“José Harrinson presenta 3 anotaciones uno por el delito de extorsión del 2014, hurto de el año 2009 y fabricación, tráfico o porte de arma de fuego de fecha de 2005”, informó la Policía.
José Harrinson iba conduciendo una moto cuando sujetos en otra moto, lo impactaron con arma de fuego.
Noticias Barranquilla.
El hombre que fue asesinado de varios disparos en la Murillo de Barranquilla este jueves, respondía al nombre de José Harrinson y tenía antecedentes.
José Harrinson de 40 años de edad, es la víctima del ataque sicarial en la calle Murillo a la altura de la carrera 7
Los hechos
Al respecto del hecho de sangre las autoridades se pronunciaron y dieron a conocer las anotaciones judiciales del hoy occiso.
“José Harrinson presenta 3 anotaciones uno por el delito de extorsión del 2014, hurto de el año 2009 y fabricación, tráfico o porte de arma de fuego de fecha de 2005”, indicó la Policía.
Por otra parte, las autoridades revelaron cómo sucedieron los hechos donde al masculino de 40 años de edad, le cegaron la vida.
“Iba conduciendo una motocicleta por la calle Murillo a la altura de la carrera 45 y sicarios en un vehículo similar lo impactaron”, dijo el Coronel Óscar Daza.
Lugar de los hechos donde fue asesinado el hombre que le figuraban varias anotaciones judiciales y era desmovilizado de las AUC
Por otra parte, el comandante operativo de la Policía Metropolitana de Barranquilla reveló que la víctima del homicidio, no residía en Barranquilla.
“Esta persona no es ciudadano de Barranquilla ni residente, a su vez es desmovilizado de las autodefensas y en octubre de 2021 salió de la cárcel”, precisó
Coronel Óscar Daza Comandante Operativo de La Policía Metropolitana de Barranquilla.
Además, el alto oficial aseveró que el hecho dónde José Harrinson fue asesinado, no se trató de un robo sino; por motivos que son materia de investigación.
Ya hay un equipo especial para capturar a los responsables del homicidio perpetrado en la mañana de este jueves.
El Ejército de Ucrania también logra avances en el este de Kiev que se suman a los conseguidos en los últimos días en el noroeste. Las tropas rusas están perdiendo posiciones en las dos principales vías que han tratado de abrir desde que comenzó la invasión el pasado 24 de febrero para intentar llegar al corazón de la capital. Una base militar atacada entonces a la entrada de Brovari, en la orilla oriental del río Dnieper y a las puertas de Kiev, es el recuerdo del rápido avance ruso en los primeros días de contienda. Pero nunca lograron pasar de ahí y en el último mes no han hecho más que perder terreno. En medio de ese estancamiento, Moscú ha dado un giro en su intención inicial de asestar un golpe rápido a Kiev y al Gobierno del presidente Volodímir Zelenski y asegura ahora que su objetivo es tomar solo la región de Donbás, al este del país, y que los separatistas prorrusos controlan en parte desde hace ocho años.
En la zona de Brovary y Borispyl, al este de Kiev, “el enemigo se está moviendo” pero no está listo “para una ofensiva”, dijo este viernes Oleksandr Hruzevich, vicejefe de las Fuerzas Terrestres de Ucrania, durante una comparecencia pública. Pese a que se ha superado ya el primer mes de guerra, el centro de Kiev, objetivo principal ruso, sigue lejos de estar en la línea de fuego. En todo caso, las tropas rusas “todavía tienen fuerzas para atacar y lo van a hacer en un futuro próximo”, apuntó Hruzevich. Los contraataques ucranios y los problemas de suministro de las fuerzas rusas “han permitido a Ucrania volver a ocupar ciudades y posiciones defensivas hasta a 35 kilómetros al este de Kiev”, según datos de las autoridades del Reino Unido citados por la agencia Reuters.
“Hemos salido con nuestro coche de Shevchenkove por un pasillo humanitario que organizó el Gobierno. Al salir pasamos por tres controles con los rusos armados que revisaban los documentos”, relata Volodímir, de 68 años. “Un matrimonio joven de mi pueblo que trabajaba en el mercadillo ha sido fusilado a tiros por los soldados rusos, el coche con todo lo que estaba dentro destrozado, les hemos enterrado”, añade.
Volodímir es uno de los que espera su turno junto a varias decenas de personas para registrarse en la plaza central de Brovari ante las dependencias municipales. Algunos están enojados porque quieren recibir mejores ayudas. Son ciudadanos que han escapado o han sido evacuados en los últimos días de localidades en disputa entre los dos ejércitos.
“Bohdanivka estaba toda llena de soldados rusos”, cuenta Irina, de 58 años, otra de las que hace cola para registrarse y que fue evacuada a Brovari en la noche del pasado 23 de marzo. “Hemos dejado las casas abiertas para que no rompan nada al querer entrar, porque están destruyendo las ventanas y las vallas”. Irina, acogida en casa de una hermana, lamenta no haber recibido todavía nada y critica que el ritmo de la atención no es el que ella esperaba. “Prometen ayuda para la gente con enfermedades oncológicas, como yo, medicinas, ayuda humanitaria, productos y ayuda material de 2.000 grivnas por persona (unos 70 euros al cambio) y 3.000 (unos 105 euros) para personas con discapacidad, como es mi caso”.
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Algunos milicianos armados ordenan en la plaza el flujo de las peticiones de ayuda mientras la sirena que alerta de un posible ataque desde el aire dirige a algunos de los refugiados a un refugio próximo. Otros no se dan por aludidos. “Estaban bombardeando los almacenes y la calle central. En la casa de un amigo han destruido la puerta de entrada. Eran las dos de la madrugada y menos mal que los niños estaban en el sótano, porque los rusos entraron a la casa y tiraron una granada al dormitorio. Quemaban las casas”, rememora Volodímir, que llegó a Brovari el 20 de marzo desde Shevchenkove.
Una columna de humo sobre el cielo de Kiev este viernes.Luis de Vega
Unas 20.000 personas han abandonado Borispol, un suburbio al este de Kiev cerca de donde se encuentra el aeropuerto de la capital, para facilitar las tareas del Ejército ucranio frente al ruso, según explicó el alcalde, Volodímir Borisenko, a la agencia Reuters.
La estrategia del Ejército local es dificultar la llegada de suministros a los rusos y tratar de rodear cerca de Kiev a sus tropas una vez desabastecidas, según un portavoz militar. Calcula que el Kremlin tiene desplegados unos 19.000 hombres en el noroeste de la capital ucrania, que ha sido el principal objetivo militar y político del presidente ruso, Vladímir Putin, desde que ordenó la invasión. Las fuerzas de tierra que comanda el general Oleksandr Sirskii llevan días logrando frenar el avance de las tropas del Kremlin al noroeste de la capital en torno a las disputadas localidades de Irpin, Gostomel, Bucha y Makariv.
