recibido armas de Israel, por qué no ha impuesto fuertes sanciones a Rusia”, ha inquirido ante los 122 parlamentarios que han seguido sus palabras vía Zoom, en una Kneset de 120 escaños. “Ha sido vuestra decisión y tendréis que convivir con sus conciencias”, les advirtió. “Todo el mundo sabe que vuestros sistemas de defensa [como el escudo antimisiles Cúpula de Hierro] son los mejores”, ha precisado. “Podríais ayudar a nuestro pueblo, salvar vidas de ucranios judíos”, ha recriminado a su audiencia.

“El Ejército ruso está destruyendo Ucrania mientras el mundo entero mira”, ha enfatizado Zelenski, para quien “la indiferencia y el cálculo de intereses matan. No se puede mediar entre el bien y el mal”, ha apostillado. Su discurso, de algo menos de media hora de duración, ha sido transmitido en directo por televisión y proyectado también en una pantalla gigante en la plaza Habima de Tel Aviv, ágora de grandes concentraciones políticas en Israel, ante centenares de personas que enarbolaban banderas ucranias e israelíes. Con estudiada formalidad, la Embajada de Rusia había protestado pocas horas antes contra su alocución parlamentaria al reclamar a Israel una actitud más equilibrada en el conflicto.

El primer ministro israelí, Naftali Bennett, ha seguido la intervención ante la Cámara legislativa, que acaba de finalizar su primer periodo de sesiones del año. El gobernante ultraconservador israelí ha sido uno de los pocos líderes internacionales en ser recibido en el Kremlin por el presidente ruso, Vladímir Putin, tras el estallido de las hostilidades. El pasado día 5 hizo visible en Moscú su papel mediador entre ambas partes en el conflicto, aunque sus asesores precisan que no ha planteado propuestas concretas de acuerdo y se ha limitado a ejercer como mensajero o intermediario de confianza entre Kiev y Moscú. En contra de sus creencias, el religioso Bennett viajó en pleno sabbat, el día sagrado judío que prohíbe expresamente los desplazamientos en avión, amparado en la dispensa que otorga la ley judaica a quienes participan en una misión para salvar vidas.

La discreción ha caracterizado hasta ahora sus sucesivos contactos telefónicos tanto con Putin como con Zelenski. Bennett se ha ausentado de reuniones del Gabinete y de actos oficiales para atender las llamadas urgentes de ambos líderes. Tras ser recibido en el Kremlin, donde mantuvo una entrevista de tres horas de duración, el primer ministro israelí prosiguió viaje a Berlín para informar en persona al canciller alemán, Olaf Scholz, quien ya le había visitado a comienzos de mes en Jerusalén. Bennett ha establecido también un canal de contacto con el presidente francés, Emmanuel Macron, y ha dado cuenta de sus gestiones a la Administración del presidente de EE UU, Joe Biden, su principal aliado.

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“Aunque la oportunidad no es muy clara, tenemos la obligación moral de hacer el esfuerzo, ya que contamos con acceso a ambas partes”, se ha limitado a justificar su actitud en público el primer ministro israelí. No es una amenaza existencial, sino una disputa territorial, viene a ser su mensaje, traducido a términos bien conocidos en Oriente Próximo. Esta es la tesis que hacen circular en la prensa hebrea los asesores mediáticos de Bennett: Ucrania podrá seguir siendo un Estado independiente con su propio Gobierno solo si acepta “sacrificios territoriales”, según destaca en Twitter el analista diplomático Barak Ravid.

En apenas nueve meses en el cargo, tras haber apeado al conservador Benjamín Netanyahu, quien llevaba 12 años en el poder, el prácticamente desconocido Bennett ha encontrado una vía para ganar presencia en la escena internacional. El dilema de Israel ante el conflicto de Ucrania se ha plasmado en una retórica de equidistancia, en la que Bennett, quien adopta un perfil de neutralidad, y se reparte los papeles con el ministro de Exteriores y socio clave del Gobierno, el centrista Yair Lapid, quien sí ha condenado expresamente la invasión rusa. El Gobierno israelí, sin embargo, no se ha sumado a las sanciones económicas impuestas a Moscú por los países occidentales y sigue manteniendo las conexiones desde Tel Aviv con los aeropuertos rusos, que han sido utilizadas por oligarcas próximos a Putin como Roman Abramóvich.

La presencia militar rusa en Siria, donde la aviación israelí lanza ataques periódicos contra fuerzas proiraníes, ha llevado a Bennett a transitar por la senda de la ambivalencia diplomática y evitar tanto las sanciones a Rusia como el envío de armamento a Ucrania. Moscú, que controla el espacio aéreo sirio desde su intervención militar en favor del presidente Bachar el Asad en 2015, ha seguido permitiendo los ataques de la aviación israelí contra objetivos de las milicias proiraníes en el vecino país árabe, como el que este mismo mes causó la muerte de dos guardianes de la revolución de Irán cerca de Damasco.

Concentración para seguir el discurso del presidente de Ucrania, Volodímir, Zelenski, el domingo en Tel Aviv.
Concentración para seguir el discurso del presidente de Ucrania, Volodímir, Zelenski, el domingo en Tel Aviv.JACK GUEZ (AFP)

Diáspora soviética en el Estado judío

El jefe del Gobierno israelí acudió a Moscú a su cita con Putin acompañado por el ministro de Vivienda, Zeev Elkin, de origen ruso. Más de un millón de israelíes, un 15% de la población, proceden de la diáspora que emigró al Estado judío tras la descomposición de la Unión Soviética. La evolución de la guerra se sigue muy cerca en el Estado hebreo y, pese a la neutralidad oficial, la opinión pública se muestra abiertamente favorable a ayudar a Ucrania. La situación de los cerca de 200.000 judíos que viven en el país de Europa oriental en guerra es una las principales preocupaciones del Gobierno israelí. Por ello, ha enviado una gran cantidad de ayuda humanitaria, en particular un hospital de campaña para atender a un centenar de pacientes al día, asistidos por unos 80 médicos y sanitarios.

