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Una manifestación de ciudadanos cubanos en Nueva Jersey, EE UU, en apoyo a los presos en Cuba, el pasado 18 de julio.
Una manifestación de ciudadanos cubanos en Nueva Jersey, EE UU, en apoyo a los presos en Cuba, el pasado 18 de julio.KENA BETANCUR (AFP)

Si las inéditas y masivas protestas contra el Gobierno de julio del año pasado conmocionaron Cuba como nunca antes, el impacto de las elevadas sentencias contra 128 manifestantes en La Habana encausados por sedición ha sido también estremecedor. Las severas sanciones –que en el caso de 56 procesados fueron de entre 15 y 30 años de cárcel- han provocado un aluvión de críticas y reacciones en las redes sociales, donde diversos intelectuales, artistas y familiares de los presos han pedido su excarcelación y una amnistía, rechazando unas condenas que consideran “injustas”, “desmedidas” y “ejemplarizantes”. Incluso figuras cercanas al Gobierno han solicitado a las autoridades rectificar. “Que yo sepa no mataron a nadie, ¿condenas de 15, 20 y 30 años por desórdenes públicos? No me parece justo”, dijo el cantautor Silvio Rodríguez.

El Tribunal Supremo de Cuba dio a conocer el miércoles los fallos de seis juicios celebrados contra los participantes en las marchas del 11 y 12 de julio pasados en dos barriadas de La Habana, que derivaron en hechos violentos y dejaron un muerto por disparos de la policía. Las acusaciones fueron mayoritariamente por sedición, y las penas impuestas de entre seis y 30 años de cárcel. Según diversas ONG, entre ellos hay siete jóvenes de 16 y 17 años, que han recibido penas de entre 7 y 19 años de prisión.

Tras conocerse el fallo, comenzaron las muestras de rechazo en las redes y el cuestionamiento a las autoridades, algo cada vez más habitual. El reconocido actor Luís Alberto García resumió así el sentir de numerosos internautas: “¿El propósito de esas condenas tan largas a un grupo de jóvenes a lo largo y ancho del país es infundir pavor? ¿Que ‘el escarmiento’ evite en el futuro cualquier disentimiento? ¿Que nunca más una persona nacida y residente en esta tierra se atreva a gritar ‘no soy feliz’, ‘no estoy contento’, ‘no me gusta su gestión de Gobierno’, ‘no me siento libre’? Las multas existen, las prisiones domiciliarias existen, la obligación de resarcir los daños económicos causados, también. Pero ¿10 años de prisión, 15, 23, 30?…. Son desproporcionadas. Muy desproporcionadas”.

Este lunes, los medios digitales independientes La Joven Cuba y El Toque publicaron un llamado Manifiesto contra el silencio, por la justicia, firmado por más 40 intelectuales y artistas cubanos, mayoritariamente residentes en la isla pero también en el exterior. Aseguran que lo sucedido en Cuba en julio fue un “estallido social expresado mediante la desobediencia civil, resultado de la mala gestión gubernamental de la economía y de modos autoritarios de gestionar el conflicto y participación sociopolíticos en Cuba”, y que tuvo “como respuesta un despliegue represivo de las fuerzas militares del Estado”.

Con los juicios y las elevadas sentencias, el Gobierno actúa ahora con “una violencia política y jurídica desproporcionada y metódica, que rebasa con mucho los episodios puntuales y espontáneos de violencia cometidos durante el estallido por algunos ciudadanos”, asegura el documento, que tiene, entre otras, las firmas del prestigioso cineasta Fernando Pérez, el escritor y traductor Alex Fleites, el periodista Jorge Fernández Era, los historiadores Alina Bárbara López Hernández y Leonardo Fernández Otaño, además de reputados economistas como Omar Everleny, Pedro Monreal, Mauricio de Miranda y Carmelo Mesa-Lago.

El manifiesto exige la excarcelación de los presos e indica que “la forma concreta de iniciar tal proceder —por una amnistía o fórmula similar— puede ser objeto de debate; su sustancia no”. También considera que “hay desproporción de las condenas, vulneraciones en los estándares procesales vigentes —según la legislación cubana e internacional— y una exhibición ejemplarizante de los procesos por la prensa estatal nacional”, concluyendo que “las penas dictadas son escarnios públicos contra toda la sociedad cubana —más allá de simpatías ideológicas o militancias políticas— para impedir cualquier intento de protagonismo activo de las personas en los destinos de su país”.

