Con la tarea de retener el título de las justas nacionales y paranacionales en los Juegos Nacionales 2023, que se celebrarán en el Eje Cafetero, la Gobernación del Valle del Cauca desde Indervalle fortalece el equipo del Área de Competición y el Centro de Medicina Deportiva.
De esta manera, el Valle del Cauca se convierte en el único departamento en Colombia con un Centro de Medicina Deportiva, del que hacen parte seis profesionales en el equipo nutricional deportivo, dos en el sector paralímpico y 4 en el convencional, con un valor agregado y es que varios han sido atletas de alto rendimiento y cuentan con la oportunidad de iniciar la vida laboral profesional con la entidad, facilitando una transición desde el deporte a la vida profesional laboral. Dentro del equipo se encuentran atletas como Angélica Suárez, destacada en natación carreras, Karen Silva en tiro con arco, Natalia Giraldo y David Peña en patinaje.
El objetivo con estos profesionales es poder brindar asesoría personalizada y constante para la valoración nutricional, antropométrica, entregar planes alimenticios, educación nutricional, tasas de sudoración y diferentes actividades con asesoría para las ligas deportivas del Valle del Cauca con miras a las justas nacionales.
Era buscado por sus seres queridos desde el pasado 9 de febrero, su cuerpo se encontraba dentro de un costal y en estado de descomposición. Fue hallado por las autoridades en Manta.
Noticias Internacionales.
De la desaparición de Luis M. C., de 28 años de edad y nacido en Buenaventura poco se conoció en su natal puerto y en Colombia.
El caso y muerte de éste estudiante de medicina residente en Ecuador ha causado una amarga sorpresa y generado un rechazo generalizado por parte de sus allegados.
Luis había desaparecido el pasado martes 8 de febrero, ese día se comunicó por última vez con sus familiares, según lo establecido.
Una incesante búsqueda
Desde el momento de su desaparición, sus seres queridos, amigos y demás allegados iniciaron una larga e incesante búsqueda para dar con su paradero.
Recorrieron toda la ciudad de Manta, buscaron señales, repartieron volantes y realizaron peticiones a través de medios de comunicación local.
Sin embargo, ninguna búsqueda había dado resultados positivos.
Pero este jueves 3 de marzo, luego de 24 días tratando de encontrarlo, la tragedia tuvo otro lamentable episodio.
Su cuerpo fue hallado en estado de descomposición
La confirmación del fallecimiento del joven colombiano se conoció en Ecuador este jueves, sin embargo en Colombia es poco lo que se conoce del caso.
Sin embargo medios locales como Código Manta publicaron algunos detalles del lamentable hallazgo.
Precisaron que «su cuerpo estaba cerca del sector La Poza, de la ciudad Puerto de los manabitas».
Estaba en el interior de un costal y en un avanzado estado de descomposición en medio de un desagüe de alcantarillas.
Su cuerpo estaba dentro de un costal.
Lo encontraron en canal de aguas residuales.
Los móviles que rodean el caso no son conocidos.
Pero el medio ecuatoriano detalló que las investigaciones se encuentran en manos de La Dirección Nacional de Delitos Contra La Vida, Muertes Violentas, Asesinatos, Desaparición y Extorsión (Dinased).
Sus seres queridos han lamentado lo sucedido y piden justicia:
En Santa Marta hallaron el cuerpo de un mujer, lo habían dejado en la trocha El Manantial, tenía una herida de bala en su rostro.
En Santa Marta hallaron el cuerpo de un mujer, lo habían dejado en la trocha El Manantial, tenía una herida de bala en su rostro.
Noticias Caribe.
El domingo 27 de febrero, las autoridades encontraron el cuerpo de la mujer al rededor de las 9 p.m., tenía una herida de bala en el rostro pero Medicina Legal en Santa Marta, deberá terminar si tenía otras lesiones, si sufrió abuso o tortura de algún tipo.
Al parecer la víctima habría sido asesinada por un impacto de bala en su rostro, posterior a ello su cuerpo fue dejado en la trocha del barrio La Paz.
