Mostrando entradas con la etiqueta entra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entra. Mostrar todas las entradas



Transcurridas apenas 24 horas de la cumbre que la Unión Europea clausuró el pasado viernes en Versalles, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se esmera en explicar por qué, en su opinión, esta cita marcará un hito en la historia común. Este exprimer ministro belga, de 46 años, no escatimó tiempo a los periodistas de EL PAÍS, el diario italiano La Repubblica, el francés Le Figaro y el belga Le Soir (miembros de la alianza LENA) durante la entrevista concedida este sábado en un hotel de París. Michel defiende con vehemencia los grandes pasos que ha dado la UE en la crisis de la covid y en la crítica situación actual. No lo cita, pero su discurso entronca sin duda con esa tradición que Jean Monnet, uno de los padres fundadores de la Unión, resumió en una frase ya tópica y manida, incluso desgastada, pero desgraciadamente actual: “Europa se hará en las crisis y será la suma de las soluciones que a esas crisis se den”.

A ese discurso también han vuelto expresiones olvidadas hace décadas. Michel era un adolescente de 15 años cuando cayó el muro de Berlín. Aquel final de la Guerra Fría desterró una retórica —y unos miedos— que ahora estremecen de nuevo: “Mundo libre”, “amenaza nuclear”, “tercera guerra mundial”. Esos peligros y su lenguaje han regresado con la invasión de Ucrania por Rusia y el presidente del Consejo Europeo los conjuga.

Pregunta. ¿La UE ha estado a la altura de las circunstancias en Versalles?

Respuesta. Esta cumbre permanecerá en los anales de la UE. Puede que no lo veamos ya, pero estoy convencido de que es un impulso a una Europa más soberana e independiente. Hemos decidido abordar con espíritu de soberanía europea temas que son fundamentalmente nacionales [como la energía o la defensa]. Es una elección de los 27 jefes de Estado y de Gobierno que compromete a sus democracias.

P. ¿Ucrania tiene razones para creer que Europa responde de acuerdo a la gravedad del momento?

R. Estoy en contacto constante con [el presidente] Volodímir Zelenski: comprende el paso político dado en esta cumbre. Es cierto que deseaba más. Pero la ampliación es una cuestión delicada, sobre la que no todos los países europeos opinan igual. También debemos considerar a los países con los que se ha iniciado ya el proceso de adhesión [Serbia, Albania, Macedonia y Montenegro]. Debemos apoyar a nuestros socios que miran al mundo libre y no quieren caer en el mundo de los autócratas. Los acuerdos de asociación tienen un enorme potencial que está subestimado.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

P. Por el momento, las sanciones no han tenido efecto en la guerra, ¿debe Europa dejar de comprar gas y petróleo rusos?

R. Sabíamos que no iban a detener la guerra en un chasquido de dedos. Hemos calibrado los primeros cuatro paquetes de sanciones para que sean dañinos para el régimen de [Vladímir] Putin y tengan el menor impacto posible sobre nosotros. Hay impacto: ahora hay negociación directa entre Ucrania y Rusia. No somos ingenuos, no es suficiente, y hay dudas sobre la sinceridad de las negociaciones. ¿Hay alguna opción adicional? Sí. Examinaremos cuándo activarla de manera concertada.

P. ¿Qué pasará con la cercanía de la UE a Ucrania, si esta es derrotada y Putin instala un Gobierno títere?

R. Tenemos condiciones para colaborar con gobiernos comprometidos con la democracia, las libertades, los derechos humanos… Hoy hay una Ucrania libre y democrática, el desafío es luchar con ella para que siempre sea así. Intentamos apoyarlos en lo posible, incluso rompiendo tabúes, como los 1.000 millones que destina el fondo europeo para armas, y con fuertes sanciones económicas. Estamos haciendo lo máximo posible sin agravar el conflicto. Rusia es una potencia nuclear y somos muy conscientes de que si este conflicto se convierte en el de la OTAN contra Rusia, caeremos en la tercera guerra mundial.

