Distinguir entre un pato macho y una hembra, apreciar la multitud de colores de los peces y alimentar cerdos y chivos, hacen parte de la experiencia que llevarán a sus casas 170 niños y niñas de instituciones educativas del Valle del Cauca, que visitaron Granjalandia en Cali a través del programa ‘Recréate y Conoce Tu Valle’ que realiza la Gobernación del Valle.
“Trajimos a niños de siete municipios como La Cumbre, Guacarí, Ginebra, San Pedro, Pradera, Candelaria y Vijes”, dijo Liceth Parra, asesora del Despacho de Gestión Social del Valle, quién acompañó a los niños en su recorrido por el Acuario Alaska y el Museo del Huevo, donde están los gallineros y los corrales donde alimentaron a cerdos y chivos.
Rolando Rengifo, estudiante de cuarto grado de Pradera, relató cómo ya distingue que el pato hembra se reconoce por tener el cuello más delgado que el macho, mientras que Antonella Bravo, de Guacarí, pudo alimentar a un cerdito en su recorrido por el lugar.
“Vinimos con 20 niños del corregimiento de Guabas, a quienes les queda más difícil venir a estas actividades fuera del municipio”, dijo Liana Ramírez, gestora Social de Guacarí, quién agradeció a la gobernadora Clara Luz Roldán por la invitación.
Los niños recibieron una mochila con elementos lúdicos para dibujar y colorear, además del refrigerio, el almuerzo y el transporte que los regresó a sus municipios. El programa ‘Recréate y Conoce tu Valle’, que se desarrolla en una articulación del Despacho de la Gestora Social del Valle, Indervalle y Recreavalle, ha logrado que 2.100 niños y niñas del departamento entre los 5 y los 12 años visiten Granjalandia en un día que quedará como recuerdo para su vida.
Fuente: Jorge Gutiérrez Leyva / Gobernación del Valle
Los operativos se realizaron en la plaza de mercado El Potrerillo, Estadio Libertad y calles 17, 18 y 20, donde se identificaron casos de vulneración de los derechos en niños.
Noticias Pasto.
Para erradicar el trabajo infantil en las calles de Pasto, autoridades realizaron una serie de operativos que permitan contrarrestar este flagelo en los niños de la capital.
Ante este hecho, La secretaria de Bienestar Social, Alexandra Jaramillo, mencionó que durante el mes de marzo se desarrollaron 8 intervenciones en la ciudad.
Enfatizaron en que estos operativos se adelantaron en los sectores de plaza de mercado El Potrerillo, Estadio Libertad y calles 17, 18 y 20.
Explicó que se identificaron 8 presuntos casos de vulneración de los derechos de los menores, que fueron puestos a disposición de Bienestar Familiar.
“Los niños son como una esponja, absorben todo lo que se les enseña. Aquí, desde muy pequeños, ya aprenden a coger el cuchillo y a darse puntazos; entonces es excelente que se les brinde espacios para que ellos salgan de la rutina”, comentó la líder comunitaria de la plaza de mercado, Yolanda Fuenmayor.
Identifican zonas
Por su parte, la subsecretaria de Gestión y Proyectos, Nelvy Chamorro , explicó que estas acciones se han desarrollado en respuesta a las caracterizaciones que se han hecho junto al CIETI.
“Se han identificado las zonas de mayor presencia de niños y niñas en riesgo de trabajo infantil. Con estas jornadas también socializaron que se dispuso de los cursos de danza y artes marciales que están a cargo de Pasto Deporte”, dijo.
Esta labor se desarrolla de manera articulada con Policía de Infancia y Adolescencia, Policía Metropolitana de Pasto; Secretaría de Gobierno e ICBF, con el fin de realizar un llamado a la comunidad hacia la ‘Cero Tolerancia’ en casos de mendicidad y trabajo infantil.
Autoridades y expertos en criminalística inspeccionan la estación de policía donde explotó un artefacto en Bogotá, este sábado.MINISTERIO DE DEFENSA (MINISTERIO DE DEFENSA)
Las disidencias de las FARC, pequeños grupos rebeldes que no se acogieron al proceso de paz, se han atribuido un atentado cometido el sábado en Bogotá en el que murieron dos niños y resultaron heridas más de 30 personas. Los atacantes hicieron detonar una carga explosiva oculta dentro de una maleta en una estación de policía de barrio que alcanzó a dos menores que se encontraban cerca en ese momento. En un vídeo difundido este lunes por un medio regional, el grupo armado asegura que el atentado se ejecutó para conmemorar la muerte Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, uno de los fundadores de de las FARC. Marulanda murió de un ataque al corazón en 2008 en plena selva, sin llegar a ser capturado nunca.
Las autoridades, sin embargo, son cautas respecto a la autoría. El coronel de la policía Domingo López asegura no tener la certeza de que lo haya cometido el grupo que se lo atribuye. Por el momento ofrecen 80.000 dólares de recompensa por información que conduzca a los responsables. La explosión hizo volar por los aires las instalaciones y segó la vida de dos menores, un niño de 12 y una niña de cinco a la que este lunes los médicos decretaron en muerte cerebral. El atentado se ha cometido en Ciudad Bolívar, un barrio pobre del sur de Bogotá. Hace tres semanas ocurrió el mismo hecho en otra garita de policía cercana, esa vez sin que se produjeran víctimas, solo daños en ventanas y fachadas de los edificios de alrededor. Ahora el ataque ha resultado mortal.
