Mostrando entradas con la etiqueta Josep. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Josep. Mostrar todas las entradas



Algunas semanas pueden parecer décadas, y esta semana ha sido una de ellas. Con el desnudo acto de agresión de Rusia contra Ucrania, la tragedia de la guerra ha vuelto a estallar en Europa. Las fuerzas rusas han bombardeado viviendas, escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles. La maquinaria propagandística del Kremlin se ha disparado en su esfuerzo por justificar lo injustificable. Más de un millón de personas han huido ya de la violencia, y aún quedan más por llegar.

Los ucranianos, por su parte, están organizando una heroica defensa de su país, impulsados por el liderazgo del presidente, Volodímir Zelenski. Ante la escalada de ataques y las absurdas afirmaciones del Kremlin que niegan su identidad nacional, los ucranianos han demostrado unidad y resistencia. Atascado en el pasado, el presidente ruso, Vladímir Putin, puede haberse convencido de que Ucrania le pertenece bajo su visión de una “gran Rusia”. Pero los ucranianos han demostrado que su país les pertenece a ellos, y que su futuro es europeo.

La Unión Europea ha entrado en acción. Mientras algunos esperaban que titubeáramos, que estuviéramos divididos y que reaccionáramos con lentitud, hemos actuado a una velocidad récord para apoyar a Ucrania, rompiendo tabúes en el camino. Hemos impuesto sanciones sin precedentes a los oligarcas vinculados al Kremlin y a los responsables de la guerra. Medidas que eran impensables hace tan solo unos días —como la prohibición de acceso al sistema Swift a los principales bancos rusos y la congelación de los activos del banco central ruso— ya están siendo implementadas. Y, por primera vez, la UE está apoyando a los Estados miembros en el suministro de equipos militares a la asediada Ucrania, movilizando 500 millones de euros (554 millones de dólares) a través del Fondo Europeo para la Paz.

Hemos hecho todo esto junto con otros países para garantizar que estas medidas tengan el máximo efecto. Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, Suiza, Japón, Singapur y muchos otros centros neurálgicos financieros y económicos se han unido a nosotros en la adopción de duras sanciones. La indignación internacional contra Rusia se está extendiendo en cascada, incluso a los deportes y las artes. Una estampida de empresas está abandonando el mercado ruso.

Sin embargo, las noticias que nos llegan desde el terreno en Ucrania son horribles y aleccionadoras, sin que nadie sepa cómo acabará esta guerra. Putin intentará excusar el derramamiento de sangre que ha desencadenado describiéndolo como un subproducto inevitable de algún choque mítico entre Occidente y el Resto; pero no convencerá a casi nadie. La inmensa mayoría de los países y pueblos de todo el mundo se niegan a aceptar un mundo en el que un líder autocrático pueda simplemente apoderarse de lo que quiera mediante una agresión militar.

El 2 de marzo, una abrumadora mayoría de la Asamblea General de las Naciones Unidas —141 países— votó a favor de los derechos soberanos de Ucrania, denunciando las acciones de Rusia como una clara violación de la Carta de la ONU y del derecho internacional. Solo cuatro países votaron con Rusia (los 35 restantes se abstuvieron). Esta histórica muestra de consenso mundial demuestra hasta qué punto los dirigentes rusos han aislado a su país. La UE se esforzó por lograr este resultado en la ONU, y estamos totalmente de acuerdo con el secretario general de la ONU, António Guterres, en que la tarea ahora es poner fin a la violencia y abrir la puerta a la diplomacia.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

En la semana transcurrida desde la invasión rusa, también hemos asistido al tardío nacimiento de una Europa geopolítica. Durante años, los europeos han debatido cómo hacer que la UE sea más sólida y consciente de la seguridad, con unidad de propósito y capacidades para perseguir nuestros objetivos políticos en la escena mundial. Se puede decir que en la última semana hemos avanzado más en ese camino que en la década anterior.

Se trata de un avance positivo, pero aún queda mucho por hacer. En primer lugar, debemos prepararnos para apoyar a Ucrania y a su pueblo a largo plazo, tanto por su bien como por el nuestro. No habrá seguridad para nadie si permitimos que Putin se imponga. Si ya no hay reglas, todos estaremos en peligro. Por eso debemos garantizar la supervivencia de una Ucrania libre. Y para ello, debemos mantener una apertura para que Rusia vuelva a la razón, para que se pueda restablecer la paz.