Las restricciones que el Ministerio del Interior israelí impuso inicialmente a la entrada de los refugiados ucranios levantó ampollas entre la población judía, que hunde sus raíces en el éxodo masivo derivado del Holocausto. Israel ha permitido el paso hasta el momento a 3.500 ucranios judíos, que gozan del derecho a inmigrar y establecerse en el país, y a 10.000 no judíos. A este grupo se le llegó a obligar a abonar una fianza a fin de garantizar su retorno a Ucrania, se le fijó un cupo inicial, que ahora ha quedado circunscrito a quienes cuenten con familiares y amigos que, en principio, se hagan cargo de su manutención y gastos.

Los refugiados no judíos deben solicitar autorización previa su entrada al país para que se les permita abordar un avión con destino a Tel Aviv. Cerca de un 10% de las peticiones han sido rechazadas. Como advierte en la prensa hebrea Sahi Cohen, director de Alianza de Israel, ONG que atiende a los ucranios, “el Gobierno israelí está siguiendo una política de erigir alambradas para impedir la entrada de los refugiados”. Lo ha recordado el mismo Zelenski en su discurso a la Kneset al reclamar visados para todos los refugiados de Ucrania.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, el 13 de marzo durante una visita a un hospital militar en la región de Kiev.
El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, el 13 de marzo durante una visita a un hospital militar en la región de Kiev.Oficina de Prensa de la Presidencia de Ucrania (AFP)

“Lo mejor que hizo Winston para ganar la guerra”, declaró Clement Attlee, primer ministro británico entre 1945 y 1951, “fue hablar de ella”. Churchill, premio Nobel de Literatura, ha pasado a la historia por sus discursos durante la batalla mundial contra Hitler. Una vez que los tenía escritos, ensayaba, recitándolos en voz alta, buscando el lugar más efectivo para una pausa dramática y el ritmo de las repeticiones —”lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas. Nunca nos rendiremos”—. Volodímir Zelenski escribió y ensayó muchos guiones antes de ganar las elecciones de Ucrania en 2019. Porque antes de ser presidente, fue actor. Y esa experiencia está siendo una de sus principales bazas en una guerra desigual desde que empezó, hace 25 días.

Con una capacidad militar manifiestamente inferior a la rusa, el presidente ucranio ha encontrado otra poderosa arma de defensa: la comunicación. A través de las redes sociales se dirige a diario en dos idiomas (ucranio e inglés) a dos públicos diferentes: sus compatriotas, a los que anima a resistir, y Occidente, al que presiona con datos y emociones para aumentar las sanciones al presidente ruso, Vladímir Putin, y el apoyo a su país. “Zelenski”, opina Mira Milosevich-Juaristi, investigadora principal del Real Instituto Elcano especializada en Rusia y Europa del Este, “domina la escena, el mensaje y el lenguaje corporal. Puede estar hundido o preocupado, pero si es así transmite lo contrario, actúa, porque esa es la forma de mantener alta la moral de su pueblo. Está ganando claramente la narrativa de la guerra y lo ha hecho rompiendo todos los moldes”. Para el consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí, “se ha convertido en un ‘líder global y moral”. “Él es la mejor arma de guerra de Ucrania. Tiene una capacidad persuasiva extraordinaria. Su munición son las palabras y la denuncia”.

La víspera de que estallara la guerra, el 23 de febrero, el presidente de Ucrania, país de 44 millones de habitantes, tenía 840.131 seguidores en Twitter. Hoy tiene más de 5,5 millones en esa red social y supera los 16 millones en Instagram. Estas son las claves de sus discursos.

Objetivo 1: Resistir. “Estoy aquí”

Una captura del vídeo en el que Zelenski animaba a la resistencia. Vídeo: EPV

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El primer mensaje que Zelenski lanza a la nación es que no habrá rendición. “Daremos armas a cualquiera que quiera defender el país”. ”Detened al enemigo allá donde lo veáis”. Lo dice porque se queda. En un vídeo, rodeado de miembros de su Gabinete, explica: “Estoy aquí, estamos aquí, protegiendo la independencia de nuestro país y seguirá siendo así”. Es, afirma Gutiérrez-Rubi, “el héroe que no huye, el incansable defensor de su país”. Esa invocación del “heroísmo”, añade Milosevich-Juaristi, es clave para desbaratar los planes iniciales de Putin. “Nadie pensaba que Ucrania podía resistir, pero lo está haciendo. Zelenski ha ganado moralmente la guerra manteniendo unido a su pueblo”.

Objetivo 2: ayuda exterior. “Si nosotros caemos, ustedes caen”

Imagen del vídeo sobre un hipotético ataque a París.Vídeo: EPV

Desde el primer día, Zelenski coloca en sus discursos referencias e imágenes para involucrar al resto del mundo contra Putin. “Esto no es solo una guerra de Rusia contra Ucrania. Es el comienzo de una guerra contra Europa”. Y repite: “Contra la unidad de Europa. Contra los derechos humanos elementales en Europa. Cuando las bombas caen en Ucrania, caen en Europa. Cuando los misiles matan a nuestra gente, es la muerte de todos los europeos”. No solo se dirige a las autoridades, sino a sus ciudadanos: “Exijan a sus gobiernos más ayuda financiera y militar para Ucrania. Protéjanse así como nosotros les protegemos”. Para subrayar ese mensaje, el pasado 12 de marzo difundió la impactante simulación de un bombardeo en París en la que una turista se hacía una foto ante la Torre Eiffel justo antes de que cayera un misil. “Solo piense qué pasaría en otra capital europea. Nosotros lucharemos hasta el final, dándonos una oportunidad de vivir. Cierren el espacio aéreo sobre Ucrania o dennos combatientes aéreos. Si nosotros caemos, ustedes caen”, se lee al final del vídeo. “Zelenski”, opina Gutiérrez-Rubí, “ha conseguido que no sea una guerra local, sino global con una corriente de simpatía y complicidades enorme en todo el mundo y lo ha logrado llevando a la opinión pública de otros países a presionar a sus autoridades”. Muchas de las sanciones internacionales contra Putin que reclamó los primeros días del conflicto se han hecho realidad gracias a esa presión, como la desconexión de algunos bancos rusos de la plataforma de pagos Swift. Otras medidas, como el ingreso de Ucrania en la OTAN, no.

