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Refugiados ucranios llegan al BOK Hall de Budapest este 22 de marzo.
Refugiados ucranios llegan al BOK Hall de Budapest este 22 de marzo.ATTILA KISBENEDEK (AFP)

Jaled (Damasco, 55 años) le trae un té caliente a su hijo Basel (Odesa, 18 años) en las mesas dispuestas en hileras del BOK Hall, unas instalaciones olímpicas en las inmediaciones de la estación del Este de Budapest reconvertidas en zona de tránsito para refugiados ucranios. “No sabemos a dónde ir”, dice Jaled con la mirada hundida en una profunda tristeza. Lo que sí sabe es que no se van a quedar en Hungría. Al país han llegado a través de la frontera ucrania o desde Rumania al menos 530.000 personas desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero, según datos oficiales de este lunes. Cerca de 8.000 habían pedido protección temporal internacional hasta el 28 de marzo. La mayoría, como Jaled y Basel, pasa por Hungría de camino a otros destinos, según reconoce el Gobierno, pero es imposible saber cuántos son porque nadie los cuenta.

Jaled y Basel parecían perdidos este lunes en un viaje forzado que comenzó el 27 de febrero en Odesa, les llevó a Moldavia y después a Bucarest, en Rumania. “No sé a dónde ir”, repetía el padre. “En Alemania hay muchos ucranios ya, aunque su madre está ahí”, decía refiriéndose a su expareja. Jaled le daba vueltas a distintas opciones —Bélgica, quizás Canadá—, y rompía a llorar cuando se le preguntaba cómo se encontraba. No estaba bien. Le estaba costando asumir que temporalmente le define más su condición de refugiado que su carrera de investigador en ingeniería nuclear. Que ahora depende de la ayuda de otros para comer y dormir. Se resistía a la idea de que probablemente tendrán que alojarse, quién sabe por cuánto tiempo, en centros de emergencia masificados donde su hijo Basel, “que es muy escrupuloso”, no podrá ir al baño con regularidad. Lo que él quería era volver a casa y reunirse con su otro hijo que, por su edad, no pudo salir de Ucrania.

El Gobierno húngaro reivindica —a las puertas de las elecciones de este domingo, las más reñidas desde que Viktor Orbán, considerado el aliado de Vladímir Putin en la UE, llegó al poder hace 12 años— los esfuerzos que está haciendo para proporcionar ayuda al gran flujo de personas que ya ha recibido y que espera que sigan llegando. Por el BOK Hall pasan unos 1.500 refugiados al día desde las estaciones de tren de la capital. Allí pueden permanecer durante un máximo de 12 horas para descansar, comer, adquirir billetes de tren, cambiar dinero y, si lo necesitan, solicitar información para quedarse en Hungría. Junto a representantes del Gobierno hay organizaciones humanitarias como Cáritas, Cruz Roja o Migration Aid.

Marta Pardavi, copresidenta del Comité de Helsinki húngaro, celebra la “muy positiva y rápida” reacción del Gobierno de Orbán, que desde el inicio de la guerra, el 24 de febrero, abrió espacios para acoger a los refugiados y ofrecer ayuda de emergencia. “Esta bienvenida es una excepción en un sistema muy cerrado”, advierte, sin embargo, en una colorida oficina en el barrio judío de Budapest, donde una decena de jóvenes expertos se afanan en resolver casos legales de demandantes de asilo. El Gobierno lo ha dejado claro en varias ocasiones: sus puertas están abiertas para los refugiados que huyen de la guerra de Ucrania; el resto siguen siendo considerados migrantes y son rechazados en la frontera.

Hungría ha hecho bandera del cierre de fronteras, de la construcción de vallas y del rechazo a los migrantes, especialmente si son musulmanes. Cuando miles de refugiados que huían de la guerra de Siria en 2015 intentaban atravesar el país para llegar sobre todo a Alemania, el Ejecutivo ultraconservador de Fidesz les cerró la puerta. De forma gradual, Budapest fue desmontando el sistema de asilo, lo que le costó enfrentamientos con Bruselas y la justicia europea: legalizó las expulsiones en caliente, rechazó el sistema de cuotas europeo, estableció que los solicitantes de asilo solo podían demandarlo desde las embajadas de Kiev (Ucrania) y Belgrado (Serbia), y criminalizó a las organizaciones de ayuda al refugiado.

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En medio de esta crisis, el Gobierno ha respondido. Pero organizaciones como Human Rights Watch le afea que no está informando de manera adecuada sobre el derecho a protección internacional temporal durante un año con el que cuentan los refugiados ucranios y que da acceso al sistema de bienestar, incluyendo la atención sanitaria y la educación. “Hemos publicado folletos informativos porque hemos detectado que no se está dando adecuadamente esta información”, denuncia también Parvadi. La responsable de la mayor organización de defensa de derechos humanos del país se pregunta si la razón “es pura incompetencia o si es consistente con el enfoque de Hungría de esperar que continúen su camino”. También tuvieron que mediar para que se resolviese la situación de los residentes de Transcarpatia con doble nacionalidad húngara-ucrania y se les reconociese también como refugiados. Ahora trabajan para que a los disidentes rusos o bielorrusos, o estudiantes extranjeros en Ucrania, por ejemplo, “que huyen de la misma guerra”, se les dé la misma protección.

