Mostrando entradas con la etiqueta mecha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mecha. Mostrar todas las entradas


Manifestantes sostienen carteles durante una protesta tras la muerte de asesinado Trayvon Martin en Sanford, Florida.
Manifestantes sostienen carteles durante una protesta tras la muerte de asesinado Trayvon Martin en Sanford, Florida.Julie Fletcher (AP)

El 12 de febrero de 2012, Trayvon Martin, un joven de 17 años, caminaba con prisa bajo la lluvia por un suburbio de Orlando, Florida. Cubría su cabeza con la capucha de una sudadera y cargaba una bolsa con golosinas y una lata de té helado. A George Zimmerman, un vigilante vecinal de 28 años, le pareció sospechoso. Llamó al 911 para alertar sobre la presencia del joven, a quien empezó a perseguir, a pesar de que el equipo de emergencia le dijo que no lo hiciera. Hubo un altercado entre los dos hombres. El joven, que iba desarmado, murió producto de una bala en su pecho. Era negro. El vigilante, hispano, quedó absuelto de todos los cargos.

La muerte de Martin encendió la mecha del movimiento Black Lives Matter (traducido del inglés como “Las vidas negras importan”), una voz fundamental contra la brutalidad policial hacia la población negra en Estados Unidos. Una década después del suceso, los activistas continúan multiplicándose a medida que otros jóvenes con capucha mueren a tiros por parecer sospechosos, como Eric Garner, Tamir Rice o Freddie Gray.

Barack Obama era presidente cuando la comunidad negra salió a las calles a reclamar justicia. “Una de las cosas más importantes que surgieron de esta tragedia [la muerte de Martin] fue la activación de toda una nueva generación de líderes de derechos civiles”, afirmó Obama a The New York Times. Dos días después de la muerte de Martin, Obama dijo en los jardines de la Casa Blanca: “Si tuviera un hijo, se parecería a Trayvon”. Cuando brotaban las semillas del movimiento racial en las masivas protestas tras la absolución de Zimmerman, el mandatario escribió que era consciente de que el caso había “levantado pasiones, pero un jurado ha hablado”.

Desde la muerte de George Floyd en mayo de 2020 ha habido juicios sobre homicidios a negros desarmados con condenas duras, pero los activistas de los derechos civiles afirman que el problema es sistemático y que el sistema judicial es racista. 10 años atrás, el asesino de Trayvon Martin quedó libre porque el jurado le creyó cuando dijo que había actuado en defensa propia. La semana pasada, Kim Potter, una expolicía de Minnesota que mató a tiros a Daunte Wright, un afroamericano de 20 años que iba desarmado, recibió dos años de cárcel. La jueza le creyó cuando este afirmó que había sacado su arma de fuego por error, cuando en realidad quería utilizar su pistola táser. La madre del joven fallecido dijo que Potter había asesinado a su hijo y que el sistema de justicia lo había matado de nuevo.

Ben Crump, uno de los abogados de derechos civiles más destacados de Estados Unidos, representó a la familia de Martin y también a la de Floyd. “Creo que cuando miras la condena del asesino de George Floyd, la condena del asesino de Daunte Wright en Minnesota, la mafia del linchamiento de Ahmaud Arbery, todo se remonta a Trayvon Martin y eleva el nivel de conciencia de que las vidas negras importan”, reflexionaba esta semana en una entrevista al Orlando Sentinel. “Creo que, sin Trayvon, no veríamos nada del progreso que hemos logrado”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete



Source link


Donetsk y Lugansk pueden parecer lugares lejanos, pero lo cierto es que son regiones que están dentro de Europa y han participado en acontecimientos continentales que nada tienen que ver con una guerra. La selección española de futbol, por ejemplo, jugó la Eurocopa de 2012 en el estadio de Donbás. Para aquella competición, la región invirtió en infraestructuras, mejoró su aeropuerto y recibió a miles de visitantes. Todo cambia a partir de 2014. El estadio en ruinas por culpa de la guerra es una de las imágenes más simbólicas de lo que ha sucedido desde entonces. Donde hubo miles de aficionados al fútbol disfrutando de la Eurocopa, ahora solo quedan restos de hormigón y una zona completamente destrozada por las bombas.

Grupos separatistas apoyados por Rusia iniciaron en 2014 una revuelta que terminó con referendums de independencia de estas dos regiones. La votación, reconocida por Moscú, fue suficiente para que se autoproclamaran independientes del gobierno de Ucrania. En ese momento se inició una guerra que ha provocado, hasta ahora, unos 14.000 muertos. Hoy, el gobierno ucranio no controla parte de este territorio. Miles de habitantes de Donbás se sienten más cerca de Moscú que de Europa, tienen pasaporte ruso y no quieren oir hablar de entrar en la OTAN o en la Unión Europea.

Donesk y Lugansk forman parte de lo que se llama el “cinturón del óxido”, una zona rica en minerales, sobre todo, acero. Su posición geográfica es también estratégica. La región de Donbás es uno de los accesos de Ucrania al Mar Negro.



Source link

top