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Por: RICARDO MEZAMELL. Después de 38 años, nos damos cuenta de que el régimen pensional privado no es tan bueno como lo pintan. Pasa igual con la salud, la educación y el agro. Con mensajes falaces se está invitando a votar “para mantener la libertad y la democracia” por el candidato a la Presidencia Federico Gutiérrez, frente al supuesto peligro que representa para las mismas el aspirante Gustavo Petro.

No me atrevo a afirmar que lo hacen por ignorancia, porque si de algo estoy seguro es que se consideran tan superiormente inteligentes que piensan que el resto de colombianos seguimos siendo sus opuestos, ‘tan supremamente ignorantes’ que nos pueden engañar con mentiras sacadas de un sombrero, como para salir en estampida a ‘defender la democracia maestro’, y de esa manera ustedes, políticos de oficio, garanticen el continuismo del modelo de democracia representativa, mas no participativa, que les sirve tanto para proteger los intereses de los grandes monopolios económicos que controlan la economía del país y financian sus campañas como para mantener incólumes los privilegios y beneficios personales que reciben por su gestión, sin importarles un comino que vayan en detrimento del bienestar de todos los colombianos.

En el ejercicio de determinar, con mediana sindéresis, con cuál de los candidatos mencionados peligraría la forma de democracia que tenemos, se hace imprescindible remitirnos a nuestra Constitución Política de 1991.

En los Artículos 1° y 2° dispone que “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general.

Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo”.

Al comparar ese ideal con lo que tenemos materialmente, podemos fácilmente concluir que la forma de democracia participativa no se ha expresado a lo largo y ancho del territorio nacional, por cuanto a pesar de estar plasmada en nuestra Carta Política, a pocos días de cumplir 30 años de vigencia, lo que se evidencia en cada rincón de la Patria es abandono, inequidad, exclusión, discriminación, inseguridad, desempleo, improductividad agrícola, encarecimiento de los alimentos, carencia de atención de las necesidades básicas en salud, educación, agua potable, etcétera, debido a la falta de implementación, a profundidad, de la misma.

Como el vocablo democracia está referido a la forma de gobierno en la que el poder político es ejercido por el pueblo y para el pueblo, aun cuando redundante es decirlo, conlleva implícito el propósito de darle la mejor solución a la problemática antes enunciada, con decisiones sobre políticas públicas resultantes de una amplia concertación, con la mayor participación posible de los ciudadanos en los procesos deliberativos y decisionales, en la medida que las resoluciones adoptadas nos afectan a todos los asociados.

Se debe rescatar para la memoria colectiva, que la democracia participativa surge en el contexto político mundial como una opción para superar los problemas políticos derivados de la representación, los cuales tienen mucho “que ver con la corrupción, por las agendas individuales de los delegados, aunado a la distancia que se presenta entre las decisiones de éstos y las necesidades de sus representados”.

Dentro de ese escenario, sin esfuerzo mental alguno, podemos concluir que el mayor peligro que puede existir para la democracia representativa que tenemos como forma de gobierno utilizada por la clase política para mantenernos en la misma situación de incertidumbre y penuria social en que vivimos desde hace muchos años, indudablemente lo representa Gustavo Petro, en la medida que él ostenta una capacidad probada para convocar a los colombianos en la cruzada de reconocer y realizar los postulados de la Constitución Política de 1991, de la cual, viene al caso precisarlo, si fue uno de sus autores, toda vez que Antonio Navarro Wolff llegó a la Asamblea Nacional Constituyente, y actuó en ella, en representación de todos los militantes del M-19, y no a título personal, o a nombre de quienes integraron las comisiones que lo asesoraron.

Y sí, tienen razón, Gustavo Petro encarna para la democracia que a ustedes les sirve la más grande amenaza, por venir él luchando con denodado ahínco para que le den pista revistiéndolo de la dignidad presidencial que necesita para presentar ante el Congreso de la República, como proyectos de ley, las propuestas de su programa de gobierno, elaboradas con la finalidad de solucionar las apremiantes necesidades de los colombianos, porque le inquieta, a diferencia de vosotros, el que los problemas generadores del descontento social estén subiendo a niveles preocupantes.

No quiere que se repitan, por la inercia en el propósito de resolverlos, nuevas manifestaciones violentas por las insatisfacciones sociales, porque sabe muy bien que el actual gobierno, así como lo hicieron los que le precedieron, y seguramente lo haría, en un lejano e hipotético evento de resultar elegido, el candidato del mismo pensamiento ideológico, que tan descaradamente apoya el presidente Iván Duque, lo único que pueden ofrecer como repuesta, por así estar demostrado hasta la saciedad, es la indiscriminada y violenta represión policial.

Máxime cuando dicho aspirante es un reconocido defensor de la doctrina de ‘la seguridad democrática’. No hay que olvidar que este representante del continuismo es un reconocido experto en la utilización de sus métodos, tal como lo evidencian los contratos de asesorías que suscribió para enseñarlos a miembros de organismos gubernamentales de las ciudades de Buenos Aires y Ciudad de México.