El renacer de la sociedad civil

Aunque solo 8.000 se hayan registrado hasta el momento y muchos refugiados pasen de largo hacia otros destinos, Hungría da refugio a decenas de miles de personas, aunque a la copresidenta del Comité de Helsinki le preocupa que la bienvenida se sostenga a largo plazo. La emergencia llega cuando “la experiencia del sistema se ha borrado” y “no existe una cooperación óptima entre el Estado y la sociedad civil”, señala Parvadi, que está disfrutando del “renacer de la sociedad civil y el voluntariado”. En el último mes está ocurriendo que organizaciones muy estigmatizadas por ofrecer ayuda en la crisis de 2015, como Migration Aid, sean bienvenidas en lugares como el BOK Hall, donde el Gobierno reconoce que toda ayuda es necesaria.

Además de un espacio en ese centro donde ofrecen información a los que acaban de llegar, Migration Aid ha abierto en tiempo récord un albergue también para refugiados en tránsito, en una zona industrial del norte de Budapest. En un día, con la ayuda de una treintena de voluntarios y material procedente de donaciones privadas —colchones, ropa de cama, comida, etc.—, acondicionaron las 64 habitaciones y 260 camas del edificio vacío que iba a ser una pensión para trabajadores del polígono.

Márton Elodi, un desarrollador de software de 26 años, acudió como voluntario por un llamamiento en Facebook y desde el 11 de marzo coordina el albergue de la calle Madrid. En la sala habilitada como comedor, donde todos los días ofrecen una comida y distribuyen 400 bocadillos, todo gracias a donaciones privadas y de empresas, detalla que los “huéspedes” se pueden quedar hasta tres días mientras organizan las siguientes etapas de sus viajes. “Este sitio es más humano que otros y vemos que los refugiados, sobre todo mujeres y niños, se animan después de unos días”, cuenta Elodi.

No es el caso todavía de Daria Naimitenko, pelirroja de piel pálida y ojos rasgados, que permanece de pie en la recepción con la mirada clavada en el infinito. Esta estudiante de periodismo de 22 años explica que salió de Ucrania el 25 de marzo con su suegra por el paso fronterizo de Palanca, en Moldavia. De ahí fueron a Bucarest y ahora, desde Budapest, tienen previsto ir en tren a Bratislava para pedir una visa y viajar a EE UU, donde vive su cuñada. Su marido se ha quedado en Mikolaiv y su familia vive en Lugansk, en la región de Donbás. Solo con escuchar los nombres de estos dos lugares uno se da cuenta de la angustia que acarrea en este periplo, en el que Budapest es una etapa más del camino.

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Hombre que se escapó de una carceleta.

Había sido capturado por crimen de docente de la Universidad del Atlántico.

Noticias Barranquilla.

Como Aldair Ribón P, fue identificado el preso que se fugó anoche de la Estación de Policía del barrio El Bosque de Barranquilla.

A eso de las 11 y 30 de la noche, el hombre se voló una de las paredilla del centro de reclusión y escapó junto con un motorizado que lo esperaba afuera.

Aldair Ribón, prófugo de la justicia.

Este sujeto había sido capturado el pasado 25 de febrero como el presunto autor del crimen de Frank Morales, docente de la Universidad del Atlántico., crimen ocurrido el 19 del mismo mes en el barrio El Pueblo.

La Fiscalía le imputó el delito de homicidio agravado, cargo que no aceptó ante un juez.

Frank Martínez, docente de la Universidad del Atlántico asesinado.

Cabe recordar que el día de los hechos, Aldair habría disparado en cuatro oportunidades contra la humanidad de Frank Morales, catedrático en la asignatura de filosofía.

Antes de accionar el arma de fuego, se habría bajado de un taxi, conducido por Diego M. G.

Este sujeto también fue detenido horas después por las autoridades policiales y tras ser llevado a la URI de la Fiscalía, aceptó participar en los hechos.

Horas más tarde fue enviado a prisión.

Ahora la Policía busca recapturar a Ribón para llevarlo nevament a una celda mientras se cumplen la audiencia de medida de aseguramiento.

Foto de portada: @policiametropolitanadebarranquilla

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De 4 disparos asesinaron Frank, docente universitario de Barranquilla que iba a viajar a México



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En Rusia hay dos tipos de héroes: los militares y los cosmonautas. La conquista del espacio y la Gran Guerra Patria han sido las dos grandes gestas que han marcado su historia reciente, sendos motivos de orgullo nacional para generaciones pasadas, presentes y venideras. Por ello, la aparición de tres astronautas rusos en la Estación Espacial Internacional con los colores de Ucrania, mientras a cientos de kilómetros tiene lugar la ofensiva sobre Kiev, ha provocado una nueva polémica en el país, aún en vilo por conocer cuál será el futuro de la periodista de la televisión rusa que irrumpió en pleno directo con un cartel contra la guerra.

