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En Ucrania, tras tres días de compromisos incumplidos de un alto el fuego, el estruendo de las armas ha cesado este martes y ha dado lugar a las primeras vías de salida segura para los civiles acordadas por Kiev y Moscú en Sumi (noreste) y junto a Irpin, una localidad a las puertas de Kiev, a 25 kilómetros de la capital. Un pequeño grupo de 150 personas ha logrado salir de esas dos urbes a las nueve de la mañana de este martes, ha confirmado Oleksi Kuleba, gobernador de la región de la capital, que ha precisado que la evacuación de civiles proseguirá durante el resto de la jornada. El Ministerio de Exteriores ucranio ha difundido después en un tuit con imágenes de la salida en autobuses de este primer grupo de residentes de Sumi. Sin embargo, en Mariupol, en el sureste del país, la operación ha fracasado: el Gobierno ucranio ha denunciado que las tropas rusas han bombardeado un convoy de ocho camiones cargados con ayuda humanitaria y 30 autobuses que se dirigían a esa urbe bajo asedio desde hace días para recoger a civiles, el segundo fracaso del alto el fuego en tres días.

En Sumi e Irpin, las únicas ciudades donde las autoridades ucranias han confirmado ya la apertura de los pasillos seguros, la evacuación prosigue a cuentagotas y tiene previsto continuar hasta las ocho de la tarde, las nueve en Ucrania. Si se respeta el fugaz alto el fuego acordado, la tregua en la vía de evacuación de civiles habrá durado 11 horas. “Las personas discapacitadas, las embarazadas y los niños de los orfanatos tendrán la prioridad”, ha precisado el gobernador de Sumi, Dmitro Zhivitskiy, en una declaración en vídeo. La vice primera ministra del país, Iryna Vereshchuksaid, ha puntualizado que otros ciudadanos de esa localidad siguen a los autobuses del convoy de evacuación en sus coches particulares.

En Irpin, la ciudad situada a 25 kilómetros de Kiev donde un bombardeo ruso mató a una familia de cuatro personas-los padres y dos niños- el domingo, el cese de los combates este martes ha permitido que, de nuevo, los residentes de esta castigada localidad volvieran a aventurarse en las calles para tratar de escapar. “La ciudad está prácticamente en ruinas y en mi barrio no quedan apenas casas que no hayan sido bombardeadas”, explicó a Reuters una madre que sostenía a su bebé en brazos envuelto en una manta, con otra hija a su lado. “Ayer [por el lunes] fue el bombardeo más fuerte y las luces y el estruendo eran aterradores. Todo el edificio temblaba”, rememoró esta mujer, que ha emprendido el camino de la huida que dos millones de refugiados han tomado ya en dirección a los países vecinos, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El tuit del Ministerio de Exteriores ucranio sobre estos primeros grupos de evacuados precisa que el destino de las personas que han tomado el pasillo humanitario de Sumi es Poltava, otra ciudad ucrania a 175 kilómetros al sur. El lunes, Ucrania había acusado a Rusia de frustrar con sus bombardeos la salida de ciudadanos desde esa misma ciudad, así como desde Kiev, Mariupol, Járkov, Volnovaja y Mijolaiv, estas cuatro últimas algunas de las urbes más castigadas por el fuego y el asedio ruso. El Gobierno ucranio rechazó a su vez, tildándola de “inmoral”, la pretensión rusa de que una buena parte de estos corredores humanitarios tuvieran como destino Rusia o su aliado Bielorrusia.

Una obligación del Derecho Internacional Humanitario

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Los corredores humanitarios se utilizan para permitir a los civiles una vía segura para escapar de la guerra. Según el Derecho Internacional Humanitario, no se trata de una concesión de los contendientes, sino de una obligación legal, establecida en la 4ª Convención de Ginebra de 1949 y en sus protocolos adicionales de 1977, que obligan a las partes a proteger a los civiles en tiempo de guerra, facilitar su retirada en condiciones de seguridad y permitir el libre paso de alimentos, material médico y otros bienes esenciales. En principio, los corredores humanitarios o “pasillos seguros” consisten en un cese temporal de los combates para permitir la huida de la población civil por trayectos previamente acordados. El término se evocó por primera vez en los años noventa, durante la Guerra de Bosnia, en la antigua Yugoslavia, cuando Naciones Unidas estableció lo que definió como “áreas seguras” para que los civiles salieran de las zonas de guerra y, sobre todo, de las ciudades que, como sucede ahora en Ucrania, están bajo asedio. La Asamblea General de Naciones Unidas mencionó por primera vez de forma explícita estos corredores en 1990 en su resolución 45/100.