P. Y entregar armas, ¿no convierte a Europa en cobeligerante?

R. La Unión Europea no está en guerra con Rusia. Apoyamos a Ucrania con medios militares, humanitarios y financieros. Putin está perdiendo la batalla de la comunicación. Quería mostrar un conflicto latente entre Rusia y la Unión Europea y la OTAN. Pero el mundo es más amplio. Fue fundamental movilizarse, junto con Zelenski, para la resolución de las Naciones Unidas. Esto a corto plazo puede parecer que no cambia el juego, pero sí lo hace. En el área del Pacífico, en Latinoamérica, en África, se entiende cada vez más que es una guerra de Putin, no una guerra de Rusia contra Ucrania. Las mentiras, las fábulas para justificar la guerra no resistieron. A menudo se dice que las democracias son débiles frente a la propaganda, pero las democracias europeas y nuestros socios han abierto los ojos del mundo sobre los verdaderos motivos de esta guerra.

P. ¿Ha hecho China todo lo posible para detener la guerra?

R. No votó con Rusia en las Naciones Unidas. Puede que no sea suficiente, hubiera sido mejor si hubiera votado con los europeos, cierto. Pero que China no vote [con Moscú] es un punto interesante. China está en una posición intermedia: no es un apoyo incondicional a Rusia ni es un apoyo total para Ucrania. Aunque no nos equivoquemos: sería un error que los europeos se descartaran a sí mismos [como interlocutores]. Lo que está sucediendo es un problema mundial, pero es, ante todo, asunto de los europeos. Lo que está en juego es la situación de Europa. No podemos subcontratar este asunto, ayer a Estados Unidos, o mañana a otro.

P. La relación con Putin, ¿está en un punto de no retorno destinado a terminar ante la justicia internacional?

R. Abogo por el pragmatismo. Hoy está Vladímir Putin en el Kremlin. ¿Cuál será la situación mañana? Nadie lo sabe. Hay temas inmediatos a discutir: acceso humanitario, centrales nucleares y, por supuesto, una posible negociación de paz. Necesitamos hablar con quien está en el Kremlin hoy. Pero es la Unión Europea la que dice que si existe el derecho internacional y —existe—, entonces hay necesidad de justicia internacional. No hay ley sin justicia.

P. Para usted, ¿hay crímenes de guerra?

R. Corresponderá a los organismos internacionales decirlo. En cualquier caso, cuando hay disparos que parecen ser deliberados contra civiles, en un hospital de maternidad, creo que deben calificarse como crímenes de guerra, incluso si corresponde hacerlo al sistema de justicia internacional.

P. ¿Ha sido Europa ingenua con Putin?

R. No. Las democracias deben hablar con países que no son democráticos. ¿Ha sido esto desencadenado por el acuerdo de asociación [de la UE con Ucrania]? No lo creo. Es un cóctel de elementos. Está la plaza del Maidán. Es el pánico de un autócrata frente a la libertad y la democracia. Estos son países con poblaciones de habla rusa: si ven cuál es la realidad democrática, la realidad del mundo libre… Él ve la democracia como una pandemia. Teme el contagio.

P. Usted habló con él…

R. Frecuentemente.

P. ¿Se siente engañado?

R. Que yo sea uno de los que han hablado con él regularmente me da acceso y me permite, por ejemplo, abordar la cuestión humanitaria o nuclear. Hay una historia de nuestra relación que permite ahora que hablemos entre nosotros entendiendo los puntos de vista. No es que los compartamos, pero entendemos qué ángulo es el suyo y él debe entender el nuestro. Podemos repetir que queremos la paz, pero eso no va a traerla. La traerá el cambio en el equilibrio de poder y la negociación.

