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Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.
Pedro Sánchez y António Costa, este viernes en Bruselas.JOHN THYS (AFP)

Ya llevaban más de cuatro horas de intenso debate. Y no pintaba bien. Pedro Sánchez y el portugués António Costa empezaban a ver que su idea de lograr que el Consejo Europeo les autorizara una “excepción ibérica” para poner en la península un tope a los precios del gas que se utiliza para fabricar electricidad y así lograr bajar de manera drástica y rápida la factura de la luz tenía demasiadas resistencias. Sobre todo en Alemania y Holanda. El debate no iba bien.

Charles Michel, presidente del Consejo, propuso empezar a votar los puntos en los que había más consenso y dejar para el final los más complicados, entre ellos la excepción ibérica y otros como la exigencia del italiano Mario Draghi de que quedara claramente fijada la idea del límite de precios para aplicarla en el futuro. Pero la tensión en ese momento ya era muy fuerte. Costa insistió:

—Tiene que quedar muy claro que nada está pactado hasta que todo esté pactado. No queremos que se den por buenos estos puntos si luego no se cierran los otros.

Sánchez le secundó.

—Es muy importante que no demos por cerrado nada hasta que no hayamos logrado acordar puntos que son muy relevantes para España y Portugal.

El español también desconfiaba. La tensión iba subiendo. Michel tranquilizó a los primeros ministros ibéricos, los que más se jugaban en la cita.

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—Es el procedimiento habitual, nada estará cerrado hasta el final.

En medio de esa tensión, Sánchez, que lleva siete meses presionando para cambiar el mercado energético europeo y ya ha fracasado en cumbres anteriores, tiene muy claro que esta vez tiene que ser diferente. No puede volver a Madrid con las manos vacías mientras sectores enteros amenazan con parar por el desorbitado coste energético.

Sánchez lleva toda la mañana explicando a sus socios la situación española, con paros en el transporte, con la flota pesquera amarrada varios días, con industrias paradas. Les cuenta que España y Portugal han sufrido mucho por no tener interconexiones, lo que les ha forzado a invertir mucho más. Que ambas han hecho un esfuerzo enorme por desarrollar energías renovables y están entre los países con más porcentaje de ellas. Y que sin embargo todo eso se queda en nada por culpa de un sistema que hace que toda la electricidad se pague al precio de la generada con gas, solo un 15% del total en el caso español.

Despliega datos, argumentos económicos, políticos, sociales. Él y su equipo más cercano llevan semanas trabajando a todos los niveles para ablandar a los más duros: Alemania y Holanda. Pero el socialdemócrata Olaf Scholz y el liberal Mark Rutte no ceden.

—La excepción ibérica puede romper el mercado eléctrico europeo, es muy arriesgado, dicen.

En ese momento, Sánchez lee en su móvil un tuit que alguien le envía del periodista de France24 Dave Keating, en inglés. “Sánchez está amenazando con vetar las conclusiones si no hay cambios claros en los precios”, dice mientras detalla las posiciones dentro de varios países.

Sánchez estalla. Él insiste en que en ningún momento amenazó con un veto. Pero alguien está lanzando fuera esa versión. El presidente necesita un golpe de mano que cambie el ambiente de la cumbre y le permita reforzar su posición para negociar la excepción ibérica. No puede salir de Bruselas sin ella. Así que hace algo muy inesperado en un líder europeísta, calmado, frío, al que los demás le han visto siempre templar en todos los debates. Sánchez da cuenta a los demás del tuit. Y se planta.

—No se puede tener un debate tranquilo con estas filtraciones. No me siento cómodo. España se está jugando mucho, este es un tema muy serio. Yo en estas condiciones no puedo seguir.

Sánchez recoge sus papeles y se va de la sala, ante la sorpresa de todos los demás líderes. Es el golpe que necesitaba.

El presidente toma un ascensor y sube a la delegación española, donde está su equipo, que también se sorprende al verle. Poco después llega a buscarle el francés Emmanuel Macron, presidente de turno de la UE. También acude Charles Michel.

Sánchez necesita que los demás sepan que va en serio. Lo ha logrado. El español y el francés bajan y entran juntos de nuevo en la sala. Ha pasado muy poco tiempo, pero el suficiente para que todos entiendan lo que se está jugando España y la importancia del asunto. Hay un breve receso y, desde ese momento, según coinciden varias delegaciones, la reunión cambia de tono. El golpe de efecto de Sánchez ha funcionado.

—En este asunto no hay silver bullet [bala de plata] ni recetas mágicas —repiten varios presidentes cuando vuelven.

