Mostrando entradas con la etiqueta pese. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pese. Mostrar todas las entradas



El fin de la guerra de Vladímir Putin contra Ucrania no parece cercano. Pese a las promesas de Moscú de reducir “drásticamente” los ataques en esa zona, las tropas del Kremlin han seguido bombardeando con fuerza Chernihiv, en el noreste del país, prácticamente sitiada por las fuerzas rusas y muy castigada por los bombardeos. Un día después de las conversaciones de paz en Estambul que ofrecieron pequeños avances en la senda del diálogo, Rusia también ha atacado los alrededores de Kiev pese a que, como en Chernihiv, se comprometió a no hacerlo para “aumentar la confianza mutua” en las conversaciones.

Ante la falta de avances en la capital y con sus tropas empantanadas y problemas logísticos, Moscú sigue presionando esas zonas, aunque centra sus esfuerzos en el este de Ucrania. Sobre todo en Donbás, donde han aumentado los esfuerzos para avanzar hacia la ciudad de Sloviansk, en la región de Donetsk, y progresa en la ofensiva sobre Mariupol, la localidad portuaria arrasada por las bombas de la que ya controlan una parte y donde están tratando de forzar una capitulación.

Las tropas rusas se han reorganizado también para desbaratar la contraofensiva ucrania en el sur, donde han hecho sus mayores avances hasta ahora con la captura de Jersón, la única capital regional que controlan. Moscú trata de mantener sus logros en ese flanco donde está usando como lanzadera militar la península de Crimea —que se anexionó ilegalmente en 2014— y avanzar sobre Mikolaiv y hacia el este, con el objetivo de rodear a las tropas ucranias en el Donbás desde el noreste y desde el sur, según el último análisis del Instituto para el Estudio de la Guerra.

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, advirtió el martes por la noche que el país “no debería dejar de estar vigilante” tras el anuncio de Rusia de que reduciría sus actividades militares cerca de Kiev. El Gobierno ucranio y sus aliados occidentales son escépticos sobre los anuncios e intenciones de Putin. Este miércoles, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha recalcado que no hubo grandes avances en Estambul aunque ha señalado que la entrega de propuestas por escrito de Kiev es un “factor positivo”. “Todavía queda mucho trabajo por hacer”, ha insistido Peskov, que ha explicado que la delegación negociadora rusa se reunirá con Putin. Moscú trata de tener ventaja en la mesa de negociaciones.

Mientras, el ministerio de Defensa de Reino Unido ha señalado que las tropas de Putin se han visto obligadas a regresar a Rusia para reorganizarse y reabastecerse tras sufrir grandes pérdidas. El cambio de enfoque de Moscú hacia el Donbás es “probablemente una admisión tácita de que está luchando para mantener más de un eje de avance”. En su análisis, Londres ha advertido también de que Rusia “probablemente compense su reducida capacidad de maniobra terrestre a través de artillería masiva, ataques y misiles”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

400 civiles muertos en Chernihiv

En Chernihiv, la situación es dramática, advierten las autoridades locales. En la ciudad han muerto unos 400 civiles desde que Putin lanzó la invasión. Quienes permanecen en la ciudad, con 285.000 ciudadanos censados antes de la guerra, una localidad tranquila y donde apenas nadie creía en la posibilidad de que el conflicto armado llegase a sus puertas, no tienen agua, electricidad ni gas. Esta noche y esta mañana han seguido allí los bombardeos. El gobernador, Viacheslav Chaus, y el alcalde, Vladislav Atroschenko, han acusado al Kremlin de mentir. “La ‘disminución de la actividad’ en la región de Chernihiv fue demostrada por el enemigo que realizó ataques en Nizhyn, incluidos ataques aéreos, y durante toda la noche atacaron Chernihiv”, ha alertado Chaus en un mensaje de Telegram. Chernihiv está a unos 140 kilómetros de Kiev.

Oleksiy Arestovich, asesor presidencial ucranio, ha advertido este miércoles de que Rusia está moviendo tropas del norte, sobre todo de la región de Kiev, al este para cercar a las fuerzas ucranias; pero no ha constatado retirada de la zona de Chernihiv. Mientras, han agudizado la ofensiva en el área del Donbás, la zona minera del sureste del país que da nombre a la operación de Putin para “desnazificar” Ucrania y liberar y “proteger” a la población rusoparlante.

Pavlo Kirilenko, el gobernador de Donetsk, una de sus dos regiones del Donbás, ha remarcado este miércoles que las tropas del Kremlin están bombardeando todas las ciudades a lo largo de la línea del frente que ha separado durante casi ocho años las fuerzas ucranias de las de los separatistas prorrusos a través de los que Moscú controla la autodenominaba “república popular” de Donetsk.

Las fuerzas de Kiev han combatido cuatro avances rusos en las regiones de Lugansk y Donetsk en los últimos días, según el Ejército ucranio. Las autoridades denuncian, además, que Rusia está bombardeando con “artillería pesada” zonas residenciales de la ciudad de Lysychansk, en la región de Lugansk. El Ministerio de Defensa de Rusia ha asegurado este miércoles que ha destruido con sus ataques “equipo militar ucranio” y dos almacenes en el Donbás.