Al este de la principal orbe del país, desde la entrada de la base militar de Brovari, se observa que los daños son evidentes en distintos edificios tras el ataque ruso al comienzo de la guerra. Varios vehículos destrozados en la refriega, entre ellos un blindado del Ejército ucranio, sirven ahora de barricada para ralentizar el paso de los vehículos por la carretera. Uno de los que controla el lugar es Serguéi, de 27 años, empleado de una empresa tecnológica de EE UU al que le han permitido unirse a la defensa civil de su país y, al mismo tiempo, seguir percibiendo el mínimo de su sueldo. El joven, armado y pertrechado con toda la parafernalia militar, no escucha de fondo más disparos que los de sus compañeros que realizan prácticas de tiro dentro de las instalaciones militares.
Que un presidente de Estados Unidos viaje a Polonia no es extraordinario. George W. Bush y Barack Obama, por ejemplo, lo hicieron tres veces durante sus mandatos. Pero la visita que Joe Biden ha comenzado este viernes, al aterrizar al mediodía en la ciudad de Rzeszów, cerca de la frontera con Ucrania, se vive en el país como particularmente histórica por el momento en el que se produce. El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, ya ha adelantado a los medios en el avión presidencial que el discurso que Biden dará el sábado en el Palacio Real de Varsovia será “importante”. Y el diario polaco Rzeczpospolita lo compara ya al que pronunció John Fitzgerald Kennedy en Berlín Occidental en 1963 ―dos años después de la apresurada construcción del Muro de Berlín― y en el que pronunció la emblemática frase “Ich bin ein Berliner” (soy berlinés).
Polonia, principal vía de entrada de los refugiados ucranios (2,2 millones de los 3,7 millones) y pieza clave del despliegue de la OTAN en su frontera oriental, es el único país que ha elegido visitar Biden en esta gira europea. A su anterior etapa, Bruselas, fue por una triple cumbre de la OTAN, el G-7 y la UE, lo que muestra cómo el mes de guerra en la vecina Ucrania ha reubicado a Varsovia en el tablero global tras años de polémicas en torno al Estado de derecho y a que el partido en el poder, el ultraconservador Ley y Justicia (PiS), no ocultaba su sintonía con Donald Trump.
Biden no ha sido recibido en Rzeszów por el presidente de Polonia, Andrzej Duda, como estaba previsto, porque el avión que lo transportaba se ha visto forzado a aterrizar de emergencia por un problema técnico. Le ha dado la bienvenida en su lugar el ministro de Defensa, Mariusz Blaszczak. Duda se dispone a unirse a ellos en otro aparato.
El presidente de Estados Unidos ha sido informado sobre la acogida de los refugiados y ha visitado (y compartido pizza) con miembros de la 82 División Militar Aerotransportada de las Fuerzas Armadas de su país. Han sido desplazados para reforzar el flanco oriental, al que la OTAN aprobó este jueves enviar cuatro nuevos batallones multinacionales. En Polonia están alrededor de 10.000 de los 100.000 militares que Washington mantiene desplegados en Europa con motivo de la crisis. Rzeszów se ha convertido estas semanas en centro logístico tanto para los refugiados como para el material militar y humanitario.
Biden tiene previsto llegar a las 18.40 a Varsovia, por cuyas calles se ven pasar de vez en cuando coches de policía en grupo. La policía ha pedido a la población que evite acercarse al centro en coche.
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El sábado, también en la capital, se reunirá con Duda, visitará un centro de refugiados y ―antes de regresar a Washington― dará el citado discurso. “Hablará de lo que está en juego en este momento, la urgencia del desafío que tenemos por delante […] y por qué es importante que el mundo libre se mantenga unido ante la agresión rusa”, señaló Sullivan. En otro acto simbólico, el presidente Duda ha recibido antes a Svetlana Tijanóvskaya, la principal líder de la oposición bielorrusa, refugiada en Lituania desde justo después de las elecciones fraudulentas de 2020 en su país.
Mano dura
Polonia aprovechará la visita para pedir más mano dura con Moscú. El pasado miércoles anunció la expulsión de 45 diplomáticos rusos (la mitad de la Embajada) por sospechas de espionaje y abandera a los partidarios de dejar ya de comprar hidrocarburos a Rusia. Biden se comprometió este jueves en Bruselas a aumentar un 68% sus envíos a la UE de gas natural licuado, para acelerar el cierre del grifo ruso, si bien el total apenas cubre un 10% de las importaciones de gas natural desde Rusia.
Además, el primer ministro de Polonia, Mateusz Morawiecki, y su vice primer ministro y líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, fueron dos de los cuatro dirigentes de países de la UE que viajaron en tren a Kiev para trasladar un mensaje de solidaridad al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en una iniciativa de la que se distanció Bruselas. En ese viaje, Kaczynski planteó establecer una fuerza de paz de la OTAN en Ucrania, una idea que Moscú considera “muy peligrosa”.
La sensación de punto de inflexión recuerda a otro viaje a Polonia de un presidente de Estados Unidos, simbólico aunque menos icónico que el de Kennedy a Berlín Occidental. Fue el que hizo George Bush a Varsovia y Gdansk en julio de 1989, un mes después de las primeras elecciones libres tras décadas de dictadura comunista en la órbita soviética.
Se confirmó que el conductor, un hombre de 39 años de edad, y por lo menos cuatro pasajeros más, murieron tras el aparatoso accidente, y hubo varios heridos más en vías del Magdalena.
Se confirmó que el conductor, un hombre de 39 años de edad, y por lo menos cuatro pasajeros más, murieron tras el aparatoso accidente, y hubo varios heridos más en vías del Magdalena.
Noticias Caribe.
Como César Mauricio Vega C., de 39 años de edad y padre de dos hijos, fue identificado el conductor que este domingo murió en un aparatoso accidente de tránsito en la vía que de Pueblito Los Andes conduce a Santa Ana en Magdalena. El volcamiento fue a las 4 de la madrugada.
En el bus iban unos 32 pasajeros, salieron de Barranquilla el sábado a las 10 de la noche, con destino a Mompox.
El conductor falleció en el sitio. Otros cuatro pasajeros también.
De los pasajeros reportan varios lesionados, que han sido trasladados y remitidos a centros médicos de esta zona entre Magdalena, Atlántico y hasta Bolívar.
Ocurrió a 5 kilómetros de los Andes, «se salió de la vía», el reporte es de al menos cinco personas fallecidas.
El bus, placa WEM029, estaba afiliado a Unitransco, es de Expreso Brasilia.
Por varios minutos tuvieron que hacer labores para extraer a los lesionados que habían quedado atrapados en el bus.