P. ¿Teme que Rusia use armas atómicas?

R. Si hablamos de la tercera guerra mundial, si hablamos de un conflicto entre la OTAN y Rusia, es porque es un país con armas nucleares. Todos los conflictos y guerras son dramáticos, extremos y a menudo difíciles. Pero cuando el agresor tiene el botón nuclear, hay una dimensión de una naturaleza diferente.

P. ¿Requerirán estos desafíos un nuevo fondo de deuda mancomunada en la UE?

R. Primero hay que identificar los objetivos comunes. Esto se estructura en tres partes. Primero, tenemos una debilidad energética. Segundo, en defensa, no es ningún secreto que hace apenas semanas hubo diferencias, pero Putin ha contribuido involuntariamente a concienciar sobre la necesidad de tomar en serio esto en un marco europeo. Ahora todos entendemos que reforzar la defensa europea significa reforzar la OTAN. El tercer punto es la economía, con sus debilidades: lo vimos cuando carecíamos de mascarillas, lo vemos hoy con microchips.

P. ¿Con qué instrumentos?

R. Estamos solo al comienzo del periodo presupuestario europeo, reforzado con el fondo de recuperación. Podemos examinar cómo ajustar la ejecución de este fondo para que coincida mejor con nuestros objetivos. Segundo, hay que estudiar cómo alinear mejor el capital privado con nuestros objetivos. Tercero, no revelo ningún secreto al decir que hay un debate sobre el Pacto de Estabilidad.

P. Europa tiene un problema de deuda abultada y envejecimiento. ¿Cómo conjugarlo todo?

R. Somos una potencia económica. Tenemos la capacidad financiera, como se demostró en la crisis de la covid. No todos los Estados miembros tienen el mismo nivel de deuda sobre PIB, pero la UE es un proyecto de convergencia.

P. ¿Será necesario otro préstamo conjunto?

R. Pensamos en un esquema de movilización de los medios ya disponibles. Sobre la hipótesis de desplegar recursos adicionales —públicos y privados— y de qué manera, se expresaron diferentes opiniones [en Versalles]. La Comisión también tendrá presentar opciones, y los Estados miembros decidirán.

P. ¿Son profundas las diferencias?

R. En absoluto. Tomamos una decisión inteligente: primero definir objetivos y luego ajustar instrumentos. Esto se debatirá en las próximas semanas.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link


En las dependencias de la catedral de la Asunción de Lviv, en la Ucrania occidental, vive una mujer acogida por el obispo Macario. Su nombre es Nina Nemerovska y es profesora de lenguas en la Academia Militar de la Universidad Politécnica de Járkov. Esta ciudad a 800 kilómetros de Lviv sufre uno de los asedios más violentos de la guerra. Tiene 70 años, es menuda y lleva una boina roja que le cubre media cabeza. Nemerovska ha sido una destacada militante para separar a la Iglesia ortodoxa ucrania de la obediencia al patriarca de Moscú. “En Járkov, los que marcan los edificios que hay que bombardear a los aviones del invasor son vecinos fieles de la Iglesia rusa”, afirma esta filóloga.

La fe tiene en Ucrania un peso destacado en la identidad nacional y también desempeña su papel en el conflicto. En la mitad oriental de Ucrania, desde Kiev hasta Donetsk, la población creyente es en su gran mayoría ortodoxa. Esta se divide a su vez entre la Iglesia ortodoxa de Ucrania y la dependiente del patriarcado de Moscú. La Iglesia de Ucrania alcanzó su oficialidad como independiente de Moscú en 2019, después de que así la reconociera el patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, el líder ecuménico de todas las Iglesias ortodoxas. La Iglesia rusa rompió con Constantinopla, con la casa universal de los ortodoxos.