Aquel primer intento de Naciones Unidas en Bosnia pronto se reveló fallido. La ONU no tenía medios para dar seguridad a los civiles y los contendientes de aquella guerra no respetaron sus compromisos. Ese fracaso fue el primero de una serie de ellos. En un caso, el de Siria, en cuya guerra se implicó Moscú en apoyo del régimen de Bachar el Asad en 2015, Rusia rompió sus promesas de hacer callar a las armas para que los civiles huyeran en ciudades como Homs, Hama y Alepo, según denunciaron entonces los civiles sirios, una acusación secundada por las organizaciones internacionales. Organismos como el Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (CICR), que ahora media entre Rusia y Ucrania para permitir la salida de los civiles, son las encargadas de vigilar el cumplimiento del compromiso de respetar las vidas de la población civil.

Esa misma organización, el CICR, fue la que el lunes denunció que el supuesto “corredor humanitario” preparado por Rusia para los civiles de Mariupol, en el sureste de Ucrania, estaba plagado de minas. El director de operaciones de la organización, Dominik Stillhart, así lo afirmó en declaraciones a la cadena BBC.

Después de dos fracasos seguidos en tres días, esta localidad es uno de los puntos donde es más necesaria la evacuación de civiles que llevan días soportando condiciones críticas: sin agua ni luz y bajo bombardeos. En esa ciudad, un niño murió de sed este lunes, ha denunciado el ministro ucranio de Exteriores, Dmitro Kuleba, que ha asegurado que 300.000 personas “son rehenes” de las tropas rusas en esa urbe en la que testigos han descrito escenas de personas sedientas bebiendo agua de los charcos. El Ministerio de Defensa ruso ha asegurado este martes a la agencia Interfax que tanto el corredor humanitario de Mariupol, como los de Kiev, Chernigov (norte) y Járkov (este) están ya están abiertos.

Para el CICR y otras organizaciones internacionales, como Médicos sin Fronteras (MSF), los corredores humanitarios son un mal menor y, en ocasiones, incluso una trampa. El Derecho Internacional Humanitario obliga a proteger los civiles, estén donde estén, y los pasillos seguros sitúan a la población ante el ultimátum de huir cuándo y por dónde se les diga o morir en unos ataques que a menudo se recrudecen tras el cierre de estos corredores.

En un comunicado difundido el domingo, MSF recordaba que “tras su experiencia de décadas trabajando en guerras, sabemos que los corredores humanitarios ocasionales ayudan pero no son suficientes”, precisó Stephen Cornish, director general de la organización. “Varias veces hemos sido testigos de cómo se animaba a los civiles a salir a través de corredores de evacuación de civiles con límite de tiempo y, luego, los que no podían o no querían huir se encontraban con una violencia extraordinaria e indiscriminada desatada contra todos y todo lo que quedaba atrás”.

En Ucrania hay un gran número de personas que tienen dificultades para huir, o a quienes les resulta imposible, por ejemplo, los mayores. Uno de cada cuatro ucranios tiene más de 60 años, de acuerdo con un informe publicado esta semana por la organización humanitaria HelpAge. Muchas de estas personas tiene problemas de movilidad, así como una mayor resistencia a dejar su vida atrás. En su comunicado del domingo, Médicos sin Fronteras recordaba que los civiles “no deberían perder su condición” como tales incluso si prefieren quedarse o se ven imposibilitados de escapar. La organización reclama que los pasillos humanitarios no tengan plazos; que los civiles puedan huir con seguridad en cualquier momento. Esta y otras organizaciones han reiterado también que los corredores seguros no deberían servir para lavar la cara de quienes cometen crímenes de guerra.