En Mariupol, también en la región del Donbás, siguen produciéndose intensos combates. La ciudad lleva bajo asedio y cercada un mes y está prácticamente devastada. Las autoridades locales estiman en 5.000 los civiles muertos en la ciudad. Mientras, Moscú ha asegurado que no ataca a civiles y culpa a las “fueras nacionalistas” de la destrucción de la ciudad portuaria, símbolo ya del sufrimiento de la ciudadanía ucrania. Más de cuatro millones de personas han abandonado ya Ucrania por la violencia desatada por la invasión de Vladímir Putin, que pese a las grandes pérdidas de vidas humanas — y de sus propias tropas— y la condena internacional, insiste en que todo está saliendo según su plan.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


La protesta duró unos segundos en horario de máxima audiencia en el principal canal de Rusia. La editora de la sección de internacional Marina Ovsyannikova irrumpió el lunes por la noche detrás de la presentadora con un cartel contra la guerra, algo que podría ser duramente sancionado por la ley “contra la desinformación” que aprobó el Gobierno a los pocos días de comenzar la ofensiva sobre Ucrania, y su gesto llegó a millones de rusos, a los que pidió salir de su estado de trance mientras prosigue el conflicto. “No a la guerra. Parad la guerra. No creáis la propaganda. Te están mintiendo”, ponía en el cartel.

La periodista gritó consignas como “alto a la guerra” mientras la presentadora alzaba el tono de voz y daban paso a un vídeo sobre un hospital. Lo hizo durante la emisión de Bremya (Tiempo), un programa de Pervyi Kanal que lleva en antena desde 1968 en la primera televisión del país. El suceso fue ampliamente difundido por casi toda la prensa rusa nada más suceder pasadas las 22.00 de la noche del lunes, pero ha desaparecido de los medios este martes por la mañana pese a su viralidad en internet. El cartel apareció difuminado en todos los medios y en sus perfiles de redes sociales para evitar ser censurados.

Tras la irrupción en el plató, Ovsyannikova fue trasladada desde las instalaciones de la televisión en Ostánkino a dependencias policiales, según confirmaron el diario Kommersant y el portal periodístico OVD-Info, especializado en cubrir las protestas contra el Kremlin y sus detenciones. Este último medio ofreció a la periodista la asistencia legal de dos de sus abogados. La reforma acometida por el Kremlin contempla como delito “desacreditar a las fuerzas armadas rusas”. Además de una multa, la condena puede conllevar penas de cárcel de hasta tres años, o 15 si se pone en riesgo al ejército.

El disidente ruso Iván Zhdanov, un estrecho colaborador del opositor ruso encarcelado Alexéi Navalni, ha asegurado en su cuenta de Twitter que Ovsyannikova está bajo investigación “en virtud del artículo 207.3 del Código Penal” “Se enfrenta a entre cinco y diez años (de prisión). Si realmente hacen eso, entonces el acto heroico de Marina pasará a la historia”.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Antes de su acción, Ovsyannikova publicó un vídeo donde explicaba sus motivos ataviada con un collar con los colores de Ucrania. “Lamentablemente, he trabajado varios años en Pervyi Kanal y en la propaganda del Kremlin. Me siento muy avergonzada por ello. Avergonzada por permitirme contar mentiras en la pantalla de televisión. Avergonzada por permitir la zombificación de los rusos. Hemos estado en silencio desde 2014, cuando esto empezó. No hemos salido a protestar cuando el Kremlin envenenó a (Alexéi) Navalni”, dijo en referencia al opositor, encarcelado a principios de 2021 nada más regresar a Rusia de su convalecencia en una clínica de Berlín por haber sido intoxicado con Novichok, según llegó a verificar.

“No creáis la propaganda”. El mensaje que Ovsyannikova había escrito en el cartel era más amplio, pero esta fue la única línea que no difuminó Nóvaya Gazeta para mantener viva esta historia en su portada horas después. El medio abría con ello este martes como “la foto del día”, aunque con una explicación muy parca: “En directo, en el programa Vremya, a espaldas de la presentadora Ekaterina Andreyeva, apareció una mujer con un cartel cuyo contenido completo nos prohíbe difundir Roskomnadzor (el supervisor de las telecomunicaciones ruso) y el Código Penal”. Otros diarios, como Kommersant y RBK, habían publicado también varias piezas, pero ya no se encontraban en sus portadas.

Marina Ovsyannikova durante su protesta en el plató de televisión este lunes.
Marina Ovsyannikova durante su protesta en el plató de televisión este lunes.

Desde que el presidente ruso Vladímir Putin ordenó la ofensiva sobre Ucrania el pasado 24 de febrero, el diario ha hecho malabares para informar y no ser sancionado al mismo tiempo por el Kremlin. Su director, el laureado premio Nobel de la paz Dmitri Murátov, ya se vio obligado a borrar un editorial contra la guerra hace semanas, algo que rechazaron hace apenas quince días otros medios como Dozhd y Eco de Moscú, hoy cerrados.

La protesta de Osvyannikova corrió como la pólvora por las redes sociales, desde los canales de Telegram a plataformas bloqueadas en Rusia como Twitter e Instagram, donde los rusos, incluidos los medios oficialistas y algunas agencias gubernamentales, siguen activos mediante el uso de VPN (redes virtuales que simulan estar en el extranjero) y otros programas. Fue precisamente en Instagram donde la presentadora Ekaterina Andreeva dijo que el yoga la ayudó a mantener la compostura. “Pase lo que pase, mantente firme como una roca. ¿De dónde saco tanta resistencia? Del yoga, lo necesitaba”, publicó Andreyeva, que presenta el programa desde 1998 y recibió cientos de críticas por esta publicación.

