Soldados revisan a una mujer en un punto de control, en San Salvador, El Salvador.Rodrigo Sura (EFE)
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, respondió con contundencia al desafío salido de las calles. A los 14 asesinatos de las pandillas del viernes, el mandatario respondió con un decreto que le da poderes especiales para combatirlos y a los 62 homicidios del sábado respondió con una orden que llega hasta las celdas donde hay miles de pandilleros encarcelados y de donde salen muchas de las órdenes. “Todas las celdas cerradas 24/7, nadie sale ni al patio. Mensaje para las pandillas: por sus acciones, ahora sus ‘homeboys’ no podrán ver ni un rayo de sol”, ordenó el mandatario, dispuesto a llevar el castigo hasta donde más duele.
El resto de las medidas tiene que ver con el despliegue de más soldados y policías en las calles que operarán ahora amparados por un paquete legal que amplía su margen de actuación. Por si había alguna duda, Bukele acompañó sus órdenes de una catarata de mensajes a jueces y fiscales donde les advirtió sobre la nueva situación que reina en el país ante la tentación de atender posibles violaciones a los derechos humanos. “Estaremos pendientes de los jueces que favorezcan delincuentes”, escribió en Twitter. Un día después, este domingo, hubo decenas de detenidos.
El estado de excepción decretado este domingo, que inicialmente durará 30 días, permite a Bukele restringir la libertad de entrada y salida del país, la libertad de expresión, la inviolabilidad de la correspondencia o la prohibición de la intervención de telecomunicaciones sin orden judicial. También quedó suspendida la libertad de asociación y el derecho a ser informado de las razones de un arresto y se extendió el plazo de detención a 15 días, cuando el tiempo habitual es de 72 horas.
“Desde ayer, tenemos un nuevo repunte de homicidios, algo que habíamos trabajado tan duro por reducir. Mientras combatimos a los delincuentes en las calles, tratamos de descifrar lo que está pasando y quiénes están detrás, financiando esto”, escribió Bukele en Facebook, tras la reunión con su equipo de Seguridad. Ante la incertidumbre causada, dijo que: “Servicios religiosos, eventos deportivos, comercio, estudios, etc., pueden seguirse realizando normalmente”.
El estado de excepción de Bukele llegó después de que se supiera que algunas de las 76 víctimas del fin de semana fueron elegidas al azar. Según una fuente de seguridad citada por La Prensa Gráfica y que prefirió hablar en condición de anonimato, entre los muertos de este fin de semana “hay víctimas elegidas al azar. Un señor que estaba haciendo agujeros en la calle y sin mediar palabra lo mataron. Un vendedor de fruta, un panadero, el cliente de un taller. Es un mensaje claro al Gobierno. Ellos, las pandillas, quieren algo y, al parecer, el Gobierno no se lo ha dado. Todo parece indicar que es un ajuste de sangre”, dijo al diario salvadoreño.
La medida más tangible ordenada por Bukele es la llegada a las calles de más militares y policías en los municipios donde se dieron estos homicidios. Sin embargo, los asesinatos ocurrieron en zonas que ya estaban consideradas como prioritarias en el Plan Control Territorial (PCT), un programa de seguridad puesto en marcha desde su llegada al poder en junio de 2019. Según Bukele la reducción se debe a su plan de seguridad que sacó 5.000 soldados a patrullar barrios y colonias en el pequeño país centroamericano.
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Las revelaciones del periódico El Faro, señalan, sin embargo, que el descenso se debe a un pacto con las pandillas MS-13, Barrio 18 Sureños y Barrio 18 Revolucionarios, un ‘ejército’ de casi 70.000 pandilleros en un país de siete millones de habitantes. En cualquier caso, el hecho objetivo es que en 2015 el país contabilizaba 20 asesinatos diarios y hoy ronda los cuatro. Hace seis años, El Salvador tenía una tasa de 103 muertos por cada 100.000 habitantes y hoy está en 17. Más allá de las cifras oficiales, la disminución ha supuesto un cambio radical entre la población y le ha permitido a Bukele apuntalar su popularidad. Durante los dos últimos años ha sido posible tomar el autobús sin temor, mirar el celular en la calle o tomar un taxi en la noche.