La guerrilla de las FARC se desmovilizó en 2016 después de medio siglo de guerra contra el Estado y los grupos paramilitares que surgieron para enfrentarla. El grueso de los combatientes, unos 13.000, se reintegró en la vida civil. Algunos comandantes no fueron capaces de hacer esa transición y tuvieron la tentación de continuar en la vida clandestina. El propósito político de estos combatientes perdidos en zonas remotas del país no está nada claro, hasta el punto de que ya no se les considera guerrilleros, sino grupos armados que se dedican a la extorsión y el tráfico de drogas. La delincuencia es su forma de vida. No han encontrado su sitio en la vida cotidiana de Colombia, que trata de normalizar su día a día, sin violencia. El proceso, de todos modos, no ha sido sencillo. Estos grupos controlan todavía algunas partes del territorio y su experiencia en combate los convierte en enemigos temibles. La facción más importante la comanda Gentil Duarte, un señor de la guerra cruel que ha grabado varios discos de música ranchera mexicana.
La guerra de baja intensidad que ha afectado al país durante casi medio siglo se ha librado sobre todo en las zonas rurales, aunque en ocasiones ha aumentado su grado de acción. Bogotá ha sido esporádicamente golpeada. “Nos llena de tristeza el fallecimiento de Ivanna Rangel (la niña que murió este lunes), víctima del terrorismo cobarde de las disidencias de las FARC. Con profundo dolor, expresamos nuestras condolencias a sus familiares. No descansaremos hasta dar con los responsables de este ataque atroz que enluta al país”, tuiteó el presidente, Iván Duque.
Según recoge un medio regional, el frente 33 de las FARC, a través de un tal Audrey, se atribuye el atentado en una grabación y explica que se le había dado a todas las unidades la orden de cometer actividades militares, de propaganda y culturales. Al final del vídeo señala que no pretendían atentar contra civiles: “No fue nuestra intención”. El policía Jhoan Camilo Moreno, de guardia esa noche en la garita, comenta en un vídeo que ha hecho público la institución el sinsentido de la muerte de estos dos niños: “Ellos no tienen culpa de nada”.
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El bus escolar se desplazaba desde la Institución Educativa Laguna de Ortices y llevaba a los niños de regreso a sus casas.
Noticias Colombia.
Un fatal accidente se registró durante la tarde de este martes en las vías del departamento de Santander, luego que un bus escolar rodara por un abismo de más de 200 metros.
La emergencia se registró más exactamente el sector conocido como el Alto de San Pedro, frente a la Laguna de Ortices.
El bus de transporte escolar llevaba a los niños desde el colegio hasta sus casas, después de finalizar las clases.
#TRAGEDIA En san andres santander donde un bus escolar se presipito a un abismos sobre la 1:30 de este martes, en el sector conocido como el alto de san pedro a la altura de la laguna de ortises en el echo al menos 7 menores habrian fallecido y 17 heridos. pic.twitter.com/t22rLBfXPx
— LO QUE PASA EN BUCARAMANGA Y COLOMBIA. COM (@Loquepasaenbuca) March 22, 2022
Hasta el momento se sabe que hay seis menores que perdieron la vida y más de 15 heridos, que fueron trasladados al Hospital San José, del municipio.
Por ahora no se ha determinado la causa del siniestro vial, sin embargo hipótesis señalan que se deberían a una falla mecánica.
La comunidad y los organismos de socorro de San Andrés y de Molagavita acudieron al sector para realizar el rescate.
Yo misma recorrí esa vía. Un completo asco. Miren ustedes mismos, pavimentada a pedazos, de a 15 segundos por trozo de asfalto… lo demás es trocha, cuando llueve es muchísimo más peligroso y la neblina por zonas es permanente. @MAguilarHurtado sin palabras Gobernador. pic.twitter.com/UA1hmpzkty
— Rosa Juliana Herrera Pinto🐾👣 (@juliherrerap) March 22, 2022
En el lado polaco de Medyka, el puesto fronterizo con Ucrania que más refugiados cruzan, una valla divide a quienes son trasladados en autobuses a centros de recepción o estaciones de tren de aquellos a los que alguien recoge. A esta última fila solo acceden vehículos cuyos conductores llevan en la muñeca una cinta lila, parecida a las de los festivales de música, que sobresale de su manga. Es la prueba de que han sido registrados por las autoridades para asegurarse de que los traficantes de seres humanos no sacan partida de una situación tan jugosa como la huida veloz de una guerra de 3,3 millones de personas. Más aún cuando se trata casi únicamente de sus dianas habituales en lo poblacional y lo geográfico: mujeres y niños de Europa del Este en situación de vulnerabilidad. Las ONG locales alertan de episodios de acoso de proxenetas y de ofertas de trabajo falsas en Internet, y los expertos dan por hecho que habrá casos, pero tras casi un mes de guerra aún no se ha confirmado ninguno en Polonia.
Un conductor de autobús que transporta refugiados desde el punto fronterizo de Medyka muestra la pulsera que se entrega a los transportistas autorizados, este viernes.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)
Karolina Wierzbinska es coordinadora y cofundadora de la ONG polaca Homo Faber, que gestiona un centro de ayuda a los refugiados en la ciudad polaca de Lublin con un call center al que pueden llamar los ucranios en su lengua cualquier día a cualquier hora. “Hemos registrado los primeros casos de proxenetas acosando a mujeres ucranias cerca de los puntos de refugiados en Lublin; abordándolas, a veces con agresividad, bajo la apariencia de ofrecer transporte, trabajo o alojamiento. No solo hombres, también hay mujeres tratando de obtener para la prostitución a refugiadas en las estaciones de autobuses. Esperan a que lleguen desde Ucrania y fingen ofrecer un viaje o alojamiento a mujeres angustiadas y exhaustas por el viaje”, explica.
Wierzbinska habla también de parejas, generalmente un hombre y una mujer, que se acercan en coche a la frontera y operan de manera más sofisticada: “Habitualmente, ella comienza a actuar como si estuviese cansada o se encontrase mal, coge una manta y una taza de té de las organizaciones caritativas allí presentes y trata de mezclarse con la multitud de ucranias. Tras un rato, empieza a ofrecer transporte a mujeres y niñas para persuadirlas de que vayan al coche con su amigo”. Cuando alguien sospecha y se les acerca para pedirles que se inscriban en el registro, suelen salir corriendo, agrega.
