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Rusia ha intensificado este sábado los ataques en Ucrania, con el foco puesto en su infraestructura estratégica y las ciudades. Al tiempo, estrecha el cerco en torno a la capital, Kiev. Cuando la guerra de Vladímir Putin ha superado ya las dos semanas, las tropas rusas han lanzado varios ataques contra aeródromos de distintos puntos del país y almacenes de suministros para tratar de dificultar la logística ucrania y el transporte. El Ejército ruso ha hecho algunos avances en el flanco este y trata de avanzar en el sur, donde busca arrebatar el control de la salida al mar a Ucrania.

Los bombardeos sobre Mikolaiv, una importante ciudad portuaria del mar Negro, bajo ataque desde hace días, han causado este sábado daños en un hospital oncológico y en varios edificios residenciales de la localidad, que Rusia trata de ocupar para lanzar y afianzar el asalto a Odesa, la perla del mar Negro. Es en este flanco sur donde el Kremlin ha hecho los avances más significativos.

Un día después de que el Kremlin bombardease varios puntos del oeste del país, con ataques cada vez cercanos a las fronteras de Rumania y Polonia, Moscú ha elevado su amenaza contra los aliados que suministran armas a Kiev. Cualquiera de esos convoyes serán “objetivos legítimos”, ha dicho el viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, que acusó a Washington de calentar el conflicto. “La transferencia irreflexiva de armas como sistemas portátiles de misiles antiaéreos y antitanques” a Ucrania podría tener graves consecuencias, ha recalcado Riabkov en una entrevista con un canal estatal ruso.

El número de bajas civiles aumenta en Ucrania, donde varias ciudades, como la portuaria Mariupol, en el mar de Azov, están en una situación crítica por el asedio ruso; también crece el éxodo de quienes huyen de la guerra, que según la ONU roza ya los 2,6 millones. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha acusado al Kremlin de aterrorizar a la ciudadanía para doblegar su voluntad y emprender “una guerra de aniquilación”.

El líder ucranio ha asegurado este sábado que su Ejército ha infligido “pérdidas significativas” a las fuerzas rusas. En un nuevo videomensaje, Zelenski exigió a Moscú respetar el alto el fuego acordado para permitir las evacuaciones de la asediada Mariupol, y también la liberación del alcalde de la localidad sureña de Melitopol, Ivan Fedorov, quien supuestamente fue secuestrado por las fuerzas rusas que se hicieron con el control de la ciudad. El presidente ucranio aseguró que estaba al habla con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, sobre el secuestro. “Hablaré con todas las personas necesarias para liberar a nuestra gente. Esperamos que los líderes mundiales nos muestren cómo pueden influir en la situación”, ha dicho.

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Se espera que Macron y Scholz hablen este sábado de nuevo con Putin, que también conversó el viernes con el presidente de Finlandia, Sauli Niinistö, que le pidió un alto el fuego para Ucrania. La vía del diálogo, sin embargo, ha fracasado y el Kremlin —que denomina la invasión “operación militar especial” y que ha prohibido utilizar la palabra “guerra” en Rusia para referirse a la ofensiva contra Ucrania— mantiene que todo va conforme a su plan de “desnazificar” y “desmilitarizar” el país de 44 millones de habitantes. Según sus palabras, Putin lanzó la ofensiva para “proteger” a la población rusoparlante y a la ciudadanía del Donbás, que aseguró que estaba sufriendo un “genocidio”.

Pese a la retórica del Kremlin, lo cierto es que en las zonas ocupadas no se ha recibido a los ocupantes con la alfombra roja de los supuestos liberadores. Este sábado, pese al temor a las fuerzas rusas, decenas de personas han salido a las calles en la ocupada Melitopol para protestar contra el secuestro del alcalde, según varios vídeos. La ciudad —muy cerca de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014 y que el Kremlin ha utilizado como lanzadera en su invasión y la ofensiva al sur— fue de las primeras en caer. La protestas y la ira contra los ocupantes rusos se han repetido en otras ciudades controladas ahora por Rusia, como las costeras Jersón o Berdiansk, donde Moscú, además de ofrecer pasaportes rusos a la población, ya ha hecho varias detenciones y empiezan las represalias, según varias fuentes.

