Para fomentar la compra de vivienda nueva en la ciudad de Cali, el Gobierno de Puro Corazón habilitó la primera convocatoria de la vigencia 2022 para acceder al Subsidio Distrital para la adquisición de Vivienda Interés Social e Interés Prioritario, del 29 de marzo al 31 de mayo.
Esta convocatoria se convierte en una oportunidad para que más hogares caleños cumplan el sueño de tener una vivienda propia; la postulación se podrá realizar de manera virtual a través del portal de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat www.cali.go.co/vivienda.
Entre las condiciones establecidas se deberá acreditar ingresos iguales o inferiores a dos (2) Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes, SMMLV, para Vivienda de Interés Prioritario, y cuatro (4) SMMLV para Vivienda de Interés Social; pertenecer a los estratos 1 o 2 y/o encontrarse en un rango comprendido entre 0 y 54.86 puntos del Sisben; además se debe disponer de un recurso que permita realizar el cierre financiero, el cual podrá constar de un subsidio familiar de vivienda otorgado por Fonvivienda o Cajas de Compensación Familiar, también aplicará el ahorro por esfuerzo propio o créditos otorgados por entidades financieras.
Verificando las condiciones, los interesados deberán registrar los datos completos en el formulario de postulación, relacionando los siguientes documentos:
1. Cédula de ciudadanía de mayores de edad del núcleo familiar y registro civil o documento de identidad para el caso de menores de edad.
2. Los hogares con vínculo de matrimonio deberán aportar registro civil de matrimonio.
3. Hogares en unión marital de hecho, aportar escritura ante notario o acta de conciliación suscrita por los compañeros en un Centro de Conciliación legalmente constituido o sentencia judicial.
4. Carta laboral para trabajadores dependientes, si es independiente declaración juramentada de sus ingresos.
5. Certificado que acredite el aporte complementario suficiente para lograr el cierre financiero de la vivienda.
6. Recibo de servicios públicos que indique que habita en estratos 1 y 2 y/o consulta de puntaje en el Sisben.
7. Certificado de vecindad que certifique residencia mínima de cinco años en la ciudad. (Expedido en Inspección de Policía)
8. Si algún integrante del hogar se encuentra en situación de discapacidad debe aportar certificado.
Todos los documentos deberán adjuntarse escaneados en un archivo PDF, verificando que se finalizó el proceso de postulación al recibir el número de radicación emitido en la plataforma.
IMPORTANTE: en la publicación de la página de la Secretaría de Vivienda se podrá descargar el formato del Certificado de Independientes, el cual deberá diligenciarse y adjuntarse a los demás documentos.
Para mayor información visite las redes sociales de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat @ViviendaCali o ingrese a la página www.cali.gov.co/vivienda.
Habitantes de la provincia de Donetsk hacían cola para subir a un tren tras ser evacuados de la zona rebelde, este domingo en la región rusa de Rostov, a pocos kilómetros de la frontera con Ucrania.AP
Mientras Moscú fija su tenaza militar en torno al flanco norte y este de Ucrania, la tensión en la región oriental del Donbás va in crescendo. Desde el viernes, los martilleantes ataques de artillería se han intensificado a lo largo de la línea del frente de la guerra entre el Ejército ucranio y los separatistas prorrusos sustentados por el Kremlin. Este domingo, después de alegar temores de una ofensiva inminente de Kiev, funcionarios de los territorios secesionistas han asegurado, sin dar detalles, que bombardeos de las fuerzas ucranias han matado a dos civiles y que la zona es objetivo de sabotajes de infraestructuras fundamentales. Kiev lo niega y denuncia que todo es una operación de propaganda para “demonizar” a las fuerzas ucranias.
El Kremlin, que ha repartido en la región casi un millón de pasaportes y que lleva semanas asegurando que los habitantes del Donbás están sufriendo un “genocidio”, ha abierto una investigación por la supuesta muerte de civiles. La escalada y la participación cada vez más abierta de Rusia en el conflicto que impulsó hace ocho años eleva las alertas del Gobierno ucranio, Estados Unidos y la OTAN, que creen que Moscú está preparando una intervención en las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk con el pretexto de defender a la población.
En otro día de escalada verbal contra lo que Moscú ha tildado de “histeria de Occidente”, el Kremlin advirtió de que la situación en el Donbás es extremadamente delicada. “Una chispa, cualquier incidente no planificado o provocación menor planificada puede tener consecuencias irreparables”, insistió Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, Vladímir Putin.
El Ejército ucranio, que informó de que dos soldados fallecieron el sábado a consecuencia de ataques desde territorios separatistas, ha asegurado que desde el jueves se están produciendo los bombardeos más intensos en años.
