Mostrando entradas con la etiqueta juicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta juicio. Mostrar todas las entradas


Familiares de víctimas desaparecidas durante el Gobierno de Alberto Fujimori se manifiestan en contra del fallo del Tribunal Constitucional.
Familiares de víctimas desaparecidas durante el Gobierno de Alberto Fujimori se manifiestan en contra del fallo del Tribunal Constitucional.Paolo Aguilar (EFE)

El tribunal penal que lleva el juicio contra el autócrata Alberto Fujimori por el asesinato de seis campesinos —perpetrado por militares durante su Gobierno— ha prohibido su salida del país durante un año y medio. La medida se ha concedido a petición del fiscal, ante la inminente excarcelación del reo tras la decisión del Tribunal Constitucional el jueves pasado, que aprobó un hábeas corpus. Fujimori tiene pendiente, entre otros casos, comparecer en el juicio oral del caso Pativilca como autor mediato de homicidio calificado, que se considera delito de lesa humanidad, cometido al norte de Lima en enero de 1992 por el Grupo Colina, un escuadrón de la muerte del Ejército peruano que cometió decenas de ejecuciones extrajudiciales a civiles bajo el paraguas de la lucha contra el terrorismo al inicio de la década de los 90.

El fiscal Luis Javier Ramírez pidió además comparecencias con restricciones para asegurar que Fujimori se presente al juicio, en vista de que en otros casos de graves violaciones a los derechos humanos no ha pagado la reparación civil a las víctimas y sus familiares. El reo tiene una deuda de 13,6 millones de dólares con el Estado por reparación civil, según el procurador anticorrupción. La tarde del jueves, la jueza Miluska Cano señaló que cuando Fujimori sea excarcelado debe informar a su despacho de cuál será su domicilio en la ciudad de Lima, y “presentarse ante el tribunal cuando este lo requiera, salvo que su situación de salud —debidamente documentada— se lo impida”.

Entre los fundamentos de su decisión, la jueza comentó que este viernes 25 de marzo el Estado peruano remitirá sus observaciones a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre las medidas provisionales que tomará ante el fallo del Tribunal Constitucional peruano. “Se debe advertir el impacto sobre el derecho a la verdad y el derecho a la reparación, más cuando el procesado no ha pagado la reparación civil en los casos Barrios Altos y La Cantuta”, afirmó Cano. En noviembre de 1991 el Grupo Colina asesinó a 15 personas —entre ellos un niño de ocho años— en un inmueble de Barrios Altos, en el centro de Lima, y, en julio de 1992, secuestró a nueve estudiantes y un profesor de la universidad nacional de educación La Cantuta a quienes luego ejecutó extrajudicialmente. Al año siguiente, algunos de los cuerpos fueron encontrados calcinados al este de la capital.

En 2009, la Sala Penal Especial condenó a Fujimori a 25 años de prisión como autor mediato de los delitos de homicidio calificado y lesiones graves por ambos casos, después de haber sido extraditado desde Chile. La sentencia llegó después de un largo proceso en el sistema de justicia interamericano al que acudieron las víctimas y sobrevivientes ante la imposibilidad de encontrarla en el fuero peruano. La CIDH halló responsabilidad del Estado peruano en ambos casos, y como parte de las reparaciones dispuso la investigación y sanción de los delitos, entre otras medidas. Fujimori ha cumplido 15 años de dicha condena.

Bajo el argumento de que Fujimori, de 82 años, no representa un peligro para la sociedad y tiene la salud resquebrajada, el recurso que el abogado Gregorio Parco presentó al Constitucional pidió anular la resolución del juez supremo Hugo Núñez que en 2018 invalidó el indulto que el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski otorgó a Fujimori en la nochebuena de 2017.

En el debate del jueves pasado, del habeas corpus, los jueces quedaron empatados tres a tres, pero el presidente del Constitucional, Augusto Ferrero, definió con el voto dirimente. Ferrero llegó a la corte en 2017 apadrinado por la bancada fujimorista de Fuerza Popular y la líder de ese grupo político, Keiko, la hija mayor del expresidente.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Aunque el Constitucional no ha difundido la sentencia —con los argumentos a favor y en contra— el jueves comunicó que la decisión con los tres votos a favor del hábeas corpus “restituye los efectos de la resolución del 24 de diciembre de 2017, que concedió el indulto humanitario al demandante, y dispone su libertad”. El juez Núñez anuló en octubre de 2018 el perdón presidencial debido a que fue producto de una negociación política de Kuczynski con Kenji —el hijo menor de Fujimori, congresista en ese momento— para evitar su destitución.

El magistrado demostró que el trámite del indulto ocurrió en un lapso extraordinariamente breve y que hubo irregularidades en los informes médicos sobre el reo. A petición de los familiares de las víctimas de los casos La Cantuta y Barrios Altos, el juez evaluó si el indulto infringía las obligaciones del Estado peruano ante el sistema interamericano de justicia y concluyó que era incompatible con ellas. Para el juez Núñez, los vicios procesales del indulto de 2017 evidenciaron la falta de debido proceso, independencia y transparencia que el caso exigía. “No procede otorgar beneficios en forma indebida que puedan conducir de algún modo a la impunidad”, dijo en su resolución.

De aquel episodio, Kenji Fujimori enfrenta desde enero un juicio por cohecho y tráfico de influencias debido al canje del indulto de su padre a favor de votos para salvar la presidencia de Kuczynski. El fiscal ha pedido once años de prisión para el hijo menor de Fujimori.

Tras el fallo de los tres magistrados del Constitucional, la semana pasada, la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos expresaron su preocupación por el incumplimiento de las sentencias de los casos Barrios Altos y La Cantuta, y la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas recordó que las normas internacionales restringen los indultos en casos de graves violaciones a los derechos humanos. El martes, los expertos en derechos humanos de la ONU también rechazaron el fallo del Constitucional, en un comunicado. “Las víctimas de violaciones a los derechos humanos esperaron justicia por un largo tiempo, y esta decisión representa un doloroso retroceso para ellas”, plantearon Fabián Salvioli, relator especial sobre la promoción de la verdad, la justicia y la reparación; Morris Tidball Binz, relator especial sobre ejecuciones judiciales; y cinco miembros del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias.

“La decisión del Tribunal Constitucional de liberar al señor Fujimori y de restablecer un indulto presidencial que le había sido concedido en 2017 parece ser inconsistente con los estándares internacionales de derechos humanos que restringen el uso del indulto en casos que involucran crímenes de lesa humanidad”, añaden los especialistas de procedimientos especiales de Naciones Unidas.