Oleg Artémiev, Denís Matvéyev y Serguéi Korsakov son los primeros cosmonautas rusos en llegar a la plataforma espacial desde que comenzó el conflicto el pasado 24 de febrero. Sus trajes amarillos con detalles azules y la bandera rusa no pasaron desapercibidos, y cuando saludaron a tierra explicaron superficialmente su elección. “Era nuestro turno de elegir color. De todas formas teníamos mucho material amarillo, por lo que teníamos que usarlo”, afirmó Artémiev sin aclarar si llegaron a caer en la cuenta de que podría asociarse su vestimenta con la bandera ucrania.

El director de la agencia espacial rusa, Dmitri Rogozin, felicitó a los cosmonautas sin entrar en más polémicas “por la larga misión que comienzan” en la estación junto con dos rusos más que ya estaban allí, Antón Shkaplerov y Piotr Dubrov.

Además, el jefe de Roscosmos publicó justo después un vídeo donde leía un monólogo de la novela Taras Bulba, del escritor ruso Nikolái Gógol, nacido en lo que hoy es Ucrania. Antes “escuchaban de padres y abuelos cómo nuestra tierra honraba a todos”, decía Rogozin decía a los ucranios, con diferentes paisajes de aquel país, entre ellos uno que emulaba su bandera con el azul del cielo y el amarillo de los campos, de fondo.

Más de tres semanas después de comenzar la guerra, Rogozin insistía en que “no hay vínculo más sagrado que la camaradería”. “Había camaradas en otras tierras, pero no había camaradas como en la tierra rusa”, recitaba el directivo. Hace unas semanas, dijo, vio en la invasión de Ucrania “oportunidades únicas para restaurar la cooperación histórica entre Roscosmos y las empresas ucranias de la antigua industria espacial y militar soviética”.

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Por su parte, la prensa rusa ha pasado de puntillas sobre los colores de los cosmonautas. La mayoría de los medios se ha limitado a informar del atraque exitoso de la nave Soyuz MS-21 en la Estación Espacial Internacional “a las 22.12, hora de Moscú”.

Sí abordó la polémica el medio ultraconservador Tsargrad, que en un pequeño editorial apuntó a que todo ha sido una coincidencia y criticaba al diario The New York Times por “tratar de encontrar un subtexto político en todo lo que sucede”.

La controvertida aparición de los cosmonautas con los colores azul y amarillo ha tenido lugar pocos días después de que una redactora de la principal televisión rusa, Pervy Kanal, irrumpiese en directo y en horario de máxima audiencia con un cartel contra la guerra de Ucrania.

Todavía se desconoce qué futuro le aguarda a Marina Ovsianikova. La periodista fue condenada a una multa de unos 250 euros por llamar a la protesta en un vídeo grabado anteriormente. Sin embargo, su acción en la televisión podría suponerle hasta una pena de cárcel de varios años si finalmente es juzgada con la nueva ley “contra la desinformación” y “el descrédito del ejército” que aprobó el Gobierno ruso a la semana de comenzar el conflicto.

La cooperación espacial internacional también se ha visto golpeada por la guerra. Se han anulado lanzamientos al espacio y Moscú amenaza con no suministrar cohetes a Estados Unidos. Asimismo, la Agencia Espacial Europea suspendió la misión ExoMars-2022, destinada a explorar la presencia de vida pasada en el planeta rojo en colaboración con Rusia. Este país debía aportar la plataforma de aterrizaje Kazachok mientras que el bloque comunitario se encargaba del vehículo Rosalind Franklin. “¿Necesitamos algún tipo de rover allí? No es necesario porque el módulo de aterrizaje ya es en sí una estación de investigación científica”, afirmó el jefe de Roscosmos, aunque reconoció que la misión se retrasaría “unos años”.

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El futuro de Ucrania se juega hoy en Kiev y en el andén número 5 de la estación de Lviv, la ciudad fronteriza con Polonia y la urbe ucrania más europea (725.000 habitantes). La capital es el símbolo de la resistencia contra el invasor ruso; el andén de Lviv, del que parten los trenes hacia Polonia, es el camino que lleva a lugar seguro a cientos de miles de mujeres y niños, familias de combatientes. Convoyes de todo el país llegan sin pausa a la magnífica estación de estilo art nouveau inaugurada en 1904 bajo el reinado del emperador Francisco José I. La monumentalidad del edificio empequeñece ante la catástrofe humanitaria que estos días alberga.