Hasta ahora se reporta que sería el bus el único implicado en el siniestro, es decir, que terminó saliéndose de la vía y volcándose. No descartan exceso de velocidad o posible microsueño, aunque la inspección determinará si fue alguna de esas causas o una falla mecánica.
Autoridades recomiendan precaución en las vías del país, además por ser este puente festivo y miles de viajeros de un lado a otro.
Evitar conducir si no han descansado bien
No conducir bajo los efectos de bebidas embriagantes o sustancias alucinógenas
“Sólido como una roca”. “Inquebrantable”. “Sin límites”. “Por sombría que sea la situación”. Desde que el 4 de febrero los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, se reunieran en Pekín y firmaran un comunicado conjunto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en setenta años, la segunda economía del mundo ha descrito así la amistad entre ambos gobiernos, emparejados por su deseo de forjar un frente ante el rival común, Estados Unidos. La guerra en Ucrania representa la primera prueba de fuego para la apuesta de China por esta amistad.
Occidente ha aumentado esta semana la presión sobre Pekín. A los llamamientos de los polis buenos —los países europeos y los socios asiáticos como Singapur― para que utilice su influencia ante Moscú en un papel mediador, se han sumado las acusaciones de Washington, el poli malo que sospecha que Pekín esté dispuesto a aportar ayuda económica y militar a Rusia. Una denuncia que ha repetido el presidente de EE UU, Joe Biden, en su reunión telemática con Xi este viernes, donde según la Casa Blanca ha reiterado “las implicaciones y consecuencias” de que China “apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios”. No ha precisado qué tipo de consecuencias, o si podrían incluir sanciones contra Pekín que se sumen a las ya impuestas contra Rusia.
Pekín ha negado con contundencia que se plantee ayudar a Moscú, algo que elevaría el conflicto a niveles aún más peligrosos que ahora. Divulgar esa idea es “desinformación”, ha asegurado su Ministerio de Exteriores. En su réplica a Biden, Xi dibujaba a su país como una potencia amante de la paz al subrayar que “la crisis ucrania no es algo que nos guste ver” y que “el conflicto y la confrontación no le conviene a nadie”.
Desde el principio, China ha adoptado lo que define como una “neutralidad benévola”, una posición que desde Occidente se percibe como una ambigüedad escorada hacia Rusia. Envía señales a unos y otros con la aparente intención de evitar verse arrastrada al conflicto o graves consecuencias para su economía en momentos de crecimiento más débil. Evita calificar el ataque ruso de “invasión”, se ha declarado dispuesta a mediar en colaboración con la comunidad internacional y asegura que desempeña un “papel positivo” por la paz entre Kiev y Moscú. Y, al menos por ahora, respeta las sanciones internacionales, pese a los temores occidentales de que pudiera ayudar a Rusia a esquivarlas.
La posición de China “no es tanto prorrusa como anti EE UU”, considera Alexander Gabuev, analista de las relaciones chino-rusas en el Centro Carnegie en Moscú. Pekín lee esta guerra siempre a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos ―el gran eje geopolítico del siglo XXI― y “antepone sus intereses a absolutamente cualquier otra cosa”, explica.
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Por tanto, apunta este experto, “China está diversificando sus apuestas”. De un lado, su amistad con Rusia es de “una importancia primordial”. Putin y Xi comparten una visión sobre los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden global que les garantice un papel protagonista y el rechazo a EE UU y sus alianzas. Sus economías, intereses y áreas de influencia son casi perfectamente complementarios. Pero Pekín también pretende proteger su relación con Europa, un socio comercial más importante que Moscú y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Tampoco quiere arriesgarse a que una cercanía excesiva a su socio estratégico le pueda reportar sanciones secundarias occidentales. Su idea, explica Gabuev, es “encontrar una manera de no ofender a Rusia y, al mismo tiempo, presentarse como una potencia benevolente”.
Hasta ahora, y mientras esquiva los llamamientos a un cambio de postura, continúa su cuidadoso equilibrio diplomático a la espera de ver el desarrollo de la invasión. Una guerra constituye “una oportunidad” para China, apunta en una nota Wolfgang Munchau, director del think-tank Eurointelligence. Entre los beneficios que percibe Pekín, se encuentra la apertura de un nuevo frente geopolítico para Estados Unidos que puede distraerle de su rivalidad con China en el Pacífico. “No puedes implicarte en una política activa hacia China cuando tus líderes tienen que dedicar tanto tiempo a Europa, Rusia, y Ucrania. Sin tener que hacer nada, porque ya lo ha hecho Putin por ella, Pekín ha ganado tiempo”, apunta Gabuev.
Una visión que comparten círculos de la intelligentsia china. “Una fricción geopolítica en Europa a raíz de la guerra en Ucrania reducirá el ritmo del giro de la atención de EE UU desde Europa al Indo-Pacífico. Esto significa que en tanto no cometamos errores estratégicos graves, no solo el proceso de modernización de China no se interrumpirá, sino que China tendrá una mayor capacidad y desempeñará un papel más importante en la construcción de un nuevo orden internacional”, escribía el académico Zheng Yongnian, de la Universidad China de Hong Kong (Shenzhen), al comienzo de la guerra.
Influencia cada vez mayor en Rusia y riesgos
La invasión “es una buena herramienta para que China examine las reacciones de Occidente, sin estar involucrada”, apunta Justyna Szczudlik, del Instituto Polaco de Estudios Internacionales. Aunque la rapidez, amplitud y consenso de las sanciones que las democracias han impuesto a Moscú sorprendió a Pekín, “una de sus grandes interrogantes es cuánto tiempo Occidente se mantendrá unido”, agrega.
La decisión de jugar un papel más activo como mediador podría llegar más adelante, una vez esté claro el devenir de la guerra. Entonces podría tratar de desempeñar un papel en la reconstrucción de Ucrania, por ejemplo. O, según Szczudlik, en caso de que el conflicto se tuerza para Putin, “ayudar a la supervivencia del régimen”, pues una Rusia en la órbita democrática sería un absoluto tabú para China.
También podría optar por una implicación mayor ―apuntan los expertos― si la frágil situación económica china se deteriorase peligrosamente, en un año en el que Xi se prepara para renovar su mandato y el Partido Comunista no quiere ningún sobresalto. El sector inmobiliario y el tecnológico ya arrastran problemas, y el consumo no termina de levantar el vuelo tras la pandemia. Una nueva ola de covid se ha sumado a la incertidumbre. El objetivo de crecimiento para este año es del 5,5%, el más bajo en 30 años. Y ahora las sanciones por la guerra pueden afectar a sus exportaciones, el puntal de su crecimiento tras la primera ola de la pandemia.
Pekín corre otro riesgo en esta guerra: que su imagen, ya perjudicada a raíz de la pandemia, se vea más desprestigiada ante Occidente, y que Occidente, al que Xi considera en decadencia, salga reforzado del conflicto si Rusia se debilita.
