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Foto Alcaldía de Cali

El llamado lo hizo el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, durante el ‘Primer encuentro de la Policía Nacional con alcaldes de municipios con población afrocolombiana’, que tuvo como sede a la capital vallecaucana el pasado viernes.

“Me parece que es esencial que todos los municipios del Pacífico colombiano vayan diseñando una agenda común, para presentársela a quien sea el nuevo presidente o presidenta de los colombianos, de tal forma que pueda tener argumentos y conocer de nuestra problemática en relación con la pobreza, la exclusión, la inequidad, la falta de cobertura universitaria”, aseguró el mandatario.

El encuentro, liderado por la Policía Nacional, con el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos, tuvo como objetivo generar estrategias que garanticen el respeto por los Derechos Humanos y mejoren las condiciones de seguridad de las comunidades afrodescendientes, enmarcados en el proceso de trasformación policial.

“El punto es cómo reorientar la Policía, cómo rediseñar la política, cómo intervenir problemas tan difíciles como el narcotráfico, el desplazamiento, las tensiones que se viven en nuestros pueblos. Queremos sacar de acá toda una plataforma que rediseñe el quehacer de la fuerza pública en municipios con mayoría de población afrodescendiente”, enfatizó Ospina.
A su vez, Óscar Gamboa, ministro consejero de la Embajada de Colombia en Washington, destacó la reunión como ‘histórica’. “Y precisamente en Cali, que es la capital afro de Colombia y la segunda en América Latina; histórico porque era necesario y oportuno que la Policía dialogara con nuestros alcaldes; porque lamentablemente hay unos desafíos que imponen un trabajo más articulado, más creativo y con mayores expectativas de impactar, para que la gente vuelva a sonreír en muchos de nuestros pueblos”.

Por su parte, el general Jorge Luis Vargas, director de la Policía Nacional, manifestó que estos espacios son de gran importancia para dar a conocer los procesos de transformación que adelanta la institución al servicio de los colombianos.

“Vamos a lanzar la propuesta Policía Somos Afro, que se enmarca en ocho grandes aspectos, que tienen que ver con Derechos Humanos, atención al ciudadano, quejas, protección, género; una cantidad de cosas que creo que nos van a dar la oportunidad de estar muchísimo más cercanos a la comunidad”, expresó el General.

Yadira Amú, alcaldesa de Timbiquí, considera que se deben crear estrategias al interior de los territorios, “que permitan que la Policía no solamente sea percibida desde la fuerza pública, sino desde el enfoque social”.

Asimismo, la alcaldesa de Tumaco, María Emilsen Angulo, resaltó la importancia del trabajo articulado entre la institucionalidad y la comunidad. “Lo que hemos hecho en Tumaco es articular esas dos fuerzas, la presencia de la Policía, pero llega también la institucionalidad a ofrecer servicios a las comunidades. De esta manera, hemos logrado avanzar en un piloto en tres barrios donde era imposible ingresar; teníamos fronteras invisibles y hemos construido escuelas y parques, hemos llevado internet y convocado a los jóvenes para que participen de procesos educativos”, puntualizó.

Fuente: Ingrid Valderruten / Alcaldía de Cali



Rusia ha dado este martes las primeras señales de distensión desde que la crisis en Ucrania alcanzó su punto álgido. En el plano político, el presidente Vladímir Putin dijo que las respuestas que le ofrecieron Estados Unidos y la OTAN a sus exigencias sobre la arquitectura de la seguridad en Europa —y que adelantó EL PAÍS en exclusiva— son un punto de partida aceptable para negociar. “Tienen una serie de consideraciones que hemos propuesto otros años y estamos listos para discutir”, afirmó el mandatario en la rueda de prensa posterior a su encuentro con el canciller alemán, Olaf Scholz. En el ámbito militar, el Kremlin ha anunciado la retirada de tropas de algunos de los puntos de la frontera con Ucrania. Pese a todo, la situación dista de haberse apaciguado. También en la misma jornada, el Parlamento ruso ha instado a Putin a que reconozca la independencia de Donetsk y Lugansk, las dos regiones separatistas prorrusas de Ucrania.