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De izquierda a derecha, en una foto de archivo, Tou Thao, Thomas Lane y Alexander Kueng.
De izquierda a derecha, en una foto de archivo, Tou Thao, Thomas Lane y Alexander Kueng.HANDOUT (REUTERS)

George Floyd llegó a decir hasta 25 veces que no podía respirar sin que ninguno de los tres agente de policía que veían como su compañero Derek Chauvin aplastaba con su rodilla el cuello del afroamericano hiciera nada por impedirlo. “Solo miraron mientras el señor Floyd sufría una lenta y agonizante muerte”, ha declarado este lunes la fiscal federal a cargo del caso, Samantha Trepel. El pasado mes de mayo, un gran jurado federal de Minneapolis (Minnesota) acusaba a los cuatro expolicías involucrados en la detención y muerte de Floyd de tres cargos por violar “intencionalmente” los derechos constitucionales del afroamericano el 25 de mayo de 2020.

Derek Chauvin, sentenciado a 22 años por la muerte del que luego se convirtió en ícono del movimiento racial, se declaró en diciembre del año pasado culpable de los cargos federales que pesaban en su contra por violación de los derechos civiles de Floyd. Esa fue la primera vez que el exagente admitía su culpabilidad por los nueve minutos y 29 segundos que acabaron con la vida de Floyd.

Desde la mañana de este lunes, Thomas Lane, Alexander Kueng y Tou Thao, excompañeros de Chauvin, se enfrentan a una corte federal en Saint Paul (Minnesota) por violar los derechos civiles de Floyd. Con la mirada puesta en el jurado, la fiscal explicó la obligatoriedad de socorro que debían de haber cumplido los tres agentes al ver a su compañero hacer un uso excesivo de la fuerza contra Floyd. Por ley, Lane, Kueng y Thao deberían de haber protegido a la persona que tenían bajo su custodia e impedir que un policía abusara del sospechoso. “No hacerlo es un delito”, sentenció Trepel.

Cinco hombres y siete mujeres escucharán los alegatos a favor y en contra de los tres expolicías, quienes fueron despedidos en 2020 poco después de que se hiciera público el vídeo que una joven grabó de la brutal muerte sufrida por Floyd. Excepto Thao, quien contaba con ocho años de experiencia, los otros dos policías eran novatos que llevaban pocos días en el cuerpo. Analistas conocedores del caso declaraban a la cadena CNN que la falta de veteranía no creen que sea un eximente dado que el deber de socorro es algo inherente durante su periodo de formación en la academia de policía.

En este juicio, al tratarse de un proceso federal, no se permite la entrada de cámaras en la sala, con lo que no será posible seguir en directo los testimonios a favor y en contra de quienes testifiquen. En el imaginario colectivo están grabadas las acciones de los cuatro agentes aquel 25 de mayo de 2020, cuando Chauvin, el policía de mayor rango, tumbó a Floyd en el asfalto y plantó su rodilla en el cuello del afroamericano. Kueng sujetaba el torso de Floyd, Lane sostenía sus piernas y Thao se mantenía a una corta distancia, para bloquear el paso de los transeúntes que quisieran acercarse.

A través de los vídeos del público y las cámaras corporales de vigilancia de la policía se conoce que Lane preguntó: “Deberíamos ponerlo de lado?”. Chauvin respondió negativamente. Lane volvió a insistir y Kueng fue quien comprobó el pulso de Floyd. En ningún momento intentaron socorrer al afroamericano de 46 años o realizarle una maniobra de recuperación. Los agentes llamaron a una ambulancia, cuyo equipo médico trasladó el cuerpo inerte de Floyd a un hospital donde fue declarado muerto. El juicio federal comienza unos 20 meses después de que Floyd falleciera. El proceso estatal debía de haberse iniciado el pasado mes de agosto, pero fue retrasado a marzo de este año.

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Cuando el congresista Vicente González se topó con los asaltantes en los túneles del Capitolio hace un año, se quitó la corbata y el pin que le identificaba y echó a caminar, ni muy deprisa ni muy despacio, hasta perderlos de vista. Primero oyó los gritos desaforados, luego empezaron los disparos, y cuando vio a la policía apuntando con pistolas a los hombres y mujeres que trataban de entrar en la Cámara, pensó que cualquier cosa era posible. Temió un baño de sangre. Al poco, los evacuaron y los trasladaron a un búnker. “Estábamos todos juntos, los republicanos y los demócratas, rezando juntos”, cuenta González, texano y demócrata, de 54 años.

