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Las delegaciones de Rusia y Ucrania han iniciado este martes en Estambul una nueva ronda de negociaciones presenciales bajo los auspicios del Gobierno turco, tras dos semanas de discusiones por videoconferencia. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha pedido a ambos equipos negociadores “una paz justa” en la que, según ha afirmado, “no debería haber un perdedor”. El objetivo fundamental de este nuevo diálogo entre asesores presidenciales rusos y ucranios es alcanzar un alto el fuego. Sin embargo, aunque ambas partes se han mostrado dispuestas a acercar posturas, un abismo sigue separando las exigencias del país invasor, Rusia, de las demandas que Kiev ha asegurado estar dispuesto a aceptar; especialmente en cuanto a la reclamación de que Ucrania reconozca la soberanía rusa de Crimea —que Moscú invadió y se anexionó ilegalmente en 2014— y la independencia de la región de Donbás. El ministro de Asuntos Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, ha resumido la postura de su país respecto a esta negociación con una frase: “[A cambio de la paz] no estamos dispuestos a intercambiar personas, territorio o soberanía”.

¿Qué exige Rusia para parar la guerra?

Las principales exigencias de Rusia para parar la guerra que inició hace cinco semanas no han variado sustancialmente de las que el presidente Vladímir Putin enumeró justo antes de lanzar la invasión de Ucrania del 24 de febrero, según confirmó el ministro de Exteriores ucranio Kuleba en una entrevista con este diario. Estas demandas rusas son, primero, que Ucrania acepte un estatus de neutralidad, es decir, que renuncie a unirse a la OTAN, y además lo blinde inscribiendo este compromiso en su Constitución, que ahora recoge la meta de sumarse a la Alianza Atlántica. En segundo lugar, que Kiev reconozca como territorio ruso a la península de Crimea, que Moscú se anexionó hace ocho años con un referéndum celebrado en ese territorio bajo presencia militar y no reconocido por la comunidad internacional.

Otra reclamación de Rusia a Ucrania es el reconocimiento de Donetsk y Lugansk, en el área oriental ucrania de Donbás, como estados independientes. Entre las demandas iniciales de Rusia figuraban inicialmente la “desnazificación” de Ucrania —Putin sostiene que el Gobierno y el ejército de ese país están controlados por neonazis y grupos de extrema derecha—, la desmilitarización y la protección de la lengua rusa en la exrepública soviética.

¿Cuáles son las condiciones de Ucrania?

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Las principales condiciones de Ucrania para un posible acuerdo de paz son tres: la primera es la obtención de garantías de seguridad. La segunda es el reconocimiento de su integridad territorial dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas —lo que incluye a Crimea y el Donbás— y la tercera es un alto el fuego y la retirada del Ejército ruso. Kiev exige además la apertura de corredores humanitarios para evacuar a la población de las zonas asediadas por las tropas rusas con un compromiso expreso de Moscú de que no se va a atacar a los civiles que huyen.

¿A qué se refiere Ucrania cuando pide garantías de seguridad?

En su conversación con EL PAÍS, el ministro Kuleba precisó que su Gobierno aspira a “algo similar” al artículo 5 de la OTAN; es decir, un compromiso de los Estados que se hagan garantes de la seguridad de Ucrania de defender el país si alguien lo ataca. Kuleba detalló que esas garantías obligarían a “aquellos países que brindan sus garantías de seguridad a proveer a Ucrania en 24 horas de todas las armas necesarias, adoptar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU exigiendo parar la agresión e imponer sanciones”. El ministro aseguró que Kiev está “en conversaciones con Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia y Turquía sobre su potencial participación en este modelo”.

¿Cuáles son los principales escollos para las negociaciones?

Las cuestiones en las que las posturas de Moscú y Ucrania siguen siendo más irreconciliables son la cuestión territorial y los aspectos ligados a la soberanía nacional ucrania. En su alocución televisada del domingo, el presidente Zelenski remarcó que quiere la paz pero precisó que ambas cuestiones constituyen líneas rojas para su país: “La soberanía y la integridad territorial de Ucrania están fuera de cualquier duda”. Frente a ello, Rusia insiste en su exigencia de que Ucrania acepte el hecho consumado de su anexión unilateral de Crimea en 2014 y reconozca la soberanía rusa sobre esa parte de su territorio. Moscú reclama también que Kiev renuncie a las regiones de Donetsk y Lugansk, en Donbás, y reconozca a las dos provincias de esa región ucrania como estados independientes. En 2014, poco después del referéndum ilegal en Crimea, los separatistas prorrusos, apoyados por el Kremlin, hicieron una votación en parte de esos territorios para reclamar la independencia. Antes de la invasión, Putin las reconoció como repúblicas, asumiendo además su reclamación de todo el Donbás (área donde está, por ejemplo, Mariupol) aunque solo controlaban en ese momento una tercera parte.

¿En qué se han acercado las posiciones por parte de Ucrania?

Zelenski ha reiterado que su país está dispuesto a discutir sobre un estatus de neutralidad para su país y a renunciar a formar parte de la OTAN, la última vez este domingo, en una entrevista con varios medios de comunicación independientes rusos. Sin embargo, el presidente ucranio condiciona esta discusión a una retirada de las tropas rusas y a que esta cuestión se someta a referéndum, ya que se requeriría un cambio constitucional. Como ha hecho durante todo su periodo de Gobierno, Zelenski insistió en su entrevista con los medios rusos —vetada para su emisión en Rusia— que Kiev no tiene planes de recuperar por la fuerza todo el territorio de Donetsk y Lugansk. El presidente ucranio aludió a un “compromiso” sobre el Donbás y dejó entrever que aceptaría una vuelta al statu quo previo a la invasión; es decir, una retirada de las fuerzas rusas a la línea de demarcación que, antes del 24 de febrero, separaba la zona de Donbás bajo control de Moscú, a través de los separatistas prorrusos, del área dominada por el Ejército ucranio.

¿Y por parte de Rusia?

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, aseguró el lunes que veía “posible” un acuerdo entre Rusia y Ucrania. Moscú podría haber renunciado a algunas de sus exigencias iniciales a Ucrania, sobre todo en tres aspectos: la desmilitarización del país, la protección legal del ruso —cerca del 30% de ucranios tienen ese idioma como lengua materna— y lo que Putin definía como “desnazificación”, de acuerdo con Financial Times, que asegura haber accedido al borrador del alto el fuego sobre el que trabajan las delegaciones rusa y ucrania en Estambul. Rusia podría estar dispuesta a aceptar también que Ucrania ingrese en la Unión Europea, siempre según el documento citado por ese periódico.