Las propuestas de EE UU y la OTAN incluyen negociar acuerdos de desarme y aportar medidas de confianza, aunque condicionan esos puntos a que se inicie una desescalada en la amenaza militar rusa sobre Ucrania. Sin embargo, Putin dejó claro que una de sus grandes preocupaciones es el futuro de Kiev y su relación con Rusia y la OTAN, alianza a la que la antigua república soviética quiere acceder aunque su membresía no está en la agenda. “Queremos resolver esa cuestión ahora”, ha dicho el mandatario, que ha exigido que la Alianza Atlántica garantice que nunca aceptará a Ucrania ni a ningún otro país miembro de la antigua Unión Soviética.

“Hoy vemos el equipamiento de la OTAN enfrente de nuestra casa. Hablan de que [la adhesión de Ucrania] no será mañana. ¿Cuándo? ¿Pasado mañana? ¿Qué cambia para nosotros en una perspectiva histórica?”, cuestionó Putin antes de responder a sus propias preguntas. “Para nosotros puede ser tarde”, aseveró el mandatario, que recalcó que con sus propuestas a Washington y a la Alianza Atlántica, que implican el repliegue a las posiciones de la OTAN de 1997, Rusia busca “garantizar la seguridad de todos”. Cuando son cada vez más sonoras las alertas de Occidente ante otra posible agresión rusa a Ucrania —en torno a la que ha colocado decenas de miles de soldados— y a la pregunta de si Rusia quiere una guerra, Putin ha respondido: “¡Claro que no!”.

Putin aseguró que Occidente interpreta a su favor el principio de indivisibilidad de la seguridad, que implica que un país no se refuerce a expensas de poner en riesgo a un tercero. “Vemos la disuasión de Rusia por la fuerza como una amenaza directa a nuestra seguridad nacional”, apuntó. Scholz compartió con el líder ruso la disposición europea para lograr un consenso sobre la seguridad común, pero recordó que es Rusia la que tiene más de 100.000 soldados alrededor de Ucrania “sin razón aparente” y advirtió de que “la soberanía, las fronteras y la integridad territorial de todos los Estados, incluido Ucrania, no son negociables”.

El primer viaje oficial a Moscú del líder alemán tuvo lugar la misma jornada en la que el Parlamento ruso (controlado por el Kremlin) instó a Putin a que reconozca la independencia de Donetsk y Lugansk, donde los separatistas prorrusos respaldados política y militarmente por el Kremlin luchan contra el Ejército de Kiev desde hace casi ocho años. La resolución no es vinculante (solo el presidente ruso puede reconocer ese estatus) pero esa vía parlamentaria ya empaña los acuerdos de paz de Minsk, impulsados por la entonces canciller alemana Angela Merkel. Tras acabar la reunión, Scholz consideró “una catástrofe política” esta decisión de la Duma (Cámara baja).

Imagen satelital del 19 de enero de 2021 del despliegue de cientos de tanques, lanzaderas y vehículos militares en la localidad rusa de Yelnya, a 260 kilómetros de Ucrania.

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Putin, que lleva meses afirmando que los rusohablantes son discriminados en Ucrania, volvió a insistir en que la ciudadanía de Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania, está sufriendo un “genocidio” para justificar el paso dado por la Duma. El presidente ruso instó a Francia y Alemania (mediadores en los pactos de Minsk firmados por Moscú, Kiev y representantes separatistas) a presionar a Ucrania para implementar los acuerdos de paz de 2015, que incluyen conceder un estatus especial a esas provincias, pero también la devolución del control de las fronteras al Gobierno ucranio y la retirada de todas las armas enviadas a la zona. Sin embargo, Kiev interpretó la petición parlamentaria rusa a Putin como una salida del pacto “de facto y de iure con todas las consecuencias correspondientes.” El canciller comparó la situación del Donbás con la guerra de los Balcanes, donde aseguró que se evitó un genocidio y se encontró “la dirección hacia la Unión Europea”. Su símil no gustó a Putin.