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Los firmantes, entre los que se halla el escritor Rafael Rojas y la artista y activista Tania Bruguera -premio Velázquez de artes plásticas 2021-, llaman a sus “colegas” a acompañarlos en la denuncia. “Es un deber intelectual general de académicos y artistas, en cualquier época y sociedad, condenar la violencia y la arbitrariedad sin dobles raseros; sin dispensas ideológicas o subterfugios de realpolitik”. El lunes se conoció también que un grupo de 35 madres y familiares de los presos por los sucesos de julio constituyeron una asociación para solicitar la amnistía de los condenados.

Aunque diversas fuentes y familiares de los encausados informaron antes de que numerosas personas habían sido condenadas en diversas localidades del país a elevadas sanciones por las protestas de julio, los primeros datos oficiales del Tribunal Supremo sobre las condenas por sedición contra 128 personas tuvieron gran repercusión, y no solo en la redes. Diversos medios anticastristas han publicado estos días fotos y datos personales de los jueces y fiscales que han participado en los procesos, ante lo cual el domingo instituciones oficiales cubanas cerraron filas y salieron a defender la legalidad de los juicios y las sentencias.

“En estos días hemos estado observando cómo se articulan algoritmos y matrices de opinión subversivas que intentan desacreditar la actuación de fiscales y jueces, mayoritariamente jóvenes, que enfrentan con profesionalidad el más estricto principio procesal de la tutela judicial efectiva y del debido proceso tras los hechos vandálicos que tuvieron lugar el pasado 11 de julio de 2021″, dijo el presidente de la junta directiva de La Habana de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC), Osmín Álvarez Bencomo. La UNJC mostró su “indignación” por “las descalificaciones de conductas delictivas extremadamente graves que fueron tipificadas y sancionadas a raíz de estos hechos por sedición, al tratarse del levantamiento colectivo y violento de un grupo de personas contra autoridades y el orden público con el fin de derrocarlo”.

El Gobierno no reconoce que lo sucedido en julio fuera un “estallido social”, sino que lo considera un intento de “subvertir el orden constitucional de forma violenta” obedeciendo “instrucciones impartidas por personas tanto desde Cuba como desde el exterior”, tras lo cual, dice, está la mano de Estados Unidos.

Realmente, las consecuencias de las sentencias y la reacción de la opinión pública han calentado el ambiente como pocas veces antes. Según el medio oficial Cubadebate, la declaración emitida por la UNJC subraya : “los juristas de Cuba, en especial los de la capital, rechazamos categóricamente y enfrentamos cualquier intento de manipulación mediática y advertimos que, contra todo aquel que intente subvertir la justicia que en nombre del pueblo de Cuba se imparte, mediante amenazas o el descrédito, o simplemente facilitando la información, caerá todo el peso de la ley”. Y agrega: “Por cada colega amenazado, lo multiplicaremos por decenas de miles a todo lo largo y ancho, dispuestos a cambiar la toga y el estrado si fuera necesario por el fusil y la trinchera”.

También en las redes sociales la cosa esta caliente; entre los comentarios más reproducidos estos días está el del trovador Silvio Rodríguez, que el 17 de marzo dijo: “Si cometieron los actos de violencia de que se les acusa, de acuerdo en que sean juzgados y que se les apliquen las penas correspondientes. Pero que yo sepa no mataron a nadie. ¿Condenas de 15, 20 y 30 años por desórdenes públicos? No me parece justo. Tampoco se aclaran las edades de los condenados. Con esto los enemigos de Cuba están haciendo zafra. No lo permitamos, siendo transparentes y rectificando lo que haya que rectificar”.

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La policía detiene este viernes a un manifestante en Ottawa, Canadá.
La policía detiene este viernes a un manifestante en Ottawa, Canadá.SCOTT OLSON (AFP)

Una importante operación policial se ha puesto en marcha este viernes para desbloquear las calles de Ottawa, ciudad que durante tres semanas ha estado tomada por camiones y ocupada por manifestantes contrarios a las medidas sanitarias contra la pandemia impuestas por el Gobierno canadiense. Según informó la policía a última hora del viernes, había 70 detenidos y 21 vehículos habían sido retirados en una ciudad que registraba temperaturas gélidas, con una sensación térmica de 20 grados bajo cero.

