Mostrando entradas con la etiqueta boliviana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta boliviana. Mostrar todas las entradas


Diego García-Sayán, relator de la ONU, ofrece una rueda de prensa este martes en La Paz.
Diego García-Sayán, relator de la ONU, ofrece una rueda de prensa este martes en La Paz.MANUEL CLAURE (REUTERS)

La visita del relator de las Naciones Unidas sobre la independencia de los jueces, Diego García-Sayán, ha catalizado el malestar de los bolivianos por el estado del sistema judicial nacional, que sufre la que se considera la crisis más grave de su historia. Actores de ambos bandos de la polarizada política boliviana buscaron hablar con el representante, quien tuvo que aclarar que no fue “a dar lecciones ni soluciones mágicas”. La gran expectativa sobre los resultados de su misión le llevó a adelantar, para mediados de este año, la presentación de su informe final. Al dejar el país, García-Sayán confirmó que la justicia boliviana no siempre es independiente y que está afectada por la corrupción, por lo que resulta muy lejana para los ciudadanos, en particular para los más pobres.

El relator se refirió a la gravedad de los delitos de violencia contra las mujeres y su dificultad de obtener justicia, al hacinamiento de las cárceles, que tienen un 350% más internos de los que deberían albergar, al abuso de la prisión preventiva, a la falta de presupuesto para la judicatura, a los controvertidos procedimientos de elección de los magistrados de los principales tribunales, que son votados por toda la población en comicios periódicos, y a la posibilidad de lograr un acuerdo nacional para reformar la justicia.

García-Sayán se reunió con autoridades de todos los poderes del Estado, dirigentes políticos, asociaciones de víctimas y académicos. Durante su visita estaban recientes dos casos que han generado polémica y que el relator mencionó en su informe preliminar. El de Richard Choque Flores, un asesino en serie de mujeres que fue liberado por un juez a cambio de 3.500 dólares y una vez en libertad volvió a asesinar, un suceso que ha dado origen a una ola de arrestos de jueces supuestamente corruptos. El segundo fue la huelga de hambre y el deterioro de la salud de la expresidenta Jeanine Añez, que se encuentra encarcelada en La Paz.

Estos casos ejemplifican lo que los expertos consideran los dos principales problemas del sistema judicial: que funcione como un mecanismo de extorsión y obtención de recursos ilícitos, inclusive por medios tan catastróficos como la liberación corrupta de asesinos y narcotraficantes. Y, segundo, su cercanía con los gobiernos de turno, sean estos nacionales o locales, de izquierda o de derecha, a fin de obtener una estabilidad que no ofrece el Estado, a causa de su falta de institucionalidad. El oportunismo político de la judicatura es aprovechado por los partidos para obtener ventajas y “judicializar” a sus adversarios.

García-Sayán expresó su preocupación porque, igual que Choque, el convicto Froilán Molina Bustamante, quien participó en el asesinato en 1980 del líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz, hubiera sido liberado luego de cumplir solo cuatro años de la pena a la que está condenado, que es de 30 años sin derecho a indulto, la máxima de la legislación boliviana. Molina Bustamante fue detenido nuevamente tras el escándalo.

La expresidenta Añez se encuentra en prisión preventiva desde hace casi un año, pese a que existe una norma que establece que esta medida solo debe prolongarse por seis meses, norma que la fiscalía ha logrado eludir con diversos recursos. Un juez acaba de prolongar por otros tres meses su detención. Añez se encuentra en huelga de hambre desde hace dos semanas, pues considera que su proceso no es legal. Hace unos días, un juez ordenó que la llevaran a un hospital para rehidratarla.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Al conocerse la decisión, grupos de leales al presidente Luis Arce armaron un alboroto en la puerta de la prisión, y la gobernadora de la misma informó de que le sería materialmente imposible cumplir la orden de trasladar a Añez. Así que el juez retrocedió y ordenó que los médicos rehidrataran a la expresidenta en su celda. Tras esta interrupción en su ayuno, la política decidió continuar la huelga. García-Sayán lamentó que el Estado boliviano no hubiera tenido la capacidad de aplicar las “reglas Mandela” (o mínimas para el tratamiento a los reclusos), que indican que “todos los establecimientos penitenciarios facilitarán a los reclusos acceso rápido a atención médica en casos urgentes”.