—Pero lo peor sería no hacer nada. España acepta medidas que le pueden perjudicar, como aumentar las reservas, algo que puede subir el precio y nosotros no las necesitamos porque tenemos muchas regasificadoras. Pero lo hacemos en solidaridad con quien lo necesita. A cambio queremos que nos permitan la excepción ibérica— insiste el español.

Detrás de este primer plano de los líderes hay muchísimo movimiento. Antes de llegar a este punto cumbre con el golpe de mano de Sánchez, ha habido decenas de conversaciones, viajes, reuniones, papeles. La placenta de este acuerdo, en términos de Javier Cercas, ha llevado semanas. Con muchos altibajos.

El mejor momento fue el arranque del proceso, el 5 de marzo, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, fue a La Moncloa y reconoció a Sánchez el liderazgo en el asunto de la energía. El más difícil, el pasado viernes 18, en una cena en Berlín, cuando Sánchez, acompañado por la vicepresidenta Teresa Ribera, la gran especialista, y Manuel de la Rocha, hombre clave en todas las negociaciones y sherpa del presidente en las decisivas horas finales en Bruselas, vio claramente que Scholz estaba durísimo y rechazaba de plano la idea de desacoplar los precios del gas y de la electricidad en toda la UE.

Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.
Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, el 5 de marzo en La Moncloa.Andrea Comas

Ese era el plan A de España, que esa misma mañana había logrado el apoyo de Italia, Portugal y Grecia en un encuentro en Roma. Pero ahí vieron que era imposible y empezaron a trabajar el plan B: la excepción ibérica. Que tampoco era nada fácil.

El jueves por la tarde, los sherpas de España, Portugal, Francia, Bélgica y Grecia empiezan a preparar el terreno para aunar estrategias que puedan ablandar a Alemania y Holanda. En ese momento España aún apostaba por acudir al artículo 122 del tratado de funcionamiento de la UE, que permite tomar decisiones en momentos excepcionales al margen de los tratados. La idea era que la excepción ibérica se incrustara en la legislación europea. Pero la Comisión Europea organiza de madrugada una reunión con los sherpas de España, Francia, Alemania y Holanda y el no de estos dos últimos es rotundo:

—Eso rompería el mercado europeo. Nunca lo votaremos.

Los holandeses se quejan sobre todo de que cada uno quiere sus excepciones y límites al mercado —el italiano Draghi insiste, y lo logró finalmente con mucha presión, introducir la idea de los límites de precios en las conclusiones finales— y temen un descontrol. No quieren tocar el mercado pese a los precios desorbitados.

—Resolvedlo vía impuestos quitando los beneficios caídos del cielo para compensar a los consumidores —explican.

Los españoles les dicen que esa vía ya está explorada y que no es suficiente, necesitan desacoplar el precio del gas del de la electricidad. Pero parece inútil.

El viernes, mientras Sánchez se faja en la sala y rompe la baraja, las negociaciones de las delegaciones se multiplican. Poco a poco, gracias a la presión de España, Portugal y de la Comisión, los alemanes empiezan a aceptar la idea de la excepción ibérica. Pero tienen que ser España y Portugal quienes propongan su plan y la Comisión la que lo acepte o no.

Los españoles desconfían. Quieren meter en las conclusiones las especificidades de España y Portugal: menos del 3% de conectividad y más del 40% de renovables. Es casi como poner sus nombres. Pero Alemania lo rechaza.

España necesita garantías de que la Comisión Europea no tumbará la propuesta cuando se la envíen. Sería un gran fiasco. Si no puede ser por escrito, tendrá que ser de palabra.

A esas alturas de la tarde, desde Madrid, las vicepresidentas Teresa Ribera y Nadia Calviño, con buenos contactos en Bruselas, multiplican llamadas y gestiones. El equipo de Ribera está volcado y en especial un hombre clave: Manuel García, director general de Energía. En plena cumbre, él habla directamente con el equipo de la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, para garantizar que aceptan el sistema que tiene pensado hacer España y que no habrá problemas.

El texto de las conclusiones, que ampara la excepción ibérica, está cerrado. “Se tendrá en cuenta el carácter temporal de las medidas y el nivel de interconectividad eléctrica con el mercado único de la electricidad”, dice. Las garantías técnicas también. Faltan las políticas.

Von der Leyen, que se ha implicado a fondo para ayudar a España, promete a los españoles que hablará en la rueda de prensa de forma rotunda a favor de la excepción ibérica. Más clara incluso que en las conclusiones. Y lo hace.