Uno de los arrestados es Pat King, una de las figuras más reconocidas de los manifestantes. Chris Barber y Tamara Lich, dos organizadores de la denominada caravana de la libertad, ya habían sido detenidos el jueves. Los tres líderes se enfrentan a cargos por incitación a cometer daños, obstrucción a la justicia y desobediencia a una orden judicial.

La policía canadiense ya desalojó por completo el pasado fin de semana uno de los pasos fronterizos más transitados que unen Canadá con EE UU, que estaba bloqueado por la protesta de camioneros contra la vacunación obligatoria. Pese a las medidas policiales, Ottawa seguía el viernes siendo un territorio tomado por las protestas. Después de que decenas de autobuses abandonaron la ciudad el miércoles y el jueves, los manifestantes expresaban a través de las redes sociales que no pensaban abandonar la capital. La policía les recordó que, de acuerdo con la legislación federal y provincial, quienes no abandonaran inmediatamente el lugar y retiraran sus vehículos de las calles se enfrentarían a “duras sanciones”.

A principios de esta semana, la situación se hacía insostenible. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, invocaba poderes de emergencia no empleados desde 1970 para hacer frente a las protestas. “Los bloqueos están dañando nuestra economía y poniendo en peligro la seguridad pública”, dijo el primer ministro. “No podemos permitir que estas actividades, peligrosas e ilegales, continúen”.

Chrystia Freeland, ministra de Finanzas y viceprimera ministra, defendió este viernes la Ley de Emergencia para desalojar el centro de Ottawa, subrayando que la economía y la democracia del país están bajo amenaza. “Una democracia liberal debe estar preparada para defenderse”, manifestó.

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Este jueves, Trudeau, sobre el que están cayendo multitud de críticas por invocar los poderes extraordinarios, aseguraba en una sesión parlamentaria que “los bloqueos y ocupaciones ilegales no son protestas pacíficas”. “Son una amenaza para los puestos de trabajo y las comunidades, y no pueden continuar”, enfatizó el líder del Partido Liberal de Canadá. Este viernes, la Cámara de los Comunes (que junto al Senado conforma el Parlamento canadiense) suspendía su sesión precisamente para evitar posibles incidentes mientras se desarrollaba la operación policial.

Las fuerzas del orden habían dado muchos avisos antes de su intervención del viernes. El miércoles, la policía avisó de que el bloqueo con camiones de los manifestantes antivacunas en el centro de la capital era “ilegal” y advirtió de que procedería a arrestar a quienes protestaban si no cejaban en su empeño. En un mensaje a través de su cuenta de Twitter, la policía de Ottawa denunciaba que los manifestantes habían situado a niños entre las operaciones policiales y el lugar de la manifestación ilegal. “Los niños serán llevados a un lugar seguro”, aseguraban y recordaban que era “ilegal” utilizar de esa manera a los menores.

El autodenominado convoy de la libertad ha provocado pérdidas millonarias tanto en Canadá como en Estados Unidos, afectando especialmente a la industria automotriz. Las protestas comenzaron el 29 de enero, cuando centenares de transportistas condujeron a Ottawa para mostrar su rechazo a la vacunación obligatoria. Otras capitales provinciales (como Quebec, Toronto o Winnipeg) se sumaron después con manifestaciones locales. La capital declaró el estado de emergencia el 6 de febrero.

A mediados de semana, el jefe de la policía de Ottawa, Peter Sloly, anunciaba su renuncia al cargo tras varios días de críticas por la incapacidad del cuerpo para controlar el bloqueo de más de 400 camiones y centenares de personas contrarias a las medidas sanitarias contra la pandemia de covid-19.

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“Quien no se rinda, será destruido”. Con estas palabras se ha dirigido a su pueblo el presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, quien en una comparecencia ante la nación ha dado la orden de disparar sin previo aviso contra los manifestantes que han salido a las calles desde principios de este año para protestar por el alza del precio del combustible y han alzado su voz contra el régimen kazajo. “Qué estupidez, qué negociaciones puede haber con los criminales y asesinos”, dijo el mandatario, que desde que comenzó la crisis dirige también el Consejo de Seguridad tras relevar a Nursultán Nazarbáyev, líder supremo de la nación durante tres décadas, quien no ha sido visto desde el inicio de las protestas. El balance de víctimas que ha publicado el Ministerio del Interior de Kazajistán este viernes recoge que 26 activistas han sido “liquidados”, otras 26 personas han resultado heridas y hay 3.811 detenidos en todo el país. El organismo informa además de 18 agentes asesinados y más de 740 heridos desde que comenzaron las protestas.