O acaso podríamos olvidar el saldo de muertos y lesionados dejados por el estallido social del año 2021 que “puso en evidencia las enormes desigualdades y abandonos históricos invisibilizados por décadas (María Ximena Montaño Rozo).

Y por esa sencilla razón, en el mismo sentido, pero desde la arista opuesta, es el candidato Federico Gutiérrez, por no darse cuenta, o quizá por negarse a aceptar que es mediante profundos cambios que hay que realizar los postulados de la Carta Política, quien personifica un colosal peligro para la democracia en sí misma, entendida ésta como la forma en que el pueblo gobierna para beneficio de todos, y no para unos cuantos privilegiados.

Su programa de gobierno, enmarcado en la comodidad del continuismo de políticas públicas, reafirmantes de desigualdades y abandonos, refleja un conocimiento y visión de país muy distinta a lo que es en la realidad, lo cual, sin ser mensajeros apocalípticos nos permite avizorar un teatro de violencia inimaginable propiciada por un presidente adepto a las soluciones de choque, en un momento de máximo escalonamiento del inconformismo social.

La fortaleza que no se le puede desconocer a Gustavo Petro, demostrada con suficiencia en su gestión como alcalde de la ciudad de Bogotá, hoy reiterada en su campaña, y de la cual carece Federico Gutiérrez, es su voluntad y obstinación para presentar e impulsar, contra viento y marea, dentro del cauce jurídico, propuestas de transformación con el propósito de resolver los problemas invisibilizados.

Esa gran capacidad, parangonándola con la atribuida al expresidente Alfonso López Michelsen en el sentido de que cuando hablaba “ponía a pensar al país”, bien podría encuadrársele a Gustavo Petro, diciendo que con sus propuestas ‘pone a pensar en el país’.

Acaso podría ignorarse el que nos tenga cavilando, después de más de 38 años de estar operando sin que nadie se preocupara por ello, que el régimen pensional privado no es tan bueno para los afiliados y pensionados como lo pintan, al saberse ahora que “cuenta con el 73 % de los afiliados, casi 18 millones de personas (contra 6,8 millones de Colpensiones), pero apenas con el 12,8 % de los pensionados, unos 220.000 de un total de 1,7 millones (Jorge Armando Rodríguez, UN Periódico), lo que explicaría en parte la excelente rentabilidad que obtienes las AFP del negocio (Salomón Kalmanovitz)” la cual, sin embargo, no llega a los dueños de los dineros ahorrados, toda vez que al reconocer la pensión de jubilación su monto es de apenas un 30% del salario base de la liquidación y, el incremento anual de las mismas, corresponde al mismo rendimiento ordinario de cualquier cuenta de ahorro individual.

Como también nos ha puesto a pensar en la urgencia de renegociar los TLC y democratizar la tierra productiva e inutilizada del sector rural con el mismo propósito de “estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria” por la cual se expidió a Ley 1152 del 25 de 2007 (Estatuto de Desarrollo Rural), firmada por Álvaro Uribe Vélez, en calidad de Presidente de la República; Oscar Iván Zuluaga, como Ministro de Hacienda y Crédito Público; y, Andrés Felipe Arias Leiva, en su condición de Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural.

En el Artículo 72 la citada ley establece:

“A fin de estimular el mejoramiento de la productividad y la estabilidad de la producción agropecuaria, el Estado, a través de la Unidad Nacional de Tierras Rurales, podrá comprar bienes inmuebles rurales improductivos de propiedad privada.

Cuando el propietario no acepte expresamente la oferta de compra, o cuando se presumiere su rechazo de conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo numeral 5 del artículo 135 de la presente ley, la unidad procederá a ordenar que se adelante el proceso de expropiación mediante el procedimiento previsto en el artículo 169”.

Llama poderosamente la atención que durante el gobierno del expresidente Uribe no se cuestionó la emisión de esa ley de expropiación de predios rurales improductivos.

Aunque imaginable, vaya uno a saber sus reales motivos, y por eso bien podría admitirse, a menos de que exista una mejor explicación, que se expidió con el propósito de obligar a los pequeños propietarios rurales a que, por incapacidad económica para ponerlos a producir, corrieran a vender a bajo precio sus predios.

Con el mismo norte, esto es, el de transformar para mejorar nuestras condiciones sociales, nos ha puesto a recapacitar sobre las posibilidades de tener un mejor servicio de salud, replanteando la organización y funcionamiento de las EPS, al igual que de una educación superior universal gratuita, como existe en Francia, Finlandia, Luxemburgo, o en Uruguay, aquí en Sudamérica, por solo citar algunos ejemplos.

Las propuestas de Gustavo Petro, por lo visionarias que son obligarían a los congresistas a salir de su zona de confort para adentrarse en el estudio y debate con rigor de los grandes temas de su agenda de trabajo, los cuales a pesar del cuestionamiento que de manera insulsa le hacen sus contradictores, conformistas con lo que sin mayor esfuerzo pueden avizorar, tendrían que ser objeto de un análisis concienzudo, sensato y responsable.