El 6 de enero de 2021 una turba de seguidores del entonces presidente Donald Trump marchó hasta el Congreso con el propósito de impedir la confirmación de la victoria electoral de Joe Biden tras una oleada de bulos de fraude espoleada por el propio mandatario. “Vamos a bajar caminando hasta el Capitolio y vamos a animar a nuestros valientes senadores y congresistas”, arengó Trump por la mañana a la muchedumbre a la que había convocado ante la Casa Blanca. “A algunos no los vamos a animar mucho porque nunca recuperaréis vuestro país con debilidad, tenéis que mostrar fuerza y ser fuertes”, añadió.

Pocos minutos después comenzó la invasión de la Cámara, el episodio más violento desde la guerra civil, y Estados Unidos oteó el abismo. Murieron cinco personas, resultaron heridos 140 policías. Sobre las tres y media de la madrugada, con el Congreso ya convertido en una fortaleza, senadores y congresistas se reunieron de nuevo y certificaron el resultado electoral.

Jacob Anthony Chansley, durante su protesta en el interior del Capitolio el 06 de enero del 2021.
Jacob Anthony Chansley, durante su protesta en el interior del Capitolio el 06 de enero del 2021.Manuel Balce Ceneta (AP)

Para el congresista González, el balance, un año después, es mixto. “Conseguimos asegurar una transición pacífica aquella noche, la democracia funcionó”, dice. Sin embargo, “esa gente ha tenido su éxito, no podemos hacer como que no existe. El 6 de enero fue otro 11 de septiembre, uno interno, de americanos atacando a americanos. Ahora tratan de minimizarlo y a los republicanos, salvo algunos héroes, les ha faltado valor político de ponerle límites a las mentiras de Trump”.

No hay barreras estos días en los jardines del Capitolio. Sí trineos y niños que alborotan, caen y ríen a cámara lenta, entorpecidos por la nevada. Recuerdan la escena al ralentí de la guerra de almohadas de la película Cero en conducta. Hacen que parezca inverosímil que hace solo un año, allí mismo, se derramó sangre intentando evitar la confirmación de un presidente. Hoy la seguridad se ha reforzado, la justicia ha actuado (por el momento, 725 imputados y 71 condenados) y el sistema ha resistido, pero el próximo desafío a la voluntad popular del país más poderoso del mundo tal vez no necesite puertas y ventanas.

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Alrededor de un 70% de los votantes de Trump sigue creyendo que Joe Biden llegó a la Casa Blanca gracias al fraude electoral; buena parte de los republicanos que pararon los pies a su presidente en 2020 han sido defenestrados y varios Estados conservadores, como Georgia y Arizona, han impulsado leyes electorales que, de facto, lastran el voto de las minorías y refuerzan el papel de las Cámaras legislativas estatales para anular votos y certificar los resultados. El terreno, en otras palabras, resulta más propicio que hace un año para una cruzada como la que Trump puso en marcha a lomos de un bulo tumbado decenas de veces en los tribunales. Y este bulo, lejos de marchitarse, sigue formando parte del menú habitual de medios como Newsmax o Infowars y de los correos electrónicos que el exmandatario —el favorito de las bases de cara a 2024— envía pidiendo donativos.

Un año después del asalto al Capitolio que conmocionó a EE UU y desconcertó al mundo, la llamada “Gran Mentira” ha arraigado en el país y se ha embarcado en un segundo asalto que se libra, también, a cámara lenta. El movimiento no se encuentra orillado en los márgenes de la sociedad, sino en su centro, de ahí su potencia de tiro. Entre los insurrectos de hace un año había miembros de grupos de extrema derecha como los conocidos Proud Boys o los Oath Keepers, pero la gran mayoría era gente de a pie, algo que rompe los esquemas de los expertos en violencia política y arroja señales preocupantes sobre cómo el repudio al sistema ha gangrenado en parte de la población general.