Por el contrario, la página de Facebook de Ovsyannikova recibió decenas de miles de comentarios, muchos de ellos de agradecimiento y felicitaciones por ser “una heroína”. Asimismo, la protesta también se hizo viral por la Runet, como se conoce popularmente la parte rusa de Internet. No solo por la difusión del vídeo íntegro y de las noticias que hablaban de ello, sino también gracias al humor. Los memes cambiaron el mensaje original por chanzas como rutinas de deporte o la lista de la compra, y algunas cuentas que apoyaban la guerra únicamente lograron difundir aún más la protesta al retocar el cartel con mensajes de apoyo a la ofensiva contra Ucrania.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Todo el armamento posible para Ucrania y sanciones “sin tabúes” contra Rusia. Ante la escalada bélica del presidente ruso, Vladímir Putin, y su negativa a poner fin a la invasión, la Unión Europea (UE) y Estados Unidos endurecen el mensaje y las medidas.

Los europeos y los aliados de la OTAN, sin embargo, van con pies de plomo por temor a la réplica de Rusia. Y marcando un límite de su ayuda al Gobierno de Kiev: no habrá intervención militar directa, pues podría causar un choque directo entre potencias nucleares.

Moscú da a entender que la línea no está tan clara: Putin ha dicho que las sanciones son “algo similar a una declaración de guerra”, y su viceministro de Exteriores, Serguéi Ryabkov, ha designado el suministro de armamento occidental como un “objetivo legítimo”, según varias agencias de noticias rusas.

”Vamos a seguir suministrando armas, todas las que podamos”, declaró en Antalya (Turquía) este sábado a EL PAÍS Josep Borrell, alto representante de la Unión Europea (UE) para la política exterior y de seguridad común. Y añadió: “Vamos a seguir presionando a Rusia. Ayer [por el viernes] se adoptó otro paquete de sanciones. Y se va a continuar haciendo las cosas que se pueden hacer: armar a Ucrania y sancionar a Rusia”.

Cualquier esperanza de que Putin aceptase en lo inmediato un alto el fuego o rectificase se disipó durante la llamada “franca y dificil”, según el Elíseo, que el mismo día mantuvo el presidente ruso con su homólogo francés, Emmanuel Macron, y con el canciller alemán, Olaf Scholz.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

”¿Hemos deducido una voluntad del señor Putin de cesar la guerra? La respuesta es no”, resumió tras la conversación, de hora y media, una fuente del palacio del Elíseo que pidió el anonimato. “La consecuencia es”, añadió la fuente, “que vamos a encarecer el coste de la guerra para él y adoptaremos nuevas medidas de sanciones”.

La UE, en una cumbre el jueves y el viernes en Versalles para prepararse para una nueva época bajo la amenaza rusa, aprobó más sanciones en coordinación con EE UU y el G-7, y Macron declaró que “no hay límites, no hay tabúes” respecto a las nuevas medidas punitivas que los europeos y los socios occidentales impondrán a Rusia si Putin mantiene la agresión. Al mismo tiempo, Borrell anunció en Versalles que se doblará hasta 1.000 millones de euros la contribución a Ucrania en forma de material militar y armamento.

La ayuda europea complementa la de Estados Unidos. La Casa Blanca anunció el sábado un envío de armas para la defensa de Ucrania valorado en 200 millones de dólares, algo más de 183 millones de euros. El paquete incluye misiles antitanque Javelin y misiles antiaéreos Stinger, y se suma al envío de armamento por valor de 350 millones de dólares que la Administración de Biden aprobó el mes pasado. Washington gastó en el último año 1.200 millones en armar al ejército ucranio.

Según The New Tork Times, los misiles pertenecen a los arsenales militares que Estados Unidos tiene en Europa. Primero se mandan por aire a países con frontera con Ucrania, como Polonia o Rumania, desde donde viajarán a su destino final por carretera. En estos envíos de armas, Washington ha operado en sintonía con la OTAN desde que comenzó la guerra, hace ya tres semanas.

Los analistas geoestratégicos consideran que el refuerzo de los arsenales ucranios por parte de los aliados está siendo crucial para ralentizar la invasión rusa, que se preveía relámpago y que desde hace días parece congelada a las puertas de Kiev, la capital. “Sin esta ayuda militar en armas, Ucrania difícilmente podría haber seguido resistiendo”, corroboró Borrell.

La esperanza occidental es que la combinación de sanciones masivas a Rusia y de ayuda armamentística a Ucrania eleve hasta niveles insoportables para Putin los costes de la invasión. Y le lleven a reconsiderar su posición y aceptar un alto el fuego y una negociación con Kiev

“Queremos dejarle claro que [Putin] puede elegir, y debe hacer la elección correcta”, dijo la citada fuente francesa. “La buena elección es la de la diplomacia y la diplomacia no se hace con una pistola en la sien”.

Durante la llamada con Macron y Scholz, Putin acusó a Kiev de “violaciones del derecho humanitario internacional”, según un comunicado del Kremlin. El Elíseo calificó de “mentira” esta acusación.