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Italia ha sido uno de los principales socios de Rusia en Europa y un aliado estratégico del presidente Vladímir Putin en cuestiones comerciales. Solo hace cuatro años, el Gobierno de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas estrechó todavía más esos vínculos. Por eso, cada vez que el foco de la guerra pasa por el país transalpino, vuelven a verse las costuras de aquella relación. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, compareció este martes por videoconferencia en la Cámara de Diputados italiana. Agradeció el apoyo italiano, pero pidió que las sanciones y la oposición a Rusia sean todavía más contundentes.

La comparecencia de Zelenski en el Palacio de Montecitorio —una hora antes había llamado al papa Francisco, que también le mostró su apoyo— es un paso más en la gira telemática del líder ucranio por los parlamentos internacionales. Lo hizo con toda solemnidad, ante todos los senadores y diputados del Parlamento y el propio presidente del Consejo de Ministros, Mario Draghi. Todos ellos condenaron “netamente el ataque ruso”. El aplauso en pie de los miembros de ambas cámaras duró varios minutos y no dejó lugar a dudas. Draghi fue rotundo en su intervención, en la que atacó directamente “la arrogancia del Gobierno ruso” y llegó a proclamar que “Italia quiere a Ucrania en la Unión Europea”. Zelenski hablaba precedido por cierta polémica en algunos sectores de la parte escindida del Movimiento 5 Estrellas (M5S), que montó su propio grupo político, y el lunes reclamaba escuchar también la versión del bando ruso. Pero este martes el apoyo fue unánime.

Zelenski tuvo un tono menos beligerante que ante el Parlamento alemán. Pero advirtió a los italianos de lo que puede suceder si no se aumenta la presión sobre Putin, comparando la destrucción de lugares como Mariupol con lo que supondría para ciudades italianas como Génova, del mismo tamaño. Además, recordó que ya han muerto 117 niños desde el comienzo de la invasión. “Hay que hacer todo lo posible para garantizar la paz. Es una guerra organizada durante años por una sola persona, ganando dinero del gas y usándolo para la guerra. Quiere controlar vuestras vidas y vuestra política, destruir vuestros valores democráticos. Ucrania es la puerta para el Ejército ruso a Europa. Y ellos quieren entrar en Europa, pero la barbarie no debe entrar. […] La invasión dura ya 27 días, casi un mes. Así que necesitamos más sanciones y otras presiones hasta que llegue la paz”, lanzó a través de la pantalla.

Veto a las vacaciones de los rusos en Italia

El presidente ucranio pidió redoblar los esfuerzos para aislar a Putin, también cerrando la puerta a ciudadanos rusos que pasan las vacaciones en Italia. “Sabéis quién ordena combatir y quién ha llevado la guerra a Ucrania. Todos utilizan Italia para sus vacaciones. No tenéis que acoger a estas personas. Hay que bloquear y congelar sus bienes. Sus cuentas, yates, hasta el más pequeño. Congelar todos los activos de los que tienen fuerza de decisión en Rusia. Hay que apoyar las sanciones y el embargo contra todos ellos. Ninguna excepción para ningún banco ruso. Hay que parar los asesinatos y la guerra rusa”, insistió. La situación, recordó, es extrema. Y comparable a lo que hicieron los nazis, lanzó. “Hay tropas del Ejército ruso que torturan, violan y raptan a los niños. Nos están robando. Eso es lo que hicieron los nazis cuando ocuparon otros países”.

Italia siempre ha tenido una elevada promiscuidad con Rusia. Desde los tiempos en los que el Partido Comunista Italiano era el más importante de Europa, pasando por la intensa amistad de Silvio Berlusconi con Putin, a los flirteos del Ejecutivo populista que formó el Movimiento 5 Estrellas con La Liga en 2018. La imagen de los camiones rusos entrando en Bérgamo en plena pandemia para prestar ayuda sanitaria y logística mostraron la última postal de una sintonía que se ha traducido en los últimos años en un suculento intercambio comercial —7.000 millones de euros de exportaciones a Rusia y 12.600 millones de importaciones— y que ahora coloca en una situación incómoda a muchos de los incondicionales de Putin.

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La situación, sin embargo, ha cambiado en las últimas semanas y Rusia ha colocado a Italia en la lista negra de países. No han gustado las declaraciones, los actos ni las medidas contra los oligarcas dentro de las fronteras italianas. “Si el Gobierno italiano sigue a Francia a la hora de declarar una guerra financiera y económica total a Rusia al aprobar nuevas sanciones, habrá las correspondientes consecuencias irreversibles”, amenazó Alexéi Paramonov, excónsul ruso en Milán, y hoy director del departamento europeo del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores. Paramonov recordó también a Italia la ayuda que había recibido durante la pandemia y acusó al ministro de Defensa italiano, Lorenzo Guerini, de ser “un halcón y uno de los principales inspiradores de la campaña antirrusa del Gobierno italiano”.

Draghi fue muy claro en su intervención y dejó atrás cualquier titubeo del país en esta cuestión. “La arrogancia del Gobierno ruso ha chocado con la dignidad del pueblo ucranio, que frena las ansias expansionistas de Moscú e impone costes altísimos al invasor. La resistencia de Mariupol y otras ciudades a las que se asoma la ferocidad de Putin es heroica. Hoy Ucrania defiende nuestra paz, nuestra libertad, nuestra seguridad. Un orden multilateral basado en reglas y derechos que hemos construido con mucha fatiga desde después de la guerra. Italia le es profundamente grata. Italia no volverá la espalda a Ucrania. El Gobierno y el Parlamento están en primera fila del apoyo a Ucrania”, aseguró Draghi.

Italia debe ahora encontrar una solución al problema energético. Se trata de uno de los países de Europa occidental con mayor dependencia, ya que casi la mitad de su suministro (46%) procede de Rusia. En los últimos años, Roma ha intensificado considerablemente su relación energética con Moscú, a pesar de su cercanía con otros proveedores como Argelia, Túnez o Libia, que suministran este hidrocarburo a Italia a través de gasoductos que no están totalmente cargados como el TransMed o el GreenStream. Como recordó el propio Draghi, hace 10 años el país transalpino importaba solo cerca del 27% de su gas de Rusia.

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China ha advertido contra la posibilidad de que le afecten “todavía más” las sanciones que Occidente ha impuesto contra Rusia como castigo por la invasión de Ucrania. En una conversación el lunes con su homólogo español, José Manuel Albares, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, ha avisado de que su país “tiene el derecho a proteger sus intereses y derechos legítimos” frente a esas medidas, según el comunicado oficial distribuido por su Ministerio de Exteriores este martes.

