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falsa barriga llevaba cocaína
6 personas capturadas con paquetes de cocaína incautada por la Policía Metropolitana de Barranquilla.

No era embarazo, en la falsa barriga llevaba cocaína, la capturaron junto a cinco personas más.

Noticias Colombia.

La Policía informó de la captura de seis personas, cinco mujeres y un hombre, que pretendían abordar un avión desde Barranquilla hasta la ciudad de Bogotá, llevando al menos 16 kilos de cocaína, varios de ellos los llevaba una joven camuflados en una falsa barriga de embarazo.

Las capturas se llevaron a cabo este viernes en la madrugada.

La policía aeroportuaria perfiló a una mujer, que parecía estar embarazada pero resultó sospechosa.

Sujetos capturados intentando ejercer el microtrafico.

Al realizarle una revisión, se llevaron la sorpresa de que era una falsa barriga, y en vez de un feto llevaba paquetes con una sustancia similar a la cocaína.

Por lo tanto, se ordenó la suspensión temporal del vuelo para poder dar con algún otro sospechoso que pudiese estar involucrado en el trafico, y en la requisa a otros pasajeros, encontraron a cuatro más con «paquetes fijados en sus cuerpos».

Otro, logró ir hasta el baño, dejando 3 paquetes abandonados con la misma sustancia.

Posterior a ello se realizó unas pruebas para identificar la sustancia las cuales dieron un resultado como positivo para cocaína.

El total de lo recolectado fueron 14 paquetes en los que había 16,519 kilos de estupefacientes.

El vídeo de la policía:

Por ende las 6 personas, cinco mujeres y un hombre, fueron dejadas a disposición de la Fiscalía General de la Nación como presuntas responsables de fabricación, trafico o porte de estupefacientes.

La Policía Metropolitana de Barranquilla informó que «seguirá realizando acciones que permitan combatir el trafico de estupefacientes».

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A la izquierda, Manoel Silva Rodrigues, en una imagen de sus redes sociales y la maleta donde fue encontrada la droga.
A la izquierda, Manoel Silva Rodrigues, en una imagen de sus redes sociales y la maleta donde fue encontrada la droga.EL PAÍS

El sargento brasileño detenido en España con 39 kilos de cocaína cuando formaba parte de la comitiva del presidente Jair Bolsonaro ha sido condenado este martes a 14 años de cárcel por un tribunal militar de Brasilia. La droga que el soldado Manoel Silva Rodrigues llevaba escondida en tres maletas fue descubierta por la Guardia Civil durante una breve escala en Sevilla del mandatario brasileño en 2019, cuando estaba en ruta hacia Japón para participar en el G20. El cargamento ilícito y el militar viajaban en un avión de las Fuerzas Aéreas que acompañaba al del presidente. Rodrigues está encarcelado en España, cumpliendo los seis años impuestos por la Audiencia de Sevilla por los mismos hechos.

El juez militar brasileño ha aplicado varios agravantes, que elevan la pena de ocho a 14 años, seis meses y una multa, informa el diario Folha de S. Paulo. El magistrado considera que el uniformado actuó de mala fe porque se aprovechó de conocimientos adquiridos como miembro de la Fuerza Aérea para burlar las inspecciones de su equipaje. También ha anunciado que solicitará que los años de cárcel cumplidos en España sean descontados de la condena brasileña.

Durante ambos juicios, el soldado apeló en su defensa a las estrecheces económicas que le impulsaron a tomar una mala decisión. Su abogado ha alegado que el uniformado no era el vendedor de la droga, sino una mera mula que la transportaba.

Rodrigues explicó así su comportamiento durante el juicio de 2020: “La persona que me lo entregó [la droga] en Brasil me dijo que su destino era Suiza y que yo debía meterla en Europa. (…) Pasaba por dificultades económicas. Llevo 20 años en el Ejército y nunca he tenido ningún expediente, pero un militar en Brasil no tiene un salario bueno. Siempre compro cosas en mis viajes, como móviles, y las vendo para ganar algo extra”. Aseguró entonces que era la primera vez que traficaba con drogas.

El tribunal español también le impuso una multa de dos millones de euros. Y acordó que, para evitar un efecto llamada, el militar cumpliera en España la pena hasta que obtenga al menos el tercer grado. Su solicitud de hacerlo en su país fue rechazada.

La cocaína, oculta en fardos de poco más de un kilo, fue descubierta en el aeropuerto de Sevilla, donde la comitiva de Bolsonaro hizo una escala. Tras pasar las maletas por los rayos X, agentes de la Guardia Civil pidieron explicaciones a Rodrigues, que había dicho que era queso, un alimento de origen animal que está vetado introducir en la EU desde países ajenos al bloque comunitario.

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El sargento había acordado entregar el alijo a un desconocido con el que se citó en un supermercado de Sevilla.

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Investigadores descubrieron que había sido mezclada con potente sedante y sustancia para la producción de cauchos, plásticos o vulcanizados.

Noticias Internacionales.

Del asombro, miedo colectivo, luto y temor de las autoridades por la masiva intoxicación tras el consumo de cocaína adulterada, finalmente en Argentina descubrieron qué tenía la droga.

Desde el sur del continente informaron que se logró realizar el análisis para establecer con qué había sido envenenado el ilícito.

Indicando que contenía un sustancia conocida como carfentanilo: «un opiode extremadamente fuerte. Sus efectos son 10 000 veces más fuertes, o más, que la heroína o el fentanilo, por lo tanto su uso es totalmente controlado y exclusivamente veterinario», precisaron.