Más de la mitad de los 1,5 millones de refugiados salidos de Ucrania, según la ONU, han cruzado a Polonia, y la gran mayoría lo han hecho desde Lviv. Cada día que pasa llegan en mayor número los desplazados del frente. En los andenes, sin embargo, impera una calma sorprendente, mientras en el exterior se agolpan miles de personas.

Cientos de personas intentan abandonar Ucrania, en tren y autobús, desde la estación central de Lviv, este domingo.
Cientos de personas intentan abandonar Ucrania, en tren y autobús, desde la estación central de Lviv, este domingo.Jaime Villanueva

Con el paso de los días ha mejorado el orden y distribución del gentío. Las autoridades han conseguido que los andenes se mantengan despejados. En las colas apenas hay discusiones pese a que la espera puede ser de más de 24 horas. Lo que sí hay son miles de niños sin entender qué ha sucedido con sus vidas y madres con los rostros demacrados. Los adolescentes intentan refugiarse en su mundo, como Karina, de 15 años y procedente de Járkov —la segunda ciudad en población del país (1,5 millones)— , que el sábado explicaba a este diario que cuando podía, intentaba leer algo de las novelas de Stephen King que cargaba en la mochila.

Los más pequeños no juegan ni corretean: se quedan junto a sus madres o piden permiso para acercarse a los vecinos de espera que transportan mascotas. Los perros son acariciados con fruición por los niños. Los gatos se pasan los días encerrados en sus jaulas de transporte. Stanislava, una niña de 8 años de Kiev, contaba que su única ilusión en esta larga espera es jugar con su gato. En cambio, a su amiga Vladislava no le dejaron quedarse con sus cobayas: ella quería convencerse de que cuando volviera a su casa habrían sobrevivido porque les había dejado “mucha comida”. En la estación de Lviv hay voluntarios que reparten pienso para perros y gatos, y que intentan salvar a unos pocos de los muchos animales de compañía que acaban siendo abandonados.

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En los aledaños de la estación, bajo las tres imponentes cúpulas y la bandera de Ucrania, fluye un río en movimiento constante compuesto por personas, abrigos de colores y maletas. En las paredes de la estación cuelgan multitud de anuncios e instrucciones para los que llegan a Lviv: un comunicado recuerda a los hombres que deben registrarse en las oficinas del Ejército y que no pueden salir de Ucrania. Una nota resume las dos opciones que tienen las mujeres para proseguir hasta la frontera con Polonia, a 70 kilómetros: el tren o los autobuses que aguardan en las paradas de la estación. Para ir en bus hay dos posibilidades, montarse en los que son gratuitos, lo que implica hacer más cola, y los privados, más cómodos y rápidos, pero pagando 2.000 grivnas (alrededor de 60 euros).

El tren cuenta con una ventaja: puede desembarcar a los refugiados directamente en la estación polaca de Przemysl. Desplazarse en vehículo rodado significa pasar como mínimo un día en el interior del vehículo, o andar no menos de dos horas hasta la cola del puesto fronterizo de Shehyni, frente a Polonia, según subrayan los paneles informativos. Las penurias que estas familias atraviesan hasta llegar a la estación de Lviv solo parecen aliviarse cuando se llora o con el momento de alegría contenida de las madres al acceder al último tramo antes del andén número cinco, el de los pasillos subterráneos que cruzan las vías.

Organizaciones de auxilio del Gobierno, de ONG, de la Cruz Roja o de la Iglesia Greco-Católica, mayoritaria en el oeste de Ucrania, mantienen en funcionamiento día y noche un campamento de socorro donde es posible abastecerse de alimentos, agua y ropa. Bidones que sirven de braseros calientan a los que esperan a la intemperie con temperaturas inferiores a los 5 grados bajo cero. Frente a estas hogueras es común ver sentados a ancianos, a los pocos de las generaciones de edad avanzada que se han atrevido a emprender esta penosa odisea. Algunas personas con trastornos psiquiátricos deambulan, gritan o lloran sin consuelo. En la estación, junto a las ofertas municipales para albergar temporalmente a los que quieran descansar en Lviv, se anuncia un servicio local de atención psicológica, presencial o mediante un teléfono de consulta y auxilio.

Maria y Emilia, antes de subir al tren en la estación central de Lviv este domingo.
Maria y Emilia, antes de subir al tren en la estación central de Lviv este domingo. Jaime Villanueva

Los trenes que salen de Lviv hacia otras regiones de Ucrania marchan en la mayoría de los casos prácticamente vacíos. Fue así con el convoy que se detuvo el mediodía del domingo en Lviv procedente de Jérson, ciudad en la desembocadura del río Dniéper. Ese tren trajo a cientos de familias y marchó ya descongestionado hacia Uzhorod, en la frontera con Eslovaquia. Jérson fue la primera ciudad que cayó en manos del ocupante ruso en su ofensiva para hacerse con la costa ucrania del mar Negro. Por Eslovaquia habían huido hasta el sábado 113.000 ucranios.