Scholz llegó a Rusia con más cuestiones pendientes. Por un lado, la apertura del controvertido gasoducto Nord Stream 2 —ya terminado, pero a la espera de que Bruselas autorice el funcionamiento del canal que llevará gas ruso directamente a Alemania— y la situación de otros gasoductos que cruzan Europa. Sobre esta cuestión, Putin aseguró que Moscú está preparado para bombear gas a través de Ucrania, pese a que el Nord Stream 2 evita ese territorio y también el de Polonia.

Gracias al excanciller Schröder

Una de las preguntas inevitables de la rueda de prensa aludió al reciente nombramiento del excanciller alemán Gerhard Schröder como miembro del consejo directivo de Gazprom. Putin recordó que no solo trabajó con Ucrania en la década de los 2000 para importar gas a través de aquel país, sino que también fue uno de los primeros impulsores del Nord Stream original. “El consumidor alemán obtiene el gas ruso cinco veces más barato. Que abra la billetera y que dé las gracias a Schröder por esto”, dijo Putin al defender la política rusa de firmar contratos de suministro a largo plazo, en vez de acudir al mercado y depender de su fluctuación.

Los dos mandatarios también abordaron la reciente prohibición de la actividad del canal alemán Deutsche Welle en Rusia tras el veto germano a RT (antes llamada Russia Today) en alemán por carecer de licencia. “No quiero dar detalles, pero hemos hablado de cómo resolver esto”, adelantó el presidente ruso.

El canciller alemán también mencionó la liquidación a finales del pasado año de la fundación Memorial, conservadora de la memoria histórica sobre los crímenes soviéticos. Frente a Putin, Scholz destacó la contribución de la ONG para esclarecer cuál fue el destino de muchos ciudadanos soviéticos deportados a Alemania. Y recriminó al Kremlin que “cada vez es más pequeño el margen para la sociedad civil” en Rusia.

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Investigan si cuerpos encontrados en una fosa común en Buenaventura, serían padre e hijo secuestrados en Sabaletas

Sus familiares habían pagado por el rescate pero desde el año pasado no tenían noticias o pruebas de supervivencia de los dos secuestrados.

Noticias Valle del Cauca.

Son dos los cuerpos que las autoridades lograron encontrar en las últimas horas en zona rural de Buenaventura. Los restos humanos se encontraban en una fosa común.

Precisan que fueron hallados en el sector conocido como Bocas del río Cajambre. Aseguran las autoridades llegaron al lugar luego de varios llamados que hizo la comunidad.

Hasta el lugar se trasladaron unidades de criminalística del CTI de la Fiscalía y tras la inspección y levantamiento de los cadáveres, fueron trasladado hasta la morgue del Hospital Luis Ablanque de la Plata.

Investigan si son Javier Mauricio y su hijo Juan Fernando Palomino

Luego del hallazgo de los cuerpos, se ha iniciado una investigación para establecer si serían los restos de Javier Mauricio Palomino de 45 años, y su hijo Juan Fernando de 26.

en buenaventura
Javier Mauricio Palomino de 45 años, y su hijo Juan Fernando de 26.

Que como se recordará, fueron secuestrados el pasado 7 de junio por integrantes de la estructura ELN mientras se encontraban realizando turismo en el corregimiento de Sabaleta.

Sobre ellos ha sido muy poco lo que se conoce, José Ignacio, padre y abuelo de las víctimas también fue secuestrado ese día pero luego fue dejado en libertad.

La última prueba que le enviaron a la familia.

Él ha denunciado que habían pagado por la liberación de sus seres queridos pero desde septiembre no han tenido información alguna de cómo se encontraban, dónde o alguna prueba de supervivencia e información al respecto.

Esto dijo en su momento la familia Palomino a TuBarco.