Pekín, que rechaza referirse al ataque ruso como “invasión o “guerra” y mantiene una postura de neutralidad escorada hacia Moscú —su socio estratégico—, ha expresado de manera sistemática su rechazo a las sanciones, que considera “ilegales” e impuestas de manera “unilateral”. Tanto Wang como el propio presidente chino, Xi Jinping, han denunciado en diversas ocasiones que esas medidas de castigo perjudicarán la recuperación mundial tras la pandemia de covid, y tendrán un efecto negativo en las cadenas de suministro globales, el suministro de energía y los transportes, entre otros sectores.

“China siempre se opone al uso de sanciones para resolver los problemas, y se opone todavía más a las sanciones unilaterales que no tienen ninguna base en el Derecho internacional y causarán daños a los medios de vida de la gente en todos los países”, ha declarado Wang en la reunión con Albares, según el comunicado oficial de su ministerio.

El alto funcionario del gigante asiático subraya que “China no es parte en esta crisis, y no quiere que le afecten las sanciones todavía más. China tiene derecho a proteger sus intereses y derechos legítimos”.

Las sanciones contra Rusia, que han bloqueado parte de las reservas en divisas de ese país y el acceso de sus principales bancos al sistema internacional de transferencias SWIFT, entre otras medidas, han disparado el precio del petróleo y de otras materias primas. La subida de los costes de la energía puede afectar, entre otras cosas, a las cadenas de suministro globales en momentos en los que China —importante consumidor del gas, petróleo y grano ruso— afronta una disminución de su crecimiento económico y depende de las exportaciones, el gran pilar de su recuperación tras la covid, para apuntalarlo. Pekín celebra su gran cita política quinquenal —el 20º Congreso del Partido Comunista— que ungirá a Xi para un tercer mandato de cinco años al frente del país, y no quiere ningún sobresalto económico o social que pueda ensombrecer ese acontecimiento.

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Por su parte, el Ministerio español de Asuntos Exteriores se ha limitado a dar cuenta de lo que Albares le dijo a Wnag Yi, subrayando que el jefe de la diplomacia española recordó a su homólogo chino que la humanidad está viviendo “un momento histórico que requiere de todos los líderes mundiales sentido de la responsabilidad y visión de futuro”, en alusión al papel de China como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

El ministro español, según su departamento, reiteró la condena de la invasión rusa y el compromiso español con la soberanía e integridad territorial de Ucrania y añadió: “Las sanciones no son fáciles para nadie, pero estamos plenamente comprometidos y dispuestos a asumir las consecuencias”.

La conversación entre los dos ministros se produjo un día después de la reunión que mantuvieron en Roma el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan, con el consejero de Estado chino Yang Jiechi, durante siete horas. Washington ha denunciado que Moscú ha pedido ayuda económica y militar a Pekín para la guerra en Ucrania, algo que China ha tachado de “desinformación”.

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Gabriel Boric ya es presidente de Chile. El antiguo líder estudiantil, de 36 años, lidera la irrupción en La Moneda de una nueva izquierda en el país sudamericano, con dirigentes nacidos en democracia y dispuestos a pasar página de la herencia de la dictadura de Augusto Pinochet. La llegada de una nueva generación de líderes, forjados al calor de las protestas callejeras de los últimos años, conlleva varios hitos en el país sudamericano. “El más importante es la impronta feminista del nuevo Gobierno”, destaca el corresponsal de EL PAÍS Federico Rivas Molina, que estos días estuvo en Santiago de Chile siguiendo la transición. Con 14 ministras elegidas en el gabinete de Boric, entre los que destacan roles clave como los del Ministerio de Interior, el de Defensa, Cancillería y la Portavocía, es de esperar que el nuevo perfil del Gobierno signifique un cambio de mirada más allá de la paridad de género.

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En 2017 André Ventura (Algueirão-Mem Martins, 39 años) traspasó en público una frontera. Buena parte de su campaña como candidato del conservador Partido Social Demócrata (PSD) a la alcaldía de Loures, una localidad del área metropolitana de Lisboa, se sustentó sobre los ataques a los gitanos del municipio: “Viven casi exclusivamente de los subsidios del Estado”. Pedro Passos Coelho, su jefe de filas por aquellos días, le respaldó. Desde entonces, el PSD ha moderado su discurso con la llegada de Rui Rio a la presidencia en 2018 y Ventura ha fundado un partido, el Chega, para no tener que cambiar de opinión. Los ataques a los beneficiarios de ayudas sociales y a la comunidad gitana se repiten en los mítines y debates del candidato, que también defiende la castración química de pedófilos y violadores y la implantación de la cadena perpetua revisable en Portugal, el primer país del mundo que abolió la prisión perpetua en el siglo XIX.

Hasta aquel año de 2017 Ventura era profesor de Derecho, que había estudiado en la Universidade Nova de Lisboa. Se hizo célebre como comentarista deportivo en una cadena de televisión y el periódico sensacionalista Correio da Manhã (el más vendido en Portugal). Trabajó en la Administración como inspector tributario y también exploró el lado oscuro, como consultor fiscal en la empresa Finpartner, investigada en un caso de blanqueo de capitales. En el cara a cara que mantuvieron esta campaña, el socialista António Costa le reprochó haber cambiado la persecución del fraude por el asesoramiento a quienes desean burlar impuestos. La reforma fiscal es una de las principales reivindicaciones del Chega, que también defiende la reducción de subsidios y de cargos públicos. El lema del partido recupera el de la dictadura de António Salazar: “Dios, Patria, Familia y Trabajo”. “Yo no soy salazarista, el partido tampoco, pero esos son buenos valores orientadores de la sociedad”, dijo Ventura en una entrevista a la revista Sábado. En esa conversación también reconoció que había sido invitado a entrar en el Opus Dei y la masonería y que controlaba su peso con una dieta que combinaba el ayuno durante 16 horas con la barra libre alimentaria.

El Chega se inscribió como partido en abril de 2019. Ese año entró en la Asamblea de la República con el 1,3% de los votos, que le dieron el escaño a su líder. Hasta entonces, Portugal se consideraba una excepción en Europa por la inexistencia de una fuerza de extrema derecha. Lo que ocurrió en apenas dos años acabó con el oasis. En enero de 2021 el Chega recibió el 11,9% de los votos en las elecciones para la presidencia de la República. Ventura quedó en tercer lugar, muy cerca de la socialista Ana Gomes, que careció del apoyo del aparato de su partido.