Hasta ahora, la mujer no ha podido ser identificada por no tener ningún documento en el momento de lo sucedido.
La Policía Judicial de la capital del Magdalena, llegó al lugar de los hechos para proceder con el levantamiento del cuerpo y realización de investigaciones pertinentes conforme al caso.
La mujer vestía de short y una blusa corta, se espera que sea identificada por sus familiares o en algún otro caso por un conocido.
Se trasladó el cuerpo hacía la morgue de Medicina Legal y Ciencias Forenses donde se le realizará la necropsia de rigor.
Esperan tener resultados que faciliten el reconocimiento de la víctima este mismo lunes.
Mientras la policía en Santa Marta busca establecer si hubo algún reporte de desaparición, y una vez identificada, establecer si había denunciado alguna amenaza.
Asesinan de un tiro en el rostro a una mujer en una trocha del barrio La Paz
El hallazgo de la fémina se acaba de registrar en la zona sur de Santa Marta.
Nariñense graduado con honores de la Facultad de Medicina en Los Andes
Ser médico era el sueño de infancia de Diego Fernando Chamorro Ortiz, se graduó de Medicina en Los Andes con la distinción Summa cum laude por su excelencia académica. Hoy es un orgullo nariñense.
Noticias Nariño.
Diego Chamorro Ortíz es oriundo del municipio de Pupiales, al sur de Colombia ubicado en el departamento de Nariño.
Su familia la conforma Mariela Ortíz su madre, Hernando Chamorro su padre, quien se dedica al oficio de taxista y su hermana menor Daniela, quien también estudia medicina.
Familia Chamorro Ortíz. Fotografía : Universidad de Los Andes
Chamorro desde niño tenía claro a que se dedicaría en su profesión.
“Era lo que me proyectaba hacer todos los días, viendo pacientes, entrando a un hospital, no me veía como ingeniero o matemático, sino que era como médico” dijo el joven nariñense.
Diego, no dejó de soñar y se dedicó a ser un excelente estudiante, obteniendo un alto puntaje en su resultado en las pruebas ICFES, ganando así, una beca del programa ‘Ser pilo paga’.
“Las dos noticias fueron bastante emocionantes abrí los resultados del ICFES con mi mama y mi hermana, y pues nada estábamos felices” dijo Diego.
Se postuló a la universidad de Los Andes en busca de cumplir su sueño, ser un excelente médico.
“Y cuando llegó la carta de admisión de Los Andes, pues dije, esta es la opción y nos vamos para allá” contó.
Orgullo nariñense
Diego durante su trayecto en la Universidad de Los Andes se destacó por su excelente promedio académico.
“Gano varias veces el reconocimiento como mejor promedio académico, alcanzo a publicar un artículo con el grupo de trabajo durante pandemia, que lo hicimos totalmente vía remota” manifestó John Mario González, profesor de la facultad de medicina.
Facultad de medicina, fotografía: Universidad de Los Andes
Añadió que, también obtuvo el reconocimiento al mejor trabajo de ciencias básicas en su generación.
En la ceremonia de grados de la Facultad de Medicina – 2022, Diego recibió la distinción de Summa cum laude, por su excelente desempeño académico.
“Que hoy el amor por lo que hacemos, por este país y por tantas cosas que llena el corazón de cada uno, sea el faro que nos guía hoy y siempre, gracias y felicidades” fueron las palabras de Diego en la ceremonia de grado.
Hoy en día Diego Chamorro está listo para viajar a Estados Unidos con el propósito de seguir apostándole a la sociedad desde la medicina y con ganas de ayudar a salvar vidas.
“Espero algún día retribuirle tanto a la sociedad colombiana como a esta universidad todo lo que hizo por mí” dijo Chamorro.
El joven nariñense se proyecta en seguir sirviendo a la sociedad “como yo encontré mentores y compañeros que estuvieron dispuestos a contarme sus experiencias, así mismo se pueda hacer con muchos estudiantes de Medicina y se si puede de otras carreras, eso me parece genial una linda manera de retribuirle a la sociedad”.