Polonia es una diana lógica de las mafias de trata. Es adonde cruzan el 60% de los refugiados desde el inicio de la guerra, el pasado 24 de febrero, y se han quedado la mitad, en torno a un millón. El país forma parte además del espacio Schengen de libre tránsito. La semana pasada, el Gobierno enmendó la ley de respuesta a la crisis de refugiados para aumentar de tres a 10 años de la pena mínima por trata y de 10 a 25 la máxima por traficar con niños para fines sexuales. Sin embargo, no hay casos confirmados de tráfico de mujeres o niños para prostitución, trabajos forzados o extracción de órganos. Ni las decenas de refugiados, policías, cooperantes o voluntarios consultados en las fronteras polaca o rumana conocen casos de primera mano.
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Es una de las ventajas de la política de puertas abiertas que la UE aplica estos días con los refugiados ucranios, a diferencia de las trabas, vallas o cuotas de reparto que marcaron la crisis de 2015-16 o la propia actitud de Varsovia en la crisis migratoria en su frontera creada el año pasado por el líder bielorruso Aleksandr Lukashenko, en las que el derecho a solicitar asilo por huir de la guerra o la persecución no siempre fue respetado.
Refugiados ucranios en el paso fronterizo de Dorohusk, este miércoles. MASSIMILIANO MINOCRI
A la estación de tren de Chelm, en Polonia, llega un tren desde Kiev con unos 700 refugiados. Una mezcla de militares; policías nacionales, algunos de ellos de incógnito, y municipales; y guardas de fronteras y ferroviarios liberan el acceso lateral al vestíbulo de forma que no quede nadie sin identificar. En el andén, la policía organiza el descenso vagón por vagón para evitar aglomeraciones. Se forma una cola de la que los voluntarios sacan a los ancianos y personas con problemas de movilidad para que no tengan que hacerla.
Al cruzar la puerta, el resto se encuentra una mesa a cada lado con ocho policías de fronteras que registran sus documentos (no todos tenían pasaporte cuando huyeron) y las partidas de nacimiento de los niños, una hoja que muchas madres traen plastificada. A continuación, dificulta el paso una mesa con mapas e información sobre cómo continuar hacia el próximo destino y folletos en ucranio, ruso e inglés con números de teléfono de emergencia y frases como: “¡Ten cuidado, hay gente que quiere aprovecharse de tu tragedia!”. Entre los consejos figuran no entregar el pasaporte ni el móvil a nadie, registrarse cuanto antes en el punto de recepción más cercano, rechazar ofertas de transporte sospechosas, apuntar la matrícula y hacerse un selfi con el conductor del vehículo e, importante, dejarse guiar por la intuición. Los editan el Ministerio del Interior polaco, la Universidad de Varsovia o la Fundación La Strada contra el tráfico de seres humanos y la esclavitud.
Una refugiada ucrania sujeta un folleto que alerta del riesgo de trata, en el punto fronterizo de Dorohusk entre Polonia y Ucrania, el pasado miércoles.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)
Tanto allí como en las estaciones de tren y autobuses de Przemyśl y Lublin, en los pasos fronterizos de Medyka, Dorohusk y Budomierz o en centros de acogida de refugiados como Hrubieszow, el sistema funciona razonablemente bien, con policías y voluntarios vigilando los movimientos sospechosos. Como el de un holandés que pretendía acoger varios refugiados a su país y regalar sacos de dormir: fue interceptado a la entrada de la estación ferroviaria de Chelm y obligado a registrar en un furgón policial su pasaporte y el modelo y matrícula de su vehículo. A unos 200 kilómetros, en el vestíbulo de la de Przemysl, una mujer levantaba un cartón con un mensaje en el que ofrecía espacio en su casa en Suecia. Podía hacerlo porque se había registrado antes en un antiguo gran almacén cercano, en el que las propuestas se categorizan por nacionalidades. El Ayuntamiento ha puesto en marcha además una aplicación de móvil que conecta a refugiados y conductores, que no pueden ser anónimos.
Las refugiadas llegan exhaustas tras horas en el mejor de los casos ―días, habitualmente― de viaje, preocupadas por los familiares que dejan en un país en guerra y asimilando todavía el repentino vuelco que han dado sus vidas. “Sobre todo están abrumadas. Y, por lo general, también confundidas”, señala la brasileña Josi Borges, voluntaria como psicóloga en Medyka que recibe con una sonrisa a una familia, coge al niño de la mano y les acompaña hasta la zona de transporte.
La inmensa mayoría se registra y ciñe a los canales acreditados de transporte y alojamiento, pero también se ve a familias con ojeras y maletas avanzar sin rumbo claro y salir a la calle sin tener muy claro cómo actuar ni adónde ir. “Y ahí es donde los perdemos del radar”, lamenta en conversación telefónica Zbigniew Lasocil, director del Centro de Investigación sobre la Trata de Personas de la Facultad de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales de la Universidad de Varsovia y autor de un centenar de publicaciones sobre el tema. “El sistema actual no es suficiente ni eficiente. Hace falta un sistema efectivo de registro y conciencia del riesgo, tanto en la sociedad como entre las mujeres”.
Cuando cruzan, señala Lasocil, las refugiadas “se sienten seguras” porque han salido de un país en guerra y se relajan ante potenciales peligros, que tienen que ver con el cambio del patrón histórico en el ámbito de la trata. “Hace 15 años, las mujeres eran directamente raptadas. Ahora hay más reclutamiento de mujeres muy vulnerables por una situación familiar, personal, económica… Y la guerra no ofrece personas individuales, sino una riada de mujeres que podrían ser fácilmente victimizadas”, señala antes de resumir con crudeza: “En una situación de absoluta vulnerabilidad, la única divisa que tiene una mujer es sus hijos y su cuerpo”.