Se organizan turnos para que los que lo necesiten ocupen los asientos disponibles de la sala de espera de la estación. El ambiente está tan cargado que una mujer pide socorro a un sanitario por culpa de un mareo. Una de las consecuencias de la guerra es que para los ucranios, la pandemia del covid ha dejado de existir. Si alguien enferma, se ignora. Son excepción los que llevan mascarilla o quienes se pueden lavar las manos con regularidad. Las distancias de seguridad para evitar contagios son imposibles de mantener.

En el gran vestíbulo de la estación, en una de las pantallas que en tiempos de paz comunicaban la llegada y salida de los trenes, la compañía de ferrocarriles proyecta fotografías de los bombardeos y de la destrucción causada por las tropas rusas. No hay nadie que preste atención a las imágenes, muchos han sido supervivientes de estos horrores, otros tienen la mente al otro lado de la frontera, preparando la siguiente etapa de su escapada, lejos de su país.

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Entre lágrimas y con el rostro desencajado, algunas mujeres no quieren dar el último paso. Lo acaban haciendo empujadas por sus maridos, que las alzan hacia el estribo que abre el paso a la escalerilla del vagón. Saben que van a estar separados por un tiempo indefinido. El dolor preside el momento definitivo de la despedida, acompañada de abrazos, caricias y miradas vidriosas. Algunos hombres levantan el puño al grito de “¡Gloria a Ucrania!”, “¡Venceremos!”, y otras consignas que les sirvan para mantenerse fuertes. Otros se aferran, unos últimos segundos antes de la partida, a sus pequeños que acaban pasando a manos de las madres y subiendo al tren.

Los besos mantienen fundida a Katia, de 30 años con su pareja, Nicolai, de 36. Ella, ya a bordo, se inclina desde el vagón. Él, empinándose desde el andén en un intento de no perderla. Aprovechan hasta el último segundo mientras la megafonía anuncia la salida y se cierran las puertas. Katia es una empleada de una compañía tabaquera que ha decidido irse con la hija de ambos, de seis años, a la ciudad de Lviv, a las puertas de la frontera con Polonia, donde esperan instalarse. Nicolai trabaja en una empresa de venta de coches y reconoce que fue a pedir un arma por si había que ir al frente, pero que ya no había. Dice que se alistará como voluntario para ayudar en lo que sea necesario.

La estación de trenes de Kiev es un hervidero desde sus portones de acceso al recibidor. Los grandes paneles luminosos indican en color verde que la mayoría de los viajes siguen funcionando. Este punto neurálgico de las comunicaciones en Ucrania es el cordón umbilical que une la zona en guerra del centro del país con la menos golpeada por el conflicto en el oeste. La mayoría de los viajeros son mujeres y niños mientras que quienes los despiden son hombres, obligados por la ley marcial a quedarse para servir a la patria. Natalia, de 38 años y vestida con un mono de esquiar, asegura en medio del caos, junto a una de las escaleras de la estación, que nadie paga billete. Acompaña a su amiga Oxsana, también de 38, y a su hija. Acaban de escapar de Irpin, una de las localidades de los alrededores de la capital que más está sufriendo el rigor de los ataques rusos. “Esta semana no hemos salido del refugio porque caían muchas bombas”, afirma. Las acompaña Serguéi, su marido, que desde Lviv regresará a Kiev.

Despedida desde uno de los vagones de un tren que parte desde Kiev hacia Lviv
Despedida desde uno de los vagones de un tren que parte desde Kiev hacia LvivLuis de Vega

Otro hombre llamado también Nicolai, de 41 años, agita en la mano derecha su pasaporte para decir adiós a su familia, que va hacia Polonia. Ya tiene lista en casa una pistola y un rifle. Reconoce que pasó por el Ejército hace dos décadas, pero que carece de experiencia con las armas. “Ni yo, ni ninguno de mis amigos tenemos miedo. Todos nos quedamos aquí”, comenta Valeri, director general de una empresa de automoción, mientras despide a su mujer. Cuenta que tanto la compañía, de 140 trabajadores, como los empleados a título individual, han colaborado aportando fondos a las cuentas abiertas en el Banco Central para ayudar a sufragar los gastos de la guerra. “Mi predicción es que habrá una resistencia fuerte en la capital, pero Putin bombardeará como ha hecho en otras ciudades y tratará de que Kiev firme las condiciones que él quiere imponer. Pero si intentan entrar por tierra, se encontrarán con la carretera del infierno. ¡Ganaremos!”, zanja mientras asegura que, con la familia saliendo en el tren se queda algo más relajado en Kiev.

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Más de un millón de personas ha escapado ya de la guerra de Ucrania, que comenzó el jueves 24 de febrero cuando el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó el ataque y la invasión del país vecino. Con las gasolineras prácticamente sin combustible y la situación inestable en algunas carreteras por los combates y por el movimiento de tropas, la estación de trenes de Kiev se ha convertido en la principal válvula de escape del conflicto. No hay apenas tiempo entre un tren y otro. Las papeleras están desbordadas y hay algunos objetos desperdigados, abandonados ante la imposibilidad de cargar con ellos, cosas como un carrito de bebé o la jaula de una mascota.