Ante este panorama, han surgido algunas voces que abogan por un cambio de posición. Aunque es imposible conocer hasta qué punto son representativas, toda vez que la censura bloquea las opiniones que difieren de las tesis oficiales.
“Para demostrar el papel de China como potencia responsable, China no solo no debe alinearse con Putin, sino dar pasos concretos para impedir posibles aventuras de Putin. China es el único país del mundo con esa capacidad, y debe aprovecharla”, escribía Hu Wei, vicepresidente de un think tank oficial chino, en un artículo publicado el pasado día 5 por el Centro Carter y parcialmente censurado en China desde entonces. No está claro que el parecer de Hu y otras voces moderadas tenga influencia en los círculos internos del poder en Pekín. Los medios chinos siguen evitando mostrar las consecuencias más duras de la guerra, o referirse a ella como invasión. Ellos, y algunos portavoces oficiales, repiten las acusaciones rusas no demostradas sobre la presencia en Ucrania de biolaboratorios estadounidenses.
En ningún caso, ocurra lo que ocurra en la guerra o después de ella, Pekín dará la espalda a Rusia, consideran los expertos. China espera lograr grandes ventajas, tanto económicas ―el 4 de febrero suscribió nuevos contratos para la compra de gas y petróleo rusos para los próximos 25-30 años por 105.000 millones de euros― como en influencia en Moscú, en esta alianza de la que ya es el socio más importante.
“La capacidad de presión de China ya era grande, pero ahora es mucho más grande y lo será todavía más hacia el final del año”, cuando las sanciones occidentales ya estén haciendo todo su efecto, apunta Gabuev. Tanto si gana como si pierde la guerra, la economía rusa quedará muy debilitada. “Rusia no tendrá más remedio que vender a China su tecnología militar más sensible, y ofrecerle baratas sus materias primas, en yuanes. China podrá fijar ella el precio. Antes de la guerra Moscú tenía otras opciones, pero esas opciones ahora han desaparecido”, señala.
El ciclista antioqueño tuvo un «pedalazo en falso» que
Noticias Colombia.
Michell Durango es la esposa del pedalista colombiano ‘Rigo’ Urán, uno de los personajes más representativos del deporte colombiano en el exterior y también uno de los más queridos y seguidos en redes sociales.
Al ciclista antioqueño del equipo EF Education, le encanta entretener a su millar de fans en Instagram con dichos, comentarios y bromas a veces «un poco pesadas».
Recientemente, ‘Rigo’ grabó a su esposa cuando se encontraba realizando una necsidad fisiológica en plena vía. Al parecer, ambos iban a bordo de su carro en una carretera nacional y a Michell no pudo aguantar las ganas de ir al baño.
Se bajó del auto y se agachó en el pavimento, ocultando su cuerpo con la cojinería del asiento del copiloto.
En ese momento, el deportista sacó su teléfono celular y comenzóa grabar la penosa situación.
«Dame papeeel», se le oye decir a la mujer de Urán en el video.
El siguiente es el video que grabó el ciclista con su teléfono móvil.
Para algunos este momento que registró Rigo y que compartió en historias es algo muy casual entre parejas y demuestra que entre los dos hay mucha confianza y también alegría.
Sin embargo, otros creenque no es bueno exponder a su pareja en momentos como el que mostró el deportista cafetero subcampeón del Giro de Italia 2013 y 2014 y del Tour de Francia 2017.
A continuación algunas críticas que recibió el pedalista nacido hace 35 años en Urrao, Antioquia.
Enserió es necesario gas.
Este tipo con tal que sacar algo en redes 1 saca la hija en peligro en bici como si no supiera leer lo que le pasa a los niños por eso y ahora saca la mujer cagando.
La cantante paisa estuvo acompañada de Johanna Bahamón, creadora de fundación Acción Interna.
Noticias Colombia.
Reclusas de la Cárcel El Buen Pastor en Bogotá recibieron una grata sorpresa de la artista número uno a niivel mundial de la música urbana: Karol G.
La paisa de 31 años, arribó al centro penitenciario en compañía de Johanna Bahamón, actriz caleña que ha dedicado sus esfuerzos al proceso de resocialización de la población penada y pospenada de Colombia, brindándoles segundas oportunidades a través de nuevas formas de ganarse la vida a través de empredimientos e ideas de negocios.
Karol G y Johanna Bahamón, en al cárcel El Buen Pastor.
También con su ya conocido Restaurante Interno, ubicado en una cárcel de Cartagena donde los comensales pueden vivir la experiencia de almorzar dentro de un centro de reclusión y de ser atendidos por mujeres que ya han cumplido un gran porcentaje de su condena.
Las internas del Buen Pastor gozaron con la figura de Karol G, caminando por los opabellones y cantando sus mejores éxitos como ‘La Bichota’, ‘Ay Dios mío’, ‘Mami’, ‘Poblado’, ‘Tusa’; entre otros temas que han pegado en emisoras y en plataformas digitales.
Karol G, cantante de reguetón.
A través de la cuenta de Acción Interna, le agradecieron a Karol G por su presencia en lka cárcel.
«Ayer fue un día para no olvidar. Gracias Karol G por regalar este momento lleno de música, generosidad, empatía y solidaridad con todas las mujeres privadas de la libertad de la cárcel de mujeres el Buen Pastor de Bogotá. Gracias por siempre creer en las segundas oportunidades”, se lee en el mensaje.
Por su parte, Johanna Bahamón no se guardó elogios para con la artista de música urbana:
«Ella es otro nivel de generosidad, amor, sencillez, humanidad y empatía. La amo y la amaron todas las 1.950 internas del Buen Pastor a las que visitó patio por patio.»
Aunque no es oficial, se especula que Karol G estaría interesada en realizar algunso talleres en cárceles de Colombia para apoyar la labor social de Johanna Bahamón.
Esta no es la primera vez que la cantante nacida en Medellín visita una cárcel para darle un rato de diversión a las reclusas. Antes había estado en El Pedregal , un centro penitenciario de muejres en Antioquia, días previos a su concierto en la ciudad de Medellín.
Ese día también estuvo acompañada de Johanna Bahamón.
Una de las víctimas del bombardeo de Irpin, abatida cuando trataba de huir junto a su familia con su maleta.Diego Herrera (Europa Press)
Las tropas rusas se están aplicando con fuerza este lunes en el sur de Ucrania, donde han bombardeado la ciudad de Mikolaiv, entre la capturada Jersón y Odesa, la principal urbe en la costa del mar Negro. Mikolaiv, de 480.000 habitantes y con uno de los tres puertos más grandes del país, ha estado bajo ataque desde hace días, aunque el viernes el Ejército ucranio logró repeler una ofensiva rusa. Esta mañana, las tropas de Vladímir Putin han lanzado un nuevo ataque de artillería contra la ciudad, cuya captura sería un avance importante en su camino hacia Odesa y otro punto más de control de la costa.