El poder de una camiseta

Zelenski, el 5 de marzo en Kiev.
Zelenski, el 5 de marzo en Kiev.PRESIDENCIA DE UCRANIA (Europa Press)

La última imagen del presidente ucranio con traje es del 24 de febrero, cuando estalla la guerra. Desde entonces solo viste atuendo militar y busca fondos muy sobrios para sus intervenciones. “Zelenski”, afirma Milosevich-Juaristi, “aparece sin afeitar, con una camiseta, visitando a heridos, abrazando a su equipo, en la calle. Es una imagen muy bien articulada porque es la imagen contraria a la que ofrece Putin, ese antiguo espía frío, calculador, insensible y trajeado que coloca a sus interlocutores al otro lado de una mesa interminable”.

Vladímir Putin y Emmanuel Macron, el 7 de febrero en Moscú.
Vladímir Putin y Emmanuel Macron, el 7 de febrero en Moscú.SPUTNIK (via REUTERS)

Transmite, también con su indumentaria y el fondo sin pompa que tiene detrás, que es un soldado más. Opina Gutiérrez-Rubi: “La camiseta es la prenda más honesta, lo más parecido al piel sobre piel, la que menos volumen añade al cuerpo. Y eso le aporta autenticidad, una fortaleza adicional que conecta con la generación millennial. Es la camiseta que todos los jóvenes llevan”. Hay otra gran diferencia con Putin en la puesta en escena. “Zelenski habla en directo, es la guerra en streaming. Y eso también es franqueza frente a la producida propaganda rusa”.

La presión internacional. “Vuelven a estar detrás del muro”

Zelenski se dirigía el pasado miércoles al Congreso de Estados Unidos.Foto: EFE | Vídeo: EPV

Desde que estalló la guerra, el presidente ucranio relata a diario en Twitter sus múltiples conversaciones con otros mandatarios y ha intervenido por videoconferencia en el Parlamento Europeo, el de Canadá, ante el Congreso de EE UU, y ante el Bundestag (Parlamento) alemán. Sin leer un papel, mirando de frente a la cámara, es decir a los parlamentarios, los lleva hasta la guerra. Dijo ante los estadounidenses: “Solo recuérdenlo. Recuerden el 11-S, cuando personas inocentes fueron atacadas desde el aire. Nuestro país experimenta eso cada día, justo ahora”. Zelenski también reforzó su mensaje ante el Congreso de EE UU con un vídeo que comenzaba mostrando Ucrania antes de la guerra, con imágenes trasladables a cualquier capital en paz —una mujer paseando un día de sol, un padre jugando con su hijo en un parque…— y vertía, a continuación, dos minutos de muerte y destrucción: niños y ancianos ensangrentados, edificios derruidos, fosas comunes…

Imagen del vídeo que mostró Zelenski ante el Congreso de EE UU. Vídeo: EPV

Frente al Bundestag, mirando siempre a la cámara, aseguró: “Los ocupantes han matado a 108 niños. En plena Europa. En 2022″. Tras una larga pausa, prosiguió: “Después de haber visto cuántas ataduras tienen todavía sus empresas con Rusia, con un Estado que les utiliza, nos damos cuenta de lo que ustedes probablemente todavía no han advertido: están detrás del muro otra vez. El muro entre la libertad y la esclavitud. Y ese muro se hace más fuerte con cada bomba que cae en Ucrania, con cada decisión que no se toma en favor de la paz. Quieren mantener la economía, la economía, la economía. No ven lo que hay detrás de ese muro”. Zelenski concluyó esa intervención parafraseando a Ronald Reagan: “Un antiguo actor, presidente de EE UU, dijo una vez en Berlín: ‘Derriben ese muro’. Y yo le digo hoy, canciller Scholz: derribe ese muro, haga que sus descendientes tengan algo de lo que poder estar orgullosos”.

Zelenski intervenía este jueves ante el Bundestag. Foto: Hannibal Hanschke / EFE | Vídeo: EPV

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Qué ha pasado en las últimas horas en Ucrania

En el 23º día de la guerra iniciada por Rusia contra Ucrania, estos son los datos clave a las 20.00 de este viernes 18 de marzo:

Al menos uno de cada cinco ucranios ha tenido que abandonar su hogar por la guerra. La Organización Internacional para las Migraciones de la ONU calcula que el número de ucranios que se han convertido en desplazados dentro de su país ha pasado de 1,9 millones de personas a 6,5, lo que supone que al menos uno de cada cinco ucranios ha tenido que abandonar su hogar. La ONU también ha confirmado la muerte de al menos 816 civiles en Ucrania desde el inicio del ataque ruso, aunque reconoce que la cifra real será mucho mayor.

Putin defiende su guerra ante decenas de miles de rusos. Vladímir Putin se ha dado un baño de masas en defensa de la guerra contra Ucrania. Con motivo del octavo aniversario de la anexión de Crimea, y bajo el lema “Por Rusia, por un mundo/paz sin nazismo”, el Kremlin ha organizado un concierto donde se han podido ver las gradas repletas hasta la bandera. Putin también ha hablado este viernes con el presidente francés, Emmanuel Macron, quien ha manifestado su “extrema preocupación” por la situación en Mariupol, según el Elíseo.

Continúan las negociaciones, con posiciones que se acercan, según Rusia, y sin avances para Ucrania. Dentro de las conversaciones para alcanzar un alto el fuego, el negociador ruso, Vladímir Medinski, ha asegurado que Moscú y Kiev han acercado posturas en lo referente a la neutralidad ucrania, pero el negociador ucranio, Mijaílo Podoliak, ha indicado que sus «posiciones no han cambiado».