Se repiten las escenas de tensión cuando llegan los trenes vacíos y cientos de personas se agolpan delante de las puertas. No hay peleas ni discusiones subidas de tono, pero nadie quiere quedarse sin plaza y son muchos los que empujan y meten los codos para hacerse un hueco. Cuando ya no cabe nadie más, y eso significa que los pasillos y los espacios entre vagones están abarrotados, es cuando deja de subir gente. Tienen por delante, si no hay contratiempos, entre ocho y diez horas de viaje.

Una niña llora al separarse de su padre en la estación de Kiev
Una niña llora al separarse de su padre en la estación de KievLuis de Vega

Un hombre pone la mano en el cristal para tratar de sentir más cerca a su familia, ya sentada en el vagón. Es Samir, que llegó en 1998 siendo un niño desde Tayikistán a Ucrania, el país que habían elegido sus padres tras la caída de la URSS. Ahora, con 36 años, deja en el tren a su mujer y a sus tres hijos, todos ucranios, con la intención de que crucen la frontera hacia Polonia. Él se queda en Kiev para tratar de seguir regentando su pequeña tienda y cumpliendo con lo que considera su obligación en esta guerra, defender el país. “La unión hace la fuerza”, asegura.

Hasta estos andenes se traslada también el ambiente de paranoia que envuelve a la capital desde que comenzó la guerra. Las autoridades de Kiev ven por todos sitios saboteadores y colaboradores del enemigo. Media docena de policías interceptan a tres jóvenes. Piernas abiertas y palmas de las manos sobre uno de los vagones. Les apuntan mientras comprueban su identidad, les interrogan brevemente y controlan su equipaje. Los dejan libres y listos para viajar a Lviv unos minutos después, como si no hubiera pasado nada.

La policía identifica a tres viajeros antes de dejar que monten en un tren de Kiev a Lviv
La policía identifica a tres viajeros antes de dejar que monten en un tren de Kiev a LvivLuis de Vega

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Cientos de personas que intentaban escapar de Kiev se han agolpado en el andén del tren a Leópolis, cerca de la frontera con Polonia, que partía desde la Estación Kiev-Pasazhyrskyi. Solo unas horas después de que el ejército ruso haya entrado en las calles de la capital, el miedo se hace presente entre los ciudadanos, que en esta ocasión han sido testigos de cómo una ráfaga de disparos intentaba dispersar a la multitud para evitar tumultos.

Los testimonios del vídeo dan muestra de las horas de espera a pie de los andenes, en la necesidad de conseguir una plaza en el tren en su interés por salir del territorio ucranio. Además, algunas de las personas que estaban la estación explican en el vídeo que no es la primera ocasión en la que se han visto en la necesidad de salir dejando atrás todo, ya que habían vivido en Donbás. Los ciudadanos ucranianos han mostrado su apoyo a sus fuerzas armadas, rompiendo en aplausos al toparse con ellos en la estación de Kiev-Pasazhyrskyi.

Los ataques en territorio ucraniano se han intensificado en las últimas horas y los soldados rusos ya han entrado en Kiev, según informa Luis de Vega, enviado especial de El País a la capital ucraniana. Muchos ciudadanos han pasado la noche en los búnkeres, buscando refugiando ante los sonidos de las alarmas antiáreas. Consulta las últimas imágenes de la guerra de Rusia y Ucrania aquí.



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El atentado habría dejado hasta el momento a tres personas lesionadas tras ser alcanzadas por las esquirlas.

Noticias Cauca.

El pánico y el miedo volvió nuevamente a apoderarse del municipio de Caloto, en el norte del departamento del Cauca.

Hoy nuevamente la explosión de una motobomba ha causado terror en la zona. El hecho se presentó sobre la 1:45 de la tarde de este lunes 14 de febrero.

Precisan desde el municipio que el atentado tuvo lugar enseguida de la estación de Policía, allí fue dejada la motocicleta.

La motobomba explotó enseguida de la Estación de Policía de Caloto, norte del Cauca.

La explosión ha dejado hasta el momento a tres personas lesionadas. Quienes habrían sido alcanzadas por esquirlas o recibido golpes de objetos que salieron disparados por la explosión.

A través de redes sociales se han conocido varios vídeos en los que se observa el resultado de la explosión y los daños provocados.

Otro angulo:





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Intolerancia en Cali: en estación del MÍO vendedora informal le propinó fuertes golpes a una Policía

La situación se presentó en la estación de Pampalinda. La agresora ya habría sido detenida y estaría bajo proceso de judicialización.

Noticias Cali

Un acto de intolerancia se registró hace un par de minutos en la estación del MIO en la ciudad de Cali, luego de que una mujer agrediera a una uniformada de la Policía.

Los hechos se registraron en la estación de Pampalinda.