Este viernes, un procurador debe informar a la Corte Interamericana de la posición del Estado peruano acerca de lo decidido por el Constitucional, mientras a las puertas del recinto donde Fujimori cumple su condena la prensa espera la excarcelación que podría ser efectiva alrededor del día 28, fecha límite que tienen los magistrados para entregar la argumentación de sus votos en la cuestionada sentencia.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link



La justicia de Nicaragua, controlada por el presidente Daniel Ortega, condenó este lunes a ocho años de prisión a la opositora Cristiana Chamorro, tras desarrollar un juicio plagado de irregularidades. Durante el proceso contra Chamorro, la Fiscalía no pudo probar el delito de “lavado de dinero” achacado a la candidata presidencial considerada, según las encuestas, la favorita entre el electorado nicaragüense para derrotar a Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, en las elecciones generales del pasado noviembre. De acuerdo a fuentes judiciales cercanas al caso y que prefieren no ser citadas por temor a represalias, los fiscales ni siquiera presentaron el peritaje que demostrara la querella impulsada contra esta periodista.

El juez Luden Martín Quiroz, a cargo del Juzgado Noveno Distrito Penal de juicio de Managua y leal al sandinismo, dictó culpabilidad y ratificó una condena que el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) considera política. Al mismo tiempo, el organismo criticó que el judicial impuso, aparte de los años de prisión, “multas millonarias en córdobas y dólares imposibles de pagar” a Chamorro y los otros acusados. “Y si se llegaran a conmutar equivaldría a prisión perpetua”, alertó el Cenidh.

Chamorro fue detenida en junio de 2021, después que oficializó su aspiración presidencial, sustentada en el respaldo ciudadano que le confirieron las encuestas. Emergió como una figura que podía unir a la oposición y plantar cara en las urnas a la pareja Ortega-Murillo, gracias en parte al legado moral de sus padres: el periodista Pedro Joaquín Chamorro, asesinado en 1978 por la dictadura somocista, y su madre, la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, que en 1990 derrotó a Ortega y la revolución sandinista en unas votaciones históricas.

De todos los opositores apresados por Ortega desde junio, Chamorro y los extrabajadores de la Fundación Violeta Chamorro —en honor a la expresidenta— que ella dirigía fueron los únicos a los que les atribuyeron el delito de “lavado de dinero”. En teoría, un delito cruzado por muchas regulaciones internacionales, por lo que se previó un juicio largo para que la Fiscalía aportara pruebas contra la oenegé que apoyaba desde hace más de 25 años al periodismo independiente. No obstante, desde la etapa de formulación de la acusación contra Chamorro y la Fundación, el caso se tornó una persecución que tenía, al menos, dos claros flancos abiertos: inhabilitar a la precandidata y acallar el periodismo, ya que casi 60 periodistas fueron llamados por la Fiscalía para ser intimidados en largos interrogatorios.

El juicio contra Chamorro inició el pasado 3 de marzo y concluyó con una sentencia de culpabilidad ocho días más tarde, el 12 del mismo mes, después de que el juez Quiroz aceleró el proceso ante la incapacidad de la Fiscalía de presentar pruebas. Lo más desconcertante para los abogados consultados conocedores del proceso es que los fiscales no presentaron el peritaje realizado a las cuentas de la Fundación Violeta con el que, supuestamente, se demostraría una operación de lavado de dinero que la propaganda oficial vendió como escandalosa.

“Tanto el Juez Luden Martín Quiroz García, el Fiscal Carlos Espinoza y los oficiales de policía que declararon, trataron de justificar la ausencia de la prueba [la investigación de los peritos] alegando que no sabían su paradero, porque seguramente se seguía realizando peritaje sobre la misma”, afirma una fuente cercana al caso. Para los críticos del Gobierno de Ortega, esta y otras irregularidades evidencian cómo su régimen ha convertido a la justicia en un teatro para castigar a voces críticas en Nicaragua.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Uno de los últimos peritos policiales presentado como testigo por la Fiscalía dijo en una de las audiencias que las pruebas presentadas “apenas daban para sospechar de lavado de dinero”. Sin embargo, Chamorro fue condenada por “lavado de dinero, bienes y activos, apropiación y retención indebida, gestión abusiva y falsedad ideológica”.

El juicio, de acuerdo a las fuentes consultadas por EL PAÍS, tuvo momentos que tildan de “increíbles” cuando, por ejemplo, los policías que actuaban en calidad de testigos dijeron desconocer los delitos que estaban siendo juzgados. “Ante el interrogatorio de los abogados defensores, los oficiales de policía confesaron que ellos no habían participado en los actos de los que daban fe las respectivas actas firmadas por ellos, es decir que dieron fe de algo de lo que no tenían certeza”, narra una de las fuentes. Además, todos los oficiales que pasaron por el estrado aseguraron que la información en la que basaron su testimonio fue proporcionada por sus jefes. “Asimismo confesaron que no sabían sobre el objeto de la investigación ni cuáles delitos suponían estar investigando”, agrega.

Al igual que en los otros juicios políticos de Managua, el proceso contra Chamorro y la extinta Fundación Violeta Chamorro fue realizado a puertas cerradas en la prisión de la Dirección de Auxilio Judicial, mejor conocida como ‘El Chipote’, donde los presos políticos están encerrados en condiciones inhumanas y sufriendo malos tratos, según han denunciado los familiares. Tampoco los abogados defensores pudieron ejercer una defensa efectiva, ya que no permitían visitar a sus clientes.

Los otros condenados por los mismos delitos junto a la precandidata Chamorro fueron el contador general y el administrador financiero de la Fundación Violeta, Marcos Fletes y Walter Gómez, a quienes les impusieron 13 años respectivamente. A siete años fue también condenado el conductor personal de Chamorro, Pedro Vásquez.

