En el parque José María Cabal, se llevó a cabo una oferta de servicios, que ofrecen: la oficina de la mujer, equidad, género y población LGTBI, la Casa de la Mujer Empoderada del Valle y las unidades de prevención y educación ciudadana de la estación de policía Buga.
En el parque José María Cabal, ubicado en pleno centro de la ciudad señora, se adelantó la campaña, SABÍAS QUÉ, la cual estuvo orientada por un trabajo en equipo, en pos de presentar los servicios institucionales a las mujeres, que hallan o estén siendo objeto de cualquier tipo de violencia.
En la jornada realizada en el marco de la conmemoración del día de la Mujer, desde la oficina de la Mujer, Equidad, Género y población LGTBI, del Grupo Prevención y Educación Ciudadana y de la Casa de Mujeres Empoderadas del Valle, se pretende concienciar a la población de hacer las denuncias de las que sean objeto.
En los stands, que se ubicaron sobre el andén de la calle sexta, durante varias horas, se promocionaron los servicios que estas entidades ofrecen a las mujeres de la ciudad señora, en el marco de la celebración del cumpleaños de Guadalajara de Buga.
Despenalización del aborto en Colombia ha abierto un duro debate, críticas, apoyo.
Las mujeres podrían ejercer el libre derecho de decidir sobre su cuerpo con una ley que las acobije (despenalización del aborto). Hay polémica y debate.
No significa que deban esperar hasta ese período del embarazo.
No obstante después de las 24 semanas, el aborto legal seguirá estando permitido sólo en los casos de riesgo para la vida o la salud:
Malformaciones fetales que pongan en peligro la vida; o cuando el embarazo sea resultado de una violación, incesto o inseminación artificial no consentida.
De no ser por una de esas razones, seguirá vigente el castigo o penalización de la mujer.
Detalles de la despenalización
Dentro de esta petición se exige: “Que ningún prestador de servicios vaya a la cárcel o se inicie un proceso penal en su contra por realizar un aborto consentido por una mujer o por brindar información”.
Que ninguna mujer vaya a la cárcel o que le sea iniciado un proceso penal en su contra por acceder a su derecho a la IVE ni que viva bajo esa amenaza.
También, evitar maternidades impuestas que despojen a las mujeres de su autonomía, del control sobre sus cuerpos ni tampoco dé la definición a su proyecto de vida”.
Además, se realizarán procedimientos legales que aseguren la salud y no represente ningún riesgo para la mujer.
Sin embargo el movimiento feminista manifiesta que es una lucha que continua y que no descansaran hasta que deje de llamarse delito la acción de abortar.
Ahora, el sistema de salud en el país deberá ajustarse a esta nueva decisión.
Polémica y posiciones
Desde los ciudadanos hasta actores políticos, artistas y más han opinado a ha favor en contra. A los magistrados que votaron a favor del aborto legal, ya los denunciaron por «prevaricato».
Desde «somos libres» hasta una decisión «asesina» ha sido calificada la sentencia de la Corte Constitucional.
La igleis católica se ha pronunciado en contra, así mismo partidos políticos como Centro Democrático y otros más conservadores. Grupos pro vida y más sectores más radicales contra la legalización del aborto.
Esta situación no se puede convertir en que el aborto en Colombia se vuelva un mecanismo anticonceptivo. Debemos abordar esta discusión en el estamento que verdaderamente compete que es el Congreso de la República. pic.twitter.com/Q2MEKlQUNM
EL TIEMPO reveló que entre 1998 y 2019 abrió más de 5.700 casos por el delito de aborto, según cifras de la Fiscalía citadas en el informe Criminalización del Aborto en Colombia, de 2021.
El castigo es también en sistemas especiales como la jurisdicción especial indígena.
Por su parte la Federación Colombiana de Obstetricia y Ginecología (Fecolsog) estima que «cada año en el país se hacen 400.400 abortos con métodos no confiables».
El delito de aborto tiene, en la justicia ordinaria, una pena de entre 16 y 54 meses de cárcel para la mujer que cause su aborto, permita que otro se lo haga, o para quien lo practique.
El Ministerio de Salud y Protección Social «desarrolla acciones en pro del cumplimiento de la Sentencia C-355 y de las sentencias subsecuentes, de manera que se garantice la prestación del servicio público esencial y legal de salud de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en las causales permitidas».
El Reino Unido comienza a despertar de la resaca de un Brexit, que prometió un futuro brillante que no ha acabado de llegar, y de una pandemia cuya gestión estuvo plagada de errores, hasta el punto de alcanzar el macabro récord de ser el país europeo con más muertes por covid. El comienzo de 2022 tiene aroma de naufragio, y los británicos están sumidos en una profunda desconfianza hacia sus centenarias instituciones democráticas.
Clement Attlee irradió toda su vida una gran elegancia moral y estética. Aquel primer ministro laborista que, en apenas seis años y desde las ruinas de un país devastado por la Segunda Guerra Mundial, asentó las bases del moderno estado del bienestar británico, se ganó la vida en sus últimos años escribiendo artículos de prensa en los que analizaba, con inteligencia y ternura, el carácter y la personalidad de sus colegas políticos contemporáneos. “Hay un hecho incuestionable en la política: si un hombre se dedica a ella el tiempo suficiente, acaba revelando quién es. Y no solo obtiene lo que merece, sino que encuentra en su destino el reflejo de sus propias fortalezas y debilidades”, escribió Attlee en una tribuna llamada, acertadamente, Flaws at the Top (Errores en el mando, pero también imperfecciones, fallos o defectos).