En medio de la controversia generada por el estado de excepción, Bukele añadió más enigmas al día al retuitear a una usuaria que detalló haber estado presente en una reunión en la que se planteó su derrocamiento por Estados Unidos. “En Bolivia, en una cena con asesores políticos, dijeron que están siendo contactados por una “organización” de USA, tanto de demócratas como de republicanos, para ‘derrumbar’ a Bukele y operar desde Panamá. Por lo visto ya lo están haciendo”, decía el mensaje retuiteado por el presidente el día que amplió sus poderes.
La invasión rusa de Ucrania ha provocado el mayor flujo de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 3 millones de personas han escapado del país desde el pasado 24 de febrero, pero la Unión Europea calcula que el número podría llegar a superar los 6,5 millones. Estos son los planes de los países europeos para gestionar la llegada de refugiados a partir de la aprobación de una directiva comunitaria de acogida ilimitada de los que huyen de las bombas.
Polonia, un permiso de 18 meses
Polonia, el país que más refugiados ucranios ha recibido desde el inicio de la guerra (dos millones de un total de 3,3 millones), ha aprobado una ley por la que podrán permanecer legalmente durante 18 meses, prorrogables a tres años. El Senado, con mayoría opositora, propuso otorgarles el derecho indefinidamente, pero lo rechazó la otra Cámara, el Sejm, dominada por el gobernante partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS).
Los refugiados ucranios están obteniendo un número de identificación nacional conocido como Pesel y podrán trabajar y acceder a los servicios sanitarios y educativos. Decenas de miles de niños ucranios ya están matriculados en las escuelas del país. Cada uno recibirá, además, 300 eslotis (unos 64 euros), y las personas e instituciones que los alojan, 40 eslotis (ocho euros) al día con retroactividad.
Polonia —cuya población, ONG y administraciones locales se han volcado en la ayuda a los refugiados— es en bastantes casos un país de paso hacia otros más ricos de la UE, como Alemania o Italia, pero se calcula que la mitad de huidos, en torno a un millón, sigue en el país, principalmente en las grandes ciudades. La población de Varsovia ha aumentado un 17% por la presencia de 300.000 refugiados, informó su Ayuntamiento la semana pasada. Tiene que ver en parte con la tupida red de acogida que conforma la presencia, previa a la guerra, de otro millón de ucranios, principalmente migrantes económicos atraídos en los últimos años por salarios más altos, facilidades con el visado y una lengua similar. Sus visados y permisos de residencia serán prorrogados hasta final de año si expiraron durante la guerra. Polonia necesita mano de obra en aquellos empleos que sus emigrantes cubren, por ejemplo, en Francia o España.
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Pabellón deportivo de Hrubieszow (Polonia), reconvertido en centro de acogida de refugiados. Massimiliano Minocri
Italia: un presupuesto de 400 millones
En Italia se concentra la comunidad de ucranios expatriados más grande de la Unión Europea, con unos 236.000 inmigrantes. Desde el inicio de la ofensiva rusa y hasta este sábado, han llegado a Italia casi 56.000 personas procedentes de Ucrania, de las cuales cerca de 29.000 son mujeres, 22.000 menores y unos 5.000 hombres, según el Ministerio de Interior.
El Ejecutivo, que se está preparando para recibir a unos 83.000 refugiados ucranios, declaró a inicios de mes el estado de emergencia humanitaria hasta el 31 de diciembre, una fórmula que le permite movilizar recursos con mayor rapidez y facilidad.