De acuerdo con algunas versiones, los hechos se registraron luego de que la mujer que al parecer se dedicaba a las ventas informales, al parecer intentara ‘colarse’ al servicio..

Sin embargo, en medio de la situación la Policía le habría hecho el llamado de atención.

De inmediato la mujer reaccionó de forma airada, quien habría estado en compañía de su hija.

Tras lo sucedido, empezaron a agredir a la uniformada de la Policía.

A través de un vídeo, al cual tuvo acceso TuBarco Noticias, se evidencia el momento de la agresión.

En las imágenes se aprecia claramente el instante en que la mujer mechonea a la uniformada.

En medio de la escena, las otras dos uniformadas que también se encontraban en el sitio, procedieron a interceptar a la mujer para detenerla.


Tras lo sucedido, se presentó la detención de las dos mujeres, por agresiones a servidores públicos.

Se conoció que a esta hora se adelanta el proceso de judicialización para determinar lo sucedido.

Entre tanto, las autoridades hicieron el llamado a la comunidad para evitar estos hechos de intolerancia.

 



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Detienen a pareja de falsos dentistas que atendían pacientes en Estación Central

La pareja, de nacionalidad peruana, atendía sin ningún tipo de validación de estudios y, hasta ahora, se desconoce si contaban con algún tipo de formación realizada en su país de origen.

La Policía de Investigaciones detuvo a un hombre y una mujer que fingían ser dentistas y atendían pacientes en la comuna de Estación Central.

Tras una denuncia realizada en la plataforma «Denuncia Seguro”, la PDI llegó hasta la clínica dental donde operaban, constatándose que no contaban con ningún tipo de estudios validados en Chile.

Se trata de dos ciudadanos peruanos, la que que será formalizada por dicho delito y de la cual, hasta ahora, se desconoce si tenían algún tipo de estudio relacionado.

“Luego de una investigación de cuatro meses tras una denuncia anónima del programa Denuncia Seguro, se realizaron diligencias que permitieron la detención de dos. ciudadanos peruanos, un hombre y una mujer, por el delito del ejercicio ilegal de la profesión”, explicó el subprefecto Christián Rojas, jefe de la Bicrim de Cerrillos.

Por último, no se tienen antecedentes de personas que hayan resultado afectadas por la labor de los acusados.



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Rusia enviará equipo a la ISS para rodar la primera película en el espacio

El film será un «drama espacial», según la agencia espacial Roscosmos. La actriz Yulia Peresild y el director se someterán a un entrenamiento especial, que incluye pruebas en una centrífuga y vuelos en gravedad cero.

Deutsche Welle

13.05.2021

La agencia espacial rusa Roscosmos anunció este jueves (13.05.2021) que enviará a la actriz Yulia Peresild y al director Klim Shipenko a la Estación Espacial Internacional (ISS) para grabar allí la primera película de ficción rodada en el espacio.

«La partida de la expedición está prevista para el 5 de octubre de 2021 desde el cosmódromo de Baikonur, a bordo de la nave espacial Soyuz MS-19″, apuntó Roscosmos en un comunicado, aunque no dio detalles sobre la historia de la película y el papel que tendrá Peresild.

El filme, dirigido por Shipenko (autor de KholopSalyut-7 y Text), ya tiene el título provisional de El desafío y será un «drama espacial», según la agencia.

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Peresild, de 36 años, y Shipenko, de 37, se someterán a un entrenamiento especial, que incluye pruebas en una centrífuga y vuelos en gravedad cero, a partir del 1 de junio a más tardar.

La película «es parte de un proyecto científico y educativo a gran escala, que también incluye una serie de documentales sobre las empresas de la industria espacial y de cohetes», detalla Roscosmos en su página web.

También incluirá «especialistas involucrados en la fabricación de vehículos de lanzamiento, naves espaciales e infraestructura espacial terrestre».

El proyecto está coproducido por Dmitri Rogozin, el director de Roscosmos. 


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Gran incendio afecta a casa de dos pisos en Estación Central
 

Al menos 17 compañías de Bomberos llegaron al sitio de la emergencia para intentar apagar las llamas.

De momento se desconoce la existencia o no de personas heridas por el siniestro.

Asimismo, serían cerca de 200 los voluntarios que trabajan en el lugar para amortiguar el fuego y el humo.



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Deutsche Welle

02.05.2021

Cuatro astronautas, tres estadounidenses y un japonés, abandonaron el sábado la Estación Espacial Internacional (EEI) a bordo de una nave de SpaceX, tras más de 160 días en el espacio que deberían finalizar con un amerizaje frente a Florida, en el sureste de Estados Unidos.

La cápsula Crew Dragon se desprendió de la ISS según lo previsto (a las 20H35 del sábado en la costa este de Estados Unidos, ooH35 GMT del domingo). Se calcula que el vuelo de regreso a la Tierra dure unas seis horas y media.