La crisis de la justicia boliviana es de larga data y algunos la remontan a la propia formación del país. Existe consenso de que ha empeorado desde 2009, cuando la nueva Constitución introdujo la elección por voto popular de los magistrados. El actual ministro de Justicia, Iván Lima, cree que se debe dar marcha atrás, pero esta idea presenta una serie de dificultades prácticas y no tiene el apoyo total del oficialismo ni de la oposición.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


La expresidenta boliviana Jeanine Áñez tras declarar ante fiscales en La Paz, el 13 de marzo de 2021.
La expresidenta boliviana Jeanine Áñez tras declarar ante fiscales en La Paz, el 13 de marzo de 2021.Juan Karita (AP)

Un día antes de que comience un controvertido juicio por su ascenso al poder el 12 de noviembre de 2019, la expresidenta boliviana Jeanine Áñez se declaró en huelga de hambre mediante una carta que su hija leyó a la prensa. Áñez está acusada de haber actuado contra la Constitución e incumplido sus deberes como senadora cuando se proclamó presidenta de Bolivia dos días después de la renuncia de Evo Morales y puede ser condenada hasta con 12 años de prisión. La exmandataria, que según sus médicos sufre depresión y otras dolencias, escribió que su “acción podrá ayudar a que la comunidad internacional entienda que [el sistema de] justicia es de Evo Morales y [del presidente] Luis Arce”.

Su defensa alega que los fiscales y jueces están parcializados en su contra por razones políticas y que han incumplido las garantías legales a las que Áñez tenía derecho, en particular la de ser procesada por la Asamblea Legislativa por su condición de exgobernante. El oficialismo no cuenta con la mayoría que necesita para eso, que es de dos tercios de los votos parlamentarios. El Gobierno de Arce asegura que el proceso cumple la ley, porque se realiza en torno a las decisiones que Añez supuestamente tomó para asumir la presidencia y, por tanto, cuando todavía no ocupaba esta investidura.

Luego de la renuncia de Morales, en la tarde del 10 de noviembre de 2019, una serie de renuncias públicas de las autoridades parlamentarias del derrocado Movimiento al Socialismo (MAS) pusieron a Áñez, que estaba al borde de la jubilación pero era la segunda vicepresidenta del Senado, en el centro de la política nacional. Parte de la oposición a Morales consideraba que la presidencia transitoria le debía corresponder a ella, así que hizo una gestión ante el Tribunal Constitucional para validar su asunción. Este emitió un comunicado de prensa en el que se señalaba que toda sucesión presidencial se debía dar de forma inmediata y automática (“ipso facto”) para evitar un vacío de poder, pero sin señalar si la sucesora debía ser la entonces senadora o alguien más.

Amparada en esta declaración y en la efervescencia de las multitudes contrarias a Morales, Áñez se proclamó presidenta cuando vio que el MAS no concedía el quorum necesario para que el asunto se considerara en el Legislativo. Antes de eso, exhortó a las Fuerzas Armadas a patrullar las calles, en un contexto de fuertes protestas en contra de la policía, que los días previos había protagonizado un motín para provocar la caída de Morales. Estos son los actos por los que ahora será juzgada junto con ocho exjefes militares y policiales. En el tiempo transcurrido desde entonces, el Tribunal Constitucional se retractó de su comunicado de prensa, que ahora considera sin valor legal. Y los principales políticos de la oposición señalaron que en las reuniones que tuvieron en esos días –que son objeto de otro proceso paralelo– recomendaron que fuera el Parlamento el que posesionara a Áñez, lo que no sucedió.

La expresidenta considera que está condenada de antemano y por eso quiere darle un significado político a su “sacrificio”. “Estoy enferma, pero mis últimas fuerzas las utilizaré para demostrar a Bolivia y el mundo que estos machos del poder no podrán borrar de la historia que cometieron fraude. Que fueron encontrados y renunciaron escapando del país”. Las protestas contra Morales comenzaron luego de que el Tribunal Electoral declarara a este ganador de las elecciones de octubre de 2019 y el candidato antagonista, el expresidente Carlos Mesa, denunciara un “fraude monumental”.

La gestión de Áñez duró menos de un año y estuvo tachonada de problemas de corrupción y violación de los derechos humanos. El hombre fuerte de este Gobierno fue el ministro Arturo Murillo, actualmente preso en Miami por lavado de dinero. Según un grupo de expertos independientes reunidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, algo menos de 40 personas murieron en masacres, ejecuciones sumarias y torturas policiales. Estos delitos no están siendo procesados porque el MAS no cuenta con la mayoría parlamentaria para enjuiciar a una presidente por actos que claramente haya realizado en esa condición. Según los analistas y la oposición, el juicio actual, que es por delitos relativamente menores, pretende subsanar la imposibilidad de realizar un juicio parlamentario, por lo menos en el corto plazo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Un grupo de 21 expresidentes hispanoamericanos de derecha, miembros de la Iniciativa Democrática de España y las Américas, se pronunciaron sobre el caso. “La expresidenta Áñez tiene derecho a gozar de un juicio en libertad, del debido proceso y de una tutela judicial efectiva”, señala su comunicado. Varios organismos de derechos humanos desconfían de la independencia de los jueces bolivianos respecto al aparato gubernamental, tanto si se trata de procesar a políticos de derecha, ahora, o de izquierda en el periodo entre 2019 y 2020. Tanto simpatizantes de la expresidenta como las organizaciones de víctimas de la represión en su gobierno planean manifestarse en contra y a favor de la condena de Jeanine Áñez.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link

top