El sujeto se encontraba en las instalaciones forenses para ser valorado en el proceso de legalización de su captura, y se escapó.
El capturado se encontraba sen las instalaciones forenses para ser valorado, y se escapó.
Noticias Barranquilla.
Este jueves reportan que un sujeto en calidad de capturado, se escapó de las instalaciones de Medicina Legal en la capital del departamento del Atlántico.
Alrededor de las 11 de la mañana, el hombre se fugó de la entidad forense ubicada en el barrio Los Andes de Barranquilla, en condiciones que las autoridades aún no explican.
El capturado fue llevado a Medicina Legal en una camioneta de la Policía junto a otro capturado, y escoltado por dos uniformados.
Esposado con las manos hacia adelante el detenido fue ingresado a la sala de valoración de la entidad forense para poder legalizar su captura, pero en un descuido de los custodios policiales y vigilantes de las instalaciones, se escapó.
Esposado se saltó los barrotes y emprendió la huida corriendo a alta velocidad por la carrera 25 hasta perderse entre las calles.
Sin embargo, uniformados de inmediato iniciaron con labores de búsqueda en el sector para recapturarlo.
Por otra parte, cabe añadir que se desconocen los motivos por los cuales el prófugo se encontraba capturado.
De no ser por los caballos de Isla de Pascua, la tierra no habría llegado al laboratorio.
Uno de ellos, la bacteria Streptomyces hygroscopicus, produjo un compuesto, un producto natural aislado en 1972 al que llamaron rapamicina, en honor a Rapa Nui, nombre que le dieron a la Isla de Pascua sus indígenas.
Descubrieron que eran muy bueno inhibiendo el crecimiento de hongos, pero había un problema.
«También era inmunosupresor así que dejaba la parte del cuerpo tratada sin defensas.
«Imagínate que tienes una infección fúngica en tu mano y te aplicas una crema de rapamicina: mata los hongos pero probablemente te dará una infección bacteriana», explica Ajai.
Sin embargo, Sehgal intuyó su valor.
«Él sabía que tenía una actividad inmunosupresora muy agresiva, y también, que era una droga muy segura pues no se podía encontrar el nivel tóxico.
«Es decir: normalmente lo que se hace es darle a un ratón más y más y más dosis del medicamento hasta que muere, y así encuentran el nivel máximo seguro. Pero en el caso de la rapamicina nunca encontraron el nivel tóxico pues los ratones nunca morían», aclara Ajai.
En ese momento, los inmunosupresores que se tenían «eran todos altamente tóxicos».
El doctor Suren Sehgal en el laboratorio.
Además, aunque pareciera contradictorio que algo que evita una defensa contra los tumores pudiera ser un fármaco anticanceroso probable, el dr. Sehgal observó que este compuesto parecía poseer propiedades novedosas pues podía impedir que las células se multiplicaran.
En una época en la que todas las quimioterapias mataban células vivas, contar con algo así podía ser muy beneficioso.
Sehgal envió una muestra del compuesto al Instituto Nacional del Cáncer (CIN) de EE.UU. donde notaron que tenía una «actividad fantástica» contra los tumores sólidos.
El trabajo en esa dirección estaba arrojando resultados prometedores cuando se suspendió abruptamente.
Desobediente
En 1982 Ayerst decidió cerrar su laboratorio de investigación de Montreal, y trasladar a unos pocos de sus científicos a sus instalaciones en Princeton, Nueva Jersey, Estados Unidos.
El doctor Sehgal era uno de ellos, pero la rapamicina no corrió con la misma suerte.
Era, sencillamente, un asunto de negocios. La compañía no vislumbraba un futuro lucrativo para ella como fármaco así que decidió ponerle fin al proyecto.
La orden fue deshacer todo, archivarlo y olvidarlo.
«Mi papá hizo todo lo contrario», recuerda Ajai.