En Mikolaiv, las tropas ucranias resisten la ofensiva desde hace casi dos semanas. Este sábado, las fuerzas del Kremlin han endurecido la ofensiva con ataques a zonas residenciales del norte de la ciudad, de 475.000 habitantes, según las autoridades locales. La estratégica localidad es la pieza que le falta a Putin para avanzar a lo largo de la costa ucrania del mar Negro y lanzar una ofensiva contra Odesa, con una población de un millón de habitantes y con el puerto más importante del país. En esta ciudad han sonado en la mañana del sábado de nuevo las sirenas de aviso de ataque aéreo.

Posible corredor humanitario a Mariupol

Tras la condena internacional por el bombardeo de un hospital materno-infantil en Mariupol, las autoridades ucranias han vuelto a intentar este sábado enviar un convoy de medicamentos y bienes de primera necesidad. La ciudad —clave para las aspiraciones rusas de controlar las costas y de trazar un puente terrestre desde la península de Crimea y la zona del Donbás que controla a través de los separatistas prorrusos— lleva diez días sin suministros básicos, según las pocas organizaciones sanitarias sobre el terreno.

“Hemos visto personas que han muerto por falta de medicamentos y hay muchos casos así dentro de Mariupol”, explica Olexander, un trabajador de Médicos sin Fronteras, en un audio que ha escuchado EL PAÍS. “Hay muchas personas muertas y heridas, tiradas por el suelo. Los vecinos cavan el agujero en el suelo y ponen sus cuerpos dentro”, dice el sanitario, que explica que no hay agua potable ni medicamentos desde hace casi 10 días en la ciudad. La población carece de alimentos adecuados. Tienen que usar madera para preparar el fuego y para cocinar la escasa comida de la que dispone. Además, no hay ninguna higiene disponible, así que solo tenemos un poco de agua para lavarnos las manos”, apunta Olexander.

Al menos 1.582 civiles han muerto en Mariupol por el asedio, según el consejo de la ciudad, una cifra que no puede verificarse por el cerco al que la localidad portuaria está sometida.

La viceprimera ministra ucrania, Irina Vereshchuk, ha afirmado este sábado que algunos corredores humanitarios para evacuar civiles ya están funcionando, y que hay planes de agilizar las salidas de la población que lo desee de pueblos y alrededores de Kiev y Sumi y otras zonas cercanas a los combates más calientes. “Espero que el día transcurra bien, que todas las rutas previstas estén abiertas y que Rusia cumpla con sus obligaciones para garantizar el régimen de alto el fuego”, ha dicho Vereshchuk.

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Una de las víctimas del bombardeo de Irpin, abatida cuando trataba de huir junto a su familia con su maleta.
Una de las víctimas del bombardeo de Irpin, abatida cuando trataba de huir junto a su familia con su maleta.Diego Herrera (Europa Press)

Las tropas rusas se están aplicando con fuerza este lunes en el sur de Ucrania, donde han bombardeado la ciudad de Mikolaiv, entre la capturada Jersón y Odesa, la principal urbe en la costa del mar Negro. Mikolaiv, de 480.000 habitantes y con uno de los tres puertos más grandes del país, ha estado bajo ataque desde hace días, aunque el viernes el Ejército ucranio logró repeler una ofensiva rusa. Esta mañana, las tropas de Vladímir Putin han lanzado un nuevo ataque de artillería contra la ciudad, cuya captura sería un avance importante en su camino hacia Odesa y otro punto más de control de la costa.

Los ataques se han cebado también con Járkov, al norte del país, mientras se estrecha el cerco contra Kiev, que se prepara para resistir. Por su parte, Rusia ha anunciado que mantendrá un alto el fuego temporal este lunes para que la población de la capital y de otras localidades como Mariupol, Járkov o Sumi salgan en corredores humanitarios, si bien la mayoría de las rutas conducirán a ciudades rusas, según el Ministerio de Defensa. Un portavoz del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha señalado este lunes que sus compatriotas deberían tener derecho a ser evacuados al territorio del país.

El Gobierno de Kiev ha asegurado que tiene información de que Rusia está preparando grandes ataques este lunes contra el corazón de ciudades, ante la pérdida de efectivos y el avance más lento de lo esperado. Kiev denuncia bombardeos a objetivos civiles y crímenes de guerra. Una de las urbes que está padeciendo más ataques es Mikolaiv, situada en el flanco izquierdo de la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014 y que ha convertido en fortaleza militar y lanzadera para la invasión.