El judicial también impuso una pena de nueve años al hermano mayor de Cristiana, el opositor Pedro Joaquín Chamorro Barrios, un juicio que muchos interpretan como una “venganza” de Ortega contra la familia Chamorro Barrios, una de las más influyentes en Nicaragua, en especial contra Cristiana, la precandidata que le recordó a Ortega su peor derrota electoral de 1990.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


La expresidenta boliviana Jeanine Áñez tras declarar ante fiscales en La Paz, el 13 de marzo de 2021.
La expresidenta boliviana Jeanine Áñez tras declarar ante fiscales en La Paz, el 13 de marzo de 2021.Juan Karita (AP)

Un día antes de que comience un controvertido juicio por su ascenso al poder el 12 de noviembre de 2019, la expresidenta boliviana Jeanine Áñez se declaró en huelga de hambre mediante una carta que su hija leyó a la prensa. Áñez está acusada de haber actuado contra la Constitución e incumplido sus deberes como senadora cuando se proclamó presidenta de Bolivia dos días después de la renuncia de Evo Morales y puede ser condenada hasta con 12 años de prisión. La exmandataria, que según sus médicos sufre depresión y otras dolencias, escribió que su “acción podrá ayudar a que la comunidad internacional entienda que [el sistema de] justicia es de Evo Morales y [del presidente] Luis Arce”.

Su defensa alega que los fiscales y jueces están parcializados en su contra por razones políticas y que han incumplido las garantías legales a las que Áñez tenía derecho, en particular la de ser procesada por la Asamblea Legislativa por su condición de exgobernante. El oficialismo no cuenta con la mayoría que necesita para eso, que es de dos tercios de los votos parlamentarios. El Gobierno de Arce asegura que el proceso cumple la ley, porque se realiza en torno a las decisiones que Añez supuestamente tomó para asumir la presidencia y, por tanto, cuando todavía no ocupaba esta investidura.

Luego de la renuncia de Morales, en la tarde del 10 de noviembre de 2019, una serie de renuncias públicas de las autoridades parlamentarias del derrocado Movimiento al Socialismo (MAS) pusieron a Áñez, que estaba al borde de la jubilación pero era la segunda vicepresidenta del Senado, en el centro de la política nacional. Parte de la oposición a Morales consideraba que la presidencia transitoria le debía corresponder a ella, así que hizo una gestión ante el Tribunal Constitucional para validar su asunción. Este emitió un comunicado de prensa en el que se señalaba que toda sucesión presidencial se debía dar de forma inmediata y automática (“ipso facto”) para evitar un vacío de poder, pero sin señalar si la sucesora debía ser la entonces senadora o alguien más.

Amparada en esta declaración y en la efervescencia de las multitudes contrarias a Morales, Áñez se proclamó presidenta cuando vio que el MAS no concedía el quorum necesario para que el asunto se considerara en el Legislativo. Antes de eso, exhortó a las Fuerzas Armadas a patrullar las calles, en un contexto de fuertes protestas en contra de la policía, que los días previos había protagonizado un motín para provocar la caída de Morales. Estos son los actos por los que ahora será juzgada junto con ocho exjefes militares y policiales. En el tiempo transcurrido desde entonces, el Tribunal Constitucional se retractó de su comunicado de prensa, que ahora considera sin valor legal. Y los principales políticos de la oposición señalaron que en las reuniones que tuvieron en esos días –que son objeto de otro proceso paralelo– recomendaron que fuera el Parlamento el que posesionara a Áñez, lo que no sucedió.

La expresidenta considera que está condenada de antemano y por eso quiere darle un significado político a su “sacrificio”. “Estoy enferma, pero mis últimas fuerzas las utilizaré para demostrar a Bolivia y el mundo que estos machos del poder no podrán borrar de la historia que cometieron fraude. Que fueron encontrados y renunciaron escapando del país”. Las protestas contra Morales comenzaron luego de que el Tribunal Electoral declarara a este ganador de las elecciones de octubre de 2019 y el candidato antagonista, el expresidente Carlos Mesa, denunciara un “fraude monumental”.

La gestión de Áñez duró menos de un año y estuvo tachonada de problemas de corrupción y violación de los derechos humanos. El hombre fuerte de este Gobierno fue el ministro Arturo Murillo, actualmente preso en Miami por lavado de dinero. Según un grupo de expertos independientes reunidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, algo menos de 40 personas murieron en masacres, ejecuciones sumarias y torturas policiales. Estos delitos no están siendo procesados porque el MAS no cuenta con la mayoría parlamentaria para enjuiciar a una presidente por actos que claramente haya realizado en esa condición. Según los analistas y la oposición, el juicio actual, que es por delitos relativamente menores, pretende subsanar la imposibilidad de realizar un juicio parlamentario, por lo menos en el corto plazo.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Un grupo de 21 expresidentes hispanoamericanos de derecha, miembros de la Iniciativa Democrática de España y las Américas, se pronunciaron sobre el caso. “La expresidenta Áñez tiene derecho a gozar de un juicio en libertad, del debido proceso y de una tutela judicial efectiva”, señala su comunicado. Varios organismos de derechos humanos desconfían de la independencia de los jueces bolivianos respecto al aparato gubernamental, tanto si se trata de procesar a políticos de derecha, ahora, o de izquierda en el periodo entre 2019 y 2020. Tanto simpatizantes de la expresidenta como las organizaciones de víctimas de la represión en su gobierno planean manifestarse en contra y a favor de la condena de Jeanine Áñez.

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


La sede del diario 'The New York Times' en Manhattan (Nueva York), en junio de 2020.
La sede del diario ‘The New York Times’ en Manhattan (Nueva York), en junio de 2020.JOHANNES EISELE (AFP via Getty Images)

Una demanda por difamación presentada en 2017 por la republicana Sarah Palin sentará esta semana a The New York Times en el banquillo. La causa, desestimada en su día y recurrida por la exgobernadora de Alaska, apenas si resultaría noticiosa entre el alud de actuaciones judiciales que se registran cada año en EE UU: unos 40 millones de casos. Pero el proceso que enfrenta a la que fuera candidata en 2008 a la vicepresidencia y el diario es algo más: el ariete con que la derecha más recalcitrante pretende horadar el bastión de garantías constitucionales de la Primera Enmienda, que consagra, entre otras, la libertad de expresión. Desde que Donald Trump amenazara en 2016, durante la campaña electoral, con arremeter contra los periodistas y los medios incómodos, las salvaguardas que ofrece la Primera Enmienda se han convertido en diana para la facción más ultra de su partido, en la que se sitúa Palin. La vista ha debido retrasarse una semana a causa del segundo contagio por covid de la antigua estrella del Tea Party, negacionista y antivacunas militante.