En segundo lugar, debemos reconocer lo que esta guerra supone para la seguridad y la resiliencia europea en general. Consideremos la dimensión energética. Está claro que reducir nuestra dependencia de las importaciones energéticas de potencias autoritarias y agresivas es un imperativo estratégico urgente. Es absurdo que hayamos financiado literalmente la capacidad de nuestro oponente para hacer la guerra. La invasión de Ucrania debería dar un nuevo impulso a nuestra transición energética y ecológica. Cada euro que invirtamos en el desarrollo de energías renovables en casa reducirá nuestras vulnerabilidades estratégicas y ayudará a evitar un cambio climático catastrófico. Reforzar nuestra base también significa hacer frente a las agresivas redes de desinformación de Rusia y perseguir el ecosistema de financiación y tráfico de influencias del Kremlin.

En tercer lugar, en un mundo basado en la política del poder, necesitamos la capacidad de coaccionar y defendernos. Sí, esto incluye medios militares y la necesidad de favorecer su desarrollo. Pero la esencia de lo que la UE ha hecho esta semana es utilizar todas las políticas y palancas —que siguen siendo principalmente de naturaleza económica y regulatoria— como instrumentos de poder. Deberíamos partir desde esta base en las próximas semanas, en Ucrania, pero también en otros lugares, según sea necesario.

La tarea principal de la “Europa geopolítica” es sencilla. Debemos utilizar nuestro nuevo sentido de propósito primero para garantizar una Ucrania libre, y luego para restablecer la paz y la seguridad en todo nuestro continente.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link


“No hay seguridad en Europa si no hay seguridad en Ucrania”. Con esta frase, el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, ha mostrado claramente este miércoles el apoyo de la Unión Europea al país del este europeo al hablar sobre el conflicto abierto entre Rusia y Ucrania desde hace casi ocho años y que se ha calentado mucho en los últimos meses con la presencia en el lado ruso de la frontera de unos 100.000 soldados enviados por el Kremlin. Además, estas palabras del alto representante para la Política Exterior de la UE encierran un mensaje para el Kremlin: no puede aspirar a resolver las cuestiones estratégicas que afectan al resto de Europa “sin contar con los europeos”.

La Unión Europea está tratando de evitar una vuelta a un escenario de política internacional en el que las grandes potencias se reparten sus esferas de influencia sin contar con los demás países. “No estamos en la época de Yalta”, ha proclamado Borrell en referencia a la famosa conferencia de 1945, cuando en los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial el entonces presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, el primer ministro británico, Winston Churchill, y el dictador soviético, Josef Stalin, se repartieron sus respectivas áreas de control en Europa. “La delimitación de las esferas de influencia no es una cuestión de 2021 o 2022. La seguridad de Europa y la seguridad de Ucrania, porque Ucrania es parte de Europa, es lo que preocupa a los ucranios y los europeos”, ha recalcado el alto representante de la UE tras una visita a la línea que separa a las fuerzas ucranias de los combatientes prorrusos en la región de Donbás.

En las últimas semanas, Bruselas ha recalcado que pretende aumentar su influencia en la resolución de este conflicto. En diciembre, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, en el último Consejo Europeo del año, avisaron a Rusia de que impondrían “sanciones enormes” si invade Ucrania. La misma advertencia ha sido recordada este miércoles por Borrell, pero esta vez ante el ministro de Asuntos Exteriores ucranio, Dmytro Kuleba, quien ha destacado la importancia del apoyo europeo. Para el Ejecutivo de Kiev, la visita del alto funcionario la UE a la región de Donbás es “muy importante, justo ahora”. Y coincidió con Borrell en que las políticas de esferas de influencia “son el pasado”.

“Es la primera vez que un alto representante del bloque visita Donbás desde que Rusia lanzó la guerra. Es un signo de la unidad de Ucrania y la Unión Europea frente a las grandes amenazadas de Rusia”, dijo Kuleba, quien viajó con Borrell a la zona de conflicto en el este del país. “Han incluido a Ucrania hace poco en el Fondo Europeo de Paz, que destinará 31 millones de euros a mejorar las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas para defenderse”, recalcó el ministro sobre el apoyo de Bruselas.

