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El secretario de Estados estadounidense, Antony Blinken, este miércoles en Washington.
El secretario de Estados estadounidense, Antony Blinken, este miércoles en Washington.SAUL LOEB (AFP)

Estados Unidos no solo desmiente que Rusia haya retirado tropas de la frontera con Ucrania, sino que asegura que ha desplegado 7.000 soldados adicionales en los últimos días, según ha informado un alto cargo del Gobierno de Joe Biden este miércoles por la tarde en una llamada con periodistas. Algunos de los efectivos, según Washington, han llegado en las últimas horas, haciendo evidente que el Kremlin miente cuando habla de desescalada.

En total, los aliados de la OTAN creen que Vladímir Putin ha acumulado hasta 150.000 militares en la zona limítrofe con la antigua república soviética -frente a los alrededor de 100.000 enviados hace algunas semanas- lo que ha disparado el temor a una invasión y ha provocado el momento de mayor tensión desde el fin de la Guerra Fría.

Esta semana, algo parecía haberse movido en las negociaciones entre bambalinas: Moscú sostenía que estaba replegando fuerzas; Ucrania se refería a su entrada de la Alianza Atlántica —uno de los elementos en cuestión― como un mero “sueño” y los aliados occidentales hablaban de “optimismo cauto”.

Sin embargo, Estados Unidos, Reino Unido y la OTAN han cuestionado este miércoles las promesas rusas. El recuerdo de la anexión ilegal de la península de Crimea en 2014, que pareció haber agarrado a Occidente con el paso cambiado, pesa enormemente en la desconfianza, y Washington ha optado esta vez por informar casi al minuto de cada dato de inteligencia que recaba sobre las supuestas intenciones de Putin.

El comando militar practica maniobras en Zametil.Foto: EFE | Vídeo: EPV

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“El Gobierno ruso dijo que retiraría las tropas de la frontera con Ucrania. Recibieron mucha atención por esa declaración, tanto aquí como en todo el mundo; pero ahora sabemos que era falso”, señaló la fuente de la Administración estadounidense este miércoles. “Hemos confirmado que en los últimos días, Rusia ha aumentado su presencia a lo largo de la frontera con Ucrania con hasta 7.000 soldados en una fecha tan reciente como hoy”.

El dato trascendió después de un día en que los portavoces oficiales ya habían cuestionado las intenciones de Putin. “Desgraciadamente, hay una diferencia entre lo que Rusia dice y lo que hace”, señaló el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, en una entrevista en la cadena ABC. “Lo que estamos viendo no es ningún repliegue significativo, al revés, seguimos viendo fuerzas acumuladas en la frontera, sobre todo fuerzas que estarían en cabeza de cualquier nueva agresión contra Ucrania”, añadió. “[Putin] puede apretar el gatillo hoy, puede hacerlo mañana”, recalcó.

El portavoz de su Departamento, Ned Price, se había pronunciado en la misma línea, de forma más detallada: “Hemos visto lo opuesto en las últimas semanas, incluso en los últimos días. Hay más fuerzas rusas, no menos, en la frontera”, dijo. Estas fuerzas, continuó, “se están moviendo de manera preocupante hacia posiciones de combate”.

El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que ha llamado a la prudencia en todo momento, angustiado por el bloqueo y la crisis en la que puede sumirse su país por la incertidumbre, coincidió en que no había señales tangibles de repliegue, tan solo “declaraciones”.

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Olaf Scholz (izquierda) y Volodímir Zelenski, este lunes en Kiev.
Olaf Scholz (izquierda) y Volodímir Zelenski, este lunes en Kiev.VALENTYN OGIRENKO (REUTERS)

El canciller alemán, Olaf Scholz, ha afirmado este lunes en Kiev, en plena tensión con Rusia, que, actualmente, no existen “planes” de admitir a Ucrania en la OTAN. “Es un tanto peculiar observar que el Gobierno ruso está haciendo de algo que prácticamente no está en la agenda (la adhesión de Ucrania a la Alianza) el tema de grandes problemas políticos”, ha indicado el canciller tras reunirse con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en Kiev. El socialdemócrata también ha afirmado que espera acciones concretas de Moscú que permitan una desescalada de la tensión.