Alexandre Afonso, profesor de Políticas Públicas en la Universidad de Leiden (Países Bajos), analizó los resultados electorales de las presidenciales en los municipios portugueses para tratar de definir el perfil de los votantes del partido ultra. “El tamaño de la comunidad gitana y el porcentaje de receptores de ayudas sociales en las poblaciones se asocian con un alto número de votantes de la extrema derecha”, concluyó. A diferencia de otros países como el Reino Unido (el Brexit) o Estados Unidos (el trumpismo), la ola del Chega no parece crecer sobre malas perspectivas económicas ni tampoco sobre la inmigración. “En un contexto donde la relevancia de la inmigración es baja, movilizar al electorado contra otras minorías más estigmatizadas como los gitanos parece más efectivo en términos de resultados electorales a nivel local”, sostiene Afonso.

“El partido”, expone Mafalda Anjos, directora de la revista Visão, “se alimenta de los resentimientos, de las frustraciones, de los miedos y de los odios, y explora todas las cuestiones donde puede capitalizar descontentos de los que se sienten al margen de la sociedad. No tiene propiamente contenido programático o ideológico, como ocurre en Vox o en la Afd alemana, solo tiene la toxicidad para explorar la rabia del día. Basta citar que su programa de Gobierno tiene nueve páginas”. Anjos, que ha dedicado especial atención en su medio a los movimientos antisistema en Portugal, ha sufrido en ocasiones ofensivas de dirigentes del partido, que encuadra sin duda en la extrema derecha: “Tiene propuestas e ideas que violan sistemáticamente los derechos, libertades y garantías de la Constitución portuguesa, y de los derechos humanos internacionalmente consagrados”.

El discurso de Ventura le ha llevado a los tribunales en ocasiones. Ha sido condenado en primera y segunda instancia por ofensas al honor y la imagen de una familia del barrio marginal de Jamaica (a las afueras de Lisboa), a quienes definió como “bandidos” en un debate electoral para las presidenciales con Marcelo Rebelo de Sousa, que aspiraba a la reelección como jefe del Estado. El líder del Chega exhibió una foto de Rebelo de Sousa con siete miembros de la familia Coxi, entre ellos, uno con antecedentes delictivos, para acusarle de confraternizar con “bandidos” y personas que venían a Portugal a “vivir del Estado social”. Los jueces consideraron que las “ofensas” tuvieron “una vertiente discriminatoria por el color de la piel y de la situación socioeconómica de los protagonistas”. Durante esta legislatura también causó un gran revuelo cuando pidió que una diputada de origen guineano fuese devuelta a África después de defender que Portugal restituyese el arte colonial expoliado.

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En estas elecciones Ventura aspira a ser decisivo y convertirse en la tercera fuerza, por delante del Bloco de Esquerda. Aunque una victoria de Rui Rio ya no parece descabellada, como se presumía hace un mes, en las encuestas el PSD está lejos de tener una mayoría holgada para gobernar sin apoyos. Y su socio tradicional, el Centro Democrático Social (CDS, derecha), da pasos hacia la irrelevancia. Ese espacio parlamentario podría ser ocupado ahora por la formación de extrema derecha, que ya ha puesto precio a una alianza con Rio: entrar en el Gobierno si reciben más del 8% de los votos. “No tiene mucho sentido que un partido tenga más del 8% y no tenga presencia en los ministerios y no tenga capacidad de transformar”, defendió el candidato del Chega en una entrevista en el semanario Expresso. Ventura no halla contradicciones entre definir a su partido como “la verdadera derecha antisistema y popular” y reclamar un puesto en el corazón del sistema.

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Iván Duque, Jaime Pumarejo.

El alcalde de Barranquilla dio a conocer la intención de que la ciudad sea escenario de un Gran Premio de la máxima competención de automoviliismo internacional.

Noticias Barranquilla.

«Hoy ven como una posibilidad que Colombia tenga un Gran Premio de Fórmula 1», esto anunció el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo durante el evento de inauguración del nuevo Muelle de Puerto Colombia.

El mandatario local ‘ve con buenos ojos’ la realización de una carrera automovilistica de la Fórmula 1 en ‘La Arenosa’. Su idea contó con el respaldo del presidente Iván Duque.

No obstante, traer un evento de esta magnitud a la ciudad acarrea un costo muy alto.

De acuerdo a información suministrada por la Federación Internacional del Automóvilismo (FIA), para que un país albergue un Gran Premio de Fórmula 1, debe firmar un contrato por 10 años con la organización el cual está tasado en alrededor de US$40 millones anuales, es decir, 400 millones de dólares por el lapso de tiempo anteriormente mencionado.

Vea: Mexicano ganó Premio de Fórmula 1 y en Colombia volvieron tendencia las gestas de Juan Pablo Montoya

Sumado a esta cifra astronómica, la ciudad tendría que de manera estratégica, elaborar un circuito de carrera que cumpla con los estándares de la FIA. Entre esas peticiones están las longitudes de pista, pintura y barreras de protección.

El punto a favor de esta inversión estaría por el lado del turismo. Según cifras del alcalde en los tres días de competencia ingresarían a al ciudad cerca de 320 mil espectadores, los cuales gastan en promedio 600 dólares al día.

Este anuncio ha generado diversas opiniones entre la ciudadanía barranquillera. Algunos opinan que Barranquilla tiene algunos problemas sociales y económicos que requieren mayor atención de la administración distrital. Otros por su parte, creen que con la llegada de la F1 a La Arenosa, se estaría dando un salto gigante en lo que concierne a la visualización de la ciudad a nivel internacional.

¿Cuánto pagan otros países?.

La Revista Mundo Deportivo, publicó un listado en el año 2017 de lo que ha pagado cada país para hacerse con una carrera. En total son 20 países los que albergan este evento deportivo de kilates.

Rusia con su Gran Premio de Soshi, es quien más ha pagado por albergar una carrera: 54,5 millones de euros. Le siguen el GP de Abu Dhabi (Emiratos Árabes) con 49 millones de euros y Singapur con la misma cifra.

En la cuarta y quinta casilla están Malasia 48 millones de euros y Azerbaiyán con 46.

Bahréin se ubica sexto dentro de este ranking con 42 millones de dóalres. Continúan en el listado el GP de China con 25m.

Lea: Juan Pablo Montoya correrá las 500 millas de Indianápolis; el colombiano buscará su tercer título

El primer pasí latinoamericano en este listado es México, el cual canceló la cifra de 24 millones de euros para estar dentro de elos privilegiados.

Completan la lista: Austria (22m), España (21m), Gran Bretaña (20,5m), Australia (20m), Estados Unidos (19,5m), Brasil (19m), Canadá (18m), Italia (18m), Hungría (17m), Japón (17m), Bélgica (15m) y en el último puesto se ubica el Principado de Mónaco, la llamada ‘Joya de la Corona’, la cual no paga ninguna membresía para albergar esta competencia por ser la carrera más codiciada por los pilotos.