“El conflicto y la confrontación no convienen a nadie», advierte Xi a Biden. El presidente chino, Xi Jinping, ha mantenido este viernes una reunión telemática con el estadounidense, Joe Biden, para hablar de Ucrania. “El conflicto y la confrontación no convienen a nadie. La paz y la seguridad son los mayores tesoros”, ha subrayado Xi, a quien Biden había anunciado que procuraría disuadir de que su país se alinee con Rusia.

«Todavía hay cientos de residentes de Mariupol bajo los escombros», asegura Zelenski. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha dado el último parte sobre el estado de las labores de rescate en el teatro de Mariupol, que el miércoles fue objeto de un bombardeo ruso, según informaron las autoridades ucranias. «Todavía hay cientos de residentes de Mariupol bajo los escombros. A pesar de las dificultades, continuaremos las labores de rescate», ha dicho Zelenski. Horas antes, las autoridades locales habían informado del rescate de 130 personas, aunque 1.300 permanecían refugiadas en los sótanos del recinto, según la Defensora del Pueblo ucrania, Liudmila Denisova.      

Expulsión de diplomáticos rusos del Parlamento Europeo y los países bálticos. Roberta Metsola, presidenta del Parlamento Europeo, ha anunciado la prohibición del acceso a sus instalaciones de diplomáticos rusos y bielorrusos. «No hay sitio en la casa de la democracia para los que quieren destruir el orden democrático», ha asegurado. Esta acción coincide con la expulsión de 10 diplomáticos rusos decretada por los tres países bálticos, Letonia, Lituania y Estonia. Bulgaria también ha anunciado que expulsará a otros 10 diplomáticos de esa nacionalidad.

Más presión «a todos los niveles» sobre Rusia. «Seguiremos ejerciendo presión a todos los niveles, incluyendo sanciones, ayuda letal y medidas diplomáticas» contra Putin, ha asegurado el premier británico, Boris Johnson, tras hablar con el líder ucranio, Volodímir Zelenski. El Departamento de Comercio de EE UU, por su parte, investiga 100 aeronaves que pueden haber violado las normativas sobre las exportaciones a Rusia.



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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha acusado a Alemania de abandonar a su país por mantener durante años una relación con la Rusia de Vladímir Putin que ha priorizado la economía sobre otras cuestiones. Zelenski ha pedido ayuda al canciller alemán, Olaf Scholz, para parar la guerra en su territorio en un discurso en directo emitido al inicio de la sesión del Parlamento. El máximo mandatario ucranio, que ha sido recibido con aplausos de unos diputados puestos en pie en el hemiciclo del Bundestag, ha advertido de que se está construyendo “un nuevo muro de Berlín” en Europa, que separa a los Estados oprimidos de los Estados libres. Su país, dijo, no quiere quedar del lado del muro en el que “falta la libertad”.

Además de dar las gracias a Alemania por su ayuda, el presidente ucranio también ha hecho varias acusaciones contra los políticos alemanes, como la de haber actuado tarde con las sanciones para parar la guerra. También se ha referido al polémico gasoducto Nord Stream 2, construido pero sin permiso para funcionar, y ha afeado a los dirigentes alemanes que hayan antepuesto los intereses económicos durante la planificación de esta infraestructura, pensada para transportar gas directamente a Alemania desde Rusia sin pasar por Ucrania. Zelenski ha dicho que el gasoducto formaba parte de las preparaciones para la guerra de Moscú: “Les advertimos de que Nord Stream 2 era un arma. Y su respuesta fue economía, economía, economía”, ha asegurado.

El presidente ucranio ha asegurado que con cada nueva bomba que Rusia lanza sobre su territorio se sigue construyendo ese muro que pretende aislar a Ucrania. Las “dudas” de Occidente sobre el deseo de su país de unirse a la UE y a la OTAN son otras “piedras” de ese muro, ha añadido. El dirigente, que ha empezado su discurso unos minutos más tarde de lo previsto a causa de los bombardeos en Kiev, ha citado a Ronald Reagan, “actor y presidente” de Estados Unidos, en su apelación al canciller alemán: “Yo también le digo: señor Scholz, destruya este muro”. También se ha dirigido directamente a él para pedirle mayor liderazgo.

“Rusia nos bombardea constantemente, destruye todo lo que hemos construido”, ha dicho Zelenski, que ha recordado que las fuerzas rusas no distinguen entre objetivos civiles y militares. Ha señalado que han caído miles de ucranios, incluidos muchos niños. “Los ocupantes han matado a 108 niños en medio de Europa, en pleno siglo XXI”, ha dicho a los diputados, que también al final de su intervención se han levantado a aplaudirle.

Alemania revisa su actitud pasada hacia Rusia

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El ataque de Vladímir Putin contra Ucrania ha puesto a Alemania frente al espejo de su estrecha y complicada relación con Rusia en las últimas décadas. El país, todavía en shock por una guerra a las puertas de su territorio que nunca creyó posible, empieza ahora a hacer autocrítica y a reflexionar sobre la enorme influencia que Moscú ha tenido en toda Europa a través de un interlocutor privilegiado: Berlín. Las relaciones diplomáticas y económicas con la Rusia de Putin de los excancilleres Gerhard Schröder (socialdemócrata) y Angela Merkel (conservadora) se aprecian ahora bajo otra luz, bastante más sombría, mientras arrecia el debate sobre cómo pudo Alemania colocarse a sí misma en tal situación de vulnerabilidad.

La guerra en Europa ha cambiado súbita y radicalmente la política exterior y de defensa de Berlín y los analistas coinciden en que no hay vuelta atrás. La retórica del actual canciller, el socialdemócrata Olaf Scholz, al anunciar en un discurso histórico en el Bundestag el rearme del Ejército y el envío de armas a una zona de conflicto es la mejor prueba de ello, opina Rafael Loss, analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Con su intervención, a los pocos días de iniciarse la invasión rusa, Scholz derribó los pilares de la política exterior y económica de Merkel con Moscú, que durante años significó que Alemania tenía gas barato ruso para hacer funcionar su industria y sus calefacciones y un mercado en desarrollo al que exportar bienes de consumo de alto valor.

