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Joe Biden aseguró este jueves que Rusia pagará por una invasión de Ucrania que Estados Unidos llevaba meses anticipando y que, pese a ello y a las 1.000 amenazas de sanciones, Vladímir Putin ha acabado perpetrando este jueves. “Putin es el agresor. Putin ha decidido comenzar esta guerra. Ahora él y su país pagarán las consecuencias”, recalcó el líder estadounidense. En coordinación con los aliados, anunció una nueva oleada de sanciones, que incluyen limitaciones a la importación de productos tecnológicos, el bloqueo a la financiación de empresas públicas y grandes grupos bancarios, castigos a individuos de la oligarquía rusa y nuevas restricciones para la deuda soberana del país.

El presidente compareció ante los medios en la Casa Blanca poco después de reunirse con los líderes del G-7, tras una noche aciaga, de sangre derramada, en la que Putin había anunciado la guerra a Ucrania bajo el eufemismo de una “acción militar especial”. Que lo hiciera en plena reunión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que, para más inri, preside ahora Rusia, da medida del desafío y del mensaje que estaba dispuesto a lanzar a Occidente.

“Putin quiere restablecer la antigua Unión Soviética. Y esa ambición es completamente contraria al lugar en el que está hoy el mundo”, señaló Biden. “Nunca se trató de una preocupación sincera por la seguridad, esto ha sido una agresión pura y simple. Putin tiene una visión siniestra del mundo”, añadió.

El arsenal de sanciones, aunque de calado, excluye sin embargo algunas acciones más trascendentales que estaban sobre la mesa, como las penalizaciones contra el propio Putin o la desconexión del sistema internacional de pagos SWIFT, que habría tenido implicaciones globales. Tampoco golpea el estratégico sector energético.

El presidente de Estados Unidos explicó que las medidas buscan “causar el máximo daño a Rusia y el mínimo en EE UU y en los países aliados”. Admitió, sin embargo, que el paquete de sanciones podría tener consecuencias en el mercado del gas y del petróleo —Rusia es uno de los grandes suministradores mundiales― y se dirigió a los ciudadanos estadounidenses, que en noviembre acuden a las urnas por las elecciones legislativas, con este mensaje: “Esta agresión no puede quedar sin respuesta. Si la dejamos sin respuesta, las consecuencias serán peores”. Para tratar de contrarrestar el golpe, avanzó que EE UU liberará más reservas de crudo.

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Ha sido un viejo conocido el que ha puesto al presidente estadounidense ante el mayor conflicto exterior desde que llegó a la Casa Blanca, el que ha provocado la crisis más grave con Rusia desde el fin de la Guerra Fría. Biden vivió en primera línea, como vicepresidente de Barack Obama, tanto la revolución europeísta del Maidán (2014) como la reacción furiosa de Putin, que desembocó en la anexión ilegal de Crimea y el apoyo a las regiones separatistas del este de Ucrania.

Esta vez, a diferencia de entonces, la unidad de EE UU y los aliados es más sólida, más allá de diferencia de tonos o estilos; y esta vez, Washington ha expuesto ante el mundo por adelantado cada uno de los pasos que creía que el Kremlin pensaba dar, a base de compartir las alertas procedentes de su información de inteligencia, con el fin de cortar su capacidad de sorpresa. Washington anticipó que los más de 100.000 soldados apostados en las fronteras con Ucrania aumentarían exponencialmente para preparar la invasión, advirtió de que Moscú fabricaría pretextos para justificar la invasión —Rusia ha alegado una escalada violencia en las regiones separatistas que Ucrania y los aliados desmienten―. Biden afirmó el pasado viernes que creía que Putin ya había tomado la decisión de atacar y que sucedería al cabo de unos días. Washington advirtió a Naciones Unidas, además, de que el jefe del Kremlin tenía ya una lista de individuos a los que represaliar. Y el propio Putin lo advirtió en su discurso del lunes contra los miembros del Gobierno ucranio.

El presidente ruso no ha tenido complejos en cumplir paso a paso lo que EE UU ha ido avanzando. Ni eso, ni el arsenal de sanciones que prometieron los aliados ha servido para disuadir al dirigente ruso. Biden advirtió de que Putin “quiere poner a prueba a Occidente, ver si estamos juntos en esto”. También anunció el envío de nuevas tropas a Alemania, desde donde el Ejército estadounidense supervisa sus operaciones en la Europa del Este.