El patriarca Kiril de Moscú ejerce de brazo espiritual del ultranacionalismo del presidente ruso, Vladímir Putin. Han sido constantes en los últimos años sus consignas a favor de la guerra y contra los enemigos del llamado “mundo ruso”. La guerra en 2014 en el Donbás entre las fuerzas separatistas prorrusas y el Estado ucranio todavía agravó más la brecha entre las dos comunidades nacionales. La presencia de la cultura rusa en el este de Ucrania es significativa, también en lo religioso. El templo ortodoxo más importante en Ucrania, el monasterio de las Cuevas de Kiev, debe obediencia a Kiril. Para el poder en Moscú, tanto el terrenal como el divino, este lugar es el origen del pueblo eslavo.

Varias personas rezan en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Lviv, Ucrania.
Varias personas rezan en la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Lviv, Ucrania. Jaime Villanueva

Nemerovska denuncia que la propaganda nacionalista rusa desde los púlpitos ortodoxos en el Donbás, en Járkov o en Odesa ha sido clave para que muchos ucranios de cultura rusa creyeran que estaban en peligro y abrazaran la megalomanía putiniana. Los hijos de Dios están enfrentados y las palabras que se escuchan en los templos no son siempre de paz.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

La parroquia ortodoxa de la Candelaria está a un tiro de piedra de la Filmoteca de Lviv. En su auditorio se han organizado, por parte de voluntarios, cursos para aprender a usar armas. Algunos participantes se detienen un momento en la parroquia para orar. Su pastor, Andrei Tiiachcenko, los bendice y pide alimentos y medicamentos para los militares. Su opinión sobre los rusos está marcada por el odio. Al preguntarle si la opinión pública rusa partidaria de Putin criticaría la invasión militar si hubiera imágenes de iglesias ortodoxas destruidas, Tiiachcenko lo descarta: “A la mayoría de los rusos eso les da igual, no son creyentes, no tienen moral. Solo creen en el alcohol y la violencia”.

En la mitad occidental de Ucrania, con Lviv como urbe de referencia, la gran mayoría de los fieles son greco-católicos, una rama del catolicismo de rito bizantino y de obediencia al Papa de Roma. En la región son los más activos con la propaganda patriótica y religiosa. En la estatua de la Virgen María que hay en la plaza Miskevicha hay colgada una oración para que reciten los transeúntes y que pide a Dios que proteja a “los que de día y de noche defienden a Ucrania en el frente con un fusil”. No lejos de allí, otro cartel pide una oración “por la Iglesia única de Ucrania, por la victoria del bien sobre el mal”.

Las parroquias en Lviv han multiplicado el número de misas que celebran. Donde más evidente es el arreón que ha dado la fe en tiempo de guerra es en la iglesia de San Pedro y San Pablo. Es la iglesia castrense greco-católica del Ejército ucranio y donde los soldados se acercan para ser bendecidos. Sus curas son también capellanes castrenses. En un lateral de esta maravilla barroca construida para los jesuitas en el siglo XVII hay un estandarte con el rostro de Cristo y la bandera ucrania clavado en una cruz de madera de abedul. A los pies de la cruz hay material militar hecho trizas procedente de un ataque de las fuerzas prorrusas contra un batallón motorizado ucranio en Lugansk. El estandarte era el símbolo de este batallón. Junto a él se muestran los retratos de medio centenar de soldados fallecidos. Las misas en San Pedro y San Nicolás finalizan con vivas a Ucrania y la entonación improvisada por los asistentes de una canción militar tradicional en la que se pide a San Jorge y a la Virgen que ayuden a las tropas “a combatir el mal”.

Roman, sacerdote de la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Lviv, Ucrania, comprueba los alimentos y la ayuda que los fieles han ido dejando durante la semana para los refugiados.
Roman, sacerdote de la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, en Lviv, Ucrania, comprueba los alimentos y la ayuda que los fieles han ido dejando durante la semana para los refugiados. Jaime Villanueva

Algo que diferencia los templos de Lviv de los de España es la nutrida presencia de gente joven. En la iglesia de Santa Olga y Santa Elisabet, Yuri Kusma rellenaba el domingo una petición de oración para unidades militares que se encuentran en el frente. Sus nombres se leyeron en alguna de las misas de aquel día. Kusma es guardaespaldas de una firma de abogados. No concibe otra Ucrania que la cristiana: “Sea católica u ortodoxa, es el mismo Dios y la misma patria”.