En verdad no veo por ninguna parte al candidato Federico Gutiérrez, por su talante empavonado con las políticas públicas continuistas, luchando con tesón por las reivindicaciones sociales de todos los colombianos, especialmente de los ninguneados de la Patria, de ‘los nadies´ de Eduardo Galeano.

Basta comparar los temas enunciados a continuación, insertos en sus programas de gobierno, cuya realización implicaría afectación de los intereses económicos de grandes monopolios que manejan sectores importantes de la economía del país, para notar la gran diferencia que existe entre la concepción que cada uno tiene sobre la necesidad de implementar políticas públicas tendientes a desarrollar el mandato de nuestra Constitución Política.

1-Empleo

Gustavo Petro: reforma laboral para acabar con los contratos de prestación de servicios, y para la formalización del empleo.

Federico Gutiérrez: pagar al asalariado por horas laboradas.

2-Salud

Gustavo Petro: reforma de la Ley 100 de 1993, para que las EPS no intermedien en la prestación de los servicios de salud.

Federico Gutiérrez: acabar con las filas de los usuarios del servicio.

3-Pensiones

Gustavo Petro: reforma pensional con sistema de pilares que garanticen la pensión a los colombianos.

Federico Gutiérrez: mantener, tal como están, el régimen público a cargo de Colpensiones, y el privado, en manos de las Administradoras de Fondos de Pensiones.

4-Educación

Gustavo Petro: educación superior pública universal y gratuita para todos los colombianos.

Federico Gutiérrez: seguir con el sistema actual de créditos con el Icetex y becas para algunos estudiantes.

4-Seguridad

Gustavo Petro: acabar la confrontación armada entre los colombianos por la vía pacífica, llevando a Colombia a una era de paz.

Federico Gutiérrez: perpetuar el enfrentamiento armado con los métodos de la doctrina de la seguridad democrática.

5-Agro

Gustavo Petro: renegociar los TLC para evitar importar, y producir más productos alimenticios e insumos en Colombia, para mejorar la economía del campesino.

Federico Gutiérrez: continuar con la importación de comida e insumos a precio del dólar, cada día en aumento.

Finalmente, se debe precisar que la Constitución Política de 1991 es el mayor y más infranqueable dique jurídico que existe para contener cualquier asomo de autoritarismo de Gustavo Petro, toda vez que las antedichas reformas solo pueden realizarse mediante leyes expedidas por el Congreso de la República, órgano que ejerce el control político a las actuaciones del gobierno. Y, el elegido mediante las elecciones del pasado 13 de marzo, por su forma de composición, no le aprobará propuestas que vayan en detrimento del bienestar de los colombianos.

La única facultad que tiene el presidente de la República es la de presentar, por intermedio de sus ministros, los proyectos de ley.

Las irregularidades, por así calificarlas con mucha generosidad, ocurridas en anteriores legislaturas, fueron producto de la corrupción propiciada desde el ejecutivo con la nefasta práctica de repartir ‘mermelada’ a inescrupulosos legisladores a cambio de recibir su apoyo en proyectos de ley de que le interesaban.

De ahí que son innecesarias, por estar inmersas dichas prohibiciones en nuestra Ley Fundamental, la denominadas ‘líneas rojas’, que le antepone el expresidente César Gaviria Trujillo, para darle el apoyo oficial del Partido Liberal, a su candidatura presidencial.


El candidato presidencial colombiano, Federico Gutiérrez, celebra en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.
El candidato presidencial colombiano, Federico Gutiérrez, celebra en Bogotá, el 13 de marzo de 2022.DANIEL MUNOZ (AFP)

Federico Fico Gutiérrez es desde la noche del domingo el candidato presidencial más sólido de la derecha colombiana. Aunque no es la primera vez que su nombre aparece en un tarjetón electoral -fue concejal y alcalde de Medellín- su primera prueba en unos comicios nacionales, donde logró más de dos millones de votos dentro de la coalición Equipo por Colombia, lo ubican como un apetecido candidato de los movimientos conservadores o de quienes se asustan cuando piensan en una presidencia de izquierdas. Fico (Medellín, 47 años), como se le conoce, es desde anoche y de momento, el principal oponente de Gustavo Petro, que con el movimiento Pacto Histórico fue uno de los ganadores de la jornada electoral que definió quiénes serán los representantes de las tres fuerzas políticas más importantes.

La campaña presidencial apenas empieza y que el exalcalde de Medellín logre ser el verdadero contrapeso del petrismo dependerá de las alianzas y negociaciones que forje a partir de ahora. No solo deberá unir bajo su nombre a toda la derecha, sino que tendrá que conquistar a parte del electorado del centro, que el domingo quedó desinflado y sin un liderazgo notable. Para ello, necesitaría seguir evitando, como ha hecho hasta ahora, aparecer en una misma foto con el expresidente Álvaro Uribe. Hoy, por primera vez desde hace 20 años, el apoyo abierto del uribismo en lugar de sumar, le podría restar. “Federico Gutiérrez enfrenta un dilema. Necesita hacer una alianza con el Centro Democrático (CD) -el partido de Uribe- pero al mismo tiempo va tener que convencer al centro, que tiene que decidir hacia dónde va”, opina Yann Basset, analista y profesor de la Universidad del Rosario.