—La península ibérica tiene una situación muy específica. Tienen un alto porcentaje de renovables, y eso está muy bien, pero muy poquitas interconexiones. Por eso estamos de acuerdo en que haya un tratamiento especial —dirá.

Poco después comparecen Sánchez y Costa conjuntamente, eufóricos y agotados. Al español le preguntan qué garantías hay de que la Comisión acepte la propuesta ibérica cuando la envíen.

—Para garantías solo hay que escuchar las declaraciones de la presidenta de la Comisión ahora mismo —contesta Sánchez.

Todo está pactado. El plan era muy arriesgado, y podría haber sido un enorme fiasco en una de las peores semanas del Gobierno. Pero funcionó. Hubo que tocar muchas teclas, forzar con una escenificación dramática que incluyó un inédito abandono de la reunión. Pero Sánchez, que ha demostrado que no teme al riesgo, se vuelve a casa con un mecanismo para bajar el precio de la luz en menos de un mes siempre que la Comisión no se lo tumbe. Y eso era lo único relevante.

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El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, junto a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, la semana pasada.
El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, junto a la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, la semana pasada.RUSSIAN FOREIGN AFFAIRS MINISTRY (EFE)

Un día Nicolás Maduro asegura su apoyo irrestricto a Vladímir Putin en Ucrania. Al otro, modera su respaldo y llama al diálogo entre los dos países en conflicto, justo después de recibir en Miraflores a la delegación estadounidense de más alto nivel que visita Venezuela desde 1999. Cuatro días después, su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, se hace fotos con el canciller ruso, “el amigo Serguei Lavrov” en Turquía, en un encuentro en el que, aseguraron, hablaron sobre sus relaciones bilaterales. Así comienza Venezuela un juego a dos bandas en el terreno internacional.

El vuelco que ha dado la geopolítica mundial en el último mes sin duda abre una ventana de oportunidad a Maduro. El chavismo surfea la ola de la crisis por la invasión rusa a Ucrania para intentar mejorar su posición, después de años arrinconado por las sanciones económicas de Washington y los señalamientos de violaciones a los derechos humanos por las que le espera una investigación en la Corte Penal Internacional.

La reunión del 5 y 6 de marzo entre representantes de la Administración de Joe Biden y Nicolás Maduro sorprendió a todos. Ambas partes han reconocido que discutieron asuntos de “seguridad energética”. Tras el encuentro, el chavismo ha enviado alguna señal sobre peticiones que insistentemente ha hecho Estados Unidos. Anunció que retomará las negociaciones en México, de las que se levantó después de la extradición del empresario Álex Saab, acusado de lavado de dinero y señalado como testaferro de altos cargos del Gobierno, un tema que no ha vuelto a ser mencionado, especialmente desde que se supo que el colombiano estaba colaborando con la DEA desde 2018. También liberó a dos estadounidenses detenidos arbitrariamente, en respuesta a una negociación que llevaba meses empujando el enviado especial para rehenes Roger Carsten.

Pero un objetivo ulterior de este acercamiento tiene que ver directamente con el contexto energético, en el que Rusia, uno de los principales productores de petróleo del mundo, ha sido vetado por Estados Unidos y Reino Unido. La nación norteamericana era el mejor cliente —comprador seguro y buen pagador— que tenía Venezuela en la venta de petróleo hasta que en 2019 se impuso el embargo.

En ese convulso año en el que Juan Guaidó desafió al chavismo y logró un reconocimiento internacional como presidente interino, Maduro hizo movimientos para blindarse. Uno de ellos fue mudar la sede que tenía PDVSA en Europa de Lisboa a Moscú. Un año después, Washington respondió con la aplicación de sanciones a Rosneft —el puntal petrolero de Putin, una compañía estatal con capital privado ruso— por ignorar el veto que había puesto sobre las transacciones con PDVSA. Los rusos no tardaron en retirar sus inversiones en Venezuela y marcharse, pero siguieron asumiendo un importante rol en la arquitectura comercial de la venta del sancionado petróleo venezolano.

“La soluciones que ofrecía Rusia con la comercialización del crudo, alguna que otra inversión y el lavado de activos ya no están en la mesa”, señala el internacionalista Andrei Serbin, especializado en temas de defensa. “Pero Venezuela pasó de ser el socio más aislado de Rusia al menos aislado en este momento”, agrega el analista, para quien el renovado vínculo con Estados Unidos no significa un deslinde total de los rusos, sino una instrumentalización de la relación.

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Estados Unidos ha tratado de bajarle el volumen a uno de los asuntos discutidos con Maduro: la posibilidad de que Venezuela vuelva a ser su proveedor de crudo y tome el mercado que suplía Rusia, apenas 1% de su consumo y 3% de sus importaciones. Otro de los temas discutidos ha sido la reapertura de los vuelos entre ambos países, que ayudaría a salir de parte de su aislamiento al país sudamericano.