El presidente de Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, durante sus declaraciones este viernes.Foto: HANDOUT (AFP) | Video: REUTERS

“Nos ha tocado lidiar con bandidos y terroristas entrenados. Por lo tanto, es necesario destruirlos y esto se hará dentro de poco”, afirmó Tokáyev. Al mismo tiempo, aseguró que sus enemigos se coordinaban desde un único punto y en ello han jugado un papel clave “figuras extranjeras”. “Solo a Almaty llegaron 20.000 bandidos”, subrayó el mandatario durante su intervención. Como comparación, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) ha enviado de momento a 2.500 militares al país, según señaló a la agencia de noticias rusa Ria Novosti, el secretario general de esta alianza militar liderada por Moscú, Stanislav Zas.

No obstante, la llegada de militares rusos a Kazajistán es constante. El Ministerio Defensa ruso informó de la formación de un grupo de transporte de 75 aviones para desplegar tropas en la república centroasiática. Tokáyev agradeció al presidente ruso, Vladímir Putin, “su camaradería ante la petición de apoyo de Kazajistán”. Se trata de la primera intervención de la CSTO desde su creación en 1992 y en ella participan Rusia, Armenia, Bielorrusia, Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán. El Parlamento de este último país aprobó este viernes el envío de militares tras haber pospuesto la decisión un día por su impopularidad y la falta de quórum en la Cámara baja. Según algunos diputados, la intervención en los asuntos internos del país contradice el espíritu de la CSTO, que según el artículo 4 de la organización, activado por Tokáyev la noche del miércoles, los aliados intervendrían solo “en caso de una agresión” que “amenace la integridad territorial y la soberanía del país miembro”.

Policías y manifestantes se enfrentan en Aktobe, este miércoles.
Policías y manifestantes se enfrentan en Aktobe, este miércoles. INTERIORÊMINISTRYÊOF KAZAKHSTA (via REUTERS)

La misión de la CSTO refuerza la protección de Tokáyev y su círculo ante cualquier amenaza interna. El jefe del Comité de la Duma Estatal rusa para los Asuntos de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), Leonid Kalashnikov, subrayó esta semana que las tropas no se involucrarán en los enfrentamientos que tienen lugar ahora en las calles y solo se encargarán de proteger “infraestructuras y lugares estratégicos”.

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Aunque el Gobierno kazajo ha cortado Internet, algunos canales de Telegram han logrado difundir imágenes de las masacres cometidas allí, con morgues repletas de cuerpos, manifestantes abatidos en las calles y edificios en llamas. En los primeros días de las protestas se pudo ver imágenes de soldados y policías kazajos que se retiraban de las marchas o se arrodillaban ante los manifestantes. Ante tal situación, Tokáyev dio un golpe de timón: el presidente destituyó el pasado 5 de enero al primer ministro, Askar Mamin, y a todo su Gabinete, y formó otro Ejecutivo en funciones liderado por el hasta ahora viceprimer ministro, Alijan Smailov.

Vehículos militares rusos esperan ser cargadas en aviones militares para partir hacía Kazajistán. este jueves.Foto: HANDOUT (AFP) | Video: EPV

Asimismo, Tokáyev apartó aquel día también al jefe del Comité Nacional de Seguridad, el máximo responsable de su inteligencia, Karim Masimov, y tomó el control del Consejo de Seguridad, el organismo que coordina a todas las fuerzas de seguridad y que encabezaba Nazarbáyev desde que dejó la presidencia en 2019 y eligió al actual presidente como su delfín.