La excanciller alemana, Angela Merkel, y el presidente ruso, Vladímir Putin, en una cumbre en Estambul en 2018 para buscar una solución a la guerra de Siria.
La excanciller alemana, Angela Merkel, y el presidente ruso, Vladímir Putin, en una cumbre en Estambul en 2018 para buscar una solución a la guerra de Siria.OZAN KOSE (AFP)

“La política alemana sobre Rusia se había reducido a las relaciones económicas, obviando completamente los aspectos geopolíticos”, asegura Loss. El mayor error de Merkel fue aumentar la relación de dependencia energética de los hidrocarburos rusos. Según datos de Eurostat, en 2010 Alemania importaba de Rusia el 36% del gas; en 2020 el porcentaje ya era del 65%. La excanciller no supo o no quiso ver las implicaciones geopolíticas de la construcción de un nuevo gasoducto, el controvertido Nord Stream 2, con el que Moscú iba a duplicar el volumen de gas que llegaría directamente a Alemania por el lecho del mar Báltico, esquivando a Ucrania, tradicional país de tránsito. Merkel sorteaba las críticas de Estados Unidos y los socios del Este de Europa asegurando que se trataba de un proyecto empresarial privado.

Scholz tomó la decisión de suspender el proceso de certificación del gasoducto al día siguiente de que Rusia iniciara la invasión de Ucrania. El Nord Stream 2 ejemplifica el “síndrome del apaciguamiento”, en definición de Stefan Meister, experto en Rusia y Europa del Este de la DGAP (el Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, en sus siglas en alemán), que ha padecido Europa, y especialmente Alemania, respecto a Rusia. Durante años se ha confiado en que mantener el diálogo y las buenas relaciones económicas era suficiente para contener a Putin. “Alemania ha entendido finalmente que esto va de la seguridad de Alemania. Hasta ahora no quería entenderlo, rechazaba entenderlo, era un problema de mentalidad”, afirmó Meister en un encuentro organizado esta semana por el Bled Strategic Forum.

“Los anteriores Gobiernos alemanes no reconocieron el riesgo que representa Vladímir Putin, a pesar de que reveló su enfoque con una transparencia brutal”, asegura Daniela Schwarzer, analista de la Open Society Foundation. No es que Putin no hubiera dado pistas. En 2014 invadió Crimea violando el derecho internacional y la integridad del territorio ucranio y desde entonces se libra también una guerra en el este de Ucrania contra secesionistas prorrusos en la que han muerto 14.000 personas, recuerda esta experta. “A pesar de ello, los políticos alemanes asumieron que los fuertes lazos comerciales podrían evitar que se intensificara el conflicto. Merkel era de esa opinión; también el actual canciller Scholz y su partido. Ambos estaban equivocados y basaron su política rusa en ilusiones en lugar de pensar en el peor de los escenarios y preparar a Alemania y a Europa para ello”, afirma Schwarzer.

Los expertos coinciden en que a partir de ahora los líderes alemanes, y los de toda Europa, deben convertir en una prioridad el que la Unión Europea sea más independiente de los “socios problemáticos”, como los denomina Schwarzer, en particular de los regímenes autoritarios o dictatoriales. La energía es una pata de ese cambio de rumbo, pero también se mencionan las cadenas de suministro de tecnología y la seguridad y la defensa. El histórico anuncio del canciller Scholz va en esa dirección. Berlín ha abandonado el pacifismo de las últimas décadas e invertirá 100.000 millones de euros en mejorar sus fuerzas armadas, tan necesitadas de fondos que el teniente general Alfons Mais, el oficial de mayor rango del Ejército, aseguró públicamente el mes pasado que no estarían preparadas para defender al país en caso de un ataque.

Los 16 años de Angela Merkel al frente de la locomotora de Europa se están cuestionando. La excanciller se entendía de igual a igual con Putin, ya que habla ruso y conoce de primera mano el espacio soviético al haber vivido 35 años en la República Democrática Alemana. Pero Loss asegura que la excanciller se dedicó a la economía y no se ocupó personalmente de la política alemana con Rusia, que se la dejó a otros en su Gobierno. El “error” del Nord Stream 2, ahora paralizado, es enteramente suyo, añade.

Pero fue el socialdemócrata Gerhard Schröder, su predecesor, el que impulsó el primer gasoducto por el Báltico y luego trabajó activamente para que se construyera el segundo. Schröder se ha convertido en un apestado en Berlín desde que Rusia empezó a amenazar a Ucrania con el movimiento de tropas junto a las fronteras, pero tras el ataque su situación se ha vuelto insostenible. Todavía no ha renunciado a sus puestos en los consejos de administración de varias empresas estatales rusas, entre ellas, la gasista Gazprom. Su viaje, la semana pasada, a Moscú para ejercer presuntamente de mediador con Putin ha vuelto a aflorar todo tipo de sospechas sobre él. Se desconoce de qué habló con el presidente ruso, pero sí se sabe que actuó por su cuenta, sin avisar a su partido ni al Gobierno alemán.

Como resultado de este brusco despertar a la realidad, Alemania está ahora reflexionando “muy críticamente sobre su pasividad, lo cual es muy necesario”, apunta Schwarzer. “Debemos aprender de nuestros errores pasados no solo con respecto a Rusia, sino también al mirar hacia nuestra asociación con China. La guerra en Ucrania muestra que existe un conflicto sistémico entre las democracias occidentales y el autoritarismo, y China observa muy de cerca lo que la UE y Estados Unidos están dispuestos a hacer para defender la democracia”, concluye.