“Esperamos pasos claros hacia una desescalada de las actuales tensiones”, ha señalado el canciller alemán en una rueda de prensa tras reunirse durante casi dos horas con Zelenski. Scholz ha reiterado que Alemania está “estrechamente al lado de Ucrania”. “Coincidimos en nuestra gran preocupación por la situación actual en la frontera entre Rusia y Ucrania. La actividad militar en la frontera ucrania no tiene ninguna justificación para nosotros. No hay motivos razonables para tal despliegue militar”, ha recalcado.

Zelenski, por su parte, ha defendido los planes de que Ucrania entre en la OTAN, subrayando que la membresía en la Alianza podría hacer que el país estuviera más “seguro”, aunque ha reconocido que, desafortunadamente, “no todo depende” de Kiev.

Scholz, canciller desde el pasado diciembre, ha subrayado que la soberanía y la integridad territorial de Ucrania “no son negociables para Alemania”. Para Berlín “está claro que una nueva agresión militar contra Ucrania tendría graves consecuencias políticas, económicas y geoestratégicas para Rusia”, ha añadido, al tiempo que ha asegurado que llevará este mismo mensaje el martes a Moscú, donde se reunirá con el presidente ruso, Vladímir Putin. “En caso de una escalada militar, estamos listos para sanciones a gran alcance y eficaces”, ha enfatizado. Si Rusia violara de nuevo la integridad territorial de Ucrania, “sabremos qué hacer”, ha asegurado.

La OTAN y Estados Unidos ya han enviado sus respuestas a las garantías de seguridad que exige el Kremlin para evitar una mayor expansión de la Alianza Atlántica hacia el este, ha recordado Scholz, quien ha recalcado que ahora Occidente espera una respuesta de Rusia. Moscú, según el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, tiene un documento de “unas diez páginas” para contestar a Washington y a la Alianza.

Scholz ha ofrecido a Ucrania otros 150 millones de euros en ayuda económica, que se suman a otros 150 millones ya comprometidos pero que todavía Berlín no ha pagado. En total, Alemania ha destinado a Ucrania más de 2.000 millones de euros.

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Sobre la negativa de Berlín a suministrar armas a Kiev, algo que causa malestar en el Gobierno ucranio, Scholz solo ha dicho que su país revisa siempre todas las solicitudes y lo seguirá haciendo también en el futuro.

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El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, instó este sábado a la calma y a no contribuir a crear pánico. Ante las alertas cada vez más elevadas de Estados Unidos sobre la posibilidad de otra agresión militar rusa y en un escenario de evacuaciones masivas de ciudadanos diplomáticos occidentales, Zelenski restó importancia a las alarmas y criticó la “sobreinformación” en relación a la escalada rusa y aseguró que Ucrania no tiene información que respalde esa alarma. “Si cualquier persona tiene información adicional sobre una invasión 100% segura por parte de Rusia a Ucrania, por favor, bríndenosla”, remarcó en una comparecencia en la región de Jersón, donde asistió a maniobras militares del Ejército ucranio.

En otra muestra más de frustración con respecto a los constantes mensajes de Estados Unidos sobre una inminente invasión rusa; Zelenski ha puesto de manifiesto que el lema tan mencionado por el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, y los líderes europeos ―“Nada sobre Ucrania sin Ucrania” no se está siguiendo del todo. Kiev insiste en que, según sus datos y pese a la concentración cada vez mayor de tropas rusa a lo largo de sus fronteras y la exhibición de músculo militar con maniobras en Bielorrusia y en el Mar Negro, nada ha cambiado en los últimos días.

Zelenski, que también habló con el presidente francés, Emanuel Macron este sábado, cree que las alertas pueden alimentar el que define como uno de los objetivos del Kremlin, la desestabilización de país y provocar, además, un daño económico importante. “El mejor amigo de nuestros enemigos es el pánico en nuestro país. Y toda esta información solo está provocando pánico. No puede ayudarnos”, dijo el presidente ucranio. “No puedo estar de acuerdo o en desacuerdo con lo que aún no ha sucedido. Hasta ahora, no hay una guerra a gran escala en Ucrania”, añadió desde Jarón, cerca de la línea de contacto con la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó en 2014 con un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional. “Como nación, debemos confiar en nuestras propias fuerzas. Actuamos según un plan. No le tenemos miedo a nadie”.