Foto de portada: @malecon

 





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Antonio Costa.
Antonio Costa.Agustín Sciammarella

En 1993, el socialista António Costa se presentó como candidato a la Cámara Municipal de Loures, una localidad del área metropolitana de Lisboa que sufría atascos cotidianos para acceder a la capital y que gobernaban los comunistas. Para evidenciar el pésimo estado de las infraestructuras y reclamar una conexión en metro, Costa organizó una carrera entre un Ferrari y un burro. Una foto le muestra ondeando la bandera para dar la salida.

La historia desvela, al menos, dos cosas. Costa (Lisboa, 60 años) lleva mucho tiempo en política y recurre al ingenio más allá de la ortodoxia ideológica. Si el próximo domingo 30 gana las elecciones, se podrá convertir en el primer ministro portugués con más tiempo de permanencia en el cargo desde la Revolución de los Claveles. Incluso si las pierde y dimite, como ha prometido, es ya a estas alturas el político luso más curtido en el poder desde que se estrenó, con 21 años, como representante en la Asamblea Municipal de Lisboa en 1982. El diario Público le bautizó el pasado verano como “el político Duracell” cuando fue reelegido secretario general del Partido Socialista (PS) por cuarta vez. “Es de lejos el mejor político portugués de su generación. Y el más implacable y el más feroz”, afirma el analista y abogado José Miguel Júdice, que le apoyó en su camino hacia la alcaldía de Lisboa en 2007, en el libro As sete estações da democracia, de la periodista Maria João Avillez. “Es muy emocional, pero con gran autocontrol”, añade.

La carrera de Costa es la de un rompedor de tabúes al que le han salido bien las apuestas de riesgo. El tabú que le hizo famoso en la socialdemocracia europea, entonces en horas bajas, fue el de 2015, cuando se convirtió en primer ministro gracias a una impensable alianza parlamentaria con el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués (la famosa geringonça, que ahora le falló a mitad de legislatura y provocó el anticipo electoral). Costa lideró a los tres partidos de la izquierda para tumbar con una moción de censura al Gobierno más breve de la democracia portuguesa (27 días), que presidía el conservador Pedro Passos Coelho.

António Costa, que había sido pasante en el bufete de Jorge Sampaio (que protagonizó su propia geringonça como alcalde de Lisboa), pertenece a la familia socialista con más complicidad con la izquierda que con el liberalismo. Puede que también su origen explique la facilidad con que derribó el muro que dividía a comunistas y socialistas: es hijo del escritor Orlando de Costa, comunista represaliado en la dictadura, y la periodista feminista Maria Antónia Palla. A diferencia de otros colegas, no tiene un pasado marxista que sepultar: a los 12 años decidió que sería abogado como Perry Mason y socialista (se afilió dos años después).

El primer ministro portugués António Costa se prepara para votar este domingo de forma anticipada en Oporto para las elecciones del 30 de enero.
El primer ministro portugués António Costa se prepara para votar este domingo de forma anticipada en Oporto para las elecciones del 30 de enero.PATRICIA DE MELO MOREIRA (AFP)

Antes de romper el tabú externo, ya había quebrado otro interno: desafiar al líder sin el pretexto de una crisis. En 2014 lo hizo con el entonces secretario general del PS, António José Seguro, poco después de que hubiesen ganado las elecciones al Parlamento Europeo con más de 100.000 votos de diferencia sobre el PSD (el conservador Partido Social Demócrata). “Por poucochinho” (poquitico), dijo esa noche en la televisión Costa. El “poucochinho” es hoy una de las expresiones predilectas para ironizar en la prensa portuguesa. En la cresta de su popularidad como alcalde de Lisboa, logró cerca del 65% de los votos en las primarias para elegir candidato a primer ministro y en noviembre de 2014 se convirtió en el nuevo líder del PS.

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Costa, que esta campaña se está fajando para tratar de alcanzar una mayoría absoluta que ningún sondeo contempla hasta ahora y no depender de otra geringonça, formó parte como ministro de los Gobiernos de António Guterres y José Sócrates. Estos días ha citado al primero para ilustrar el modelo de gobierno en minoría que podría seguir si gana con insuficientes apoyos, aunque pelee por una mayoría absoluta como la que consiguió el segundo. Sócrates, inmerso en un enmarañado macroproceso judicial por corrupción (Operación Marqués) y que pretende denunciar al primer juez instructor del caso, es el único tabú que Costa respeta.

Sus rivales internos están fuera de los círculos del poder. “Es un político que no admite, no acepta la menor divergencia. Quien ose enfrentarse a él va al limbo, o incluso al infierno”, sostiene Júdice. Una observación que contrasta con la imagen pública que cultiva. Aunque en algunos de los debates electorales se le ha visto irritado, sonríe a menudo y presume de optimismo. “Está siempre tratando de encontrar el camino para resolver los problemas, no es nada conformista”, señala a EL PAÍS Tiago Antunes, secretario de Estado adjunto al primer ministro. Tras reflexionar unos segundos sobre la pregunta de cuál es la marca de Costa, dice: “Es un hacedor, alguien que hace cosas, que las materializa y que tiene una vertiente muy pragmática”.

A veces son cosas sorprendentes, como la carrera entre el asno y el Ferrari o la apertura de un despacho como alcalde en Arroios, una zona degradada de Lisboa, para revertir la marginación en el barrio que, a la vuelta de los años, sería declarado el “más cool” del mundo por la revista Time out. Los gestos simbólicos son frecuentes: abrió al público los domingos el palacete de São Bento, su residencia oficial (sigue viviendo en su domicilio con Fernanda Tadeu, la profesora con la que se casó en 1987 y que le acompaña a diario en esta campaña).

“He visto pocos líderes con las habilidades y capacidades negociadoras del primer ministro”, le elogió en la última cumbre hispano-lusa celebrada en Trujillo (Cáceres) el presidente español, Pedro Sánchez. El ejemplo más llamativo es su complicidad con el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, al que apoyó en las últimas elecciones presidenciales de 2021 frente a la candidata socialista, Ana Gómez. Otro tabú que se vino abajo.