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El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, se dirigió este miércoles al Congreso de Estados Unidos con un discurso dramático, mientras las bombas seguían golpeando a su población, para implorar más ayuda militar que frene la sangrienta invasión rusa. Vestido con camiseta color caqui militar y con el rostro cansado, Zelenski invocó grandes traumas históricos estadounidenses como la matanza de Pearl Harbor y los atentados del 11-S para convencer al más poderoso de sus aliados de dar un paso más y, entre otras medidas, activar una zona de exclusión aérea para impedir los ataques de aviones rusos sobre Ucrania. “Os necesitamos ahora. Os pido que hagáis más”, clamó. “Hoy ser el líder del mundo significa ser el líder de la paz”, recalcó, apelando a Joe Biden.

El líder norteamericano compareció horas después en la Casa Blanca y firmó la entrega de 800 millones de dólares (unos 727 millones de euros) adicionales de ayuda militar a Ucrania, que forma parte del gran programa aprobado de 13.600 millones (12.370, en euros) la semana pasada por el Congreso. Además de munición y sistemas de misiles, incluirá drones. Biden saludó el “excepcional” discurso del ucranio y aseguró, en respuesta directa al mandatario: “Vamos a hacer más en los próximos días y semanas”.

Zelenski, que intervino por videoconferencia, no es el primer líder extranjero que habla al Capitolio —antes lo han hecho un puñado de franceses y británicos, la alemana Angela Merkel, el papa Francisco o Nelson Mandela—, pero pocas intervenciones alcanzan el calado histórico de la intervención de la mañana de este miércoles, llevada a cabo en el vigésimo primer día de guerra. Ochenta años atrás, el 26 de diciembre de 1941, fue Winston Churchill quien tocó a rebato ante los legisladores de Washington. Estados Unidos acababa de entrar en la II Guerra Mundial, a raíz del bombardeo de la base naval estadounidense de Pearl Harbor (Hawái) por parte de Japón.

El líder ucranio agitó ese recuerdo desde la pantalla ante los congresistas y senadores de Estados Unidos, que le escuchaban reunidos en sesión conjunta en el vestíbulo de visitantes del Capitolio, pues el vídeo en gran formato no se podía reproducir en la sala de plenos. “Ahora os necesitamos, os pido que recordéis Pearl Harbor, cuando fuisteis atacados. Recordad el 11-S”, subrayó. Zelenski ha solicitado a las potencias occidentales más sanciones, más armamento (especialmente aviones) y, lo más controvertido, su involucración en la defensa aérea del país, lo que pasa por la tan traída y llevada activación de una zona de exclusión aérea, que Occidente, por el momento, rechaza para tratar de evitar una escalada.

“Pedimos ayuda para poner fin a este terror. ¿Es demasiado pedir que cierren el cielo para salvar la vida de las personas?”, exclamó el presidente. Grosso modo, una zona de exclusión aérea consiste en prohibir todos los vuelos militares en una determinada área, lo que implica que cualquier aparato que entre en la zona de exclusión puede ser derribado. Rusia ha advertido de que consideraría esa medida una declaración de guerra por parte de la OTAN.

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El dirigente advirtió de que no es solo Ucrania lo que el líder ruso Vladímir Putin ha atacado desde que lanzó la invasión, el 24 de febrero, sino Europa y los valores democráticos en todo el mundo. “Ahora mismo se decide el destino” de Ucrania, dijo, pero también “valores humanos” universales. ”En el momento más oscuro para nuestro país, para toda Europa, os pido que hagáis más. Se necesitan nuevos paquetes de sanciones, constantemente, todas las semanas, hasta que se detenga la máquina militar rusa”, subrayó.

Pronunció la mayor parte de su discurso en ucranio, pero terminó en inglés para apelar directamente a Biden: “Usted es el líder de su gran nación. Quiero que sea el líder del mundo y ser el líder del mundo hoy significa ser el líder de la paz”.

El nombre de Zelenski, un excómico de profesión de 44 años que llegó al poder tras arrasar en las elecciones de 2019, ya había sonado muchas veces en ese Capitolio antes de esta guerra. Las presiones que el líder ucranio recibió del presidente Donald Trump —incluyendo la congelación de las ayudas militares— para tratar de perjudicar la carrera electoral de Biden en 2020 motivó el primer juicio de impeachment contra el republicano. La historia ha querido colocarlo este miércoles, de nuevo y en una situación más amarga, en el centro del templo de la democracia estadounidense. Esta vez, sin embargo, republicanos y demócratas han encontrado en la crisis de Ucrania uno de los escasos puntos de consenso, y el presidente ucranio ha logrado una ovación unánime.

El Congreso ha presionado a Biden desde el principio de la crisis para que aprobase sanciones contra Putin y redoblase las ayudas a la antigua república soviética. La semana pasada salió adelante, por amplia mayoría, un programa de gasto gubernamental que incluye alrededor de 12.370 millones de euros adicionales para el país, en materia de apoyo humanitario y militar. Varios legisladores también se han pronunciado a favor del envío de cazas para que Ucrania pueda utilizarlos, algo con lo que no están de acuerdo los aliados, pero la zona de exclusión aérea apenas concita consenso.

“Haremos que Putin pague el precio”, ha prometido Biden desde la Casa Blanca, tras el discurso de Zelenski. La partida de 727 millones de euros en material de guerra se suma a los 318 millones aprobados tras la invasión, que a su vez se habían añadido a los 590 millones de euros que Estados Unidos ya había destinado a la seguridad de Ucrania el año pasado.

Ucrania no es un país miembro de la OTAN y por eso los países de la Alianza (Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá, entre otros) rechazan enviar a sus tropas a luchar del lado ucranio, pero sí han respondido a Rusia con un arsenal de sanciones económicas sin precedentes y han entregado a Kiev recursos para su defensa.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha intervenido este miércoles por videoconferencia ante las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos: “Ahora os necesitamos, os pido que recordéis Pearl Harbour cuando fuisteis atacados. Recordad el 11-S”, ha reclamado a los congresistas. “Pedimos ayuda para poner fin a este terror. ¿Es demasiado pedir que cierren el cielo para salvar la vida de las personas?”. El mandatario ucranio reclama desde hace días el cierre del espacio aéreo de su país. Es la segunda ocasión en la que se dirige a los legisladores estadounidenses desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero. Esta misma semana, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha firmado una ley que contempla 13.600 millones de dólares (casi 12.300 millones de euros) en ayuda militar y humanitaria para Ucrania y los países del flanco este de la OTAN.