Donald Trump durante su mitin del 06 de enero del 2021.
Donald Trump durante su mitin del 06 de enero del 2021. MANDEL NGAN (AFP)

Robert A. Pape, un reputado estudioso en este campo que dirige el Proyecto en Seguridad y Amenazas de la Universidad de Chicago, ha pasado este año analizando los perfiles de los asaltantes sobre la base de la documentación judicial de los centenares de imputados. “Lo que me sorprendió”, explica por teléfono, “es que había mucha gente que formaba parte de la sociedad mainstream. Este tipo de sucesos solía estar ligado a grupos extremistas, pero si miras las características de la gente que asaltó el Capitolio, alrededor de la mitad eran pequeños empresarios, profesionales cualificados, abogados, arquitectos…”.

Ese perfil, advierte Pape, “encaja además con las encuestas, el número de personas que simpatizan con ese sentimiento de insurrección: representan unos 21 millones de ciudadanos. Es mucho más de lo que se podría esperar de un movimiento marginal”, añade. Y la edad media de los encausados se sitúa en los 41,8 años, cuando la tendencia en los extremistas violentos en Europa, EE UU y Oriente Próximo tiende a situarse en los 20 y 30 años.

El equipo de investigación, cuyas conclusiones fueron publicada primero en la revista The Atlantic, trató de buscar algún patrón que sirviese para explicar las motivaciones, pero no hallaron correlaciones muy evidentes: los insurgentes no procedían de los territorios más trumpistas, no predominaban los rurales, ni tampoco los residentes en condados donde los ingresos de los trabajadores blancos bajaban. La única tendencia clara resultó la demográfica: los vándalos tenían más probabilidad de proceder de territorios en los que la población blanca estaba encogiendo frente a minorías.

“Es la teoría del Gran Reemplazo, la idea de que los blancos están siendo sobrepasados; solía ser algo marginal, pero lo piensa el 75% de esos 21 millones de ciudadanos”, dice Pape. “Cuando ves apoyo de parte de la sociedad a la violencia política ya no tienes el típico problema de seguridad, tienes un grave problema político y social y debes estar preocupado porque las elecciones [legislativas] de 2022 son un barril de dinamita, porque tienes a 21 millones de personas que tienen ese sentimiento de insurrección”.

A Tiffany Polifko, analista conductual de 39 años, le cuesta creer que Biden haya llegado a la presidencia de forma limpia. “Ya sabemos que hubo fraude en muchos Estados y ya estábamos advertidos de que si esa gran cantidad de votos por correo llegaban, todo iba a ser cuestionable”, afirma desde Ashburn (Virginia). Ante el rechazo que esta teoría encontró en los tribunales, Polifko responde que “muchos sencillamente se negaron siquiera a mirar la cuestión, no es que explorasen el asunto”. Shawnda Gorosieta, de 54 años y de la misma ciudad, piensa que no hubo suficiente “supervisión en los votos por correo y no se tabularon de forma correcta”. Para Gorosieta, jefe de proyectos en el sector de la construcción, “es una cuestión también de sentido común: ¿por qué hubo tanta participación en esta elección? ¿De dónde sacaron todos esos votos para Biden? Ni [Barack] Obama logró tantos”.

Las elecciones del 3 de noviembre de 2020 registraron una participación del 66%, la mayor en 120 años. Biden se convirtió, en efecto, en el presidente que obtuvo el mayor número de apoyos en términos absolutos, 81,2 millones de sufragios frente a los 74,2 millones de Trump, que también resultó el segundo candidato más votado hasta ahora, pero esas papeletas no las cuestionan sus votantes. Ninguna de las auditorías realizadas en territorios que fueron críticos para el resultado final ha cambiado las tornas, aunque eso no ha acabado con los recelos.

Seguidores de Trump participan en el mitin de Washington el 06 de enero de 2021.
Seguidores de Trump participan en el mitin de Washington el 06 de enero de 2021.John Minchillo (AP)

Buena parte del pulso sobre el proceso electoral tiene que ver con lo complejo del sistema estadounidense, que es indirecto, y lo vulnerable que hace a los demócratas. Pese a perder por siete millones de votos y 4,5 puntos porcentuales, una diferencia de 43.000 sufragios repartidos entre Arizona, Georgia y Wisconsin podrían haber dado la presidencia al republicano y ese margen ajustado, que se veía venir, es lo que envalentonó su cruzada.