Por el caso recordaron las autoridades ya van 24 víctimas mortales y al menos 80 personas que resultaron intoxicadas.

Frente a ello la sustancia que tenía la droga, Sergio Saraco, presidente de la Asociación de Toxicología Argentina manifestó al diario La Nación de ese país, que el carfentanilo tiene dos campos de acción.

Suele ser utilizado en temas de producción de cauchos, plásticos y vulcanizados; como citó El Tiempo:

  • “Y en la industria farmacéutica, para la producción de anestésicos locales, analgésicos y otros fármacos”.
El caso se conoció el pasado 2 de febrero en Argentina
Foto: Ministerio de Seguridad de Buenos Aires

Los veterinarios acuden a ella para sedar a mamíferos, como elefantes o rinocerontes. Sin embargo, no está autorizada en ese país bajo ningún uso y se habla de que pudo haber ingresado de forma ilegal al territorio.

Noticia relacionada:

17 muertos deja el consumo de cocaína adulterada en una ciudad en Argentina

Para su uso veterinario, explicaron que se utiliza con la finalidad de sedar a mamíferos, tal como elefantes o rinocerontes.

De igual forma, manifestaron que en ese país «no está autorizada bajo ningún uso y se habla de que pudo haber ingresado de forma ilegal al territorio».

 





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Los peritos argentinos han dado con la aguja en el pajar. Este jueves, identificaron la droga responsable de matar, la semana pasada, a 24 adictos a la cocaína en la periferia de Buenos Aires. Tras ocho días de pruebas a ensayo y error sobre la droga consumida por las víctimas, encontraron carfentanilo, un opiáceo 10.000 veces más potente que la heroína o el fentanilo, de donde deriva. El uso sedativo del carfentanilo está limitado a animales grandes, como elefantes o rinocerontes, y su uso en humanos está prohibida. La justicia argentina deberá ahora reconstruir cómo llegó ese opiáceo a la droga adulterada: si como elemento de corte para “estirarla”, por contaminación accidental o como parte de una mezcla que salió mal.

El martes de la semana pasada por la noche, los hospitales de la periferia oeste de Buenos Aires recibieron a un centenar de personas con graves problemas respiratorios. 24 de ellas murieron y el resto se salvó tras responder a la naloxona, un antídoto a opiáceos como el fentanilo, de uso común en los quirófanos como anestesia pero potencialmente mortal si se lo consume sin control médico. Durante una semana, los peritos buscaron fentanilo o alguno de los más de 200 opiáceos posibles en ensayos a ciegas que demandaron largas jornadas de trabajo. Una fuente judicial adelantó a EL PAÍS que, finalmente, los peritos habían tenido éxito: “Tenemos dos estudios que nos están dando carfentanilo”.

Un comunicado posterior de la Procuración General de la Provincia de Buenos Aires confirmó que “dos estudios periciales independientes han arribado a la conclusión de que la sustancia para estirar el clorhidrato de cocaína encontrada en diversas muestras secuestradas se trata de carfentanilo, un opiáceo extremadamente fuerte cuyos efectos son 10.000 veces más fuertes, o más, que la heroína o el fentanilo”.

Los intoxicados con la cocaína envenenada la habían comprado en un barrio marginal llamado Puerta 8, famoso por ser epicentro del narcomenudeo en esa zona del extrarradio de Buenos Aires. Eran todos muy pobres, dedicados a la venta de cartones y botellas recogidos de la basura, que pagaban por sus dosis menos de un euro.

La presencia de carfentanilo en el mercado de drogas ilegales en Argentina no tiene precedentes. Resta dilucidar qué buscaron los narcos con su uso. La manipulación de esa droga sintética es tan peligrosa que hasta el contacto con la piel puede causar la muerte por absorción. El cuadro de intoxicación por carfentanilo es similar al que produce cualquier opiáceo y por eso su antídoto es la naloxona. La reacción que los intoxicados tuvieron a la naloxona ya había hecho sospechar a los médicos de que estaban ante una droga más potente que el fentanilo, siempre primera en la lista de sospechosas porque, si bien en Argentina no se consigue en farmacias, circula en hospitales y sanatorios. “Nos llamó la atención su potencia, porque el fentanilo tiene una vida media corta y hemos visto que los pacientes a los que se le aplicó la naloxona se despertaban y volvían a dormirse. Hubo que aplicar el antídoto por goteo para que hiciese efecto, y eso hablaba de un opiáceo de vida más larga”, explicaba Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández.

El capítulo del carfentanilo no está cerrado. Los peritos deberán ahora buscar su presencia en las muestras biológicas forenses extraídas de los muertos. Solo así podrán establecer una relación causa – efecto entre la sustancia encontrada y las víctimas de la cocaína envenenada.

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La policía revisa los paquetes de droga adulterada secuestrada el pasado 2 de febrero en Puerta 8, en la perifera de Buenos Aires, tras la muerte de 24 personas.
La policía revisa los paquetes de droga adulterada secuestrada el pasado 2 de febrero en Puerta 8, en la perifera de Buenos Aires, tras la muerte de 24 personas.ELIANA OBREGON (AFP)

La justicia argentina no da con la sustancia que contaminó la cocaína que la semana pasada mató a 24 personas en la periferia de Buenos Aires. Los peritos buscan entre 200 opiáceos cuál fue el responsable de convertir en letal la droga, una vez que los primeros estudios dieran negativo de fentanilo, el sintético que se pensó que estaba detrás de las muertes. Están ante un trabajo a ciegas, sobre cientos de muestras. La posibilidad de que se trate de una mezcla amateur poco convencional, realizada sin control en una “cocina” ilegal, complica aún más el trabajo.