Sabiéndo que el cierre de las instalaciones de Montreal significaba que no tendría acceso a fermentadores a gran escala necesarios para producir rapamicina, el doctor Sehgal preparó un lote para llevárselo a Princeton.
«Lo metió en pequeños frascos de vidrio, se los llevó a la casa y los puso en el congelador de mi mamá, marcados con una etiqueta que decía: NO COMER, pues parecía helado».
Ajai se enteró de la travesura de su papá cuando fue a ayudar a empacar para la mudanza a Princeton y le fue encargada la tarea de asegurarse de que su preciosa (y clandestina) carga llegara sin problemas al nuevo hogar.
«Yo tenía 20 años y era oficial de las Fuerzas Armadas de Canadá en ese entonces. Pero lo hice por mi padre.
«Metí todo en un contenedor de helado, compré hielo seco pues teníamos que desconectar el congelador para meterlo en el camión de trasteo, sellé todo con cinta aislante y le hice huecos porque cuando el hielo seco se derrite crea dióxido de carbono, y no quería que se convirtiera en una bomba, y así se fue».
El plan dio resultado.
«El congelador llegó al sótano de su nueva casa en Princeton, sin explotar y con todas las muestras intactas, y ahí se quedaron durante unos 5 años«.
Un nuevo principio
A finales de la década de 1980, los transplantes de órganos ya estaban dejando de ser ciencia ficción. Pero el gran obstáculo seguía siendo el sistema inmunológico, que se activaba y atacaba la parte extraña al cuerpo, poniendo en riesgo la vida de los pacientes por rechazo.
Se necesitaba un inmunosupresor pero ¿recuerdas que los aprobados eran peligrosos y poco eficaces?
Para ese entonces, la empresa para la que trabajaba Sehgal había cambiado y él le llevó a los nuevos gerentes de la fusionada Wyeth-Ayerst la idea de explorar si la rapamicina podía ser la solución.
Los trasplantes de órganos eran una realidad, pero también los riesgos.
Desde el punto de vista de la farmacéutica, había llegado la hora de resucitar el proyecto: había mucho oro al final de ese arcoíris.
«‘Pero -le dijeron- ¿Cómo va a continuar su trabajo si todas las muestras fueron destruidas?’
«‘Quizás no’, les respondió.
«En ese momento él no tenía idea si las muestras que estaban en el congelador seguían vivas, si podía producir más rapamicina a partir de ellas: es como la masa madre para hacer pan, o el cultivo iniciador del yogur.
«En el laboratorio comprobó que habían sobrevivido. A partir de lo que mi papá guardó se crearon lotes nuevos para hacer los estudios«, cuenta Ajai.
Por si fuera poco…
Después de tantos años de creer pero no poder, en 1987 Sehgal tuvo los medios para volver a sacar a la luz lo que había sido desenterrado en Isla de Pascua.
Como otras maravillas, había salido de la tierra pascualina, pero tras dos largos viajes, fue enterrada nuevamente.
Tras varios estudios clínicos exitosos, en 1999 el Comité Asesor de la FDA hizo una recomendación unánime para la aprobación de Rapamune, el inmunosupresor desarrollado por el dr. Sehgal y su personal que le ha reportado ganancias multimillonarias a Wyeth-Ayerst y, desde 2009, a Pfizer.
Pero Sehgal no quería únicamente desarrollar el potencial de la rapamicina como fármaco.
Había convencido al CIN de que reactivara su investigación sobre su efecto en los tumores malignos y quería entender cómo funcionaba… ¿por qué ‘congelaba el tiempo’ en el lugar que tocaba?
Con ese fin, envió muestras e información del compuesto a varios centros de estudio.
El ahora biólogo Daniel Sabatini -quien en 1992 estaba haciendo su doctorado en Medicina y Filosofía (MD-PhD)- se topó con uno de esos paquetes del doctor Sehgal, con una nota que decía: «¡Buena suerte!».
Ciertamente la tuvo.
«Descubrió el mecanismo de acción del fármaco: cómo funciona», dice Ajai.