Durante su discurso, Tokáyev acusó a la prensa de provocar las protestas. “Los medios de comunicación libres y las figuras extranjeras, que están lejos de los intereses fundamentales de nuestro pueblo multinacional, instigan la violación de la ley y el orden”, dijo el mandatario, que también aplaudió su reforma de 2020 para limitar el derecho de manifestación. “Es un gran paso adelante en la promoción de la democracia en nuestro país porque no es permisiva, hay que notificar mítines y asambleas. Los llamados defensores de los derechos humanos y los activistas se ponen por encima de la ley y creen que tienen derecho a reunirse donde quieran y charlar de lo que quieran”, aseguró Tokáyev.

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Mientras los muertos se apilan en las morgues de Kazajistán, el presidente Kasim-Yomart Tokáyev ha decidido este jueves poner en marcha una “operación antiterrorista” contra los manifestantes. Las protestas, que comenzaron a principios de 2021 debido al aumento del precio del gas para los automóviles, se han convertido, a medida que han ido creciendo, en un grito opositor contra Tokáyev y el autoproclamado “padre de la patria”, Nursultán Nazarbáyev. Los choques se han cobrado “decenas de vidas”, según las autoridades, y los servicios médicos cifran en más de 1.000 los heridos, unos 400 de ellos hospitalizados. Ante tal situación, Rusia y otros aliados han anunciado el envío de tropas para apoyar al Gobierno.

Varios aviones de tropas rusas despegaron este jueves rumbo a Kazajistán. Los miembros de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (CSTO) acordaron la pasada noche el despliegue de una “misión de paz”. Se trata de la primera vez que la alianza liderada por Rusia, y que incluye a Bielorrusia, Armenia y otros países de Asia Central, adopta una medida como esta desde su fundación en 1992. Según el Comité de Seguridad de la Duma Estatal, la acción durará un mes.

“Ante la petición del presidente de la República de Kazajistán, y en vista de la amenaza a su seguridad nacional y su soberanía, causada entre otras cosas por injerencias externas, el colectivo CSTO, en conformidad con el artículo 4, decidió enviar fuerzas de mantenimiento de la paz”, reveló el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, en un comunicado publicado en Facebook. Este artículo contempla la intervención del resto de aliados “en caso de una agresión” que “amenace la integridad territorial y la soberanía del país miembro”. El escrito de Pashinián recibió numerosas críticas, porque precisamente su país fue derrotado por Azerbaiyán en la guerra de Nagorno Karabaj de 2020, donde perdió parte de ese territorio y no recibió el apoyo del CSTO.

Las protestas retomaron con fuerza el domingo tras una reforma que había puesto fin a los subsidios que abarataban el gas licuado del petróleo (GLP) para automóviles. Este tipo de vehículos es muy popular en algunas regiones, donde tres de cada cuatro emplean este tipo de combustible. Por lo que las manifestaciones se extendieron por todo el país y comenzaron los choques con las fuerzas de seguridad. Ante unas fuerzas de seguridad nacionales desbordadas por los altercados, el Gobierno ha dado marcha atrás y ha pospuesto un año la transición al nuevo sistema de precios, al mismo tiempo que ha fijado un límite al precio del combustible en las ventas minoristas durante 180 días. Según sus cálculos, el litro de gas valdrá 15 céntimos de euro, una solución intermedia entre los 10 que costaba antes y los 20 a los que se disparó tras el Año Nuevo.

La crisis provocó que este miércoles Tokáyev aceptara la renuncia en bloque del Gabinete del primer ministro y asumiese el control del Consejo de Seguridad, que había encabezado Nazarbáyev desde 2019 al dejar la presidencia después de tres décadas al frente del país. Aquel año le sucedió Tokáyev, al proclamarse vencedor de unas elecciones que la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE) consideró fraudulentas por el veto a candidatos independientes.

El Gobierno de Tokáyev ha impuesto un toque de queda y el estado de emergencia en todo el país, de donde llegan imágenes a cuentagotas debido al corte de Internet y de las conexiones telefónicas. “No logro hablar con mis familiares, no les llegan ni los mensajes ni las llamadas”, cuenta una joven kazaja, que prefiere no dar su nombre y apellidos, residente en España y cuyos padres viven en Aktobé, al oeste de Kazajistán. “Creo que al final va a pasar como en Bielorrusia”, lamenta al recordar que las protestas pacíficas de aquel país por las elecciones presidenciales de 2020 fueron sofocadas violentamente por el régimen de Alexandr Lukashenko.

