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Protesta por la muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo, el pasado viernes en Caracas.
Protesta por la muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo, el pasado viernes en Caracas.Edilzon Gamez

Un tribunal del área metropolitana de Caracas sentenció a 30 años de prisión al teniente Ascanio Antonio Tarascio y al sargento Estiben Zárate, miembros de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgicim), como responsables directos del asesinato del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, ocurrido hace dos años y medio.

Acosta Arévalo fue apresado en junio de 2019, acusado de estar involucrado en actividades conspirativas contra el Gobierno de Nicolás Maduro. Era un momento político especialmente delicado para el chavismo por las marchas de cientos de miles de personas que salieron a las calles para pedir un cambio de Gobierno.

El militar murió en los calabozos de la Dirección de Contrainteligencia Militar un día después de haber sido presentado en los tribunales bajo evidentes signos de tortura. Había sido acusado de urdir planes para asesinar a miembros del alto Gobierno y señalado judicialmente de traición a la patria, rebelión e instigación militar. Su muerte ocurrió el 29 de junio, pocos días después de su captura, y causó un enorme impacto e indignación en la opinión pública nacional.

La autopsia reveló que Acosta Arévalo sufrió una insuficiencia respiratoria a causa de politraumatismos producto de los golpes recibidos en los interrogatorios que le hicieron. Se desmayó en plena audiencia judicial y el juez ordenó que fuera atendido en el Hospital Militar. Su familia no pudo ver el cadáver, y su sepelio se llevó a cabo de forma controlada por las autoridades.

Pese a esta sentencia, ni los familiares de Acosta Arévalo, ni los abogados defensores, ni las organizaciones de derechos humanos están conformes con el desenlace del caso. Alonso Medina Roa, abogado de la familia, manifestó que “los funcionarios sentenciados son los únicos que han sido identificados por su participación”. “Es necesario que se identifique la cadena de mando. La Dirección de Contrainteligencia Militar es una dependencia del Ministerio de la Defensa. En ninguna instancia militar ocurren cosas que no sean del conocimiento de los superiores”, añadió.

La defensa de Acosta Arévalo ha manifestado que el expediente por la muerte del militar activo sigue abierto en la Corte Penal Internacional y que el próximo objetivo es, además, investigar a los médicos que callaron las torturas en su contra. El Programa Venezolano en Educación y Acción de Derechos Humanos, la ONG Provea, aseguró en su cuenta de Twitter: “El capitán Acosta Arévalo fue víctima de desaparición forzada y torturas a manos del Dgcim. Tenía la nariz rota, moretones, fracturas y signos de quemaduras, de acuerdo a lo que afirmó la Misión de Naciones Unidas. ¿Dónde está la investigación a las cadenas de mando? Exigimos justicia.”

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El Ministerio Público acusó en un primer momento a Tarascio y Zárate de homicidio preterintencional concausal, bajo el supuesto de que los acusados no tenían intención de matar. La Misión de Determinación de Hechos de la ONU incluyó en su informe el caso y el Tribunal Supremo de Justicia ordenó repetir el juicio en octubre de 2021, donde se presentaron nuevos cargos.

Para muchos observadores y activistas de la oposición, la decisión judicial sobre estos militares, como otras recientes que anteriormente fueron negadas, minimizadas o ignoradas, son consecuencia de las investigaciones de la Corte Penal Internacional en contra del Gobierno de Nicolás Maduro.

“Se ha sentenciado a dos militares subalternos a la pena máxima de 30 años por homicidio calificado y torturas en contra del capitán Acosta Arévalo. Sin embargo, el país sabe que los culpables de que esto ocurriera están en libertad sin haber sido juzgados,” afirmó Rocío San Miguel, directora de la ONG Control Ciudadano, especializada en temas vinculados al mundo militar.

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La joven fue trasladada a un centro asistencial, pero llegó sin signos vitales.

Noticias Atlántico.