Macron es, junto a Scholz, uno de los pocos líderes occidentales con acceso a Putin. Hasta ahora, los esfuerzos han resultado infructuosos. Pero París considera que el diálogo deja una puerta abierta a la diplomacia si Putin reconsidera su posición, y en todo caso permite evaluar directamente sus palabras y promesas.

“El objetivo del presidente de la República, de acuerdo con los socios europeos e internacionales, es recurrir a todos los instrumentos de la diplomacia para evitar lo peor”, dijo la fuente del Elíseo. “Dentro de lo peor, también está el recurso a armas ilícitas, y escenarios como la destrucción de ciudades y violencias contra civiles”.

La doctrina occidental se resume en el apoyo total a Ucrania, pero sin participar con militares propios en la guerra. De ahí el rechazo, por parte de la OTAN, a establecer la zona de exclusión aérea que pide el presidente ucranio, Volodímir Zelenski: mantenerla pondría a los aviones aliados en la situación de tener que derribar aviones rusos que la violaran.

El temor es la confrontación directa entre países dotados de la bomba atómica, una situación inédita entre potencias mundiales y de consecuencias imprevisibles. La compleja aplicación de esta doctrina explica el embrollo diplomático-militar, esta semana, entre EE UU y Polonia, un aliado fronterizo con Ucrania y con el enclave ruso de Kaliningrado.

Polonia ofreció ceder su treintena de cazas de fabricación soviética para que los pilotos ucranios, que están familiarizados con su uso, los emplearan contra Rusia. El plan, que preveía enviar los aviones desde una base estadounidense en Alemania, se dio de bruces con la oposición del Pentágono, que consideró que el gesto podría acarrear una escalada indeseada del conflicto.

Que en Moscú un viceministro de Exteriores haya designado los suministros de armamento como “objetivo legítimo” no cambia los cálculos de Francia y Europa, según el Elíseo. En un encuentro con la prensa, fuentes del Pentágono explicaron que Rusia no había atacado aún esos envíos previos, ocupado como estaba su Ejército en otros frentes de la guerra.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Hicieron el sábado pasado y el siguiente

Muchos piden a las autoridades no intervenir como se había anunciado. «Dejen disfrutar a la gente que por elecciones no pasa nada», dicen.

Noticias Cali.

Ya la discusión que se ha dado por las fiestas y rumbas constantes en el centro de Cali tiene un nuevo capítulo.

Es que durante el pasado sábado 5 de marzo pese a las medidas anunciadas y en donde las autoridades informaron intervendrían.

Hubo otra multitudinaria y concurrida verbena.

Muchos participaron, disfrutaron y solicitaron a la Alcaldía no ‘interponerse’ en las fiestas que se están llevando a cabo sobre la carera 3 con calle 10 en el centro de Cali.

Noticia relacionada:

Aseguraron que dañando el goce y disfrute de quienes asisten; además, indican que para los siguientes fines de semana se seguirá realizando.

Habían anunciado intervención

La semana anterior, frente al tema, el secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Carlos Soler se había pronunciado sobre las fiestas.

Manifestando que para la realización de las fiestas u ocupación del espacio público se debían solicitar permisos y cumplir varios requisitos e impuestos.

Indicó que en relación a estas actividades que según o tienen permiso, habrá regularización y cumplimiento de la ley, dijo Soler.

 





Source link


Todos los focos estaban en el Parlamento ruso, que este lunes saltaba a escena con su petición al presidente para que reconozca la independencia del este de Ucrania. Sin embargo, fueron Vladímir Putin y su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, quienes escenificaron minutos antes del debate un breve intercambio de palabras que arrebató todo el protagonismo en el drama que se escribe estos meses en el este de Europa. “¿Hay una oportunidad para llegar a un acuerdo con nuestros socios sobre los temas clave que nos preocupan o solo es un intento de arrastrarnos a un proceso de negociación interminable?”, comenzó el mandatario ruso. Lavrov admitió que las negociaciones se están demorando, pero abrió la puerta al optimismo. “Aun así, como jefe del ministerio de Exteriores, debo decir que siempre hay una oportunidad”. Y acto seguido Putin le ordenó seguir negociando.

Putin celebró este lunes dos breves reuniones televisadas con Lavrov y con el ministro de Defensa, Serguéi Shoigú. Pese a los ultimátums lanzados desde Moscú en los últimos meses sobre una cuenta atrás que se agotaba, el jefe de la diplomacia rusa fue rotundo al afirmar que aún hay espacio para el diálogo. “Tengo la impresión de que nuestras posibilidades están lejos de agotarse. Por supuesto, no se debe continuar indefinidamente, pero en esta etapa sugiero prolongarlas e intensificarlas”, dijo Lavrov al presidente, ambos separados por otra enorme mesa, como sucedió una semana antes con el presidente francés, Emmanuel Macron.

El Kremlin ya tiene preparada su contestación a las respuestas que ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias de garantías de seguridad para Rusia. Lavrov confirmó que el documento está terminado y su extensión es de “unas 10 páginas”.