Lo único seguro a una semana de las muertes es que la sustancia que consumieron las víctimas poseía partes de cocaína. Y la presencia de un opiáceo letal surgió de una conclusión clínica: el centenar de pacientes que el miércoles pasado llegaron agonizando a los hospitales respondieron a la naloxona, el antídoto utilizado para este tipo de sustancias. Por eso se pensó en el fentanilo, de uso común en los quirófanos como anestesia, pero muy caro y ausente en el mercado negro del tráfico de drogas en Argentina. La complejidad de los análisis de laboratorio, sin embargo, ralentiza el trabajo de identificación.

“Tenemos que analizar una gran cantidad de muestras sin saber qué buscamos”, dice una fuente judicial al tanto del trabajo de laboratorio. “¿Qué buscamos? ¿Fentanilo, como dice la prensa? ¿Algún otro opiáceo? ¿O la infinidad de venenos que puede haber, como cianuro? Cuanto más impura y más mezcla de cosas tenga la muestra, más difícil es de detectar. Por ahora aparecieron azúcares reductores, pero a la máquina le tenés que decir qué tipo de sustancia buscar y ver si la encuentra”, explica.

Argentina no tiene la experiencia para identificar opiáceos, porque nunca ha tenido que lidiar con ellos. El consumo de drogas está dominado por la cocaína y la marihuana; sustancias como la heroína son minoritarias. “No hay desarrollado en Argentina métodos rápidos, eficaces y comprobados para establecer si hay fentanilo; estamos en ensayo y error”, dice la fuente. Aunque los resultados se demoran, el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, insistió el miércoles con la posibilidad de un error en la elaboración de fentanilo casero. “Los opioides son naturales, como la heroína, o sintéticos de laboratorio. Lo que es natural tiene siempre la misma fórmula, pero a los sintéticos se les puede cambiar la fórmula”, dijo a medios locales. “Si se hace de manera casera, y uno se equivoca o calcula mal el tiempo de una reacción a otra, puede obtener una cosa parecida al fentanilo, que no es fentanilo”, explicó.

Conocer la sustancia contaminante es fundamental para la investigación penal. Con la aparición de seis intoxicados por cocaína en Rosario, 300 kilómetros al norte de Buenos Aires, se descartó la posibilidad de una pelea entre las bandas narco que operan en el oeste de la capital argentina. Lo más probable es que un “cocinero” a cargo de estirar las dosis haya cometido un error en las proporciones de la mezcla. Queda por ver por qué usó un opiáceo, mucho más caro y de efectos imprevisibles. ¿Un ensayo para introducir en el mercado argentino la droga que ya hace estragos en otros mercados, como Estados Unidos? Es posible. Alimenta esa posibilidad el perfil de los 24 muertos y los 84 intoxicados: todos muy pobres, dedicados a la venta de lo que juntan en la basura y dispuestos a pagar el equivalente a un euro por un gramo de cocaína de pésima calidad.

Los resultados no tienen fecha. Los técnicos de los laboratorios judiciales trabajan sobre las muestras aportadas por los consumidores que sobrevivieron, pero también sobre las muestras biológicas forenses extraídas de los muertos. “Necesitamos además establecer que la sustancia tóxica encontrada, cuando la encontremos, esté también en las vísceras de las víctimas”, dice la fuente judicial. “De no ser así, no podremos establecer la causa y el efecto”.

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Argentina registró este lunes un nuevo episodio de ingresados por cocaína adulterada, similar al que la semana pasado mató a 24 personas en la periferia de Buenos Aires. Los casos se registraron esta vez en Rosario, la tercera ciudad más grande del país, ubicada a 300 kilómetros al norte de la capital argentina y epicentro del tráfico de drogas en la región central de Argentina. Desde el domingo por la noche, los hospitales de Rosario atendieron a seis personas, de las cuales cuatro están muy graves, conectadas a un respirador mecánico. Las víctimas compraron la cocaína en un barrio dominado por Los Monos, la banda narco que controla el comercio de drogas rosarino.

El Ministerio de Seguridad de Santa Fe, la provincia donde está Rosario, ya había advertido que la droga adulterada que mató en Buenos Aires podría llegar a su territorio. No hay, sin embargo, certezas de que se trate del mismo lote de cocaína. Las autoridades no saben aún con qué se cortó la partida vendida en Buenos Aires. Si bien en un primer momento se pensó en fentanilo, un opiáceo sintético 50 veces más potente que la heroína, los primeros estudios científicos han dado negativo. El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, ha dicho a medios locales que están seguros de que se trata de un opiáceo porque los pacientes que sobrevivieron a la intoxicación de la semana pasada respondieron al antídoto habitual, naloxona, pero no saben de cuál se trata. “Como a esa suerte de fentanilo casero no lo tenemos registrado, nos cuesta desmenuzar molecularmente la composición de esa droga. Lo más lógico es pensar es que se rebajó con algo similar al fentanilo”, explicó Berni, que es médico militar de profesión.