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En Kazajistán, algunos edificios públicos han sido tomados, como el Ayuntamiento de Almaty (sur), y en otros se han provocado incendios. Además, las imágenes muestran el caos que vive el país: desde agentes de seguridad arrodillados que piden perdón a los manifestantes, a enfrentamientos directos entre ellos y columnas de militares disparando contra la población.

Según la televisión estatal kazaja, solo en Almaty han fallecido 12 agentes. La noche del miércoles Tokáyev informó de enfrentamientos a tiros en el aeropuerto de esta ciudad, el centro económico del país, entre unidades de paracaidistas y manifestantes. Además, los aeropuertos de Aktau (oeste) y Aktobé han sido cerrados, mientras que aerolíneas como la nacional Air Astana han informado de la suspensión de sus vuelos temporalmente “por la ausencia de conexión a Internet”.

Mientras, las Embajadas de diversos países recomiendan a sus ciudadanos permanecer en casa. “Recomendamos encarecidamente a los ciudadanos rusos que guarden las medidas de seguridad al máximo y se refugien en hoteles o casas con alimentos y agua”, advirtió el Ministerio ruso de Exteriores en un comunicado.

La intervención de la CSTO para frenar a los manifestantes podría, además, alimentar las tensiones étnicas en el país. El jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, acusó al presidente turco Tayyip Erdogan hace apenas dos meses de fomentar una campaña antirrusa en el país con medidas como que la lengua eslava deje de ser oficial pese a que una gran proporción de población la habla.

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Deutsche Welle

07.05.2021

La Policía ha lanzado «proyectiles múltiples» desde tanquetas a las personas que protestan en Colombia desde hace nueve días y que, justamente, reclaman contra la brutalidad policial que, según la ONG Temblores, ha dejado 37 víctimas mortales, denunció este jueves Human Rights Watch (HRW).

«Con testigos presenciales y verificación digital de videos hemos corroborado el uso de tanquetas con lanzadores de proyectiles múltiples dirigidos a manifestantes. Es un arma peligrosa e indiscriminada«, expresó el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, en un mensaje publicado en sus redes sociales.

 

Vivanco, que pidió al Ministerio de Defensa «dar explicaciones» sobre el uso de esta arma, publicó un video en el que se ve cómo policías lanzan desde una tanqueta proyectiles a un grupo de manifestantes en Bogotá. Es la respuesta a varios videos que circularon a principios de esta semana, y que causaron dudas sobre su procedencia, pues se veían proyectiles lanzados en Bogotá como si fuera un escenario de guerra.

Por otra parte, el director para las Américas de HRW aseguró el 5 de mayo que han recibido 31 denuncias sobre muertes durante las manifestaciones, de las cuales han podido corroborar 11, la misma cifra de víctimas mortales que ha confirmado la Fiscalía colombiana.

«Las protestas en los últimos años en Colombia generan enormes dudas sobre si la Policía –y en especial el ESMAD (Escuadrón Móvil Antidisturbios)- son capaces de respetar plenamente los DD.HH. en estas circunstancias», agregó Vivanco en otro mensaje publicado esta semana en sus redes sociales.

Las denuncias de Amnistía Internacional

Esta denuncia se suma a la hecha el pasado 5 de mayo por Amnistía Internacional (AI), que pidió a las autoridades colombianas «poner fin a la represión de las manifestaciones» y «cesar la militarización de las ciudades«. También, exigió que se garantice que «los Derechos Humanos se encuentren en el centro de cualquier propuesta de política pública«, incluso la reforma tributaria que se proponga tras el retiro de la iniciativa que desató las protestas.

 

El Cuerpo de Verificación Digital de AI evidenció, a través de material audiovisual, «el uso excesivo e innecesario de la fuerza» ante las manifestaciones. «Las autoridades colombianas deben investigar de forma rápida, independiente e imparcial todas las denuncias de uso excesivo e innecesario de la fuerza contra manifestantes, que ha dejado como saldo docenas de personas muertas y heridas, detenciones arbitrarias, actos de tortura y violencia sexual, y denuncias de personas desaparecidas«, afirmó la directora para las Américas de AI, Erika Guevara.


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Deutsche Welle

04.05.2021

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) y Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunciaron este martes (04.05.2021) que periodistas han sido víctimas de 70 ataques durante las violentas protestas en Colombia y hay un riesgo inminente de autocensura de quienes las cubren por el excesivo uso de la fuerza policial.