La parte más frágil
Los niños son la parte más frágil de la ecuación, pero el número de los que han cruzado solos la frontera es anecdótico, coinciden diversas fuentes sobre el terreno. Daniele Febei, de la rama polaca de la Organización Internacional de Migraciones, explica en una carpa en Medyka que los escasísimos menores de 14 años que lo hacen “son inmediatamente derivados a los servicios sociales” y advierte de los riesgos que genera la ayuda por libre. “Llegan muchísimos voluntarios de todas partes del mundo. Y es muy bonito, pero también caótico. Ahora se hace más con ONG estructuradas, que rinden cuentas, y se ha establecido un sistema de credenciales”.
Tampoco se ha informado de desapariciones de menores, mientras que en enero de 2016 una declaración de Europol cifraba en 10.000 los menores migrantes desaparecidos. En Medyka, por ejemplo, Ramón Mínguez espera a cuatro en el lado polaco, a pocos metros de la valla fronteriza. Es el coordinador general de Kids Ucrania, una pequeña ONG española creada en 2019, y los recibirá de manos de su madre, que luego cruzará de vuelta a Ucrania. Los niños tienen previsto llegar este domingo a Barcelona en autobús, en una iniciativa de acogida de medio centenar de ucranios en la que colabora Intervención Solidaria Barakaldo, una asociación formada por policías municipales.
Otro de los problemas es entender qué pasó al principio de la guerra, cuando el aluvión de refugiados desbordó a los países vecinos y una legión de voluntarios evitó escenas de refugiados durmiendo a la intemperie. “En los primeros días no había nada parecido a control. [Los refugiados] podían ser recogidos por cualquier persona que expresase voluntad de llevárselas”, señala Lasocil. Esos días, en el puesto fronterizo de Siret, en Rumania, no era difícil llegar a zonas donde desembarcaban refugiados sin tener que mostrar antes el pasaporte.
Vicente Raimundo, director de Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria de Save the Children España, visitó Siret y se muestra más preocupado por el futuro que por el presente. Admite que “ahora mismo hay muchos más ojos y atención” que en la crisis de 2015-2016 y que “todavía no es una crisis de menores solos, sino de familias rotas”. Pero teme que, si la guerra se prolonga, padres cada vez más pobres y vulnerables pensarán: “Saco a mi hijo por la frontera y que sea lo que Dios quiera”. “Hay mucho mercado, puede haber mucho descontrol y hay mucha vulnerabilidad”, resume. “El cóctel está ahí”.
«Que tristeza… llegamos al punto en que Ramo queda con mala imagen y el grupo de niños que apoyamos se quedan sin una oportunidad de patrocinio», escribió en su perfil de Twitter el deportista.
Noticias Deportes.
Mencionar a Egan Bernal, es sin duda nombrar a uno de los referentes más importantes en la historia del deporte nacional y del ciclismo mundial. Sus triunfos, imagen, acciones y opiniones gozan sin duda alguna del apoyo de muchos los colombianos.
Este jueves el bogotano que ha ido registrado el avance de su recuperación tras el grave accidente que sufrió a inicio de año, estuvo activo en redes sociales.
Se manifestó en concreto sobre dos temas.
Primero se refirió a la denuncia que realizó sobre el camión que estuvo a punto de atropellar a su hermano y después, su inconformidad por lo que ha sucedido con la publicidad del popular ‘Egansito’; un tema desconocido por muchos hasta el momento.
Su «inconformidad hacia Ramo y su publicidad: Egansito»
El ganador del Tour de Francia y del Giro de Italia se manifestó sobre el tema a través de su cuenta de Twitter.
Lo hizo sobre las 5:17 de la tarde y escribió un hilo manifestando lo siguiente:
«Por medio del siguiente mensaje, quiero expresar mi inconformidad hacia Ramo y su publicidad: “Egansito”. Aunque lo entiendo, y agradezco como un homenaje no contaba con mi autorización o la de mi equipo».
«Hace 10 meses, después de estar al aire la campaña se comunicaron con nosotros para resarcir su error. Propusimos su colaboración a un proyecto de ciclistas en formación que es apoyado por nosotros».
«Teniendo en cuenta su publicidad, donde se expresa “orgullo” hacia el ciclismo, nos pareció una buena forma de apoyar el deporte. Tratamos de llegar a un acuerdo pero el equipo de Ramo aún sigue sin contestar, dando largas y ofreciendo algo, como por salir del paso. Lo siento una falta de respeto».
«No les pedí la ayuda para mí, no busqué beneficiarme, de hecho traté de evitar el tener que publicar. Lo único que quise fue, su apoyo a un grupo de deportistas con mucho talento para que en futuro podamos tener muchos “Egansitos”, y que por fin, con autoridad moral, puedan aprovechar lo cosechado y no con oportunismos».
Antes de concluir la publicación, Egan Arley fue enfático en su postura.
«Que tristeza… llegamos al punto en que Ramo queda con mala imagen y el grupo de niños que apoyamos se quedan sin una oportunidad de patrocinio«, puntualizó.
de hecho traté de evitar el tener que publicar. Lo único que quise fue, su apoyo a un grupo de deportistas con mucho talento para que en futuro podamos tener muchos “Egansitos”, y que por fin, con autoridad moral, puedan aprovechar lo cosechado y no con oportunismos.
«La idea es que los niños se sueñen los elementos que tendrá este nuevo ícono del departamento», dijo la directora de la fundación que donará la obra.
Noticias Atlántico.