El plan para acoger a los refugiados que ha preparado el Gobierno de Mario Draghi prevé destinar en total 400 millones de euros a su acogida. La semana pasada aprobó un decreto para crear 75.000 nuevas plazas en la red nacional de centros de acogida, que se suman a las 8.000 ya disponibles. Las asociaciones, comunidades de acogida de ONG y otras organizaciones voluntarias, así como las familias que alojen a refugiados, recibirán una contribución diaria de unos 35 euros por cada refugiado hasta el 31 de octubre. Los refugiados que soliciten protección internacional y se encarguen de su propio alojamiento recibirán también una asignación, variable en función de su situación familiar, durante 90 días. Además, los titulares de protección internacional y los médicos y personal sanitario ucranios tendrán permiso inmediato de trabajo.
Una mujer ucrania se acerca al punto fronterizo de Dolhobyczowm, el pasado 10 de marzo, para cruzar la frontera hacia Polonia.MASSIMILIANO MINOCRI
Francia: subsidios de 426 euros
Aunque Francia tiene una comunidad ucrania menor que países como España —unos 18.000 permisos de residencia concedidos—, el flujo de ucranios que huyen de la ofensiva rusa en su país no para de crecer y más de 30.000 refugiados, sobre todo mujeres y niños, han llegado ya a Francia, que está dispuesta a acoger hasta a 100.000. Los refugiados ucranios podrán acceder a cuidados médicos, recibir el subsidio para demandantes de asilo (alrededor de 426 euros mensuales, aunque la cifra varía según la composición familiar) durante el tiempo que estén bajo la protección oficial y también tendrán derecho a solicitar ayudas personalizadas para el alojamiento como muchos ciudadanos franceses. Las autoridades trabajan, además, para escolarizar rápidamente a los menores y ya 650 acuden a una escuela en sus lugares de acogida, según el Ministerio del Interior. La compañía nacional ferroviaria, la SNCF, les permite viajar gratis en sus trenes regionales y de alta velocidad.
España: papeles en 24 horas
España ha sido uno de los primeros países en adoptar la directiva de protección temporal para los desplazados de Ucrania. También es uno de los pocos que la ha interpretado de forma más generosa y ha incluido, por ejemplo, a los ucranios en situación irregular. España, a diferencia de otros países como Alemania, Italia o Grecia, no tiene “datos fiables” sobre el número de desplazados que ya han llegado al país y mantiene un sistema “flexible” de acogida que permita adaptarse a la afluencia de refugiados.
El plan de recepción en España se sustenta en dos pilares: la obtención de la documentación, en un procedimiento exclusivo de apenas 24 horas, y la ampliación de la red de acogida con más de 21.000 camas, gracias, en buena parte, a la colaboración de las comunidades autónomas. El Ejecutivo ha abierto cuatro centros de recepción y derivación en Madrid, Barcelona, Málaga y Alicante. Las comisarías provinciales de toda España también están tramitando los papeles necesarios.
La primera acogida de los desplazados se ha delegado en tres ONG (ACCEM, CEAR y Cruz Roja) que gestionan los recursos estatales. Se estudia también la creación de un programa nacional de acogimiento familiar. La gran comunidad ucrania, de 112.000 personas, está de momento absorbiendo a la mayor parte de los recién llegados, pero ya son al menos un millar los que han solicitado acogida en diversas partes del país.
Una mujer y un niño, sentados en un tren que parte de la Estación Central de Lviv (Ucrania) con destino a Polonia, el pasado 2 de marzo.Jaime Villanueva Sánchez
Reino Unido: más voluntarismo que realidad
La presión de la opinión pública ha empujado desde el primer momento al Gobierno de Boris Johnson para que tuviera con los refugiados de Ucrania mucha más generosidad que la que mostró en un principio. Mientras la UE abría sus puertas, sin reclamar visado, a los cientos de miles de personas que huían de la guerra, el Reino Unido ofrecía un plan cicatero de acogida al que prácticamente solo podían acogerse los ucranios que tuvieran familiares en territorio británico. Y aun así, debían someterse a los trámites burocráticos de inmigración y a los controles de seguridad pertinentes. La ministra del Interior, Priti Patel, llegó a estimar en 200.000 las personas que se beneficiarían del plan de reagrupación familiar. Hasta la fecha, apenas han sido 6.000.