En el camino hacia una alianza con el CD, donde se concentra el uribismo, este lunes Fico ya consiguió su primera conquista. El candidato de ese partido hasta este lunes, el exaspirante presidencial Óscar Iván Zuluaga, dio un paso al costado, reconoció sus pocas posibilidades de hacerle competencia y le ofreció su respaldo. Ahora habrá que ver si toda la colectividad del uribismo, que se ha quedado sin representante, hace lo mismo. Sobre todo si Uribe le da su apoyo abiertamente y tratar de convencer a su electorado con los temas clásicos de la derecha colombiana, algo que no le será tan difícil. Su discurso de “seguridad”, “orden”, “oportunidades” y “amor a la patria” ya le demostró que suma votos. Lo comprobó este domingo con la consulta electoral, como lo hizo antes durante su paso por la alcaldía de la capital de Antioquia, donde era conocido como el sheriff de Medellín. “Los bandidos en la cárcel o en una tumba”, decía hace poco en una visita a Arauca, una zona especialmente azotada por la violencia. Fico sabe bien qué le gusta a la derecha colombiana, pero no le será suficiente.

“No estamos en 2018, cuando el miedo a la izquierda funcionó bien, esta vez el electorado no está movido por el miedo”, señala Basset. Según el analista, el hecho de que la figura de Álvaro Uribe ya no sea la del líder absoluto que el país había visto desde 2002, cuando fue elegido presidente por primera vez, y que su partido, el CD, esté pasando por un mal momento, podría hacer que Fico evitara recibir, al menos abiertamente, la bendición de Uribe. Aunque esto no quiere decir que los votos del uribismo, así sean por debajo de la mesa, no le sean indispensables a Gutiérrez, como ocurrió este domingo o como ocurrió en su primer intento por llegar a la alcaldía de Medellín, cuando Uribe lo apoyó incluso por encima del candidato de su partido. “Esta victoria [ganar en la coalición] también se la debe al uribismo. Ahora se medirá su capacidad como negociador: convencer a la derecha, pero no gastar todo en esa alianza”, advierte Basset. Sobre esa relación entre el expresidente y Fico, el analista Andrés Mejía Vergnaud remarca “la gran dificultad de Federico Gutiérrez es que quiere los votos del uribismo, pero sin la foto con Uribe porque no le conviene ser su candidato”.

Mientras en la izquierda hay un único líder, Gustavo Petro, en la derecha sigue habiendo un hombre que se encamina hacia las presidenciales, a menos de que Fico -de nuevo, si logra negociar-, lo convenza de apartarse y darle su apoyo. Rodolfo Hernández, que se lanzó de forma independiente, sigue en la contienda. El exalcalde de Bucaramanga, constructor y millonario, que ha logrado posicionarse muy bien en las encuestas gracias a su discurso contra la corrupción en un lenguaje desenfadado, es un hombre que Gutiérrez tendrá que incluir en su lista de conquistas si quiere darle la pelea al petrismo.

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Gutiérrez tiene mucho que sentarse a negociar antes siquiera de pensar en nombres para su posible fórmula presidencial, pero con lo que ya cuenta es con el apoyo de los otros candidatos que se disputaban el liderazgo en la coalición Equipo por Colombia. Y no es poco. Tiene a su lado a dos exalcaldes, Enrique Peñalosa (Bogotá) y Álex Char (Barranquilla); al líder del partido Conservador, David Barguil, y a una mujer, Aydeé Lizarazo, de un partido cristiano, que acostumbra a votar juiciosamente según ordenen desde el atril de su iglesia.

Además del fortalecido Partido Conservador -logró la mayor votación de las fuerzas de derecha para el Congreso con más de dos millones de votos-, cuenta con la simpatía del Partido de La U, que también tuvo una destacada votación en las legislativas con poco más de un millón de votos. El apoyo de Óscar Iván Zuluaga, que no dejó que pasaran muchas horas tras las elecciones del domingo, para asumir su derrota ante un posible enfrentamiento por los votos de la derecha, le da un nuevo empuje a Fico en un sector del conservadurismo, pero lo distancia un poco más de posibles votos del centro. Lo que diga el expresidente Álvaro Uribe, que citó a su partido a una reunión este martes, será el punto definitivo para saber si Fico arriesga sus posibilidades en el centro a cambio de ser abiertamente el bendecido de Uribe.

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Fico Gutiérrez candidato coalición_
¿Empiezan a moverse las fichas tal como muchos ciudadanos han dicho?, Óscar Iván Zuluaga apoyará a ‘Fico’ Gutiérrez.

¿Empiezan a moverse las fichas tal como muchos ciudadanos han dicho?, Zuluaga que apoyará a Fico Gutiérrez, dijo que deja a su partido Centro Democrático en la libertad de tomar «las decisiones que crean correspondientes».

Noticias Colombia.