Christian Daes, dueño de la empresa Tecnoglass, compañía que ha financiado obras como ‘La Ventana al Mundo’ y ‘La Ventana de Campeones’, anunció que donará la construcción de un faro en el recién inaugurado muelle de Puerto Colombia.
Así lo dieron a conocer en un recorrido que hicieron la Gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, la Directora de Procolombia, Flavia Santoro, y otros funcionarios del gabinete departamental.
Muelle de Puerto Colombia.
Esta torre de señalización luminosa será un nuevo emblema para ese sitio que se está recobrando su rótulo de turístico en el norte del municipio atlanticense.
El faro tendrá una altura de 80 metros y 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio.
Su elaboración será en vidrio de colores, muy parecidos a los utilizados en los monumentos anteriormente mencionados, ubicados en al rotonda del barrio Las Flores y La Loma, respectivamente.
Niños lo diseñarán
Un detalle que mencionó Daes, es que esta estructura será diseñada por niños de colegios de Puerto Colombia.
«La idea es que los niños sueñen los elementos que tendrá la estructura», dijo la directora de la Fundación Tecnoglass, Cristina Posada.
«Que salga de los niños y que ellos visualicen qué es lo que les gustaría ver de Puerto Colombia», dijo Daes en conjunto con Elsa Noguera.
Otra obra colosal donará Tecnoglass a su región.Esta vez construirá un faro de cristal en homenaje a los migrantes que entraron por Puerto Colombia .Serán 80 metros de altura, 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio lo que lo convierte en el faro lúdico más grande del mundo . pic.twitter.com/I36EbB3zxe
Por su parte, Miguel Vergara, Secretario de Desarrollo del Atlántico, celebró el anunció de la construcción de este nuevo emblema para el departamento:
«Puerto Colombia volverá a sus épocas doradas», dijo el funcionario.
«Colombia tendrá en el gran faro conmemorativo mas alto del mundo en Puerto Colombia, que rendirá un homenaje a la migración que entró por ese municipio»
Cabe anotar que el pasado 22 de enero, Puerto Colombia en el Atlántico, volvió a tener una de sus obras importantes, los primeros 200 metros del muelle fueron reconstruidos.
Una inversión cerca a los 20 mil millones de pesos.
El muelle cuenta con 62 pilotes metálicos, de 610 milímetros de diámetro y 22.5 metros de longitud cada uno, que llegaron procedentes de China.
«La idea es que los niños se sueñen los elementos que tendrá este nuevo ícono del departamento», dijo la directora de la fundación que donará la obra.
Noticias Atlántico.
Christian Daes, dueño de la empresa Tecnoglass, compañía que ha financiado obras como ‘La Ventana al Mundo’ y ‘La Ventana de Campeones’, anunció que donará la construcción de un faro en el recién inaugurado muelle de Puerto Colombia.
Así lo dieron a conocer en un recorrido que hicieron la Gobernadora del Atlántico, Elsa Noguera, la Directora de Procolombia, Flavia Santoro, y otros funcionarios del gabinete departamental.
Muelle de Puerto Colombia.
Esta torre de señalización luminosa será un nuevo emblema para ese sitio que se está recobrando su rótulo de turístico en el norte del municipio atlanticense.
El faro tendrá una altura de 80 metros y 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio.
Su elaboración será en vidrio de colores, muy parecidos a los utilizados en los monumentos anteriormente mencionados, ubicados en al rotonda del barrio Las Flores y La Loma, respectivamente.
Niños lo diseñarán
Un detalle que mencionó Daes, es que esta estructura será diseñada por niños de colegios de Puerto Colombia.
«La idea es que los niños sueñen los elementos que tendrá la estructura», dijo la directora de la Fundación Tecnoglass, Cristina Posada.
«Que salga de los niños y que ellos visualicen qué es lo que les gustaría ver de Puerto Colombia», dijo Daes en conjunto con Elsa Noguera.
Otra obra colosal donará Tecnoglass a su región.Esta vez construirá un faro de cristal en homenaje a los migrantes que entraron por Puerto Colombia .Serán 80 metros de altura, 300 toneladas de aluminio, hierro y vidrio lo que lo convierte en el faro lúdico más grande del mundo . pic.twitter.com/I36EbB3zxe
Por su parte, Miguel Vergara, Secretario de Desarrollo del Atlántico, celebró el anunció de la construcción de este nuevo emblema para el departamento:
«Puerto Colombia volverá a sus épocas doradas», dijo el funcionario.
«Colombia tendrá en el gran faro conmemorativo mas alto del mundo en Puerto Colombia, que rendirá un homenaje a la migración que entró por ese municipio»
Cabe anotar que el pasado 22 de enero, Puerto Colombia en el Atlántico, volvió a tener una de sus obras importantes, los primeros 200 metros del muelle fueron reconstruidos.
Una inversión cerca a los 20 mil millones de pesos.
El muelle cuenta con 62 pilotes metálicos, de 610 milímetros de diámetro y 22.5 metros de longitud cada uno, que llegaron procedentes de China.
Padres de familia y habitantes del sector llevan años denunciando la misma situación; «acá nadie respeta a nadie», dicen.
Noticias Cali.
No es la primera vez que padres de familia de estudiantes de la Institución Educativa Nuevo Latir denuncian la misma situación. Precisan no entender «cómo se les ocurre hacer un bicicarril al lado de un colegio» y además, «que terminan usando motorizados que andan como locos por allí».
Desde el 2019 han denunciado la misma situación.
Recientemente algunos padres de estudiantes de la institución han vuelto a exponer el caso y hacer una queja pública por lo que están padeciendo.
Denuncian que se sienten enormemente preocupados por la seguridad de sus hijos.
Reportan que durante las mañanas, medio día y tarde es frecuente observar a motorizados que además de movilizarse e invadir el carril exclusivo de las bicicletas, «andan a altas velocidades y como locos».