Puede leer:

Escuchando regueton, mostrando armas y amenazando, así iban los hombres asesinados en una camioneta en Arauquita





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Pocos líderes mundiales se han reunido tantas veces como el chino Xi Jinping y el ruso Vladímir Putin: 38. Pero desde hace ocho años, cuando Rusia acababa de ocupar Crimea, ningún encuentro entre ambos había generado tanta expectación como el previsto este viernes. El líder ruso, que viaja a Pekín para presenciar la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno, tratará con su homólogo chino sobre una “visión común de la seguridad”, según el Kremlin, en plena crisis con Occidente en torno a una posible invasión rusa de Ucrania. Será la primera cita cara a cara de Xi con otro mandatario desde los primeros tiempos de la pandemia, en un gesto simbólico de la relación cada vez más estrecha entre ambos países.

Esa amistad cada vez más intensa entre China y Rusia, tras décadas de profunda desconfianza, es algo que beneficia a ambos. Los dos perciben a Estados Unidos como el rival común contra el que se apoyan mutuamente. Comparten una misma visión —escéptica cuando menos— sobre los valores democráticos occidentales. Hay química entre Putin y Xi, quien calificó al ruso de “viejo amigo” en una videoconferencia en diciembre. Además, han celebrado juntos los respectivos cumpleaños.

La reunión de este viernes —un almuerzo de trabajo antes de que acudan al estadio de El Nido para presidir la ceremonia inaugural— guarda notables similitudes con la de 2014. Entonces, tras la anexión de la península ucrania de Crimea, Rusia se encontraba contra las cuerdas. Se había convertido en un paria a ojos de Occidente. Su economía se había contraído a raíz de las duras sanciones internacionales. Pero la firma de un acuerdo por 400.000 millones de dólares [unos 350.000 millones de euros al cambio actual] para el suministro de gas natural a China le supuso una tabla de salvación, tanto económica como diplomáticamente. No solo Moscú encontraba una nueva fuente de ingresos para suplir la pérdida de las ventas de combustible a Europa; el pacto también enviaba el mensaje de que no estaba aislado ante Occidente.

Aquella firma marcó el despegue de una relación que, convertida en una alianza informal, no hace sino fortalecerse en todos los campos. China ya representa el 20% del comercio ruso, frente al 10% de 2014. Ambos países desarrollan maniobras militares conjuntas. Incluso han firmado un memorando para construir juntos una base lunar.

El gran amigo de Moscú

Como en 2014, Ucrania vuelve a ser el telón de fondo. Occidente trata de alejar el fantasma de una invasión rusa. Y China, ahora consolidada como potencia mundial, mucho más fuerte que hace ocho años y con mayor peso internacional que su vecino y socio, vuelve a perfilarse como el gran amigo de Moscú.

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Los dos líderes firmarán una quincena de acuerdos sobre energía y finanzas, según ha adelantado el Kremlin. Sobre la mesa hay un nuevo acuerdo de expansión de suministro de gas que complemente el del gasoducto Poder de Siberia, que recorre 4.000 kilómetros y se encuentra operativo desde 2019. Y, en particular, subrayarán su “visión común” en materia de seguridad en una declaración conjunta sobre “la entrada de las relaciones internacionales en una nueva era”, según ha adelantado un portavoz del Gobierno ruso.

El propio Putin ha enfatizado esa visión común. “Nuestros países desempeñan un papel estabilizador importante en el complicado clima internacional actual, promoviendo una mayor democracia en el sistema de relaciones internacionales para hacerlo más equitativo e incluyente” ha indicado en un artículo bajo su firma publicado por la agencia de noticias oficial china Xinhua. Los dos países “coinciden, o están muy cerca” en la mayoría de asuntos internacionales, ha sostenido el presidente ruso.

Pekín dio un paso adelante en esa cercanía la semana pasada, cuando en una conversación telefónica con el secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, apoyó la posición rusa en Ucrania y Europa del Este, donde Moscú reclama que la OTAN renuncie a expandirse. Wang opinó entonces que “las preocupaciones razonables de Rusia sobre seguridad deben tenerse en cuenta”, criticó la “mentalidad de la Guerra Fría”, en una velada alusión a Washington, y subrayó que “no se puede garantizar la seguridad regional sobre la base de expandir un bloque militar”, en referencia a la Alianza Atlántica.