Las duras críticas de las organizaciones de ayuda a los refugiados de la oposición política forzaron a Johnson a cambiar de estrategia. Puso la gestión de la crisis en manos de su ministro para todo, Michael Gove —hoy al frente del departamento de Reequilibrio Económico Territorial del Reino Unido—, quien enseguida lanzó una campaña con una mezcla de populismo, solidaridad y falta de previsión. El Gobierno ofreció 350 libras mensuales (unos 415 euros) a los ciudadanos que acogieran en su hogar un refugiado ucranio o una familia entera (la cifra no variaba, al margen del número de huéspedes). La estancia mínima debían ser seis meses. La máxima, 12. Pero el proceso de llegada no se simplificó en absoluto. El primer día en que se lanzó la página web de Homes for Ukraine (Hogares para Ucrania), cerca de 90.000 personas registraron su interés en participar. La página se colapsó durante horas. El Gobierno remitía a las ONG para el proceso de selección de las personas, y era incapaz de solucionar las miles de dudas que surgían sobre la marcha. Ya son más de 120.000 las solicitudes de los ciudadanos, pero de momento, el proceso de acogida es más voluntarista que real.
Rumania y Moldavia: alojamiento, permiso de trabajo, sanidad y educación
En Rumania, por donde han huido de la guerra medio millón de ucranios, se calcula que hay alrededor de 100.000 refugiados. El lazo familiar constituye el principal motivo de su marcha hacia otros países, pero quienes permanezcan en Rumania —hasta ahora solo han pedido la acogida poco más de 4.000— se beneficiarán de comida, ropa, alojamiento, permiso de trabajo, acceso a la sanidad pública y a la educación, transporte gratis y ayuda psicológica y jurídica, además de un apoyo financiero de unos 120 euros al mes, según el Gobierno. Las familias que acojan a ucranios también recibirán esa misma suma de dinero por persona, según el Consejo Nacional Rumano para Refugiados. También se les proporcionará traductores para agilizar su proceso de integración en la sociedad.
En la vecina Moldavia hay 99.475 ciudadanos ucranios, casi la mitad de ellos menores, y las autoridades aseguran que dispondrán de todos los derechos de los ciudadanos del país, con la sola excepción de que no podrán participar en la vida política. Más de 700 niños ucranios ya están inscritos en centros educativos moldavos.
Con información de Antonio Pita (Lublin, Polonia), Lorena Pacho (Roma), Silvia Ayuso (París), María Martín (Madrid), Rafa de Miguel (Londres) y Raúl Sánchez Costa (Bucarest).
Quizá la Europa geopolítica era un objetivo al que no faltaba discurso, sino acción. La guerra del Kremlin contra Ucrania ha despojado a los europeos de las divisiones internas que, a menudo, han impedido a la Unión Europea actuar como potencia global.
Es sorprendente que la debilidad de la política exterior europea se haya superado precisamente en el escenario más geopolítico y divisivo de todos. Rusia siempre ha sido uno de los flancos débiles de la política exterior de la Unión. Por razones históricas, conviven en la UE países que consideran la injerencia del Kremlin como la principal amenaza a su seguridad y países para los que Rusia queda demasiado lejos.
En el plano de los intereses, algunos Estados miembros están mucho más expuestos al mercado ruso y a sus recursos energéticos que otros, que pueden desacoplarse más fácilmente. En el plano diplomático, algunas capitales europeas insisten en la necesidad de acercamiento y diálogo con Rusia, y otras prefieren ceñirse a los contactos estrictamente necesarios.