Los ataques se han cebado también con Járkov, al norte del país, mientras se estrecha el cerco contra Kiev, que se prepara para resistir. Por su parte, Rusia ha anunciado que mantendrá un alto el fuego temporal este lunes para que la población de la capital y de otras localidades como Mariupol, Járkov o Sumi salgan en corredores humanitarios, si bien la mayoría de las rutas conducirán a ciudades rusas, según el Ministerio de Defensa. Un portavoz del presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha señalado este lunes que sus compatriotas deberían tener derecho a ser evacuados al territorio del país.
El Gobierno de Kiev ha asegurado que tiene información de que Rusia está preparando grandes ataques este lunes contra el corazón de ciudades, ante la pérdida de efectivos y el avance más lento de lo esperado. Kiev denuncia bombardeos a objetivos civiles y crímenes de guerra. Una de las urbes que está padeciendo más ataques es Mikolaiv, situada en el flanco izquierdo de la península ucrania de Crimea, que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014 y que ha convertido en fortaleza militar y lanzadera para la invasión.
Muy cerca está Jersón, cuyo alcalde, Oleksandr Senkevich, ha advertido de que la ciudad ha sufrido importantes ataques contra edificios residenciales. “Hay muchos proyectiles sin explotar”, ha dicho en una publicación de Facebook, “no se acerque, no los levante y no intente moverlos”. Los ataques aéreos se concentraron durante la noche en esta ciudad del noreste del país, fijándose como objetivo central un complejo deportivo de una universidad local y edificios civiles, según el testimonio de un periodista de France Presse en la zona. Mientras, en el mar de Azov, en el flanco derecho de Crimea, Rusia ya ha ocupado Berdiansk y asedia Mariupol.
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Kiev amanece con la misma calma tensa de los últimos días. El peso de la incertidumbre sigue lastrando el ánimo de los que no saben cuál va a ser la reacción del presidente ruso Vladímir Putin ante la resistencia que está encontrando tanto en la capital como en otras ciudades. La batalla en el corazón de Kiev no ha comenzado todavía y todo son conjeturas sobre qué va a hacer Putin, pues la guerra va camino de las dos semanas y su principal objetivo, tomar la capital e imponer un gobierno a su antojo, no está ni mucho menos cerca.
Mientras, la población que no ha abandonado la principal urbe ucrania se prepara para la posibilidad de un largo asedio, con todo lo que eso significa a nivel logístico, físico y emocional. En la calle se ven pocos movimientos de tropas y carros de combate, centrados en la periferia de Kiev, donde sí está habiendo fuertes combates desde hace días. Es ese el principal punto de inestabilidad y desde donde están escapando decenas de miles de civiles que ya no aguantan en poblaciones como Irpin o Bucha, golpeadas cada día por los enfrentamientos y con importantes zonas afectadas por la falta de suministros de electricidad, agua y gas.
Trabajadores retiran los escombros de un colegio destruido por los bombardeos en UcraniaReuters
Precisamente en la salida de Irpin más directa hacia la capital —una ruta que han utilizado los ucranios que trataban de huir hacia Kiev como lugar más seguro en el que resguardarse mientras buscan una salida hacia el este— se produjo este domingo un ataque con varios morteros que causó la muerte de, al menos, tres personas y un herido grave. Según varios testigos que se encontraban en el enclave, todo apunta a que se trató de un ataque deliberado del Ejército ruso contra la población civil.
Mientras, el Gobierno del presidente Volodímir Zelenski sigue apostando por quedarse en Kiev y hacer frente a la amenaza rusa pese al ofrecimiento de países como EE UU para ser evacuado. Zelenski advirtió el domingo por la noche en un vídeo publicado en la red social Telegram, según informa Europa Press citando a la agencia de noticias Unian, de que Rusia, que está tratando de capturar infraestructura crítica —como centrales nucleares y plantas de suministro— planea lanzar ataques a los principales sitios de producción del país, que están en ciudades densamente pobladas.
Salida de ciudadanos de Irpín, cerca de Kiev.luis de vega
En el llamado “domingo del perdón”, que se conmemora según la tradición ortodoxa, Zelenski avisó a Rusia de que Ucrania no perdonaría los crímenes. “No perdonaremos los edificios residenciales bombardeados, no perdonaremos el cohete que nuestra defensa aérea derribó hoy sobre Okhmatdet y más de otros 500 cohetes similares que golpearon nuestra tierra, Ucrania, nuestra gente, niños. No perdonaremos las ejecuciones sin armas. No perdonaremos las casas destruidas. Ni más de quinientos misiles similares que golpean nuestra tierra. En toda Ucrania golpean a nuestra gente y niños”, recalcó en emotivo discurso difundido por las redes sociales. “Es asesinato, simplemente asesinato”, dijo. Además, el Ejecutivo de Ucrania sigue reclamado ayuda militar urgente a los países occidentales.
Tercera ronda de negociaciones
Tras los duros ataques del fin de semana, con los que el Ejército ruso no ha hecho grandes avances por tierra, se espera que las delegaciones ucrania y rusa se reúnan por tercera vez en una mesa de diálogo en Bielorrusia, cerca de la frontera con Ucrania; aunque los representantes ucranios no son demasiado optimistas con obtener algún logro y han declarado que solo informarán de los resultados cuando haya pasos concretos “para evitar la presión”.
Las negociaciones se producen tras la noticia de que el Ejército ruso abrirá esta mañana corredores humanitarios en varias ciudades ucranias para permitir la salida de civiles, según el Ministerio de Defensa ruso citado por la agencia de noticias Interfax. Estos corredores incluirán la capital, Kiev, además de ciudades como Járkov, Mariupol y Sumi, y se establecerán a partir de las 10.00, hora de Moscú (8.00, hora española). Desde Kiev y Járkov, el Kremlin solo plantea evacuaciones a Rusia —desde la capital, primero pasando por Bielorrusia y luego por vía aérea— donde quienes lleguen se instalarían en “centros temporales”. Y desde Mariupol y Sumi han anunciado dos corredores, uno con destino el centro de Ucrania y otro, Rusia.
Moscú ha recalcado que el presidente ruso, Vladímir Putin, ha decretado esta medida tras una petición personal de su homólogo francés, Emmanuel Macron, con el que conversó este domingo. Los altos para Mariupol y para otra ciudad sureña, que debían permitir a cientos de miles de personas salir de las zonas asediadas a otros puntos del centro de Ucrania, fracasaron este fin de semana en medio de duros ataques de las fuerzas del Kremlin, que también lanzaron ataques de artillería durante una evacuación de miles de personas en Irpin, una ciudad dormitorio de Kiev, en ruinas por las bombas. Kiev y Moscú se acusan mutuamente de romper el alto el fuego.