En la catedral de San Jorge, patrón de Lviv, Anton Scherbak propone otra aproximación a la devoción religiosa en Ucrania. De 33 años y actor de profesión, fue evacuado de Járkov hacia Lviv tras ocho días de bombardeos. Se presenta como ateo y explica que se ha acercado a la catedral para admirar su arquitectura. Scherbak no duda de que la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición de aquel Estado protector provocó una angustia colectiva que buena parte de la ciudadanía intentó suplir con “creencias poco racionales”. Scherbak coincide con Nemerovska en que en el este de Ucrania, la Iglesia rusa “es una máquina de manipulación a sueldo del Kremlin”. También concede que la Iglesia de Ucrania juega un papel identitario que en parte él dice entender: “Antes de la guerra, nunca habría dicho que pudiera querer a mi país. Lo que quería era marchar a Inglaterra a estudiar. Ahora he cambiado”.

Alexi Khreptak, sacerdote de la iglesia ortodoxa de la Candelaria, en Lviv, Ucrania.
Alexi Khreptak, sacerdote de la iglesia ortodoxa de la Candelaria, en Lviv, Ucrania.jaime villanueva

Las vidrieras de la catedral ortodoxa de la Asunción están protegidas con planchas para evitar que posibles bombardeos las destruyan. En una de sus salas los feligreses besan un icono de la Virgen que recuerda la protección miraculosa que concedió a los cosacos ucranios contra las invasiones del Imperio otomano en el siglo XVI. El diácono de la catedral, Yuri Fediv, subraya la devoción ucrania por la virgen María como símbolo de paz. Preguntado por si se comunican con las iglesias locales de obediencia al patriarca de Moscú, Fediv responde tajante: “No tenemos ninguna relación”.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Contenido exclusivo para suscriptores

Lee sin límites





Source link


Los entonces líderes estudiantiles Noam Titelmann (izquierda), Gabriel Boric (centro), y Camila Vallejo (derecha) participan en una marcha el miércoles 16 de mayo de 2012 en el centro de Santiago de Chile.
Los entonces líderes estudiantiles Noam Titelmann (izquierda), Gabriel Boric (centro), y Camila Vallejo (derecha) participan en una marcha el miércoles 16 de mayo de 2012 en el centro de Santiago de Chile.FELIPE TRUEBA (EFE)

A Gabriel Boric y sus compañeros de ruta, como él mismo los llama, les ha llegado todo de golpe. Junto a Giorgio Jackson y Camila Vallejo lideraron las protestas estudiantiles de 2011 y 2012, en demanda de educación gratuita y de calidad. Al poco tiempo, en 2014, con menos de 30 años, los tres llegaron al Congreso y conformaron la bancada estudiantil en la Cámara de Diputados, junto a Karol Cariola, otra importante dirigente comunista. Tras dos períodos en el Parlamento, Jackson y Vallejo no pensaban volver a postularse: querían seguir estudiando y haciendo política desde otros espacios. Él, incluso, con planes de irse al Reino Unido. Pero a comienzos de 2021 comenzó a tomar forma lo que era sobre todo una apuesta testimonial: la candidatura a la presidencia de Boric, el único que ya tenía 35 años, una edad a la que podía postularse, de acuerdo a la ley chilena­. Su partido, Convergencia Social, tuvo problemas incluso para recoger las 34.000 firmas necesarias para entrar a la papeleta. Y el resto es historia.