Pocos británicos se habrán sorprendido estos días al descubrir el descontrol ético —y etílico— de Downing Street bajo el mandato de Johnson. Lo verdaderamente hiriente para muchos de ellos ha sido más bien darse cuenta de que el político que tanto les hacía reír, posiblemente, de quien se estaba riendo era de ellos. “En cierto sentido, este asunto se ha convertido en algo personal. Todo el mundo recuerda lo que estaba sucediendo en su propia vida cuando, aparentemente, Downing Street era una fiesta continua. El sentimiento es de traición íntima”, reflexiona para EL PAÍS Fintan O’Toole, el escritor irlandés que con más acierto ha diseccionado la rodada cuesta abajo de un Reino Unido entregado a Johnson y a los euroescépticos. “Es algo que han sentido siempre los más cercanos a él, y que ahora experimenta toda la ciudadanía. No puedo comprar la idea de que todo esto amainará cuando la pandemia desaparezca. No es cuestión de si Johnson se va o no se va, sino de cuándo lo hace”, añade.
Isabel II recibe a Boris Johnson en el Palacio de Buckingham el 24 de julio de 2019.WPA Pool
El equipo de leales de Johnson ha comenzado a trabajar en una estrategia de supervivencia. Operation Save Big Dog (Operación Salvar al Jefazo es la traducción más aproximada) la han bautizado, según el diario The Independent. Es dudoso que tal frivolidad sea el nombre oficial del esfuerzo, pero sirve para dar una idea del autoengaño en que vive un primer ministro que, a todas luces, tiene los días contados.
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El plan tendría las siguientes fases: Sue Gray, la alta funcionaria encargada de investigar todo el escándalo de las fiestas, emite en pocos días un duro informe, en el que señala el declive de la ética de trabajo de Downing Street. Los “viernes de vino”, la costumbre tan habitual entre el personal y los asesores del Gobierno británico de regar con alcohol el final de la semana de trabajo, se convirtió en una actitud intolerable durante la pandemia. Pero Gray, siempre según los cálculos del plan de escape, evita la sugerencia de posibles actos delictivos. Y evita cualquier juicio de valor sobre el propio Johnson. Comienzan a rodar cabezas. Posiblemente, Martin Reynolds, el secretario privado de Johnson que envió el correo electrónico a más de 100 personas para convocarlas a una de las fiestas; o Jack Doyle, director de Comunicación de Johnson. Y junto a la remodelación de todo el equipo de Downing Street, comienzan a airearse los aparentes logros del Gobierno para salir de la pandemia (el único destacable: sus aciertos en la campaña de vacunación). Se trata de un plan con demasiado voluntarismo, con demasiadas hipótesis, para rescatar a un primer ministro de cuya honestidad duda un 70% de los británicos, según la última encuesta de YouGov. Según ese mismo sondeo, un 63% quiere que Johnson dimita ya.
“Es un hombre muerto. En circunstancias políticas normales ya se habría marchado”, asegura, con el ímpetu políticamente incorrecto que siempre le ha caracterizado, Alastair Campbell, el astuto director de Comunicación del ex primer ministro Tony Blair. “Pero todo lo que ocurre no es normal, porque [Johnnson] ha normalizado la mentira y la corrupción, y ahora tiene a su Gabinete centrado, no en los retos a los que se enfrenta el país, sino en ayudarle a aferrarse al puesto”, denuncia.
La supervivencia del político británico más popular de las últimas décadas ya no depende, sin embargo, de él mismo. Está en manos de los diputados conservadores, abochornados con el espectáculo, que no dudarán ni un minuto en activar una moción de censura interna para derrocarlo si comprueban que puede arrastrarles en su caída. “Hasta un tercio del grupo parlamentario conservador es de nueva hornada. Muchos ocupan escaños de circunscripciones de tradición laborista, que nunca pensaron que podrían ganar. No se imaginaban como diputados, ni se han hecho a los usos y costumbres parlamentarias por culpa del coronavirus”, explica Paul Goodman, exparlamentario conservador y director de la página web ConservativeHome, clave para entender las interioridades del partido. “Se manejan más por sus particulares grupos de WhatsApp que por las órdenes de la dirección del grupo. Son muy difíciles de controlar”, señala Goodman.
Pero la institución monárquica vislumbra serios nubarrones en su estabilidad. Desde 2019, después de la desastrosa entrevista del duque de York en la BBC en la que fue incapaz de mostrar arrepentimiento por su turbia relación con el millonario pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, el apoyo entre los más jóvenes (18-24 años) sufre un serio declive. Si en aquel año un 46% de los consultados prefería un monarca y solo un 26% a un jefe de Estado elegido democráticamente, hace seis meses el giro fue radical: solo un 31% aspiraba a que continuase la Monarquía. Un 41% manifestaba sentimientos republicanos.
La humillación sin contemplaciones de despojar a Andrés de títulos militares, patronatos reales o el título de Su Alteza Real, y condenarlo al ostracismo absoluto es más una decisión de futuro que de presente. Carlos de Inglaterra, el heredero directo, y su hijo Guillermo, segundo en línea de sucesión, han sido clave en un movimiento destinado a salvar la institución. Isabel II está ya en otras latitudes. Este año celebrará su Jubileo de Platino. 70 años de reinado. Todo apunta a que la reina deberá decir adiós a su decimocuarto primer ministro. Y encargar la formación de un nuevo Gobierno al decimoquinto.