En Kiev, mientras el personal de la Embajada de Estados Unidos recogía enseres de la legación diplomática para la evacuación y el traslado de un punto de emergencia a la ciudad de Lviv, al oeste, el paisaje en las calles era el de un sábado cotidiano de invierno. Ucrania lleva ocho años en guerra contra los separatistas prorrusos, apoyados por Moscú, en el este del país, en la región del Donbás. Y aunque esta escalada rusa preocupa, no produce pánico. A mediodía, cientos de personas han salido a la calle en el centro de la capital en una “marcha por la unidad”. “No hay pánico”, comentaba Tatiana Bikova, de 53 años, que acudió a la concentración con sus dos nietas pequeñas. “Este es nuestro país y es nuestra vida, llevamos años en guerra. No podemos dejar que nos conviertan en un agente de juego diplomático. Hay que seguir y levantarse cada día”, decía encogiéndose de hombros.

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En el largo proceso judicial en marcha por los atentados yihadistas del 13 de noviembre de 2015 en París todavía se está lejos de buscar respuestas sobre el papel concreto de los 20 acusados en la noche que dejó 130 muertos y cientos de heridos, decenas de ellos en la sala Bataclan. Pero en el primer interrogatorio en el que se profundizó sobre su radicalización y el periodo inmediatamente anterior a los ataques yihadistas, el único terrorista que sobrevivió a la terrible noche parisina, Salah Abdeslam, arrojó este miércoles luz sobre una de las principales incógnitas que penden desde hace más de seis años sobre esas horas de horror: ¿Sobrevivió porque le falló el cinturón explosivo que llevaba o porque se arrepintió en el último momento y no lo hizo detonar?

La respuesta, que no habían logrado dilucidar los expertos pese a que han analizado minuciosamente todas las pruebas y tratado de reproducir las circunstancias, la dio de forma inesperada el propio Abdeslam. En una “declaración espontánea” al comienzo de dos días de interrogatorio, dijo que el hecho de afrontar una pena grave (la perpetua) aunque no haya “matado a nadie, herido a nadie, ni un rasguño”, según subrayó, envía el mensaje a futuros arrepentidos de que da igual que no den el paso, porque se les castigará como si lo hubieran hecho.

“En el futuro, cuando un individuo se encuentre en el metro, en un autobús o en otro lugar con una maleta con 50 kilos de explosivos, y que en el último momento se diga que quiere dar marcha atrás, ese individuo sabrá que no tiene derecho a pensar eso, porque se le va a perseguir, a matar o a humillar como se me está haciendo a mí hoy”, dijo mirando fijamente al presidente del tribunal, Jean-Louis Périès. Horas después, confirmó que decidió no activar los explosivos. “Cuando se está las 24 horas del día en aislamiento [en la cárcel], uno se dice: ‘Debería haber detonado esa cosa’. Uno se dice: ‘¿Hice bien en dar marcha atrás o debería haber ido hasta el final?”, agregó durante las preguntas de uno de los abogados de la acusación, que le recriminó “chantajear” al tribunal insinuando que si le cae una pena dura, otros futuros terroristas arrepentidos acabarán accionando sus explosivos.

La locuacidad de Abdeslam en el juicio sigue sorprendiendo tras el férreo silencio que mantuvo desde su detención en marzo de 2016, incluso durante su primer juicio en Bélgica en 2018, donde fue condenado a 20 años de cárcel.

Pero en París rompió a hablar el primer día del proceso, en septiembre, para proclamar que lo había dejado “todo” para convertirse en un “combatiente del ISIS” y desde entonces no ha desaprovechado una sola oportunidad de manifestarse, hasta el punto de que Périès ha tenido que silenciarle en varias ocasiones.