Y los esfuerzos para comprenderlo condujeron a que él y otros científicos independientemente identificaran una proteína conocida como mTOR, revelando aspectos fundamentales sobre nuestra naturaleza biológica.
¿Qué es eso???
«Imagínate una obra en construcción. El contratista general se ocupa de decirle a los plomeros, los carpinteros, los electricistas, los albañiles, etc. qué hacer. Si hay suficientes ladrillos y cemento, ordena que se levanten las paredes; si las tuberías no van a llegar hasta mañana, le dice a los plomeros que suspendan el trabajo.
«El mTOR hace eso por la célula. Es un sensor; detecta si hay nutrientes y le dice a la célula que crezca o no crezca«.
Es un indicador fundamental: si, por ejemplo, la división celular empieza sin los niveles óptimos de aminoácidos, glucosa, insulina, leptina y oxígeno para alimentar el proceso, la célula muere en vez de multiplicarse.
Estructura de mTOR
Lo que hace la rapamicina es engañar a las células del cuerpo para que piensen que hay pocos nutrientes cuando los hay, paralizando el crecimiento.
Y lo que los científicos están empezando a entender es que eso no es lo único que sucede.
Volviendo a la obra de construcción, mientras está marchando, hay bultos por aquí, basura por allá, pero si de pronto se tiene que suspender todo por falta de materiales, el contratista le dirá a los obreros que, mientras llegan, limpien y organicen el lugar.
Pues resulta que cuando la rapamicina engaña a mTOR, éste hace lo mismo con las células: les indica que se limpien, pues resulta que éstas van acumulando depósitos de deshechos que no eliminan y con el tiempo las hacen menos eficientes.
Eso es, básicamente, envejecer.
«La célula se limpia y se repara pues piensa que no tiene provisiones», dice Ajai.
¿Que fue del papá de Ajai?
El doctor Sehgal recibió la admiración del mundo médico y el agradecimiento de millones a los que la rapamicina les había dado una vida más larga.
Supo de mTOR y la respuesta a lo que le intrigaba: por qué congelaba el tiempo. Pero no supo sobre la limpieza celular que propicia. Sin embargo, hasta en eso fue de cierta forma pionero, haciendo con su cuerpo lo que muchos investigadores harían -y siguen haciendo- con animales en los laboratorios.
En 1998, se le diagnosticó cáncer de colon metastásico en estadio IV después de una colonoscopia de rutina.
«Tras el primer año de quimioterapia que no podía tolerar -lo estaba matando- decidió suspenderla y empezar a tomar rapamicina.
«Él sabía que suprimía tumores; el tumor es una célula rebelde que crece sin control y la rapamicina se lo impide. Estaba experimentando en sí mismo pero le habían dado sólo seis meses de vida, así que no podía empeorar mucho más la situación», señala su hijo.
«Se mejoró. De hecho, vivió una vida buena durante 4 años, pudo conocer a sus nietos y ellos a él. Y un día, en un viaje a India para dar conferencias, le dijo a mi madre: ‘Me siento bien, pero nunca sabré si es la rapamicina lo que me está manteniendo vivo a menos de que deje de tomarla’.
«Y eso hizo.
«En cuestión de 6 meses, el cáncer invadió todo su cuerpo y eso fue todo, se acabó.
«En su lecho de muerte me dijo: ‘lo más estúpido que hice fue dejar de tomar mi medicina’. Pero esa era su naturaleza. Era un científico y necesitaba saber.
«Además, estaba tratando de convencer a otros de que iniciaran los ensayos clínicos para el cáncer, y estaba emocionado pues, básicamente por lo que hizo, porque él documentó todo, así fue».
«Trabajó hasta el final. El día antes de morir, estaba escribiendo un artículo en la cama abogando por las propiedades antitumorales de la rapamicina».
El doctor Suren murió el 21 de enero de 2003.
Los usos de la rapamicina se siguen multiplicando, como inmunosupresor y en diferentes tipos de cáncer y otras enfermedades. En este momento, hay decenas de estudios en curso explorando su potencial para aminorar las consecuencias negativas de la vejez.
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