La reunión del Consejo de Seguridad de la ONU alcanzó momentos dramáticos la noche del miércoles en Nueva York. El embajador ruso, como presidente mensual del Consejo, dio la palabra a su homólogo ucranio, Sergiy Kyslytsya. Este, en un tono tan desafiante como sereno, apartó los folios que llevaba preparados —”Ya no sirven de nada”, dijo—, leyó un artículo de la Carta de la ONU e instó al embajador ruso a pronunciarse después de espetarle: “No hay purgatorio para los criminales de guerra. Se van directo al infierno, embajador”. “Rusia ha declarado la guerra a Ucrania”, dijo el representante ucranio. “No es una guerra, es una acción militar especial”, replicó el ruso, informa María Antonia Sánchez-Vallejo.

Error de Guterres

El secretario general de la ONU, António Guterres, asumió su error de percepción. “Estaba convencido de que no pasaría nada grave, me equivoqué”, dijo, e instó a Putin a la contención. “Solo tengo una cosa que decir desde lo más profundo de mi corazón: presidente Putin, no permita que sus tropas ataquen Ucrania. Dele una oportunidad a la paz, demasiada gente ha muerto ya”, pidió en vano.

Con las sanciones anunciadas hasta este miércoles, EE UU había golpeado a dos grandes instituciones financieras públicas, a cinco miembros de las élites cercanas a Putin, las vías de financiación de deuda pública y el consorcio responsable del nuevo gasoducto Nord Stream 2, que se construyó para transportar gas entre Rusia y Alemania por el Báltico, pero cuya entrada en funcionamiento ha quedado en suspenso por el conflicto.

La duda es cómo toda esta artillería afectará a Rusia, si el Kremlin ya ha hecho los cálculos y está dispuesto a aguantar el tirón. La Bolsa rusa se derrumbó este jueves, el rublo tocó un suelo histórico. Todo se podía dar por descontado, pero el grueso de las sanciones tardará en tener efecto y las dentelladas del Ejército ruso van muy rápidas. EE UU y los aliados de la OTAN han recalcado desde el principio que no desplegarán tropas dentro de Ucrania, ya que el país no forma parte de la alianza de defensa. Una futura entrada de esta antigua república soviética en la OTAN es, de hecho, unos de los elementos que han activado la agresión de Putin, que reclama garantías de que esa incorporación no tendrá lugar nunca. Los aliados sí han contribuido con armamento y ayuda financiera. Ese respaldo, con todo, no parece suficiente para resistir la presión militar del Kremlin.

Una fuente del Pentágono citada por The New York Times señaló este jueves que, según su información, Moscú persigue “descabezar al Gobierno e instalar un presidente afín a sus intereses”. Biden quiso lanzar también un mensaje de esperanza. “No se equivoquen, la libertad triunfará”, insistió al final de su declaración.

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Soldados ucranios, este domingo cerca de la línea del frente, en la provincia de Donetsk.
Soldados ucranios, este domingo cerca de la línea del frente, en la provincia de Donetsk.GLEB GARANICH (REUTERS)

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha logrado este domingo de su homólogo ruso, Vladímir Putin, un compromiso para intentar pactar un alto el fuego en la denominada línea de contacto del este de Ucrania, según ha asegurado el Elíseo. Aunque el Kremlin sigue hablando de la responsabilidad de Kiev por la escalada de la tensión en el Donbás con sus “provocaciones”, ha aceptado el formato propuesto por París para una solución diplomática: una reunión este lunes del denominado grupo trilateral de contacto, formado por Rusia, Ucrania y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), de acuerdo con las fuentes oficiales francesas.

En una nueva conversación telefónica, Macron y Putin “han acordado la necesidad de restablecer el alto el fuego y Rusia ha aceptado que el grupo trilateral de contacto se reúna mañana [lunes] para trabajar sobre el alto el fuego”, explicaron fuentes del Elíseo. De acuerdo con la presidencia francesa, los ministros de Exteriores francés y ruso, Jean-Yves Le Drian y Serguéi Lavrov, se verán además próximamente para continuar la vía diplomática, opción privilegiada también para, en un formato ampliado con “europeos, aliados, rusos y ucranios”, intentar, “si se dan las condiciones”, un encuentro al más alto nivel “para definir un nuevo orden de paz y de seguridad en Europa”, en una fecha aún por definir.