Este miércoles, sin embargo, el juez quería saber más de este hombre de 32 años que, como contó en un primer interrogatorio sobre su personalidad, en noviembre, tuvo una infancia “sencilla” en el barrio bruselense de Molenbeek, donde creció “impregnado de valores occidentales”. ¿Cómo acabó este chaval al que le gustaba “vivir como un libertino, sin temor de Dios” convertido en un miembro de un comando suicida preparado en el bastión sirio-iraquí del Estado Islámico?, se preguntan Périès y millones de franceses hasta hoy. Algo más, aunque no demasiado, se averiguó este miércoles durante un fluido y curiosamente educado debate entre el “señor presidente” y el acusado que se prolongó varias horas.

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Pese a su eventual arrepentimiento final y a que, aunque se le “pasó por la cabeza”, no llegó a viajar a Siria (como sí hizo su hermano Brahim, otro de los terroristas que murió el 13 de noviembre), Abdeslam se dijo convencido hasta este miércoles de la legitimidad de la lucha del Estado Islámico y justificó su violencia —para él los ataques como los de París no son atentados sino “operaciones militares” que responden a las “agresiones” de Francia y Occidente— porque “combate”, según él “para restablecer el orden islámico”.

“El mundo occidental impone su ideología al resto. En muchos países, los valores occidentales pasan por encima de los islámicos. Para nosotros los musulmanes, eso es una humillación”, afirmó. Por eso hizo su juramento de lealtad al Estado Islámico “48 horas antes” de los atentados, declaró, si bien algo más tarde se desdijo y aseveró que lo había hecho en su “corazón”, pero “sin seguir las reglas”. Aun así, insistió en otro momento, no se considera un “peligro para la sociedad”.

Sus palabras indignan a las víctimas. “Quiere hacernos creer que no es quien pensamos porque no ha matado a nadie y no se ha hecho estallar”, dijo Philippe Dupeyron, presidente de la asociación 13onze15 Fraternité et verité. Como recordó, Abdeslam “hizo lo que hizo, estaba donde estaba”.

El horror comenzó a las 21.16 de aquel viernes 13 de noviembre de 2015 cuando, cerca del Estadio de Francia, donde se jugaba un amistoso Alemania-Francia en presencia del presidente François Hollande y con más de 80.000 personas en las gradas, un kamikaze hizo estallar el chaleco con explosivos que portaba. Poco después, los teléfonos empezaron a sonar en todas las instancias francesas: se habían registrado disparos y explosiones en otras partes de París, una zona de bares del centro y en la sala de conciertos Bataclan.

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Un miembro de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en una trinchera.
Un miembro de las Fuerzas Armadas de Ucrania, en una trinchera.OLEKSANDR KLYMENKO (REUTERS)

Si lo que parece inminente llega a concretarse en una invasión rusa de Ucrania morirían 50.000 civiles, el Gobierno de Volodímir Zelenski caería derrotado, se tomaría Kiev en cuestión de días y la consecuente crisis humanitaria dejaría hasta cinco millones de refugiados esparcidos por Europa, según los últimos informes del Pentágono y el espionaje norteamericano que EE UU ha compartido con congresistas y sus aliados europeos esta semana, según informa el diario The Washington Post. Una información del The New York Times, a su vez, asegura que Rusia ya ha logrado reunir el 70% de las fuerzas que necesita para invadir toda Ucrania.

El Pentágono ya había advertido la semana pasada de que Rusia acumulaba tropas suficientes en la frontera para invadir entera la antigua república soviética, que no concentraba tantos soldados desde la Guerra Fría. Ahora, la preocupación crece ante el continuo envío de unidades de combate tanto a la frontera rusa con Ucrania como a Bielorrusia. Siempre según el Post, fuentes conocedoras de la situación aseguran que hasta el pasado viernes, se habrían desplegado 83 batallones de grupos tácticos, compuestos cada uno con un número de 750 soldados, dispuestos para un posible asalto.

Según los cálculos de la inteligencia ucrania y la de EE UU, Rusia ha concentrado unos 80.000 soldados junto a las fronteras ucranias y varios miles más en Crimea. Creen también que el Kremlin no ha tomado aún una decisión definitiva sobre una intervención militar, pero también sostienen que podría estar esperando a que el lodoso suelo de sus fronteras orientales y el este de Ucrania se congele para operar sin problemas con los vehículos pesados.