Esta vuelta a las relaciones comerciales podría ocurrir a partir del levantamiento de sanciones o la emisión de licencias especiales a empresas como Chevron para retomar las operaciones en cuatro campos petroleros en el país sudamericano; también a la petrolera india Reliance que ha hecho una fuerte inversión en cabildeo para obtener permisos para seguir comprando crudo merey a PDVSA. Esta es una opción que podría considerar Washington ante el actual descalabro del mercado energético mundial y lo que esto puede suponer para la política interna estadounidense por el alza de los combustibles.

“Desde que Biden asumió el poder ha habido una aversión a tomar una posición activa o relevante sobre lo que llaman el expediente Venezuela”, apunta el abogado Mariano de Alba, especialista en Derecho Internacional. “No hay decisión fácil y rápida sobre Venezuela y en el Congreso hay importantes figuras en ambos partidos que ven con malos ojos esto que está ocurriendo. Reunirse con Maduro tiene un costo político. El descontento no va a cambiar, pero Biden tiene que asumir el riesgo y dar la impresión de que está haciendo cosas para que la gasolina no suba a precios exorbitantes de cara a las elecciones de medio término”.

Maduro también tiene un serio problema interno que resolver. Debe lograr una notable mejora económica de aquí al 2024 para asegurarse ser candidato del chavismo en las presidenciales de esa fecha, para lo que necesita no solo los votos de los venezolanos sino el apoyo dentro de su coalición, donde hay quienes ponen en entredicho la fuerza de su liderazgo para asegurar la permanencia en el poder.

Las elecciones regionales del 21 de noviembre de 2021, pero sobre todo la repetición de las del Estado de Barinas, el feudo de los Chávez, han sido un plomo en el ala para Maduro. Pese a todo el esfuerzo y el derroche de recursos, perdieron esa importante plaza, “por lo que en el chavismo hay mucho temor de lo que pueda ocurrir en 2024″, apunta De Alba.

“La gran apuesta de Maduro fue aumentar los vínculos con Rusia, China, Irán, Turquía, pero los resultados no se han dado a la velocidad que se esperaba. Ahora su aliado más importante está en una situación bastante complicada y de largo plazo”, señala el también asesor sénior de International Crisis Group. “Maduro no tiene la intención de traicionar a Putin, sino explorar qué réditos puede sacar de este acercamiento con Estados Unidos, haciendo las menores concesiones posibles, aumentando los ingresos y terminando de enterrar al Gobierno interino de Juan Guaidó para llegar a una mejor posición en 2024″.

Aun así, de Alba advierte que esta relación que apenas inician Venezuela y Estados Unidos es frágil y dependerá también de los avances que puedan darse en México. “Va a ser una relación tensa, porque hay muchos enemigos del proceso”. Todo está por verse en el turbulento escenario geopolítico mundial.

La Casa Blanca ha tenido que aclarar esta semana que el acercamiento no implica un reconocimiento a Maduro como presidente y ratificar su respaldo a Juan Guaidó. Durante el viaje a Turquía de la delegación venezolana, el canciller Félix Plascencia lanzó que si Estados Unidos quiere retomar las relaciones deben “aceptar que el único y legítimo Gobierno de Venezuela es el que lidera el presidente Nicolás Maduro”.

Maduro tiene que construir una narrativa sobre el punto medio y maniobrar con las fisuras que pueda generar este paso después de años de retórica antiamericana. Dentro de las facciones de poder del chavismo el impacto ha tenido distintos tenores. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, asiduo viajero a Moscú, se ha sumado a la tesis del diálogo y ha condenado la aplicación de sanciones a Rusia. Diosdado Cabello, cabeza del Partido Socialista Unido de Venezuela, inicialmente desdijo a Maduro sobre el regreso a las negociaciones y en los últimos días ha señalado que “Venezuela tiene el petróleo que Estados Unidos necesita, pero tienen que pagarlo”. Desde la Asamblea Nacional, plegada a Maduro, diputados chavistas lanzaron proyecciones sobre que, si se levantan las sanciones, para mediados de año PDVSA podría vender crudo a Estados Unidos y Europa.