Está previsto que los cuatro astronautas americen a las 02H57 locales del domingo en el Golfo de México (06:57 GMT). El lugar previsto es frente a la ciudad Panamá (Florida), pero se han designado otros lugares alternativos en caso necesario.

«Hemos estado practicando para recuperar a las tripulaciones de día o de noche», aseguró Steve Stich, jefe del programa de vuelos comerciales de la NASA, entrevistado poco antes de la salida de la cápsula.

«Los barcos tienen mucha iluminación (…) estarán en la cápsula unos 10 minutos después del amerizaje», aseguró, al precisar que habrá luz de Luna y que las condiciones meteorológicas eran hasta ahora favorables, con un mar en calma.

La primera misión regular de retorno

Los estadounidenses Michael Hopkins, Victor Glover, Shannon Walker y el japonés Soichi Noguchi se convirtieron en noviembre en los primeros astronautas de una misión «operativa» en ser transportados a la ISS por la compañía espacial de Elon Musk, que se ha erigido en socio clave de la NASA.

Otros dos estadounidenses ya hicieron el viaje de ida y vuelta a bordo de Dragon en 2020, durante una misión de prueba de dos meses a la estación. Se trató del primer vuelo a la ISS lanzado desde Estados Unidos desde el fin de los transbordadores espaciales en 2011, y el primero efectuado por una empresa privada con astronautas a bordo.

Esta vez, se trata de la primera misión regular que es transportada de regreso a la Tierra por SpaceX.

Para el amerizaje final, los astronautas estarán a bordo de la misma nave espacial Dragon, llamada «Resilience», que los llevó a la órbita, y que SpaceX planea reutilizar para otras misiones, después de reacondicionarla.

La salida de esta tripulación, Crew-1, se produce tras la llegada a bordo de la ISS, la semana pasada, de una segunda misión regular, Crew-2, llevada a cabo por la compañía estadounidense.


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Hasta el momento, China ha puesto otras dos estaciones espaciales en órbita. Sin embargo, Tiangong-1 y Tiangong-2 eran estaciones de prueba, módulos simples que solo permitieron estancias de astronautas relativamente cortas.

La nueva estación Tiangong, de múltiples módulos y 66 toneladas, está programada para estar operativa al menos 10 años.

Pieza clave

Tianhe es el componente central de la estación. Mide 16,6 metros de longitud y 4,2 metros de anchura. Suministrará energía y propulsión e incluye las tecnologías y las habitaciones necesarias para los astronautas que la visiten.

Pekín planea realizar al menos 10 lanzamientos similares, para transportar al espacio todo el equipamiento adicional, antes de que se complete la estación el año que viene.

Orbitará la Tierra a una altura de 340 a 450 kilómetros.

Centro de lanzamiento espacial de Wenchang, en China
China emprendió más tarde que otras potencias la exploración espacial.

La única estación especial actualmente en órbita es la EEI, producto de una colaboración entre Rusia, Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, en la que se vetó a China.

La EEI se retirará después de 2024, lo que potencialmente dejará Tiangong como la única estación espacial en la órbita de la Tierra.


El orgullo de Pekín

Análisis de Stephen McDonell, corresponsal de la BBC en China

El programa espacial de China se ha convertido en un tema de frecuente aparición en los videos de propaganda del país y, de alguna manera, ¿por qué no debiera ser así?

Después de una puesta al día a toda velocidad con otros países, ahora tiene audaces ambiciones más allá de la Tierra.

Tras ser vetada del programa de la EEI por Estados Unidos, Pekín simplemente decidió construir su propia estación.

Cuando la estación Tiangong esté operativa y en marcha, posiblemente tan pronto como el año que viene, aunque solo sea un cuarto del tamaño de la estación internacional, China será el único país con su propio laboratorio espacial en órbita.

Se habla de misiones a Marte y una estación lunar con Rusia.

Sin duda se puede establecer una comparación con la carrera espacial de la Guerra Fría: ambiciones científicas legítimas mezcladas con desconfianza internacional, la potencial militarización del espacio y la aclamación de proyectos clave como nuevos hitos para justificar las grandes cantidades de dinero invertidas.


El «sueño espacial» de China

Chen Lan, analista especializado en el programa espacial de China, le dijo a la agencia de noticias AFP que el proyecto es «un asunto importante».

«Este será el proyecto de cooperación espacial internacional más grande para China, así que es significativo», señaló.

Sonda china sobre la Luna
La sonda china Chang’e-5 trajo con éxito rocas y «tierra» que recogió de la Luna.

China no ha mantenido en secreto en los últimos años sus ambiciones espaciales.

Ha invertido significativas cantidades de dinero en sus esfuerzos espaciales y en 2019 se convirtió en el primer país que lanzó una sonda sin tripulantes a la cara oscura de la Luna.

El presidente de China, Xi Jinping, también mostró su apoyo a los anhelos espaciales del país y los medios estatales chinos a menudo presentan el «sueño espacial» como un paso en el camino al «rejuvenecimiento nacional».


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