Aseguran han sido testigos de casos en donde por poco se presentan accidentes, pues por la velocidad que llevan y la cantidad de personas, sobre todos niños que llegan al colegio, se les hace difícil detenerse.
«Por poco atropellan a uno de mis hijos», han manifestado.
Los menores se han visto en peligro
Padres de familia están temerosos
La invasión del bicicarril ya se ha salido de control, en este lugar como en otros sectores de la capital vallecaucana las denuncias se conocen diariamente.
Una familia rota por la enfermedad y la guerra. Unos en Járkov, bajo las bombas. Otros en Kiev, bajo la amenaza de un ataque inminente desde hace seis días. Karina, de 21 años y embarazada de siete meses, Artyem, de 16, y Nikita, de siete, pasan estos días bajo tierra junto a su abuela Lubov Andreevna, de 68. Viven en un refugio de Járkov, la segunda ciudad de Ucrania y principal epicentro hasta el momento de los más firmes ataques del Ejército ruso. Mientras, la madre, Elena, de 41 años, permanece en la capital junto al más pequeño de sus cuatro hijos, David, de dos, en un sótano del hospital pediátrico Ohmatdyt.
El padre se reparte el tiempo entre cuidar al pequeño y salir a conseguir comida o medicamentos. Siguen desde la distancia los ataques que están golpeando a su ciudad, desde donde les llegan imágenes devastadoras. Operado del riñón, el niño se queja mientras las enfermeras le curan. La madre le besa, le acaricia y le tapa la cara con una manta para que no pueda observar lo que le hacen. Su llanto inunda todo el pasillo, que comparte junto a otros menores y sus familiares. Apenas hay espacio para que los sanitarios trabajen. Más que un hospital, parece una zona de acampada por la que de vez en cuando pasa alguna señora con una olla de comida amarrada dentro de un hatillo.
Al hospital Ohmatdyt, el más importante para menores del país y que cuenta estos días con unos 200 pacientes, no han llegado más que cuatro niños heridos en Kiev desde que en la madrugada del jueves pasado las autoridades de Rusia pusieron en marcha una operación de ataque e invasión en su país vecino. “Uno murió de camino aquí en la ambulancia después de que el coche en el que iba saliendo de Kiev fuera atacado”, cuenta Pavlo Plavskiy, jefe de cirugía pediátrica. Pero que no haya un número importante de niños víctimas de las bombas no significa que el conflicto no pese como una losa sobre la normalidad del centro médico, como explica Vladímir Zhounir, director de las instalaciones y especialista en UCI. “No es posible normalizar la llegada del personal, los médicos, los pacientes, los suministros, los equipos, la comida, el agua…”.
Elena junto a su hijo David, que ha sido operado en Kiev, mientras sus otros tres hijos se han quedado en la ciudad de Járkov, donde se protegen de los ataques en un refugio junto a la abuela.Luis de Vega
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A una de las entradas del hospital llega una ambulancia cargada con garrafas de agua. Por otra puerta, los propios familiares de los pacientes ayudan a sacar grandes botellas vacías que, cargadas en una furgoneta, al rato regresan llenas. Una organización ha depositado en la recepción un cargamento de comida para tratar de hacer frente a la escasez que los responsables del centro afirman que sufren ya.
El panorama más desolador se observa, sin embargo, en la unidad de oncología, que ha sido también desmontada y los menores trasladados casi a tiempo completo a otro sótano por si el edificio llega a ser bombardeado. El nuevo emplazamiento es más seguro porque está bajo tierra, pero no ofrece las condiciones mínimas que el tratamiento de cáncer exige. No hay aislamiento ni separación entre unos y otros, pese a que algunos lucen mascarilla. En medio de la penumbra, los gemidos y las quejas cortan el silencio. Algunos niños juegan entre ellos compartiendo sofá o colchoneta en el suelo, otros fijan su atención en la pantalla del teléfono móvil. Las madres y los padres se reúnen en corrillos sin perderlos de vista.
Aquí lleva tres meses Arseniy, de nueve años, que sufre tumores cancerígenos en la espina dorsal. Su padre, Eugeniy, de 35, lamenta que estos días no puedan cumplirse las condiciones mínimas que se exigen para pacientes inmunodeprimidos, como “reducir al máximo el contacto con otras personas”. El ir y venir de los pequeños entre las zonas en las que reciben como Arseniy la quimioterapia y los refugios suponen un peligro para ellos. Los sanitarios saben que es así, pero afirman que no hay otra opción.
Nastia, de nueve años, tuvo un primer episodio de cáncer a los cuatro años, pero en 2021 tuvo una recaída y lleva ingresada desde el pasado 13 de septiembre, cuenta su madre, Natasha, de 41. La niña, como sus compañeros, no es ajena al principal asunto que abordan los mayores que les rodean. Al ser fotografiada saca una hoja de papel en la que se lee parad la guerra escrito en inglés.
Menores junto a sus madres resguardados en un sótano del hospital pediátrico de Kiev.Luis de Vega
Un memorial en honor a las víctimas en los internados en Canadá, en una imagen del 24 de junio de 2021.Steve Russell (Toronto Star via Getty Images)
Las cifras de la vergüenza y el dolor no dejan de aumentar en Canadá. Las autoridades de la reserva Keeseekoose, ubicada en la provincia de Saskatchewan y habitada por miembros del pueblo saulteaux, anunciaron el hallazgo de 54 tumbas sin marcar en terrenos pertenecientes a dos antiguos internados para niños indígenas. 42 fueron descubiertas en predios del centro Fort Pelly y 12 en el de St. Philip. “No se trata de casos aislados, sino de muertes que se ocultaron. Alguien debe responder por esos actos”, señaló Lee Kitchemonia, jefe de la reserva, en conferencia de prensa.