Evidentemente el resultado de la consulta interpartidistas con tres coaliciones en disputas encabezadas por Federico ‘Fico’ Gutiérrez, Sergido Fajardo y Gustavo Petro van a marcar la campaña a la elección presidencial, pero también se moverán fichas en torno a los resultados al Congreso, porque esa corporación será la que ‘acompañe’ al elegido en mayo durante su período.

La noche del domingo las tres coaliciones se mostraron unidas tras el resultado, hasta ahora los 15 candidatos que ahí aparecían; entre ellos dos mujeres, se mantienen en esas alianzas.

Marzo será un mes decisivo para encaminar las aspiraciones para llegar a la Casa de Nariño.

Zuluaza, el primero en abandonar

Este lunes, Óscar Iván Zuluaga dio un paso al frente y se va con el exalcalde de Medellín, que ganó por el Equipo por Colombia.

El mismo Gutiérrez, le había pedido que se sumara como independiente a la coalición, Zuluaga no aceptó. Pero los más de 2 millones de votos y la posible perdida de fuerza de su partido, lo «hizo cambiar de opinión».

Era el candidato del CD que lidera Álvaro Uribe Vélez, y ahora su renuncia a esa candidatura podría ahondar la crisis en la tolda política (que perdió 23 curules en el Congreso), especialmente por lo ocurrido con María Fernanda Cabal, elegida senadora nuevamente.

Para otros, es una muestra «clara» de que Fico, «es el candidato del uribismo».

El anuncio del aliado de Uribe, pero que ahora, se baja del bus camino a la Presidencia:

Alianza que no son fáciles al momento de sacar cuentas y de evaluar si el apoyo que recibe un candidato, será el mismo que recibirá el que elija apoyar. Por aquello de que el liderazgo y los votos, no son necesariamente transferibles aunque el líder lo pida.

Óscar Iván Zuluaga que ya peleó la presidencia con Iván Duque y Gustavo Petro, nuevamente quería iba camina a la campaña, pero tras los resultados de este 13 de marzo, ha desistido.

Lea además:

«Un fenómeno político», elogios a Francia Márquez y sus casi 800 mil votos





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Federico Gutiérrez es el principal candidato de la derecha en Colombia, después de haber ganado este domingo la consulta de la coalición Equipo por Colombia, la alianza que congregó al sector más conservador. Con poco más del 94% de mesas escrutadas, el exalcalde de Medellín se impone con el 54,18% por el 17,61% de Alejandro Char y el 15,75% de David Barguil, sus dos rivales más próximos.

Fico (Medellín, 47 años) llegó a la contienda a través de firmas, pero su nombre hoy se consolida como la alternativa de la derecha, donde tendrá que seducir al electorado del Centro Democrático (CD), el partido del expresidente Álvaro Uribe. Y tiene todo para conseguirlo. El mal momento que atraviesa el CD, el movimiento uribista, con Óscar Iván Zuluga como candidato y sin nuevos liderazgos, lo ubica como el as bajo la manga de Uribe, que desde que dejó la presidencia en 2010 ha sido el principal elector. Hace cuatro años Iván Duque ganó, en buena parte, por haber sido el elegido del expresidente.

“Recibimos este triunfo con humildad”, ha dicho Federico Gutiérrez, tras conocer los resultados que lo ubican como el principal rival del izquierdista Gustavo Petro en las presidenciales del próximo mayo. “Orden”, “seguridad”, “oportunidades” han sido las palabras que más ha repetido en su discurso de esta noche en Bogotá, y también fueron esas las que más sonaron durante su campaña. “Derrotemos a los proyectos autoritarios. Necesitamos unidad de voluntades para cuidar la democracia. Juntos vamos a sacar adelante a Colombia”, ha asegurado el exalcalde de Medellín.

La victoria de Fico no sorprende, sobre todo porque su discurso de “orden” y “seguridad” ya ha demostrado su efectividad en el sector más conservador del país y de su región, Antioquia, la cuna del uribismo. Así ganó la alcaldía de Medellín, cuya gestión terminó con altísimos índices de aprobación. Su imagen, de un hombre de “calle”, descomplicado y cercano a la gente también le ha sumado puntos para ser el hombre con el que el resto de la derecha deberá negociar. Federico Gutiérrez no ha necesitado de una foto con el expresidente Álvaro Uribe para conquistar a la derecha acostumbrada a votar “por el que diga Uribe”, pero ha sabido leer a sus votantes. “Petro es un riesgo y es un peligro para la democracia. Su discurso es de odio y lucha de clases. Yo represento todo lo contrario a lo que él representa”, decía en una entrevista con EL PAÍS.

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Uno de sus principales rivales en la consulta por la derecha, Char, reconoció su derrota y anunció que le apoyará. También lo hizo el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que también buscaba la candidatura de derechas. “La gran duda que se abre hoy es qué va a pasar con la derecha. Viene una negociación, en la que Gutiérrez tiene todas las de ganar”, opina Daniel García-Peña, historiador y profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Álvaro Uribe ha convocado para el próximo martes a una reunión con su partido, el Centro Democrático. La campaña por la presidencia de Colombia apenas empieza.