Tras un triunfo contundente en diciembre, el presidente electo ha instalado como piezas fundamentales de su Gobierno a Jackson (34 años, que estará a cargo de las relaciones con el Parlamento), Vallejo (33 años, la portavoz) y en Interior a Izkia Siches, médica de 35 años que también era dirigente de los estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile en las protestas de hace 10 años. Una fotografía que circula en redes sociales muestra a Boric y Siches muy jóvenes, sonrientes, en medio de una marcha, él con una bandera en la mano, sin imaginar siquiera lo que ocurriría a la vuelta de una década.

Boric y Vallejo se saludan este viernes en Santiago en el acto de nombramiento del Gabinete.
Boric y Vallejo se saludan este viernes en Santiago en el acto de nombramiento del Gabinete.JAVIER TORRES (AFP)

Les ha llegado todo de golpe y lo reflejan algunos hechos. Boric, por ejemplo, no se ha titulado de abogado en la Universidad de Chile, lo que levantó fuertes críticas durante la campaña. Antes, en 2015, cuando Boric y Jackson propusieron una rebaja de la dieta parlamentaria, el entonces senador democristiano Ignacio Walker los enfrentó: “Pasan de la mesada al sueldo parlamentario”. Porque, luego de ser líderes estudiantiles y ganar las elecciones para entrar al Parlamento, no han tenido otros empleos diferentes a la política. Mientras era diputada, Vallejo cada cierto tiempo recibía fuertes críticas en redes sociales por el bulo de su supuesto coche de marca Audi, porque la sociedad chilena no se lo hubiese permitido a una joven política de izquierda. La diputada lo tuvo que desmentir en muchas ocasiones y se lo tomaba hasta con humor. Como la familia de Boric vive en Punta Arenas, en el extremo sur del país, llegó a la capital como estudiante universitario y, luego, como diputado, vive junto a su pareja Irina Karamanos en un piso de un sector céntrico de la capital, del que deberá mudarse antes del próximo 11 de marzo por motivos de seguridad. A diferencia de los anteriores presidentes chilenos –con casa estable, hijos y esposa–, los asesores de Boric le deberán buscar una residencia acorde a su cargo.

“Ha sido un proceso muy acelerado”, recordaba hace unos días la abogada Constanza Schonhaut, una importante líder del Frente Amplio de Boric, que actualmente se desempeña como convencional para redactar una nueva Constitución. “Es un poco vertiginoso verlo para atrás. Cómo pasó todo tan rápido y cómo fuimos una generación que fue construyendo muy rápidamente, muy concienzuda: con mucha responsabilidad del camino que queríamos trazar. Y estamos trazando ese camino. Con esperanza y un peso histórico sobre nuestros hombros”, describía Schonhaut, militante del partido de Boric, Convergencia Social, y parte del círculo estrecho del presidente electo.

Giorgio Jackson, Camila Vallejo y otros dirigentes estudiantiles llegan a una reunión en el Ministerio de Educación, el 29 de septiembre de 2011.
Giorgio Jackson, Camila Vallejo y otros dirigentes estudiantiles llegan a una reunión en el Ministerio de Educación, el 29 de septiembre de 2011.Felipe Trueba (EFE)

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Schonhaut hablaba de una generación “huérfana”, que no se sentía representada por los políticos y su forma de ejercer lo público, que fue “autoformándose y coformándose”. “Fuimos construyendo desde el error y el acierto”, comentaba la abogada, que se refiere a otro tema que marca a esta generación, la forma de cuestionar la jerarquía. “Gabriel es nuestro presidente, pero lo entendemos como expresión de un proceso colectivo. Le tenemos una profunda admiración y respeto, por el papel que va a cumplir y ha cumplido durante todo este proceso, pero es nuestro compañero”, decía la convencional del Frente Amplio en el podcast El café diario.