En ese sentido, si Putin decide invadir, no es probable que lo haga hasta la segunda quincena de febrero, ya que sería para entonces cuando haya más terreno congelado. Además, para entonces, los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín ya habrán concluido o estarían a punto de terminar, lo que podría ayudar a Putin a evitar antagonizar al presidente chino, Xi Jinping, aliado del presidente ruso. Según informó el pasado viernes a la prensa el responsable de la diplomacia de EE UU para el Este de Asia, Daniel Kritenbrink, una invasión rusa de Ucrania pondría en aprietos a Pekín ya que se leería en clave de aceptación de los hechos.

Tanto el Post como el Times cifran el número de bajas que podría traer consigo una invasión total de la antigua república soviética entre 25.000 y 50.000 civiles muertos. Respecto a los efectivos de las fuerzas militares ucranianas, podrían caer entre 5.000 y 25.000 soldados, y por la parte rusa entre 3.000 y 10.000.

Mientras Rusia concentra más de 100.000 tropas cerca de la frontera y Moscú insiste en que no planea una invasión, no descarta que podría emprender una acción militar no especificada si no se cumplen sus exigencias de seguridad. Entre ellas está la promesa de que la OTAN nunca admitirá a Ucrania, una exigencia que Washington y la Alianza Atlántica han dicho que es inaceptable.

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En el pulso que se libra día a día entre Moscú y Washington y sus aliados cada vez queda menos espacio para una solución diplomática a medida que la crisis se va enconando, según las informaciones de inteligencia. Resulta difícil conciliar la llamada a conversaciones y reuniones de los líderes europeos con el presidente ruso, Vladímir Putin, quien niega tener planes para una invasión, con el hecho de que cada día es mayor el número de fuerzas rusas concentradas.

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El portavoz del Pentágono, John Kirby, ha afirmado este miércoles que los documentos confidenciales publicados en exclusiva por EL PAÍS —que incluían las respuestas de Washington y la OTAN a las peticiones de Rusia— “muestran la voluntad de negociación” de Estados Unidos con el Kremlin con el fin de solventar la crisis de Ucrania. Kirby se ha referido a esta documentación motu proprio en su discurso inicial antes de una rueda de prensa en el Departamento de Defensa. “Nosotros no hicimos público este documento, pero ahora que lo es, confirma al mundo entero lo que siempre hemos dicho: no hay diferencia entre nuestras declaraciones públicas y nuestras conversaciones privadas”, señaló. “La OTAN y sus socios están unidos en su decisión de abrir una diplomacia seria y constructiva. Estados Unidos está haciendo el último esfuerzo por encontrar una solución diplomática”, concluyó.

Poco después, a preguntas de un periodista, Kirby ha señalado que no iba a abundar sobre la propuesta de negociación de Estados Unidos en público. “Un medio de comunicación europeo la ha publicado y puede verla ahí”, ha respondido en referencia a la publicación de EL PAÍS. “Demuestra que lo que hemos dicho en público es lo que hemos dicho a los rusos en privado, que estamos dispuestos a abordar las preocupaciones de seguridad en Europa de forma recíproca”.

Por su parte, Moscú, destinataria de los documentos enviados por EE UU y la OTAN, ha reaccionado con cautela a la publicación de los mismos. La única declaración al respecto de un alto cargo ruso este miércoles ha sido la del portavoz del presidente Vladímir Putin: “Nosotros no hemos difundido nada, no quiero comentar esto”, ha contestado Dmitri Peskov al ser preguntado por el contenido de las cartas. El portavoz subrayó ante la prensa que el Kremlin había prestado especial atención al material, aunque evitó profundizar en ello y se ciñó a las palabras pronunciadas un día antes por Putin.

La principal agencia de noticias estatal rusa, RIA Novosti, comprobó la veracidad de los documentos con sus propios contactos diplomáticos. “Sí’, dijo la fuente cuando se le preguntó si podía confirmar la autenticidad del documento”, según publicó el medio en una escueta noticia de párrafo y medio.

En su comparecencia, el portavoz de Putin recordó que el presidente ruso “hizo una valoración general” de la misiva estadounidense en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán. Peskov repitió las declaraciones del jefe del Kremlin en las que había afirmado sentirse “engañado” porque la OTAN “prometió no expandirse”, pero posteriormente amplió sus miembros en el este de Europa.