Todo ello se ha traducido en múltiples visiones estratégicas y en considerar a Rusia simultáneamente “socio” y “desafío estratégico”. También en equilibrios polisémicos en la UE que, según el ámbito, pasaban por rehuir, contener o aceptar el partenariado con Moscú. Hasta hoy.
La agresión militar contra Ucrania ha unido a Europa como ninguna otra crisis internacional anterior. Se ha adoptado un paquete de sanciones sin precedentes; se restringen las importaciones necesarias para el sector energético y se cierra el espacio aéreo ruso; se castiga a Putin, Lavrov y a los oligarcas cercanos al Kremlin; Alemania modifica su política de exportación de armamento; y se utilizan fondos europeos para reforzar la defensa de Ucrania. Discusiones perennes sobre la “autonomía estratégica” dejan paso al poder de la acción concertada con Estados Unidos y el Reino Unido.
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Incluso el frente iliberal encabezado por Hungría se suma a un nuevo consenso en lo exterior, tras repetidos intentos de bloqueo de la política exterior europea hacia China u Oriente Medio. Mientras tanto, Polonia y otros abren sus fronteras a los refugiados ucranios, sólo siete años después del cisma entre este y oeste que suscitó la anterior crisis migratoria.
Vivimos sumidos en una lucha constante contra el reloj. En Ucrania, para frenar la invasión rusa y, en la UE, cuando juzgamos precipitadamente su capacidad de respuesta a las crisis. La Europa geopolítica, todavía inmadura, tal vez necesitara que afloraran las divisiones internas de dos crisis anteriores, la del euro y la de refugiados, para una acción más concertada hoy.
Los pasos dados tras el Brexit, la pandemia y, ahora, Ucrania muestran que, cuando se dirimen el proyecto, la salud o la seguridad de los europeos, Europa responde. Falta que siga siendo así si la crisis escala o se prolonga.
El presidente Joe Biden tras su comparecencia de este jueves en Washington.Oliver Contreras / POOL (EFE)
“Sanciones rápidas y severas”. Esas cuatro palabras han estado en los últimos meses entre las más repetidas en Washington por diplomáticos, funcionarios del Pentágono, legisladores y, sobre todo, por el presidente de Estados Unidos. La Administración de Joe Biden lleva desde noviembre alertando de que el presidente ruso Vladímir Putin estaba listo para invadir Ucrania y reiterando que, llegado el momento, Estados Unidos no tenía planes de mandar tropas al terreno. Ese día ha llegado este jueves.
Biden ha detallado la respuesta que lleva preparando semanas, con colaboración con sus aliados europeos de la OTAN, el Reino Unido, Japón, Canadá y Australia, entre otros países, en dos comparecencias desde la Casa Blanca. Con la primera, el martes, reaccionó al anuncio de Putin de que Rusia reconocía la independencia de los dos territorios prorrusos, de Lugansk y Donetsk, al este de Ucrania, y que enviaba tropas. En la segunda, de hace unas horas, el líder estadounidense contesta a la decisión de Moscú de invadir Ucrania. Tres columnas de tropas han entrado en el país desde Bielorrusia, al norte, y Crimea, al sur, y se dirigen a la capital, Kiev, y a otras importantes ciudades. Las intenciones de Putin y hasta dónde será capaz de llegar aún son inciertas.
Las sanciones anunciadas este jueves ahondan en las de un par de días antes, cuando Biden se reservó la capacidad de endurecer una “primera batería de medidas”. Al término de su comparecencia los periodistas preguntaron al presidente para cuándo estaba guardándose la carta de imponer medidas económicas directamente a Putin (de momento, solo se ha acercado por proximidad, al círculo cercano del jerarca ruso). De momento, estas son las medidas concretas que Estados Unidos va a adoptar. La Casa Blanca, que ha emitido un comunicado para especificarlas, confía en que “tengan un enorme impacto en la economía rusa, en su sistema financiero y en su acceso a la tecnología”.