Muy cerca está Jersón, cuyo alcalde, Oleksandr Senkevich, ha advertido de que la ciudad ha sufrido importantes ataques contra edificios residenciales. “Hay muchos proyectiles sin explotar”, ha dicho en una publicación de Facebook, “no se acerque, no los levante y no intente moverlos”. Los ataques aéreos se concentraron durante la noche en esta ciudad del noreste del país, fijándose como objetivo central un complejo deportivo de una universidad local y edificios civiles, según el testimonio de un periodista de France Presse en la zona. Mientras, en el mar de Azov, en el flanco derecho de Crimea, Rusia ya ha ocupado Berdiansk y asedia Mariupol.

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Kiev amanece con la misma calma tensa de los últimos días. El peso de la incertidumbre sigue lastrando el ánimo de los que no saben cuál va a ser la reacción del presidente ruso Vladímir Putin ante la resistencia que está encontrando tanto en la capital como en otras ciudades. La batalla en el corazón de Kiev no ha comenzado todavía y todo son conjeturas sobre qué va a hacer Putin, pues la guerra va camino de las dos semanas y su principal objetivo, tomar la capital e imponer un gobierno a su antojo, no está ni mucho menos cerca.

Mientras, la población que no ha abandonado la principal urbe ucrania se prepara para la posibilidad de un largo asedio, con todo lo que eso significa a nivel logístico, físico y emocional. En la calle se ven pocos movimientos de tropas y carros de combate, centrados en la periferia de Kiev, donde sí está habiendo fuertes combates desde hace días. Es ese el principal punto de inestabilidad y desde donde están escapando decenas de miles de civiles que ya no aguantan en poblaciones como Irpin o Bucha, golpeadas cada día por los enfrentamientos y con importantes zonas afectadas por la falta de suministros de electricidad, agua y gas.

Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en Ucrania
Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en UcraniaReuters

Precisamente en la salida de Irpin más directa hacia la capital —una ruta que han utilizado los ucranios que trataban de huir hacia Kiev como lugar más seguro en el que resguardarse mientras buscan una salida hacia el este— se produjo este domingo un ataque con varios morteros que causó la muerte de, al menos, tres personas y un herido grave. Según varios testigos que se encontraban en el enclave, todo apunta a que se trató de un ataque deliberado del Ejército ruso contra la población civil.

Mientras, el Gobierno del presidente Volodímir Zelenski sigue apostando por quedarse en Kiev y hacer frente a la amenaza rusa pese al ofrecimiento de países como EE UU para ser evacuado. Zelenski advirtió el domingo por la noche en un vídeo publicado en la red social Telegram, según informa Europa Press citando a la agencia de noticias Unian, de que Rusia, que está tratando de capturar infraestructura crítica —como centrales nucleares y plantas de suministro— planea lanzar ataques a los principales sitios de producción del país, que están en ciudades densamente pobladas.

Salida de ciudadanos de Irpín, cerca de Kiev.
Salida de ciudadanos de Irpín, cerca de Kiev.luis de vega

En el llamado “domingo del perdón”, que se conmemora según la tradición ortodoxa, Zelenski avisó a Rusia de que Ucrania no perdonaría los crímenes. “No perdonaremos los edificios residenciales bombardeados, no perdonaremos el cohete que nuestra defensa aérea derribó hoy sobre Okhmatdet y más de otros 500 cohetes similares que golpearon nuestra tierra, Ucrania, nuestra gente, niños. No perdonaremos las ejecuciones sin armas. No perdonaremos las casas destruidas. Ni más de quinientos misiles similares que golpean nuestra tierra. En toda Ucrania golpean a nuestra gente y niños”, recalcó en emotivo discurso difundido por las redes sociales. “Es asesinato, simplemente asesinato”, dijo. Además, el Ejecutivo de Ucrania sigue reclamado ayuda militar urgente a los países occidentales.