El primer ministro António Costa come una fresa en un invernadero de Beja el pasado 19 de enero.
El primer ministro António Costa come una fresa en un invernadero de Beja el pasado 19 de enero.
MIGUEL A. LOPES (EFE)

Esta campaña ha prometido aligerar su Gobierno (el actual tiene 19 ministerios y 50 secretarías de Estado), regionalizar el país, subir salarios y abrir la puerta a una semana laboral de cuatro días. Lo público, lo partidario y lo personal se mezclan a veces. Lo mismo pide el voto ante las obras de un hospital que proyecta el Ministerio de Sanidad que en el pasado recurrió a su mejor amigo, Diogo Lacerda Machado, para negociaciones en la sombra en la aerolínea TAP o el quebrado Banco Espíritu Santo. En Bruselas goza de crédito gracias al equilibrio económico que logró antes de la pandemia —recortó deuda pública y aumentó el gasto social— y está bien posicionado para convertirse en otro político portugués al frente de algún cargo internacional.

A pesar de algunos signos que apuntan al fin de ciclo socialista —la pérdida de la emblemática alcaldía de Lisboa—, pocos le auguran una derrota. En los sondeos es el favorito como primer ministro. El periodista João Miguel Tavares vaticinó en Público: “La razón por la que Rui Rio [el líder conservador del PSD] va a perder las elecciones es muy sencilla: los portugueses todavía no están hartos de António Costa. Y en la historia de la democracia portuguesa solo hay una forma de que un primer ministro pierda: si su actuación política fue catastrófica más allá de cualquier duda razonable y sea percibida así por el electorado”.

En cuanto al final de la carrera de Loures de 1993: el burro llegó a la meta cinco minutos antes que el Ferrari.

315.000 portugueses se inscriben en el voto anticipado 

Unos 315.000 portugueses se inscribieron para votar de forma anticipada y evitar así sumarse a las posibles aglomeraciones en colegios electorales el próximo domingo 30. El propio primer ministro y candidato socialista, António Costa, decidió dar ejemplo y este domingo depositó su papeleta en Oporto. El voto anticipado permite votar en urna en cualquier círculo electoral de Portugal, que luego se traslada a la circunscripción del elector. Por su parte, los confinados por coronavirus podrán salir para votar el próximo domingo. El Gobierno ha recomendado que lo hagan en la última hora de votación, entre 18.00 y 19.00. 

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El documento en el que Rusia exige a EE UU y la OTAN “garantías de seguridad” en su frontera occidental ha desencadenado una ofensiva diplomática que no se puede dar por concluida, por escuálidos que parezcan los resultados obtenidos hasta ahora. Moscú ha conminado a Washington y la Alianza Atlántica a situarse en mayo de 1997, cuando fue firmada el acta fundacional de las relaciones entre Rusia y la OTAN. El Kremlin sostiene que la OTAN no debe desplegar contingentes militares y armamento fuera de las fronteras que tenía en 1997, antes de que se ampliara con nuevos miembros, exaliados de la URSS en el Pacto de Varsovia y exintegrantes del Estado soviético.

Hablando metafóricamente, la postura rusa supone un rebobinado del tiempo transcurrido desde 1997 y la retirada de los efectivos y armamentos desplazados en esos países, para dejarlos, desde el punto de vista militar, tal como estaban antes de su ingreso en la Alianza. Pero, a diferencia del espacio, que se puede compartimentar una y otra vez, el tiempo es materia común para todos y no parece equilibrado que Moscú exija un rebobinado del mismo —como un operador cinematográfico que diera marcha atrás a una película— en una parte del continente europeo y no aplique ese mismo rebobinado en su propio territorio y en el espacio que controla en la actualidad. Para que la paralización del tiempo propuesta (volver a 1997) pudiera tomarse como base de negociación equitativa, debería aplicarse también al espacio ruso y bajo control ruso. En esta lógica, Rusia debería abandonar Crimea, península que se anexionó en 2014, y también dejar de prestar apoyo a los secesionistas del este de Ucrania. Esta construcción, de apariencia inverosímil, podría marcar una especie de punto cero a partir del cual revisar y reconstruir pieza a pieza el tiempo común, esa larga cadena de episodios de desconfianza y resquemores que ha llevado a Rusia y a la OTAN a callejones sin buena salida.

Conviene recordar que tanto Boris Yeltsin, el primer presidente de Rusia, como Vladímir Putin tantearon la posibilidad de que su país ingresara en la OTAN, pero la aproximación no dio resultado, por razones que no estaría mal analizar. La OTAN no se transformó en el instrumento de seguridad colectiva capaz de integrar (o transformar) las percepciones rusas de seguridad y no olvidemos que la creación de un espacio de seguridad único entre Vancouver y Vladivostok era una de las grandes metas (fallidas) del fin de la Guerra Fría. Putin no ve a Ucrania como un Estado independiente y el despliegue militar ruso es parte de su política para recuperar el espacio occidental del imperio ruso. El presidente ruso, sin duda, preferiría lograr su fin sin recurrir a la invasión, pero indica que está dispuesto a asumir la guerra si es necesario. Occidente tampoco quiere guerra, pero en Ucrania hay líneas rojas que no puede ignorar. Como si fueran los elementos de una decoración teatral, Putin coloca en escena todos los recursos disponibles, efectivos armados en la frontera y en ejercicios militares en Bielorrusia, y en la Duma Estatal (Cámara baja del Parlamento ruso) esta semana 11 diputados comunistas presentaron un llamamiento para reconocer como Estados las denominadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk. Este reconocimiento, tal vez, no requeriría de la entrada de nuevas tropas rusas, y podría ser presentado por Moscú como un acto humanitario hacia la población local, entre la que se han repartido centenares de miles de pasaportes rusos. Se trataría de un escenario parecido al del reconocimiento de Osetia del Sur y Abjasia en 2008. Putin puede decidir si quiere usarlo y cuándo, si ello le supone una relación de coste/beneficio favorable como reunificador de las tierras rusas.

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Fernando Valera ha sido asaltado 5 veces en su casa, pero se resiste a abandonarla.

Son muchas las propiedades disponibles aquí. La mayoría las venden por muy poco dinero o los propietarios las ceden solo a cambio de que alguien se ocupe de ellas.

Map

Raúl López, que fue secretario de Desarrollo Económico del estado Miranda, que engloba la región de Barlovento, recuerda que «en la buena época, las casas aquí costaban por lo menos US$80.000».

«Ahora supe de alguien que vendía dos casas y una lancha por US$30.000».

Pero, pese a las facilidades, no aparecen los interesados.

Una de las zonas más abandonadas es la de los Canales de Río Chico. Desarrollada en la década de 1970, sus promotores querían emular a algunas de las urbanizaciones exclusivas de Miami y otros lugares costeros de Estados Unidos, en las que los dueños de casas de lujo pueden llegar en lancha directamente hasta su entrada.

Se construyeron cursos de agua, embarcaderos y hasta un campo de golf. El negocio dio pronto resultados.