Washington cortará la conexión con el sistema financiero estadounidense del mayor banco ruso, el Sberbank, que cuenta con un tercio de los activos del país. También se le impiden las transacciones realizadas en dólares. Asimismo, impondrá sanciones destinadas a bloquear el segundo banco, el VTB, y a otras tes instituciones financieras (Bank Otkritie, Sovcombank OJSC y Novikombank). Eso implica que se congelan sus activos en Estados Unidos, se prohíbe a los ciudadanos norteamericanos hacer negocios con ellos y se les cierra el acceso al dólar. Estas medidas son similares a las anunciadas el martes y que afectan a otros dos bancos, de propiedad estatal: el Banco de Desarrollo Ruso (Vnesheconombank o VEB) y el Banco Militar (Promsvyazbank).
Estados Unidos también impone nuevas restricciones a la deuda y a las acciones de 13 de las principales empresas y entidades rusas, entre ellas, Gazprom, la hidroeléctrica RusHydro, el Banco Agrícola, la telefónica Rostelecom, o los ferrocarriles rusos. Eso implica poner coto a todas sus transacciones en el mercado internacional, a la provisión de financiación y a otras operaciones con nueva deuda de más de 14 días de vencimiento. Juntas, suman activos por valor de 1,4 billones de dólares, según ha explicado Biden. A partir de ahora, tampoco podrán obtener dinero a través del mercado estadounidense. Esta semana también se ha golpeado al consorcio responsable del gasoducto Nord Stream 2, construido para transportar gas entre Rusia y Alemania por el Báltico, y cuya entrada en funcionamiento ha quedado en suspenso por el conflicto.
La Administración de Biden también irá contra personas físicas y sus familias, miembros de la oligarquía cercana a Putin y que, afirma Washington, se han beneficiado de esa proximidad. Los proscriben del sistema financiero estadounidense, congelan su patrimonio en Estados Unidos y les impiden la entrada al país. Los 10 nombres dados a conocer hoy se suman a los cinco señalados en la primera batería de sanciones.
Biden también ha prohibido la importación de tecnología para la defensa, así como de semiconductores, equipos de telecomunicación, de encriptación, láseres, sensores y otros ingenios empleados en el transporte por mar y por aire. Esas medidas, que se prevén prolongadas en el tiempo, aspiran a cortar el acceso de Rusia y sus ciudadanos a los últimos avances tecnológicos. Se prohíbe también la exportación de material militar e informático a las Fuerzas Armadas y el ministerio de Defensa rusos.
Estados Unidos, además, contempla pasar la factura de la invasión de Ucrania a Bielorrusia, vecino del norte, y aliado del Kremlin. Las dos terceras partes de las tropas que han entrado en el país este jueves lo han hecho desde suelo bielorruso. Estados Unidos sanciona a 24 personas y entidades, atacando su capacidad militar y financiera. Entre esos nombres, están dos bancos estatales, nueve empresas de defensa y siete funcionarios y personas relacionadas con el régimen de Minsk.
Las restricciones a las exportaciones decididas por los aliados conjuntamente persiguen causar un daño que cifran en 50.000 millones de dólares (44.640 millones de euros). Además, se han diseñado medidas para amplificar su alcance, que pasan por dar facilidades a países que se quieran sumar a ese boicot.
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Rodolphe Jaar, sospechoso por el asesinato del presidente de Haití.POLICÍA NACIONAL DE HAITÍ
Seis meses después del asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, la fiscalía del sur de Florida ha anunciado el inicio de una acusación contra Rodolphe Jaar, que este jueves se presentó ante una Corte de Miami donde debe responder por delitos relacionados con el magnicidio, que profundizó aún más la crisis política del país caribeño.