En tiempos de Hugo Chávez se comenzó a forjar la relación Rusia-Venezuela. Las primeras inversiones se centraron en la construcción de viviendas y la venta de armas y suplementos militares. Una eterna promesa de esta alianza ha sido el levantamiento en Venezuela de la primera fábrica de fusiles kalashnikov de América Latina, ofrecida en 2001 y que el Gobierno ruso aseguró el año pasado que podría inaugurarse este 2022. Chávez también intentó proveer a Rusia de flores venezolanas como las orquídeas, calas y gerberas. Este negocio germinó en una mesa en Moscú adornada con lirios en la que estaban reunidos los dos mandatarios, pero se marchitó rápidamente. “¿Esas flores de dónde vienen?” le preguntó Chávez a Putin, contó Nicolás Maduro años atrás, cuando el líder bolivariano estaba recién fallecido y el sucesor rearmaba sus alianzas.

Tanto Serbin como el politólogo Jonathan Benavides, especialista en geopolítica de Rusia, coinciden en que esta alianza se ha sobreestimado y el valor agregado que daba el Kremlin a Maduro ya no está tan claro. “La presencia rusa en Venezuela está centrada en instancias de soporte técnico para el material militar, capacitación y entrenamiento y apoyo operativo en los sistemas de defensa antiaéreo y el uso de drones. Pero no hay bases militares rusas en Venezuela”, apunta Serbin.

Para Benavides la presencia rusa en Venezuela ha sido más de discurso para alimentar las tensiones con Occidente. “Es la amenaza creíble de que están tocando el patio trasero de Estados Unidos, así como ellos se han metido en el de Rusia”, señala el profesor universitario. “Es una alianza estratégica para molestar a Estados Unidos”. Pero agrega que en términos de intercambio comercial, Rusia provee 80% del trigo que consume Venezuela. La guerra podría significar una escasez del rubro en un país que ya arrastra una crisis alimentaria, dentro de la emergencia alimentaria mundial que han pronosticado que traerá el conflicto en Ucrania.

“Hay temas que había que hablar con Rusia”, comenta Benavides sobre la reunión entre Delcy Rodríguez y Serguei Lavrov. La más importante es el movimiento del dinero de la venta del petróleo venezolano que está en bancos rusos sancionados por Estados Unidos. También otros asuntos como el futuro de la oficina de la estatal Conviasa en Moscú que había anunciado el aumento de frecuencias a la capital rusa y de la sede de la PDVSA. El analista político también apunta a una segunda tesis para explicar este encuentro justo después del que tuvieron con Washington. “Es posible especular que se esté usando a Venezuela como un canal de comunicación entre las dos potencias y es válido hacerlo porque en todas las guerras puedes estar en conflicto armado en la calle y en las oficinas estás buscando canales de contacto”.

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Luis Díaz en Liverpool de Inglaterra.

El colombiano pasó una prueba de fuego hoy frente al Chelsea en una final y no desentonó.

Noticias Colombia.

Luis Díaz alzó su primer título con el Liverpool de Inglaterra al derrotar al Chelsea en tanda de penales. El conjunto dirigido por el alemán Jurgen Klopp se adjudicó a la Caraba Cup, la Copa de la Liga, y en al cancha el guajiro de 25 años fue protagonista.

‘Lucho’, como lo llaman cariñosamente sus amigos y sus seguidores, fue escogido como uno de los mejores jugadores del encuentro que terminó 0-0 tanto en los 90 como en los 120 minutos.

Vea: ‘Lucho’ Díaz gana su primer título con el Liverpool; partidazo en Anfield lo decidieron los arqueros en tanda de penales

Con sus regates y sus jugadas de lujo, el colombiano demostró que no ha descepcionado a las directivas del cuadro rojo y a los fans que pusieron sus ojos en él cuando militaba en e Porto de Portugal.

Su gran nivel futbolístico y su gran entendimiento con sus compañeros dentro y fuera del terreno de juego, han llamado la atención de la prensa deportiva inglesa, toda vez que Díaz en un jugador que apenas lleva seis partidos con su nuevo club, sin embargo, pareciera que hubiera jugado en Anfield «toda la vida».

Se entiende a la perfección con Mohamed Salah y Sadio Mané, dos grandes referentes del club. También con el lateral Andrew Robertson y con el mediocampista Jordan Henderson. Este último puso aquel pase para que Díaz convirtiera su primer gol con el Liiverpool, anotación hecha al Norwich por la Liga Inglesa.

Sumado a ellos, otros futbolistas han sido claves para el buen desempeño y entendimiento del idioma mientras ‘Luchito’ aprende inglés.

Ellos son, el volante español Thiago y los brasileños Roberto Firminho y Alisson Becker, delantero y portero del club respectivamente.

El delantero no necesitó de la llamada «adaptación» a variables externas como el clima frío de Inglaterra, el fútbol rápido de «tú a tú» y la exigencia física y táctica dentro del terreno de juego.