La cocaína contaminada en Buenos Aires puede contener hasta 200 opiáceos diferentes, y el sistema de detección necesita que le digan cuál buscar. De ahí la demora de los científicos que analizan la mezcla mortal. Tampoco es posible seguir la trazabilidad de la droga en el mercado ilegal, pero si se descubre que el corte en Buenos Aires y Rosario se realizó con la misma sustancia se sabrá al menos que se trata del mismo lote. De ser así, se descartará una de las primeras hipótesis de los investigadores: ya no se trataría de una guerra entre bandas locales por el control del territorio (y dispuestas a contaminar la mercancía del rival), sino de una mezcla que salió mal por parte de un proveedor regional que abastece al centro de Argentina.

Los pacientes ingresados en Rosario llegaron a los hospitales con los mismos problemas sensoriales y respiratorios que aquellos que murieron en Buenos Aires. La policía detuvo en menos de 24 horas al presunto distribuidor de la cocaína adulterada en Las Flores, un barrio marginal de Rosario dominado por la banda de Los Monos. El grupo controla toda la venta de droga en la ciudad portuaria, poderosa por ser la principal puerta de salida de las exportaciones de granos de la cuenca más fértil de argentina. Con los años, Rosario, cuna de Lionel Messi y Fito Páez, por nombrar a solo dos de sus vecinos ilustres, se ha convertido en reducto de mafias ligadas al narcotráfico.

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Las autoridades migratorias de Argentina ordenaron la expulsión del país del principal acusado de distribuir la cocaína envenenada que desde el miércoles ha matado a 24 personas. Joaquín Aquino, alias el Paisa, deberá regresar a su país, Paraguay, “cuando cese el interés de la Justicia sobre su persona”, explicó la Dirección Nacional de Migraciones en una comunicación oficial. Este viernes, el número de víctimas pasó de 23 a 24 tras el fallecimiento de un hombre que llevaba dos días agonizando en un hospital del extrarradio oeste de la ciudad de Buenos Aires. Fue en esa zona donde las víctimas compraron la droga, cortada con un potente opiáceo que les provocó la muerte.

Los investigadores sospechan de la presencia de fentanilo, un droga sintética 50 veces más potente que la heroína, pero 48 horas después de iniciadas las muertes el examen de laboratorio aún no está listo. Una fuente del ministerio de Salud aclaró que “no se trata de un estudio sencillo”. Las autoridades saben que el contaminante es un opiáceo porque los ingresados respondieron a la naloxona, su antídoto, pero no están seguros de cuál se trata. Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, duda de que se trate de fentanilo. “El fentanilo tiene una vida media corta y hemos visto que los pacientes a los que se le aplicó la naloxona se despertaban y volvían a dormirse. Hubo que aplicarla entonces por goteo, y eso habla de un opiáceo de vida más larga”, explica. En cualquier caso, el fentanilo en Argentina se utiliza solo en hospitales como anestesia, no se consigue en farmacias y no forma parte de la oferta de los narcotraficantes.

Las autoridades no saben aún por qué la droga estaba cortada con un componente que en el mercado local es más caro que la cocaína. Primero se sospechó de un ajuste entre bandas, pero crecen también las hipótesis de un ensayo para introducir los opiáceos en el mercado local o un simple error de manipulación. Llama la atención el perfil de las víctimas: gente muy pobre, de barrios marginales y adicta a una droga que compraban a menos de la mitad de su valor de mercado en Puerta 8, una pequeña barriada de corredores angostos de tierra donde funcionaba la “cocina” donde se cortó la droga envenenada. 23 intoxicados aún están ingresados y ocho sobreviven conectados a un respirador mecánico. Solo tres de las víctimas eran mujeres.

Al día siguiente de producidas las primeras muertes, la policía detuvo a una decena de personas en Puerta 8, ubicado en los alrededores de los hospitales donde se repartieron las víctimas. Luego cayó Joaquín Aquino, de 33 años. En la casa donde fue detenido, la policía incautó 5.000 dosis de estupefacientes embaladas en el mismo nailon rosa que tenían las muestras entregadas por familiares de las víctimas.

La banda criminal a la que pertenece Aquino, de acuerdo a la Policía, está encabezada por Max Alicho Alegre. Disputa el control de varias villas miseria del oeste de la periferia bonaerense a otra liderada por Iván Villalba, hijo del histórico narcotraficante Miguel Ángel Mameluco Villalba. Villalba está preso y Aquino sería el encargado de ejecutar sus órdenes en la calle. Llevaba un año y medio prófugo de una condena de cuatro años; enfrentaba además una expulsión del país y una prohibición de reingreso por ocho años. “Ahora se amplifica la prohibición de reingreso de manera permanente”, dijo la directora de Migraciones, Florencia Carignano, al canal de noticias A24. “Tendrá que cumplir una condena de cuatro años y habrá que ver cuánto más está preso [por esta nueva causa], pero el día que quiera salir en libertad no podrá estar un minuto en Argentina”, aclaró.

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Daniel Ramírez habla lento. Sorprende la cantidad de cicatrices que tiene en sus antebrazos, recuerdos de cortes realizados con paciencia, en orden, siempre paralelos uno de otro. Dice que vive de la venta del cartón que junta en la calle. El martes por la noche consumió una de las 20.000 dosis de cocaína adulterada que ya mataron a 23 personas en la periferia oeste de Buenos Aires. “Consumí solo y me empezó a agarrar mareo, se me nublaban los ojos”, dice ante la puerta del Hospital Carlos Bocalandro, en San Martin. Acaba de recibir el alta. “Hay siete, ocho que fallecieron tomando la cocaína esa. Tengo un amigo que falleció por esto, se llamaba Pata, y otros se sentían mal”, relata con una voz sin sentimiento.