Todo empezó con un editorial publicado en junio de 2017, en el que el diario vinculaba un tiroteo de 2011 en Tucson (Arizona), en el que murieron seis personas y la congresista demócrata Gabby Giffords resultó herida muy grave, con la retórica incendiaria de Palin. El Times reprodujo un mapa distribuido por el equipo de campaña de la republicana en el que aparecían varios distritos electorales, incluido el de Giffords, marcados con un punto de mira. El rotativo reconoció su error y publicó una corrección dos días después, pero a Palin la fe de errores no le bastó. Alegando “mala fe” —una figura clave en el caso—, la conservadora elevó la causa inicialmente rechazada a un tribunal federal de apelaciones, que la ha derivado a uno de Nueva York. La exgobernadora solicita 420.000 dólares por el menoscabo de reputación que a su juicio provocó el artículo.

El delito de difamación es hoy una patata caliente no solo para los medios y los políticos, sino también en determinados ámbitos de la judicatura. Dos jueces del Tribunal Supremo, Clarence Thomas y Neil M. Gorsuch —ambos conservadores—, se han pronunciado sobre la necesidad de actualizar una casuística que data de décadas. El último escribió el verano pasado que el modelo está obsoleto y se ha convertido en una patente de corso “para la publicación de falsedades”. Gorsuch se refería concretamente a uno de esos casos célebres, con nombre y apellidos, que jalonan la jurisprudencia americana: el caso Sullivan contra el New York Times, que en 1964 resolvió que una demanda por difamación debe probar mala fe o manifiesto desdén por la verdad, y que desde entonces protege a los periodistas y los medios de cualquier reclamación por parte de una figura pública. Gracias a este precedente, por áspera, desagradable o incómoda que resulte una información —o una opinión—, los personajes públicos deben aguantar el envite salvo que les conste mala fe en los actores.

Medio siglo después, la efervescencia de las redes sociales, que replican contenido muchas veces añejo, y en ocasiones sujeto a litigios, y la profunda polarización ideológica del país han puesto contra las cuerdas el precedente del caso Sullivan; de ahí que muchos expertos vean el juicio como una posible vía de agua en la sacrosanta libertad de prensa. La incredulidad se adueña incluso de quienes creen que Palin fracasará en su intento. El abogado Theodore Boutrous, especialista en la Primera Enmienda, sostiene que, “según las decisiones de larga data del Supremo, Palin debería perder esta demanda. Si vence, [el fallo] tendría terribles consecuencias, al indicar a figuras públicas poderosas que ahora pueden demandar a los periodistas para tratar de asustarlos y evitar que publiquen comentarios e historias importantes sobre temas de interés público. Pero creo que perderá”.

Sarah Palin, en un mitin de Donald Trump en Tampa (Florida), en marzo de 2016.
Sarah Palin, en un mitin de Donald Trump en Tampa (Florida), en marzo de 2016.Steve Nesius (REUTERS)

El Times, que no ha perdido una sola demanda por libelo en 50 años en territorio estadounidense, acude al juicio para defenderse, pero también para defender la ley. “En este juicio buscamos reiterar un principio fundamental del derecho estadounidense: no se debe permitir que las figuras públicas utilicen demandas por difamación para penalizar errores no intencionales de los medios de comunicación. Publicamos un editorial sobre un tema importante que contenía una inexactitud. Lo aclaramos con una fe de errores. Estamos profundamente comprometidos con la imparcialidad y la precisión en nuestro periodismo, y cuando nos equivocamos, corregimos nuestros errores públicamente, como hicimos en este caso”, explica un portavoz del diario.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

La protección que la Primera Enmienda otorga a periodistas y medios estadounidenses es la envidia de colegas en otros países, pero tal vez por ese blindaje casi omnímodo se ha convertido en una amenaza, o un oprobio, para el pantano de hechos alternativos y noticias falsas en que chapotea buena parte de los republicanos. “Palin no debería ganar, ya que no hay evidencia real de que los periodistas del Times tuvieran serias dudas sobre la veracidad de lo que publicaron, y ese es el estándar que debe cumplirse para ganar el juicio. Si el jurado falla a su favor, creo que no habrá seguido las instrucciones del juez, sino decidido en función de sus propios sentimientos sobre cómo debería ser la ley, no lo que dijo el Supremo”, considera Georges Freeman, director ejecutivo de Media Law Resource Center y antes abogado del diario.

El juicio sacará a la luz hechos sobre lo ocurrido en junio de 2017 en el equipo de opinión, independiente de la redacción. El amparo que proporciona la Primera Enmienda se revela crucial no solo para medios de referencia como el encausado, también para los pequeños y los colaboradores, desprotegidos en comparación con las grandes cabeceras. Ese es otro motivo de preocupación para periodistas y constitucionalistas: que un fallo adverso abra una fisura que podría ir a más, en función de los aires políticos del país. “Es un momento complicado para el apoyo público a la prensa y para el reconocimiento judicial de la libertad de prensa. Los reveses para la prensa siempre son preocupantes, pero una pérdida de alto perfil en este momento podría ser especialmente preocupante. El deseo de algunos jueces de rebajar la protección de la prensa en casos de difamación lo es”, sostiene RonNell Andersen Jones, profesora de Derecho en la Universidad de Utah, que ha documentado la deriva restrictiva del poder judicial hacia los medios.

Gane o pierda, Palin, que en vez de guardar el aislamiento prescrito para cualquier positivo de covid ha sido vista esta semana en varios restaurantes de Nueva York, renace de sus cenizas gracias al juicio. “Palin ya ha ganado al llevar el caso tan lejos. No ha sufrido ningún daño y está recibiendo la atención que anhela, y perjudicando a un medio informativo en el proceso. Tal vez eso sea bueno para ella y sus fanáticos, pero es terrible para la democracia y la prensa independiente”, concluye Chip Stewart, profesor de Periodismo en la Universidad Cristiana de Texas especializado en la Primera Enmienda.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link


Andrés de Inglaterra, el 11 de abril de 2021, en el Castillo de Windsor.
Andrés de Inglaterra, el 11 de abril de 2021, en el Castillo de Windsor.Steve Parsons (AP)

El príncipe Andrés de Inglaterra (Londres, 61 años) ha rechazado toda sugerencia de zanjar discretamente su batalla legal en Estados Unidos y resignarse a un ostracismo social que salvaguarde la imagen de la familia real británica. Su equipo jurídico ha presentado ya ante el juzgado de Nueva York que instruye la acusación de abuso sexual a una menor contra el duque de York un escrito de 11 páginas en el que niega rotundamente los hechos. Andrés solicita además que el asunto sea expuesto ante un jurado popular, y que sea esta institución la que decida sobre su culpabilidad o inocencia. Un juicio de esas características garantiza una publicidad máxima de todas las versiones, detalles y contradicciones de las partes, y supone varios meses de bombardeo constante en los medios de comunicación. Isabel II celebra este año su Jubileo de Platino ―70 años de reinado― y su equipo ha intentado alejar de la conmemoración cualquier elemento de escándalo. La reina decidió a mediados de enero retirar a Andrés todos sus títulos militares y sus participaciones en patronatos reales, en una nueva muestra de la voluntad de la familia real británica de alejar de la escena pública al duque de York.