Lea: «Es un fichaje de oro» le dicen a Luis Díaz, marcó su primer gol con Liverpool

Desde que ‘Lucho’ llegó a Anfield no ha desentonado en ningún momento.

Cabe recordar que el ex Junior de Barranquilla, llegó al Liverpool a finales del mes de enero como un gran fichaje. Fueron 45 millones de euros pusieron ‘Los Reds’ en la mesa del Porto de Portugal para hacerse con los servicios del extremo atacante colombiano.

Es de resaltar que este proceso de «adaptación» lo han sufrido varios colombianos que han llegado a Inglaterra y no pudieron mostrar su mejor nivel futbolístico.

Caso Juan Guillermo Cuadrado y Radamel Falcao en el Chelsea y Manchester United. También James Rodríguez quien empezó bien con el Everton pero la llegada de Rafa Benítez al banquillo del cuadro azul terminó por sellar la salida del 10 de la Selección Colombia.

A otros les fue bien en la Premier pero de a poco fueron ganándose su lugar: Caso Juan Pablo Ángel (Aston Villa), Hugo Rodallega (Wigan) y Davindson Sánchez, este último el jugador colombiano que más adaptado se encuentra al fútbol inglés ya que maneja el idioma y conoce a los rivales jugando para el Tottenham Hotspur como defensor central.

Lucho Díaz espera seguir brillando con el Liverpool y continuar aprovechando la confianza de Klopp para sumar minutos y quedarse con la titular en su puesto.

Foto de portada: @luisdiaz

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Amparo Grisales y Leonardo Favio.

Es la tercera vez que el talentoso imitador se lleva un jugoso premio y se perfila como el gran aspirante al título de esta temporada.

Noticias Colombia.

El imitador del fallecido cantante argentino Leonardo Favio volvió a tocar fibras en el reality ‘Yo me Llamo’, el cual busca al doble perfecto de su artista favorito en su temporada 2021-2022.

Con su magistral voz y su sentida interpretación, el artista cantó el tema «Si mi guitarra canta como canta», uno de los temas más vibrantes del gaucho que falleció en 2012 en al ciudad de Buenos Aires, a causa de una fuerte neumonía.

Leonardo logró una vez más emocionar al jurado conformado por César Escola, Yeison Jiménez y Amparo Grisales, quien no pudo contener las lágrimas al ver la calidad vocal y la puesta en escena del concursante que evocó viejos recuerdos de la actriz manizalita con su guitarra y su interpretación.

Gracias a su excelente show, ‘Leonardo Favio’ se quedó con el premio de 40 millones de pesos que estaban en juego este lunes 7 de febrero.

El artista se sobrepuso a los imitadores de ‘Carlos Gardel’, ‘Camilo Sesto’ y ‘Andy Montañéz’.

Seguidores del doble perfecto del cantante argentino lo ven como un fuerte aspirante a quedarse con el título y con los 700 millones que entregarán al ganador del reality del Canal Caracol.

A continuación las reacciones de sus fans:

Esta es la tercera vez que ‘Leonardo Favio’, se lleva un premio durante su estadía en el programa. Ya se había adjudicado cheques por 10 y 25 millones de pesos gracias a su excelente performance en el escenario de las estrellas de ‘Yo me Llamo’.

Foto de portada: Captura de video

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Es fácil notar la presencia de los que venden camisas y prendas alusivas en las esquinas de las calles de La Ciudadela 20 de Julio. Foto: @tubarconews

Es toda una fiesta en las afueras del ‘Metro’ por el partido de la Selección.

Noticias Barranquilla.

En los alrededores del ‘Metro’ se vive un ambiente de optimismo por parte de los hinchas colombianos que esperan que la Selección gane esta tarde frente a Perú.

Quien llega al coloso de La Ciudadela 20 de Julio se le hace fácil observar el colorido qué hay y  genera alegría.

Con la ilusión de que Colombia gane llegaron los hinchas al ‘Metro’

Los hinchas portan sus camisas de la tricolor, mientras que otros tienen disfraces muy particulares.

Por otra parte, el comercio desde muy temprano se hace sentir en las afueras del ‘Metro’ cada vez que juegan los de casa.

Es fácil notar la presencia de los que venden camisas y prendas alusivas en las esquinas de las calles de La Ciudadela 20 de Julio.

También los dueños de los estaderos y discotecas que colocan a todo timbal sus equipos de sonido para ambientar.

Meten en el congelador las cervezas, para que cuando los colombianos estén disfrutando del partido al ingerirlas las encuentren bien frías y puedan refrescarse por el calor de la arenosa.