Las violaciones del frágil alto el fuego negociado en 2019 (el enésimo) han aumentado de forma “drástica”, ha advertido la misión de observación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) en la zona. En el asentamiento de Shastia, en la parte de Lugansk controlada por el Gobierno ucranio, un bombardeo derribó un pequeño puente, según un portavoz del Ejército. Hasta la semana pasada, se producían unos cinco o seis incidentes de bombardeos y disparos a lo largo de los 400 kilómetros de línea del frente. Ese número se ha multiplicado por más de 10 en los últimos tres días, aseguró Oleksandr Pavliuk, el jefe de las fuerzas ucranias en el Donbás.
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El Ejército de Kiev afirma que “pese a las provocaciones” no responde y solo dispara en modo “defensivo” y en “circunstancias excepcionales”. ”La artillería enemiga está disparando desde atrás de los civiles. Y, de acuerdo con nuestros principios, no devolvemos el fuego a los civiles”, aseguró a los periodistas en Kramatorsk, el centro administrativo de la región de Donetsk de la parte controlada por el Gobierno.
“Que los rusos no lleguen a mi cocina”
Kramatorsk, que vivió duros combates al inicio de la guerra, en 2014, se ha convertido ahora en el centro militar y en la sede de las pocas ONG que trabajan en la zona, explica Galina Zolotujina mientras espera el autobús y apura un cigarrillo. La funcionaria, de 46 años, teme que la guerra que se ha estado librando desde hace años en las trincheras vuelva a los combates encarnizados; y que esconderse en los sótanos sea otra vez algo cotidiano en Kramatorsk, una ciudad a una hora en coche de la línea del frente y de la zona donde el percutir de los morteros y las granadas es habitual. “Por no pensar algo peor… como que los rusos entren y avancen directamente hasta mi cocina”, dice encogiéndose de hombros.
Al otro lado de la línea de contacto, en Donetsk y Lugansk, los líderes separatistas alzados por Moscú han decretado la movilización de los reservistas y han prohibido salir de los territorios a todos los hombres de entre 18 y 55 años. Además, han impulsado como un goteo durante todo el fin de semana la evacuación de civiles a la vecina Rusia. Este domingo, citando peligro para la población, suspendieron todas las actividades públicas, desde los espectáculos culturales a los actos educativos, según un comunicado publicado en su canal de Telegram. Tras mostrar en sus canales de televisión pública a un supuesto espía ucranio capturado, reiteraron que tienen información de que Kiev lanzará ataques inminentes para recuperar el control del territorio.
Un hombre observaba este domingo un coche destrozado por la artillería en la localidad de Tamarchuk (provincia de Donetsk), situada en la línea del frente.STANISLAV KOZLIUK (EFE)
Casi 40.000 personas han llegado ya a Rusia, a la región de Rostov, según fuentes oficiales de Moscú. Allí, a petición del presidente Putin, los servicios de emergencia han preparado un operativo de acogida. Vídeos y fotografías en varios medios y en las redes sociales mostraban tiendas de campaña con literas para los primeros en llegar. Este domingo, medios sobre el terreno como The Guardian, informaron de que las autoridades han empezado a trasladar en trenes a muchos de los evacuados. Algunos relataban que los bombardeos habían aumentado en los últimos días; otros se mostraban desconcertados y algo molestos por una evacuación que veían innecesaria. En Rusia, donde Putin ha dictado que cada recién llegado de las autodenominadas “repúblicas populares” de Donetsk y Lugansk reciba una ayuda de 10.000 rublos (114 euros), las regiones de Rostov, Kursk y Voronezh, fronterizas con Ucrania, anunciaron estados de emergencia, citando la afluencia de personas.
Muchas menos personas han llegado a Ucrania desde las zonas de Lugansk y Donetsk en manos de los separatistas, que solo mantienen abierto un puesto fronterizo hacia el territorio controlado por el Gobierno. Por él han cruzado casi 900 ciudadanos desde el sábado, según el Ejército ucranio. Kiev asegura que la movilización de reservistas y la evacuación de civiles a Rusia es teatro y que su Ejército no tiene ninguna intención de lanzar una ofensiva para recuperar el control del Donbás.
“Es una movilización falsa en respuesta a una amenaza falsa”, asevero el sábado el ministro del Interior ucranio, Denys Monastyrski. “Están tratando de crear pánico, también de nuestro lado y entre nuestra gente”, añadió. Monastyrski, otros miembros del Gobierno y varios diputados de la Rada (el Parlamento) visitaron el sábado la línea del frente con un grupo de periodistas. Allí, bajo varios ataques de artillería, algunos comprobaron cómo el conflicto del Donbás, la última guerra de Europa, es una realidad que se masca desde 2014.