Shoigú pasó revista a los ejercicios masivos que están realizando las tropas rusas junto a Ucrania, tanto en el sur del país como en su aliada Bielorrusia. El ministro de Defensa señaló que parte de las maniobras acabarán pronto, aunque no entró en más detalles sobre la vuelta a casa o no de las tropas.

Estos encuentros han tenido lugar justo antes de que la Duma Estatal (Parlamento) abordase una nueva medida de presión sobre Kiev. Estaba previsto que esa cámara debatiese este lunes un proyecto de ley presentado en enero por el Partido Comunista para solicitar al presidente el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, en Ucrania. Sin embargo, la formación de Putin, Rusia Unida, ha presentado otro borrador para que la iniciativa sea escrutada antes por Lavrov. El portavoz de la Cámara baja, Vyacheslav Volodin, anunció que los dos textos serán sometidos a votación este martes.

Hasta ahora, Moscú ha abogado por que la región estuviese dentro de Ucrania con un estatus especial, como figuraba en los acuerdos de paz firmados hace ya siete años. Los protocolos de Minsk fueron sellados por primera vez por Rusia, Ucrania y la OSCE en septiembre de 2014, cuando la ofensiva del Ejército ucranio puso contra las cuerdas a los separatistas, y revisados de nuevo en febrero de 2015 tras una exitosa contraofensiva de las milicias con apoyo ruso.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Moscú exige a Kiev que dialogue con las autoridades de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk para pactar la celebración de elecciones locales, como figura en el punto 12 de los protocolos. Además, el Kremlin insta al Gobierno ucranio a reformar la Constitución y dar un estatus especial al Donbás, cuestión que debía haber sido resuelta en 2015, según el punto 11. Sin embargo, Kiev exige a su vez que Rusia cumpla otros compromisos también claves, los puntos 9 y 10: la devolución a Ucrania del control de la frontera entre la zona separatista y Rusia y la retirada de todas las formaciones armadas y equipamiento militar de la región.

Movimiento de tropas ucranias

Pese a las llamadas al diálogo, el portavoz de Putin denunció este lunes “un agravamiento significativo de la situación” por el movimiento de tropas “de las Fuerzas Armadas de Ucrania y unidades de diferente naturaleza” junto a la línea de contacto del Donbás y la frontera con Rusia. Dmitri Peskov subrayó que estos despliegues no son menos importantes que los que han realizado las Fuerzas Armadas rusas en su territorio y Bielorrusia.

Con la tensión al máximo en el este del continente, el Kremlin ha recibido con deleite la entrevista concedida a la BCC por el embajador ucranio en Reino Unido, Vadym Prystaiko, quien afirmó que su país podría replantearse su adhesión a la OTAN, una de las líneas rojas del Kremlin. “Podríamos. Especialmente al ser amenazados de esta manera, chantajeados por ello y empujados a hacerlo”, dijo el diplomático.

Sus palabras fueron refutadas por el portavoz del presidente de Ucrania, Sergiy Nikifórov, quien respondió públicamente que este paso atrás no se ha planteado de ningún modo porque el deseo de incorporarse a la Alianza Atlántica figura en la propia Constitución. En ese mismo sentido se manifestó el propio presidente Zelenski tras reunirse este lunes en Kiev con el canciller alemán Olaf Scholz. Sin embargo, el portavoz de Putin no desaprovechó la oportunidad para traer a primer plano una de las principales exigencias de Moscú. “Esto sería sin duda un paso que contribuiría de forma significativa a dar una respuesta más significativa a las preocupaciones rusas”, subrayó el representante del Kremlin, aunque consideró “poco probable” que esta idea tenga más recorrido por parte de Kiev.

Peskov también se pronunció sobre la visita este martes a Moscú del canciller Scholz. En su encuentro con Putin, no solo abordarán toda la crisis que rodea a Ucrania y la búsqueda de un nuevo sistema de seguridad con Rusia, sino también la parálisis del gasoducto Nord Stream 2, cuyas obras concluyeron en enero, pero no ha recibido aún el visto bueno de Bruselas para operar debido a que su gestión pertenece al monopolio estatal ruso Gazprom y al riesgo de que se convierta en un instrumento de presión del Kremlin.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



El yihadismo del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) que dominó con brutalidad medieval un amplio territorio a caballo entre Irak y Siria es apenas una sombra. El monstruo amplificado por la difusión de vídeos de decapitaciones masivas y que alentaba el terrorismo global ha vuelto a quedar descabezado. Lo que queda de las milicias del califato proclamado por Abubaker al Bagdadi en junio 2014 vaga por la desértica frontera sirio-iraquí, donde perpetra atentados y tiende esporádicas emboscadas, tras su derrota aplastante en marzo de 2019. El fundador del ISIS se hizo estallar en pedazos en su refugio de Idlib (noreste de Siria) siete meses después para no ser capturado por tropas de Estados Unidos. Su sucesor, Abu Ibrahim al Hachemí al Quraishi, corrió la misma suerte este jueves en otro escondite cercano y la explosión mató a parte de su familia.