En el vídeo mostrado ante la Cámara de Representantes y el Senado, , aparecen varias ciudades ucranias antes y después de las bombas junto al lema “Cerrad el cielo de Ucrania”. Incluía algunas de las secuencias más impactantes que también hemos mostrado en EL PAÍS, como el bombardeo de una sede administrativa y un colegio en el corazón de Járkov, una de las ciudades más afectadas por la guerra, los ataques a civiles en Irpin, a unos 20 kilómetros de la capital ucrania, o los impactos de misiles contra edificios en el centro de Kiev en el primer día de la invasión rusa.



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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, pronunció este martes un discurso ante el Parlamento canadiense. La cita, llevada a cabo por videoconferencia, convocó en sesión especial a diputados y senadores del país norteamericano. “¿Cómo se puede explicar esta agresión masiva y sin precedentes?”, formuló Zelenski ante los legisladores respecto a la ofensiva orquestada por Moscú. “Queremos vivir. Queremos la victoria”, expresó el mandatario.

La participación de Zelenski fue una invitación directa de Justin Trudeau, primer ministro canadiense. El presidente de Ucrania se había dirigido el 1 de marzo ante los diputados europeos; una semana después lo hizo ante el Parlamento británico. Trudeau dijo que ve “un amigo” en Zelenski. “Volodímír, te conozco desde hace años y siempre te he considerado un defensor de la democracia. Y ahora las democracias de todo el mundo tienen la suerte de tenerte como defensor”, manifestó. “Tu valor, y el de tu pueblo, nos inspira a todos. Defiendes el derecho de los ucranios a elegir su propio futuro. Y, al hacerlo, estás defendiendo los valores que son los pilares de todos los países libres y democráticos”, agregó.

Trudeau hizo hincapié en la contribución de la comunidad ucranio-canadiense en distintas esferas. Canadá cuenta con la segunda diáspora más numerosa de aquel país (solo detrás de Rusia). En el último censo, cerca de 1,4 millones de personas declararon tener raíces ucranias. Volodímir Zelenski expresó: “Quisiera que comprendan ustedes, en la medida de lo posible, nuestros sentimientos y emociones en los últimos 20 días. Imaginen escuchar los disparos, las explosiones”. Zelenski prosiguió: “Imaginen el aeropuerto de Ottawa bombardeado como están siendo bombardeados los nuestros. Imaginen la ciudad de Vancouver sitiada como lo está Mariupol. ¿Cómo explicarles todo esto a sus niños?”.

El presidente ucranio agradeció la ayuda brindada hasta el momento por el Gobierno canadiense y por los miembros de la diáspora ucrania. Sin embargo, dijo que su país requiere de más apoyos. Zelenski subrayó que es necesario un mayor esfuerzo para que Rusia no pueda seguir financiando sus operaciones bélicas; también reiteró su petición de hacer todo lo posible para “cerrar el espacio aéreo a los misiles y los aviones rusos”.

Candice Bergen, jefa interina del Partido Conservador, criticó con vehemencia al presidente ruso, Vladímir Putin, señalando que sus planes no tenían consideración alguna por el sufrimiento humano. También expresó que Canadá tiene la obligación moral de seguir apoyando a Ucrania y pidió que el Gobierno de Trudeau trabaje con sus aliados para asegurar “al menos el espacio aéreo sobre los corredores humanitarios”.

Los legisladores aplaudieron durante varios minutos a Volodímir Zelenski y gritaron al unísono “Slava Ukrani” (“gloria a Ucrania”). Zelenski pronunciará un discurso este miércoles ante los miembros del Congreso estadounidense. Este martes, Moscú publicó una lista con los nombres de 313 canadienses que tendrán vetada la entrada a Rusia. El documento incluye a Justin Trudeau, a los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, así como a la mayoría de los parlamentarios de Ottawa.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha ahondado este martes en la idea de que Ucrania nunca va a formar parte de la OTAN. Tras días de exigir, sin resultados, que la Alianza Atlántica imponga una zona de exclusión aérea sobre el país y “cierre los cielos” para evitar los ataques aéreos de las fuerzas invasoras de Rusia, el líder ucranio ha recalcado que la ciudadanía empieza a darse cuenta de que el país depende de sí mismo y la ayuda de sus aliados, ha cargado contra la Alianza Atlántica y ha advertido de que otros países puede ser los siguientes en sufrir la agresión rusa. “Ucrania no es miembro de la OTAN. Lo entendemos”, ha dicho. “Durante años hemos oído hablar de la supuesta puerta abierta, pero ya hemos oído que no debemos entrar. Así es y debemos admitirlo”, ha recalcado Zelenski en una reunión por videoconferencia con los líderes de los países miembros de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés).

Con la neutralidad de Ucrania como uno de los puntos clave en las exigencias de Rusia para negociar un alto el fuego en la feroz invasión que el presidente ruso, Vladímir Putin, lanzó hace 20 días, el mensaje de Zelenski ahonda en un mensaje que ya ha ido deslizando en las últimas semanas: que la OTAN “no está preparada” para Ucrania.

Con ataques desde el cielo cada vez más feroces por parte de las fuerzas rusas, que han puesto en la diana la destrucción de las infraestructuras militares y civiles ucranias y también están atacando barrios y zonas residenciales, Zelenski ha criticado a la OTAN. “La alianza más poderosa del mundo parece hipnotizada por la agresión de Rusia”, ha dicho el líder ucranio, que ha urgido a encontrar una solución para proteger el espacio aéreo ucranio. “Hemos presentado una propuesta para que Ucrania por sí sola pueda proteger su espacio aéreo y a su gente. Aquellos países que tienen frontera común con Rusia deberían pensar en cómo protegerse y estamos haciendo todo lo posible para obtener defensa aérea y aeronaves”, ha insistido Zelenski en la reunión en la que participaban nueve líderes de los países bálticos y nórdicos, además de Países Bajos, y el primer ministro británico, Boris Johnson.