Preguntado sobre cómo valoraba la noticia publicada por EL PAÍS y si consideraba que los documentos habían sido filtrados de forma interesada, el portavoz de Putin evitó pronunciarse. “No lo sabemos, y no es nuestra labor adivinar a través de los posos del café, por lo que lo dejo aquí sin comentarios. Nada que comentar”, subrayó Peskov.

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El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, había dado por hecho el pasado 27 de enero que el contenido de las cartas sería público algún día. “Nuestros colegas americanos nos dijeron que si bien preferían que estos documentos quedasen en un diálogo diplomático confidencial, habían sido consensuados con todos los aliados de Estados Unidos y con la parte ucrania, por lo que no tengo ninguna duda de que a corto plazo se filtrarán”, dijo Lavrov.

A mediados de noviembre del pasado año, fue el propio Ministerio de Exteriores ruso el que filtró varias páginas con conversaciones confidenciales con Berlín y París sobre las fuerzas separatistas del este de Ucrania. Estos diálogos tuvieron lugar en el contexto del formato de Normandía, del que forman parte esos tres países y Ucrania para encontrar una solución a la guerra iniciada en 2014.

En las negociaciones actuales sobre las garantías de seguridad que pide el Kremlin, una de las propuestas de Estados Unidos y la OTAN es que tanto occidente como Rusia no desplieguen fuerzas militares en Ucrania. Sobre esta iniciativa, Peskov hizo suya la tesis de Putin de que una Ucrania miembro de la OTAN “puede considerar posible atacar a Rusia, por ejemplo, invadir la región rusa de Crimea”. “Y después nos enfrentaríamos a la amenaza de una guerra entre Rusia y el bloque de la OTAN”, agregó.

Respecto al rechazo de la OTAN a renegar de su principio básico de mantener las puertas abiertas a la adhesión de cualquier nación, el portavoz de Putin insistió en el argumento del Kremlin de que esa política “no figura” en los documentos fundacionales de la OTAN, aunque él mismo reconoció que nada impide aceptar en su seno a Ucrania o Georgia. “El artículo 10 de la Carta (de la Alianza Atlántica) dice que se pueden admitir nuevos miembros, pero en ninguna parte se habla de puertas abiertas”, opinó el portavoz de Putin.

También se pronunció sobre la contestación de la Casa Blanca el primer vicepresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Duma, el Parlamento ruso, Viacheslav Níkonov. “La impresión general es que la respuesta es, por supuesto, descarada. Hablando claro, no he visto tantas acusaciones contra Rusia en mucho tiempo. Automáticamente achacan a Rusia todos los problemas que provocan Estados Unidos y sus aliados en el mundo”, dijo Níkonov a la agencia Interfax. No obstante, el político admitió que son buenas algunas propuestas como abordar la prórroga del acuerdo de armas nucleares START-3; y crear un sistema de verificación para que la parte rusa compruebe que no hay misiles de crucero Tomahawk en los emplazamientos de defensa antimisiles de Rumania y Polonia, pues estos pueden alcanzar el territorio de la Federación de Rusia.

Otro miembro de la Duma, el primer vicepresidente de la cámara baja, Dmitri Novikov, advirtió por su parte de que el despliegue de miles de tropas estadounidenses en Polonia y Rumania revelado este miércoles podría provocar una ruptura de las negociaciones. “A menos que esto sean noticias falsas para consumo interno, es un paso totalmente destructivo”, apuntó antes de señalar que “complica la situación en torno a Ucrania” y “boicotea el frágil proceso de negociación de las garantías de seguridad”.

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Joe Biden se dirige a la prensa este viernes desde la base aérea Andrews, en Maryland.
Joe Biden se dirige a la prensa este viernes desde la base aérea Andrews, en Maryland.Andrew Harnik (AP)

Joe Biden afirmó este viernes que planea desplegar tropas en el este de Europa y países de la OTAN “a corto plazo”, si bien no será un gran número. El Pentágono avanzó el pasado lunes que hasta 8.500 soldados se encontraban en “alerta máxima” para desplazarse en caso de necesidad, a raíz de la crisis de Ucrania y el creciente temor a una invasión por parte de Rusia. Esta tarde, tras descender del avión presidencial, el Air Force One, un periodista preguntó al mandatario si había tomado ya la decisión de cuándo hacerlo y respondió: “Enviaré tropas al este de Europa y los países de la OTAN a corto plazo. No demasiadas”.