Los dos políticos viajaron en helicóptero desde Jarkov durante casi dos horas hasta uno de los puntos calientes de la línea de contacto, Stanitsia Luganksa, a un kilómetro escaso de la autoproclamada república separatista de Lugansk. Allí los militares ucranios mostraron a Borrell las posiciones de los combatientes prorrusos y sus francotiradores. Posteriormente, la comitiva tuvo que regresar por carretera al impedir el mal tiempo un vuelo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Durante su intervención ante la prensa, Borrell ha lamentado el despliegue de más de 110.000 soldados rusos en torno a Ucrania en noviembre, que ha calificado en reiteradas ocasiones de “irregular”. “Después del encuentro de Ginebra [entre los presidentes Joe Biden y Vladímir Putin en junio de 2021] parecía que iba a haber una línea de comunicación entre Estados Unidos y Rusia. Europa observaba, pero ahora todo es diferente”, ha añadido el alto representante al recordar la cita para abordar precisamente el aumento de la tensión en la frontera ucrania a principios del año pasado. Borrell ha destacado que Moscú no solo ha realizado una acumulación inusual de tropas a lo largo de la frontera con Ucrania, sino que ha ido aumentando sus exigencias para reducir la tensión.

El Kremlin presentó en diciembre dos propuestas de seguridad para la zona, semanas después de otra videoconferencia entre Putin y Biden. En el borrador figura, explícitamente, que la OTAN debe renunciar a incorporar a Ucrania. Además, estas propuestas no han sido siquiera enviadas a Bruselas, algo que molesta mucho en la UE.

El conflicto en la frontera está a punto de hacerse más profundo y las tensiones han crecido para la seguridad europea”, agregó durante su intervención el alto representante, que prometió ante Kuleba “el apoyo total del bloque” para Kiev. Además, Borrell recordó que la guerra con los insurgentes prorrusos, que ha costado hasta ahora más de 13.000 vidas, “todavía separa a muchas familias a ambos lados del frente”.

Con este viaje Bruselas intenta cobrar importancia de cara a las importantes negociaciones que comenzarán el próximo 10 de enero por varias vías. Ese día se reunirán en un encuentro bilateral las delegaciones de Estados Unidos y Rusia para abordar sus diferencias. El Kremlin exige que Estados Unidos y la OTAN abandonen a Ucrania. Al mismo tiempo, tendrán lugar otras reuniones en el Consejo Rusia-OTAN y en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que ha sido mediador estos años de las conversaciones de paz para Donbás y ha informado de las continuas violaciones del alto el fuego en el frente.

Todos los miembros de la OTAN, incluido Estados Unidos, han repetido estos días el mensaje de que toda negociación se guiará por el principio de “ninguna decisión sobre Ucrania sin Ucrania”. Sin embargo, el Kremlin quiere apartar a Europa y a Kiev de las conversaciones. Hace unas semanas, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, criticó una invitación a más países a las negociaciones bilaterales: “Ahogaremos todo esto con el debate y la palabrería”.

En opinión de Gwendolyn Sasse, investigadora senior del think tank Carnegie Europa y directora del Centro para Europa del Este y los Estudios Internacionales de Berlín, “Europa seguirá siendo un actor relevante para Ucrania en términos políticos y económicos” gracias, entre otros puntos, a su apoyo clave en reformas como las acometidas contra la corrupción y para la descentralización de su Administración. Sin embargo, “en términos de seguridad poco tiene que ofrecer a Ucrania aparte de un apoyo retórico en vista de la presión militar rusa”.

“La visita de Borrell demuestra el compromiso europeo, pero sobre todo resalta que la Unión Europea es marginada en las negociaciones con Rusia”, agrega Sasse. La experta resalta cómo se han desarrollado en paralelo dos procesos: la incorporación a la OTAN, prometida a Kiev en 2008, y la entrada en la Unión Europea, ilusión que han alentado varios acuerdos estos años, uno de los cuales fue roto por el Gobierno de Víktor Yanukóvich en 2013, lo que llevó a las llamadas protestas del Maidán. “Ambos procesos se han cruzado en la perspectiva del Kremlin, aunque Putin solo demanda explícitamente frenar la expansión de la OTAN”, afirma Sasse, que opina que, “en principio, la entrada en la Unión Europea es algo más realista a medio plazo”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

top