Andrés admite en el escrito presentado ante el juez la relación que mantuvo con el millonario pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, pero niega haber participado en cualquier acto de abuso sexual. Desmiente además, a pesar del caudal de fotos y publicaciones que han surgido a lo largo de los años, que fuera amigo de Ghislaine Maxwell, la novia de Epstein y conseguidora de muchas de las menores de las que abusó el financiero. La hija del magnate británico de los medios, Robert Maxwell, fue declarada culpable de cinco delitos contra la libertad sexual por un jurado popular estadounidense, y permanece en prisión a la espera de que se dicte sentencia.

El hijo de Isabel II mantiene su versión de que nunca conoció a Virginia Giuffre, la mujer ―de 38 años y residente en Australia― que acusa a Andrés de haber abusado de ella al menos en tres ocasiones, cuando era una menor, de 17 años, de apellido Roberts. Hasta 40 veces niega el escrito de la defensa los hechos presentados por el equipo jurídico de Giuffre, encabezado por el prestigioso abogado, David Boies. Pero también más de 40 veces utiliza el confuso argumento de “falta de información” para evitar responder a los datos más controvertidos. Por ejemplo, respecto a la famosa foto de Andrés agarrando por la cintura a Giuffre en el apartamento londinense de Maxwell, los abogados del duque persisten en la estrategia de sembrar dudas sobre la veracidad de la foto, a la vez que admiten no disponer de pruebas para demostrar que sea falsa.

Pero la estrategia más arriesgada de Andrés ―y la que puede acabar rebotando negativamente sobre toda la familia real británica― es la de cuestionar los motivos y la personalidad de la propia Giuffre. A lo largo de más de una decena de peticiones expresas de que el caso sea sobreseído, los abogados del duque exigen que las acusaciones de la mujer sean desestimadas, por “su conducta incorrecta” y por “no tener las manos limpias”. Este último argumento es un concepto procesal estadounidense por el cual “aquel que reclama justicia debe acudir con las manos limpias”. El equipo de Andrés intentará demostrar que Giuffre, quien convivió durante unos años con Epstein y Maxwell, también fue partícipe a la hora de atraer menores al entorno del financiero.

“La respuesta del príncipe Andrés sigue incidiendo en la idea de negar todas las acusaciones en su contra, y de intentar transmitir la idea de que la víctima es, de algún modo, culpable de todo lo que le sucedió”, ha contestado el abogado Boies al escrito del duque.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete





Source link


De izquierda a derecha, en una foto de archivo, Tou Thao, Thomas Lane y Alexander Kueng.
De izquierda a derecha, en una foto de archivo, Tou Thao, Thomas Lane y Alexander Kueng.HANDOUT (REUTERS)

George Floyd llegó a decir hasta 25 veces que no podía respirar sin que ninguno de los tres agente de policía que veían como su compañero Derek Chauvin aplastaba con su rodilla el cuello del afroamericano hiciera nada por impedirlo. “Solo miraron mientras el señor Floyd sufría una lenta y agonizante muerte”, ha declarado este lunes la fiscal federal a cargo del caso, Samantha Trepel. El pasado mes de mayo, un gran jurado federal de Minneapolis (Minnesota) acusaba a los cuatro expolicías involucrados en la detención y muerte de Floyd de tres cargos por violar “intencionalmente” los derechos constitucionales del afroamericano el 25 de mayo de 2020.

Derek Chauvin, sentenciado a 22 años por la muerte del que luego se convirtió en ícono del movimiento racial, se declaró en diciembre del año pasado culpable de los cargos federales que pesaban en su contra por violación de los derechos civiles de Floyd. Esa fue la primera vez que el exagente admitía su culpabilidad por los nueve minutos y 29 segundos que acabaron con la vida de Floyd.

Desde la mañana de este lunes, Thomas Lane, Alexander Kueng y Tou Thao, excompañeros de Chauvin, se enfrentan a una corte federal en Saint Paul (Minnesota) por violar los derechos civiles de Floyd. Con la mirada puesta en el jurado, la fiscal explicó la obligatoriedad de socorro que debían de haber cumplido los tres agentes al ver a su compañero hacer un uso excesivo de la fuerza contra Floyd. Por ley, Lane, Kueng y Thao deberían de haber protegido a la persona que tenían bajo su custodia e impedir que un policía abusara del sospechoso. “No hacerlo es un delito”, sentenció Trepel.

Cinco hombres y siete mujeres escucharán los alegatos a favor y en contra de los tres expolicías, quienes fueron despedidos en 2020 poco después de que se hiciera público el vídeo que una joven grabó de la brutal muerte sufrida por Floyd. Excepto Thao, quien contaba con ocho años de experiencia, los otros dos policías eran novatos que llevaban pocos días en el cuerpo. Analistas conocedores del caso declaraban a la cadena CNN que la falta de veteranía no creen que sea un eximente dado que el deber de socorro es algo inherente durante su periodo de formación en la academia de policía.

En este juicio, al tratarse de un proceso federal, no se permite la entrada de cámaras en la sala, con lo que no será posible seguir en directo los testimonios a favor y en contra de quienes testifiquen. En el imaginario colectivo están grabadas las acciones de los cuatro agentes aquel 25 de mayo de 2020, cuando Chauvin, el policía de mayor rango, tumbó a Floyd en el asfalto y plantó su rodilla en el cuello del afroamericano. Kueng sujetaba el torso de Floyd, Lane sostenía sus piernas y Thao se mantenía a una corta distancia, para bloquear el paso de los transeúntes que quisieran acercarse.