El ministro del Interior aseguró que el servicio de espionaje ucranio tiene datos de que Rusia ultima ya en las regiones separatistas una operación de falsa bandera, es decir una treta preparada por el Kremlin para intervenir y justificar una invasión en toda regla con el pretexto de proteger a la ciudadanía de los territorios secesionistas. Monastyrski afirmó que mercenarios del grupo Wagner han llegado a Donetsk y Lugansk con órdenes de volar puntos claves de infraestructuras y culpar a Kiev. La compañía de contratistas militares Wagner —considerado el ejército en la sombra del Kremlin y que ha servido a los intereses de Rusia en Siria, Libia y África— también estuvo presente en el principio del conflicto ucranio, según distintos informes, donde Rusia siempre ha negado su presencia.
El presidente de Colombia, Iván Duque, este lunes 14 de febrero.JOHANNA GERON (AFP)
Durante los últimos cuatro años, la derecha colombiana ha vivido en carne propia uno de los adagios más viejos y ciertos de la política: a veces los partidos viven mejor sin poder. El dato que lo enmarca es la notable caída en la aprobación del presidente Iván Duque, que está en solo un 35% de media según el índice agregado que mantiene la consultora Colombia Risk Analysis: apenas uno de cada tres colombianos ven con buenos ojos su gestión.
Duque fue elegido en el seno de la derecha colombiana como una opción electoralmente viable, un candidato joven y políticamente moderado. Pero su fracaso a la hora de mantener una alta popularidad se refleja ahora en la enorme fragmentación de este mismo espacio ideológico. Como resultado, el menú de posibles candidatos dentro de la coalición Equipo por Colombia –la más escorada a la derecha– nunca ha estado del todo claro. Tampoco lo ha estado para los encuestadores, que han variado los nombres incluidos en sus estudios para aquellos ciudadanos que pretenden votar el próximo 13 de marzo en la consulta de derecha.
Como resultado, los datos comparativos ofrecen una foto movida e incierta, que apenas sirve para distinguir a un grupo de precandidatos destacados, cuyas bandas de estimación de voto son tan amplias que resulta imposible señalar una cabeza nítida en la carrera. Son tres exalcaldes: el de Medellín Federico ‘Fico’ Gutiérrez, que alcanza entre un 26% y un 47% de apoyos; el barranquillero Alejandro Char (entre 26% y 34%); y a cierta distancia, el bogotano Enrique Peñalosa (entre 9% y 23%).
A menos de un mes de las consultas, Caracol Radio y EL PAÍS organizan una serie de debates con los precandidatos de las tres grandes coaliciones, que comienza este martes a las 19.00 horas con los aspirantes de Equipo por Colombia, que completan David Barguil y Aydeé Lizarazo.
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En esta coalición no está Óscar Iván Zuluaga, candidato del Centro Democrático, el partido de Gobierno fundado por el expresidente Álvaro Uribe, y por tanto heredero provisional de Duque. Zuluaga presenta una valoración neta notablemente negativa, solo superada por Peñalosa entre los candidatos de Equipo por Colombia.
Fico Gutiérrez está notablemente mejor en sus datos netos, pero tiene un claro problema de reconocimiento: dos tercios de la muestra de Invamer en diciembre de 2021 no tenían una opinión formada sobre él, indicando que la mayoría de la ciudadanía colombiana no sabe lo suficiente para valorarlo en ninguna dirección, no lo recuerda o no lo conoce. Y esto se da para el que se supone el contendiente más destacado dentro de la plataforma.
El debate dentro del Equipo por Colombia se ha venido centrando en dos puntos de atención avalados también por los datos demoscópicos. Uno es el asunto de la seguridad, punta de lanza argumental especialmente para el propio Fico Gutiérrez, como ya lo fue durante su alcaldía en Medellín. Y, efectivamente, la percepción de inseguridad parece haber subido en el país, según la encuesta de Invamer. También lo han hecho algunos de los indicadores de criminalidad, como la tasa de homicidios, que en 2021 alcanzó niveles que no se conocían desde 2015. Ahora bien: siguen muy lejos de los volúmenes de principios de este siglo, algo que pone en perspectiva la potencia de este gancho electoral.