La esposa de Daniel Ramírez tiene el cabello rojo fuego y gesticula cuando habla. “No vivimos en Puerta 8, nada que ver. Puerta 8 es para allá”, señala hacia el oeste, “y nuestra casa es para el otro lado”. Su esposo asiente con la cabeza, y sin dar detalles dice que compró la droga “en otro lado, bien lejos”. Nadie quiere hablar de Puerta 8, una barriada minúscula de calles de tierra y pasillos angostos donde se cortó la droga mortal. Las autoridades encontraron enseguida la casilla donde se había “cocinado” la cocaína, porque cuando se produjeron las muertes llevaba cuatro meses tras la pista de los narcos del lugar.

Este jueves, diluvió en Buenos Aires y para ingresar a Puerta 8 hay que caminar sobre barro. Unas 200 familias viven hacinadas en solo cuatro manzanas, ubicadas en un triángulo entre la autopista del Buen Ayre, un arroyo y la antigua ruta 8. El centro de la ciudad de Buenos Aires está a poco más de una hora en coche. Hay un almacén improvisado tras una ventana y una mujer vende frutas y verduras en un garaje. En la misma calle hay una iglesia evangélica. “Aguante Boca”, dice un joven que pasa delante de un mural con el escudo del club River Plate. Es todo lo que dirá. En Puerta 8 nadie habla, nadie ve y nadie escucha. El miércoles, la policía detuvo a una decena de personas a las que vinculó con la droga adulterada. Caminó entre casas de colores chillones mezcladas con otras de ladrillo a la vista. Un día después, los niños se ocultan detrás de las cortinas o hacen señas a los visitantes desde los pasillos. Una madre joven con un bebé en brazos pide no hablar. “Preguntá a otra vecina”, dice.

Vista aérea de la barriada Puerta 8, con el río y las autopistas que la rodean a las afueras de Buenos Aires.
Vista aérea de la barriada Puerta 8, con el río y las autopistas que la rodean a las afueras de Buenos Aires.EMILIANO LASALVIA (AFP)

El temor a los narcos se respira en el aire. Puerta 8 es un centro de narcomenudeo, adonde acuden en su mayor parte cartoneros y recicladores de basura que trabajan en el llamado “cinturón del Ceamse”, creado en esa zona en los años ochenta por la dictadura para administrar los residuos de la ciudad de Buenos Aires. La cocaína de Puerta 8 es barata, menos de la mitad del valor de mercado. A cambio, el cliente recibe una droga muy “estirada” con algún polvo inocuo, como ibuprofeno. Pero esta vez, fue distinto. Una decena de miembros del personal sanitario de la municipalidad intentaba este jueves detectar casa por casa a posibles víctimas de la droga adulterada, aunque saben que la mayoría no son del barrio. Como Ramírez, el cartonero que sobrevivió de milagro. El ministro de Seguridad, Sergio Berni, y el ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, recorrieron el hospital que lo atendió. “Los vecinos sabemos dónde está la droga, sabemos todo”, le dice una mujer a Berni. Tiene a un familiar en grave estado y pide ayuda. Los funcionarios le dan ánimo y siguen su camino.

A media hora de allí está el hospital de Hurlingham, otro de los que recibió intoxicados. Mauro está ingresado, pero fuera de peligro. Su madre dice que desde el miércoles vive un calvario. “Lo trajimos después de ver las noticias. Es común verlo raro, pero esto era algo distinto. Mi hijo tiene 33 años, es un hombre, pero está pasando por una mala situación. Él está vivo, ¿pero los que perdieron a sus hijos? ¿Cómo se sigue?” Yo le pido a Dios que ayude a mi hijo”, dice entre lágrimas. Paola lleva una noche sin dormir por acompañar a su hermano Manuel, de 32 años, otro superviviente. “Están matando a los chicos como ratas y los transas (narcos) se llenan los bolsillos”, dice.

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Ochenta personas seguían ingresadas 24 horas después de consumir la droga, 20 de ellas en estado crítico, conectadas a un respirador. Qué sustancia los dejó al borde de la muerte aún no está claro. Las autoridades saben que la cocaína estaba mezclada con un potente opiáceo, posiblemente fentanilo, una droga sintética similar a la morfina que es 50 veces más potente que la heroína. Por qué los narcos usaron fentanilo para estirar la cocaína es aún un misterio: tiene efecto sedativo, es más cara y no se produce en Argentina. Se pensó entonces en una guerra entra bandas, que pronto fue descartada porque “nadie atenta contra su propio trabajo”, dice el ministro de Seguridad, Sergio Berni. O un ensayo para introducir el fentanilo en la provincia que salió mal. Lo único seguro, a la espera de los detalles de laboratorio, es la presencia de un opiáceo, porque los pacientes respondieron de inmediato a su antídoto, la naloxona. “Cuando el fentanilo se sintetiza en un laboratorio medicinal tiene garantías. Cuando se produce en una cocina ilegal puede tener cualquier efecto. Un mal cálculo y por estas mezclas que se están haciendo con las drogas sintéticas pasan estas cosas”, agrega Berni.

En Argentina, el fentanilo es de uso habitual en los quirófanos, como anestesia, y solo circula en hospitales y clínicas. “No se consigue en farmacias, como en Estados Unidos”, dice Carlos Damin, jefe de Toxicología del Hospital Fernández, uno de los profesionales que más sabe de opiáceos en Argentina. “Primero tenemos que ver si realmente la cocaína adulterada tenía fentanilo o algún otro opiáceo”, dice Dami. “Si se confirma que es fentanilo estaremos ante un hecho totalmente nuevo en el país, porque aquí nunca hubo ni siquiera heroína. No tenemos hospitales preparados para una epidemia de opiáceos”, advierte, “y sería un desastre”.