Boric junto a Siches, Jackson y Vallejo conformarán el comité político de La Moneda. Tendrán todos oficina en la sede del Gobierno y tomarán las decisiones de mayor relevancia del país, en un grupo al que se integrará el próximo ministro de Hacienda, el economista Mario Marcel, y la ministra de la Mujer, Antonia Orellana. Pertenecen a diferentes fuerzas políticas. Mientras Boric lidera la Convergencia Social, la misma formación de Orellana, Jackson pertenece a Revolución Democrática, aunque una y otra forman parte del Frente Amplio. Vallejo milita en el Partido Comunista, que tuvo incluso a un precandidato presidencial alternativo a Boric para las primarias del bloque Apruebo Dignidad. En 2017, la que será portavoz de Gobierno decía en una entrevista con EL PAÍS que el Partido Comunista y el Frente Amplio tenían “muchas coincidencias programáticas y miradas estratégicas de futuro”. Marcel, el veterano del equipo político con 62 años, está fuertemente ligado al Partido Socialista, aunque no milita formalmente.

“¿Por qué acepté ser ministro de Hacienda del futuro Gobierno del presidente Boric? Hace sólo unos días dije que los economistas debíamos ser capaces de salir de nuestra zona de confort, contribuir a ampliar los límites de lo posible y ser inconformistas. Por eso”, aseguró Marcel, socialdemócrata, símbolo de la responsabilidad fiscal, tras conocerse su designación en uno de los cargos de mayor relevancia del futuro Gobierno.

De izquierda a derecha, los entonces diputados y exdirigentes estudiantiles Giorgio Jackson, Karol Cariola, Camila Vallejo y Gabriel Boric, el 2 de junio de 2014.
De izquierda a derecha, los entonces diputados y exdirigentes estudiantiles Giorgio Jackson, Karol Cariola, Camila Vallejo y Gabriel Boric, el 2 de junio de 2014.

MARIO RUIZ ((EPA) EFE)

Lo de la juventud ha sido un asunto por el que Boric y sus compañeros de ruta han debido referirse en muchas ocasiones. En campaña, el candidato oficialista, Sebastián Sichel, le criticó la falta de experiencias vitales, como la paternidad (ni Boric ni Jackson tienen hijos, a diferencia de Siches y Vallejo, que tienen una hija cada una). “Ser presidente es más que ser dirigente universitario, se requiere mucha experiencia. Se requiere haber liderado otra cosa que no sea la política, no haber sido solo diputado en la vida, tener experiencias vitales; yo soy padre”, aseguró el exministro de Piñera en campaña. El mismo Boric, antes de postularse a La Moneda, se había referido al asunto de la experiencia: “Me falta experiencia y conocimiento”, aseguró en diciembre de 2020 en la televisión, cuando parecía lejana la posibilidad de estar en la papeleta presidencial. Boric y su gente se han hecho cargo del tema y han tomado como himno una icónica canción del argentino León Gieco, Los salieris de Charly. “Dicen la juventud no tiene para gobernar experiencia suficiente. Menos mal, que nunca la tenga. Experiencia de robar. Menos mal, que nunca la tenga. Experiencia de mentir”, dice el tema del famoso cantautor, que ha tenido incluso encuentros con el ahora presidente.

“Es una generación que ha vivido una incorporación creciente a la institucionalidad que se tiene que hacer cargo de una encrucijada histórica, con Chile con una fractura social y política como no veíamos hace mucho tiempo”, ha descrito el sociólogo Carlos Ruiz, que fue uno de los mentores teóricos del Frente Amplio y ha visto su maduración en la última década. “Esta generación –y en eso Gabriel ha sido siempre muy sensible– es muy abierta a la nueva geografía social y cultural chilena. A las demandas que plantea y a la necesidad que los viejos idearon de actualizarse frente al nuevo panorama social. Pueden rendirle culto a Salvador Allende, pero se dan cuenta de que hay un balance de esa izquierda del siglo XX gigantesco que sigue absolutamente pendiente”, reflexionaba Ruiz.