«En los 80 hubo un auténtico boom en Río Chico de gente que compraba aquí viviendas vacacionales y venía a pasar fines de semana y temporadas de descanso», dice López.

Casa en Río Chico, Venezuela
Casas como esta están a la venta por US$3.000, cuando hace algunos años su valor era mucho mayor.

Qué cambió

Pero las cosas empezaron a cambiar dramáticamente a partir de 2013 cuando el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez comenzó un proceso de negociación con decenas de bandas criminales para impulsar su desarme y reinserción social.

Lo llamaron Cuadrantes de Paz, territorios en los que, a cambio de que abandonaran la violencia, el Estado dejaría de perseguir a los delincuentes y les entregaría recursos para que fueran económicamente viables sin delinquir.

Barlovento fue uno de esos cuadrantes.

«Esas zonas de paz pronto se convirtieron en un refugio para las bandas y desde Barlovento manejaban sus actividades criminales en Caracas», afirma López.

Para los propietarios de las viviendas comenzó un calvario. «Primero se encontraban con pequeños robos, con que cada vez que llegaban a su casa a pasar el fin de semana se encontraban con que faltaba algo, pero luego la cosa se agravó y empezaron los secuestros».

Sumado al deterioro económico del país, que desde hace varios años vive una crisis económica sin freno que ha empujado a emigrar a millones de venezolanos, y las crecientes dificultades para conseguir gasolina, hizo que muchos renunciaran para siempre a sus escapadas a Barlovento.

«Muchas son buenas casas con piscina y solo el mantenimiento de la piscina ya costaba un buen dinero», subraya López.

Casas junto al mar en Barlovento.
Esta imagen de hace unos años muestra algunas de las casas de la zona.

Fernando Valera es de los pocos que no se rindió. «Me han robado aquí cinco veces», cuenta.

«La primera vez fueron entre 15 y 20 hombres con armas largas y ropa militar. Salieron del monte, encañonaron a mi mujer y a mis sobrinas, que estaban en la piscina, y a mí me sacaron de la ducha».

Valera recuerda que actuaron con disciplina militar. «Había un líder que nos daba las órdenes y nos trató correctamente. Los demás obedecían; cargaron todo y se lo llevaron».

Otros no fueron tan «profesionales». «En unos de los asaltos estaban muy nerviosos y le colocaron un machete en el cuello a mi mujer».

«Se lo llevaron todo»

Después de tanto robo, su amplia propiedad luce casi vacía. Los enseres indispensables en la cocina; y en la sala, un par de sillones y un viejo reproductor de discos compactos. «No quiero tener nada que llame la atención, porque entonces vienen y se lo llevan todo».

Como otros muchos que vivieron experiencias similares en la zona, su familia no quiere regresar al lugar que él soñaba convertir en el lugar de descanso ideal para ellos.

Fue en 2010 cuando invirtió lo que le pagaron de indemnización al dejar de trabajar como mecánico textil en Caracas para retirarse a un lugar en el que «uno se podía olvidar de todo».

Escuchando el canto de las aves tropicales que revolotean por las palmeras de su jardín, uno podría creerle.

Pero, mientras hablamos, un agente de la Guardia Nacional aparece en moto para recordar que los equipos de grabación no deben permanecer mucho tiempo a la vista. «Esta zona no es muy segura», advierte.

Delincuentes «eliminados»

La presencia policial en la zona de Río Chico se ha incrementado en los últimos tiempos y Fernando dice vivir más tranquilo desde que instalaron un comando de la Guardia Nacional cerca de su casa. Pasan a menudo por allí y están pendientes de él.

Pero algunas de las tácticas policiales han causado polémica y críticas internacionales al gobierno de Nicolás Maduro.

«Las cosas están mejorando porque a muchos de los malandros (delincuentes) que tenían azotada esta zona los han ido eliminando», asegura Fernando.

Dice que pocos días antes de nuestro encuentro, tres supuestos delincuentes fueron abatidos por la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía. No es el único en Río Chico que da cuenta de incursiones de los agentes en los escondites boscosos de los delincuentes para acabar con ellos.

La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha reportado miles de estas «ejecuciones extrajudiciales» en Venezuela en los últimos años.

El gobierno no respondió cuando BBC Mundo pidió información.

Policía en Venezuela
La Fuerza de Acciones Especiales de la Policía ha sido acusada de cometer ejecuciones extrajudiciales. (Imagen de archivo)

«No es que me alegre de que los eliminen, pero al menos espero que haya tranquilidad», dice Valera sobre los delincuentes abatidos.

Ruinas modernas

En el municipio de Río Chico no cuesta encontrar antiguas villas vacacionales reducidas a la ruina.

Villa vacacional abandonada en Río Chico.
Río Chico está salpicado de villas vacacionales hoy abandonadas.

Algunas eran propiedad de grandes empresas del país que las ofrecían a precios ventajosos a sus empleados, o del Estado, que dejó de ocuparse de su mantenimiento tiempo atrás.

Familias muy pobres han encontrado cobijo en ellas y por sus calles agujereadas pueden verse grupos de niños descalzos que acarrean cubos de agua a merced de los mosquitos del atardecer.

Cerca de allí está Caño Copey, la playa inmensa y desierta en la que pasa los días Carlos Quintana.

Cuenta que en su día sirvió en la escolta personal del fallecido Hugo Chávez. Ahora es el socorrista de una playa a la que casi nunca va nadie.

«Me paso todo el día sentado, viendo el agua, la arena y la brisa».

Los folletos turísticos que sobreviven en la red describen Caño Copey como «un lugar donde contará con los servicios turísticos necesarios para pasar un tranquilo día de playa».

También en la red hay videos que muestran a vista de pájaro las casas con piscina, las playas y la red de canales que recorre la zona.

Playa en Barlovento hace unos años.
Barlovento ha sido un tradicional destino de vacaciones para venezolanos de clase media y alta.

Ninguna de esas imágenes idílicas coincide con las escenas a las que está acostumbrado el socorrista.

«Una vez vi cómo asaltaban a punta de cuchillo a unos turistas que acababan de llegar a la playa. Quise intervenir pero podía haber salido lastimado».

Sin visitantes urbanos a los que extorsionar o asaltar, ahora son los productores de cacao de la zona los que tienen que pagar a las bandas que han hecho de Barlovento su fortín.

Quienes se quedaron aquí han tenido que adaptarse a la desaparición del turismo, que hizo aún más duro el impacto de la crisis económica.

Quintana, por ejemplo, alimenta a sus dos hijos con los plátanos que crecen en su jardín y las sardinas que logra pescar en este solitario litoral porque su salario no le alcanza más que para unos paquetes de arroz.