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La cocaína que este miércoles mató al menos 23 personas en Argentina y obligó a hospitalizar a 84 fue adulterada con un potente opiáceo, según han anticipado las autoridades de la provincia de Buenos Aires, si bien aún no se se ha confirmado de cuál se trata. Una de las hipótesis más extendidas apunta al fentanilo, un opiáceo sintético 25 veces más fuerte que la heroína, pero aún faltan los resultados de la pericia toxicológica para confirmarlo. Los investigadores buscan esclarecer también si la distribución de esa droga de alta toxicidad se debió a un error cometido por quienes la adulteraron o se hizo de forma intencional como ajuste de cuentas entre bandas de narcotraficantes.

Las autoridades esperan que las detenciones realizadas en las últimas horas aporten respuestas. “Pudimos detener a las cuatro de la mañana al cabecilla, a los encargados de la distribución, a su lugarteniente y a quien está sindicado como el cocinero [el que prepara la droga que después será fraccionada en dosis y vendida]”, dijo el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, en rueda de prensa desde el hospital Carlos Bocalandro, el más cercano al barrio donde se vendió la cocaína envenenada.

Según fuentes de la investigación reproducidas por medios locales, el presunto dueño de la cocaína adulterada es Joaquín Aquino, de 33 años y conocido como El Paisa. En el domicilio donde fue detenido, la policía incautó 5.000 dosis de estupefacientes embaladas en el mismo nailon rosa que tenían las muestras entregadas por familiares de las víctimas a la policía. Aquino, de nacionalidad paraguaya, estaba prófugo desde hacía año y medio y tenía una orden de captura por otra causa.

La banda criminal a la que pertenece Aquino, de acuerdo a la Policía, está encabezada por Max Alicho Alegre. Disputa el control de varias villas miseria (barriadas) del oeste de la periferia bonaerense a otra liderada por Iván Villalba, hijo del histórico narcotraficante Miguel Ángel Mameluco Villalba. Aun así, el ministro de Seguridad puso en duda que la cocaína adulterada sea una venganza o un ajuste de cuentas vinculado a esa disputa territorial, como se había especulado inicialmente. “Si fuera una guerra narco seguramente no estaríamos deteniendo a los que estaban distribuyendo esta droga”, afirmó Berni.

Las autoridades provinciales recorrieron esta mañana algunos de los hospitales donde están los consumidores internados. “Sabemos que es un opioide porque a los pacientes se les aplica el antídoto y reaccionan positivamente”, detalló Berni. “Estuvimos hablando con pacientes que hasta ayer estaban intubados con paro respiratorio y que a partir de la aplicación del protocolo se pudo revertir”, agregó.

Desde el Ministerio de Salud, han lanzado numerosos pedidos a través de redes sociales y medios de comunicación para advertir a los consumidores de cocaína de que, de haber adquirido la droga en las últimas 24 horas y sentir “dificultad para respirar, excitación psicomotriz o aumento del sueño”, acudan de forma inmediata a un centro de salud.

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Según Berni, se distribuyen cerca de 250.000 dosis de cocaína cada día en Buenos Aires y su área metropolitana. El titular de Seguridad apuntó a que la cifra de muertes podía aumentar mucho más. Poco después, Carlos Bianco, el jefe de asesores del Gobierno de Buenos Aires, contradijo a Berni al dar por estabilizada la crisis: “Hemos controlado la situación, podría haber sido una tragedia mucho mayor”.

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«Apenas consumieron la primera línea sintieron que se morían y confirmó que su proveniencia también era de Puerta 8. Ambas personas vomitaron, sintieron mareos y que se les movía el piso», informó TN.

Varios muertos y más de 50 hospitalizados, varios de ellos de gravedad e intubados tras consumo de cocaína adulterada, esa es la insólita emergencia que viven Buenos Aires, Argentina. ¿Guerra de narcos o entre carteles?

Noticias Internacionales.

En Buenos Aires, Argentina, hay conmoción por la emergencia que viven actualmente, al Hospital Bocalandro siguen llegando personas en mal estad, intoxicadas con cocaína adulterada. 

Sin una hipótesis clara, no descartan que pueda deberse a una ‘guerra’ entre narcos o distribuidores de drogas.

Una mujer que levó a dos jóvenes, de 19 y 21 años de edad aarrastras al hospital, contó que cayeron apenas «consumieron la primera línea» de la droga blanca.

Una insólita emergencia vive Buenos Aires, hasta autoridades pidieron a los consumidores desechar la cocaína que hayan comprado recientemente. Fotos: TN.

«Apenas consumieron la primera línea sintieron que se morían y confirmó que su proveniencia también era de Puerta 8. Ambas personas vomitaron, sintieron mareos y que se les movía el piso», informó TN.

La emergencia 

El ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires informó, que ya son 17 los muertos, mientras otras 50 personas debieron ser internadas tras consumir la cocaína envenenada o adulterada en las localidades de Hurlingham y Tres de Febrero, en el Conurbano.

Hay alerta epidemiológica.

De los 17 fallecidos, siete fueron en los hospitales de Hurlingham, otros siete en San Martín y los tres restantes en Tres de Febrero.