A través de los vídeos del público y las cámaras corporales de vigilancia de la policía se conoce que Lane preguntó: “Deberíamos ponerlo de lado?”. Chauvin respondió negativamente. Lane volvió a insistir y Kueng fue quien comprobó el pulso de Floyd. En ningún momento intentaron socorrer al afroamericano de 46 años o realizarle una maniobra de recuperación. Los agentes llamaron a una ambulancia, cuyo equipo médico trasladó el cuerpo inerte de Floyd a un hospital donde fue declarado muerto. El juicio federal comienza unos 20 meses después de que Floyd falleciera. El proceso estatal debía de haberse iniciado el pasado mes de agosto, pero fue retrasado a marzo de este año.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


El expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, es escoltado a los juzgados en una imagen de 2016.
El expresidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, es escoltado a los juzgados en una imagen de 2016.Moises Castillo (AP)

La justicia de Guatemala inició un proceso contra el expresidente Otto Pérez Molina, acusado de haberse enriquecido durante su mandato gracias a la formación de una sofisticada red de contrabandos en las aduanas del país. El caso es conocido como La Línea y fue destapado por la ahora extinta Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) en 2015. Junto al general retirado también es procesada la exvicepresidenta Roxana Badeltti. El proceso se lleva a cabo en un momento en que la justicia guatemalteca lucha por mantener su independencia.

Las investigaciones de la Cicig y la Fiscalía Especial Contra la Impunidad iniciaron en mayo de 2014, tras recibir denuncias de que varios grupos de importadores eran privilegiados con trato especial por parte de funcionarios de las aduanas, que permitían ingresar los productos burlando al fisco. En este entramado participaban una treintena de altos personajes del Estado, incluyendo al capitán retirado Juan Carlos Monzón, quien era secretario privado de la vicepresidencia y directores de la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT. Como explicaron los investigadores en su momento, el caso fue denominado La Línea en referencia a un número de teléfono que era el contacto de los defraudadores con los funcionarios que participaban en el entramado.

El destape generó tal indignación entre la población, que desató la llamada Revolución de la Dignidad, con decenas de miles de guatemaltecos exigiendo la renuncia de los funcionarios corruptos. Presionado por las protestas, Pérez Molina dimitió el 3 de septiembre de 2015 y un día después un juez local ordenó presión preventiva en su contra. Roxana Baldetti fue capturada en agosto de 2014 en un hospital privado, donde se había refugiado argumentando problemas de salud. Este lunes, Baldetti volvió a argumentar problemas de salud al argumentar que padece síntomas de covid-19 y que su presencia en los juzgados era un riesgo para los trabajadores.

El juicio contra ambos políticos se celebra en el Tribunal de Mayor Riesgo B, donde Pérez Molina llegó arropado por una treintena de personas y afirmó que espera demostrar su inocencia, porque no existen pruebas en su contra, informa Efe. Ambos son procesados por enriquecimiento ilícito y otros cargos de corrupción.

El proceso contra los exmandatarios se da justo cuando han saltado las alarmas a nivel internacional por la persecución de fiscales que en Guatemala luchan contra la corrupción. Una persecución que ha hecho que varios de estos funcionarios tuvieran que exiliarse. Un informe de Human Rights Watch (HRW) alertó de que “autoridades están impidiendo la transparencia y amenazan la independencia judicial”. El organismo cita el caso de Juan Francisco Sandoval, quien fue fiscal anticorrupción de Guatemala, pero debido a sus investigaciones, la fiscal general, Consuelo Porras, lo destituyó del cargo. Sandoval tuvo que dejar Guatemala rumbo a El Salvador casi de manera clandestina el 23 de julio, en un coche diplomático, escoltado por el procurador de derechos humanos y el embajador de Suecia. El exfuncionario ahora vive en Washington, donde se ha refugiado junto a otros a cuatro juristas —jueces y fiscales— reconocidos a nivel internacional por su lucha anticorrupción, que tuvieron que huir de Guatemala por presiones y amenazas. En Washington buscan protección también la exfiscal general Thelma Aldana, la exmagistrada de la Corte de Apelaciones Claudia Escobar, el exfiscal de la FECI Andrei González y la magistrada electa de la Corte de Constitucionalidad (CC) Gloria Porras.

La persecución de estos juristas preocupa a Estados Unidos, que a finales de julio decidió congelar “temporalmente” la cooperación con el Ministerio Público de Guatemala. Washington ya había expresado su malestar ante la destitución de Sandoval, a quien las autoridades estadounidenses habían elogiado su papel en la lucha contra la corrupción. “En los últimos años, las investigaciones realizadas por la CICIG (que terminó su mandato en 2018) y el Ministerio Público, pusieron al descubierto tramas de corrupción en los tres poderes del Estado. Sin embargo, medidas adoptadas recientemente por el Congreso, el Ministerio Público y otras autoridades obstaculizan que haya rendición de cuentas y amenazan la independencia judicial”, alerta HRW.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

Suscríbase aquí a la newsletter de EL PAÍS América y reciba todas las claves informativas de la actualidad de la región



Source link


El ex primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su esposa, Sara, el día 10 de enero en un tribunal de Jerusalén.
El ex primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su esposa, Sara, el día 10 de enero en un tribunal de Jerusalén.Avshalom Sassoni/POOL (AP)

El ex primer ministro Benjamín Netanyahu lo niega todo. Se ha declarado inocente de los tres cargos por corrupción por los que está siendo juzgado desde 2020. Pero durante casi dos años ha negociado en secreto con la Fiscalía General un acuerdo para cerrar el juicio con una condena que no conlleve su ingreso en prisión. El líder conservador que gobernó en Israel durante 12 años consecutivos hasta que fue apeado del poder en junio pasado por una amplia coalición opositora se resiste, sin embargo, a aceptar hasta siete años de inhabilitación para todo cargo público, lo que implicaría su salida definitiva de la escena política a los 72 años.

La salida del líder del Likud de la política, si se acaba confirmando su acuerdo con la Fiscalía, forzará un inmediato relevo al frente del partido conservador hegemónico, tras unas disputadas primarias entre barones de la organización, así como una previsible reagrupación de las fuerzas de la derecha nacionalista y religiosa, liberadas de los vetos personales suscitados por la dominante figura de Netanyahu. La derecha suma una clara mayoría en la actual Kneset (Parlamento) como recambio al actual Gabinete de heterogénea coalición.