Kitchemonia afirmó que ha sido muy difícil para su comunidad saber que estas tumbas se encontraban cerca de donde realizan muchas de sus actividades cotidianas. “Es muy hiriente por la forma en que las escondieron”, agregó. El descubrimiento en esta zona de Saskatchewan es el quinto de este tipo. El pasado mayo, 215 tumbas sin marcar fueron halladas en Kamloops (Columbia Británica). En junio, tocó el turno a 751 en el antiguo internado de Marieval (Saskatchewan). Pocas semanas después, se sumaron 182 en terrenos de St. Eugene’s Mission (Columbia Británica). A finales de enero, fueron descubiertas 93 en St. Joseph’s Mission (Columbia Británica).
La red de internados canadienses para niños indígenas estuvo integrada por 139 centros. El primero abrió en 1883; el último cerró en 1996. Su financiamiento corrió a cargo del Gobierno federal, mientras que su administración estuvo en manos de comunidades religiosas (católicas en su mayoría). Unos 150.000 menores autóctonos pasaron por estas instituciones. En 2019, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación estableció que 4.134 niños fallecieron en estos centros. Sin embargo, algunos expertos calculan más de 6.000 decesos. Justin Trudeau, primer ministro canadiense, declaró en julio pasado: “El mayor error que ha cometido este país es la asimilación forzosa de los menores indígenas a través de los internados”.
Ted Quewezance, antiguo líder de la reserva Keeseekoose y coordinador del equipo de búsqueda, indicó que los hallazgos fueron posibles gracias a un radar de penetración terrestre. Quewezance señaló que han circulado historias sobre estas muertes durante décadas en su comunidad. “Todos sabíamos que íbamos a encontrar tumbas”, apuntó. El internado Fort Pelly estuvo abierto de 1895 a 1913, mientras que el de St. Philip operó de 1928 a 1969. Ambos fueron administrados por congregaciones católicas.
Marc Miller, ministro federal de relaciones de la Corona con los grupos indígenas, calificó este descubrimiento como un “doloroso recordatorio” del trauma permanente creado por los internados. Por su parte, Scott Moe, primer ministro de Saskatchewan, dijo que la provincia está de luto y ofreció todo su apoyo a las comunidades autóctonas.
Donald Bolen, arzobispo de Regina (capital de esta provincia), estuvo presente en la rueda de prensa. “Necesitamos escuchar sus historias. Siento sus emociones y su dolor. Lamento de verdad los abusos, el racismo y el trauma intergeneracional que han sufrido”, expresó a los habitantes de la reserva. Una delegación integrada por líderes indígenas y miembros de la Conferencia de obispos canadienses se reunirá en el Vaticano con el papa Francisco a finales de marzo. Los grupos autóctonos del país piden que el Pontífice se disculpe por el papel de la Iglesia en los internados. El encuentro estaba agendado el pasado diciembre, pero fue reprogramado debido a la rápida propagación de la variante ómicron.
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Habitantes y padres de familia temen que se presente una tragedia. «Eso no es una carretera, es una trocha», denuncian.
Noticias Colombia.
Las denuncias por el estado de algunas vías o los medios que usan muchos estudiantes de zonas rurales de Colombia para movilizarse y llegar a sus colegios abundan.
Reportes llegan por montón, pero pese a ello, son pocas las problemáticas que terminan recibiendo una solución por parte de las autoridades.
Uno de esos casos se presenta en las veredas La Mesa y La Esmeralda, en el municipio de Nátaga, departamento del Huila.
Allí un ciudadano logró retratar a través de Noticias Caracol la compleja y peligrosa travesía que tiene que hacer los estudiantes para trasladarse hasta el centro educativo.
Van en el techo y parrilla de una guala
El ciudadano manifestó por medio de un vídeo cómo los niños viajaban sobre el techo y en la parte de atrás de la parrilla de una guala.
Van sobre la guala.
Viajan corriendo un gran peligro.
Denuncian que van apretados y corren un grave peligro, teniendo en cuenta que en cualquier momento alguno de ellos podría caer del vehículo en movimiento.
O el conductor del mismo perder el control, accidentarse y ocurrir una tragedia. «Eso no es una carretera, es una trocha», agregan.
Yoani Medina, manifestó a través del noticiero que “los niños no deben viajar de esa manera, pues en cualquier momento tendríamos hechos que lamentar”.
Por su parte, Héctor Ángel, mandatario local aseguró que “no podemos permitir correr ese riesgo, y más con los niños. Nosotros hemos estado muy atentos y vamos a actuar para que esta situación se corrija”.
Cuenta la familia de Abdurahman, de 14 años —hijo de Luna Fernández Grande, de 35 años, española detenida en un campamento sirio para familias vinculadas al Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés)—, que el chaval fue apresado por las autoridades kurdas una noche de febrero del año pasado, mientras orinaba fuera de la tienda. El menor había sorteado escondido una primera visita de uniformados un día antes. Contaba entonces con 13 años y sabía, como su madre, que si preguntaban por él era para llevárselo, como habían hecho ya con otros chavales de 12 años o mayores.
Son cientos los menores encerrados por las autoridades kurdas lejos de sus familias en un puñado de centros del noreste sirio. Tan solo en una de las instalaciones de la cárcel de Al Sina’a, en la ciudad de Hasaka, atacada por el ISIS el pasado 20 de enero, había alrededor de 700 menores. Cuando los yihadistas embistieron, niños y hombres, presos por sus lazos con el grupo terrorista, se mezclaron. El riesgo para los chavales ante una amenaza así era evidente. Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI) han descrito la situación de estos adolescentes como “detención arbitraria e ilegal”. Y han recordado la responsabilidad de los países de origen de estos reclusos al no repatriarlos y ceder su custodia a terceros en un contexto de violencia.