Droga ‘envenenada’

Los centros médicos deben reportar los casos que reciban de manera inmediata.

Advirtieron que los síntomas son: signos de shock, depresión del sensorio, dificultad respiratoria, excitación psicomotriz.

Hasta ahora, están atendiendo los casos con las urgencias, pero en autoridades temen que esta droga envenenada, pueda dejar secuelas a largo plazo.

Han pedido que quien en la Provincia de Buenos Aires haya comprado cocaína en las últimas 24 horas, la deseche.

Es decir, los intoxicados hasta ahora, no estaban todos juntos en una fiesta o reunión, sino que adquirieron la droga de algún vendedor en el mismo barrio.

Varios hospitalies de la provincia está en al borde, muchos no tienen insumos suficientes para atender esta emergencia.

«Mi hijo tuvo un paro cardíaco y apenas podía respirar. La ambulancia tardó media hora. Pero entiendo que es porque hubo muchas llamadas por el mismo problema, al mismo tiempo. Mi hijo es consumidor de drogas desde los 14 años, ahora está intubado, pero tengo esperanza», dijo una de las madres.

«Es un hecho excepcional, no tenemos ningún antecedente. Nos hace pensar que la sustancia se incluyó deliberadamente, no es un error del proceso», dijo el fiscal general de San Martín, Marcelo Lapargo.

Hasta ahora hay cuatro detenidos, y están evaluando la droga incautada en las viviendas de las víctimas, para determinar qué le echaron.

Esto además, está revelando otro grave problema en Buenos Aires, el alto consumo de cocaína.





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Policías durante el allanamiento a un búnker del asentamiento Puerta 8, en la periferia de Buenos Aires.
Policías durante el allanamiento a un búnker del asentamiento Puerta 8, en la periferia de Buenos Aires.ELIANA OBREGON (AFP)

La distribución de cocaína adulterada en el conurbano de Buenos Aires ha provocado una tragedia. Al menos 17 personas han muerto y más de medio centenar han tenido que ser hospitalizadas debido al consumo de droga que había sido procesada con alguna sustancia “con alto nivel de toxicidad” aún por identificar. Las autoridades sanitarias de la provincia bonaerense han lanzado una alerta epidemiológica mientras que la policía rastrea el origen de la droga envenenada y ha detenido hasta el momento a diez personas.

Las detenciones se han producido en un búnker del asentamiento conocido como Puerta 8, en la periferia de Buenos Aires. Era el lugar señalado como el punto de venta de la cocaína envenenada, según el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni. “Hemos encontrado el mismo envoltorio que familiares de víctimas nos dieron para investigar”, dijo Berni al canal de noticias TN. “Es muy importante que nos ayuden a mostrar el envoltorio. Es de nailon y de color rosa. Parecería que estuvieron cerrados a termo fusión”, agregó al hablar ante las cámaras sobre la droga incautada.

Policía con parte de la droga incautada en el asentamiento Puerta 8.
Policía con parte de la droga incautada en el asentamiento Puerta 8.ELIANA OBREGON (AFP)

La preocupación de las autoridades por el caso es muy elevada, lo que ha llevado al ministro de Seguridad provincial a hacer un pedido a todos los consumidores de estupefacientes: “Quienes compraron droga en las últimas 24 horas tienen que descartarla”. Se trata, según dijo, de una sustancia con “alto nivel de toxicidad”.

Los investigadores aguardan el resultado de las pericias toxicológicas para conocer la sustancia letal con la que se mezcló la cocaína. “Esto es excepcional, no tenemos ningún antecedente, lo cual lleva a pensar que la sustancia que sea ha sido incluida intencionalmente. No es un error en el procesamiento del material, o no parece serlo porque todavía la pericias no están”, ha declarado el fiscal general de la localidad bonaerense de San Martín, Marcelo Lapargo.

Los principales síntomas de los consumidores internados son “signos de shock, depresión del sensorio, dificultad respiratoria y excitación psicomotriz”, según la alerta epidemiológica emitida por el Ministerio de Salud al personal médico. Las autoridades sanitarias sospechan que “podría tratarse de cuadros de intoxicación por opiáceos y se desconoce la existencia de otro producto vinculado”, aunque están a la espera de las pericias toxicológicas para confirmar o descartar esa hipótesis.

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Los investigadores buscan esclarecer también en qué eslabón de la cadena de distribución de la droga se adulteró y cuáles fueron las razones para hacerlo. Según fuentes citadas por el diario La Nación, una posibilidad es que esté vinculado a una guerra entre bandas de narcotraficantes. “Una hipótesis sugiere que un lote de estupefacientes sufrió una adulteración por parte de un narco para arruinar el negocio de un rival y despejar el territorio de competidores. No hay dudas de que la sustancia tóxica fue puesta a propósito”, dijeron las citadas fuentes.

Las autoridades temen que la cifra de víctimas aumente con el paso de las horas, ya que algunos de los pacientes hospitalizados están en grave estado y llegan aún nuevos intoxicados.

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Pescadores de localidades cercanas a San Felipe se han beneficiado de la extracción ilegal de totoaba.

«Los pescadores ilegales pueden ser vistos a plena luz de día con sus redes ilegales y sus totoaba», dice Franco Díaz.

Sueltan un «muro bajo el agua»

Todas las tardes, durante la temporada, las camionetas que remolcan botes de pesca bajan por una rampa en la playa pública de la ciudad y las sueltan en el agua.