A pesar de haber sido descabezado dos veces en poco más de dos años, el ISIS sigue siendo una amenaza viva, como acaba de demostrar la semana pasada en el sangriento asalto a la prisión de Hasaka (noreste sirio). Y aún extiende sus tentáculos por Oriente Próximo, el Magreb o el Sahel. “El Estado Islámico es más una idea que una realidad física. Es una ideología que no depende de un líder carismático”, advierte el profesor estadounidense Joshua Landis, especialista en el conflicto sirio. “La muerte de Al Quraishi le ha hecho retroceder, al igual que ocurrió con Al Bagdadi, pero no le resultará difícil nombrar otro líder con bastante rapidez”, asegura en un intercambio de mensajes Landis, director del Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Oklahoma. “Y del mismo modo que ya no tiene califato, tampoco necesita un califa”, añade.

El ISIS está lejos de estar muerto. Su capacidad como grupo insurgente había ido creciendo estos meses con ataques a las tropas en Irak, donde los yihadistas mataron en enero a una decena de militares y degollaron a un policía ante una cámara. En Siria se han enfrentado a las milicias de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), controladas por los kurdos, y al Ejército leal al presidente Bachar el Asad. También han matado a líderes tribales suníes aliados de las FDS y EE UU.

“La señal de alarma fue el asalto a la cárcel de Hasaka”, coincide a través de Twitter el investigador Charles Lister, director de los programas sobre Siria y Extremismo del Instituto de Oriente Medio, con sede en Washington. “La muerte del líder del ISIS ha sido un logro significativo, pero en última instancia, el grupo mantiene las mismas capacidades insurgentes que han sido motivo de preocupación (en Hasaka)”, precisa.

La ofensiva a gran escala lanzada durante más de una semana por unos 300 miembros del Estado Islámico a la prisión, con el objetivo de excarcelar a 3.500 excombatientes yihadistas, fue definitivamente aplastada el pasado fin de semana tras una prolongada batalla campal a sangre y fuego. Las milicias kurdas de las FDS, que controlan el penal, contaron con el apoyo de la aviación y fuerzas especiales de Estados Unidos para sofocar la mayor acción armada del ISIS desde su derrota, hace casi tres años.

Más de 300 yihadistas, entre atacantes y reclusos amotinados, perdieron la vida, y unos 120 milicianos kurdos cayeron en los enfrentamientos, en los que dos centenares de reclusos se dieron a la fuga. Hasta 45.000 civiles tuvieron que abandonar sus casas, según datos recabados por Naciones Unidas. Unicef, la agencia de la ONU para la infancia y la juventud, había contabilizado al menos 700 presos con edades comprendidas entre los 10 y los 17 años, los denominados “cachorros del califato”, nacidos en el seno de familias de yihadistas.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

“La operación llamó la atención por su amplitud y coordinación”, reconoce Landis. “Estaba diseñada para apartar a las tribus árabes suníes de los líderes kurdos, a quienes el ISIS acusa de mantener a los prisioneros en condiciones inhumanas, sin ningún proceso judicial ni esperanza de puesta en libertad”. Considera que la grave crisis económica en Siria está alimentando el resurgir del ISIS en medio del descontento árabe por el desempleo y el desabastecimiento

Cuando el califato cayó en 2019 en la población de Baguz, a orillas del Éufrates, la ONU calculó que el Estado Islámico contaba con más de 10.000 combatientes. La coalición internacional contra el ISIS liderada por Estados Unidos situó entre 14.000 y 18.000 la cifra de yihadistas que aún seguían alzados en armas en ese grupo, de los que 3.000 eran extranjeros, ni sirios ni iraquíes. La mayoría de estos supervivientes parecía haberse reintegrado a la vida cotidiana, en células durmientes listas para activarse.

La retirada de casi todas las tropas estadounidenses de Siria ordenada bajo el mandato presidencial de Donald Trump (en la actualidad siguen sobre el terreno unos 900 militares de las fuerzas especiales de EE UU) y el recorte de la ayuda militar y económica a las milicias kurdas y a su Administración autónoma están detrás del reciente resurgir del ISIS, destacan los analistas. Siria está hoy fracturada en tres partes. Casi dos tercios bajo control del régimen de El Asad, otro tercio en manos de las fuerzas kurdas y franjas en la frontera del norte en manos de Turquía.

“La división territorial y la debilidad del Gobierno central facilitan la actividad del Estado Islámico”, sostiene Landis. Después de casi 11 años de guerra civil han surgido varias guerras paralelas en medio del vacío de poder y territorial. Turquía contra los kurdos, que cuentan con el respaldo de Washington; el Gobierno de Bagdad, apoyado por Rusia e Irán contra los yihadistas asediados en Idlib, y el ISIS contra todos. La lucha contra el Estado Islámico se ha convertido en único denominador común entre bandos enfrentados.

Alto precio pagado en el asalto a la cárcel

La muerte del último jefe de la organización no pone fin a la amenaza armada del ISIS. A la espera de su designación, el líder que le suceda seguirá presumiblemente sus pasos en las sombras, sin poder lanzar mensajes de vídeo o audio desde el púlpito de las redes sociales, en el que Al Bagdadi predicaba para sus seguidores. Romper el silencio de las comunicaciones para ordenar el asalto a la cárcel de Hasaka parece haber sido la principal causa de la caída de Al Quriashi en su escondite de Idlib. El precio pagado por el espectacular golpe de propaganda de guerra, destinado a elevar la moral de reconstrucción de sus filas, ha sido el más alto.