Tercera ronda de negociaciones

Tras los duros ataques del fin de semana, con los que el Ejército ruso no ha hecho grandes avances por tierra, se espera que las delegaciones ucrania y rusa se reúnan por tercera vez en una mesa de diálogo en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania; aunque los representantes ucranios no son demasiado optimistas con obtener algún logro y han declarado que solo informarán de los resultados cuando haya pasos concretos “para evitar la presión”.

Las negociaciones se producen tras la noticia de que el Ejército ruso abrirá esta mañana corredores humanitarios en varias ciudades ucranias para permitir la salida de civiles, según el Ministerio de Defensa ruso citado por la agencia de noticias Interfax. Estos corredores incluirán la capital, Kiev, además de ciudades como Járkov, Mariupol y Sumi, y se establecerán a partir de las 10.00, hora de Moscú (8.00, hora española). Desde Kiev y Járkov, el Kremlin solo plantea evacuaciones a Rusia —desde la capital, primero pasando por Bielorrusia y luego por vía aérea— donde quienes lleguen se instalarían en “centros temporales”. Y desde Mariupol y Sumi han anunciado dos corredores, uno con destino el centro de Ucrania y otro, Rusia.

Moscú ha recalcado que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha decretado esta medida tras una petición personal de su homólogo francés, Emmanuel Macron, con el que conversó este domingo. Los altos para Mariupol y para otra ciudad sureña, que debían permitir a cientos de miles de personas salir de las zonas asediadas a otros puntos del centro de Ucrania, fracasaron este fin de semana en medio de duros ataques de las fuerzas del Kremlin, que también lanzaron ataques de artillería durante una evacuación de miles de personas en Irpin, una ciudad dormitorio de Kiev, en ruinas por las bombas. Kiev y Moscú se acusan mutuamente de romper el alto el fuego.

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El presidente ruso, Vladímir Putin, intensifica su ofensiva contra Ucrania. A medida que las tropas de Moscú enfrentan resistencia del Ejército y de las milicias civiles, el Kremlin ha pasado a lanzar ataques más agresivos y contra infraestructuras civiles. En un intento por aislar la región del Donbás y hacerse con el control de todo el este de Ucrania, Putin ha iniciado esta mañana otro intenso ataque contra la ciudad de Járkov, la segunda más grande en población del país (1,4 millones de habitantes) y de mayoría de habla rusa. La enorme explosión ha golpeado el centro de la localidad —sitiada desde hace tres días y con las fuerzas ucranias reprimiendo la ofensiva—, alcanzando el edificio de la Administración Regional, según ha informado el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Ucrania.

La zona afectada por la explosión en Járkov (Ucrania) contra el Edificio de la Administración Regional, el 1 de marzo de 2022.Foto: REUTERS/ Vyacheslav Madiyevskyy | Vídeo: EPV

El vídeo de una cámara de seguridad frente al inmueble muestra las consecuencias del ataque, que ha tenido lugar alrededor de las ocho de la mañana, poco después de que se levantase el toque de queda en la ciudad. Tras el impacto del misil, una gran bola de fuego ha engullido los coches aparcados frente al edificio, junto a la simbólica plaza de la Libertad. El asesor del Ministerio del Interior Anton Geraschenko asegura que la intención del bombardeo era acabar con la vida del gobernador y de la cúpula política de la ciudad.

Aún no hay información sobre muertos o heridos de este nuevo bombardeo sobre Járkov, pero este lunes, en otro ataque contra infraestructuras civiles, diez personas murieron durante un bombardeo a un barrio residencial de la ciudad, según el alcalde, Igor Terejov. La explosión acabó con la vida de una familia entera —los dos padres y sus tres hijos— que viajaba en un coche por la zona atacada. Además, el castigo aéreo provocó decenas de heridos, con lo que las víctimas mortales podrían aumentar en las próximas horas.

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“Un exterminio consciente”

El ataque del lunes contra Járkov, el más destructivo hasta el momento en la guerra de Putin contra Ucrania, visibiliza el cambio de estrategia de Rusia en este conflicto, el mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. “Hoy se ha demostrado que esto no es solo una guerra, es un asesinato de nuestro pueblo, el pueblo ucranio”, dijo el lunes Terejov en un vídeo mensaje publicado en las redes sociales.