La declaración supuso el broche final a una jornada en la que se hicieron palpables las diferencias de percepción -o de estrategia- entre Estados Unidos y Ucrania. El presidente de este país, Volodímir Zelenski, advirtió este viernes del “pánico” creado a partir de declaraciones de líderes como Biden, que han insistido en que un ataque parece probable e inminente. “Están diciendo que la guerra es mañana. Eso significa pánico”, señaló. Respecto a Washington dijo también: “Insisten en ello y lo hacen de la forma más grave y incendiaria posible”. “En mi opinión, es un error”, añadió.

Apenas unas horas después, el jefe del Pentágono, Lloyd Austin, y el general Mark Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto, convocaron a la prensa para informar de que, según sus datos, Rusia ha desarrollado en la frontera plena capacidad militar para invadir toda Ucrania. Estados Unidos calcula que el Kremlin ha desplegado en torno a 100.000 soldados en la zona, si bien algunos observadores elevan la cifra hasta los 130.000. Se trata, según Milley, de un despliegue “inédito desde la Guerra Fría”. Un ataque por parte de Rusia, advirtió el militar, resultaría “horrible” y causaría un número de muertes “significativo”.

En los últimos días, el Gobierno de Estados Unidos también ha acusado a Rusia de urdir un ataque fingido a sus fuerzas con el fin de conseguir un pretexto para intervenir en Ucrania. El presidente ruso, Vladímir Putin, niega las acusaciones, pero reclama que la OTAN limite su expansión y capacidad de actuación en el Este de Europa y, en concreto, que renuncie a la incorporación de Ucrania como nuevo socio de la Alianza Atlántica. Los aliados han respondido que esa demanda resulta inaceptable.

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Las fuerzas de seguridad de Israel mataron a lo largo de 2021 al menos a 313 palestinos, entre ellos 71 menores, en el año más mortífero registrado en los territorios ocupados desde 2014, según un informe publicado este martes por la organización israelí de derechos humanos B’Tselem. Además, en Cisjordania y en Jerusalén Este, 895 palestinos, incluidos 463 menores, se quedaron sin hogar durante el mismo período por la demolición de 295 viviendas, la cifra más elevada del último lustro.

Por lo que respecta a las muertes, el año pasado estuvo marcado por la ofensiva israelí en la Franja de Gaza del pasado mayo. En la operación militar, Israel mató al menos a 232 palestinos, entre los cuales 54 menores, según el recuento de B’Tselem, que apunta que la mayoría no participó en las hostilidades.

El informe también recoge la muerte de otros 20 palestinos en el enclave por cohetes disparados por facciones locales contra Israel que cayeron en Gaza, así como la de seis civiles israelíes, tres extranjeros y dos miembros de las fuerzas de seguridad de Israel muertos por proyectiles disparados desde la Franja. Para encontrar una cifra mayor de muertos palestinos en un solo año hace falta remontarse hasta 2014, cuando Gaza fue sometida a una ofensiva militar israelí que dejó más de 2.000 muertos.

“La política letal, gratuita e ilegal de fuego abierto de Israel provocó la muerte de cientos de palestinos el año pasado. Alrededor del 70% murieron en la franja de Gaza cuando se aplicó la política criminal de bombardear zonas densamente pobladas”, critica el informe. “Altos funcionarios israelíes justifican la política de fuego abierto. Insisten en que el fuego letal se utiliza como último recurso, de acuerdo con el derecho israelí e internacional, y subrayan que los incidentes se investigan. Pero los hechos demuestran lo contrario: los disparos letales son un asunto rutinario, y nadie rinde cuentas”, subraya.

En Cisjordania y en Jerusalén Este, las fuerzas de seguridad israelíes mataron a otros 77 palestinos, de los cuales 32 murieron en manifestaciones, o cerca de ellas, o en incidentes en los que se lanzaron piedras contra agentes o civiles israelíes. El informe destaca que ocho de ellos han sido asesinados en protestas contra el establecimiento del asentamiento salvaje de Evyatar en tierras que pertenecen a aldeas palestinas en el norte de Cisjordania, y por el cual el Ejército israelí impide a agricultores palestinos acceder a sus terrenos.