Durante las manifestaciones, en las que han muerto 19 personas según la Defensoría del Pueblo, «se han documentado 70 agresiones y 76 víctimas, de las cuales destacamos 32 agresiones, siete robos y eliminaciones de material, nueve obstrucciones, cinco detenciones ilegales», detallaron ambos organismos en un comunicado.

Advirtieron de que «el Estado colombiano ha demostrado su incapacidad para brindar a la prensa el más alto grado de protección para que puedan realizar su trabajo libremente y mantener a la sociedad informada sobre asuntos de elevado interés público» y aseguraron que quienes ejercen periodismo y los medios de comunicación son víctimas de estigmatización por parte de algunos funcionarios públicos. «Criticar a los medios de comunicación y periodistas por difundir las cifras sistematizadas por las organizaciones de la sociedad civil y las denuncias hechas en las redes sociales, en lugar de la información oficial, es un síntoma de un Estado antidemocrático», lamentaron.

Igualmente, explicaron que las agresiones a las que la prensa ha sido sometida en los últimos seis días, de las cuales 40 ataques fueron atribuidos a la Policía Nacional, revelan «un nivel de violencia sin precedentes, así como el propósito de impedir» la cobertura de las manifestaciones sociales. «Genera extrema preocupación la sistematicidad de las agresiones contra la prensa por parte de las fuerzas públicas a pesar de estar debidamente identificados con chalecos y cascos», reclamaron.

En este contexto, el presidente de Colombia, Iván Duque, convocó a los diferentes movimientos políticos, judiciales, empresariales y sociales del país a un diálogo. «Instalaremos un espacio para escuchar a la ciudadanía y construir soluciones (…) en los cuales no deben mediar diferencias ideológicas sino nuestro más profundo patriotismo», dijo Duque en una declaración en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo. «El objetivo de este espacio es rechazar la violencia en todas sus formas; acelerar el Plan Nacional de Vacunación; asegurar los recursos para garantizar la continuidad de los programas sociales y la protección de los más vulnerables, y, por supuesto, repotenciar la reactivación económica», agregó el mandatario.

Naciones Unidas «profundamente alarmada»

Pese a que la Oficina de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denunció que los cuerpos de seguridad colombianos han ejercido un «excesivo uso de la fuerza» durante las protestas, Duque les dio un espaldarazo: «nada justifica que haya personas armadas que, amparadas en el deseo legítimo de la ciudadanía de hacer marchas cívicas, salgan a disparar a ciudadanos indefensos y agredir cruelmente a nuestros policías», afirmó el gobernante.

En tanto, las protestas siguieron en las calles y en Internet: el colectivo de hackers denominado Anonymous se atribuyó el ataque a la página web del Ejército de Colombia y publicó en las redes sociales las contraseñas y los correos electrónicos de 168 militares, en apoyo a las manifestaciones.

 

Anonymous explicó que el ataque informático fue hecho «en rechazo a los asesinatos y hostigamientos» de la fuerza pública durante las protestas, que comenzaron el pasado 28 de abril. Igualmente, el grupo de hackers modificó la página de Wikipedia del Ejército, que ya fue arreglada, y le declaró la «guerra» al Gobierno de Duque.

Según el informe de la Defensoría, 19 personas han muerto durante las manifestaciones -18 civiles y un policía- y actualmente está evaluando y clasificando 140 denuncias que incluyen información sobre decesos, desapariciones, abuso policial y lesiones. Sin embargo, organizaciones sociales han divulgado informes según los cuales el número de víctimas es mayor que el de la Defensoría. La ONG Temblores, que documenta violencia policial, informó que desde el 28 de abril hasta el 4 de mayo contabiliza «31 personas víctimas de violencia homicida».

Por su parte, la Defensoría denunció que en las protestas han desaparecido al menos 89 personas, de las cuales apenas dos han sido encontradas. De ellas, unas 35 desaparecieron en Cali, capital del departamento del Valle del Cauca -epicentro de las protestas- y la vecina Palmira, región del suroeste donde también se han registrado la mayor cantidad de muertes durante las protestas. También, reportan desapariciones en Bogotá, Barranquilla y Medellín, y en el departamento del Quindío, situado en la zona cafetera del centro del país.


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