“Fuerzas de EE UU y de los kurdos capturaron a algunos de los principales comandantes de ISIS en Hasaka, lo que ha podido llevar a confirmar su paradero”, apunta el profesor Landis, quien se muestra sorprendido por la localización del escondite del líder del ISIS, siguiendo los pasos de su predecesor. Al Quraishi vivía a unos 200 metros de un puesto de control del grupo Hayat Tahir al Sham, heredero del Frente al Nusra, la anterior filial de Al Qaeda en Siria que controla la mayor parte del feudo rebelde de Idlib, y tan solo un kilómetro de una posición militar de Turquía.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



La socialdemocracia avanza en Europa. Después de 16 años, un socialdemócrata alemán volvió a la Cancillería en el pasado diciembre. Poco antes de la Navidad, los socialistas europeos celebraban que, con Alemania, gobiernan en España, Suecia, Finlandia o Portugal y, además, forman parte del Ejecutivo de coalición en Italia. Los populares, en cambio, detentan el poder en países que solo suman el 11,3% de la población europea, entre ellos Rumania, Grecia o Austria. Pero apenas un mes después, ese progreso no se ha traducido en ningún tipo de avance en la cúpula europea. Al contrario, la elección de la popular Roberta Metsola como sucesora del socialista David Sassoli, fallecido el pasado 11 de enero, borrará a partir de ahora a los socialdemócratas de las fotos de familia de la cúpula europea: la Comisión la preside la también conservadora Úrsula von der Leyen y el Consejo, el liberal Charles Michel.

No es la primera vez que esto sucede. De hecho, en la legislatura pasada, cuando se produjo el habitual relevo en la presidencia de la Eurocámara, también los socialistas se quedaron sin cargos en la cúpula y los populares coparon todos los cargos. Sin embargo, entonces el Eurogrupo, el órgano que agrupa a los ministros de finanzas del Euro lo presidieron los socialdemócratas Jeroen Dijsselbloem, holandés, y Mário Centeno, portugués. Entre los cargos de más relevancia y relumbrón solo el español Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, forma parte de esta familia política.

La circunstancia no ha pasado desapercibida para alguien que durante mucho tiempo fue uno de los máximos representantes de la familia progresista en Bruselas, el español Javier Solana. Este mismo martes ha destacado en Twitter que “el Consejo, la Comisión y el Parlamento” no están en manos del Partido Socialista Europeo. “En algún momento las cartas no se jugaron bien”, ha añadido. Le ha respondido la presidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, la también española Iratxe García: “Me gustaría haber votado a un compañero, pero los números son los que son. La izquierda no suma”.

No le falta razón a García si se toman aisladamente los números del Parlamento Europeo y el resultado de las elecciones de 2019. El grupo más numeroso de la Eurocámara es el PPE y los tres grupos de izquierda (socialistas, populares y verdes) no tienen suficientes escaños como para imponer su voluntad. Una prueba de esto se vio este martes. Tras la elección de Metsola, Los Verdes y La Izquierda peleaban por lograr una vicepresidencia cada uno (hasta el momento los ecologistas tenían una), mientras que los ultraconservadores de ECR han logrado una de ellas -hay 14- por primera vez.

La renovación de cargos en el Parlamento a mitad de legislatura es habitual, no la ha provocado el fallecimiento de Sassoli, y también estaba acordado que esta segunda mitad le correspondía el puesto a un popular. Pero el plan inicial estuvo en el aire por la renuncia del cabeza de filas del PPE en el Parlamento, Manfred Weber, a asumir el cargo. Algunos socialistas, entre ellos el propio Sassoli (pese a su delicada salud, su muerte fue inesperada), acariciaron la idea de mantener esta posición. Finalmente renunciaron a esto y abrieron una negociación con las otras dos fuerzas que firmaron el pacto de 2019: PPE y los liberales de Renew. En estas conversaciones, el PSE tampoco ha logrado su máximo objetivo, la secretaría general de la Eurocámara, que seguirá en manos del popular alemán Klaus Welle.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Pero el dardo lanzado por Solana no se dirige tanto a García como a los negociadores de la familia socialista en 2019, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el portugués, António Costa. Fueron ellos quienes cerraron ese acuerdo que se ha renovado ahora con la entonces canciller Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron.

A pesar de que en las instituciones las caras son más conservadoras en esta segunda mitad de legislatura europea, el profesor de Leyes y Política de la Unión Europea en la escuela de negocios de París HEC, Alberto Alemanno, cree que esto no se trasladará a las políticas. Conocedor de las instituciones europeas, señala que el poder y las competencias que tienen Metsola, como presidenta del Parlamento, y Michel, su homólogo en el Consejo Europeo, no son grandes. Él apunta a que la composición del Consejo, con la mayor presencia de Gobiernos socialistas, y el acuerdo alcanzado ahora para la agenda legislativa, dan pie a pensar en un impulso de políticas más progresistas. “Es un acuerdo más verde y más social”, defiende.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



La noticia del acuerdo opositor esta semana para prorrogar por un año más la presidencia interina a Juan Guaidó durante 2022 ha pasado desapercibida en la sociedad venezolana. El labrado consenso logrado entre los partidos democráticos, la decisión de reducir su aparato burocrático y el empeño por hacer una interpretación constitucional de sus confines, no han mitigado la sensación de intrascendencia.