Angelis fue la joven barranquillera que falleció en las últimas horas luego de sufrir un ahogamiento en una de las playas del departamento del Atlántico.

La mujer de a penas 20 años de edad había llega este jueves en compañía de su pareja al balneario Urbanización Los Cocos, jurisdicción del municipio de Juan de Acosta.

Ambos querían disfrutar de un día de esparcimiento.

Sin embargo, todo terminó en tragedia luego que la joven ingresó al mar, pisó un hueco, trató de nadar para salir pero terminó sumergiéndose aún más.

Su pareja al darse cuenta de lo que pasaba, trató de auxiliarla junto con otros bañistas que estaban en el lugar.

Ella fue rescatada pero ya se encontraba inconsciente.

 

Angelis
Angelis tenía 20 años de edad y murió por inmersión en una de las playas del municipio de Juan de Acosta en el Atlántico.

De inmediato la llevaron hasta el Hospital de Juan de Acosta, en donde le prestaron los primeros auxilios.

Pero a pesar de los intentos del cuerpo médico, la joven terminó perdiendo la vida como consecuencia de la inmersión.

Otras noticias:

Alto oleaje y fuertes vientos causan emergencias, un velero extranjero sufrió daños en Barranquilla

Tras su deceso, el centro asistencial dio aviso a las autoridades, quienes trasladaron su cuerpo hasta Medicina Legal en Barranquilla.

Entre tanto, vale informar que Angelis vivía en el barrio El Bosque de Barranquilla.

Otros hechos

El caso de la joven no fue el único, pues otro hombre de 28 años identificado como Ángel S., había sido arrastrado por las olas en la playa de Miramar en Puerto Colombia durante este miércoles.

Desde el momento en el que se presentó el hecho, autoridades de socorro de la municipalidad atlanticense han adelantado labores de búsqueda, pero el cuerpo no ha sido encontrado.

 



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El empresario y excandidato presidencial peruano César Acuña, en febrero de 2016.
El empresario y excandidato presidencial peruano César Acuña, en febrero de 2016.Ernesto Arias (EFE)

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la división de América de Human Rights Watch han lamentado la sentencia de un juez por difamación agravada contra un periodista y el director de Penguin Random House en Perú debido a que contraviene la jurisprudencia internacional y las obligaciones del Estado en cuanto a libertad de expresión. Más de una docena de instituciones peruanas e internacionales han rechazado el fallo del lunes, que dio la razón parcial al excandidato presidencial y empresario César Acuña, quien aduce que algunas frases del libro Plata como cancha -un perfil de su trayectoria- han dañado su “honor”.

El juez penal Raúl Jesús condenó a dos años de prisión suspendida y al pago de una reparación civil de casi 100.000 dólares al autor del libro, Christopher Acosta, y a Jerónimo Pimentel, director general de la editorial en el país andino. Además, les impuso como reglas de conducta no cambiar de domicilio sin previo aviso al magistrado y registrarse cada 60 días en un “control biométrico” del Poder Judicial. El magistrado ordenó también un pago al Estado de 20 días-multa, equivalente a unos 500 dólares. El principal argumento del juez para considerar 35 frases del libro “agraviantes” contra Acuña es que el periodista no corroboró las citas de terceros; el magistrado afirmó tal cosa pese a que los testimonios de las fuentes son un elemento básico en la investigación periodística.

Acosta ha remarcado en varias entrevistas que las personas a quienes cita en su libro declararon en las décadas anteriores a medios nacionales y locales y él ha recogido tales informaciones, contrastándolas y contextualizando los hechos; sin embargo, el político nunca denunció por difamación a esas fuentes. Acuña ha sido tres veces candidato presidencial de Perú, es dueño de una universidad con fines de lucro, y fundó el partido Alianza para el Progreso, cuya bancada parlamentaria es la cuarta por el número de escaños. Los congresistas de su partido no hacen alianzas abiertas para estar en posibilidad de negociar de manera más pragmática.