En un “último esfuerzo” para hallar una salida a la crisis ucrania por la vía diplomática, Macron ha conversado este domingo durante una hora y 45 minutos con Putin. Inmediatamente después, ha encadenado otra conversación más corta, de media hora, con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, con quien ya había conversado la noche del sábado y quien le ha “confirmado su determinación a no reaccionar a las provocaciones y a respetar el alto el fuego”, siempre según el Elíseo.

La triangulación de entrevistas telefónicas debería permitir una negociación “intensa” en las próximas horas para buscar la manera de que todas las partes cumplan ese alto el fuego en la zona en la que nuevos incidentes amenazan con hacer desbordar la crisis. Según el Elíseo, Macron también hablará en las próximas horas con el presidente estadounidense, Joe Biden, con el canciller alemán, Olaf Scholz, y, previsiblemente, con los primeros ministros del Reino Unido, Boris Johnson, e Italia, Mario Draghi.

Para París, que siempre ha abogado por mantener abierto el diálogo con todas las partes, la conclusión de esta nueva maratón de conversaciones es que la vía diplomática no se ha agotado pese al endurecimiento de las advertencias y el incremento de los incidentes en las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk.

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“Estamos todavía en una situación de alta volatilidad, de gran peligro en Europa, pero nuestra conclusión es que pese a que el riesgo es elevado, hay espacio aún para la diplomacia”, recalca el Elíseo. “Cada día que pasa sin que haya guerra es un día ganado para la paz”, insisten las fuentes francesas, que apuestan por “continuar” en esta senda, “creando ocasiones y oportunidades” para, en un primer momento, “calmar” la situación en la línea de contacto y, sobre esa base, poder mantener a continuación un “diálogo verdadero sobre la seguridad en Europa”.

Que haya un principio de acuerdo en los fines inmediatos —el alto el fuego en el Donbás— no quiere decir que París y Moscú estén alineados en todo, ni mucho menos. La nueva conversación telefónica —han tenido varias en los últimos días desde su encuentro cara a cara en Moscú el pasado día 7— ha servido para que Macron y Putin “constaten sus diferencias de interpretación” de la crisis, especialmente en lo relativo a las negociaciones con los separatistas del Donbás, en las que Moscú acusa a Kiev de ser el responsable del impasse, mientras que Macron ha insistido en el “respeto a los acuerdos de Minsk” que, recuerda el Elíseo, no prevén que Ucrania negocie directamente con los separatistas, línea roja trazada de manera firme por Zelenski. De ahí la importancia, señala París, de la reunión del lunes del grupo tripartito para buscar una forma de negociar el alto el fuego y que “se den órdenes a los militares de las dos partes” para que se logre restablecer el cese del fuego, aunque insiste, como ha venido haciéndolo tras cada promesa de Moscú, en que habrá que “verificar” que se cumple lo anunciado.

Blinken alerta de que Ucrania está «al borde de una invasión»

Amanda Mars

El secretario de Estado de EE UU, Antony Blinken, ha subrayado este domingo que todas las acciones emprendidas por Moscú sugieren una agresión inminente a Ucrania. “Todo lo que estamos viendo apunta a que esto va muy en serio, que estamos al borde de una invasión», ha señalado en una entrevista en la cadena CNN.

El jefe de la diplomacia estadounidense ha mencionado las tensiones en la región separatista del Donbás y ha recordado el plan atribuido al Kremlin de fabricar un “falso ataque” contra Rusia con el fin de justificar una nueva intervención militar sobre la antigua república soviética. También ha citado las maniobras militares que Moscú ha puesto en marcha en Bielorrusia, que han movilizado, dice, hasta 30.000 soldados y que se suponía que debían regresar a Rusia este fin de semana, pero permanecerán en el país aliado. «Todo esto junto nos dice que el guión que presentamos sigue avanzando», ha añadido Blinken.

Como apuntó el presidente, Joe Biden, el pasado viernes, Blinken ha señalado también este domingo que cree que Putin “ya ha tomado la decisión” de invadir Ucrania, pero ha señalado que está dispuesto a reunirse con el líder ruso para evitarlo hasta el último momento. 

La agresión parece cada vez más probable para desesperación del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que ha reclamado abiertamente a sus aliados occidentales que no esperen más y adopten ya un paquete de sanciones contra Rusia, responsable, según los aliados, de varios ciberataques e intentos de desestabilizar el Gobierno de Kiev. Preguntado sobre esto en la cadena CBS, Blinken ha respondido este domingo que las sanciones previstas —y muy publicitadas por Washington— buscan “disuadir” a Rusia de una posible agresión y que “una vez se activan, se pierde ese poder de disuasión”.

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