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El precandidato Gustavo Petro votando este domingo en Bogotá, acompañado de su hija adolescente, de rojo. Detrás, su esposa,  Verónica Alcocer.
El precandidato Gustavo Petro votando este domingo en Bogotá, acompañado de su hija adolescente, de rojo. Detrás, su esposa, Verónica Alcocer.GUSTAVO PETRO PRESS TEAM (via REUTERS)

La izquierda ha logrado este domingo una votación masiva gracias al tirón de Gustavo Petro, el favorito a ser el próximo presidente de Colombia, y a la solidez de la medioambientalista Francia Márquez entre el progresismo. El Pacto Histórico, como se llama esta coalición, ha recibido el doble de votos que la derecha y seis veces más que el centro. El exguerrillero del M-19 cumplió con los pronósticos y camina con paso firme a la votación de la primera vuelta. “Hemos logrado el mejor resultado del progresismo en la historia de Colombia”, dijo Petro, eufórico.

Con estos datos en la mano no resulta descabellado que Petro logre vencer en la primera vuelta, sin necesidad de una segunda. Para eso necesita una mayoría absoluta, la mitad más uno. Hasta ahora solo lo ha conseguido un candidato en la historia moderna de Colombia, Álvaro Uribe en 2006. Posiblemente, esa sea su mejor oportunidad, la línea más recta, de llegar al Palacio de Nariño, la residencia presidencial. La segunda vuelta puede ser una trampa para sus intereses. El exalcalde de Bogotá atrae con el mismo magnetismo a seguidores y detractores. La ronda final podría convertirse en un todos contra Petro.

Sus números, a día de hoy, son apabullantes. Recibió el 80% de los votos de su coalición, algo esperado, pero quedaba por ver si el dato absoluto de votos iba a ser bueno. Lo es. Acumuló cuatro millones de votos (90% escrutado), 1,2 millones más que en la consulta de 2018. A solo 800.000 de los que tuvo en primera vuelta contra Iván Duque, que acabó derrotándolo. La baja popularidad de Duque como presidente, la pérdida de brillo del uribismo y el descontento social que quedó reflejado en las protestas del año pasado han consolidado su perfil de presidenciable.

La gran duda de la izquierda es si Petro contará con Márquez como fórmula presidencial. Eso significa que llegado el momento sería su vicepresidenta. Márquez viene de las entrañas de la Colombia rural. En 2014 lideró una movilización de mujeres negras en el Cauca, uno de los territorios más golpeados por el conflicto armado. Denunció que la minería ilegal envenenaba los ríos y destruía los bosques, el tipo de activismo que te suele costar la vida en ese lugar. Esa valentía la llevó a ganar el Goldman Environmental Prize, el Nobel del medioambiente.

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La tentación de Petro, según los analistas, es aliarse con algún personaje con más poder dentro de la política tradicional que le asegure la victoria. Sumarse a la coalición suponía aceptar que el segundo más votado sería la fórmula, pero eso no asegura nada. Petro ha sido ambiguo al respecto. De hecho, algunos votantes de Petro en primera vuelta aseguraban que iban a votar a Márquez para empoderarla y obligar al ganador a tenerla en su equipo. Márquez representa la negritud, las minorías, el regionalismo en un país excesivamente capitalista y el feminismo.

Desde ya, Petro trata de mostrar una cara más moderada que la que sus rivales tratan de achacarle. El conservadurismo lo relaciona con la extrema izquierda, Nicolás Maduro y el castrismo. En el discurso que dio al conocerse los resultados, él destacó su abrazo del otro día con Gabriel Boric, la esperanza de la izquierda en América Latina, y su visita al Papa en Roma.

Petro tendrá ahora que hacer campaña frente a Sergio Fajardo, ganador de la consulta del centro, y Federico Gutiérrez, Fico, vencedor de la derecha. Fajardo obtuvo unos números muy discretos, la prueba de que esa coalición fragmentada y finalmente enfrentada no ha funcionado. Incluso Ingrid Betancourt, que perteneció a ella y se salió, le puede quitar votos como candidata independiente.

Fico (Medellín, 47 años) ocupará el lugar exacto de Duque hace cuatro años. Entonces se enfrentaron Duque, Petro y Fajardo. Ahora Fico, Petro y Fajardo. A su favor, la inercia conservadora que ha hecho que el uribismo y sus derivados hayan gobernado en Colombia en las dos últimas décadas. En contra, el desgaste que eso conlleva. Petro, en cambio, representa para muchos un cambio de ciclo.

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Los candidatos de la Colombia Humana – Unión Patriótica; GSC Creemos Colombia y el Partido Alianza Social Independiente «ASI» obtuvieron la mayoría de los votos.

Noticias Colombia.

Las consultas interpartisdistas, alianzas de partidos políticos o movimientos, se riñeron en  una importante ‘disputa’ electoral durante la jornada de este domingo 13 de marzo. Nombres como Gustavo Petro, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo fueron los elegidos por los votantes.

Durante el pre-conteo de la Registraduría y lo revelado en los primeros boletines no hubo sorpresa alguna.