Metro
Los hinchas de la Selección Colombia esperan que los dirigidos por Reinaldo Rueda logren el triunfo ante los peruanos en el ‘Metro’

Mientras tanto el vendedor de lentes de lujos o ‘gafas’ como dice el barranquillero no puede faltar, valen entre cinco mil y veinte mil pesos.

Quienes la compran en Barranquilla, lo hacen para evadir un poco los rayos de luz que le da brillo a la casa de la Selección Colombia.

Cabe resaltar que, el partido donde los dirigidos por Reinaldo Rueda enfrentarán a Perú, iniciará a las 4 de la tarde este 28 de enero.

Y las autoridades recomiendan respetar el protocolo de bioseguridad y llevar el carnet de vacunación contra el Covid-19, con el esquema completo.

Esta semana ha sido de buen ambiente para apoyar ya sea a ‘los cafeteros’ o la hinchada peruana que también se ha hecho sentir.





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La zona Cesarini es un término acuñado en los años 30 en Italia para referirse al tiempo de descuento de un partido de fútbol y a los goles anotados in extremis en ese lapso temporal. Con el tiempo, sin embargo, convirtió también en una metáfora de tantas cosas que se logran en Italia en el último minuto, especialmente de una negociación política: la elección del presidente de la República suele ser una de ellas.

Excepto Carlo Azeglio Ciampi (1999-2006), el modelo que ahora se invoca para promover a Mario Draghi (también fue banquero y primer ministro y presidente casi sin solución de continuidad), el resto de jefes de Estado como Sergio Mattarella, Giorgio Napolitano o Oscar Luigi Scalfaro (16ª votación), cuajaron después de muchos intentos. Y en esta ocasión, de nuevo, parece que se superarán las tres primeras votaciones antes de que el quórum necesario descienda hasta la mayoría absoluta del escrutinio del jueves, cuando podría empezar a aclararse la partida. El miércoles se producirá una reunión crucial entre los bloques de derecha y el de izquierda.

El martes la votación volvió a arrojar un gran número de papeletas en blanco (525), tal y como los principales partidos pidieron a sus parlamentarios, y un número considerable de apoyos para el juez Paolo Maddalena (40) y para el actual presidente de la República, Sergio Mattarella (39). Pero fue, sobre todo, el día en que la coalición de derecha (Forza Italia, Hermanos de Italia y Liga) puso tres nombres sobre la mesa: la exalcladesa de Milán Letizia Moratti, el filósofo y expresidente del Senado Marcello Pera y el exjuez del Tribunal Constitucional, Carlo Nordio. Los ultraderechistas Matteo Salvini, líder de la Liga, y Giorgia Meloni, jefa de Hermanos de Italia, los presentaron como sus bazas para competir con un histórico agravio de la derecha, que no ha sido capaz de imponer a ningún candidato de su área ideológica en el Quirinal en los últimos 30 años. Pero eran, en realidad, algo más parecido a un farol para llegar a un acuerdo que todavía pasa irremediablemente por explorar en profundidad la vía de Draghi o destapar alguna carta que pueda complacer al espectro progresista.

Las posiciones oficiales son variadas. El bloque de centroizquierda, por cortesía institucional, ha dicho que valorará los nombres propuestos por la derecha. Pero ya avanzó que no los considera oportunos y prefiere reunirse con la coalición que lidera Salvini para consensuar una propuesta unitaria. “Tenemos que encerrarnos y tirar la llave. Pan y agua hasta encontrar el nombre”, propuso Enrico Letta, líder del Partido Democrático.

Muchos, sin embargo, siguen queriendo preservar el nombre de Draghi. Incluso en las filas del Movimiento 5 Estrellas (M5S), temerosos de que una elección del presidente del BCE pueda dar al traste con la legislatura y con las aspiraciones de muchos parlamentarios de llegar a septiembre para asegurar una retribución especial, se aceptaba ayer la realidad. “El país necesita a alguien de máximo prestigio y que el Gobierno pueda seguir con sus reformas. ¿Draghi? Coincide con ese perfil, sí”, relata al teléfono un diputado napolitano del M5S.