Jaar, de 49 años, fue detenido el miércoles a su llegada a Miami y enfrenta los cargos de “conspirar para cometer asesinato o secuestro fuera de Estados Unidos y de brindar apoyo material con resultado de muerte”. Jaar es la segunda persona que afronta un proceso en Estados Unidos por el asesinato del presidente haitiano después de que el exmilitar colombiano Mario Antonio Palacios fuera acusado por ese crimen el pasado 4 de enero, también en una corte de Miami. En el expediente del último de los detenidos, según medios locales, se registra un proceso con las autoridades estadounidenses por tráfico de drogas. Lo último que se sabía de él era que se desempeñaba como informante de la DEA, según informaron algunos medios.
La investigación sobre el caso ha señalado hasta ahora que Joseph Félix Badio, exfuncionario del ministerio de justicia de Haití, fue quien dio la orden a los exmilitares colombianos supuestamente contratados para asesinar al presidente. También están involucrados el exsenador haitianoJohn Joël Joseph, que habría entregado las armas a los mercenarios; el informante de la DEA, Jaar; los empresarios haitianos, Desir Gordon Phenil y Ashkard Peter Joseph; así como la jueza de la Corte Suprema, Windelle Coq Thelot.
Por el asesinato del presidente de Haití también fue detenido John Joël Joseph en Jamaica, a donde había huido para esconderse de las autoridades. Palacios, el exmilitar colombiano, también se escondía en Jamaica, donde fue detenido en octubre pasado. Las autoridades de la isla lo deportaron a Colombia, pero fue capturado durante una escala en Panamá y enviado a La Florida. Allí está a la espera de una audiencia judicial para responder por los cargos de conspiración para cometer asesinato o secuestro fuera de los Estados Unidos y de proporcionar apoyo material que resultó en la muerte de Moïse.
“Jaar fue responsable de proporcionar armas a los cómplices colombianos para facilitar la realización de la operación”, ha detallado la fiscalía, que agrega que varios de los cómplices colombianos también se hospedaron en una residencia controlada por él. Si es declarado culpable, Jaar se podría enfrentar a una pena máxima de cadena perpetua.
Su papel en el magnicidio, según las autoridades
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Jaar aparece varias veces en el relato cronológico del magnicidio, según las autoridades, cuando después del asesinato del presidente supuestamente se comunicó con otro de los implicados para hablar de un plan para ocultarse de las autoridades haitianas.
La Fiscalía señaló este jueves que el acusado y otros, incluido el grupo de colombianos y varios haitiano-estadounidenses, participaron en un complot que se centró inicialmente en secuestrar al presidente haitiano como parte de una supuesta operación de arresto, pero el plan cambió y resultaron asesinándolo.
Ricardo Lunari reaccionó en redes sociales luego de que los fanáticos pidieran el retorno de Ariel Holan tras la derrota en Copa Libertadores.
Mientras Universidad Católica caía en San Carlos de Apoquindo ante Argentinos Juniors (0-2) por Copa Libertadores, en redes sociales comenzó a repetirse un nombre en especial: Ariel Holan.
Los fanáticos cruzados pedían el retorno del entrenador argentino que recientemente dejó a la UC para fichar en Santos, pero que hoy se encuentra sin club tras haber renunciado al club brasileño.
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A partir de esto, en redes sociales el histórico volante de la UC, Ricardo Lunari, reaccionó y publicó: «Que bronca la derrota en San Carlos. 2 partidos y ya está complicado el panorama»
«Igual no entiendo a la gente que ya está pidiendo la vuelta de un entrenador que prefirió dejarnos hace solo 2 meses. Somos Católica, ya no tenemos dignidad???», agregó.
Que bronca la derrota en San Carlos. 2 partidos y ya está complicado el panorama. Igual no entiendo a la gente que ya está pidiendo la vuelta de un entrenador que prefirió dejarnos hace solo 2 meses. Somos Católica, ya no tenemos dignidad???