Casi 90 edificios de apartamentos de Járkov, capital de Ucrania en las décadas de 1920 y 1930 y un importante centro educativo, han sufrido daños por los sucesivos bombardeos. Muchas partes de la ciudad están sin electricidad, agua o calefacción en pleno invierno y un buen número de personas pasan las noches acurrucadas en los refugios antiaéreos.

”Esto no es un ataque equivocado al azar, sino un exterminio consciente de personas. Los rusos sabían a lo que estaban disparando”, denunció el presidente ucranio, Volodímir Zelenski el lunes por la noche. “Esto es, sin duda alguna, un crimen militar. Una ciudad pacífica. Barrios residenciales tranquilos. Ni un solo objeto militar a la vista”, remarcó el líder ucranio, que ha llevado a Rusia ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra. En concreto, Kiev denuncia que 16 niños han muerto en el país como consecuencia de distintos ataques y que hospitales y otras estructuras civiles han sido bombardeadas o han sufrido daños por ataques en zonas residenciales en los cinco días de ofensiva rusa.

Zelenski ha exigido la paralización “de inmediato” de los ataques, la expulsión de Rusia de la ONU y que ningún país adquiera recursos al régimen de Vladímir Putin. Por su parte, Moscú ha justificado la invasión del Estado vecino por un supuesto peligro de que obtenga armamento nuclear. Mientras se intensifica la ofensiva, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha afirmado en una intervención por videoconferencia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra: “Ucrania tiene aún tecnología nuclear soviética. No podemos no actuar ante ese peligro”.

En Járkov, Maria Avdeeva, una analista ucrania que vive en esa ciudad, cuenta que los bombardeos están siendo muy intensos. Avdeeva estaba en la calle este lunes, con un grupo de medios, cuando uno de los bombardeos alcanzó un área residencial de la ciudad. “Fue terrible”, explica por teléfono. “Estábamos en espacio abierto sin ningún sitio para esconderse. Los ataques han seguido durante 15 minutos. Esa área residencial, con apartamentos y tiendas, sin objetos millares que pudieran ser objetivo de esos ataques”, comenta Avdeeva, por teléfono. La experta cree que el ataque contra Járkov, a 30 kilómetros de la frontera rusa, es la demostración de Putin de que puede atacar a civiles y no le temblará el pulso en hacerlo, como en las guerras de Chechenia, donde aplicó una política de tierra quemada.

El bombardeo de este lunes en Járkov se produjo, además, al tiempo que una delegación ucrania y una rusa se sentaban por primera vez a negociar en Bielorrusia, junto a la frontera de Ucrania, para tratar de alcanzar un alto el fuego. La mesa de diálogo no tuvo logros concretos, aunque los equipos de ambos países se han emplazado a volver a conversar “en los próximos días”. La reunión podría ser esta vez en la frontera entre Ucrania y Polonia, según fuentes del Gobierno de Zelenski.

Un militar ucranio se acerca a un vehículo en Járkov.
Un militar ucranio se acerca a un vehículo en Járkov.VYACHESLAV MADIYEVSKYY (REUTERS)

Mientras, muy cerca de Kiev, una inmensa caravana de vehículos militares rusos que se extiende a lo largo de 60 kilómetros al noroeste de la ciudad, según informa AFP, amenaza con incrementar las hostilidades en la capital de Ucrania, según las imágenes satelitales captadas por la empresa estadounidense Maxar. El ministro de Defensa de Reino Unido ha advertido de que Rusia tiene preparadas “largas columnas de blindados y vehículos con logística” a pocos kilómetros de la frontera y listas para sumarse a la ofensiva y apoyar a sus tropas sobre el terreno. Putin tiene la mayor parte de sus fuerzas terrestres a más de 30 kilómetros al norte de Kiev, que sigue estando en la mira del presidente ruso, que quiere extremar la ofensiva contra la capital, de 2,8 millones de habitantes, para forzar a Zelenski a capitular.

Con los intensos ataques a la sitiada Járkov y el avance de las tropas rusas por el sur, donde han logrado hacerse con el control de Berdiansk, en el mar de Azov, y la dura ofensiva contra la ciudad portuaria de Mariupol, donde la resistencia está plantando cara a las fuerzas de Putin, el Kremlin trata de hacer una pinza para envolver el Donbás. En Mariupol, la mayoría de los vecindarios están sin electricidad ni calefacción, después de que varios ataques alcanzaran puntos de suministro y subestaciones eléctricas, denunciaron las autoridades locales.