A lo largo de la valoración de las mesas de votación, precandidatos como Gustavo Petro Urrego se llevaron la delantero desde el primer momento, obteniendo hasta el boletín número 5 un total de 16.042 votos (80,34%).

Mientras que la segunda candidata en disputa en esa coalición, Francia Márquez con el aval del Partido Polo Democrático Alternativo llevaba para ese mismo momento, 2.588 (12,96%).

Detrás de ellos y también del Pacto Histórico, se empezaron a ubicar Camilo Romero (Coalición Partido Unión Patriótica «UP» y Alianza Democrática Amplia «ADA»), Arelis Uriana (Movimiento Alternativo Indígena y Social «MAIS») y Alfredo Saade (Alianza Democrática Amplia «ADA»).

Datos y diferencias que se mantuvieron a lo largo del escrutinio, teniendo como líder de dicha coalición a Gustavo Petro, quien al boletín 13, con 58,51% de mesas informadas

y un total de 79,82%, logró 2.428.163 votos.

Mientras que Francia Márquez 444.036, (14,59%).

Equipo Por Colombia

En el Equipo Por Colombia, la cabeza de la votación interna fue tomada desde el conteo de la primer mesa por Federico Gutiérrez, de GSC Creemos Colombia.

El exalcalde de Medellín se mantuvo en lo más alto de dicha coalición interpartidista de forma tajante.

Dejando relegados a sus contrincantes de manera importante.

Al punto que en el boletín #9 y con un total de 35,12% mesas informadas, tenía un total de 477.601 votos (56,70%).

Seguido de David Barguil del Partido Conservador Colombiano, 129.315 votos, (15,35%); Álex Char GSC País de Oportunidades, 118.267 votos (14,04%); Aydeé Lizarazo, Partido Político Mira 65.371 (7,76%); y Enrique Peñalosa del Partido de la U, 51.758 (6,14%).

Boletín #14

Para el boletín #14 se confirmaba a Federico Gutiérrez como el candidato de Equipo por Colombia, logrando 1.286.738 votos correspondiente al 54,58% de los votos y el 62,93% de mesas informadas.

Mientras que su competidor más cercano, David Barguil, obtenía en ese momento 380.833 votos, 16,15%.

Así felicitaron y aceptaron el triunfo de ‘Fico’ sus contrincantes.

Centro Esperanza

En la coalición Centro Esperanza el tema ha estado mucho más reñido, inicialmente en medio de la publicación del conteo en las mesas, el candidato Carlos Amaya, del Partido Político Dignidad – Partido Alianza Social Independiente  «ASI» empezó a «dar el golpe» en el tablero poniéndose por encima del candidato Sergio Fajardo desde el boletín # 4.

Sin embargo, luego del avance del conteo, Sergio Fajardo alcanzó a quien parecía ser la sorpresa de dicha coalición y lo terminó superando.

Siendo las 6:30 de la tarde, alcanzando el boletín #17 se confirmaba el ganador de la consulta de Centro Esperanza.

Sergio Fajardo había logrado hasta ese momento 501.959 votos (32,40%), Carlos Amaya 357.416 (23,07%) y Juan Manuel Galán 339.435 votos (21,91%).





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Trabajadores alistan este sábado las mesas de votación en Corferias, en Bogotá.
Trabajadores alistan este sábado las mesas de votación en Corferias, en Bogotá.Carlos Ortega (EFE)

Colombia no solo decide este domingo la composición de su Congreso durante los próximos cuatro años. Los que se acerquen a votar también podrán escoger una de tres consultas interpartidistas que hay convocadas para decidir candidaturas finales a la presidencia. Formaciones de izquierda (Pacto Histórico), centro (Esperanza) y derecha (Equipo por Colombia) acordaron hace meses que apoyarían al vencedor o vencedora (casi siempre hombre, en realidad) que saliera de cada una de ellas. Y aunque hay candidatos que se presentan de manera independiente, lo más probable es que el futuro Jefe del Estado colombiano se encuentre entre ellos.

Pacto Histórico: Petro, sin rival

Gustavo Petro es ahora mismo el contendiente más fuerte de todos los que aspiran a ocupar la Casa de Nariño desde el próximo 7 de agosto. En su consulta interpartidista nadie le llega ni siquiera cerca, hasta el punto de que muchas voces cuestionan cuál era la necesidad de convocarla. Más de sesenta puntos le separan de su inmediata seguidora.

La respuesta más realista es que para Petro, esta preelección apenas ha sido una manera de continuar con la campaña de oposición que lanzó el día después de perder la segunda vuelta de 2018 contra Iván Duque. Entonces logró en torno a un 42% de los apoyos, una cifra inusitada para un candidato tan a la izquierda en el espectro ideológico como lo está este exalcalde de Bogotá (y, hace décadas, antiguo guerrillero del M19). Ahora espera superarlo, asumiendo que tiene un puesto casi fijo en la segunda vuelta. No hay ni una sola encuesta que no se lo dé, aunque juega con mucha ventaja en la pregunta sobre la elección presidencial final porque es el único que todos los ciudadanos asumen que estará allí. Su barrera real es ese 42%, más de lo que ahora marcan los sondeos. Y, aunque es cierto que ha repuntado en intención de voto final (la pregunta de “por quién votaría para la presidencia de Colombia si hoy fuera la elección”), también ha descendido en apoyos dentro de su propia consulta (la pregunta de “por quién votará en la consulta interpartidista del Pacto Histórico”). Francia Márquez, activista campesina afro de la costa del Pacífico, ha logrado hacer cierta mella en los aún elevadísimos números de Petro.