Aireadas estos días por la prensa hebrea, las negociaciones emprendidas por los letrados de Netanyahu en busca de un pacto que libre a su cliente de largos años de incierto proceso judicial fueron confirmadas el domingo por el expresidente del Tribunal Supremo Aharon Barak, considerado uno de los jurisconsultos israelíes más influyentes, quien ha actuado durante meses con discreción como mediador del ex primer ministro con la Fiscalía.

Netanyahu fue procesado en 2019 por el fiscal general de Israel, Avichai Mandelblit, por soborno, fraude y abuso de poder en tres casos en los que estaba imputado por recibir valiosos regalos e influir para conceder ventajas económicas y fiscales a altos cargos empresariales a cambio de mejorar su imagen en medios de comunicación que estos controlaban. Se arriesga a ser condenado hasta a 10 años de prisión.

Los medios israelíes apuntan a que el acuerdo debe alcanzarse antes de que termine enero, ante el inminente fin del mandato de Mandelblit, un jurista que fue nombrado para el cargo por el mismo Netanyahu y que antes ejerció como secretario legal de varios de sus Gobiernos.

La Fiscalía ofrece la retirada de una de las acusaciones: la del llamado caso 2.000, en el que el jefe del Ejecutivo trató de influir en la línea editorial del diario Yedioth Ahronoth, el de mayor circulación de pago del país, a cambio de restringir la competencia publicitaria del periódico gratuito Israel Hayom, el de mayor difusión y el más próximo a su política. Al mismo tiempo, el Ministerio Público también se muestra dispuesto a retirar los cargos por cohecho y a limitar las acusaciones de fraude que pesan contra el exgobernante.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

“Los acuerdos con la Fiscalía dependen de los detalles, principalmente de la pena que esté dispuesto a admitir Netanyahu”, advierte el analista político Daniel Kupervaser. La condena residual a unos seis meses de cárcel, una vez dejada en suspenso la condena principal, sería sustituida además por la de trabajos en beneficio de la comunidad. “Lo más candente”, agrega Kupervaser, “es su alejamiento forzado de la política. Existe el temor a que continúe al frente del [partido] Likud, representado por un títere y a que en la práctica él siga siendo primer ministro de facto”.

La declaración de “bajeza moral”, que la Fiscalía exige a Netanyahu que se reconozca expresamente en el acuerdo, sigue siendo el principal escollo para poder cerrarlo, ya que conlleva pena de inhabilitación y la privación de los privilegios concedidos a un ex jefe del Ejecutivo, como oficina y asistentes, escolta policial y vehículo oficial. La gravedad de los hechos jugados obligaría además al tribunal a imponer en el pacto con la Fiscalía una elevada multa para el procesado.

Desde que los agentes de la brigada anticorrupción de la policía comenzaron a investigar las supuestas irregularidades de Netanyahu en 2016, Israel entró en un ciclo de inestabilidad y bloqueo político que desembocó en cuatro elecciones legislativas celebradas entre 2019 y 2021. Tras los últimos comicios, tres partidos de la derecha que habían apoyado al bloque del Likud antes de romper con Netanyahu se unieron a una coalición participada por dos fuerzas centristas, otras dos de izquierda y un partido islamista de la minoría árabe para conformar un Gobierno alternativo.

Rechazo al pacto con la Fiscalía

Un 52% de los israelíes se opone a un eventual acuerdo para cerrar el juicio por corrupción contra el ex primer ministro, según una encuesta difundida el lunes por el canal estatal de televisión Kan. La Fiscalía aceleró el proceso en noviembre al presentar a su testigo de cargo más sólido, Nir Hefetz, quien durante cinco años ejerció como asesor de prensa y hombre de confianza del entonces jefe del Gobierno. Hefetz ha aportado un testimonio clave en el llamado caso 4.000, que implicaba al conglomerado de telecomunicaciones Bezeq.

El afán por el control de los medios de comunicación desde el poder y una hedonista afición al lujo gratuito marcan los tres casos contra Netanyahu. En el primero, el llamado caso 1.000, el multimillonario israelí y productor de Hollywood Arnon Milchan estableció con otros magnates una “línea de suministro” de regalos —puros habanos Cohiba, champán francés o joyas— evaluados en cientos de miles de euros para el encausado y su familia.

Netanyahu ha sido el primer jefe de Gobierno en ejercicio del cargo que se ha sentado en el banquillo de los acusados en la historia de Israel. Tras el inicio de la vista fue apeado del poder. Su predecesor inmediato, Ehud Olmert, pagó con 14 meses de cárcel el cobro de comisiones por un escándalo urbanístico en su etapa como alcalde de Jerusalén, aunque dimitió tras ser imputado.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link



Un antiguo coronel de los servicios de inteligencia sirios ha sido condenado por la justicia alemana a cadena perpetua por crímenes contra la humanidad en el marco del primer juicio en el mundo vinculado a los abusos cometidos por el régimen de Bachar el Asad. Anwar Raslan, de 58 años, era el principal acusado en un proceso histórico que ha dado esperanza a muchos de los 800.000 sirios que residen en Alemania de que se haga justicia después de que fracasaran los intentos de establecer un tribunal internacional para Siria.

El Tribunal Superior de Coblenza que ha condenado a Raslan se ha basado en el principio de jurisdicción universal, que permite juzgar delitos graves en tribunales de terceros países. El proceso empezó en abril de 2020 y causó gran revuelo a nivel internacional. Desde 2002, Alemania es uno de los países europeos con una interpretación más amplia de lo que se considera justicia universal, lo que le permite, por ejemplo, juzgar a acusados de crímenes de lesa humanidad sin necesidad de que entre las víctimas haya ciudadanos alemanes, como exigen otros Estados de la Unión Europea. Más de 80 testigos y varias víctimas de tortura han comparecido en Coblenza para relatar las barbaridades cometidas durante la guerra civil siria.

El tribunal considera probado que Raslan cometió 27 asesinatos y que fue responsable de la tortura de al menos 4.000 personas en una prisión gestionada por el servicio de inteligencia en la capital siria, Damasco, donde era jefe de interrogatorios. El veredicto incluye también condenas por otros delitos como las lesiones graves, agresiones sexuales y privación de libertad. La Fiscalía acusaba a Raslan del asesinato de 58 personas. La defensa había pedido la absolución.

Los jueces consideran que el excoronel era quien supervisaba y tomaba las decisiones como jefe de la unidad de investigaciones del departamento de inteligencia 251, que dirigió entre 2011 y 2012. De ese departamento dependía la cárcel de Al Jatib, donde se cometieron los crímenes.