Para parte importante de la opinión pública nacional, la presidencia interina es una abstracción sin contenido que ya no va a poder impulsar ninguna transición a la democracia: una entelequia que sólo se justifica para mantener los empleos y garantizar los salarios del personal que la ocupa, salpicado de acusaciones de irregularidades administrativas. Pero, a pesar del pesimismo, el desinterés y el distanciamiento emocional que se vive también en parte de los partidos opositores, el acuerdo anunciado parece indicar que, de momento, no existe un planteamiento estratégico con el cual sustituirla. Todos, incluyendo sus críticos, terminaron aprobando esta prórroga el lunes.

Pero pese a renovar su mandato un año más como presidente interino, Juan Guaidó afronta hoy su momento político más comprometido. Se ha enfriado el entusiasmo de la ciudadanía; aumentan los críticos dentro de sus propias filas; carece de instrumentos para hacerle frente al chavismo y enfrenta acusaciones por malos manejos de los recursos que administra el gobierno interino. Luce, además, particularmente expuesto frente al aparato judicial oficialista.

La extensión del mandato a Juan Guaidó, expresado en la reforma del Estatuto de Transición aprobado en 2019, fue posible gracias a que Voluntad Popular (el partido de Leopoldo López y Juan Guaidó) y Primero Justicia (el de Julio Borges y Henrique Capriles) se vieron forzados por las circunstancias a buscar un acuerdo para llegar a un punto de equilibrio que los obligara a deponer en sus aspiraciones mutuamente excluyentes.

El acercamiento es producto, entre otras cosas, de la presión ejercida por los aliados internacionales de la oposición, en particular por Estados Unidos, con la activa intermediación del resto de los partidos aliados del G-4, como se conoce a los principales grupos opositores presentes en la anterior legislatura: Primero Justicia, Acción Democrática, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo.

Luego de agotar varias rondas de consultas a juristas y especialistas en derecho constitucional, Primero Justicia desistió de su intención de subordinar la gestión de Guaidó al Parlamento, controlado por la oposición en las elecciones de 2015, que hoy funciona en condiciones de semiclandestinidad.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Voluntad Popular tuvo que transigir en que la presidencia interina siga regulada por los lapsos que contempla el Estatuto, abandonando la aspiración de mantener el cargo indefinidamente. Las delegaciones diplomáticas del Gobierno interino quedaron reducidas, de las 60 iniciales, a 10, que son las naciones actuales que reconocen a Guaidó como presidente interino de Venezuela.

El diagrama construido dejó satisfechos a los diputados opositores. Delsa Solórzano, de Encuentro Ciudadano, quien manifestó su inconformidad con los primeros borradores, después pasó al beneplácito y declaró: “La Asamblea Nacional electa en 2015 es la única institución legítima que le queda al país, reconocida por el mundo democrático. No podemos dejar a Venezuela sin instituciones. Venezuela no puede desaparecer, no podemos entregar la República. Sabemos que esto es muy arriesgado y nada sencillo, pero primero son los intereses del país”, dijo.

Pero pese a los esfuerzos en la búsqueda de consensos, que contaron con la asesoría de varios abogados reconocidos, no impidieron que le lluevan las críticas. Eglée Gonzalez Lobato, politóloga y doctora en derecho de la Universidad Central de Venezuela, considera que la reforma del estatuto “amalgama escandalosamente funciones ejecutivas y legislativas en una sola persona”. “Se ha tomado una medida extrema para garantizar la continuidad de Guaidó, que está plagada de irregularidades. Con el argumento de que están defendiendo la democracia, han confiscado el Estatuto para garantizarse su permanencia en el poder, bajo el argumento de que este es un problema más político que legal. Cuando se desprecian los mecanismos legales y se pervierten los procedimientos, corremos el peligro de que los partidos democráticos asuman que están en una zona supraconstitucional”, opina.

González Lobato prevé que este paso “va a aumentar la hostilidad de Maduro. Es una circunstancia que dificultará el entendimiento. Minará las vías pacíficas que debemos buscar para salir sin traumas adicionales de esta tragedia nacional”.

El laberinto opositor

La extensión de un nuevo mandato a Guaidó no puede ocultar las claras grietas anímicas e interpretativas que en este momento surcan el panorama de la oposición venezolana, inmersa hoy en un nuevo extravío. En particular, en sectores de los partidos Primero Justicia y Acción Democrática crecen las voces disidentes que cuestionan la obsolescencia del interinato y el agotamiento de la ruta trazada en 2019 para hacer posible el regreso de la democracia plena a Venezuela.

Argelia Ríos, analista política, considera que “el gobierno interino como proyecto ha colapsado. El único objetivo que lo fundamenta es la protección de los activos venezolanos en el exterior, salvarlos de las manos de Maduro, protegerlos para fundamentar una eventual transición a la democracia en el país”.

Ríos, que también es periodista y escritora, considera que el esfuerzo hecho por Guaidó ha sido titánico y debe ser reconocido: “El debilitamiento de Guaidó tiene mucho que ver con la falta de apoyos internos. Ha sido difícil concretar en torno a él un movimiento de unidad nacional. Mucha gente lo ve con recelo, como un enemigo que se transforma en un obstáculo para el sueño de llegar a la Presidencia en unas elecciones en 2024. Hay muchas personas con aspiraciones presidenciales que están decididas a sacárselo de encima”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top