La segunda palanca tiene nombre y apellidos: Gustavo Petro. El más que probable candidato de la izquierda se ha convertido en el tentador blanco visible de todos los demás contendientes, que agitan de manera directa o indirecta el fantasma que les facilitan otros gobiernos de la misma tendencia ideológica en la región. Efectivamente, el miedo por “convertirse en Venezuela” acucia a un 33% de colombianos según la Invamer, pero la asociación entre la catástrofe del país vecino y la candidatura petrista no es necesariamente obvia para los electorados más alejados del extremo derecho, y se ha reducido en los últimos tiempos desde el 60%-70% que alcanzó en el anterior ciclo electoral presidencial (un valor al que es probable que se acerque de nuevo conforme lo hagan los próximos comicios). A estos moderados, la baja valoración de Duque (en teoría, un presidente escogido por y para ellos) les puede acabar alejando de una candidatura de derecha, especialmente si está muy escorada. Y cada vez son más, mientras que los auto-declarados como muy de derecha llevan una década y media reduciéndose en Colombia: eran más de un 21% en 2004, y en 2018 apenas llegaban al 14,7%.
Ante esto, el fracturado espacio conservador se debería plantear cómo reconciliar el fracaso de un presidente que se presentó a la vez como propio y moderado, con la realidad de que su espacio ideológico se achica en Colombia.
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Vista aérea del incendio de Laguna Verde en los cerros de la ciudad de Iquique, Chile, en enero de 2022.FERNANDO MUNOZ (AFP)
Más de 400 personas buscan refugio tras el incendio que consumió al menos 100 viviendas en un campamento irregular en el norte de Chile. El fuego ocurrió por la tarde del lunes en Laguna Verde, un asentamiento poblado por migrantes en la periferia de Iquique, la última ciudad chilena ante la frontera con Bolivia y Perú. Con al menos 15 heridos y sin reportes de fallecidos, las autoridades chilenas evacúan a las familias afectadas en dos colegios habilitados como refugios. “Nadie ha venido, ¡Los bomberos no tenían ni agua!”, gritaba un vecino en un video que circula en redes sociales.
El drama del incendio revela una herida abierta en el norte de Chile desde hace décadas, y que tuvo un papel principal en las elecciones del pasado 21 de noviembre: la migración irregular. El Ministerio de Exteriores de Bolivia calcula que casi el total de los afectados es de nacionalidad boliviana. “Son más de 100 familias de connacionales”, dijo Eva Chuquimia, viceministra de Gestión Institucional y Consular, en una entrevista televisiva este martes. “Por esas tierras las construcciones son precarias de madera y fierros, entonces el fuego ha arrasado la totalidad de las viviendas, prácticamente han quedado sin nada nuestros compatriotas”, ahondó el martes a medios locales el cónsul boliviano en Chile, Eloy Poma.
Al oeste del desierto de Atacama, entre la costa chilena y el árido altiplano andino, Laguna Verde es solo un campamento entre una decena de barriadas sobrepobladas por migrantes bolivianos, peruanos y, más recientemente, venezolanos o haitianos, en las colinas de la periferia de Iquique. La localidad es una de las primeras paradas para miles de migrantes que buscan regularizar su estatus en alguna ciudad del centro de Chile. En la emergencia por apagar el fuego, el Ministerio del Interior declaró la alerta amarilla y aclaró sobre “la presencia de viviendas irregulares y el difícil acceso al lugar”.
Laguna Verde no dispone de servicios básicos como la canalización de agua potable, lo que dificultó la respuesta de los bomberos. “Tuvo una muy rápida propagación, considerando las condiciones que se nos presentaban en el escenario, como la problemática del terreno para acceder de nuestras unidades de emergencia y el despliegue de material”, afirmó el comandante del cuerpo de Bomberos de Iquique, Jorge Medina, según recoge la agencia France Presse. Medina también confirmó que al menos seis bomberos fueron lesionados “por estrés térmico y el esfuerzo físico que han tenido que realizar” para hacer llegar los materiales a lo alto de la colina, donde no podían acceder los camiones.
Un vecino ayuda a combatir el incendio en el barrio Laguna Verde, en Iquique, Chile.Foto: AP | Video: REUTERS
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En Chile viven 81.643 familias en 969 campamentos, según el Catastro Nacional de Campamentos hecho por la ONG Techo y Fundación Vivienda en 2021. La migración irregular en el norte minero de Chile fue un tema de agenda durante las presidenciales que ganó el progresista Gabriel Boric. Salvo en la ciudad de Arica, el ultraderechista José Antonio Kast se impuso en toda la región. En Iquique, donde las manifestaciones antiinmigrantes llevaron a la quema de colchones y otras pertenencias de los venezolanos sin techo el pasado septiembre, Kast se impuso en segunda vuelta por un apretado 50,42%.
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