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Para Márquez esto ya es una victoria. Nadie esperaba de manera realista que fuera a superar a Petro, punto focal de todos los debates nacionales sobre política. Pero sí que empezara a lograr un reconocimiento público que tradicionalmente se le ha negado a perfiles como el suyo en un país que tiende a escoger sus élites políticas entre los hombres de la capital, o en todo caso de Antioquia. Queda por ver si Petro cumplirá con el compromiso interno de nombrar a la segunda persona con más votos como su fórmula vicepresidencial.

Fajardo lidera sin arrasar la lucha por el Centro Esperanza

En el centro la elección se mantiene notablemente más abierta. Sergio Fajardo, que perdió su puesto en la segunda vuelta de 2018 contra el propio Petro por apenas 250.000 votos, mantiene su liderazgo según todas las encuestas. Ahora bien, la brecha con el segundo es notablemente menor que en el caso del Pacto Histórico.

También son menores los tamaños de las muestras, lo cual añade incertidumbre a estos datos. Mientras más de un tercio de los votantes probables de este domingo afirman que se acercarán a los puestos con la intención de ejercer sufragio en la consulta de izquierdas, menos de un 15% espera hacerlo por el centro, según las última encuesta de la casa Invamer. Esta paradoja (más votarán en la que menos se decide) se explica precisamente porque Petro ha mantenido una capacidad de movilización mucho mayor a la de Fajardo en los últimos cuatro años. De ahí que la ciudadanía también entienda la consulta como una manera de mantener la relevancia del líder de la oposición.

Esto deja en una situación delicada a Fajardo y a todo el Centro Esperanza. Los dolores internos de la coalición no han ayudado. La salida de Ingrid Betancourt en enero por considerar que sus compañeros de viaje no eran lo suficientemente ‘puros’ en el ámbito anticorrupción subrayó las luchas intestinas y quizás alejó a votantes útiles que optaron por hacer valer su voto en términos de afirmación (con Petro) antes que de elección.

Una parte de estos votos que han salido los han pagado los candidatos que lideran la consulta, no sólo Fajardo. También el líder del Nuevo Liberalismo Juan Manuel Galán y el exrector de la Universidad de Los Andes Alejandro Gaviria. Ahora bien, las tendencias para estos son contradictorias entre sondeos, señalando probablemente que lo pequeño de las muestras actuales no permite anticipar resultados con precisión. De igual manera, el aumento de última hora de Carlos Amaya es llamativo y va en paralelo con un mayor reconocimiento público fuera de su partido (Alianza Verde) y su región (Boyacá), pero incierto en su alcance.

Fajardo se enfrenta por tanto a un escenario bastante más incierto del que tiene ante sí Petro, y al mismo tiempo menos esperanzador por la falta de entusiasmo en la consulta que quizás le encumbra como candidato, pero que con ello apenas le señalará el inicio de un camino que se anticipa arduo hasta la primera vuelta de mayo.

Equipo por Colombia, entre ‘Fico’ y Char

Dos exalcaldes lideran la consulta de la derecha, o de una parte de esta. La formación fundada por el expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, decidió no entrar en ella, restándole así poder y certidumbre a quien salga escogido. Sea el exmandatario de Medellín Federico Fico Gutiérrez (al alza en las encuestas) o el de Barranquilla Alejandro Char (a la baja), cuando salga de este proceso deberá sentarse a cuanto menos intentar conversar con Óscar Iván Zuluaga (ahora mismo, candidato presidencial del CD) y probablemente también con el propio Uribe.

Ninguno de los dos tendrá especialmente difícil entenderse con el CD, al menos en lo programático (otras cuestiones, como los egos y las cuotas de poder, van aparte). Tampoco con David Barguil, cuarto en discordia y líder del tradicional Partido Conservador. Entre ambos niveles está Enrique Peñalosa, exalcalde de Bogotá, que se ha movido desde sus orígenes de centro verde a protagonizar anuncios con metáforas masculinas poco sutiles para defender su empaque en materia de seguridad.

Su campaña no ha llegado a arrancar, a tenor de la evolución de las encuestas, y, salvo sorpresa (plausible, dado el escaso número de sondeos y el relativamente pequeño tamaño de algunas muestras), se quedará fuera de la contienda más cerrada de las que se disputarán este domingo. Es posible que de ella salga el rival final de Petro en la segunda vuelta, si se cumplen los pronósticos actuales que favorecen al candidato de izquierda, y si el centro (con Fajardo o con uno de sus rivales) no logra amplificar la conexión de su propuesta con la ciudadanía colombiana.

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