Diez días después de la invasión de las fuerzas rusas ordenada por Vladímir Putin, Ucrania se ve asolada por intensos combates en múltiples frentes que están provocando una enorme ola de refugiados. El plan —quizá el delirante sueño— ruso de una guerra relámpago con rápido desmorone de la resistencia militar y del Gobierno ucranios ha fracasado. El conflicto ha ido evolucionando, con los rusos redoblando la ofensiva de la artillería y maniobrando para atenazar, posiblemente asediar, las principales ciudades.
El ataque ruso tiene cuatro ejes principales. Dos en el sector norte, para conquistar Kiev —el impulso de mayor importancia— y Járkov. En el sector sur, otros dos, para conectar Crimea con el Donbás, hacia el este, y con Odesa, hacia el oeste. Informaciones procedentes del terreno y de servicios de inteligencia militar occidentales coinciden en apuntar que Rusia está logrando avances en el sur mientras se halla sustancialmente parada en el norte.
A continuación, algunas claves para seguir el desarrollo militar de una contienda con potencial de producir consecuencias devastadoras para la población ucrania y las relaciones internacionales.
1. El plan relámpago fallido
“Observando cómo las fuerzas rusas han invadido, los movimientos de sus primeros días, los efectivos utilizados, parece que tenían la expectativa de ganar rápido, de no enfrentarse a una gran resistencia”, comenta Ruth Deyermond, académica del Departamento de los Estudios de Guerra del King’s College especializada en seguridad del espacio pos-soviético. “Optaron por cierta contención, una decisión militar que es acorde al discurso político según el que esto no era una guerra, sino una operación para desnazificar a Ucrania, y el pueblo ucranio es hermano”. Con esas premisas políticas, era difícil plantear un ataque masivo de entrada, según la táctica conocida por shock and awe (literalmente, conmoción y temor), por la que se intenta pasmar al adversario con una enorme potencia de fuego.
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En los primeros dos días, según recuentos del Pentágono, Rusia disparó unos 200 misiles. Una cifra relevante, pero no enorme. Enseguida lanzó tropas hacia las principales ciudades, pero no en cantidades masivas. El Pentágono calcula que al principio solo entró un 30% de la fuerza acumulada, unos 150.000 soldados, repartidos en unos 120 batallones tácticos. Eso se incrementó posteriormente hasta llegar al 90% actual.
“En vez de hacer lo que sus manuales militares, y los de cualquier otro país, establecen —es decir empezar con salvas de fuego artillero y misiles para ablandar los objetivos, desmoralizar a la población y destruir puestos de mando y defensa antiaérea—, dirigieron rápidamente sus tropas para lograr fundamentalmente dos cosas: derribar a Vladímir Zelenski (el presidente de Ucrania) tomando Kiev y conectar Crimea con el Donbás”, apunta Jesús A. Nuñez Villaverde, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. “Pero los rusos sobrevaloraron la capacidad de sus fuerzas e infravaloraron la capacidad de resistencia ucrania. Y ahora nos encontramos con situaciones chocantes. La más significativa es que ni siquiera han logrado conseguir la superioridad aérea”.
Una columna de humo tras un bombardeo ruso en Mariupol, este viernes. Evgeniy Maloletka (AP)
Una anécdota reveladora del fracaso de la guerra relámpago y del paso a otra fase es la batalla del aeropuerto Antonov en Hostomel, a las afueras de Kiev. El primer día de la invasión un grupo de helicópteros rusos aterrizó en la instalación, de gran interés como base para lanzar el asalto a la capital. Se encontraron con una feroz resistencia de las fuerzas ucranias, que lograron recuperar el control durante un tiempo limitado. Lo volvieron a perder pero la zona sigue siendo objeto de combates. La perspectiva de aerotransportar tropas cómodamente a pocos kilómetros de la capital y entrar en ella sin encontrar resistencia significativa fracasó. Ahora el aeropuerto es un elemento estratégico en el despliegue del enorme convoy militar ruso que busca asfixiar Kiev en una masiva maniobra terrestre.
2. Artillería y asedios
“Las fuerzas rusas están intentando ahora subyugar las principales ciudades con artillería pesada, en lo que parece ser el inicio de asedios, bastante en línea con tácticas utilizadas en Chechenia y Siria”, señala Deyermond. Los asedios de Grozni (en dos guerras en los noventa) y Alepo más recientemente han sido brutales. Hay crecientes evidencias de que, después de cierta contención inicial, las fuerzas rusas están ampliando el abanico de objetivos, golpeando estructuras civiles, provocando enorme sufrimiento en la población. El fuego artillero se ha ido intensificando con el paso de los días, aunque un informe del ministerio de Defensa británico señaló ayer una ralentización en las 24 horas anteriores.
Esta nueva fase complica aún más la posición del Kremlin en un elemento no estrictamente militar pero muy importante en cualquier contienda: la narrativa. Esto no es una división que pueda luchar sobre el terreno, pero tiene una influencia enorme en múltiples sentidos: la moral de los combatientes, el espíritu de resistencia de la población civil, el sentimiento de opiniones públicas internacionales que pueden acompañar más o menos duras decisiones de sus Gobiernos. En ese frente, Putin se está desangrando, y las imágenes de las ciudades golpeadas empeoran su posición.
Al menos 15.000 georgianos se reunieron este viernes en Tiflis para escuchar un discurso en directo a los habitantes de varias ciudades europeas del presidente ucranio, Volodímir Zelenski. Mijail Vignanski (EFE)
Es en ese contexto que las fuerzas rusas luchan sobre el terreno para conseguir sus objetivos. En el plano marítimo, la supremacía es total dada la inconsistencia ucrania en el sector, aunque la decisión de Turquía de cerrar el paso entre el Mediterráneo y mar Negro a buques de guerra reduce el margen de maniobra de Moscú. En términos aéreos, las fuentes occidentales insisten en señalar que Rusia no ha logrado la supremacía, que Ucrania mantiene activos tanto medios aéreos como defensas antiaéreas. Kiev sostiene haber derribado 39 aviones y 40 helicópteros rusos, algunos ayer mismo. Moscú alega haber destruido 82 aviones ucranios. En esta situación, se constata un uso limitado de las fuerzas aéreas, lo que ha inducido algunos expertos a cuestionar el alcance real de la modernización militar rusa en este dominio.
En el apartado terrestre, el desarrollo más relevante es el enorme convoy, de decenas de kilómetros de largo, que apunta hacia Kiev pero lleva varios días sustancialmente estancado con muchas dificultades. “Varios elementos señalan problemas logísticos, ineficiente manutención de los vehículos, escasez de suministros, incluso falta de alimentos”, comenta Deyermond.