El socorrista Carlos Quintana.
Carlos Quintana es el socorrista en una playa en la que casi nadie se baña.

Añora el tiempo en que las cosas eran diferentes.

«En carnavales o en fin de semana venían montones de turistas y había mucho movimiento en torno a las quintas de la playa», explica, mientras señala con el dedo lo que queda de las casas bajas junto al mar.

Quintana me guía hasta una de ellas. Queda poco más que la fachada y el suelo, pero su ubicación privilegiada a pocos metros de donde rompen las olas y sus generosas dimensiones dan idea de su esplendor pasado.

«Los dueños solían subir al techo al final del día para ver el atardecer y compartir unos tragos mientras escuchaban música», recuerda.

Cuando dejaron de venir, aparecieron los saqueadores. «Se llevaron los inodoros, las puertas, las ventanas, todo…»

Y pudo haber sido peor. «En cuanto aparece alguien que tiene aspecto de llevar una vida normal, lo asaltan o lo secuestran y le obligan a pagar una extorsión».

«¿Así quién va a querer una casa aquí?», se pregunta Quintana.


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A veces los niños se quedan con la boca abierta ante la pregunta…

«La respuesta a esa pregunta para los niños casi siempre se limita a unas pocas carreras de las que tienen algún conocimiento«, dice Ryan Duffy, profesor de Psicología de la Universidad de Florida, que se especializa en el estudio de la vocación de los seres humanos.

«Creo que si los niños aspiran a esas carreras y luego la mayoría termina siguiendo otra cosa puede conducir a la insatisfacción», añade a BBC Mundo.

¿Cómo esta inocente pregunta puede condicionar el futuro de una persona? ¿Deberíamos como adultos dejar de preguntarla?

El llamado de la vocación

Existe la creencia de que encontrar la vocación puede ser una fuente de alegría y seguridad.

Sin embargo, estudios muestran que buscarla -e incluso a veces encontrarla- puede hacer que los jóvenes se sientan perdidos y confundidos.

«La relación entre tener una vocación y la felicidad es básicamente nula«, asegura el profesor Duffy que encabezó varias de esas investigaciones.

Incluso hay estudios que muestran que «si tienes una vocación, pero en realidad no eres capaz de llevarla a cabo, eso puede llevarte a que te sientas más insatisfecho en formas en las que sería casi mejor si no tuvieras esa vocación en absoluto», añade.

«Entonces, para algunas personas, puede conducir a menos felicidad«, concluye.

"La relación entre tener una vocación y la felicidad es básicamente nula"", Source: Ryan Duffy, Source description: Profesor de Psicología de la Universidad de Florida., Image:

Para Sinead Bovell, fundadora de WAYE, una organización de brinda educación tecnológica a jóvenes emprendedores y compañías para un futuro con tecnologías avanzadas, esta pregunta puede ser una especie de trampa de identidad para los niños.

«Existe una gran probabilidad de que cualquiera de los trabajos o industrias que algunos niños menores de 5 o 10 años aspiren, se automatizarán o ni siquiera existan para cuando sean adultos«, dice a BBC Mundo.

«Entonces, en lugar de proporcionar o insinuar a una edad tan temprana para los niños estas construcciones sociales de que su carrera será estática y lineal, preparémoslos para cómo será el futuro en lo que respecta al trabajo que requerirá mucha resolución de problemas, donde habrá mejores tecnologías y se necesitará habilidades como el pensamiento crítico y la inteligencia creativa», afirma.

«Adultos miopes»

Al consultar si como adultos deberíamos dejar de preguntar a los niños qué quieren ser cuando sean grandes, el psicólogo de la Universidad de Florida responde: «Creo que deberíamos».

«Por lo general, mi consejo para los adultos es que se concentren más en preguntar a los niños qué les gusta hacer, cuáles son las actividades e intereses que tienen en el presente en lugar de enfocarse en una idea vaga de una carrera en el futuro», dice.

«No creo que los adultos hagamos un buen trabajo hablando con los niños sobre esto y creo que a menudo es porque nos volvemos un poco miopes. Queremos que nuestros hijos solo hagan tres o cuatro cosas y no piensen en otras carreras. Así podemos perpetuar ese ciclo», analiza Duffy.

Niños disfrazados de diferentes profesiones.
«Queremos que nuestros hijos solo hagan tres o cuatro cosas y no piensen en otras carreras», analiza Ryan Duffy.

Entonces, ¿cómo replantear la pregunta?

Sinead Bovell sugiere reemplazar «qué» por «quién» y «cómo».

«¿Quién quieres ser y cuáles son los problemas que quieres solucionar? ¿Cómo lo resolverías con las herramientas que tienes hoy?», enumera.

«Las respuestas suelen ser realmente muy positivas y amplían el potencial de cómo abordarán su carrera en el futuro», opina la también modelo que ofrece charlas en inteligencia artificial y el futuro de la industria laboral.

Sigue tu pasión

En vez de vocación, existe un enfoque en la psicología que pone la atención en la pasión.

«Se han realizado muchas investigaciones que muestran que es más común que las personas encuentren su pasión cuando comienzan a trabajar en lugar de tener una pasión y luego seleccionan el trabajo por eso», explica Duffy.

«Creo que es un buen marco para ayudar a los adultos a pensar en los niños. Se necesita mucho para adquirir pasión y, a menudo, se necesita experiencia en el mundo real para conseguirla», añade.

Mujer con expresión de frustración.
La vocación no está directamente asociada a la felicidad.

Consejos

Los entrevistados ofrecen algunos consejos a jóvenes y adultos para evitar frustraciones cuando de la vocación se trata.

«Una de las cosas más importantes que les digo a muchos estudiantes de la universidad o la escuela secundaria es que realmente obtengan información del mundo real sobre cómo son los trabajos frente a lo que se percibe», afirma Duffy.

Para ello, el psicólogo sugiere hablar con las personas que realizan esos trabajos. Esa información puede ser realmente crítica para tomar decisiones en el futuro.

También aconseja que los jóvenes se sometan a una evaluación para comprender cuáles son sus verdaderos intereses.

"¿Quién quieres ser y cuáles son los problemas que quieres solucionar? ¿Cómo lo resolverías con las herramientas que tienes hoy?"", Source: Sinead Bovell , Source description: Modelo y fundadora de WAYE., Image:

Bovell, por su parte, apunta exclusivamente a los adultos y los invita a prepararse y aceptar los cambios.

«Hay que familiarizarse con la idea de que la identidad de la carrera no es estática y que las trayectorias profesionales ya no son lineales y pueden ser horizontales o laterales, eso es algo en lo que también deberíamos pensar», concluye.


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