Ucrania recibió la invitación para adherirse a la Alianza Atlántica —de la que es miembro España— en 2008, pero desde entonces no ha avanzado en el proceso. El país necesita reformas y la etiqueta de socio no ha estado ni de cerca sobre la mesa. Sin embargo, en la retórica del Kremlin —que ha cuestionado la soberanía de Ucrania, un país que cree gobernado por “nazis y drogadictos” y también un “portaviones de la OTAN”— esa membresía es una “amenaza para Rusia”.

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Mientras arrecian los ataques contra Ucrania, Zelenski, en otro maratón diplomático por videoconferencia, imploró a los diputados canadienses que aumenten el apoyo militar y ayuden a crear una zona de exclusión aérea. “Por favor, cierren el cielo. Todos ustedes deben hacer más para detener a Rusia y proteger a Ucrania y a Europa. Están destruyendo todo”, dijo en un emotivo discurso ante el Parlamento de Canadá, en el que incidió en que 97 menores han muerto desde que Putin lanzó lo que el líder ruso denomina “operación militar especial”.

Los diputados canadienses aplaudían este martes a Zelenski tras su intervención telemática.
Los diputados canadienses aplaudían este martes a Zelenski tras su intervención telemática.DPA vía Europa Press (Europa Press)

El éxodo de personas que huye de la guerra no deja de aumentar. Ya ha superado los tres millones de personas, según Naciones Unidas. Y conforme Rusia endurece sus ataques, sobre todo contra las ciudades y pueblos, la huida es mayor. Este martes, tras varios ataques en Kiev y en los alrededores de la capital, que las tropas de Putin quieren cercar, las autoridades ucranias han informado de que en el ataque a una escuela el domingo en Mikolaiv, en el sur del país y una ciudad objetivo prioritario para el Kremlin en su ofensiva al flanco sur, murieron siete personas que se refugiaban en el centro escolar.

El Ejército ruso prosigue también su campaña de destrucción de infraestructuras. La madrugada de este martes ha causado “daños masivos” al bombardear el aeropuerto de la ciudad de Dnipró, ha señalado el gobernador de la región, Valentyn Reznichenko, que no ha informado de víctimas.

Pese a los bombardeos, Moscú sigue sin lograr avances rápidos. Las tropas rusas han llevado a cabo varios ataques limitados al noroeste de Kiev, intentando sin éxito cruzar el río Irpin, de acuerdo con Instituto para el Estudio de la Guerra. Están concentrándose a unos 25 kilómetros de la capital sin lanzar una ofensiva desde ese flanco, de acuerdo con la consultora de seguridad y defensa Rochan Consulting, que lo atribuye a una posible falta de tropas.

Oleksii Arestovich, asesor del presidente de Ucrania, ha publicado un vídeo en el que calcula que las hostilidades terminarán “a principios de mayo”. Es, ha pronosticado, el momento en el que “Rusia se quedará sin recursos [humanos] para mantener la invasión”. “Creo que a más tardar a principios de mayo deberíamos tener un acuerdo de paz, tal vez mucho antes, ya veremos, estoy hablando de las últimas fechas posibles”, ha señalado en la grabación, informa la agencia Reuters. Arestovich, considerado mano derecha de Zelenski, ha aludido también a otro escenario “completamente loco”: que Rusia “envíe nuevos reclutas [a Ucrania] tras un mes de entrenamiento”.

En el sur, los rusos retomaron el lunes su ofensiva desde Jersón hacia Mikolaiv. En su último informe, el Ministerio de Defensa del Reino Unido alerta de la posibilidad de que Rusia esté organizando un referéndum en Jersón, de unos 300.000 habitantes, para justificar la proclamación de una “república separatista”. Es lo que sucedió en 2014, con la anexión de la península ucrania de Crimea, y posteriormente en la región del Donbás, con la autoproclamación de las “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk. El Kremlin reconoció como Estados independientes a estas dos entidades separatistas el 21 de febrero, lo que sirvió de antesala a la guerra, que se inició tres días más tarde.

El líder checheno, un brutal aliado de Putin

El líder de la región rusa de Chechenia, Razmán Kadirov, asegura en un vídeo que está en Ucrania. Kadirov ―considerado uno de los aliados más brutales de Putin― afirma encontrarse en Gostomel, un aeropuerto cercano a Kiev tomado por los rusos en los primeros días de la invasión.

En una grabación difundida a través de Telegram, el presidente checheno aparece con uniforme militar supervisando mapas y planos alrededor de una mesa junto a varios soldados. “El otro día estábamos a unos 20 kilómetros de ustedes, los nazis de Kiev, y ahora estamos aún más cerca”, escribió en un mensaje en el que retoma la retórica de Putin de que la ofensiva rusa persigue “desnazificar” Ucrania. El dirigente de la República de Chechenia, miembro de la Federación Rusa, hace a su vez un llamamiento a los soldados ucranios a que se rindan. “O estarán acabados”, advierte. “Les mostraremos que la práctica rusa enseña la guerra mejor que la teoría extranjera y las recomendaciones de los asesores militares”.

Este martes, unas 29.000 personas salieron de localidades sitiadas a través de corredores humanitarios, según las autoridades ucranias. La mayoría salieron de la ciudad portuaria de Mariupol, uno de los lugares donde la situación humana era ya “apocalíptica” la semana pasada, de acuerdo con Cruz Roja. Desde hace 11 días, 200.000 de su casi medio millón de habitantes subsisten sin agua corriente, electricidad y sin apenas comida. Unos 2.000 coches particulares lograron abandonar la localidad este martes, ha informado el Ayuntamiento. Unas 150.000 personas han salido ya por corredores humanitarios de ciudades asediadas en Ucrania.

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