Algunos expertos consideran que el despliegue tan masivo de tropas ha diluido la capacidad de las fuerzas rusas de dotar a cada batallón con elementos clave que aportan valor añadido, como unidades de inteligencias para reforzar la capacidad de detección de ataques. Otros observan con cierto desconcierto tácticas de ataque graduales en vez de concentrar más las fuerzas. Además, las tropas ucranias siguen oponiendo una eficaz resistencia, con voladura de puentes y ataques puntuales para frenar los avances.
En el apartado ciber, en contra de lo que muchos expertos esperaban, no se han detectado ofensivas relevantes. “Puede haber habido alguna cosa pequeña que no hayamos visto, pero nada significativo”, dice James Sullivan, director del departamento ciber del Instituto Real de Servicios Unidos, un centro de pensamiento británico especializado en cuestiones militares. “Está siendo una campaña muy tradicional y, según apuntan varios elementos, no muy bien planificada. Hay varias posibles explicaciones por las que no hemos asistido a grandes ciberataques. Entre ellas, que hay que prepararlos bien, que las defensas pueden ser buenas, y que puede resultar más fácil lanzar una bomba a una torre de TV que aniquilar las emisiones por internet. En cualquier caso, estamos en los primeros compases y no sabemos qué ocurrirá. Rusia ha sido muy agresiva en este sector en Ucrania desde 2014″.
3. ¿Ocupación y guerrilla?
Nadie sabe qué pasará, en el dominio ciber, y en los otros. Sobre la base de los elementos disponibles, es razonable pensar que pese a las dificultades y los fallos, Rusia logrará avanzar hacia sus objetivos gracias a la superioridad de los medios a su disposición y el estómago para llevar a cabo acciones que afectan a civiles. “La que parecía todopoderosa maquinaria militar rusa no está rindiendo de manera efectiva. Pero no podemos llevarnos a engaño. La proporción de fuerzas es tan desigual que no podemos pensar que Ucrania pueda ganar”, dice Nuñez Villaverde.
Pero que no sea realista pensar que Ucrania pueda expulsar de su territorio a las fuerzas rusas no es sinónimo de que Putin tenga asegurada una victoria clara. Uno de los factores claves es, por supuesto, el suministro de armas por parte de Occidente. Según la cantidad y calidad de las entregas, puede dar más o menos aliento a la resistencia. No podrán revertir el equilibrio de fuerzas, pero sí contribuir a la defensa, y a infligir a las fuerzas rusas un daño grave como para incidir en el cálculo de futuros pasos.
“Me cuesta ver cómo Rusia podría conseguir una victoria duradera. Porque incluso si logra conquistar Kiev, Jarkóv, Mariupol, no podrá mantenerlas si no quiere desplegar una gran fuerza ocupadora permanente. Entonces tendrá que decir qué hacer. Comprometer una parte importante de sus fuerzas para ocupar ucrania. O alcanzar un acuerdo negociado”, dice Deyermond.
El espíritu que se detecta en la gran mayoría de la población ucrania y el apoyo armamentístico occidental hace muy creíble la perspectiva de que, en caso de derrota en el plano militar mayor, el enfrentamiento podría seguir en forma de guerrilla. “El Gobierno de Zelenski ya ha empezado a dar armas a los civiles, está liberando a presos con experiencia de combate, y trata de organizar la conformación de brigadas internacionales”, señala Nuñez Villaverde. La UE ha dado el paso histórico de decidir suministrar armas de forma comunitaria. Una victoria militar con instauración de un Gobierno títere y posterior retirada, por tanto, no es un escenario plausible.
“Los manuales militares apuntan a que una fuerza de ocupación necesita un efectivo por cada 20 habitantes”. Ucrania tiene 44 millones y una extensión territorial mayor a España o Francia. Una ocupación total representaría pues un desafío enorme. Rusia podría optar por una ocupación limitada, que se ciñera a expandir el área controlada del Donbás, establecer el corredor de ahí hasta Crimea y quizá de Crimea hasta Odesa y la Transnistria, en Moldavia, donde también tiene desplegadas fuerzas.
El presidente ruso, Vladímir Putin, intensifica su ofensiva contra Ucrania. A medida que las tropas de Moscú enfrentan resistencia del Ejército y de las milicias civiles, el Kremlin ha pasado a lanzar ataques más agresivos y contra infraestructuras civiles. En un intento por aislar la región del Donbás y hacerse con el control de todo el este de Ucrania, Putin ha iniciado esta mañana otro intenso ataque contra la ciudad de Járkov, la segunda más grande en población del país (1,4 millones de habitantes) y de mayoría de habla rusa. La enorme explosión ha golpeado el centro de la localidad —sitiada desde hace tres días y con las fuerzas ucranias reprimiendo la ofensiva—, alcanzando el edificio de la Administración Regional, según ha informado el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Ucrania.
La zona afectada por la explosión en Járkov (Ucrania) contra el Edificio de la Administración Regional, el 1 de marzo de 2022.Foto: REUTERS/ Vyacheslav Madiyevskyy | Vídeo: EPV
El vídeo de una cámara de seguridad frente al inmueble muestra las consecuencias del ataque, que ha tenido lugar alrededor de las ocho de la mañana, poco después de que se levantase el toque de queda en la ciudad. Tras el impacto del misil, una gran bola de fuego ha engullido los coches aparcados frente al edificio, junto a la simbólica plaza de la Libertad. El asesor del Ministerio del Interior Anton Geraschenko asegura que la intención del bombardeo era acabar con la vida del gobernador y de la cúpula política de la ciudad.
Aún no hay información sobre muertos o heridos de este nuevo bombardeo sobre Járkov, pero este lunes, en otro ataque contra infraestructuras civiles, diez personas murieron durante un bombardeo a un barrio residencial de la ciudad, según el alcalde, Igor Terejov. La explosión acabó con la vida de una familia entera —los dos padres y sus tres hijos— que viajaba en un coche por la zona atacada. Además, el castigo aéreo provocó decenas de heridos, con lo que las víctimas mortales podrían aumentar en las próximas horas.
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El ataque del lunes contra Járkov, el más destructivo hasta el momento en la guerra de Putin contra Ucrania, visibiliza el cambio de estrategia de Rusia en este conflicto, el mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. “Hoy se ha demostrado que esto no es solo una guerra, es un asesinato de nuestro pueblo, el pueblo ucranio”, dijo el lunes Terejov en un vídeo mensaje publicado en las redes sociales.
Casi 90 edificios de apartamentos de Járkov, capital de Ucrania en las décadas de 1920 y 1930 y un importante centro educativo, han sufrido daños por los sucesivos bombardeos. Muchas partes de la ciudad están sin electricidad, agua o calefacción en pleno invierno y un buen número de personas pasan las noches acurrucadas en los refugios antiaéreos.