“Régimen de apartheid”

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El estudio recoge asimismo un aumento de la violencia de colonos israelíes en el último año, durante el que B’Tselem documentó 336 incidentes violentos frente a los 251 de 2020. Según la organización, el incremento sugiere que esta violencia es otra herramienta que “el régimen de apartheid de Israel utiliza para apoderarse de más tierras palestinas”. El informe también señala que 36 palestinos murieron a tiros en incidentes en los que atacaron, intentaron atacar o supuestamente atacaron a las fuerzas de seguridad o a civiles israelíes, y nota que en estos casos el uso automático de fuego letal no está justificado.

Paralelamente, B’Tselem señala que en los últimos años se ha producido un aumento constante de las demoliciones de viviendas en Cisjordania, como ponen de relieve las 199 derrumbadas el año pasado frente a las 151 de 2020 y las 104 de 2019. Asimismo, además de las casas derrumbadas en los territorios ocupados en 2021, el informe señala que se desmantelaron otras 548 unidades no residenciales por órdenes de las autoridades israelíes, entre las que figuran cisternas, estructuras agrícolas, almacenes, empresas y estructuras públicas, el mayor número desde 2012.

“Estas demoliciones no son una cuestión de ‘aplicación de la ley’, como afirma Israel, y los palestinos que construyen sin permiso no son ‘delincuentes”, desliza el documento. “El régimen de apartheid israelí bloquea casi todo el desarrollo palestino en amplias zonas de Cisjordania, incluido Jerusalén Este, mientras construye masivamente para judíos. Esta política no deja a los palestinos más remedio que construir sin permisos”, agrega.

La portavoz de B’Tselem, Dror Sadot, apunta a EL PAÍS que el fin de la era del ex primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y la formación, en junio, de un nuevo Gobierno de coalición pilotado por el ultranacionalista Naftali Bennett no ha conllevado por ahora un cambio significativo de política. “Es pronto para decirlo, pero de acuerdo con los datos no podemos percibir ni sentir que haya diferencia. En realidad, las demoliciones de casas no hacen más que aumentar, así que no estamos viendo cambios en esa materia”, apunta.

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Scientific American afirma que la reanudación de ciertas actividades

De acuerdo a lo señalado por la revista, gracias a la flexibilización de las normas sanitarias el país ha evidenciado un fuerte aumento de casos de COVID-19 durante el último mes.

24Horas.cl Tvn

06.05.2021

La jornada de este miércoles la revista estadounidense Scientific American, publicó un artículo relacionado al manejo de la crisis sanitaria en Chile, manifestado que «la imprudente prisa» por reabrir las escuelas y la reanudación de ciertas actividades durante el pasado mes de marzo, «amenaza la ejemplar estrategia de vacunación».

De acuerdo a lo señalado por la revista, gracias a la flexibilización de las normas sanitarias el país ha evidenciado un fuerte aumento de casos de COVID-19 durante el último mes.

«En marzo se reabrieron las escuelas y se permitió la reanudación de actividades de alto riesgo, como deportes de interior, gimnasios y casinos. Sin embargo, la reapertura fue prematura«, indicaron.

Si bien destacaron el rápido proceso de inoculación, donde uno de cada tres chilenos ha recibido ambas dosis, señalaron que «Chile también ha servido como advertencia sobre los peligros de la complacencia de las vacunas».

Asimismo, analizaron que el Gobierno ha eliminado sin problemas las restricciones a medida que se implementan los fármacos, lo que fue calificado como «un giro de 180 grados».

«Comenzamos a relajar los encierros y las medidas de distanciamiento social antes de que un porcentaje significativo de la población estuviera efectivamente inmunizado contra el COVID-19», declaró a la revista Juan Carlos Said, especialista en medicina interna del Complejo de Atención Sótero del Río en Santiago, Chile.

«Ahora nos encontramos en una situación en la que, aunque hemos vacunado a mucha gente, todavía no tenemos la pandemia bajo control», agregó.



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