La mayoría de estas embarcaciones no tienen licencia y sus pescadores usan redes que pueden matar a la vaquita marina.

«Las redes de enmalle pueden tener cientos de metros de largo y 10 metros de alto«, dice Valeria Towns, que trabaja con una ONG mexicana, el Museo de la Ballena.

«Se convierten en un muro bajo el agua«, afirma.

Para proteger a la vaquita, este tipo de redes de enmalle están prohibidas en la parte alta del Golfo. Sin embargo, son muy utilizadas, incluso por pescadores con permisos de pesca de rodaballo o langostino.

Las más peligrosas para la vaquita marina son las redes de malla grande que se utilizan para la totoaba. «No es fácil para los mamíferos marinos liberarse de ellas, la vaquita queda atrapada», cuenta Towns.

Una vaquita marina en una red de pesca de totoaba
No es difícil que una vaquita marina quede atrapada en las redes usadas para pescar totoaba.

Frente a la costa de San Felipe, se supone que toda la pesca comercial está prohibida dentro del Refugio para la Protección de la Vaquita Marina, un área de más de 1.800 kilómetros cuadrados. Dentro del refugio hay una zona más pequeña de «tolerancia cero».

El Museo de la Ballena apoya a un puñado de pescadores interesados en acabar con la dependencia de las redes de enmalle y patrocina alternativas a la pesca como el cultivo de ostras.

También es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida. Esta es una actividad que ha aumentado las tensiones entre los lugareños y los conservacionistas.

El 31 de diciembre de 2020, un pescador murió y otro tuvo heridas graves después de que su barco de pesca chocara con un barco más grande perteneciente a la ONG internacional Sea Shepherd que estaba quitando redes de enmalle.

Los hechos son controvertidos, pero el resultado fue un motín en San Felipe, donde atraca el barco del Museo de la Ballena.

Map of the protected area
Map of the Gulf of California showing the protected area

«Iban a quemar nuestro barco», dice Towns, que estaba en el mar en ese momento, probando redes aptas para las vaquitas.

«Cuando regresé, otros pescadores que trabajan con las redes alternativas estaban defendiendo nuestro barco, diciéndoles: ‘¡Este no es su enemigo! No quemen este barco'».

El barco se salvó, aunque quedó con algunas ventanas rotas. La Marina de México no tuvo tanta suerte, pues una de sus lanchas de patrullaje fue incendiada en el puerto.

Ahora hay una tregua incómoda.

La Marina dice que continúa patrullando y retirando las redes del santuario. Pero hay pocas ONG involucradas: el Museo de la Ballena espera un permiso para reanudar el trabajo y el barco Sea Shepherd nunca regresó a San Felipe después del incidente.

«Gente loca con armas»

La impunidad y la ausencia de fuerzas de seguridad pueden explicar por qué decenas de barcos salen de la playa de San Felipe en la búsqueda de totoaba en el santuario.

«Ni una sola autoridad los detiene», se queja Ramón Franco Díaz. «Si te atreves a acercarte a ellos, te dispararían. El crimen organizado ha robado el mar de Cortés».

Ramón Franco Díaz
Franco Díaz dice que es muy peligroso interferir con quienes pescan totoaba de manera ilegal.

Un hombre que antes pescaba totoaba dice: «Ahora ves a muchos locos con armas».

Los violentos sucesos del 31 de diciembre fueron noticia internacional y pusieron a San Felipe en el centro de atención.

Ahora el gobierno mexicano está considerando propuestas que podrían gustarle a los pescadores, pero enfurecerán a los conservacionistas preocupados por el precario destino de la vaquita marina.

Uno es levantar el estatus de especie en peligro de extinción de la totoaba. Otro es legalizar la otra pesca que ya se realiza en el santuario.

«Queremos establecer diferentes zonas de pesca, por ejemplo, para la corvina y el camarón», dice Iván Rico López, del grupo de trabajo del gobierno que explora la sostenibilidad en la parte alta del Golfo.

«El santuario es enorme. Si se mantiene la prohibición de pescar allí, los pescadores simplemente no comerían. Así que tenemos que avanzar hacia la legalización de la pesca».

Un barco del Museo de la Ballena
El Museo de la Ballena es una de las ONG que retira las redes de enmalle del área protegida

El gobierno mexicano también ha distribuido 3.000 «suriperas», unas redes seguras para las vaquitas marinas. Pero los pescadores se quejan de que con ellas se reducen sus capturas en un 80%.

«Tenemos que buscar formas de aumentar eso», dice Rico López. «Estamos buscando alternativas, pero tenemos que convencer a las comunidades: si no están involucradas en la toma de decisiones, no lo lograremos».

¿Es posible proteger a este precioso mamífero y garantizar que los lugareños sigan viviendo?

En San Felipe, el comercio ilícito de totoaba, la amenazante participación del crimen organizado y la poca diversidad económica crean una mezcla tóxica.

Lanchas en Puertecitos
En las localidades del algo golfo de California no hay mucha diversidad económica.

También existe una arraigada cultura de la pesca tradicional.

Valeria Towns tiene una advertencia para las familias de pescadores de San Felipe que ignoran el llamado para hacer cambios para salvar a la vaquita: «No creo que nadie vaya a comprar productos de un área donde la gente provocó la extinción de una especie».

Después de la temporada de totoaba, ¿apostaría a que la vaquita marina sobrevivirá hasta el próximo año?

«¡Por supuesto! Siempre hay esperanza. Si no, no estaría aquí», dice sin dudarlo.


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