Tirano con las masas

Esa cruzada, judicial y política, se estrelló contra los tribunales y contra un puñado de funcionarios y cargos electos, muchos de ellos republicanos, que sencillamente se negaron a participar en la escaramuza. Fue un abogado republicano llamado Aaron Van Langevelde, miembro del Consejo Electoral de Michigan, quien se plantó ante las presiones y emitió el voto decisivo que certificó los resultados en ese territorio bisagra. En Georgia, otra plaza fundamental en la victoria demócrata, fue el secretario de Estado, Brad Raffensperger, quien no cedió a la presión directa del presidente para encontrar esos “11.780 votos” que le faltaban para ganar.

El primero no volvió a ser nominado para el puesto en el Consejo en Michigan y el segundo fue censurado por su partido y retirado de la presidencia del Consejo Electoral del Estado. A Adam Kinzinger, un congresista republicano que votó a favor del impeachment de Trump por incitación a la insurrección, lo repudió buena parte de su familia. Forma parte de la comisión que investiga el 6 de enero en el Congreso, pero ya ha avanzado que no se presentará a la reelección. Y muchos de los candidatos que se presentan a las legislativas de noviembre, cita clave en todo este asunto, se han alineado con Trump.

“Las consecuencias del día del asalto no pueden separarse de las consecuencias de lo que pasó en los meses siguientes, el modo en el que el Partido Republicano no rechazó a Trump y sus tácticas. Tenemos a un 70% de republicanos que cree que Biden ganó mediante fraude. La confianza en el proceso electoral se ha socavado y la falta de confianza en los resultados de las urnas es potencialmente muy peligrosa”, señala Alex Keyssar, historiador de Harvard especialista en elecciones.

El debate sobre la seguridad de las elecciones no es nuevo. Los republicanos siempre han tendido a pedir más restricciones alegando la facilidad de fraude y los demócratas han pedido facilidades arguyendo el menoscabo a las minorías. Ahora, los demócratas tratan de impulsar una ley de ámbito nacional que precisamente amplíe y favorezca la participación en respuesta a las reformas conservadoras aprobadas. Las legislativas de 2022 se han convertido en un capítulo crítico del propio sistema electoral. “Si el partido demócrata no hubiera estado en la mayoría de la Cámara ese día, la elección de 2020 no se hubiese certificado y EE UU sería una república bananera”, apunta González.

El desánimo ha hecho mella en el personal que trabaja en el Capitolio. Más de un centenar de policías habían dimitido hasta diciembre pasado, una cifra muy superior a la de años anteriores. Y las amenazas recibidas por miembros de las Cámaras o su personal escalaron hasta las 9.600 en 2021, cuando no alcanzaban las 4.000 en 2017, según The Washington Post. Para Rich Luchette, asesor del congresista demócrata David N. Cicilline durante 13 años, el asalto de hace un año fue la gota que colmó el vaso. Se encontraba en la oficina de su jefe cuando comenzó el tumulto. De la extrañeza pasó al miedo y del miedo, al enfado. “Llegar a ese punto es algo que me indignó. Un presidente que había estado sembrando desconfianza en el sistema, había acabado llamando a sus seguidores a manifestarse allí ese día. Fue un punto de inflexión, llevaba tiempo pensando en cambiar y aquello me acabó de decidir a dejar el trabajo”, cuenta.

Al igual que la mayor parte de analistas, Luchette está convencido de que, si Trump vuelve a postularse para las presidenciales, será el candidato, “y si pierde de nuevo, rechazará el resultado”. El historiador Keyssar cree que Trump “ha llegado a creerse su propia mentira y para él presentarse en 2024 es una forma de redención”.

Este jueves, en el primer aniversario de aquel día aciago, Biden pronunciará un discurso en el que atribuirá a Trump la “responsabilidad única por el caos y la carnicería”, según avanzó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

El exmagnate barrunta sobre su futuro en Florida y se afana en seguir en el foco. Tenía prevista una rueda de prensa hoy que decidió cancelar en el último momento. Sí mantiene convocado un mitin en Arizona este mes donde promete novedades. El 78% de los republicanos quiere que Trump se presente en 2024, según una encuesta de Quinnipiac University, referente en estos sondeos.

El culto a Trump resiste un año después. El historiador británico James Bryce emprendió a mediados de 1880 un largo viaje para estudiar EE UU y escribió The American Commonwealth, donde advirtió del peligro de que la democracia estadounidense cayese víctima de “un tirano”, pero no “un tirano contra las masas”, matizó, “sino un tirano con las masas”.