Las negociaciones para trasladar a Draghi al Palacio del Quirinal, sin embargo, no registraron avances ayer y, por momentos, parecían liquidadas. Especialmente porque corren en paralelo a la necesidad de buscarle remplazo y construir un nuevo Ejecutivo de unidad. Y es ahí donde cabe buscar sentido a los nombres propuestos por la derecha -especialmente por Salvini, que intenta convertirse en el king maker de esta batalla- con la única finalidad de seguir negociando y ganando tiempo. Hasta ahora, todavía lejos de la zona Cesarini, el país puede permitirse el lujo de seguir jugando a votar nombres como el del mítico portero de la Juventus y de la Nazionale, Dino Zoff (a quien casi nunca, por cierto, marcaron durante esos fatídicos minutos). A partir del jueves, cuando el quórum descienda y los números sean más fáciles de cuadrar sin una gran mayoría de apoyos, llegarán las prisas por cerrar el partido.

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Pasar cuentas con los responsables del asalto al Capitolio no es una tarea fácil. Ni siquiera está claro que lo consigan el departamento de Justicia, con el auxilio del FBI, y la comisión especial de investigación de la Cámara de Representantes. Los medios desplegados son notables, como lo es la documentación sobre el asalto: grabaciones de video, registros de llamadas, mensajes digitales, testigos de las reuniones preparatorias, testimonios de las víctimas de las agresiones…

El mayor obstáculo lo constituye una institución tan veterana y fundamental en el sistema político estadounidense como es el partido republicano, ahora en la oposición, con sus 50 senadores, sus 212 congresistas, los 28 gobernadores y los seis jueces del Supremo nombrados por presidentes republicanos. En manos de los republicanos estuvo la culminación de los dos fracasados juicios de destitución o impeachment contra Trump, el primero por abuso de poder y obstrucción a la justicia iniciado el diciembre de 2019, y el segundo, por incitación a la insurrección, en su última semana presidencial.

La acción de la policía y de la justicia se ha demostrado sumamente eficaz en la investigación y persecución de los asaltantes, gracias a la colaboración involuntaria de los exhibicionistas rebeldes trumpistas, que recogieron en sus teléfonos móviles un rosario de pruebas de sus hazañas. No está claro, en cambio, que el castigo alcance a los responsables máximos del intento insurreccional y del autogolpe de Estado perpetrado desde la Casa Blanca. Son muy pocos los republicanos que han podido escapar de la capacidad de intimidación del trumpismo para que no colaboraran en la investigación. No pudo constituirse la comisión bipartidista que correspondía a la gravedad de los hechos, y los demócratas tuvieron que conformarse con una comisión solo de la Cámara de Representantes, donde cuentan con mayoría, salvada a efectos bipartidistas por la vicepresidencia de Liz Cheney, la muy conservadora pero dignísima hija de Dick Cheney, que fue vicepresidente de George W. Bush.

El trumpismo está recurriendo a todos los medios a su alcance, como desatender las convocatorias o negarse a entregar documentos, aun a riesgo de incurrir en desacato, seguidas de recursos judiciales, que en el caso de Trump terminarán en el Supremo, donde se dirimirá si el expresidente puede acogerse todavía al privilegio de reserva presidencial como sostiene. El objetivo es llegar a las elecciones de mitad de mandato del 8 de noviembre de 2022, que pintan mal para los demócratas, sin que la investigación haya llegado al núcleo de la conspiración, es decir, a Donald Trump.

No es una cuenta con el pasado lo que está pendiente. Es la posibilidad de que Trump, o alguien como él, pueda regresar a la presidencia en 2024. También el futuro de la democracia en Estados Unidos, del que depende en buena parte el futuro de la democracia en el mundo. Si la democracia se hunde en Washington, la autocracia sube en todas partes y especialmente en Europa, donde ya está al acecho en Moscú.

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¡Juega la Roja! Horario, formaciones y dónde ver el partido entre Argentina y Chile por Eliminatorias

Llegó el gran día. Por la fecha 7 de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo a Qatar 2022 se enfrentarán este jueves en Santiago del Estero, las selecciones de Argentina y Chile.

El encuentro, que será el debut oficial de Martín Lasarte al mando de la Roja, está programado para las 20 horas de Chile.

PROBABLES FORMACIONES

Un día antes del partido, el técnico de la albiceleste Lionel Scaloni no tuvo problemas para dar a conocer su alineación titular, la cual será con: Emiliano Martínez; Foyth, Cristian Romero, Martínez Quarta, Tagliafico; De Paul, Paredes, Ocampos; Messi, Lautaro Martínez y Di María.

En tanto en Chile, la más probable oncena es con: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Guillermo Maripán, Eugenio Mena; Erick Pulgar, Alarcón, Charles Aránguiz, Jiménez; Alexis Sánchez, Eduardo Vargas.

Programación:

Argentina vs. Chile
Jueves 3 de junio
20 horas
Transmite TNT Sports HD, Estadio TNT Sports y CHV.


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