”Esto no es un ataque equivocado al azar, sino un exterminio consciente de personas. Los rusos sabían a lo que estaban disparando”, denunció el presidente ucranio, Volodímir Zelenski el lunes por la noche. “Esto es, sin duda alguna, un crimen militar. Una ciudad pacífica. Barrios residenciales tranquilos. Ni un solo objeto militar a la vista”, remarcó el líder ucranio, que ha llevado a Rusia ante la Corte Penal Internacional de La Haya por crímenes de guerra. En concreto, Kiev denuncia que 16 niños han muerto en el país como consecuencia de distintos ataques y que hospitales y otras estructuras civiles han sido bombardeadas o han sufrido daños por ataques en zonas residenciales en los cinco días de ofensiva rusa.
Zelenski ha exigido la paralización “de inmediato” de los ataques, la expulsión de Rusia de la ONU y que ningún país adquiera recursos al régimen de Vladímir Putin. Por su parte, Moscú ha justificado la invasión del Estado vecino por un supuesto peligro de que obtenga armamento nuclear. Mientras se intensifica la ofensiva, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, ha afirmado en una intervención por videoconferencia ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra: “Ucrania tiene aún tecnología nuclear soviética. No podemos no actuar ante ese peligro”.
En Járkov, Maria Avdeeva, una analista ucrania que vive en esa ciudad, cuenta que los bombardeos están siendo muy intensos. Avdeeva estaba en la calle este lunes, con un grupo de medios, cuando uno de los bombardeos alcanzó un área residencial de la ciudad. “Fue terrible”, explica por teléfono. “Estábamos en espacio abierto sin ningún sitio para esconderse. Los ataques han seguido durante 15 minutos. Esa área residencial, con apartamentos y tiendas, sin objetos millares que pudieran ser objetivo de esos ataques”, comenta Avdeeva, por teléfono. La experta cree que el ataque contra Járkov, a 30 kilómetros de la frontera rusa, es la demostración de Putin de que puede atacar a civiles y no le temblará el pulso en hacerlo, como en las guerras de Chechenia, donde aplicó una política de tierra quemada.
El bombardeo de este lunes en Járkov se produjo, además, al tiempo que una delegación ucrania y una rusa se sentaban por primera vez a negociar en Bielorrusia, junto a la frontera de Ucrania, para tratar de alcanzar un alto el fuego. La mesa de diálogo no tuvo logros concretos, aunque los equipos de ambos países se han emplazado a volver a conversar “en los próximos días”. La reunión podría ser esta vez en la frontera entre Ucrania y Polonia, según fuentes del Gobierno de Zelenski.
Un militar ucranio se acerca a un vehículo en Járkov.VYACHESLAV MADIYEVSKYY (REUTERS)
Mientras, muy cerca de Kiev, una inmensa caravana de vehículos militares rusos que se extiende a lo largo de 60 kilómetros al noroeste de la ciudad, según informa AFP, amenaza con incrementar las hostilidades en la capital de Ucrania, según las imágenes satelitales captadas por la empresa estadounidense Maxar. El ministro de Defensa de Reino Unido ha advertido de que Rusia tiene preparadas “largas columnas de blindados y vehículos con logística” a pocos kilómetros de la frontera y listas para sumarse a la ofensiva y apoyar a sus tropas sobre el terreno. Putin tiene la mayor parte de sus fuerzas terrestres a más de 30 kilómetros al norte de Kiev, que sigue estando en la mira del presidente ruso, que quiere extremar la ofensiva contra la capital, de 2,8 millones de habitantes, para forzar a Zelenski a capitular.
Con los intensos ataques a la sitiada Járkov y el avance de las tropas rusas por el sur, donde han logrado hacerse con el control de Berdiansk, en el mar de Azov, y la dura ofensiva contra la ciudad portuaria de Mariupol, donde la resistencia está plantando cara a las fuerzas de Putin, el Kremlin trata de hacer una pinza para envolver el Donbás. En Mariupol, la mayoría de los vecindarios están sin electricidad ni calefacción, después de que varios ataques alcanzaran puntos de suministro y subestaciones eléctricas, denunciaron las autoridades locales.
Con esos mimbres, también avanza la perspectiva de construir un corredor desde la península ucrania de Crimea, que Moscú se anexionó en 2014 con un referéndum ilegal, hasta las regiones de Donetsk y Lugansk. Ese corredor permitiría una conexión con la estratégica península, que ha estado teniendo problemas de suministro de agua desde la anexión. Además, Putin intensifica su ataque contra la ciudad de Jersón, en el flanco izquierdo de Crimea, un punto clave que permitiría lanzar una dura ofensiva contra Odesa y hacerse con el control de todo el acceso al mar Negro, donde tienen salida tres países de la OTAN: Turquía, Rumania y Bulgaria. Las fuerzas rusas rodearon durante la pasada noche Jersón y desplegaron puestos de control a su alrededor, según las autoridades locales.
La ofensiva de Vladímir Putin para “desnazificar” Ucrania y “proteger” a la ciudadanía ha causado ya cientos de muertos y medio millón de refugiados. El Ejército ucranio está logrando contener por ahora el ataque en las ciudades más importantes del país. Pero los bombardeos han continuado este martes y las fuerzas rusas avanzan.
“Para el enemigo, Kiev es el objetivo clave. Quieren destruir nuestro Estado, y por eso la capital está bajo constante amenaza”, ha advertido el presidente Zelenski, que ha asegurado que Putin está intentando volar la principal central eléctrica de la ciudad para dejar a la capital, donde ya hay problemas de suministro, sin electricidad. Las fuerzas de seguridad ucranias han elevado además sus advertencias sobre infiltrados paramilitares a sueldo de Rusia. El Ejército asegura que tratan de penetrar en Kiev y que visten uniformes de policía o de las fuerzas armadas ucranias.
Al Kremlin no ha parecido importarle la marea de sanciones internacionales a sus empresas, personas y bancos rusos. Este lunes, Moscú ha respondido a las represalias que han cerrado el espacio aéreo europeo a las aerolíneas rusas y a los aviones privados que suelen utilizar los empresarios de la órbita del Kremlin, con el cierre de su propio espacio aéreo a 36 aerolíneas, incluidas las de los 27 países miembros de la UE. Rusia además, ha amenazado a la UE con más represalias. “Habrá una dura respuesta a las acciones de la UE. Rusia continuará asegurando el logro de los intereses nacionales vitales, independientemente de las sanciones o su amenaza”, ha dicho el ministerio de Exteriores ruso en un comunicado en el que ha amenazado también con duras represalias a los ciudadanos de la UE y a las entidades involucradas en la entrega de armas, combustible y suministros de defensa a Ucrania.