Según el relato facilitado a EL PAÍS por Kawtar, tía del menor español en contacto regular con Luna Fernández, esta intentó hablar con su hijo cuando empezó a recibir noticias del ataque en Al Sina’a. Abdurahman no estaba allí, sino en el centro Al Houri, a las afueras de Qamishli, también en ese noreste controlado por las milicias kurdas. Pero el contacto entre madre e hijo en el último año había sido escaso: una vez al mes, dos veces… Podría haber sido trasladado. Nadie cogió el teléfono en Al Houri. “Tengo miedo de que mi hijo no esté en el sitio en el que estaba”, escribió Fernández el 24 de enero en un mensaje a su familia en Madrid. El padre de Abdurahman, Mohamed Amin el Aabou, investigado por la Audiencia Nacional española, murió en 2019 en la batalla de Baguz, el último bastión del ISIS.
Alrededor de 60.000 personas, con antecedentes en aquel califato del ISIS derrotado, residen ahora en los campamentos sirios de Al Roj, donde se encuentra Fernández, y Al Hol. Más de la mitad, menores de 12 años. Hay ciudadanos de 60 países, aunque la mayoría son de Siria o Irak. 17 niños y tres mujeres españoles (más una marroquí, pero con hijos de padre español) están alojados en estos campos. Fuera de ellos, las milicias kurdas custodian a cerca de 12.000 presos vinculados al ISIS, de los que en torno a 4.000 son extranjeros. Estos reos son un objetivo tradicional de grupos armados en fase de reclutamiento; de ahí el riesgo de mantener a menores encarcelados junto a varones mayores de edad.
Fotografía hecha por las autoridades kurdas a Abdurahman Aabou y entregada a su madre, Luna Fernández, tras ser aprehendido en el campo sirio de Al Roj, en febrero de 2021.
De entre los niños españoles, solo Abdurahman ha sido apartado de su progenitora y cuatro hermanos ―Fernández ha acogido además a otros cuatro españoles huérfanos―. Un día después de ser aprehendido, los kurdos entregaron a su madre una foto para que la conservara. Ha podido visitar a su hijo una vez en los últimos 12 meses, gracias a la presión ejercida por más mujeres que, como ella, han visto cómo las autoridades atrapaban a los críos. “Le llevó comida, ropa interior, cosas de aseo personal”, cuenta su cuñada al teléfono. Según lo que ha podido contar esta española a su familia desde el campamento de Al Roj, el niño se comporta de un modo diferente; reconoce que habla por teléfono con un uniformado a su lado, que siempre comen lo mismo, que duermen sobre las mismas sábanas desde que llegó… “No sé cómo ese niño va a llevar el daño psicológico”, dice Kawtar. “Temo que atente contra su vida”, añade.
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El último balance ofrecido por las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF, en sus siglas en inglés) tras el ataque en la prisión de Hasaka cifra en 374 los muertos del bando yihadista, entre presos y atacantes, y 121 del kurdo, entre armados y personal del penal. Letta Tayler, responsable de la división de crisis y conflictos de HRW es una de las personas que mejor ha seguido el asalto. Tayler pudo contactar con jóvenes que le relataron cómo veían morir a menores a su lado. “Para empezar”, dice la investigadora en un intercambio de wasaps, “estos niños nunca deberían haber sido detenidos en esta prisión”. “Estaban recluidos en condiciones impropias para los humanos: hacinamiento, aire insuficiente, [falta de] tiempo al aire libre y cuidados, y aislados de sus familias”, añade. Según un informe publicado el pasado viernes por HRW, que pide a las fuerzas armadas kurdas un “trato humano” a los presos de Al Sina’a, muchos de estos reos han sido trasladados ya a otras prisiones.
Existen varios centros de internamiento con menores de edad, de acuerdo a la información recopilada por Tayler. Además de la citada prisión y el centro Al Houri, en el que están recluidos un centenar de adolescentes de una veintena de países como el español Abdurahman ―”es una prisión con decoración de escaparate, un almacén de niños”, apostilla la investigadora de HRW―; estaría la cárcel de Alaya, también junto a Qamishli, que contaría con algo más de 30 menores, y el centro de Hela, al que se trasladan niños cuyas madres han sido encarceladas temporalmente por algún delito.
Organizaciones como HRW, AI o Save The Children, con una fuerte presencia en los campos, han denunciado la pérdida de la condición de víctimas de los menores reclusos. La irlandesa Fionnuala Ní Aoláin, relatora de la ONU para derechos humanos y contra el terrorismo, lo expresó de este modo en un informe de mayo de 2021: “[Se les considera] indignos del estatus de civil, niño o víctima en virtud del género [masculino], afiliación religiosa [musulmana] y geografía [Siria]”. Las autoridades kurdas han admitido que separan de sus familias a menores a partir de los 12 años, pero argumentan que su objetivo es la “rehabilitación”, algo rechazado por las ONG de derechos humanos por las condiciones en las que están reclusos estos adolescentes. Diana Semaan, investigadora de AI desde Líbano, señala en conversación telefónica que esta separación —sin proceso judicial ni cargos o evidencias— es una “detención arbitraria”.
Seeman denuncia también la falta de información facilitada por los kurdos sobre el número de niños recluidos, su paradero, condiciones… En efecto, las autoridades de esta región en el noreste de Siria se han mostrado siempre esquivas a las preguntas de este diario sobre los menores. Mantienen su llamamiento a los países de origen a repatriar a madres e hijos nacionales. España no ha movido ficha alguna todavía.
Desde el pasado 24 de enero, día en el que Luna Fernández envío una serie de mensajes, preocupada por el paradero de su hijo mayor, la comunicación con Madrid se ha cortado. La familia no ha vuelto a saber nada.