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www.ingresodeemergencia.cl y con su RUT o Clave Única se puede entrar al formulario.

El proceso se mantendrá hasta el 15 de junio, mientras que los pagos se realizarán a partir del próximo 29 de junio.

Recordar que si la persona recibió el beneficio en mayo, no será necesario postular, ya que se renovará de forma automática.

Requisitos para obtener el IFE:

Para obtener el beneficio debes pertenecer a uno de estos tres grupos:

Primer grupo:

  1. Tener el Registro Social de Hogares.
  2. Que los integrantes del hogar mayores de edad no tengan ingresos formales.

Los montos a pagar dependen del tamaño del hogar, revísalos aquí.

Segundo grupo:

  1. Tener el Registro Social de Hogares.
  2. Que sus integrantes mayores de edad perciban ingresos principalmente informales, y sus ingresos formales no superan el aporte que recibiría el hogar si estuviera en el primer grupo.

Tercer grupo:

  1. Tener el Registro Social de Hogares.
  2. Al menos uno de sus integrantes debe tener 65 años o más de edad y ser beneficiario de la Pensión Básica Solidaria de Vejez o Invalidez. O ser beneficiario del Aporte Previsional Solidario de Vejez o Invalidez, siempre y cuando este monto no sea superior a la Pensión Básica Solidaria de Vejez o Invalidez.

¿Cómo se cobra?

El beneficio es pagado de forma automática en las cuentas señaladas al momento de postular o en las que se ha realizado el pago en oportunidades anteriores.

¿Cuáles son los montos?

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Recordemos que durante esta jornada no habrá conteo de votos, sino que las urnas serán selladas y guardadas en un espacio designado con anterioridad.

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El sellado fue realizado, primero, con la cinta amarilla en forma de cruz por toda la caja, y luego los vocales procedieron a pegar sellos de seguridad en los costados.

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Es uno de los crímenes más brutales de este año. Tomás Acevedo, el joven scout de San Vicente de Tagua Tagua asesinado con más de 250 puñaladas. En Reportajes 24 reconstruimos cada uno de los movimientos de la víctima, y también de los supuestos autores confesos de este horrible homicidio, que son dos jóvenes de 23 y 14 años, quienes habrían planificado con meses de anticipación el asesinato y que luego de concretarlo, durante una semana siguieron con sus vidas como si nada de esto hubiera ocurrido.

📈 #Economía

La Asociación de AFP entregó el detalle del proceso que se puede realizar desde este lunes.

La «novedad» del tercer 10%: demandantes por pensiones alimenticias podrán pedir dinero al tribunal

Detalles ⬇ https://t.co/GF0QqLb1dB

— 24 Horas (@24HorasTVN) May 3, 2021

«Para los afiliados que hayan realizado la solicitud durante el primer día de este proceso, los pagos serán recibidos antes de lo que dispone la ley», dijo la empresa.

Cuprum destacó que los primeros en recibir los pagos serán a quienes destinen los fondos en sus respectivas Cuenta 2 de la AFP.

Asimismo, el lunes 10 de mayo corresponderá a quienes optaron por la modalidad cuenta corriente, vista o de ahorro en los siguientes bancos:

  • Banco Estado
  • BCI
  • Scotiabank
  • Coopeuch
  • Ripley
  • Security
  • Bice
  • Consorcio
  • Internacional
  • Caja los Héroes
  • Vale Vista del BCI.

Igualmente, la fecha regirá desde el martes 11 de mayo para quienes disponen de cuenta en los bancos Santander, Itaú, de Chile y Falabella.

Consignar que el último balance de la Asociación de AFP indicó que más de 3,2 millones de solicitudes se realizaron de manera exitosa.

AFP PROVIDA COMIENZA PAGO ESTE MARTES

Mediante un comunicado, la aseguradora indicói que “durante la tarde de hoy martes 4 de mayo” se iniciarán los pagos para quienes hicieron el trámite este lunes.

“Este primer grupo corresponderá a una parte de los afiliados que solicitaron sus depósitos en cuentas 2 de ProVida y en cuentas bancarias, con lo que tendrán mañana los dineros disponibles en sus cuentas”



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