Raslan fue detenido en febrero de 2019, cinco años después de su deserción de las filas del régimen sirio y de que consiguiera entrar en Alemania como refugiado. Mientras permaneció en el país haciéndose pasar por otra de las muchas víctimas de la guerra y la represión llegó a participar en las conversaciones de paz de Ginebra II como parte de la delegación de la oposición siria en 2014. Durante el juicio ha defendido que simpatizaba en secreto con la oposición y que nunca torturó ni dio órdenes para que nadie lo hiciera.

La justicia ha podido actuar contra Raslan gracias a que otro refugiado le reconoció en Berlín. La ONG alemana Centro Europeo para los Derechos Humanos y Constitucionales (ECCHR, por sus siglas en inglés), que se dedica a dar asistencia jurídica, le ayudó a presentar una denuncia y empezó así un proceso que ha ido sumando decenas de testimonios recogidos por la Fiscalía General y la policía. Los miles de fotografías de víctimas de la represión que un informante, conocido con el seudónimo César, pudo sacar del país y que documentan el horror de las cárceles sirias, también han contribuido a construir el caso.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

La justicia alemana dictó el primer veredicto en este proceso el año pasado. El tribunal de Coblenza condenó a un antiguo miembro de los servicios secretos sirios, Eyal Alghareib, de 44 años, a cuatro años y medio de cárcel como cómplice de un crimen de lesa humanidad por haber ayudado a otros a privar de libertad y a torturar a 30 personas mientras estaban bajo su custodia. Fue la primera vez que un tribunal de justicia calificó lo sucedido en Siria como crímenes de lesa humanidad.

La acusación contra Alghareib, agente de menor rango que Raslan, se disgregó de la principal, lo que permitió acelerar el procedimiento. Alghareib llegó a Alemania en abril de 2018, también como solicitante de asilo. En otoño de 2011, después de que el régimen disolviera violentamente una manifestación en Duma (al sudeste del país), participó en el arresto de 30 personas y en su traslado a la cárcel del departamento 251 en Damasco. Según el tribunal, les custodió en uno de los autobuses y “vio que ya habían sido golpeados de camino a la prisión y al llegar a ella”. El acusado “sabía de la tortura regular y sistemática” en ese centro y “la aceptó”, afirmaron los jueces.

“Este veredicto es importante para todos los sirios que han sufrido y siguen sufriendo los crímenes del régimen de El Asad. Demuestra que la justicia no debería seguir siendo un sueño para nosotros. Es solo un comienzo y tenemos un largo camino por recorrer, pero para nosotros, las personas afectadas, este juicio y el fallo de hoy son un primer paso hacia la libertad, la dignidad y la justicia”, declaró Ruham Hawash, superviviente sirio de la cárcel de Al Jatib y uno de los demandantes en el caso, en palabras recogidas en un comunicado de ECCHR.

“Es solo un primer paso para abordar los crímenes en Siria, pero ese primer paso suele ser el más difícil”, aseguró Patrick Kroker, abogado del ECCHR. “El objetivo sigue siendo llevar a altos cargos de El Asad, como el exjefe de inteligencia de la Fuerza Aérea Jamil Hassan, ante la justicia por sus crímenes”. Esta ONG presentó en 2017 una querella contra Hassan y al año siguiente la justicia alemana emitió una orden de arresto internacional contra él.

Los abogados que han participado en el juicio creen que las pruebas presentadas podrán ser utilizadas por otros fiscales de países europeos en los que también se aplica la justicia universal. La justicia internacional está de momento paralizada después de que China y Rusia vetaran en el Consejo de Seguridad de la ONU la investigación de los crímenes de guerra en Siria en la Corte Penal Internacional.

Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.





Source link

Aton_444479.jpg
 

También se repasaron los antecedentes ya conocidos del caso, correspondientes a las constantes búsquedas en internet que realizó Bustamante que incluyeron métodos de tortura, uso de cloroformo, precio de armas, venta de artículos de psiquiatría, cambios de nombre y apellido, entre otros.

Recordemos que el Ministerio Público solicitó presidio perpetuo calificado para la pareja. En específico, a Bustamante se le imputa el delito de violación con femicidio y violación con homicidio. Además, a ambos se les acusa por el delito reiterado de abuso sexual a otro menor de edad.

Tras esto, la audiencia de preparación continuará este martes 15 y miércoles 16 de junio.



TE PUEDE INTERESAR

Fiscalía de Chile, «para el Ministerio Público el imputado tiene participación en calidad de autor de todos los delitos que se le imputan, por ello se requirió una condena de 20 años de presidio mayor en su grado medio por los delitos de violación y 15 años de presidio por el delito de abuso sexual, más las penas de accesorias legales».

Sin embargo, para determinar la participación del acusado en los delitos que se le imputan, se debe esperar que la sala integrada por el magistrado Cristóbal Lira como presidente, Claudia Ortíz y Sergio Ortíz, valoren las pruebas de la Fiscalía.

Cabe señalar que Maureira Gallardo salió el año 2016 bajo libertad como parte de la Comisión de Libertad Condicional desde el Centro Penitenciario de Valparaíso, cuando llevaba 17 años de presidio, dado que había sido condenado el año 1999 a cinco penas de 15 años y 1 día, y 5 años de y 1 día por varios delitos de violación y robos.



TE PUEDE INTERESAR

Es uno de los crímenes más brutales de este año. Tomás Acevedo, el joven scout de San Vicente de Tagua Tagua asesinado con más de 250 puñaladas. En Reportajes 24 reconstruimos cada uno de los movimientos de la víctima, y también de los supuestos autores confesos de este horrible homicidio, que son dos jóvenes de 23 y 14 años, quienes habrían planificado con meses de anticipación el asesinato y que luego de concretarlo, durante una semana siguieron con sus vidas como si nada de esto hubiera ocurrido.

Fraude en Carabineros: Nuevamente postergan fecha del juicio presencial

Es uno de los crímenes más brutales de este año. Tomás Acevedo, el joven scout de San Vicente de Tagua Tagua asesinado con más de 250 puñaladas. En Reportajes 24 reconstruimos cada uno de los movimientos de la víctima, y también de los supuestos autores confesos de este horrible homicidio, que son dos jóvenes de 23 y 14 años, quienes habrían planificado con meses de anticipación el asesinato y que luego de concretarlo, durante una semana siguieron con sus vidas como si nada de esto hubiera ocurrido.

top