Con esos mimbres, también avanza la perspectiva de construir un corredor desde la península ucrania de Crimea, que Moscú se anexionó en 2014 con un referéndum ilegal, hasta las regiones de Donetsk y Lugansk. Ese corredor permitiría una conexión con la estratégica península, que ha estado teniendo problemas de suministro de agua desde la anexión. Además, Putin intensifica su ataque contra la ciudad de Jersón, en el flanco izquierdo de Crimea, un punto clave que permitiría lanzar una dura ofensiva contra Odesa y hacerse con el control de todo el acceso al mar Negro, donde tienen salida tres países de la OTAN: Turquía, Rumania y Bulgaria. Las fuerzas rusas rodearon durante la pasada noche Jersón y desplegaron puestos de control a su alrededor, según las autoridades locales.

La ofensiva de Vladímir Putin para “desnazificar” Ucrania y “proteger” a la ciudadanía ha causado ya cientos de muertos y medio millón de refugiados. El Ejército ucranio está logrando contener por ahora el ataque en las ciudades más importantes del país. Pero los bombardeos han continuado este martes y las fuerzas rusas avanzan.

“Para el enemigo, Kiev es el objetivo clave. Quieren destruir nuestro Estado, y por eso la capital está bajo constante amenaza”, ha advertido el presidente Zelenski, que ha asegurado que Putin está intentando volar la principal central eléctrica de la ciudad para dejar a la capital, donde ya hay problemas de suministro, sin electricidad. Las fuerzas de seguridad ucranias han elevado además sus advertencias sobre infiltrados paramilitares a sueldo de Rusia. El Ejército asegura que tratan de penetrar en Kiev y que visten uniformes de policía o de las fuerzas armadas ucranias.

Al Kremlin no ha parecido importarle la marea de sanciones internacionales a sus empresas, personas y bancos rusos. Este lunes, Moscú ha respondido a las represalias que han cerrado el espacio aéreo europeo a las aerolíneas rusas y a los aviones privados que suelen utilizar los empresarios de la órbita del Kremlin, con el cierre de su propio espacio aéreo a 36 aerolíneas, incluidas las de los 27 países miembros de la UE. Rusia además, ha amenazado a la UE con más represalias. “Habrá una dura respuesta a las acciones de la UE. Rusia continuará asegurando el logro de los intereses nacionales vitales, independientemente de las sanciones o su amenaza”, ha dicho el ministerio de Exteriores ruso en un comunicado en el que ha amenazado también con duras represalias a los ciudadanos de la UE y a las entidades involucradas en la entrega de armas, combustible y suministros de defensa a Ucrania.

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A medida que la ofensiva de Vladímir Putin se intensifica y el jefe del Kremlin eleva sus amenazas, Ucrania se prepara para sentarse a conversar “sin condiciones previas” con una delegación enviada desde Moscú a un punto sin identificar en Bielorrusia, cerca del río Pripyat (en la región de Gomel), junto a la frontera con Ucrania. Las perspectivas de que las negociaciones lleguen a algún punto de resolución del conflicto, sin embargo, son bajas. El jefe de la delegación de negociación rusa, el exministro de Cultura Vladimir Medinski, ha asegurado que Moscú busca un acuerdo que beneficie a ambas partes. Se espera que la reunión empiece a las 12 horas local (las 10 en España). La delegación ucrania, que ya ha llegado al punto de encuentro, ha exigido un “alto el fuego inmediato” y la retirada de las tropas rusas de su territorio.

La delegación ucrania está encabezada por el ministro de Defensa, OleksiyReznikov, que ha acudido acompañado por el asesor del jefe de la oficina del Presidente, Myjailo Podoliak, entre otros altos representantes del Gobierno. ”Cada hora que el conflicto se prolonga, ciudadanos y soldados ucranianos mueren. Nos hemos propuesto llegar a un acuerdo, pero tiene ser en el interés de las dos partes”, ha lanzado Vladimir Medinski, un importante asesor del Kremlin.

Ayer, el presidente Putin ordenó poner en alerta sus fuerzas nucleares y tiene preparado un convoy de cientos de vehículos militares para lanzar otra ofensiva sobre Kiev, que hasta este lunes ha resistido el duro asedio. También sobre Járkov, la segunda ciudad del país, estratégica para hacer una pinza y tomar el Donbás.