Juan Papier, investigador senior de Human Rights Watch para las Américas, comentó en Twitter que la sentencia por “difamación” “contradice obligaciones internacionales sobre libertad de expresión”. “Debe ser revertida”, pidió. Por su parte, el pronunciamiento de la SIP lamenta la “grave sentencia en Perú que afecta la libertad de prensa” debido a que se siguen utilizando las demandas de figuras públicas y los procesos penales en contra de los periodistas como forma de frenar la divulgación de información crítica y de interés público. La entidad que agrupa a más de 1.300 propietarios de medios en el hemisferio pidió al Congreso de Perú una norma para dejar de criminalizar al periodismo en delitos contra el honor. El presidente de la comisión de libertad de prensa de la SIP, Carlos Jornet, indicó que “cuando se trata de figuras públicas, las acciones penales transgreden la jurisprudencia internacional y suelen tener un efecto desalentador en contra de las libertades de expresión y de prensa”.

El jurista peruano Diego García-Sayán también destacó el peligro que significa para el Estado peruano —y no solo para la prensa— la sentencia del juez Jesús por atentar contra el derecho fundamental de la libertad de expresión. “Un Estado donde hay un juez o un sistema judicial que condena a unas personas por estos hechos es un Estado que sería condenado en un tribunal internacional por [no cumplir con] su responsabilidad internacional”, apuntó García Sayán en una entrevista en el canal TV Perú. El abogado preside el tribunal de honor del Consejo de la Prensa Peruana y es, asimismo, relator especial de la ONU sobre la independencia de jueces y fiscales.

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Más críticas a la sentencia

A los pronunciamientos de organizaciones internacionales de la sociedad civil en solidaridad con los demandados, este martes se han sumado los mensajes de las representaciones diplomáticas de Estados Unidos y Gran Bretaña en Perú. “La libertad de expresión, incluida la libertad de prensa como base de toda democracia, es uno de los derechos más fundamentales del ser humano. Estados Unidos aboga por el estricto respeto a este derecho en cualquier parte del mundo y trabaja día a día para fortalecerlo”, tuitearon al unísono las embajadas de dichos países la mañana del martes.

El lunes, la embajadora de los Países Bajos en Perú, Natalie Lintvelt se refirió al caso con preocupación, y reiteró la voluntad de “apoyar al Perú en el cumplimiento del Compromiso de La Haya para aumentar la seguridad de los periodistas, del cual es signatario”. Horas más tarde, las cuentas de Twitter de la Unión Europea en Perú y la Embajada de Canadá también emitieron mensajes en los que pedían proteger las libertades de expresión y de prensa.

Luego de conocerse la condena, el abogado principal de Acuña, Enrique Ghersi, dijo en una entrevista en televisión que el autor del libro no buscó la versión de su patrocinado sobre los hechos contenidos en la obra, pese a que Acosta ha declarado que la solicitó por múltiples vías y tiene los registros para demostrarlo.

Ningún político ha respaldado pública y directamente a Acuña tras la sentencia del juez Jesús; un puñado de congresistas se ha solidarizado con el periodista y ha cuestionado al magistrado, mientras que un parlamentario del partido Podemos Perú ha presentado un proyecto de ley para que la pena por el delito de difamación sea cárcel efectiva. Por otro lado, el líder del partido de Gobierno, Vladimir Cerrón, lanzó un tuit políticamente incorrecto en el que cuestionó que la controversia de este caso fuera de libertad de expresión. Sostuvo que si las afirmaciones del libro eran verdaderas, la sentencia “deviene en arbitraria”, pero si eran falsas, “el autor debe ser sentenciado”.

En tanto, los pronunciamientos críticos contra la condena judicial siguen en aumento, como los de académicos de las universidades Mayor de San Marcos y Católica, y los ejemplares de Plata como cancha se han vuelto a agotar en las librerías.

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