Esa declaración va más lejos que las que Pekín —opuesto a respaldar cualquier iniciativa de apoyo a movimientos independentistas— llegó a formular nunca sobre otras intervenciones de Rusia, en opinión de Evan Feigenbaum, del Carnegie Endowment for International Peace en Washington. Antes de la ocupación de Crimea, que China nunca ha reconocido, Moscú envió tropas a Georgia para apoyar la secesión de la región de Abjasia precisamente durante los primeros Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008, sin que el Gobierno chino se alineara con el Kremlin.

Pero desde entonces, la relación entre China y Estados Unidos se ha deteriorado, y Rusia ha ganado valor como socio. “Entre la inconsistencia con los principios y la realidad geopolítica, el Gobierno chino ha optado por la realidad geopolítica, que se impone a todo lo demás”, consideraba Feigenbaum en una mesa redonda este miércoles.

Sus economías se complementan: China puede proveer a Rusia de infraestructuras, alta tecnología y semiconductores, Moscú proporciona armamento moderno, productos agrícolas y gas y petróleo para las inmensas necesidades energéticas de su vecino. El comercio entre ambos alcanzó los 147.000 millones de dólares (unos 129.000 millones de euros) el año pasado, y ambos Gobiernos esperan que este año se superen los 200.000 millones de dólares. Los dos países zanjaron las disputas sobre su frontera, la más larga del mundo con más de 4.000 kilómetros, con un tratado que les ha permitido reasignar fondos presupuestarios y soldados.

“En parte, la concentración rusa de tropas en la frontera con Ucrania es consecuencia indirecta del tratado fronterizo con China”, apunta Alexander Gabuev, del Centro Carnegie en Moscú. “El número de soldados desplegados en la frontera [ruso-china] hoy es el más bajo desde 1922”.

Suspicacias y escepticismo

Pero esa cercanía tiene límites. En Moscú persiste cierta suspicacia hacia el vecino cada vez más poderoso: la relación es “asimétrica” y el sentimiento es que Rusia necesita más a China que viceversa, matiza Gabuev. “China es muy pragmática y tiene mucha capacidad de presión. Su posición negociadora se fortalece cada día, así que es mejor firmar un acuerdo con China hoy que mañana”, agrega este experto.

Y aunque contemporiza, China contempla con escepticismo las intervenciones de Rusia en apoyo de movimientos separatistas, como los de Crimea o Abjasia, ante el temor a alentar reclamaciones en ese sentido dentro de su propio territorio, en Tíbet, Xinjiang o Hong Kong. Ninguna de las dos partes ha tenido nunca interés en formalizar su alianza con un tratado.

Es difícil que el respaldo chino a las acciones de Rusia en Ucrania vaya más allá de declaraciones como las del ministro Wang. Pekín mantiene buenas relaciones con Kiev, una pieza importante en su iniciativa de red mundial de infraestructuras conocida como la Nueva Ruta de la Seda. Ucrania, además, le suministra armamento y es un importante socio comercial: su intercambio de productos agrícolas creció un 33% en 2021 con respecto al año anterior. La antigua república soviética le suministra el 80% de sus importaciones de maíz.

Sobre todo, China no desea un conflicto en el que tenga que elegir entre el apoyo a su aliado o el cumplimiento de lo que a todas luces serían una duras sanciones internacionales. Y en el que se arriesgaría a verse enfrentada a la Unión Europea, su segundo socio comercial.

En su conversación con Blinken, Wang apuntó el deseo de una solución de la crisis por la vía diplomática. “China apoyará cualquier esfuerzo que se alinee con la dirección y el espíritu” del acuerdo de Minsk, declaró el ministro, en referencia al alto el fuego entre Rusia y Ucrania suscrito en 2015 con Francia y Alemania como mediadores.

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