Comenzarán el Gobierno con inmensas expectativas –un alto riesgo, según muchos– y con intentos firmes de remediar lo que se le criticó mucho a esta generación de políticos de izquierda en el pasado: una cierta soberbia y escasa mirada intergeneracional. Boric, en el Gabinete anunciado el viernes, ha dado muestras de que la mirada está cambiando. Ha incluido no solo a gente de su edad –aunque es a ellos a los que ha instalado en su primer anillo de poder–, sino a muchos profesionales de cuarenta y cincuenta y tantos, e incluso a rostros conocidos de centroizquierda, como el senador Carlos Montes, de 75. Cuando en las redes sociales se viralizó una fotografía donde se comparaba el primer Gabinete de la democracia en 1990 con el que debutará en marzo –con evidentes diferencias en la presencia de mujeres y diversidad–, fue el propio Boric el que atajó las críticas y burlas. “He visto la comparación de los gabinetes de Patricio Aylwin con el nuestro y es cierto que impacta por la presencia de mujeres, jóvenes y colores que muestra cómo ha cambiado la sociedad. Pero no olvidemos que la foto pre-Aylwin era con militares. He ahí su grandeza”.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

Batalla entre Apple y Epic Games, empresa creadora de Fortnite, entra en un nuevo capítulo

El gigante tecnológico Apple fue acusado de prácticas monopolistas por la empresa Epic Games, creadora del popular Fortnite. El juicio comienza este lunes.

Deutsche Welle

03.05.2021

Los abogados del creador de «Fortnite» Epic Games y Apple Inc presentarán argumentos de apertura el lunes en un juicio antimonopolio cuyo resultado final podría afectar el rápido crecimiento del negocio de la App Store de Apple.

La demanda, que Epic presentó el año pasado en el Tribunal de Distrito de EE. UU. Para el Distrito Norte de California, se centra en dos de las prácticas de Apple que se han convertido en piedras angulares de su negocio: el requisito de Apple de que prácticamente todo el software de terceros para los mil millones de iPhones del mundo sea distribuido a través de su App Store, y el requisito de que los desarrolladores utilicen el sistema de compra dentro de la aplicación de Apple, que cobra comisiones de hasta el 30 por ciento.

Represalia de Apple

Epic rompió las reglas de Apple el año pasado cuando introdujo su propio sistema de pago en la aplicación en «Fornite» para circunnavegar las comisiones de Apple. En respuesta, Apple expulsó a Epic de su App Store.

Epic demandó a Apple, alegando que el fabricante de iPhone está abusando de su poder de desarrolladores de aplicaciones con las reglas de revisión de la App Store y los requisitos de pago que perjudican a la competencia en el mercado de software. Epic también lanzó una agresiva campaña de relaciones públicas para llamar la atención sobre sus acusaciones justo cuando las prácticas de Apple han sido objeto de escrutinio por parte de legisladores y reguladores en los Estados Unidos y en otros lugares.

No hay viaje gratis

Apple ha contrarrestado las acusaciones de Epic argumentando que las reglas de la App Store han hecho que los consumidores se sientan seguros al abrir sus billeteras a desarrolladores desconocidos, ayudando a crear un mercado masivo del que todos los desarrolladores se han beneficiado. Apple argumenta que Epic rompió intencionalmente sus contratos con Apple porque el fabricante del juego quería un viaje gratis en la plataforma del fabricante del iPhone.

Epic no está pidiendo daños monetarios, pero está pidiendo al tribunal que dicte órdenes que pondrían fin a muchas de las prácticas de Apple.

La jueza Yvonne González Rogers presidirá el juicio de tres semanas en una sala de audiencias en Oakland, California. Se espera que el presidente ejecutivo de Epic Games, Tim Sweeney, y el jefe de la App Store de Apple, Phil Schiller, asistan al juicio en su totalidad, y los procedimientos también contarán con el testimonio en persona del presidente ejecutivo de Apple, Tim Cook, y otros altos ejecutivos de ambas firmas.


TE PUEDE INTERESAR

top