Las fuerzas rusas han hecho un importante avance en el sur y controlan ya la ciudad portuaria de Berdiansk, según ha confirmado un portavoz del Ministerio el Interior. La toma de Berdiansk, de 100.000 habitantes, puede ser decisiva para que las fuerzas de Putin se hagan con el control de Mariúpol, la portuaria ciudad del Mar de Azov, que está sitiada. La maniobra permitiría a Rusia avanzar con la idea construir el deseado corredor desde la península ucrania de Crimea, anexionada por Moscú en 2014 con un referéndum ilegal, y el Donbás.

La invasión por tierra, mar y aire de las tropas enviadas por Putin ha causado ya más de 350 civiles muertos, según las autoridades ucranias. Los bombardeos se han incrementado durante la noche del domingo en Kiev, Zhytomyr (noroeste de la capital), Zaporiya (centro-sur del país), Chernihiv (en la frontera con Bielorrusia), según la oficina del Presidente ucranio. Además, Rusia trata de aislar a las fuerzas ucranias en el centro del país para tratar de evitar que avancen a la capital, proporcionen suministros a las tropas en el Este, en Járkov y en la línea de contacto con las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk y también cortar el paso a los suministros enviados por Occidente a través de Polonia.

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El ejército ucranio, ayudado por brigadas formadas por civiles, ha logrado repeler la ofensiva rusa ahora, pero Putin no ha cargado con todo su potencial y las fuerzas ucranias empiezan a tener falta de suministros, municiones y van quedando aislados por franjas en distintos puntos del país. Además, el Estado mayor de las fuerzas armadas ucranias ha acusado a Moscú de atacar aeródromos civiles e infraestructuras críticas —como oleoductos o plantas de energía y suministro— en violación del derecho humanitario.

Pese a la ofensiva y al temor de que el jefe del Kremlin cargue con todo, Kiev ve como una pequeña victoria la celebración de conversaciones con Moscú sin condiciones. Hasta ayer, Putin se negó a hablar con una delegación ucrania sin que antes Kiev aceptara bajar las armas. “El enemigo esperaba un camino fácil, pero se encontró con un verdadero infierno”, aseguró ayer el primer ministro, Denys Shmygal. “[Putin] no entiende que está en guerra no solo con las fuerzas armadas de Ucrania, sino con todo el pueblo ucraniano”.

(Imagen publicada en la cuenta de Twitter del Ministerio de Asuntos exteriores de Bielorrusia en la que se ve la sala donde se celebrará la reunión entre la delegación ucrania y la rusa en una ciudad sin especificar en la región de Gomel, en Bielorrusia).

Zelenski, que, según los servicios de espionaje ucranios y de EEUU, es uno de los objetivos prioritarios del Kremlin, que busca descabezar el Gobierno, no asistirá personalmente a la mesa de diálogo este lunes. Ha enviado una delegación. “Realmente no creo en el resultado de esta reunión, pero haré lo que esté en mi mano. Que ningún ciudadano de Ucrania tenga ninguna duda de que yo, como presidente, no he tratado de detener la guerra”, ha dicho el líder ucranio.

Mientras tanto, Rusia ya nota los efectos de la condena internacional por la invasión. Las sanciones han derivado en el cierre del espacio aéreo de la Unión Europea a las aerolíneas rusas y a los aviones privados fletados por Rusia y que usan muchos de los oligarcas y personas de la órbita del Kremlin. Las duras penalizaciones han hundido además la moneda rusa, el rublo, se ha desplomado.

Los rusos observan con estupefacción cómo la guerra de Putin volatiliza sus ahorros. La moneda nacional, ya devaluada en los últimos años, se hundía en la preapertura de los mercados más de un 28%. Para hacerse una idea, antes de comenzar las sanciones con la anexión de Crimea de 2014 se cambiaba el euro a algo más de 40 rublos. Tras los castigos de estos años por la guerra de Ucrania, la injerencia externa o el envenenamiento de los Skripal, la moneda cotizaba a unos 85 rublos antes de comenzar la invasión la pasada semana, y este lunes por la mañana se hundía a 127 rublos por euro.

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